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24 de agosto de 1853: Carrera toma el Castillo de Omoa

La fortaleza de Omoa en Honduras en 2008. En el recuadro: el coronel José Víctor Zavala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la retirada de las fuerzas hondureñas comandadas por el general Trinidad Cabañas luego de ser derrotadas por las fuerzas del general Vicente Cerna en Chiquimula el 6 de julio de 1853, el coronel José Víctor Zavala recibió la orden del general presidente Rafael Carrera de embacarse con trescientos hombres en Izabal y partir hacia Omoa para tomar el Castillo de ese estratégico puerto hondureño. Gracias a la habilidad de Zavala, las tropas guatemaltecos se hicieron con el Castillo de Omoa en cuestión de una semana, tras poner sitio a la mencionada fortaleza.1

El 24 de agosto de 1853, a las tres y media de la tarde, la bandera guatemalteca ondeaba en el asta principal del Castillo de Omoa, hasta donde llegó personalmente el general Carrera para mandar a desmontar todas las piezas de artillería de grueso calibre y que había estado en ese lugar desde la época colonial. Carrera y sus hombres desmantelaron completamente los cañones de la fortaleza, y con gran esfuerzo trasladaron los cañones hasta la ciudad de Guatemala, en donde colocaron algunas piezas en la esquina de la Parroquia Vieja y otras en el cuartel de Matamoros, que todavía estaba en construcción.1

Al año siguiente, la esposa del general Carrera encendió la mecha de uno de los cañones hondureños en Matamoros para celebrar el primer aniversario de la victoria en Omoa, mientras que la guerra civil que Cabañas había propiciado en Nicaragua se extendía de tal manera, que no terminó sino hasta con la Guerra Nacional de Nicaragua en la que los ejércitos centroamericanos tuvieron que luchar contra de los filibusteros de William Walker entre 1856 y 1857.1

Como dice el ideólogo liberal Lorenzo Montúfar en el volúmen 5 de su «Reseña Histórica de Centro-América»: «Varios encuentros entre las tropas de Carrera y Cabañas fueron siempre funestos para este Jefe. El General Cabañas, siempre liberal, siempre intrépido y valiente, no tuvo la calma que era indispensable para no exponer en aquellas circunstancias a su patria y a su partido. En mejores días la causa liberal defendida por él habría podido triunfar; en aquellos momomentos Cabañas era preciso que sucumbiera».2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos completos de la Historia de la América Central. VII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 447-450.
  2. Montúfar, Lorenzo (1881). Reseña Histórica de Centro-América. Guatemala. El Progreso.

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