15 de noviembre de 1879: la administración de los cementerios pasa a la autoridad municipal

15noviembre1879
Pórtico del entonces majestuoso Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en 1896. En el recuadro, la tumba casi abandonada del ex-presidente mariscal Vicente Cerna en 2014, y que se encuentra en la misma calle principal del Cementerio General. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La secularización de las instituciones guatemaltecas se inició en 1829 con la invasión de Francisco Morazán, pero no se pudo establecer completamente por la revolución católico-campesina de 1837-38.  No fue sino hasta durante el gobierno del general J. Rufino Barrios (1873-1885) que se completó definitivamente la separación de Iglesia y Estado en el país; por supuesto, aquella separación no fue instantánea, y más bien tardó varios lustros en completarse, ya que se fue haciendo paso a paso debido a la arraigada fé católica de los guatemaltecos.

Aunque la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo Bernardo Piñol y Aycinena fue prácticamente instantánea tras el triunfo de la reforma liberal en 1871, el clero secular se mantuvo en el país y todavía tenía a su cargo muchos aspectos administrativos, como el registro de recién nacidos en las actas de bautismo, matrimonios religiosos y defunciones.

Con la expulsión de las órdenes regulares terinó la costumbre de enterrar a los criollos en las catacumbas y columnas de los principales templos de los poblados y ciudades, y el 15 de noviembre de 1879, el gobierno del general Barrios retiró los cementerios a los curas párrocos, mediante el siguiente decreto:

DECRETO NÚM. 248
J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando: 

    • Que por no haber estado los lugares públicos de enterramientos sujetos a la inmediata inspección y administracíon de la autoridad civil, carecen los cementerios de las condiciones indispensables para conservar la salubridad pública, no se observan en las inhumaciones y exhumaciones las reglas de la higiene, y se encuentran en su mayor parte abandonados.

DECRETO:

    • Art. 1.° La construcción, admistración é inspección de los cementerios de la  República, quedan a car go exclusivo de la autoridad municipal.
    • Art. 2.° Las Municipalidades ejercerán su intervención en los cementerios
      por medio de las comisioness de policía é higiene que establece el artículo 92 de su ley reglamentaria.
    • Art. 3.° Los derechos de sepultura serán exclusivamente destinados á los gastos de conservación y mejora de los cementerios.
    • Art. 4. Un reglamento especial determinará las bases de la administración, régimen y buen servicio de los cementerios.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a quince de noviembre de mil ochocientos setenta y nueve.

    • J. Rufino Barrios
    • Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, A. Ubico Urruela1

Ese mismo día se emitió el Reglamento respectivo, del cual se reproducen aquí algunos artículos importantes:2

    • Art. 1.° Todo cadáver deberá ser enterrado en cementerio público establecido con autorización previa, siendo prohibidas las inhumaciones dentro de poblado.
    • Art. 2.° En lo sucesivo, para la situación de los cementerios, se elijirán lugares secos, ventilados, a una distancia conveniente de las poblaciones en rumbos apartados de los vientos domiuantes, y que en lo posible
      reúnan las mejores condiciones higiénicas. No podrá determinarse el lugar sin oír la opinión de expertos.
    • Art. 10.° Habrá en el cementerio cinco clases de enterramientos: el primero es el de capillas: el segundo en mausoleos; el tercero en nichos; el cuarto de fábrica media; y el quinto de fábrica común en el suelo; a cuyo efecto el terreno estará dividido en otras tantas secciones proporcionadas .
    • Art. 11.° Las capillas se construirán por cuenta de los interesados, en una área cuya extensión no podrá exceder de 61 varas cuadradas, cubriéndose el valor de éstas con arreglo al adjunto arancel.2
    • Artículo 12.° en los laterales destinados a este objeto: en los cementerios se delineará y numerará el orden de los mausoleos, teniendo cada uno tres varas de largo y vara y media de ancho, formando calles de Oriente a Poniente y de Norte a Sur.
    • Art. 13.° Cada lugar de mausoleo se venderá con su cimiento de piedra, ladrillo y mezcla, puesto al nivel del terreno, por el precio del arancel y como sepultura perpetua.
    • Art. 14.° El que haya comprado un lugar de mausoleo puede edificar o permitir que se edifiquen para sus parientes ó amigos tres sepulcros á mas del primero, uno sobre otro; y cada uno de ellos que se vaya fabricando se pagará una tercera parte de lo que se pagó por el anterior.
    • Art. 15.° Los nichos se seguirán fabricando en las paredes de los cementerios y en la forma que ahora se ha adoptado sin perjuicio de las reformas que la experiencia y el buen gusto vayan indicando.
    • Art. 16.° Los entierros que se hagan en ellos, deben comenzar por una línea de abajo á arriba ocupando primero el de más abajo, y sucesivamente el que le sigue sin pasar a otra línea sin que esté cubierto el ultimo sepulcro de la anterior. 
    • Art. 18. La sepultura en nichos no se vende a perpetuidad para un cadáver, porque a los seis años siendo adulto, puede exhumarse para conducir los restos a los osarios, pero los parientes o amigos del sepultado pueden evitar esta exhumación pagando una tercera parte menos de lo que se ha pagado los seis años anteriores; y cada vez que se cumpla este término, pueden hacer igual rescate. Siendo un párvulo el cadáver, el período será de cinco años.
    • Art. 20. Para los enterramientos de fábrica media é ínfima, el cementerio se dividirá en cuatro cuadros pequeños que corresponden a los cuatro ángulos del cuadrado grande, dejando dos calles, que los dividan ó se crucen en el centro, la una de Oriente á Poniente y la otra de Norte a Sur, prohibiéndose hacer entierros en ellas.
    • Art. 21. Para delinear mejor estas calles, se demarcarán, fabricando dos paredes de nichos para párvulos, cuya altura no excederá de dos varas, dejándose encima un canal para llenarlo de tierra bien preparada y cultivar un jardín que sirva de adorno del cementerio.3

No es casualidad que el cementerio de la Ciudad de Guatemala haya sido construido en 1881, dos años después de la emisión de este decreto.  El cementerio original de la ciudad estaba al este de la Catedral Metropolitana, en donde después se construyó el Mercado Central.  Luego, se trasladó a la par del Hospital San Juan de Dios, y allí estuvo hasta que fue trasladado al nuevo local, entonces totalmente alejado de la población en 1881.  Fotografías antiguas del local muestran que antes de los terremotos de 1917-18, el cementerio general cumplía con lo estipulado con el reglamento de 1879.  Desfortunadamente, luego de esos terremotos el cementerio general entró en un declive permanete al punto que en el siglo XXI se encuentra a la par del colector de basura más grande de la Ciudad de Guatemala (aparte de los ríos que le sirven desagüe a la metrópoli), y ha caído en completo abandono.3


  1. BIBLIOGRAFIA:
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 315.
  3. Ibid., p. 317.
  4. Ibid., p. 318.