4 de noviembre de 1911: el licenciado Manuel Estrada Cabrera nombra a Joaquín Méndez como embajador en Washington

4noviembre1911
La familia del Dr. Julio Bianchi en la embajada de Guatemala en Washington en 1920. Bianchi fue el sucesor de Joaquín Méndez en la legación guatemalteca ante el gobierno de los Estados Unidos tras el derrocamiento de Estrada Cabrera. En el recuadro: el licenciado Joaquín Méndez cuando era embajador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El personaje que ocupa la efeméride de hoy, es el licenciado Joaquín Méndez, quien fue uno de los principales colaboradores y aduladores del licenciando Estrada Cabrera. Y es que, si bien los miembros del partido liberal llaman a los del conservador “partido servil” desde que éstos nombraron al general Rafael Carrera como presidente vitalicio de la Reública en 1854, existen una gran cantidad de ejemplos que demuestran que los liberales no se quedan cortos en cuanto a las muestras de servilismo. Y esto fue más evidente durante los largos gobiernos de general J. Rufino Barrios, del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.

Méndez inició su carrera cuando el general presidente José María Reina Barrios lo nombró como director de la Tipografía Nacional, puesto en el que todavía se encontraba cuando el presidente murió asesinado el 8 de febrero de 1898. Entonces, el presidente interino, licenciado Manuel Estrada Cabrera, lo mandó llamar para que empastara un librito que era muy importante para el nuevo mandatario: el “Oráculo novísimo o libro de los destinos“.1​ Y a partir de ese momento se formó una amistad que, gracias a la personalidad amigable de Méndez, se prolongó hasta el fin del gobierno de Estrada Cabrera. Estrada Cabrera convocó a la elección presidencial para la semana del 1 al 7 de agosto de 1898 y logró resultar electo gracias a las amenazas y abusos de poder que neutralizaron a los otros candidatos, y a la propaganda efectiva que se escribió en el periódico “La Idea Liberal” que dirigió Méndez.2,3 (Nota de HoyHistoriaGT: de hecho, varios de lo más grandes aduladores del nuevo presidente fueron redactores de ese periódico:  Enrique Gómez Carrillo, Rafael Spínola -antiguo director de La Ilustración Guatemalteca-, Máximo Soto Hall y el nicaragüense Juan Manuel Mendoza, entre otros.​3)​ Como agradecimiento, tras la elección de Estrada Cabrera, muchos de los miembros de “La idea liberal” fueron miembros del gabinete y del gobierno: Spínola fue ministro de Fomento, Enrique Gómez Carrillo fue nombrado cónsul en Hamburgo y Méndez entró al ministerio de Fomento.3

Méndez puso su pluma al servicio de la adulación del presidente, y colaboró en numerosas publicaciones que lo alababan en extremo; he aquí algunos ejemplos:

  • Álbum de Minerva (1902): “Estamos en presencia de algo verdaderamente conmovedor y extraordinario. Se halla la población engalanada como para una festividad sin precedente. Sus edificios han sido empavesados, sus calles cubiertas de flores. Venimos todos siguiendo a nuestros escolares, bajo soberbios arcos de triunfo, sobre alfombras de hojas y corolas de nuestros plácidos vergeles, y es esto como una hermosa minervalia a la que dan tintes de satisfacción purísima, la luz que es la alegría de los orbes, la infancia y la juventud que son la alegría de la vida[…] La fiesta de Minerva ha triunfado en la conciencia pública, y ya constituye una solemnidad nacional”.4
  • La Locomotora (1906): “¡Ya verá Ud. [doña Joaquina Cabrera ], que las lectoras de La Locomotora, volarán donde Juanita de Keller [la presidente del Comité] a llevar su óbolo, para las víctimas de la defensa nacional, como vuelan las mariposas, como vuelan las aves, como vuelan por toda la República, las generosas iniciativas de Ud.; y como volarán muy pronto en el aire puro de su alma bellísima, esas mariposas de luz, las gratitudes y esas aves de amor, las bendiciones!”5
  • El Educador (1907): “Es, indudablemente, en la múltiple personalidad del señor Estrada Cabrera, el educador una de las facetas más perfectas del diamante blanco que es su intelecto“.6 “Y el alma del señor Estrada Cabrera es ese evangelio vivo, para inspirar amor al trabajo, para hacer amable la ciencia, para convertir la naturaleza en la página contentiva del alfa y omega de los mundos, para llevar a todas las almas el convencimiento de que la síntesis de todos los amores está en el amor profundo e inalterable de la patria y de la humanidad.”7

Con el tiempo, Méndez llegó a tener una relación muy cordial con el presidente, al punto que cuando cuando el jefe de Estado Mayor, general José María Orellana, lo veía muy enojado, llamaba a Méndez por teléfono, para que fuera a calmar al gobernante.»9

Entre 1906 y 1909, Méndez  fue editor de La Locomotora, órgano divulgativo del ministerio de Fomento que fue llamado así porque se estaba concluyendo el Ferrocarril del Norte, último tramo para completar el corredor seco interoceánico, y luego de que revista dejó de publicarse continuó colaborando con el gobierno.  Pero fue en 1911 – cuando el gobierno del presidente estadounidense William Howard Taft no logró comprometer al gobierno guatemalteco a aceptar un préstamo oneroso- que Méndez sirvió una importante misión diplomática ante el Secretario de Estado Philander C. Knox, logrando evitar que la administración norteamericana removiera a Estrada Cabrera de la presidencia.[8]​ En premio a la excelente labor realizada, Estrada Cabrera nombró a Méndez embajador de Guatemala en Washington el 4 de noviembre de 1911, puesto en el que permaneció hasta la caída del régimen cabrerista en abril de 1920.10

Cuando fungía como embajador de Guatemala, Méndez se enteró de que en Nueva York residía el poeta nicaragüense Rubén Darío, quien había salido de Europa el 24 de octubre de 1914 y llegado a esa ciudad estadounidense tratando de hacer una gira americana en pro de la paz para detener la Primera Guerra Mundial, pero quien no había tenido suerte y estaba pasando muchos problemas económicos.​ Méndez le escribió a Estrada Cabrera reportándole el lamentable y desesperado estado de Darío; y el escritor Máximo Soto Hall viajó a Guatemala para hablar personalmente con el presidente sobre el asunto. Estrada Cabrera dio órdenes para que el cónsul de Guatemala en Nueva York embarcara al poeta nicaragüense rumbo a Guatemala, a donde llegó Darío el 20 de abril de 1915 y en donde estuvo varios meses en Guatemala, viviendo muy bien gracias a la hospitalidad del presidente guatemalteco, pero decidió regresar a Nicaragua cuando las exigencias del presidente guatemalteco se hicieron excesivas.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez (1945).  ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 49.
  2. Ibid, p. 78.
  3. Mendoza, Juan Manuel (1940). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época. Tomo II (1.ª edición). Guatemala: Unión Tipográfica, Muñoz Plaza y Cía. p. 6.
  4. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, p. 69.
  5. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (11 de agosto de 1906). «Filantropía»La Locomotora I (4) (Guatemala) , p. 2.
  6. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (1907) Algo sobre educación. Guatemala: Tipgorafía Nacional. p. II.
  7. Ibid, p. IV.
  8. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, p. 221.
  9. Ibid, p. 244.
  10. Ibid, p. 245.
  11. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Dime con quien andas y te diré qué escribes: la amistad de Gómez Carrillo y Rubén Darío»Universidad Francisco Marroquín. Guatemala. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2016