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9 de marzo de 1595: Quirio Cataño entrega el Cristo de Esquipulas

La Basílica de Esquipulas en 1889, tal y como fue fotografia por el arqueólogo británico Alfred Percival Maudslay. En el recuadro: vista parcial de la escultura del Cristo Negro de Esquipulas, que se encuentra en un camarín especial dentro de la Basílica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El historiador colonial eclesiástico Domingo Juarros dedica varios párrafos a la imagen del Cristo Negro de Esquipulas en su obra «Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala«. He aquí lo que relata en su primer tomo, publicado en 1808:

Santiago Esquipulas, el pueblo de más nombre que tiene ésta comarca: es de temperamento húmedo y enfermizo; su vecindario se compone de españoles, indios y mulatos; tiene muy decentes casas, y un mesón, cosa que no se vé en otro pueblo; está plantado en un llano rodeado de cerros, en 14 grados de latitud septentrional, 287 grados 30 minutos de longitud. A la orilla de este pueblo, está el celebre Santuario del Señor de Esquipulas: templo de los más capaces, hermosos, y bien dispuestos del Reino: es de tres naves, y en sus cuatro ángulos se levantan cuatro vistosas torres, sumamente elevadas: en la cabecera de la nave principal hay un primoroso camarín, donde está colocada la imagen de Cristo Crucificado. Dicha sagrada efigie se esculpió en Guatemala, el año 1595 por el celebre artífice Quirio Cataño, y se puso en la Iglesia Matriz del pueblo de Esquipulas, donde se concilió tal veneración, con los prodigios y maravillas, que se obraron en favor, de los que le tributaban reverentes cultos; que se hizo la peregrinación más famosa de todo el Reino, siendo innumerables las personas, que vienen en romería a visitar esta devota imagen; no solo de las Provincias del Reino de Guatemala, sino aún de las de la Nueva España: especialmente el día 15 de enero, en que se celebra la fiesta principal de la expresada Efigie: en cuyo tiempo es tan grande el concurso de gentes, que se asegura llegaran a 85 mil las personas, que se juntan en el citado pueblo , unas por asistir a la festividad, y otras por hallarse en la gran feria, que se hace en él, por este tiempo. Siendo muy corta la Iglesia Parroquial de Esquipulas, para el inmenso concurso de peregrinos, levantó el suntuoso templo , de que acabamos de hablar, el Illmo, Señor Arzobispo de Guatemala D. Fr. Pedro Pardo de Figueroa: cuyas venerables cenizas descansan en el Camarín de la enunciada Iglesia, a donde se trasladaron el año de 1758, en que se celebró su estreno, con extraordinaria solemnidad.1

Juarros entra en más detalle sobre el Cristo Negro en el segundo tomo de su obra, publicado 1818:

Entre las cosas maravillosas, y que llaman la atención en esta basta Comarca [de Chiquimula], debe ocupar el primer Jugar la portentosa Imagen de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado, que se venera en el pueblo de Esquipulas. Ésta es sin disputa, la imagen de mayor aclamación, y su templo la romería mas famosa de todo el Reino: no hay tiempo del año, en que no se vean en dicho Santuario peregrinos, que vienen de partes muy remotas a implorar las misericordias de Dios, ó a cumplir los votos, que han hecho en sus necesidades.

La referida efigie se esculpió en Guatemala por Quirio Cataño; consta de testimonio auténtico, que en 9 de agosto de 1594 el Sr. Provisor D. Cristóbal Morales trató con Quirio Cataño Escultor, que haga un Crucifijo de vara y media para el pueblo de Esquipulas, por el que se le han dar cien tostones: y por el recibo de dicho artífice se ve, que entregó la pieza acabada en [Santiago de los Caballeros de] Guatemala, a 9 de marzo de 1595: cuyos instrumentos originales hallándose muy maltratados, para que no se perdiese la noticia del origen de la referida imagen, el Illmo. Sr. D. Fr. Andrés de las Navas, por auto de 9 de abril de 1685, mandó se saque testimonio de ellos, y se ponga en el libro de Bautismos de la Parroquia del expresado pueblo.

Son sin número los milagros que se refieren obrados por medio de esta Imagen: se asegura, que estando no sé por qué motivo, en una estancia, se vió repetidas veces, que la casilla donde estaba la efigie despedía resplandores, de suerte que creyendo los de las haciendas vecinas, que la casa se quemaba, corrieron aceleradamente a apagar el fuego, pero acercándose hallaron ilesa la choza; más repitiéndose por segunda y tercera vez este prodigio, entraron en la casa, y advirtieron, que el sol que despedía tan Divinas luces era esta sagrada Imagen. Igualmente se afirma, que queriendo los Indios llevar en procesión este devoto simulacro á cierto trapiche, puesto en las andas, no pudieron moverlas por mas esfuerzos que hicieron. También se refiere como cosa cierta, que la citada Imagen ha sudado tres ocasiones. Finalmente es tradición constante, que en su templo reciben vista los ciegos, habla los mudos, movimiento los tullidos, y salud todo género de enfermos.

Tan grande multitud de prodigios obrados en beneficio de los que devotos rinden reverentes cultos á esta milagrosa Imagen, ha sido la causa del extraordinario concurso de gentes, que vienen en tropas á asistir á la fiesta principal de este Santuario el día 15 de enero, que se asegura llegarán á cien mil las personas, que se juntan dicho día en el pueblo de Esquipulas: ésta ha sido el principio de la gran veneración, que se tiene en todo el Reino a este portentoso simulacro: y ésta ha movido a la Silla Apostólica a expedir Bula especial, en que determina el rito, con que se debe descubrir esta sagrada efigie.«2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808) Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta. pp. 36-37.
  2. — (1818) Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. II. Guatemala: Ignacio Beteta. pp. 156-157.

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