Fuerza Aérea Guatemalteca se subleva y ataca la Casa Crema

25 de noviembre de 1962

Aviones de caza de la Fuerza Aerea Guatemalteca atacan a la comitiva presidencial, al cuartel de la Guardia de Honor, la Casa Crema (que era la residencia presidencial) y la Escuela Politécnica. El levantamiento fue neutralizado por las fuerzas de tierra poco después, pero nunca se explicaron los motivos del mismo.

Aviones F-51, similares a los que atacaron la comitiva presidencial de Ydigoras Fuentes. En el inserto: el general e ingeniero Miguel Ydigoras Fuentes.
Aviones F-51, similares a los que atacaron la comitiva presidencial de Ydigoras Fuentes. Imagen tomada de Wikimedia Commons. En el inserto: el general e ingeniero Miguel Ydigoras Fuentes en el retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

El ataque a la Casa Crema:

Véase también: Miguel Ydígoras Fuentes, Escuela Politécnica

En sus memorias, el general José Domingo García Samayoa —Ministro de la Defensa en 1993— relata lo que le ocurrió cinco meses después de ingresar como cadete a la Escuela Politécnica:1

Un día domingo [a eso de] las 8:30 horas, estaba listo para salir de franco. […] Pasé la guardia de prevención, crucé el portón principal y salí a la Avenida Reforma. En la esquina de la Avenida de la Reforma y 1a. calle esperaba […] la camioneta, cuando sorpresivamente oigo un rugido de motor que provenía de un avión de características pequeñas, pero muy veloz. Al bajar la vista tambien noté que sobre la Reforma, de sur a norte, se desplazaban algunos vehículos característicos de una comitiva oficial, eran de color negro y de la misma línea. […] A la par de la Politécnica está lo que se conocía como la Casa Crema, la residencia oficial de los mandatarios […]; después fue la residencia oficial del Ministro de la Defensa Nacional.

Coincidentemente vi que bajaban algunas personas de estos vehículos, el avión pequeño que retumbaba por los cielos se desplomó en picada y escuché una descarga de disparos sobre estos vehiculos. […] Vi que [el avión militar] se elevaba y luego se venía en picada y descargaba nuevamente una ráfaga de disparos más prolongada que la anterior. En ese momento, incluso vi como las balas levantaban una especie de polvillo cuando rebotaban en el asfalto.

Empezó a sonar el clarín de la Escuela Politécnica con un toque especial que se le denomina «generala», indicando que se trataba de una seria emergencia y que obliga al personal militar a tomar inicialmente sus posiciones defensivas en espera de algun posible ataque o prepararse para el combate. […] inmediatamente regresé a la Escuela, el portón ya estaba cerrado, toqué y me abrieron. Me hice presente y me ordenaron que me presentara a mi pelotón. Vi que ya todos corrían cambiándose el uniforme de fatiga a uniforme verde de campaña, casco de acero en la cabeza y fusil en mano. Todavía no sabía que estaba pasando porque de nuevo el avión volvió a hacer lo mismo, pero en ese momento, oigo que del cuartel militar Guardia de Honor empiezan a disparar ametralladoras de grueso calibre. Entonces se nos informó que había un ataque a la comitiva presidencial y que posiblemente se trataba de un levantamiento militar. Estábamos en estado de emergencia, nos indicaron y nos ordenaron que ocupáramos nuestros posiciones en una actitud defensiva y que esperáramos órdenes.

La unidad a la cual yo pertenecía era del segundo pelotón, integrada por tres escuadras de siete o nueve hombres. Nos correspondía cubrir la parte que hace esquina con la Guarida de Honor, muralla y torreón que queda en la primera calle y segunda avenida y ahí se desarrollo el resto de los incidentes. La Guardia de Honor continuó disparando en forma directa a los dos o tres aviones F-51 del escuadrón de combate de la Fuerza Aérea Guatemalteca, ya que se trataba de un levantamiento militar en contra del presidente […] general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes. Uno de los F-51 se escudaba en el edificio de la Escuela para aproximarse a atarcar a los efectivos de la Guardia de Honor que le disparaban, pero las primeras ráfagas de uno de ellos cayeron en el torreón de la entrada principal que está frente a la Avenida la Reforma donde se iza el pabellon nacional. El fuego de metralla atravesó todo el centro del campo de maniobras, el comedor y la cocina. Podían verse las balas como una lluvia fuerte, como granizo cayendo en la grama y el techo. Lógicamente, eran de calibre 50 que ya es un calibre de alto poder destructivo.

Otro avión hizo su [acercamiento] casi en la misma dirección, sus ráfagas de metralla atravesaron el dormitorio principal y cayeron heridos dos cadetes, Marco Antonio Mata Polanco que casi tenía una de sus piernas desprendidas a la altura de la rodilla […]. El otro era Miguel Fuentes Aparicio. […] El cabo Dragón Fuentes Aparicio tenía una herida de bala en una pierna que no era de mayor gravedad, pues parece ser que fue una esquirla de bala la que lo hirió; si mal no recuerdo, ocurrió en el corredor en donde se ubicaban los lavamanos, cerca de la parte posterior del dormitorio. La esquirla le atravesó las dos pantorrillas sin tocarle ningun hueso.

Otros proyectiles impactaron en algunos muebles; uno de ellos pegó en el centro de una cama y casi la partió por la mitad, también había una gran cantidad de papel desparramada por todos lados. El incidente de los cadetes heridos, la destrucción de algun equipo y mobiliario y el hecho de ver donde impactaban los proyectiles provocó que un grupo de cadetes de semestres superiores se preparara con armas de grueso calibre que estaban en el almacén de guerra y se aprestaran a tomar posiciones para repeler el ataque. Por mi condición de nuevo, no supe si habrían recibido alguna orden superior o era una iniciativa propia, pero era evidente el malestar de lo que estaba sucediendo; prácticamente se suponía un ataque directo a la Politécnica y en consecuenica, habían decidido enfrentarlo como era debido.1

Por su parte, el ex-líder guerrillero Gustavo Porras Castejón, también vivió aquel acontecimiento cuando todavía era un adolescente que estaba en la secundaria en el Liceo Guatemala, y lo narra de la siguiente forma:

Un domingo de noviembre de 1962, el Chucho Goubaud y yo [pedaleábamos] alegremente por la Avenida de la Reforma, cuando nos dimos cuenta que había un intenso vuelo de aviones. Esto no fue causa de alarma, porque con cierta frecuencia las naves de la Fuerza Aerea hacían vuelos de entrenamiento. Sin embargo, los aviones empezaron a disparar. Aun así pensamos que se trataba de un simulacro y seguimos pedaleando. Al llegar a la Casa Crema, entonces residencia del presidente [Ydígoras Fuentes], vimos escenas insólitas. Los aviones B-26 hacían picadas sobre la residencia presidencial disparando sus ametralladoras, mientras un policía, metido bajo la panza de una de las estatuas taurinas próximas al lugar, le disparaba a los aviones con su revólver reglamentario de calibre 38. Pero lo más insólito era la aglomeración de personas que crecía rápidamente con el único fin de presenciar los hechos y sin medir el riesgo.2

Contraataque las fuerzas leales al gobierno:

Continúa Porras Castejón:

Tropas de infantería salieron del cuartel Guardia de Honor para tomar el aeropuerto, y avanzaban lentamente por la avenida. Para mientras, el público ya se había adelantado a la maniobra militar y estaba posicionado sobre el acueducto colonial que está al final (o al principio) de la pista aerea, y desde allí presenciaba lo que hacían los dos bandos. Como siempre ocurre en Guatemala cuando hay una aglomeración de cualquier naturaleza, al poco rato aparecieron vendedores de aguas, helados y algodones de azúcar.[…] Ese día que se levantó la aviación en Guatemala, tropa de la Guardia de Honor avanzaba a rastras y con camuflaje por el jardín central de la Avenida de la Reforma, mientras junto a ellos marchaban de pie los curiosos.2

Y García Samayoa termina su relato así:

[…] Lo supimos posteriormente, la Guardia de Honor y algun otro cuartel militar impactaron a uno o dos de los aviones atacantes y los pusieron fuera de acción, aparte de la respuesta de la acción militar de las fuerzas de tierra leales al gobierno, consecuentemente la rebelión fue abortada y los F-51 aterrizaron, los que pudieron lo hicieron fuera de la pista del aeropuerto La Aurora en donde tiene su sede la Fuerza Aérea Guatemalteca y […] uno de ellos lo hizo en la República de El Salvador.1

Motivaciones del ataque:

De acuerdo a los dos autores consultados, la rebelion de la Fuerza Aerea concluyó sin pena ni gloria y nunca existió una explicación concreta acerca de los motivos que tuvieron los aviadores para sublevarse de aquella manera.1,2


Bibliografía:

  1. García Samayoa, José Domingo (2014). El fin de las dictaduras: golpes de estado, el enfrentamiento armado y la paz en Guatemala. Guatemala: Artemis y Edinter. pp. 83-88.
  2. Porras Castejón, Gustavo (2008) Las huellas de Guatemala. Guatemala: Fundación PROPAZ. pp. 212-213.