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6 de octubre de 1848: arzobispo notifica al presidente Martínez quienes son las autoridades eclesiásticas

Tras la renuncia del presidente de la República, general Rafael Carrera, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez notifica al secretario de Negocios Eclesiásticos del nuevo gobernante, Juan Antonio Martínez, quiénes son las autoridades eclesiásticas formamente reconocidas en Guatemala tras seis años de litigio con la Santa Sede.

Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez
Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez

Situación política:

Véase también: Rafael Carrera, Mariano Paredes

Tras la renuncia del general Rafael Carrera a la presidencia de la República, este alto cargo recayó en Juan Antonio Martínez, quien tenía ya una avanzada edad y muy pocas intenciones de ser el jefe del gobierno. Si bien los liberales fueron los que lo pusieron en el poder, tenía que lidiar con las autoridades eclesiásticas, las cuales se habían robustecidas durante el gobierno de Carrera.

Comunicación del arzobispo:

Véase también: clero secular, Juan José Aycinena

El 6 de octubre de 1848 el arzobispo Francisco de Paula García Peláez envió la siguiente comunicación al secretario de Negocios Eclesiásticos del nuevo gobernante, informándole de quienes eran las autoridades eclesiásticas más imporantes de la República:1

Curia Metropolitana de Santiago de Guatemala

Señor Secretario del despacho de Gobernación, Justicia y Negocios Eclesiásticos

En el expediente de que aquí se hará mención, he proveído el día de hoy el decreto que dice así:

Visto este expediente, de que resulta,

    • Primero: que nuestro inmediato predecesor, el Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo, ya hoy finado, Dr. y Maestro D. Fray Ramón Casáus y Torres, como delegado apostólico para la ejecución del decreto pontificio que impetró con fecha once de marzo de mil ochocientos cuarenta y tres, se sirvió nombrar a las diez personas que expresa en oficio de tres de agosto del mismo año, para todas las dignidades y canongías de esta Santa Iglesia Metropolitana.Nota a
    • Segundo: que a ninguno de los nombraods se llegó a dar colocación, porque contra aquella providencia, recurrieron a Su Santidad el venerable Cabildo, y en apelación los tres señores Canónigos, que se sintieron agraviados de ella, y fueron los propietarios, don José Antonio Alvarado y don Tomás y Rodríguez, y el honorario dn José Ignacio Figueroa, de los cuales han fallecido los dos primeros.
    • Tercero: que por letras de nueve de mayo de mil ochocientos cuarenta y seis, la Santa Sede Apostólica se ha dignado expresar su deseo, de que se procurase conciliar, de consentimiento de las partes, las controversias suscitadas sobre este gravísimo asunto, dándonos formal comisión y oportunas facultades para el efecto; y no habíéndose podido hacer uso de ellas, por el fallecimiento del Sumo Pontífice Gregorio XVI, de feliz memoria, que sobrevino, reintegra la delegación; nuestro muy sante padre el Sr. Pío IX, que felizmente reina, ha sido muy servido de reiterarnos este encargo, por letras del día doce del último de febrero, consultando a la concordia, que debe haber, principalmente entre personas eclesiásticas: con la declaratoria sí, de que la provisión de las prebendas de oficio, hecha sin concurso, y sin especial dispensación apostólica de este requisito, no puede tenerse por valedera.
    • Cuarto: que bajo este concepto el de no quedar ya en el Cabildo otro prebendado que su Ilmo. actual Presidente, por fallecimiento de los demás; y el de que, para el servicio del altar, del coro y de la iglesia en todos conceptos, es necesario el aumento del número de sus individuos, ya que su total complemento es posible, por las difíciles circunstancias del día: no rehusa este cuerpo, que surta efecto, en cuanto puede tenerlo la provisión hecha por el Excmo. Sr. Casáus, y proponen se hagan las demás que corresponden, guardando las disposiciones de los sagrados cánones, y leyes de la materia: venimos en declarar y determinamos lo siguiente:
    • Artículo 1°.— confirmamos el nombramiento que para Deán de esta Santa Iglesia Metropolitana verificó el Sr. Casáus, como tal delegado Apostólico, en la persona del Ilmo. Sr. Dr. Antonio Larrazábal, obispo electo de Comana ‘in partibus’, actual Canónigo Penitenciario, y Presidente de nuestro muy ilustre y venerable Cabildo, sin admitirle la renuncia que de esta dignidad, hizo desde luego ante S. E. Ilma, quien la dejó sin resolución; y declaramos, que para el Deanato queda vigente a favor suyo, como hasta hoy lo está para la prebenda de Penitenciario, el auto que en expediente por separado proveímos en cinco de septiembre de mil ochocientos cuarenta y cinco, sobre no obligarle la asistencia a las funciones ceremoniales, y poder sin este requisito, percibir su renta, por razón de su avanzada edad, y en justa consideración a sus distinguidos méritos y servicios.Nota b
    • Artículo 2°.— nombramos para Arcediano, por fallecimiento del Sr. Canónigo Dr. don José María Castilla, nombrado por el Excmo. Sr. Casáus, al Sr. don José María Ignacio Figueroa, Canónigo honorario en actual ejercicio, instituido con los derechos de futura sucesión, que estableció el decreto pontificio de veinte de febrero de mil ochocientos treinta y nueve.
    • Artículo 3°.— admitimos la renuncia que de su nombramiento para Chantre, verificado por el Excmo. Sr. Casáus, hace el Sr. don Manuel María Zeceña, actual Provisor, Vicario general del obispado de San Salvador: y para subrogarle, nombramos al Sr. Lic. don José María Barrutia, nuestro actual Provisor y Vicario general de este Arzobispado.
    • Artículo 4°.— declaramos, que quedan hoy subsistentes los nombramientos hechos por el Excmo. Sr. Casáus de los Sres. Doctores don Juan José Aycinena para maestre escuela, y don Antonio Ganzález para tesorero.Nota c
    • Artículo 5°.— igual declaratoria hacemos respecto al Sr. Dr. don José Mariano Méndez, nombrado por el Excmo. Sr. Casáus para la primera canongía de gracia; y a la cual quedará promovido, si previamente hiciere renuncia del Sagrario de esta Santa Iglesia.
    • Artículo 6°.— nombramos para segundo canónigo de gracia, al Sr. don José Mariano Ocaña.
    • Artículo 7°.— finalmente, en caso de renuncia, anterior a la colocación de alguno de los Sres. nombrados, verificaremos la subrogación correspondiente, con la facultad Apostólica, que al efecto nos compete, y cuyo uso nos reservamos.

Comuníquese por oficio con inserción, a nuestro muy ilustre y venerable Cabildo, y a todos los Sres. nombrados a quienes constando su aceptación, se librarán los respectivos títulos, y oportunamente se señalará día para la colocación canónica, que deben tomar. Dése al Sr. Zeceña, por la parte que le toca, la noticia necesaria. Póngase todo en la del supremo gobierno. Y a su debido tiempo se dará cuenta de ello a Su Santidad.

        • Francisco, Arzobispo de Guatemala
        • Antonio Letona, notario público1

Tengo el honor de transcribirlo a U.S. para noticia del supremo gobierno, ofreciéndole mis respecto. Dios guarde U.S. muchos años.

Palacio Arzobispal de Guatemala, octubre 6 de 1848.

        • Francisco, Arzobispo de Guatemala1

Respuesta del Secretario de Negocios Eclesiásticos:

El gobierno de Martínez respondió así:

He tenido el honor de recibir la estimable nota de V.S.I., en que se inserta el decreto del 6 del corriente, por el cual usando de la facultad que el Santísimo Pontífice actual se sirvió concederle, nombra Deán de esta S.I. al Ilmo. Sr. Dr. don José Antonio Larrazábal, Arcediano al Sr. Canónigo honorario don Ignacio Figueroa, Chantre por renuncia del Sr. Dr. don Manuel María Zeceña, al Sr. Lic. don J. María Barrutia; Maestre escuela, al Sr. Dr. don Antonio González; primer Canónigo de la Merced, al Sr. Dr. don José Mariano Méndez, previa renuncia del curato del Sagrario; y segundo, al Sr. don Mariano Ocaña.

Impuesto el Sr. presidente de dicho decreto, me ordena contestar a V.S.I. que le ha sido sumamente satisfactorio, tanto por e; merecimiento de las personas nombradas, cuanto por haberse llenado una necesidad urgente para esta S.I., en cuyo esplendor y buen servicio se complace altamente el Gobierno.  Tengo el honor de repetirme de V.S.K. obediente servidor,

        • Manuel Dardón

Final del gobierno de Martínez:

Poco después renunciaría Martínez, al cabo de tres meses de un tormentoso gobierno en el que la anarquía no solamente no disminuyó sino que se incrementó. Los criollos nombraron eventualmente presidente al general Mariano Paredes, quien se mantuvo como pudo en medio de las agitadas aguas, hasta que finalmente regresó al país el general Rafael Carrera, a hacerse cargo de la jefatura de la fuerzas armadas, y a ser el hombre fuerte en el gobierno de Paredes en agosto de 1849.


Notas:

  • Nota a: Casáus y Torres había sido expulsado del territorio guatemalteco después de que Francisco Morazán venció al régimen de Mariano de Aycinena tras el sitio de Guatemala en 1829. El arzobispo se fue exiliado a Cuba, desde donde envió sus instrucciones.Como se ve, los canónigos guatemaltecos se resistieron a algunos de estos nombramiento. Casáus y Torres falleció en Cuba en 1846.
  • Nota b: Larrazábal tenía ya una larga trayectoria eclesiástica incluso desde antes de la Independencia de Centroamérica, ya que en 1811 fue nombrado como diputado por la Provincia de Guatemala ante las Cortes de Cádiz y su participación pública se mantuvo desde entonces.
  • Nota c: Juan José de Aycinena no solamente era un importante miembro del Cabildo Eclesiástico, sino que también era el marqués de Aycinena y uno de los principales líderes de los criollos conservadores que le habían pedido la renuncia al presidente Carrera.

Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 31-34.