7 de octubre de 1930: el gobierno del general Lázaro Chacón se emite el reglamento del Crédito Hipotecario Nacional

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Murales del moderno edificio del Crédito Hipotecario Nacional, construido en 1969. En el recuadro: el presidente general Lázaro Chacón. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Entre 1924 y 1926, el gobierno del general José María Orellana llevó a cabo una reforma monetaria para acabar con el desorden existente en la emisión de dinero en Guatemala. Por esta razón, se creó la moneda única denominada “Quetzal” y se creó el Banco Central de Guatemala como única institución emisora. Este cambio estabilizó el tipo de cambio y propugnó por un sistema de crédito institucional organizado, de acuerdo a la naturaleza de las operaciones pasivas que los bancos estaban autorizados a efectuar.1

El nuevo Banco Central de Guatemala estuvo capitalizado por varios inversionistas, entre los que destacaba el presidente general José María Orellana, y por esta razón fue autorizado para cubrir funciones ajenas a las que son típicas de un banco central, entre ellas la de otorgar préstamos hipotecarios por medio de un departamento específicamente autorizado para tales operaciones.1

Tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en octubre de 1929, se desplomó el precio internacional del café, y una grave crisis económica se produjo en el país.3 Para intentar contrarrestar esto, el 4 de diciembre de 1929, se creó el Crédito Hipotecario Nacional, mediante el Decreto Gubernativo No. 1040-1929 del presidente general Lázaro Chacón y el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Samuel E. Franco.  Los estatutos de la institución fueron aprobados en el Decreto Legislativo 1647-1930 del 23 de mayo de 1930 y su Reglamento quedó aprobado por el Decreto Gubernativo 1098-1930, del 7 de octubre de 1930, denominado Ley Reglamentaria de la Institución.1,2

La nueva institución fue dotada con un capital de un millón y medio de quetzales, distribuidos en un millón de capital pagado y quinientos mil quetzales como fondo inicial de reserva. Contaba además con el producto de la colocación de sus bonos y con parte de las utilidades que obtuviera, para financiar sus operaciones activas.1,2 Esto siguió al fracasado intento de conseguir un préstamo de una empresa sueca a cambio de otorgarle el monopolio de la producción de fósforos.4

Desafortunadamente para el general Chacón, las medidas económicas que adoptó no ayudaron a salir de la crisis, la cual se agravaba a diario, al punto que los comerciantes preferían quemar sus negocios para cobrar el seguro contra incendios a seguir operando.5  Además, la inestabilidad económica se tradujo en inestabilidad social y el gobierno tuvo que enfrentar la renuncia completa del gabinete, además de huelgas y el cierre de la Universidad por parte de los estudiantes inconformes con la situación.6

La salud del general Chacón no soportó la tensión provocada por la grave crisis económica y sufrió un derrame cerebral que lo obligó a renunciar a la presidencia el 12 de diciembre de 1930.7 Tras varios golpes de estado y presidentes de facto no reconocidos por el gobierno de los Estados Unidos, se nombró presidente interino al licenciado José María Reyna Andrade, quien de inmediato convocó a elecciones, en donde resultó unánimamente electo el general Jorge Ubico, quien había perdido las elecciones de 1926 en contra del general Chacón.8

Irónicamente, el Crédito Hipotecario Nacional fue instrumental en los planes económicos del gobierno del general Ubico, el cual restableció la estabilidad en el país gracias a severas medidas de austeridad, leyes laborales que favorecían a los grandes caficultores (de los que él mismo era parte, pues poseía la Hacienda de San Agustín Las Minas9), y reducciones salariales en el sector público.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Molina Calderón, José (s.f.). Tres reformas de la banca de Guatemala. 1926, 1934 y 2002. Guatemala: Academia de Geografía e Historia de Guatemala.
  2. Crédito Hipotecario Nacional (2017) ¿Quiénes somos?. Guatemala: Crédito Hipotecario Nacional.
  3. Salsman, Richard M. “The Cause and Consequences of the Great Depression” in The Intellectual ActivistISSN 0730-2355.
  4. Hernández de León, Federico (14 de agosto de 1930). Sesiones Extraordinarias de la Asamblea Legislativa; décimoquinta de la tanda. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía. p. 1.
  5. Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  6. Asturias Morales, M. (29 de agosto de 1930) “El gabinete presentó su renuncia hoy” Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  8. Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  9. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901.  XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.