26 de agosto de 1848: aprovechando que Rafael Carrera estaba en el exilio, el Estado de Los Altos proclama nuevamente su separación de Guatemala

Edificio del gobierno del Estado de Los Altos en una imagen del Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala, editada en 1884.

El 26 de agosto de 1848, durante la breve ausencia de Carrera del poder central, los capitulares quetzaltecos, con el apoyo del Presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, y de la facción anticarrerista de Vicente y Serapio Cruz (este ultimo conocido como “Tata Lapo”), proclamaron, una vez más, su segregación de Guatemala con Agustín Guzmán como presidente interion, creyendo que Carrera jamás regresaría al poder.

Luego, el 5 de septiembre, eligieron un gobierno interino dirigido por Fernando Antonio Martínez. La existencia del Sexto Estado todavía se prolongó hasta el 8 de mayo de 1849, cuando el general Guzmán fue a entrevistarse con representantes del presidente guatemalteco Mariano Paredes a la Antigua Guatemala, momento que fue aprovechado por Rafael Carrera para tomar Quetzaltenango y quedarse en la plaza.  Para este momento, mucho había cambiado en el panorama politico de Guatemala y Yucatán:  los criollos liberales no pudieron controlar la situación de anarquía que vivía el país, mientras que el gobierno yucateco se enfrentaba a un sangriento alzamiento de indágenas que masacraron a numerosos criollos.

Carrera, quien había estado siguiendo el curso de los acontecimientos desde su exilio en México ingresó a Guatemala por Huehuetenango, y fue estableciendo alianzas con todos los caudillos indígenas con quienes se encontró.  Además, cuando llegó a Suchitepéquez,  encontró el apoyo militar del Corregidor José Víctor Zavala. El gobierno de Paredes había nombrado al mayor Zavala como Corregidor para detener a Carrera; pero Zavala, en vez de eso, se puso a sus órdenes.

Al saber la noticia, y al enterarse del masivo apoyo de las diferentes etnias indígenas al general Carrera, el presidente Mariano Paredes, tras mucho deliberar con los liberales liberales y conservadores, finalmente siguió el consejo del conservador Luis Batres Juarros, quien le hizo ver que combatir a Carrera era abrir un frente en el occidente del país, y dispuso revocar la pena de muerte sobre Carrera y nombrarlo Comandante General de las Armas, con autorización para atender a la pacificación de los pueblos conmovidos en el oriente del país, y para dirigir las operaciones militares de la manera que lo creyere conveniente. Ante este decreto, los principales líderes liberales huyeron hacia El Salvador, donde les dio asilo el presidente Doroteo Vasconcelos.​ Finalmente, Carrera entró triunfalmente en la Ciudad de Guatemala el 8 de agosto de 1849.

El general Guzmán salió huyendo de Guatemala con sus jefes y oficiales a las 11 am del 1 de junio de 1849, mientras que el resto de sus tropas quedó abandonada a su suerte. Paredes con trescientos hombres salió tras él, pero no pudo darle alcance.​

Ese sería el final definitivo del Estado de Los Altos.

BIBLIOGRAFIA:

24 de agosto de 1831: el doctor Mariano Gálvez es popularmente electo para la jefatura del Estado de Guatemala

Vista de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Salvo por las torres de la Catedral, la vista sería muy similar a la de los tiempos de Gálvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras ser electo presidente de la República Federal de Centro América en septiembre de 1830, el general Francisco Morazán manipuló a su antojo las jefaturas de los estados que la conformaban.  En Guatemala, por ejemplo, no se permitió que tomara posesión el doctor Pedro Molina pese a haber sido electo, y en su lugar gobernó Antonio Rivera Cabezas. Al salir Rivera Cabezas del poder, fue electo en su lugar José Francisco Barrundia, pero éste renunció a tan alta investidura, siendo sustituido por Gregorio Marquez.  Finalmente, el 24 de Agosto de 1831 fue electo el doctor Mariano Gálvez.

El común denominador de todos y cada uno de los personajes arriba mencionados, es que eran miembros prominentes del Partido Liberal, en el que se destacaban por diferentes razones.  Gálvez, en particular por su afán de implementar reformas que consiguieran progreso para sus conciudadanos.

El 29 de abril de 1833 el estado de Costa Rica se había declarado independiente y poco después le siguieron Nicaragua y El Salvador.  Ante la crisis institucional que se produjo como resultados de estas secesiones en el seno del senado federal, el doctor Gálvez envió su carta de renuncia a los miembros de la Asamblea del Estado considerando que la situación no se estaba manejando de forma adecuada.

Los diputados no aceptaron la renuncia del gobernante, quien siguió al frente del Estado durante los siguientes cinco años, enfrentando los crecientes problemas de la cada vez más débil República Federal y el resurgimiento del Partido Conservador, el cual terminó por derrocarlo tras una sangrienta guerra civil de cariz católico.

BIBLIOGRAFIA:

 

Agosto de 1849: el gobierno de Nicaragua establece secretamente un convenio con una empresa estadounidense para construir un Canal Interocéanico; este hecho marcó el principio del fin del dominio británico en la región

Mapa geológico del Lago de Nicaragua en 1882.  En esta región varios gobiernos han intentado infructuosamente construir el Gran Canal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Independencia de Centroamérica y de la Guerra Civil Centroamericana que le siguió hubo un gran ganador: el gobierno de su Majestad Británica.  Representado en la región por el cónsul Frederick Chatfield, la Corona Británica quitaba y ponía gobiernos en los países en los que les eran hostiles.  En Guatemala, Chatfield estableció una excelente relación con el gobierno conservador de Rafael Carrera cuando este se consolidó en 1840 y fue quien le proveyó de armas, municiones y hasta uniformes durante mucho tiempo.

Los ingleses dominaban la situación a su antojo, al punto que tenían establecimientos en Belice, en la isla de Roatán, en la Mosquitia nicaragüense y en algunas islas de Costa Rica sin que ningún débil gobierno centroamericano se atreviera a rechazarlos.  Pero surgió un rival local que haría retroceder a los británicos:  los Estados Unidos.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos finalmente se consolidó, se iniciaron sus pretensiones expansionistas.   Primero hacia el Oeste, y luego hacia el Sur; de esta forma, con la compra de los territorios franceses en Luisiana (que no eran solamente el actual estado de ese nombre sino un basto territorio que se extendía hasta Canadá)  a Napoleón, los estadounidenses empezaron a formar lo que con el tiempo se convertiría en un inmenso imperio.

Los ingleses advirtieron con preocupación este crecimiento, y más cuando en agosto de 1849 se supo que el gobierno nicaragüense había contratado a una compañía estadounidense para construir el canal interoceánico en ese país.  Los británicos protestaron y lograron que se firmara el tratado Clayton-Bulwer por medio del cual se balanceaban las fuerzas de ambas potencias en Centroamérica y se logró que no se construyera el canal.

Puede decirse que fue a partir de ese tratado que la balanza empezó a inclinarse hacia los Estados Unidos, aunque no fue de un día para otro.  Las guerras contra México en la década de 1850, y luego la Guerra civil en la de 1860 retardaron el desarrollo norteamericano, mientras que Inglaterra se reforzaba formando el mayor imperio marítimo conocido.

En Guatemala específicamente, la influencia de la nación del norte se reforzó con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien para evitar que los ingleses cobraran con una invasión militar la deuda que el país les tenia, otorgó importantes concesiones a empresas norteamericanas, en especial a la United Fruit Company (UFCO) y a sus subsidiarias International Railways of Central America (IRCA) y la Great White Fleet.

Luego, con la victoria en la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña quedó como la primera potencia mundial, seguida solamente por Francia, mientras que los Estados Unidos salieron reforzados y mantuvieron el control en Guatemala. No fue sino hasta que los Estados Unidos fueron el factor decisivo en la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial que la influencia británica decayó considerablemente y los Estados Unidos se convirtieron en una de las dos principales potencias mundiales.

En cuanto a Nicaragua, el canal ha sido siempre un punto de contingencia para sus gobernantes. Incluso en el siglo XXI, cuando la empresa china HKND Group inció la construcción del proyecto en 2014, generando masivas protestas en esa nación.

BIBLIOGRAFIA:

 

21 de agosto de 1836: nace Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera

 

El multitudinario cortejo fúnebre que acompañó a los restos de doña Joaquina Cabrera llega al Templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala, el 5 de julio de 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Los regímenes dictatoriales que se sucedieron en Guatemala entre 1840 y 1944 se caracterizaron por dos cosas:  el férreo control de la figura presidencial sobre todo lo que acontecía en el país y un desmedido servilismo de los guatemaltecos, el cual estaba influenciado en gran parte por el terror que producían las redes de delatores que tejían los gobernantes.  Esto ocurrió desde el gobierno del general Rafael Carrera hasta el del general Jorge Ubico, pero fue quizá en el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (que se prolongó desde 1898 hasta 1920) en el que el servilismo llegó a grados extremos.

Si bien doña Joaquina Cabrera era madre soltera y tenia una relación muy tirante con el gobernante, los aduladores del régimen escribían varias páginas en cada publicación que podían exaltando los méritos de la “Primera Madre de la Nación”, de su relación excelsa con su benemérito hijo e incluso se referían a ella como doña Joaquina Cabrera de Estrada, a pesar de que nunca contrajo matrimonio.  Y muchos lugares de la República fueron renombrados en su honor (aunque estos recuperaron sus nombres originales cuando el presidente Estrada Cabrera fue derrocado en abril de 1920).

En 1906, cuando terminó la Guerra del Totoposte contra El Salvador, la revista oficial “La Locomotora” reportó que la madre del presidente Estrada Cabrera había tenido la idea de crear un fondo para ayudar a las viudas de los caídos en combate;​ la adulación ya indicada hizo que se formaran inmediatamente comités de hombres y de damas para recolectar las donaciones y los editores de la revista se expresaron así al respecto:

  • Felipe Estrada Paniagua: “Pronto, pues, quedarán satisfechos los anhelos de la noble iniciadora de tan simpático acto, y entonces muchos ojos se desbordarán en llanto, pero esas lágrimas serán arrancadas por la gratitud y ellas formarán la mejor corona con que la señora doña Joaquina Cabrera de Estrada, ornará la gloriosa frente de su Ilustre Hijo”.
  • Joaquín Méndez: “¡Ya verá Ud. que las lectoras de “La Locomotora”, volarán donde Juanita de Keller [la presidente del Comité] a llevar su óbolo, para las víctimas de la defensa nacional, como vuelan las mariposas, como vuelan las aves, como vuelan por toda la República, las generosas iniciativas de Ud.; y como volarán muy pronto en el aire puro de su alma bellísima, esas mariposas de luz, las gratitudes y esas aves de amor, las bendiciones!”

Pero uno de los ejemplos más ilustrativos del servilismo era la celebración del natalicio de la progenitora del presidente, la cual se siguió llevando a cabo cada 21 de agosto hasta el final del gobierno del presidente en 1920, a pesar de que doña Joaquina falleció el 3 de julio de 1908.

BIBLIOGRAFIA:

19 de agosto de 1919: el presidente en funciones de los Estados Unidos Joseph Patrick Tumulty emite un comunicado indicando que los Estados Unidos no permitarán una cuarta reelección del licenciado Manuel Estrada Cabrera

El tiempo se ha cumplido para el president Estrada Cabrera.  Obra pictórica que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El caso de la familia Bitkov que fue utilizado en 2018 para atacar la gestión de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala tiene por lo menos un antecedente en la historia guatemalteca:  la persecución del Obispo de Faselli, José Piñol y Batres por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Este episodio está documentado con todo detalle en la segunda parte del libro “¡Ecce Pericles”!” de Rafael Arévalo Martinez (llamada “Cantar de Gesta“) pero omitiendo algunos detalles muy importantes para que el lector comprenda el verdadero significado de los hechos.

A pesar de que Arévalo Martínez puso una nota al principio de su obra indicando que fue lo más imparcial posible, la verdad es que el libro es un documento sesgado hacia los miembros del partido conservador, en especial a la familia Aycinena.  Y es por esto que Arevalo Martínez no menciona lo siguiente:

  1. El Obispo Piñol y Batres era descendiente directo de la familia Aycinena.  Debe recordarse que los principales colaboradores del gobierno conservador de Rafael Carrera fueron Juan José de Aycinena y Piñol (Obispo de Trajanópolis, marqués de Aycinena, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos) y Pedro de Aycinena y Piñol (Ministro de Relaciones Exteriores).
  2. Entre quienes colaboraron para proteger al Obispo de Faselli de la persecusión de Estrada Cabrera estaba la familia de Manuel Cobos Batres, descendiente de José Batres Juarros, quien era primo de los Aycinena, además del más importante legislador conservador   Como cosa curiosa, Batres Juarros estaba casado con Adela Garcia Granados y Zavala, quien era hermana del líder liberal Miguel Garcia Granados.

He aquí lo que ocurrió:

El presbítero y doctor José Piñol y Batres, fue electo obispo de Granada en 1913, pero renunció a esa prelatura y entonces obtuvo el título de obispo de Faselli.​ Con el apoyo del su primo, Manuel Cobos Batres, pronunció nueve incendiarias conferencias en el templo de San Francisco durante el mes de mayo de 1919.​ Cobos Batres, por su parte, era un líder conservador, que acababa de retornar a Guatemala luego de concluir sus estudios en el extranjero y vio en el sometimiento social guatemalteco imperante la oportunidad para que su partido recuperara el poder, que había perdido en 1871.​

En la segunda conferencia, Piñol y Batres habló del pésimo estado de la educación, lo cual fue una fuerte crítica al Gobierno que se vanagloriaba de atender a la «juventud estudiosa» y hasta celebraba anualmente las “Fiestas Minervalias” en honor a los estudiantes.  En la cuarta conferencia, que versó sobre la libertad, indicó que los guatemaltecos no siempre podían entrar y salir del país, ni tampoco negociar con los propios bienes.  Además, no se podían hacer valer los derechos personales ante los tribunales, disponer del trabajo personal, elegir sin coacción a sus gobernantes ni emitir libremente el pensamiento.​ Fue a partir de esta conferencia que quienes lo escuchaban empezaron a perder el miedo a los agentes de la policía secreta del presidente.

Para la sexta conferencia, el Obispo alborotó el ánimo de sus oyentes cuando acusó a los administradores de rentas internas de corrupción y dejó claro que después de año y medio de los terremotos de 1917-18 que habían destruido la Ciudad de Guatemala, esta seguía en ruinas y no se había rendido ningún informe de los subsidios donados por Gobiernos extranjeros; además acusó a los aduladores del presidente de ser responsables de haberlo corrompido.  Después de la séptima conferencia, la policía secreta empezó a perseguir al Obispo, aunque pudo terminar las nueve.

Estrada Cabrera estaba muy molesto con las primeras críticas abiertas que recibía en mucho tiempo y decidió sancionar al Obispo.  El prelado fue llevado a la cárcel de Escuintla, pero, cuando los guardias del penal se arrodillaron ante él, las autoridades se dieron cuenta de que no podrían retenerlo en prisión por su alta posición en la jerarquía eclesiástica. Entonces Estrada Cabrera recurrió al arzobispo metropolitano, Julio Ramón Riveiro y Jacinto, O.P., quien había sido nombrado a la mitra guatemalteca tras la muerte de Ricardo Casanova y Estrada en 1913 gracias a las influencias del presidente para que encerrara al al obispo conservador en prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal; además se dió orden ​ de que quienes se atrevieran a visitarlo en dicho palacio, quedarían en prisión.

Al cumplirse tales órdenes, muchas damas y niños de las familias conservadoras dela familia Aycinena fueron hechos prisioneros, haciendo que los hombres no se animaran a visitar al Obispo.  Ante esa situación los conservadores guatemaltecos lograron que las autoridades eclesiásticas de varias partes del mundo solicitaran al presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson que sancionara al Gobierno de Estrada Cabrera por la prisión del obispo. Como consecuencia, el secretario privado de Wilson, Joseph Patrick Tumulty (quien gobernaba de hecho en Estados Unidos porque Wilson ya sufría de parálisis para entonces) emitió un comunicado el 19 de agosto de 1919 en que aseguraba que el Gobierno de los Estados Unidos no permitiría una nueva reelección del presidente guatemalteco.  En realidad, utilizando el pretexto del maltrato al obispo, el Gobierno estadounidense castigaba a Estrada Cabrera por no haber conseguido formar la República Suroriental en 1914 absorbiendo territorio de mexicano aprovechando la revolución de ese país.

El presidente guatemalteco no se preocupó mucho por la sanción norteamericana, ya que su período constitucional finalizaba en 1923, mientras que el de Wilson lo hacía en 1921 y con respecto al nuevo presidente, bastaba con hacer lo que siempre hacía: contribuir con un millón de dólares a la campaña del candidato republicano y con un monto igual a la del demócrata.  ​ Eso sí, dejó en libertad al obispo para evitar polémicas mayores el 21 de agosto de 1919; este salió de su prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal directamente hacia el exilio a los Estados Unidos.

BIBLIOGRAFIA: