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23 de octubre de 1893: Reina Barrios deroga el Reglamento de Jornaleros

Para 1893, la bonanza económica que se vivía en Guatemala gracias al aumento en el precio internacional del café empezó a notarse en todos los estratos de la sociedad, al punto que el general presidente José María Reina Barrios decidió derogar el oprobioso reglamento de Jornaleros que había decretado J. Rufino Barrios en 1877 y enfocarse en la educación de los indígenas.

Alumnos del Instituto Agrícola de Indígenas en 1894.  En el recuadro: alumnos aventajados de 1896.
Alumnos del Instituto Agrícola de Indígenas en 1894. En el recuadro: alumnos aventajados de 1896.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Creación del Instituto Agrícola de Indígenas:

Instituto Agrícola de Indígenas
Instituto Agrícola de Indígenas en 1897.

Tras la derogación del Reglamento y en el mismo decreto, se estableció el Instituto Agrícola de Indígenas, el cual originalmente en la finca El Aceituno —actualmente la Brigada Militar «Mariscal Zavala«— que entonces estaba en las afueras de la Ciudad de Guatemala, y en 1896 el instituto fue trasladado a sus entonces modernas instalaciones en el parque «La Reforma» en la finca «La Aurora» y su nuevo director fue José María Fuentes, quien impulsó la enseñanza de la gramática española y del Sistema Métrico Decimal.​ Junto con el traslado, el instituto se fusionó con la Escuela Normal Central de Profesores. El nuevo edificio tenía forma rectangular con lados al norte y al sur de ciento cuarenta metros de largo, y los lados de este y oeste de cien metros de largo; el área total era de más de catorce mil m². Al oriente tenía una plaza en donde se instaló la estatua de fray Bartolomé de las Casas, O.P. realizada por Tomás Mur, el mismo escultor que realizó el monumento a Cristóbal Colón.1, Nota

El edificio, construido bajo la dirección del ingeniero Camilo Houba, era de dos pisos en todo el frente, excepto en el pórtico y era de estilo renacimiento francés, pintado con colorido similar al de los trajes típicos de los poblados de los estudiantes indígenas y en el pórtico estaba colocada una efigie en relieve del general Reina Barrios.1

Los indígenas en ese entonces podían optar a una beca en el Instituto Nacional Central para Varones y si no la conseguían, entonces podían solicitar ingreso al Instituto Agrícola presentando una nota al Ministerio de Instrucción Pública, en donde les concedían las becas correspondientes.​ Para aprobar los cursos, los estudiantes tenían que sostener dos actos públicos: uno en Gramática Castellana y el otro en Sistema Métrico Decimal.2

Desafortunadamente, el colapso económico de 1897 derivado del desplome internacional del precio del café y la intención de Reina Barrios de extender su mandato hasta 1902 para tratar de terminar sus grandiosos proyecto del Ferrocarril Interoceánico llevaron al país a una profunda crisis económica, que obligó a su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, a restablecer el Reglamento de Jornaleros y dejar por un lado los proyectos educativos de Reina Barrios luego de que éste fue asesinado el 8 de febrero de 1898.

El edificio fue destruido por los terremotos de 1917-18.

Decreto 471 de Reina Barrios:

Véase también: Reglamento de Jornaleros, J. Rufino Barrios

He aquí el decreto íntegro para que el lector juzgue las razones de Reina Barrios para derogar el reglamento de jornaleros:3

DECRETO NUM. 471.

José María Reina Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando:

Que las autoridades de la República están instituidas para mantener á los habitantes en el goce de sus derechos, que son la libertad, la igualdad y la seguridad de la persona, de la honra y de los bienes;
Que el trabajo obligatorio que en las fincas particulares se impone á los indígenas, quienes constituyen la mayoría de los habitantes de la República, es opuesto á aquella preciosa garantía, establecida por la Constitución;
Que el ensanche y desarrollo que han tomado las empresas agrícolas, así como el amor al trabajo y el deseo de proporcionarse un bienestar, que se ha venido despertando en todas las clases sociales, han hecho desaparecer las razones que se tuvieron en cuenta al dictarse la ley de 3 de abril de 1877, que reglamenta el servicio de jornaleros;
Que uno de los propósitos que el Gobierno tiene en mira y que estima como un deber ineludible, es el de emancipar al indio del estado de postración en que se enencuentra, levantándolo al nivel de sus conciudadanos y haciéndolo partícipe de las ventajas que proporciona la civilización;
Que para obtener ese benéfico resultado, se propone el establecimiento de escuelas y colegios, destinados exclusivamente, á la clase indígena, para lo cual debe procurarse los fondos necesarios;
Que asimismo se propone dictar medidas eficaces para seguir protegiendo la agricultura, fuente principal de la riqueza pública;
Que es un deber de todos los ciudadanos contribuir con sus servicios personales, convenientemente remunerados, a la satisfacción de las necesidades de la Nación;

Por tanto, en uso de las facultades de que me hallo investido y de acuerdo con el Consejo de Ministros, he tenido á bien decretar y decreto:

Artículo 1°.—  Desde el 15 de marzo de 1894, quedan abolidos los mandamientos de jornaleros hasta hoy autorizados por la ley; y en consecuencia, queda derogado eI
Decreto número 177, y todos los reglamentos, circulares y demás disposiciones que le son complementarios.
Artículo 2°.—Desde la indicada fecha, el trabajo en favor de los particulares será libre en toda la extensión de la República.
Artículo 3°.—Los individuos que han estado obligados al servicio de mandamientos, quedarán incorporados á las compañías de zapadores establecidas en el país.
Artículo 4°.—Se exceptuarán de esta obligación:

    1. Los que acreditaren ser colonos residentes en alguna finca rural, ó haber recibido habilitación de más de treinta pesos para trabajar en ella; y
    2. Los que paguen en las Administraciones de Rentas respectivas, la suma de diez pesos anuales.

Artículo 5°.—Las cantidades que por este motivo ingresen al Tesoro público, se destinarán exclusivamente á la fundación y sostenimiento de escuelas é institutos que servirán para la civilización de la clase indígena.
Artículo 6°.—Los patrones ó dueños de fincas ó cualquiera de sus agentes que dieren certificaciones falsas de estar contratado algún mozo, además de perder á beneficio del Fisco la cantidad que en ellas consignaren, quedarán sujetos á responsabilidad criminal por el delito de falsedad.
Artículo 7°.—El Ministro de Instrucción Pública queda encargado de la ejecución de este Decreto y de resolver las consultas que se hagan sobre su inteligencia e interpretación.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, á los veintitrés días del mes de octubre de mil ochocientos noventitrés.

(f.) José María Reina Barrios,
(f.) El Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Ramón A. Salazar.
(f.) El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Manuel Estrada C.
(f.) El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, J . M. González.
(f.) El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, P. Morales.
(f. )El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, Salvador Herrera.
(f.) El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Cabral3


Notas:

  • Esta estatua se encuentra ahora en el atrio de la Iglesia de Santo Domingo en la ciudad de Guatemala.

Bibliografía:

  1. Moré Cueto, José (1 de abril de 1896). «Instituto Agrícola de Indígenas». El Educacionista: órgano del Ministerio de Instrucción Pública (Guatemala: Tipografía Nacional). II (21): 525-528.
  2. Abac; Manuel T., Evaristo; Bertrán, Pedro (1897). «Los indios que se redimen: Cartas de estudiantes indígenas aventajados». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala) I (11)
  3. Gobierno de Guatemala (1895): Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1893-1894. XII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 198-200.

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