El presidente de Guatemala, ingeniero Jorge Serrano Elías, perpetra «el Serranazo»

25 de mayo de 1993

Un golpe de estado que alteró el orden constitucional en Guatemala ocurrió el 25 de mayo de 1993, cuando el entonces presidente, Ingeniero Jorge Serrano Elías, suspendió 46 artículos de la constitución de 1985, a través del decreto denominado «Normas Temporales de Gobierno«. Esto equivalía a suspender la vigencia de varios derechos individuales, como ya había ocurrido muchas veces en la historia del país, pero además incluía la disolución del Congreso de la República, la desintegración de la Corte Suprema de Justicia y la de la entonces novedosa Corte de Constitucionalidad, los cuales iban a ser integrados por otros funcionarios nombrados directa o indirectamente por el presidente.1

Palacio nacional de Guatemala, que era la sede del gobierno cuando Jorge Serrano perpetró el autogolpe de Estado. En el inserto: el Ing. Jorge Serrano durante su presidencia.
Palacio nacional de Guatemala, que era la sede del gobierno cuando Jorge Serrano perpetró el autogolpe de Estado. En el inserto: el Ing. Jorge Serrano durante su presidencia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Antecendentes:

En 1985 se decretó la más reciente constitución en Guatemala, siguiendo el patrón establecido por los Estados Unidos para América Latina luego de haber apoyado regímenes militares en ellos, y la misma descentralizó de tal modo el poder ejecutivo, que el presidente ahora es una figura fácilmente manipulable por diferentes grupos. Además, creó la figura de la Corte de Constitucional para limitar considerablemente los abusos de los organismos del estado, y fortaleció considerablemente al poder legislativo y al poder municipal, obligando al ejecutivo a establecer pactos políticos para poder desarrollar su agenda. Aquellos pactos políticos se han traducido en prebendas económicas o políticas, y Serrano comprendió que de esa forma no se podía gobernar, por lo que perpetró el autogolpe de 1993.

El Autogolpe:

El general José Domingo García Samayoa, que era el Ministro de la Defensa en ese momento, narra así lo sucedido:

Lo que sucedió el 25 de mayo de 1993 fue un hecho insólito protagonizado por el propio gobernante en contubernio con quienes lo asesoraron y acuerparon abierta o encubiertamente y conspiraron para tomar el poder dictatorialmente, mediante un golpe de Estado al que se le denominó popularente Serranazo.  […] A las 7:00 horas del 25 de mayo, fui informado de la situación y de las acciones que se estaban desarrollando, las cuales eran difundidas públicamente por los medios de comunicación.2

Y lo que estaba ocurriendo era que Serrano, acompañado del Ministro de Gobernacion, Francisco Perdomo Sandoval, manifestaba su «Proclama de Normas Temporales de Gobierno» a la población:

Queridos amigos:

Vengo el día de hoy a sus hogares, y quiero comunicarles con toda sinceridad a ustedes unas medidas que he decidido tomar, que son quizás las más fuertes que he tomado en mi vida. […] He decidido suspender temporalmente y parcialmente la Constitución de la República, según lo permite el artículo 21 transitorio y final de la misma constitución. […] He acordado, al mismo tiempo, tomando una responsabilidad histórica ante la nación: restringir las garantías, disolver el Congreso de la República, cambiar la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad, así como a los procuradores de la Nación. […] También hemos iniciado desde el día de ayer, la organización de una comisión que se dedicará exclusivamente a plantear la reforma de la Guardia de Hacienda y de la Policía Nacional.[…]2

Según diría Serrano posteriormente, había establecido estas normas para «mejorar el camino de Guatemala y no hacer una Guatemala presa de la corrupción y del narcotráfico«. Pero intentó dar un golpe de estado saliéndose de las normas impuestas por el gobierno de los Estados Unidos para los países de América Latina y por eso no tuvo apoyo de éste.3

Tropas debidamente uniformadas salieron a las calles cuando Serrano estaba comunicando su postura a la población por lo que se hizo evidente que el Ejército apoyaba el golpe del presidente, aunque el general García Samayoa dice en sus memorias que «lo que realmente paso fue […] que ante la impotencia de la Policía Nacional para cumplir con su misión de prevención y seguridad ciudadana fue requerido el apoyo del Ejército; para esa fecha estaba conformada la fuerza de tarea Hunapú, que reforzaba a la Policía Nacional con tropas de infantería, Policía Militar Ambulante, policía militar del cuartel general y miembros de la Guardia de Hacienda […] que estaba bajo el mando directo del Ministro de Gobernación, Francisco Perdomo».2

Continúa García Samayoa:

Después de su pronunciamiento, fui llamado por el Presidente para presentarme a casa presidencial.  Por supuesto, había mucha euforia familiar, de amigos y allegados políticos, tal vez de su partido o asesores que lo felicitaban con admiración por su «valiente decisión». Ahí me comentó de una llamada que reciente había tenido de parte del presidente de México, Carlos Salinas de Gortari.  De la euforia que tenía cuando llegué, de pronto le noté una […] expresión de preocupación cuando le pregunté cual era la posición del presidente Salinas […] y me dijo: ‘Carlos dice que los guatemaltecos resolvamos nuestros problemas, que él no se meterá en esto, pero me recalcó: Jorge, ¿ya pensaste bien esto, estás tranquilo con tu conciencia?’ […] Recibió llamadas telefónicas, que imagino eran nacionales e internacionales de personas individuales y de dignatarios que adversaban su decisión.»2

Mensaje del gobierno de los EEUU:

La injerencia estadounidense no se hizo esperar.  En forma análoga a lo que ocurrió con el golpe de estado de Manuel Maria Orellana en 1930, el gobierno de los Estados Unidos no apoyó a Serrano porque no le era conveniente para su política exterior en ese momento.

De acuerdo al propio presidente guatemalteco, «los Estados Unidos enviaban severas órdenes a los militares de Guatemala, principalmente al alto mando, de no permanecer bajo un régimen militar.  Esto último, aparentemente les fue comunicado como una decisión tajante tomada al más alto nivel en el Departamento de Estado en la que participó Meter Tardoff, Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, y Bernard Aroson, Subsecretario de Estado para Asuntos Internos de América Latina.11

Por otra parte, el presidente Serrano también recibió advertencias de parte del presidente Bill Clinton y el Departamento de Estado el mismo día del autogolpe. Por una parte, el presidente Clinton se manifesto «muy decepcionado al enterarase que el presidente […] de Guatemala ha suspendido al Congreso y a las Cortes […]«; y dijo también que su gobierno «condenaba enérgicamente tales esfuerzos para resolver los problemas de Guatemala a través de medios no democráticos11

Finalmente el Departamento de Estado mandó el siguiente comunicado:

El gobierno de los Estados Unidos está decepcionado por los sucesos de esta mañana en Guatemala.  Es una interrupción clara del proceso democrático que exige  de la atención inmediata de la comunidad interamericana. No existe justificación para recurrir a medios no democráticos para resolver los problemas de Guatemala. […] El Subsecretario para Asuntos Interamericanos, Bernard Aarosonn, llamó por teléfono al presidente Serrano esta mañana para dejar claramente establecida nuestra fuerte oposición urgiendolo a revocar estas medidas.11

Posición del alto mando del Ejército:

A las 9 de la noche el viceministro de la Defensa y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa se reunieron con García Samayoa en la residencia oficial de este último en la zona 10 de la ciudad.  Los altos mandos del Ejército coincidieron en que si tenían que relevar al presidente Serrano lo iban a hacer en favor del vicepresidente, Gustavo Espina Salguero. García Samayoa asegura en sus memorias que él insisitió en que quería buscar un mecanismo legal para hacerlo, que estuviera contemplado en la Constitución —aunque ésta estuviera suspendida de momento— y no en un «cuartelazo» para no afectar a la ya maltrecha reputación del Ejército dados los recientes golpes de estado de 1963, 1982 y 1983.  Para ese momento, los jefes militares consideraban que el 98% del Ejército les era leal, y que solamente tenían que esperar a ver qué actitud iban a asumir el Estado Mayor Presidencial y la Guardia Presidencial.2

Respuesta de la oposición contra Serrano:

No fue solamente el Ejército el que se opuso al autogolpe. ya que la debilidad de la figura presidencial y el rechazo de los EEUU hizo que nadie le temiera, a diferencia de los golpes de estado militares de décadas anteriores. De esta cuenta se formaron movimientos populares organizados por los llamados «grupos de la sociedad civil» en su contra y de hecho hasta la prensa se envalentonó y lo criticó tratándolo de «aprendiz de dictador«.3

Tras enterarse del golpe de estado del presidente Serrano, ese mismo día por la tarde la Corte de Constitucionalidad declaró la inconstitucionalidad del derecho del presidente y ordenó la publicación de dicha resolución en el diario oficial así como su notificación. Además, otras instituciones como el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Corte Suprema de Justicia también se pronunciaron en contra.4

Derrocamiento de Serrano:

Véase también: derrocamiento de Serrano, elección de Ramiro de León Carpio

Finalmente, Serrano fue obligado a renunciar el 1 de junio de 1993 por lo que él ha llamado un complot de ciertos grupos de poder de extrema derecha.  Entonces el poder recayó en el licenciado Ramiro de León Carpio, entonces Procurador General de los Derechos Humanos, quien concluyó el período constitucional de Serrano y entregó el poder al nuevo presidente electo, Alvaro Arzú,3 descendiente de la familia Aycinena, que gobernó junto con Rafael Carrera de 1840 a 1871.

Autogolpes de estado en la historia guatemalteca:

Véase también: Golpes de Estado en la historia de Guatemala

La rápida y enérgica respuesta en contra del autogolpe fue todo lo contrario de lo que ocurría cuando los criollos liberales gobernaban con la constitución de 1879. En esa época, dos de ellos dieron autogolpes de estado similares y se erigieron en dictadores; tal fue el caso del general Manuel Lisandro Barillas en 1887 que logró modificar la constitución a su conveniencia,5 y del general José María Reina Barrios en 1897 que logró extender su mandato presidencial hasta 19026 —aunque posteriormente tuvo que contrarrestar dos revoluciones en su contra7 y finalmente fue asesinado en 18988. Y antes de eso, el general conservador Rafael Carrera y el general liberal J. Rufino Barrios gobernaron sin constitución durante varios años cada uno, y cuando finalmente se escribió una constitución —la de 1851 para Carrera9 y la de 1879 para Barrios10—, la misma estaba hecha a la medida de sus deseos y les confería poderes prácticamente absolutos.


Bibliografía:

  1. Mérida Barrios, Iliana Mirella (2004) La Censura impuesta a la prensa escrita durante el gobierno del Ing. Jorge Serrano Elías Guatemala: Tesis de la Escuela de Ciencias de la Comunicación; Universidad de San Carlos. p. 68.
  2. García Samayoa, José Domingo (2014) El ocaso de las dictaduras: golpes de estado, el enfrentamiento armado y la paz en Guatemala. Guatemala: Artemis y Edinter. pp. 446-454.
  3. Merida Barrios, La Censura impuesta a la prensa escrita, p. 70.
  4. Ibid., p. 69.
  5. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 721-725.
  6. El Progreso Nacional (1897). Telegrama del General Presidente y contestaciones de las autoridades de la República. En: Documentos importantes, Biblioteca de «El Progreso Nacional. Guatemala: Tipografía Nacional. p. i-ii.
  7. Nuestro Diario (12 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  8. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Disparos en la Obscuridad. El Asesinato del General José María Reina Barrios». Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación (Guatemala).
  9. Asamblea Constituyente de Guatemala (19 de octubre de 1851). Acta Constitutiva de la República de Guatemala, Guatemala.
  10. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  11. García Samayoa, El ocaso de las dictaduras, pp. 453-454.