16 de abril de 1528: se fijan los precios de mano de obra y artículos básicos

El primer cabildo de Guatemala fija una lista de precios de mano de obra y de artículos para evitar abusos por parte de los artesanos

Ruinas de la Catedral de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala, a finales del siglo XIX. Los detalles barrocos fueron labrados por artesanos locales. Imagen tomada de Mizner Scrapbook Central america.

Los españoles que se radicaron en Guatemala tras derrotar a los principales reinos indígenas tuvieron una tarea difícil para administrar sus nuevos dominios, ya que muchos de ellos eran aventureros sin instrucción que se veían de pronto con la responsabilidad de dirigir una nueva población.1

En 1528 los primeros miembros del cabildo tenían dos problemas principalmente: escasez de operarios y los precios exagerados que cobraban los pocos que había.  Por esta razón, decidieron que lo mejor era fijar los precios de los artículos más comunes y tasar la mano de obra para que ya no hubiera abusos.1

En esa época Alvarado acababa de regresar de España, a donde había ido a negociar su posición a la corte del rey Carlos V y en donde había sido nombrado Adelantado y se había casado con Francisca de la Cueva, mientras que había dejado sus nuevos dominios a cargo de su hermano Jorge.  Desafortunadamente para Alvarado, su esposa falleció al llegar a las costas de México. Por su parte, los miembros del cabildo eran, en ese momento: Jorge de Alvarado, Eugenio de Moscoso, Cristóbal de Robledo, Gaspar Arias, Bartolomé Becerra, Pedro de Valdivieso, Francisco de Arévalo y Andrés de Ulloa.2

He aquí algunos ejemplos de lo que decidieron aquellos pioneros de la administración de Guatemala, y que dejaron muy mal parados a aquellos primeros artesanos:3

  • El costo de herrar un caballo de pies y manos, era de medio peso.
  • Por cargallo, un peso.  Este procedimiento consistía en embarrar y untar a los caballados desde la cruz hasta sus ancas con su propia sangre, mezclada con otros ingredientes, después de haberlos sangrado.
  • Por hacer cien clavos, un peso si el hierro lo ponía el cliente y dos si lo ponía el herrero.
  • Por fabricar un alacrán, es decir, una pieza para freno de caballo, un real.
  • Por hechura de zapatos, dándole el cuero al zapatero, un peso.  Si él lo ponía, peso y medio.
  • Por hacer una capa llana, peso y medio.
  • Por hacer una chamarra, peso y medio.3

También regularon los trámites burocráticos:

  • Por meter una petición al Cabildo, un real.
  • Por llamar a una persona mediante un pregonero dentro de la población, dos reales.
  • Por pregonar una cosa perdida con cuatro pregones, un peso.3

Al final del acta, escribieron: «Los cuales dichos precios, los dichos señores del Cabildo mandan a los dichos artesanos que lleven por sus oficios, o que no lleven más, so pena de los pagar y volver con el cuatro tanto para las obras públicas de esta ciudad, y que lo mandaban y mandaron a pregonar públicamente.  Y que mandan a los dichos artesanos que, pagándoles dichos precios, usen sus oficios, so pena de cincuenta pesos de oro, aplicados para las dichas obras públicas de esta dicha ciudad.«3

En otras palabras: si un artesano se rebelaba contra el decreto, le caería el cabildo sin piedad, así que todo el mundo tenía que trabajar y cobrar lo justo.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 111.
  2. Ibid., p. 112.
  3. Ibid., p. 113.