30 de mayo de 1972: declaran al Popol-Vuh como libro nacional

El gobierno del general Carlos Arana Osorio declara al Popol Vuh, considerado en ese momento como el libro sagrado de los k’iche’ como el libro nacional de Guatemala.

Panel mostrando a los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué descubierto en sitio arqueológico maya de El Mirador en 2009. En el recuadro: facsímil de una página del manuscrito de fray Francisco Ximénez, O.D.P. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El texto del Popol Vuh se conserva actualmente en un manuscrito bilingüe redactado por fray Francisco Ximénez, O.D.P. quien se identifica como el transcriptor y traductor de un «libro» antiguo, que habría sido escrito alrededor de 1550 por un indígena que, luego de aprender a escribir con caracteres latinos, capturó y escribió la recitación oral de un anciano. Sin embargo, este hipotético autor «nunca revela la fuente de su obra escrita y en su lugar invita al lector a creer lo que quiera», afirmando que el libro original «ya no se ve más«.1

Ximénez transcribió y tradujo el texto en columnas paralelas de k’iche’, y español y posteriormente elaboró una versión en prosa que ocupa los primeros cuarenta capítulos del primer tomo de su «Historia de la provincia de Santo Vicente de Chiapa y Guatemala», que empezó a escribir en 1715.

Los trabajos de Ximénez permanecieron archivados en el Convento de Santo Domingo hasta que estos frailes fueron expulsados del territorio centroamericano junto con otras órdenes religiosas por el general Francisco Morazán, luego de invadir Guatemala y derrotar al gobierno estatal de Mariano de Aycinena y al gobierno federal de Mariano de Beltranena en 1829.2 En 1832 los archivos de las órdenes religiosas fueron trasladados a la Academia de Ciencias —que fue una entidad de educación superior que fue creada por el gobierno liberal en sustitución de la Pontificia Universidad de San Carlos3, y allí estuvieron archivados sin ser revisados debido a la ine​stabilidad política que se vivió en Guatemala en la década de 1830.

Tras la caída del régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez en 1838, los criollos aristócratas regresaron al país y empezaron a participar nuevamente en política, junto con los liberales que se habían confabulado para sacar a Gálvez del poder. Pero la inestabilidad política continuaba, y era latente la amenaza de las huestes de Mita, dirigidas por el teniente coronel Rafael Carrera, quienes eran los que verdaderamente habían derrocado a Gálvez en 1838.4 Tras una década de constantes guerras, invasiones, inestabilidad política y golpes de estado, finalmente se alcanzó una paz duradera cuando el general Carrera venció a los criollos liberales centroamericanos en la Batalla de la Arada en 1851,5 tras lo cual Carrera fue nombrado presidente de la República y finalmente empezó el desarrollo del país.6

Para 1854, los frailes habían regresado a Guatemala —que ahora era un estado católico con un concordato firmado con la Santa Sede en 1852— y se abrieron los archivos de los frailes a investigadores extranjeros.7 De esta forma, en 1854, el austríaco Karl Scherzer encontró los manuscrito de Ximénez, y en 1857 publicó en Viena la obra «Las historias del origen de los indios de esta provincia de Guatemala». Por otra parte, el abate Charles Étienne Brasseur de Bourbourg sustrajo el escrito original, lo llevó a Europa y lo tradujo al francés publicándolo en 1861 como «Popol Vuh, le livre sacré et les mythes de l’antiquité américaine», acuñando el nombre «Popol Vuh».8 Al morir en 1874, la colección de Brasseur de Bourbourg pasó a Alphonse Pinar quien no estaba interesado en Centroamérica y en 1883 la vendió para reunir fondos para otros estudios. El manuscrito original de Ximénez fue comprado por el coleccionista y hombre de negocios Edward E. Ayer, quien residía en Chicago, Estados Unidos y era miembro del consejo de administración de una biblioteca privada de Chicago. Posteriormente, entre 1897 y 1911, Ayer donó su colección de diecisiete mil piezas a la biblioteca Newberry. Finalmente, en 1947, el reconocido investigador guatemalteco Adrián Recinos localizó el manuscrito en la biblioteca Newberry y publicó la primera edición moderna del Popol Vuh.1

La importancia de la obra fue reconocida por el gobierno guatemalteco, que el 30 de mayo de 1972, el gobierno del general Carlos Arana Osorio declar​ó al Popol Vuh como libro nacional de Guatemala por medio del siguiente acuerdo gubernativo:9

Palacio Nacional: Guatemala, 30 de mayo de 1972.

El presidente de la República,

Considerando: que entre los fines culturales que se ha determinado llevar a cabo el gobierno de la República, está, con carácter fundamental, la difusión y la exaltación del libro;

Considerando: que el año 1972 ha sido proclamado el Año Internacional del Libro, por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO);

Considerando: que el Popol Vuh representa de suyo el libro que configura, y sigue configurando, espiritual y culturalmente a nuestra patria y que, desde el punto de vista universal, representa una de las más valiosas reliquias del pensamiento aborigen,

Por tanto, y en uso de las facultades que le confiere el inciso 4º. del artículo 189 de la Constitución de la República, acuerda:

Artículo 1.º— Se declara el PopolVuh el Libro Nacional de Guatemala.

Artículo 2.º— El gobierno de la República, por medio del Ministerio de Educación, pondrá en obra la reproducción impresa, en edición facsímil, con carácter de homenaje, del texto manuscrito del Popol Vuh.

Artículo 3.º— Se delega en e Ministerio de Educación el cumplimiento del presente Acuerdo, el cual entra en vigor inmediatamente.

Comuníquese,

        • Arana Osorio
        • El Ministro de Educación, Alejandro Maldonado Aguirre9

Es importante indicar, que el contenido de la versión del Popol Vuh que encontró Recinos en 1947 ha sido puesto en duda por varios estudiosos, que señalan que «el Popol Vuh es un libro diseñado y ejecutado con conceptos occidentales. Su unidad de composición es tal que da pie para postular un solo recolector de las narraciones, no parece que este haya sido un autodidacta espontáneo nativo que redactó las memorias de su nación».5​ Esta teoría se basa en ciertos errores de transcripción que comete Ximénez al trasladar el texto, lo cual revela su desconocimiento de la lengua k’iche’. Por ejemplo, las analogías con el libro bíblico del Génesis, si bien mezcladas con conceptos puramente mesoamericanos, han hecho sospechar de una intervención clerical en su composición ya que a los religiosos de esa época les interesaba destruir las tradiciones indígenas para hacer más fácil indoctrinación cristiana de los conquistado.10

El investigador mexicano René Acuña llegó incluso a decir: «Si la fidelidad con que Ximénez copió y tradujo el texto quiché fuera el criterio para establecer la autenticidad del Popol Vuh, habría, de inmediato, que declararlo falso […] Enumerar en detalle todas las inexactitudes que Ximénez introdujo podría justificar un trabajo de páginas cuyo número no se puede cuantificar […] Ante la imposibilidad de efectuar aquí un examen pormenorizado de las traducciones que hizo Ximénez del Popol Vuh, tendré que limitarme a decir que son desiguales y muy infieles y que el fraile omitió traducir un elevado porcentaje del texto. Mi apreciación se basa en el minucioso análisis comparativo que he realizado de las primeras 1,180 líneas del Popol Vuh con las dos versiones españolas de fray Francisco. Pero mi intención no está dirigida a desacreditar la competencia lingüística de este religioso, sino a poner de manifiesto que, con el escaso conocimiento de la lengua k’iche’ que poseía, resulta natural que haya desfigurado la obra al copiarla«.10


BIBLIOGRAFIA:

    1. Woodruff, John M. (2011). «Ma(r)king Popol Vuh». Romance Notes (en inglés) 51 (1): p. 104.
    2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
    3. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 60.
    4. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
    5. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
    6. Asamblea Constituyente de Guatemala (19 de octubre de 1851). Acta Constitutiva de la República de Guatemala, Guatemala.
    7. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
    8. Brasseeur de Bourbourg, Charles Étienne (1861). Popol Vuh, le livre sacré et les mythes de l’antiquité américaine (en francés). Francia. p. xv.
    9. Azurdia Alfaro, Roberto (1975) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1971-1972, XCI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 638.
    10. Acuña, René (1998). «Temas del Popol Vuh». Ediciones especiales (10) México: UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas. pp. 29-31.

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