3 de octubre de 2010: se descubre que el gobierno de los Estados Unidos hizo experimentos de sífilis en Guatemala durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo

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Antiguo Aeropuerto Internacional La Aurora en la Ciudad de Guatemala, en la década de 1940. En el recuadro: el Dr. Juan José Arévalo, presidente de la República de 1945 a 1951. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 3 de octubre de 2010 se hizo público el hallazdo de la Dra. Susan Reverby del Wellesley College en los Estados Unidos, acerca de que se habían hecho experimentos médicos de sífilis en personas de escasos recursos durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, cuando el Dr. Julio Bianchi era el Ministro de Salud y bajo la dirección de médicos estadounidenses con la ayuda de médicos guatemaltecos.  Aquellos experimentos consistían en infectar deliberadamente a cientos de personas desvalidas en Guatemala, sin su conocimiento, de sífilis, gonorrea y chancroide.  Entre las personas afectadas hubo soldados, prisioneros, enfermos mentales, prostitutas e incluso niños huérfanos del Hospicio Nacional y en edad escolar en el Puerto de San José.

Los médicos estadounidenses querían comprobar experimentalmente el modelo de tranmisión humana de estas enfermedades venéreas y la eficacia de la entonces novedosa penicilina en el tratamiento de las mismas, con el objetivo de ayudar a las tropas estadounidenses que se veían expuestas a dichas infecciones cuando eran enviadas a sus misiones fuera de los Estados Unidos.

Entre 1946 y 1948 el Laboratorio de Investigaciones de Enfermedades Venéreas del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos y la Oficina Sanitaria Panamericana (prácticamente una dependencia del gobierno de Harry Truman) diseñaron y patrocinaron los experimentos ya mencionados.  Los estudios estuvieron a cargo del médico John C. Cutler,  quien desarrolló los experimentos bajo la supervisión los médicos R. C. Arnold y John F. Mahoney, y con el enlace y colaboración del Dr. Juan Manuel Funes, jefe de la División de Control de Enfemedades Venéreas de la Dirección de Sanidad Pública de Guatemala, y con la colaboración de funcionarios en los Ministerios de Salud (a cargo del Dr. Julio Bianchi), de Gobernación y de la Defensa  (a cargo del coronel Jacobo Arbenz Guzmán).  Cutler ya había realizado experimentos en Alamaba entre 1932 y 1972, donde infectó de sífilis a 399 jornaleros varones afroamericanos, la mayoría analfabetos, de los cuales 128 murieron de sífilis y 100 de complicaciones médicas asociadas, mientras que 40 de las esposas de estas personas resultaron infectadas y 19 niños sufrieron sífilis congénita.

Al saberse el escándalo, el gobierno de Barack Obama ofreció una disculpa pública al gobierno guatemalteco y posteriormente le entregó los archivos del Dr. John C. Cutler (promotor y conductor del experimento).  Estos archivos estaban en la Universidad de Pittsburgh y contienen extensos reportes sobre las enfedades estudiadas, así como correspondencia entre Cutler y sus colegas en Estados Unidos, registros experimentales, libros de registro e historial de los sujetos inoculados con las infecciones, incluyendo el número de experimento, seguimiento serológico de sífilis y hallazgos de exámenes clínicos y dosis de penicilina.  Si bien los resultados de los experimentos no fueron publicados en la literatura científica, hubo algunos resultados que fueron usados para presentar ponencias presentadas en el II Congreso Centroamericano de Venereología, que se realizó en la Ciudad de Guatemala en abril de 1948 y que fueron publicados en la revista “Salubridad y Asistencia“, que era el órgano divulgativo del Ministerio de Salud Pública.

Guatemala fue seleccionada a sugerencia del Dr. Juan Manuel Funes, ya que algunos factores favorecían su realización.  En primer lugar, de acuerdo a la legislación vigente en ese momento, ya no se hacían prisioneros políticos y la prostitución fue legalizada y se le permitió a las trabajadoras sexuales ingresar a las cárceles; esto hizo que las prisiones se convirtieran en los lugares seguros, controlables e idóneos para los experimentos humanos. El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos erogó el dinero para los experimentos y lo dió a la Oficina Sanitaria Panamericana, con la cual el Gobierno de Guatemala firmó un acuerdo que permitía la realización de los experimentos. Esto significó que el personal estadounidense tenía autoridad para trabajar con las autoridades médicas en los hospitales gubernamentales, con instalaciones médicas y oficiales del ejército, con instituciones al cuidado de huérfanos y dementes y con el sistema penal. Y es que a pesar de la revolución de octubre de 1944, los Estados Unidos seguían teniendo la hegemonía en Guatemala, condicionando la política general, tanto interna como externa y la poderosa compañía frutera United Fruit Company controlaba gran parte del territorio nacional, así como Puerto Barrios, las líneas férreras, el transporte de carga y pasajeros y el transporte marítimo, convirtiendo a Guatemala en la República Bananera por excelencia.

Al enterarse de estos estudios en 2010, el gobierno de Guatemala nombró una Comisión Presidencial dirigda por el Vicepresidente e integrada por la Procuraduría General de la Nación y los Ministros de Relaciones Exteriores, de Gobernación , de la Defensa Nacional y de Salud Pública y Asistencia Social; esta comisión tuvo como objetivo investigar y esclarecer sobre la base de la dignidad humana y ética los hechos históricos, científicos, políticos y sociales por lo que los científicos estadounidenses practicaron experimentos con personas en Guatemala durante los años de 1946 a 1948.


BIBLIOGRAFIA: