30 de septiembre de 1909: celebración del primer centenario del general Miguel García-Granados y Zavala

30septiembre1909
Imágenes del desfile escolar celebrado en el monumento al general García Granados en conmemoración del primer centenario de su nacimiento. En el recuadro: el ex-presidente Miguel García Granados. Imágenes tomadas de “La Locomotora”

Durante los gobiernos liberales que rigieron Guatemala de 1871 a 1944 la figura de los generales Miguel García-Granados y J. Rufino Barrios, líderes de la revolución que derrocó al mariscal Vicente Cerna el 30 de junio de 1871, fue elevada a la categoría de héroes.  De esta forma, lo que fue un movimiento criollo liberal para convertir a Guatemala en un país dependiente del cultivo del café basado en la creación de latifundios por medio de una agresiva reforma agraria y el uso casi gratuito de mano de obra indígena, fue embellecido como una gesta reformadora que sacó al país de un atraso en que se encontraba bajo las fuerzas oscurantistas de la Iglesia Católica y los criollos conservadores.

Reproducimos a continuación el editorial de la revista oficial “La Locomotora” del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera publicado el 30 de septiembre de 1909 con motivo del centenario del nacimiento del general Miguel García-Granados y Zavala, para que el lector se dé una idea de cómo la propaganda liberal modificó la historia con fines propagandísticos:1

“Desde que se tuvo conocimiento de la emisión del Decreto de 30 de junio último, en que el Señor Presidente de la República, Licenciado Manuel Estrada Cabrera, dispuso que se celebrase de la manera más solemne y digna el primer centenario del nacimiento del ilustre Patricio General don Miguel García-Granados, un aplauso unánime repercutió por todos los ámbitos del país y la gratitud nacional se manifestó por medio de las actas de simpatía y adhesión que los pueblos dirigieron a aquel Alto Funcionario.

Y no podía ser de otro modo tratándose de una disposición que, si a los ojos de la masa popular, evidencia solamente un acto de justicia hacia uno de los Benefactores de Guatemala, hacia uno de los grandes Caudillos de su libertad y progreso, es también, en el fondo, una sabia y oportuna lección para la juventud, porque con ella le enseña que la humanidad no vive de veras y no avanza en el camino de su perfeccionamiento más que por los hombres de valor y de genio, y, al provocar su entusiasmo y levantar su corazón por el culto de éstos, la previene contra los desfallecimientos y le infunde fuerzas y energía para marchar sobre sus huellas luminosas.

Con la apoteosis del Orador parlamentario y Caudillo de la Revolución de 1871, el Señor Presidente de la República pone en juego una nueva forma, prodigiosamente fecunda, de la emulación, cuyo papel en la educación nacional tendrá que ser cada vez más beneficioso, pues ya es un axioma de la Pedagogía moderna, que si en el hombre es de importancia el culto de los héroes, en el niño es indispensable, pues su debilidad, su ignorancia y su inexperiencia le lleva espontáneamente a aquellos que son fuertes, instruidos y experimentados, es decir, a los que son para él, como para los pueblos primitivos, semidioses, y su imaginación infantil se inflama con el relato de sus hazañas y arde en deseos de parecérseles.

(Nota de HoyHistoriaGT: sin querer, el editorialista describe cómo funciona la propaganda oficial al modificar la historia de forma que las figuras principales del grupo en el poder sean elevados a la categoría de héroes. Por una parte, los niños de las capas sociales favorecidas son “débiles, ignorantes e inexpertos” y por eso ven a los más instruidos y experimentados como superiores; por otra parte, los campesinos son mantenidos a propósito en un nivel educativo paupérrimo, pues de esta forma serán como niños, además de que su ignorancia no les permitirá darse cuenta de las leyes que se escribían para aprovecharse de ellos2).

Si las vidas de Plutarco han servido durante mucho tiempo de breviario a los espíritus más elevados, la lección de hoy, de valor y de virtud, bajo una forma concreta, inteligible y animada, hace surgir de la Historia, para edificación de nuestros hijos, una de las glorias incontestables de que Guatemala tiene derecho a estar orgullosa.

¡Qué hermoso libro de oro escrito plásticamente por el insigne educador Licenciado don Manuel Estrada Cabrera, que conoce y ama a la juventud!

(Nota de HoyHistoriaGT: este es otro elemento común de los gobiernos en Guatemala.  La desmedida adulación al gobernante fue una práctica común no solamente de los gobiernos liberales, sino también de los conservadores; de hecho, los pueblos aclamaron al gobernante conservador, el capitán general Rafael Carrera, como presidente vitalicio de la Repúbica en 1854)3.

Y con encadenamiento lógico, el culto de los grandes hombres trae la concepción de patriotismo y la idea culminante de Patria, y ambas despiertan y avivan los nobles sentimientos del ciudadano, como estimulantes del progreso y como garantías de nuestra propia dignidad.

Por el patriotismo se han produdido los mayores prodigios de virtud. El es el que durante tantos siglos mantuvo la templanza en Esparta, la justicia en Atenas, el amor de la pobreza y el respeto de las costumbres en Roma; el que exaltó el valor de Leónidas, la probidad de Arístides, la sabiduría de Sócrates y la elocuencia de Demóstenes; el fue el que llevó más allá de lo humano a los Decios, los Caminos y los Escipiones.

Y aquí, entre nosotros, no fue sino el patriotismo el que, en la Cámara de Representantes, puso la viril protesta en los labios del tribuno Miguel García-Granados, contra el Gobierno teocrático del Mariscal don Vicente Cerna y el que armó su brazo revolucionario para reivindicar en el campo de batalla los derechos conculcados del pueblo.

El 30 de junio de 1871 la ciudad de Guatemala le recibió, junto con el otro denodado caudillo vencedor, General don J. Rufino Barrios, arrojando flores al paso de su corcel guerrero y entonando el magnífico hosanna del triunfo jubiloso, y años más tarde, el 10 de septiembre de 1878, asistió al cementerio para darle el postrer adiós de la vida, con enternecimiento profundo y con la inmensa gratitud del favorecido.

Hoy, en la primera centuria de haber abierto los ojos a la luz del mundo aquel excelso varón, el heredero genial de la obra grandiosa de la Reforma y el sostenedor heroico de las liberaltes públicas y de la Bandera inmaculada de la Patria, con la magia de su palabra, une en un solo sentimiento y en un solo espíritu a los pueblos todos, para rendirle un nuevo y esplénido homenaje de cariño y admiración a su memoria venerada.

Por eso está de fiesta la República y el júbilo se desborda de todos los corazones, por eso el estampido del cañon atruena los espacios haciendo coro marcial al himno de la Patria que entonan los millares de niños que, en abigarrada formación, rodean el monumento levantado muchos años hace en loor del egregio Tribuno y Libertador de Guatemala, General don Miguel García-Granados; y por eso también el histórico pueblo de Patzicía, en donde se firmó la memorable Acta de la Revolución redentora, coloca la primera piedra de la pirámide que recordará para siempre a los guatemaltecos aquel hecho trascendental y meritorio.”1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Federico (10 de septiembre de 1909). Centenario del General don Miguel García-Granados. En: La Locomotora. VII (2). Guatemala: La Locomotora.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69.
  3. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 335.