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14 de junio de 1839: Asamblea constituyente ratifica la salida de Guatemala del pacto federal

14junio1839 Altar de estilo barroco que se encuentra en la Iglesia de la Merced en la ciudad de Guatemala y que fue llevado a ese templo desde la Antigua Guatemala en 1778. Imagen tomada de Mizner Scrapbook Central America.

El 17 de abril de 1839 el jefe de Estado Mariano Rivera Paz hizo una declaratoria sobre la ruptura de hecho del pacto federal.1 En ese momento, el Estado de Guatemala estaba reducido a su mínima expresión, contando únicamente con los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez, Verapaz y Chiquimula, ya que el resto de departamentos se había separado y formado el Estado de Los Altos.2 Es importante indicar que Guatemala reconoció la ruptura de la República Federal ya cuando Honduras, Costa Rica y Nicaragua se habían separado de la misma.

Y es que así como se había formado el Estado de Los Altos, también se habían fraccionado los estados de Honduras y de Nicaragua, todo como producto de la rivalidad entre los criollos aristócratas y los criollos liberales. Y, como puntilla final a la desaparecida Federación, los nuevos estados independientes habían establecido tratados de comercio, alianza, paz y amistad entre ellos.1

El comunidado de Rivera Paz pasó a la Asamblea para que emitiera el dictamen definitivo sobre el asunto de la disolución de la República Federal de Centro América, el cual fue emitido el 17 de junio de 1839, y se reproduce a continuación:3

Es un hecho acreditado por documentos públicos y auténticos, que los Estados de Honduras, Nicaragua y Costa Rica se habían separado desde antes de aquella fecha, del pacto federal, y desconocido al Vice Presidente de la República, único funcionario que ha quedado de los que antes componían las autoridades nacionales.

Desorganizado el sistema, y disuelto así el pacto que establecía la constitución de 1824; rota ésta y violada desde antes de mil maneras; ocupadas las rentas respectivas por aquellos Estados; y mal administradas y peor invertidas, las que aún estaban a disposición del Gobierno unitario, era claro y evidente que el Estado de Guatemala estaba ya en el caso de salvar su existencia y sus intereses, y que su gobierno debía proveer a este deber sagrado, poniendo en ejecución una ley, dada con previsión, para un caso que estabe efectuado y cumplido.

Los acontecimientos posteriores aún hacen más útil e indispensable la medida adoptada. El Estado de El Salvador pro su declaración de derechos de 30 de mayo, ha reconocido la disolución del pacto federal de 1824, y el de Los altos ha obrado indirectamente en el mismo sentido, resumiento la administración de la renta de tabacos, única federal que allá había, de que tiene nuestro Gobierno conocimiento oficial.

Se acabaron, pues, las autoridades federales; no hay objeto para la consignación de rentas; y estos pueblos, entrando al pleno goce de sus imprescriptibles derechos, se hallan en el caso de proveer a su bienestar futuro, sin obstáculo alguno; y de manejar sus intereses con toda aquella pureza que demandan las experiencias de los males pasados, y la urgencia de sus presentes necesidades.

Se agregan a estas razones, otras muchas consideraciones, que están lejos de ocultar a los señores representantes.

La separación de Los altos devolvió al Estado, en cuanto a la organización de sus poderes, y el decreto emitido por el congreso último, sobre cada uno de los que componían la federación pudiesen constituirse sin las trabas que estableció el título 12 de la Carta de 1824, le dio a más el derecho legal de hacerlo sin ningun embarazo.

El Estado, por los principios que han querido antes establecerse, tenía derechos dados, y que interpretándose en diferentes ocasiones con contrariedad, han dado lugar a guerras y desgracias; hoy ha entrado en el pleno ejercicio de su alta soberanía, sin limitación alguna, y sólo las tendrá cuando por convenios especiales las establezca de nuevo con los demás Estados que componen la región centroamericana.

Esta determinación no ha sido un acto voluntario del Gobierno, sino una expresión de la voluntad expresa y terminantemente pronunciada por los pueblos del Estado. Ellos no han querido elegir individuos para el Congreso; no han querido sufragar para la renovación de Presidente y Vice Presidente de la República; no han querido que hubiese estas multiplicadas autoridades y funcionarios; se han negado a que la forma antes establecida se hiciese renacer de su decrepitud, y han expresado de un modo claro y espontáneo que se adopten medidas para que se organice el Estado bajo una forma sencilla, económica y que provea a los objetos que los hombres desean para su seguridad y bienestar.

Un tal pronunciamiento estaba en el deber del Gobierno acatarlo. Una ley había previsto al caso en que nos hallábamos, y el Gobierno no ha hecho sino declarar este caso y ponerla en ejecución.

La deuda que sea común a todos los Estados y haya sido contraída durante la existencia del pacto disuelto, debe liquidarse y reconocerse proporcionalmente y este será uno de los objetos principales de que se ocupará la convención. La deuda que sea particular del Estado, que haya sido contraída antes de la separación de los departamentos que hoy componen el Estado de Los altos, debe ser igualmente liquidada y reconocida proporcionalmente por aquel y este Estado.

Estas son las consecuencias más importantes de la resolución a que se contrae este dictamen, y sobre las cuales la comisión de crédito público, propondrá a su tiempo, las medidas que deban adaptarse.

Con respecto a las relaciones con las Provincias extranjeras, y los demás Estados de la Unión el decreto ha proveído oportunadamente en conformidad de los principios reconocidos en todos los países cultos, y que establece el derecho público.

En tal concepto, hallándose esta augusta Asamblea reunida para proveer a la reorganización del Estado para constituirlo y promover el bienestar de sus habitantes, estando ya proclamada la soberanía de sus pueblos, y el poder de que está investido este Cuerpo constituyente, la comisión propone a la sabiduría de la Asamblea, se sirva declarar solemnemente:

Que el decreto de 17 de abril último, expedido por el Jefe del Estado, declarando la disolución del pacto federal y la soberanía del mismo Estado, se aprueba y ratifica en todas sus partes por la Asamblea Constituyente.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 46-48.
  2. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 80-92
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1924] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 472-475.

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