28 de enero de 1850: reeligen a Vasconcelos en El Salvador

A pesar de una prohibición constitucional, Vasconcelos logra reelegirse como presidente de El Salvador con el objetivo principal de derrocar al gobierno conservador de Guatemala.

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El antiguo Palacio Nacional en San Salvador, que fuera destruido por un incendio en 1889. En el recuadro: el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, quien gobernó en ese palacio hasta 1851. Imágenes tomadas de «Historia de El Salvador» y Wikimedia Commons.

El presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, como todos los liberales criollos de su época, detestaba profundamente a los criollos aristócratas guatemalecos, ya que consideraba que éstos habían estado abusando de su posición ante la Corte Española para aprovecharse económicamente de los criollos liberales hacendados de las provincias.  Por esta razón, cuando llegó a la presidencia de El Salvador, apoyó constantemente las bandas de forajidos y de exiliados que intentaban crear zozobra en la República de Guatemala, entonces presidida por el capitán general Rafael Carrera.1

Durante la primera presidencia de Vasconcelos, la capital salvadoreña se convirtió en el centro de las conspiraciones contra el régimen guatemalteco que organizaban los emigrados liberales.  Así, el presidente salvadoreño apoyó al antiguo estado de Los Altos para que se separara nuevamente de Guatemala, y proporcionó suministros a «los lucíos» que mantenían en zozobra al gobierno guatemalteco y al general José Dolores Nufio que incursionaba en Chiquimula, logrando finalmente que renunciara el presidente Carrera en agosto de 1848 tras someter fuerzas alzadas de Los Altos en Patzún.2

Carrera se fue al exilio a México y los criollos liberales guatemaltecos recuperaran el poder, pero no pudieron resolver la caótica situación que ellos mismos habían ayudado a provocar, y el país cayó en un caos total.  Fue tal el desorden, que los generales hermanos Vicente y Serapio Cruz llegaron a entrar con sus fuerzas rebeldes a la ciudad de Guatemala y firmar un convenio con el presidente Mariano Paredes para quedarse con el poder.3   Viendo que la situación se le iba de las manos, Paredes permitió el retorno de Carrera a quien le dio la Comandancia General de Armas, provocando así el exilio masivo de criollos liberales hacia El Salvador, en busca de la ayuda de Vasconcelos.4

Los liberales convencieron a Vasconcelos de que había que tomar a Guatemala a sangre y fuego y salir de Carrera y de los conservadores para lograr la unión centroamericana. Por esta razón el presidente salvadoreño dispuso reelegirse, para lo cual tuvo que alterar el orden constitucional de su país e incluso renunciar temporalmente al poder, dejando la presidencia en el senador Ramón Rodríguez en lo que se resolvía lo de su reelección.4  Tras la campaña electoral contra el conservador José María San Martín, Vasconcelos fue reelecto el 28 de enero de 1850, junto con Félix Quiroz como vicepresidente, tomando posesión el 4 de febrero.5

En su discurso de toma de posesión para su segundo período, Vasconcelos dejó claro que su intención era atacar a Guatemala: «Os hablo, con mi corazón y con la mayor franqueza.  Ni antes, ni ahora me he considerado ni me considero capaz de ocupar el primer puesto del estado… La ley encarga al Ejecutivo mantenerse las mejores relaciones con los estados hermanos y yo no he descuidado medio alguno que pudiera contribuir a mantenerlas y estrecharlas, alejando toda ocasión de que fueran perturbadas… Hay un punto, un punto capital e interesantísimo de que yo no dejaré de ocuparme ni de exictar vuestro patriotismo ardoroso, para que os ocupéis también de preferencia: me contraigo a la reorganización nacional… Nos vemos en la ocasión más oportuna, para sentar sus bases, contando con la decidida cooperación de los gobiernos de los estados de Nicaragua y Honduras…»5

Con su único objetivo muy claro, el presidente reelecto pasó todo el año de 1850 preparando la invasión, logrando reunir a cuatro mil efectivos entre salvadoreños, hondureños y exiliados guatemaltecos y colocándose al frente del ejército.6 Un año exacto después de haber sido reelecto, Vasconcelos envió una extensa carta al gobierno de Mariano Paredes, en la que, olvidando convenientemente que su propio gobierno había promovido la anarquía en Guatemala, decía que el gran desorden que había en este país en 1848 había obligado al gobierno salvadoreño a tomar medidas para prevenir que la revolución se extendiera a su territorio y para proteger el interés general de Centroamérica. Según Vasconcelos, parecía que la victoria liberal de 1848 debería haber asegurado la paz y el orden, pero que el retorno de Carrera había creado un problema de seguridad para Honduras y El Salvador, y había hecho más difícil que se lograra la unión centroamericana.  Además, acusaba a los guatemaltecos de haber instigado desórdenes en los estados vecinos mencionado dos ocasiones en que, según él, tropas guatemaltecas habían incursionado en el territorio de El Salvador y de Honduras.  Por su parte Carrera, seguía diciendo Vasconcelos en su nota, había amenazado con exterminar a El Salvador hasta el último poblado, y había enviado a sus agentes para causar problemas; por lo tanto, el poder de Carrera en Guatemala amenazaba a los otros estados y el único camino que le quedaba a El Salvador era de las armas.  Al final de la carta, Vasconcelos dió un ultimátum al gobernante guatemalteco, diciendo que para evitar el derramamiento de sangre todo el gobierno tenía que renunciar, que Carrera fuera expulsado del territorio centroamericano, que se debía permitir a las tropas invasoras tomar el control del país por el tiempo que fuera necesario, y que se convocara a una Asamblea Constiuyente para que se garantizaran nuevas elecciones.7

Por supuesto, el gobierno guatemalteco contestó negativamente al ultimátum de Vasconcelos, pero cuando la respuesta le llegó a éste el 3 de febrero de 1851, ya su ejército había sido aplastado por Carrera en la Batalla de La Arada un día antes, lo que dió un dramático giro a los acontecimientos, ya que fueron las fuerzas de Carrera las que invadieron El Salvador exigiendo que renunciara Vasconcelos a quien finalmente depuso su propio congreso el 22 de febrero.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160.
  2. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112-115.
  3. Hernández de León., El libro de las Efemérides, p. 161
  4. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Ibid., p. 162.
  6. Ibid., p. 163.
  7. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 239-240.
  8. Ibid., p. 240-241.