18 de marzo de 1730: vicario de los Mercedarios anuncia su visita a Santiago de los Caballeros

El Vicario de general de Nuestra Señora de las Mercedes, fray Fernando de Sierra, anuncia su visita a la ciudad de Santiago de los Caballeros para visitar la construcción del nuevo templo mercedario

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Entrada al arruinado convento mercedario en 1875. En el recuadro: imagen de Jesús Nazareno de la Merced, el cual se encontraba en el templo de Santiago de los Caballeros hasta 1778, en que fue trasladado a la Nueva Guatemala de la Asunción. Imágenes tomadas de Mizner Scrapbook Central America y Wikimedia Commons.

La orden de los Mercedarios llegó a la región de Guatemala tras la conquista, durante la época en que era obispo el licenciado Francisco Marroquín, según él mismo relató al Emperador Carlos V en 1556.  El primer mercedario fue el padre Juan de Zambrano, O. de M. quien llegó en 1536, y dependía —como el resto de conventos en las colonias americanas— del provincial de Castilla.1

Inicialmente establecido en la capital en el valle de Almolonga, se trasladaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros en Panchoy después del desastre del 11 de septiembre de 1541.1  Allí estuvieron a cargo de algunos poblados que entonces estaban en las afueras de la ciudad y que eventualmente fueron absorbidos por la misma; estos poblados eran: San Antonio Abad, Espíritu Santo, San Jerónimo, La Magdalena, Santa Catalina y Santiago.2

A petición de los frailes en América, en 1561 se crearon las provincias de Lima, Cuzco, Chile y Guatemala, dependiendo del general de la orden.  Los frailes de la provincia mercedaria de La Presentación de Nuestra Señora de Guatemala, en particular, llegaron a tener a su cargo numerosas doctrinas de indígenas en la región que ocupan los modernos departamentos de Huehuetenango, Totonicapán, y San Marcos, además del estado mexicano de Chiapas.3 Los mercedarios obtuvieron estas doctrinas a través del obispo y porque la orden de Predicadores les cedió algunas otras.4

Para 1613, los mercedarios tenían a su cargo las siguientes doctrinas en el área: Santa Ana de Malacatán, Concepción de Huehuetenango, San Pedro de Solomá, Nuestra Señora de la Purificación de Jacaltenango, Nuestra Señora de la Candelaria de Chiantla, San Andrés de Cuilco, Santiago de Tejutla, San Pedro de Sacatepéquez y San Juan de Ostuncalco.​5  Además, eran propietarios del ingenio «La Vega» que estaba ubicada en el moderno departamento de Santa Rosa y del trapiche «Nuestra Señora del Buen Suceso de Pechar» en Colotenango.2

En la iglesia de aquel convento de Santiago de los Caballeros ya estaba la imagen de Jesús Nazareno, la cual por su belleza era de las más veneradas por los vecinos, al punto que ya contaba con su propia Cofradía confirmada por el obispo. Aquella imagen fue consagrada en la misma forma y con los mismos ritos que la Imagen de Nuestra Señora de Sevilla el 5 de agosto de 1717 por el obispo Juan Bautista Alvarez de Toledo.4

En 18 de marzo 1730, el vicario de la provincia, fray Fernando de Sierra, O. de M. notificó al Ayuntamiento criollo de la Santiago de los Caballeros de Guatemala que iba a llegar a la ciudad procedente de Huehuetenango para revisar como iban los trabajos de reconstrucción del templo mercedario,6 que había templo había sido dañado por el terremoto de San Miguel en 17177 y para fundar el colegio de San Jerónimo.6

El colegio de los mercedarios estaba junto a la ermita del mismo nombre, pero como no tenía la autorización ni licencia del rey, fue decomisado por la autoridad civil en 1763 y convertido en la Real Aduana.8  Para entonces, la relación de la orden mercedaria —y de las otras órdenes regulares— con la corona española era tirante, dadas las Reformas Borbónicas iniciadas por el rey Carlos IIIl de hecho en 1765 las órdenes tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular, y en 1767 los jesuitas fueron expulados de todos los territorios del Imperio Español.9

Para 1770, según relata el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, las doctrinas que habían sido de los mercedarios eran jurisdicción de un alcalde mayor y habían sido convertidas en curatos a cargo del clero secular.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zúñiga Corres, Ignacio O. de M. (s.f.) El origen de la Orden de La Merced en Guatemala. En: Apuntes para la Historia de la Merced. 
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). El arte religioso de La Antigua Guatemala, 1773-1821. Crónica de la emigración de sus imágenes. México: Universidad Nacional Autónoma de México.  p. 41. 
  3. Arias Medina, Fernando (2021). Crónica de la Orden de la Merced. Enciclopedia Católica Online.
  4. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 166.
  5. Pérez, Pedro Nolasco O. de M. (1966), Historia de las Misiones Mercedarias en América, Madrid.
  6. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 135.
  7. Ibid., pp. 115-119.
  8. Juarros, Compendio de la Historia, p. 167.
  9. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta. pp. 3-4.
  10. Cortés y Larraz, Pedro (1958) [1771]. Descripción Geográfico-moral de la Diócesis de Goathemala. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 18-19.