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23 de mayo de 1530: cierran el primer libro de actas del Cabildo

Iglesia parroquial del municipio de Ciudad Vieja, Sacatepéquez, en donde estuvo asentada la ciudad de Santiago de 1528 a 1541. En el recuadro: retrato idealizado del conquistador Pedro de Alvarado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 23 de mayo de 1530 se cerró el primer libro de actas de la ciudad de Santiago de Guatemala, entonces situada al pie del volcán de Agua en el valle de Almolonga, con el siguiente documento:1

Cabildo hecho el lunes, XXIII días de Mayo de M.DXXX años.

Este dicho día é cabildo, estando juntos apuntados en su cabildo, y ayuntados ante mí segun que han de uso y de costumbre, el muy magnífico Señor el Adelantado é Gobernador de su majestad e los nobles Señores Baltasar de Mendoza é Jorge de Bocanegra alcaldes ordinarios por su majestad, é Antonio de Salazar, e Luis de Vivar, é Francisco de Castellanos, é Alonso de Alvarado regidores de ella.

Este dicho día los dichos señores ordenaron y mandaron, que para el día de Corpus Cristi, todos los oficiales de oficios mecánicos, como los plateros, é sastres, é zapateros, y herreros, é carpinteros, é otros sus semejantes, salgan todos con una fiesta buena y honesta, para que vayan delante del Santo Sacramento, como se usa en los reinos y Señoríos de España, so pena de cada treinta pesos de oro, la mitad para las obras de la Iglesia, é la otra mitad, para las obras desta dicha ciudad, é mandaronlo apregonar, é pregonose por voz de Diego Díaz, pregonero desta dicha ciudad.

      • Jorge de Bocanera
      • Baltasar de Mendoza
      • Antonio de Salazar
      • Francisco de Castellanos
      • Alonso de Alvarado

Aquí se comenzó otro libro nuevo, é se deja este cerrado.1

Esta simple acta llegó hasta nuestros días gracias al arduo trabajo del paleógrafo Rafael Arévalo quien se dió a la tarea de arreglar los archivos municipales de la Nueva Guatemala de la Asunción y entre los manuscritos importantes encontró el «Libro Viejo de la Fundación de Guatemala«, que estaba compuesto por las actas de los diversos cabildos celebrados en los primeros seis años de la capital del Reino de Guatemala, es decir de 1524 a 1530. Arévalo, con mucha paciencia y dedicación, hizo una copia legible de aquel libro, ya que el original estaba apolillado y en pésimas condiciones luego de más de tres siglos de estar archivado , además de que estaba en caracteres casi ininteligibles debido a que la tinta ya casi se había borrado.2

Por otra parte, cuando el impresor Luciano Luna se enteró de lo que estaba haciendo Arévalo solicitó permiso a la municipalidad para imprimir sin costo alguno copias no solamente del libro de actas sino que también de las cartas de Pedro de Alvarado y del obispo Francisco Marroquín.3

En el siglo XXI, cuando basta con encontrar los documentos en los archivos de internet y hacer copias digitales, es difícil poner en su justa dimensión la ardua y larga tarea que emprendieron tanto Arévalo como Luna para preservar tan importantes documentos para las futuras generaciones.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 331.
  2. Ibid., p. 329.
  3. Ibid., p. 330.

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