22 de febrero de 1951: orderan repatriar restos de Máximo Soto Hall

El gobierno del Dr. Juan José Arévalo ordena repatriar los restos del escritor y poeta Máximo Soto Hall para que sean sepultados en Antigua Guatemala.

22febrero1951
Residencia del escritor, historiador y poeta Máximo Soto Hall en la Ciudad de Guatemala en 1915. En el recuadro: Soto Hall. Imágenes tomadas de “El Libro Azul de Guatemala“.

Uno de los útimos actos oficiales del gobierno del Dr. Juan José Arévalo fue ordenar la repatriación de los restos del historiador y poeta Máximo Soto Hall, quien falleció en Buenos Aires, Argentina en el 14 de mayo de 1944, y quien fuera medio hermano del ex-presidente hondureno Marco Aurelio Soto, además de uno de los principales ideólogos y propagandistas del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  De hecho, Soto Hall siguió los pasos de su medio hermano -que llegó al poder con la ayuda del presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios1– y consiguió ser candidato a la presidencia de Honduras con fuerte apoyo del licenciado Estrada Cabrera2, pero no ganó las elecciones por el rechazo de los hondurenos al régimen guatemalteco.3

Tras la caída del régimen cabrerista el 15 de abril de 1920, Soto Hall permaneció en el exilio, que lo llevó a Venezuela, Chile, Argentina y Uruguay, como corresponsal de la revista neoyorquina “Editor and Publisher” y en donde representó a Guatemala en congresos internacionales.   Si bien regresó a Guatemala junto con su esposa Amy Miles en julio 1926 y se unió a la Sociedad de Geografía e Historia, no se quedó mucho tiempo y poco después partió para Sudamérica en donde escribió para el periódico “La Prensa” de Buenos Aires.3

Cuando el general Jorge Ubico llegó a la presidencia de Guatemala invitó a Soto Hall a colaborar con él durante una visita que hizo el escritor a su país, pero éste rechazó la oferta porque “no le gustaba la política dura del presidente“, según le dijo a un amigo, aunque parece más factible que la verdadera razón fue la imagen de intelectual antiimperialista que construyó para sí tras la caída de Estrada Cabrera, lo cual era clave para que no se recordara su pasado como colaborador y propagandista de la larga dictadura cabrerista.2

Tal parece que la estrategia de Soto Hall dió resultados puesto que el presidente Arévalo emitió el siguiente decreto el 22 de febrero de 1951:3

Palacio Nacional, Guatemala, 22 de febrero de 1951

El Presidente Constitucional de la República, 

Considerando: que el historiador y poeta guatemalteco Máximo Soto Hall, fallecido en Buenos Aires, República Argentina, en 1943 dio lustre a las letras patrias con su abundante y valiosa producción intelectual;

Considerando: que el extinto escritor expresó su deseo de que sus restos fueran depositados definitivamente en la Antigua Guatemala,

En Consejo de Ministros, acuerda:

Primero – ordenar la repatriación de los restos de Máximo Soto Hall, para ser sepultado definitivamente en la Antigua Guatemala.

Segundo – ordenar la erección de un mausoleo en el cementerio de la citada ciudad.

Tercero – encomendar al Ministerio de Relaciones Exteriores todo lo relativo al transporte y recepción de los restos, así como la construccióm del mausoleo citado.

Cuarto – Designar a los Ministros de Relaciones Exteriores y Educación Pública y a los escritores Rafael Arévalo Martínez y Virgilio Rodríguez Beteta, para que se constituyan en Comisión Oficial de Homenaje para la recepción de los restos.

Comuníquese y cúmplase.

        • Arévalo
        • Siguen las firmas de los Ministros de Estado, que incluyen a la de Elfego H. Monzón, como Ministro sin cartera.3

BIBLIOGRAFIA

  1. Lozano, Enrique (18 de diciembre de 1890). «Drama Político en Honduras». La Opinión (México, D. F.): 56.
  2. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. pp. 166-167.
  3. Molina Jiménez, Iván (2001) La polémica de El Problema de Máximo Soto Hall. 12. p. 160.
  4. Ibid., p. 161.
  5. Morales Urrutia, Mateo; Azurdia Alfaro, Roberto (1959). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1950-1951. LXIX. pp. 740-741.