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16 de junio de 1837: el partido liberal se divide en Ministeriales y Opositores

Durante las sesiones extraordinarias de la Asamblea legislativa del Estado de Guatemala se forman dos facciones rivales dentro del partido liberal.

La Nueva Guatemala de la Asunción en la época en que se celebró el primer cabildo en la ciudad en 1776. Imagen tomada de Homenaje a la Nueva Guatemala de la Asunción.

Epidamia de cólera afecta a Guatemala:

Véase también: Mariano Gálvez, Mataquescuintla

Cuando se desató la peste del cólera morbus en 1837 el gobierno del Dr. Mariano Gálvez tuvo que suspender todas las actividades, incluyendo la Asamblea Legislativa, porque muchos de los diputados venían de los poblados afectados. De esta forma, se emitió el siguiente decreto el 17 de abril:1

Considerando: que la terrible epidemia del cólera morbus, toca a los extremos de esta capital; y que en tales circunstancias es de absoluta necesidad la disolución del Cuerpo Legislativo, cuyos miembros, siendo en su mayor parte vecinos de otros departamentos, amenazados de semejante calamidad, deben marchar al socorro de sus familias, ha tenido a bien decretar y decreta:

La Asamblea suspende sus sesiones ordinarias del 10 del corriente para continuarlas el primero de agosto. En caso que la epidemia haga desaparecer el número necesario de representantes para continuar las sesiones en el citado mes de agosto, el presidente, vice presidente de la actual legislativa, la comisión permanente de ésta o el Gobierno, en falta de aquéllos, hará que el número de la Asamblea se complete con suplentes.

17 de abril de 18371

Levantamiento campesino en la Montaña:

Véase también: códigos de Livingston, Rafael Carrera

De esta forma, el ejecutivo pudo enfocarse en combatir el cólera, pero con los levantamientos de los campesinos de la Montaña en el oriente, y de los indígenas de occidente contra los códigos de Livingston, a los dos meses los diputados pidieron a Gálvez que convocara a una Asamblea extraordinaria, la cual se instaló el 16 de junio. Aquel día, el jefe de Estado pronunció el siguiente discurso:

Ciudadanos representantes:

La convocatoria extraordinaria de la Asamblea jamás ha sido más necesaria que al presente. Las preocupaciones de la barbarie y la ignorancia, que parecían ir cediendo a las luces de la civilización, se ven reproducidas en los pueblos, y los enemigos de las reformas se sirven de esas preocupaciones y las guerras de castas están germinando apresuradamente por todas partes. No es este mal sólo: los enemigos de la República, los émulos del Estado de Guatemala, no cesan de concitar contra el nombre guatemalteco. Se forman planes para atacar a esta administración y la del Estado de El Salvador, como paso previo para invadir y destruir el Estado de Guatemala. Se ha logrado en parte, concitar dentro de éste, la opinión, haciendo entender malignamente que sólo con guatemaltecos los vecinos de la capital. En Los Altos, en Chiquimula y Verapaz se ha propagado este contagio infernal, y el Gobierno apenas puede detener sus progresos; y en verdad que este medio astuto de hacer que el Estado mismo desgarre sus propias entrañas, es el más peligroso que se ha inventado. Hay pasquines e impresos en Quetzaltenango, que respiran este veneno. La religión es el pretexto que se acumula a otros muy propios para excitar una conflagración de pueblos. La importancia que el Gobierno ha dado a la sublevación de Santa Rosa, proviene de que palpa que cunde el cáncer con una rapidez eléctrica. Esta exposición, hija del convencimiento, se dirige a los representantes del pueblo; y vean el cráter sobre que estamos colocados. El Estado debe salvarse de graves males que le rodean, y esto ha de ser por la política previsora de la Asamblea. El Gobierno cumple con denunciar el peligro; y su responsabilidad cesa quedando este documento consignado. El cuerpo legislativo, sin duda, se conducirá como lo exige el bien de un grande Estado que le ha confiado sus destinos. Así lo espero, cierto de la intención pura y patriótica de los representantes…

Guatemala, junio 16 de 1837.

(f.) Mariano Gálvez2

Rompimiento en el partido liberal:

Véase también: José Francisco Barrundia

Pero aquella asamblea provocó un rompimiento en el seno del partido liberal, que se dividió entre los «opositores» y los «ministeriales«, el primero liderado por José Francisco Barrundia —quien había sido el principal promotor de los códigos de Livingston— y el segundo por el jefe de Estado Gálvez. Aquellos partidos profundizaron los problemas que ya tenía el gobierno, y los opositores incluso terminaron por provocar su caída el 2 de febrero de 1838 al aliarse con los alzados de la Montaña dirigidos por Rafael Carrera.2


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 483
  2. Ibid., pp. 484,485

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