Que Significa Indignamente En La Biblia? - [Ideas]

Que Significa Indignamente En La Biblia?

Que Significa Indignamente En La Biblia
Adverbio de modo – 1 Que se hace o procede o trata con un inferior mérito o calidad o respeto del que corresponde. De modo indigno o con indignidad,

¿Quién recibe el cuerpo de Cristo indignamente?

29 Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe a juicio para sí.30 Por lo cual hay muchos a enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.

¿Quién es digno de tomar la Santa Cena?

Al tomar la Santa Cena Hace uno o dos años tuve la ocasión de visitar el Instituto de Religión Logan Utah. Recientemente se renovó el edificio en el que se imparten las clases. Se me informó que cuando los obreros retiraron el viejo púlpito de la capilla, descubrieron unos estantes que habían quedado ocultos durante mucho tiempo.

  1. Al abrir la tapa, encontraron una bandeja de la Santa Cena.
  2. Parece que era bastante antigua, ya que los vasitos de la Santa Cena eran de vidrio.
  3. Me regalaron uno de esos vasitos, como pueden ver aquí, probablemente porque yo era la única persona lo suficientemente mayor como para recordar la época en que se usaban vasitos de vidrio.

Al ver este vasito, vinieron a mi mente agradables recuerdos. Los vasitos de vidrio para la Santa Cena se utilizaban en la época en que cumplí los doce años, un momento sumamente memorable de mi vida. Mi cumpleaños cayó en domingo. Durante años, había observado a los diáconos repartir la Santa Cena, y esperaba con anhelo el día en que tendría la bendición de recibir el Sacerdocio Aarónico y disfrutaría del mismo privilegio.

Cuando por fin llegó ese día, se me pidió que fuera a la Iglesia con antelación y me reuniera con el hermano Ambrose Call, segundo consejero del obispado de nuestro barrio. El hermano Call me invitó a acompañarlo a un salón de clases y me pidió que ofreciera una oración. Después abrió las Escrituras y me leyó la sección 13 de Doctrina y Convenios: “Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el Sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud”.

El hermano Call me pidió entonces que comentara sobre esa sección. Mi explicación no debió ser lo suficientemente completa, por lo que el hermano Call se tomó el tiempo para explicarme lo que significa ser un poseedor del santo sacerdocio. El ser digno de poseer el sacerdocio me daba derecho a utilizar el poder que Dios delega a los hombres.

Un poseedor del sacerdocio digno puede legítimamente llevar a cabo las ordenanzas que Dios ha prescrito para la salvación del género humano. Esa autoridad procede directamente del Salvador mismo, a lo largo de una línea continua de poseedores del sacerdocio. Mi entrevista con el hermano Call debió haber sido un tanto satisfactoria, puesto que se me condujo a la reunión del quórum de diáconos.

Allí, los miembros del obispado me pusieron las manos sobre la cabeza y el obispo, que en ese entonces era mi padre, me confirió el Sacerdocio Aarónico y me ordenó al oficio de diácono. Los otros diáconos también me sostuvieron como miembro, junto con ellos, de un quórum del sacerdocio.

  1. En la reunión sacramental esa tarde, tuve la primera oportunidad de ejercer el sacerdocio al repartir la Santa Cena a los miembros de nuestro barrio.
  2. La Santa Cena cobró un nuevo significado para mí aquel día.
  3. Al observar la bandeja pasar de una fila a otra entre los miembros de la Iglesia, me di cuenta de que no todos ellos tomaban la Santa Cena con la misma actitud.

Algunos parecían participar de los emblemas como mera rutina, pero había muchos, muchos, que aceptaban la Santa Cena con gran reverencia. Con el transcurso de los años, he participado en muchas reuniones sacramentales, al igual que muchos de ustedes, y para mí, representan más que simplemente una reunión más.

  • El participar de la Santa Cena nos brinda un momento sagrado en un lugar santo.
  • Lo hacemos de conformidad con el mandamiento que nos da el Señor en la sección 59 de Doctrina y Convenios: “Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo” (vers.9).

Desde el principio mismo, antes de que el mundo fuese, Dios presentó un plan por el cual otorgaría bendiciones a Sus hijos de acuerdo con la obediencia a Sus mandamientos. No obstante, era consciente de que a menudo las cosas del mundo nos distraerían, y que necesitaríamos que se nos recordaran con frecuencia nuestros convenios y Sus promesas.

Uno de los primeros mandamientos que se dieron a Adán fue que debía adorar al Señor y ofrecer las primicias de sus rebaños como ofrenda a Él. Esta ordenanza se dio para recordarle al pueblo que Jesucristo vendría al mundo y que, al final, se ofrecería a Sí mismo en sacrificio. “Y Adán fue obediente a los mandamientos del Señor.

“Y después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán y le dijo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le contestó: No sé, sino que el Señor me lo mandó. “Entonces el ángel le habló, diciendo: Esto es una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre, el cual es lleno de gracia y de verdad” (Moisés 5:5–7).

  • Desde ese día hasta los tiempos de nuestro Salvador, a los hijos de nuestro Padre Celestial se les mandó que ofrecieran sacrificios, lo cual se dejó de hacer al producirse el sacrificio expiatorio del Salvador.
  • Entonces, la noche anterior a Su sacrificio, el Salvador instituyó el sacramento de la Santa Cena a fin de ayudarnos a recordarlo a Él y la Expiación que llevó a cabo por toda la humanidad.

Por consiguiente, mediante la antigua ley del sacrificio y también mediante la Santa Cena, el Señor nos ha facilitado ayuda para que no nos olvidemos de Sus promesas ni del requisito de seguirlo y obedecer Su voluntad.

  • En el Nuevo Testamento hallamos el relato en el que el Señor administra la Santa Cena a Sus discípulos. Se encuentra en Mateo, capítulo 26:
  • “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
  • “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;

“porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (vers.26–28).

  1. En el Libro de Mormón, en 3 Nefi, capítulo 18, se encuentra un relato detallado de cómo el Salvador administró la Santa Cena a los nefitas:
  2. “Y aconteció que Jesús mandó a sus discípulos que le llevasen pan y vino.
  3. “Y mientras fueron a traer el pan y el vino, mandó a la multitud que se sentara en el suelo.
  4. “Y cuando los discípulos hubieron llegado con pan y vino, tomó el pan y lo partió y lo bendijo; y dio a los discípulos y les mandó que comiesen.
  5. “Y cuando hubieron comido y fueron llenos, mandó que dieran a la multitud.
  6. “Y cuando la multitud comió y fue llena, dijo a los discípulos: He aquí, uno de vosotros será ordenado; y a él le daré poder para partir pan y bendecirlo y darlo a los de mi iglesia, a todos los que crean y se bauticen en mi nombre.
  7. “Y siempre procuraréis hacer esto, tal como yo lo he hecho, así como he partido pan y lo he bendecido y os lo he dado.

“Y haréis esto en memoria de mi cuerpo que os he mostrado. Y será un testimonio al Padre de que siempre os acordáis de mí. Y si os acordáis siempre de mí, tendréis mi Espíritu para que esté con vosotros. “Y sucedió que cuando hubo dicho estas palabras, mandó a sus discípulos que tomaran del vino de la copa y bebieran de él, y que dieran también a los de la multitud para que bebiesen.

“Y aconteció que así lo hicieron, y bebieron y fueron llenos; y dieron a los de la multitud, y éstos bebieron y fueron llenos. “Y cuando los discípulos hubieron hecho esto, Jesús les dijo: Benditos sois por esto que habéis hecho; porque esto cumple mis mandamientos, y esto testifica al Padre que estáis dispuestos a hacer lo que os he mandado” (vers.1–10).

Las instrucciones del Señor son muy claras, de que debemos estar dispuestos a hacer lo que Él nos ha mandado, y ciertamente sería de esperar que en nuestros días se nos mandara de nuevo tomar la Santa Cena. Así se indica en Doctrina y Convenios: “Conviene que la iglesia se reúna a menudo para tomar el pan y el vino en memoria del Señor Jesús” (D.

y C.20:75). El propósito del tomar la Santa Cena consiste, naturalmente, en renovar los convenios que hemos concertado con el Señor. El élder Delbert L. Stapley nos enseñó lo siguiente al comentar sobre los convenios: “El Evangelio de nuestro Señor Jesucristo es un convenio entre Dios y Su pueblo Cuando un siervo de Dios autorizado nos bautiza, hacemos convenio de hacer la voluntad de Dios y de obedecer Sus mandamientos Al participar de la Santa Cena, renovamos todos los convenios que hemos concertado con el Señor y prometemos tomar sobre nosotros el nombre de Su Hijo, recordarle siempre y guardar Sus mandamientos” (en Conference Report, oct.

de 1965, pág.14). La Santa Cena es una de las ordenanzas más sagradas de la Iglesia. El participar dignamente de ella nos brinda la oportunidad de progresar espiritualmente. Recuerdo que cuando era niño, se tocaba música inspiradora mientras se repartía la Santa Cena.

Las Autoridades Generales no tardaron en pedirnos que dejáramos de hacerlo, ya que tendíamos a concentrarnos en la música más bien que en el sacrificio expiatorio de nuestro Señor y Salvador. Durante la administración de la Santa Cena, dejamos de lado el mundo; es un periodo de renovación espiritual a medida que nos damos cuenta de la profunda trascendencia espiritual de la ordenanza que se nos ofrece a cada uno de nosotros personalmente.

Si participásemos de la Santa Cena sin darle la debida importancia, perderíamos la oportunidad de progresar espiritualmente. El élder Melvin J. Ballard dijo en una ocasión: “Soy testigo de que hay un espíritu que acompaña a la administración de la Santa Cena, un espíritu que nos reconforta el alma de pies a cabeza, y se percibe cómo sanan las heridas del espíritu y cómo se aligera la carga.

El consuelo y la felicidad llegan al alma que es digna y que verdaderamente desea participar de ese alimento espiritual” (“The Sacramental Covenant”, Improvement Era, oct. de 1919, pág.1027). Cuando tomamos la Santa Cena dignamente, recordamos el sacrificio de nuestro Señor y Salvador, de que entregó Su vida y tomó sobre Sí los pecados del mundo para que tuviésemos la bendición de la inmortalidad.

Tomamos sobre nosotros el nombre de nuestro Salvador y prometemos recordarle siempre y guardar Sus mandamientos, es decir, “vivi de toda palabra que sale de la boca de Dios” (D. y C.84:44). Padres, ustedes tienen la responsabilidad de enseñar a su familia la importancia de asistir a la reunión sacramental cada semana.

  • Debe convertirse en una costumbre familiar regular.
  • Toda familia necesita ese tiempo para renovarse y comprometerse a vivir el Evangelio de acuerdo con las enseñanzas del Salvador.
  • Las familias que se hayan preparado apropiadamente asistirán a la reunión sacramental con un espíritu de reverencia y con gratitud por la oportunidad de participar de los emblemas sagrados.

Recuerdo una experiencia que tuve con mi familia cuando estábamos de vacaciones en un centro turístico. Debido a que el tiempo que estaríamos allí incluía un domingo, hicimos preparativos para asistir a la reunión sacramental en una capilla cercana. Lo mismo hicieron otros cientos de personas que se encontraban de vacaciones allí.

  • La capilla estaba totalmente llena.
  • Antes de comenzar la reunión, el obispo invitó a todos los diáconos que estuviesen presentes, que fueran dignos y estuvieran vestidos apropiadamente, a que participaran en la repartición de la Santa Cena.
  • Un número considerable de ellos, vestidos con camisa blanca y corbata, se adelantaron para obtener instrucciones en cuanto a cómo servir a una congregación tan grande.

La ordenanza se administró de manera reverente y eficaz. Al observar a la congregación, vi que muchos se sentían profundamente conmovidos por el espíritu de la reunión. Después de regresar a donde nos alojábamos, observamos una marcada diferencia en las actividades del día de reposo en comparación con las de los días de entre semana.

  1. Las lanchas permanecían amarradas en el muelle; en el lago casi no había nadadores, y las personas iban vestidas de manera muy apropiada.
  2. Esas familias presenciaron el cumplimiento de la promesa del Señor: al acudir a la casa de oración en Su día santo y renovar sus convenios de obedecer los mandamientos, pudieron conservarse más íntegramente sin mancha del mundo (véase D.
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y C.59:9). Ruego que en cada uno de nosotros se inculque una mayor reverencia por el día de reposo; que apreciemos más plenamente la bendición especial de tomar la Santa Cena y su importancia en nuestra vida. Que siempre le recordemos y guardemos los mandamientos que Él nos ha dado para cumplir el propósito de la vida y la esperanza de las eternidades venideras.

¿Cuál es el verdadero significado de la Cena del Señor?

Cristo instituyó la Santa Cena –

¿Qué enseñan los emblemas de la Santa Cena en cuanto a la expiación de Jesucristo?

Nuestro Salvador desea que recordemos Su gran sacrificio expiatorio y que guardemos Sus mandamientos; para ayudarnos a lograrlo, nos ha mandado que nos reunamos con frecuencia y participemos de la Santa Cena. La Santa Cena es una ordenanza del santo sacerdocio que nos recuerda la expiación del Salvador.

Durante la Santa Cena, participamos del pan y del agua y lo hacemos en memoria de Su carne y de Su sangre, las que Él ofreció como sacrificio por nosotros. Al participar de la Santa Cena, renovamos convenios sagrados que hemos hecho con nuestro Padre Celestial. Poco antes de Su crucifixión, Jesucristo reunió a Sus apóstoles en un aposento alto.

Él sabía que muy pronto moriría en la cruz y que esa sería la última vez que se reuniría con Sus amados apóstoles antes de Su muerte. Él deseaba que lo recordaran siempre para que pudieran fortalecerse y mantenerse fieles. Con el fin de que lo recordaran, instituyó la Santa Cena.

Partió el pan en pedazos y lo bendijo. Luego dijo: “Tomad, comed; esto es en memoria de mi cuerpo, el cual doy en rescate por vosotros” (Traducción de José Smith, Mateo 26:22). Enseguida tomó una copa de vino, la bendijo, se la dio a los apóstoles para que bebieran, y dijo: “esto es en memoria de mi sangre que es derramada por cuantos crean en mi nombre, para remisión de sus pecados” (Traducción de José Smith, Mateo 26:24; véase también Mateo 26:26–28 ; Marcos 14:22–24 ; Lucas 22:15–20 ).

Después de Su resurrección, el Salvador visitó el continente americano y enseñó a los nefitas las mismas ordenanzas (véase 3 Nefi 18:1–11 ; 20:1–9 ). Después de que la Iglesia se restauró en los últimos días, Jesús nuevamente mandó a Su pueblo que participara de la Santa Cena en memoria de Él, diciéndoles: “Conviene que la iglesia se reúna a menudo para tomar el pan y el vino en memoria del Señor Jesús” ( D.

¿Qué significa la palabra discernir el Cuerpo de Cristo?

Se trata, pues, de ‘discernir’ el Cuerpo del Señor, de reconocerlo con fe y caridad, tanto en los signos sacramentales como en la comunidad, de otro modo, se come y se bebe la propia condenación, según el versículo 29 del citado capítulo 11.

¿Cómo se comulga indignamente?

« quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor » (1 Corintios, 11, 27). «Sólo quien tiene sincera conciencia de no haber cometido un pecado mortal puede recibir el Cuerpo de Cristo», asegura el mensaje pontificio recordando la doctrina del Concilio de Trento.

¿Qué pasa si se comulga en pecado mortal?

Lección 61.ª – Sobre la Eucaristía o Comunión P. – ¿Qué es la Santísima Eucaristía? R. – El sacrificio y sacramento del altar, que Jesu-Cristo instituyó la noche antes de morir.M. – En el primer precepto de la Iglesia hablamos del sacrificio de la Misa.

La voz Eucaristía viene del griego, y quiere decir acción de gracias, y ciertamente que por nada se las debemos mayores a Dios Nuestro Señor como por haber instituido el augustísimo sacrificio y sacramento de nuestros altares; y con nada se las podemos dar mejor, que ofreciéndole ese mismo sacrificio y la sagrada Comunión.

En los otros Sacramentos se nos da gracia, en este además al Autor de la gracia, y por eso es el más excelente de los siete, y el centro de los demás y de todo el culto católico y de la misma Iglesia militante. Se llama absolutamente el Santísimo; también Sacramento del altar, porque en el altar cristiano se consagra, y porque se conserva en el sagrario del altar; Pan de ángeles, porque, bajo las especies de pan, está el mismo Señor que hace bienaventurados a los ángeles, y porque para recibirlo habríamos de llegar con pureza de ángeles, y a los que bien comulgan hace como ángeles; Pan de los hijos de Dios, porque sólo éstos, que son los fieles que están en gracia, lo han de recibir, alimentando sus almas con el -323- manjar divino, y por esto mismo se llama sagrada Mesa, banquete eucarístico ; llámase comunión, esto es, común unión, pues sin distinción de categorías ni de raza, participamos de un alimento espiritual, común a todos, que nos une a Cristo y en Cristo; Hostia sagrada que se ofrece en la Eucaristía, como hostia o víctima propiciatoria, por los pecados del mundo; y pasando por alto otros nombres, como sacramento de amor, misterio del altar, tiene varias denominaciones que se toman de las figuras con que Dios lo anunció desde el principio de los siglos.

En el paraíso terrenal plantó Dios el árbol de la vida para preservar al hombre inocente de la muerte del cuerpo; y en el paraíso espiritual de la Iglesia militante puso el Santísimo Sacramento, cual nuevo árbol de vida, que nos conserve la vida de la gracia, y a su tiempo nos dé la resurrección del cuerpo y la gloria.

Melquisedec ofreció a Dios en sacrificio pan y vino, y en la sagrada Eucaristía se ofrece el cuerpo y sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. En Egipto, con la sangre del cordero pascual, libró el ángel del Señor a los hebreos del tirano Faraón, quedando expeditos para caminar hacia la tierra prometida; y en la Iglesia, la sangre de Jesu-Cristo Sacramentado, a quien se llama Cordero de Dios, amansa la justa cólera del Juez divino, y nos da vigor para dirigirnos al cielo prometido.

  1. En el desierto, sustentó Dios a su pueblo con el maná que caía del cielo, y con el maná, más milagroso aún, de la Comunión sustenta nuestras almas en este mundo, que cual desierto atravesamos en dirección a nuestra patria.
  2. Al tratar del precepto de la Misa vimos cuándo y cómo fue instituida por Nuestro Señor Jesu-Cristo, la víspera de morir por nosotros en la Cruz; pues entonces mismo quedó instituido el Santísimo Sacramento, que permanece en la hostia u hostias consagradas en la Misa, y que en vez de consumirse, se guardan para el culto y para bien de los fieles.

-324- P. – Decidme ahora: ¿para qué es el Santísimo Sacramento de la Comunión? R. – Para que recibiéndole dignamente, sea mantenimiento de nuestras almas y nos aumente la gracia.P. – ¿Por qué decís dignamente? R. – Porque no sustenta nuestras almas, si no le recibimos con la disposición necesaria de alma y cuerpo.

De los fines excelentísimos por que Nuestro Señor instituyó el Sacramento del altar, el más propio es el que pone aquí el Catecismo, a saber: alimentar nuestras almas, y acrecentarnos la gracia o vida sobrenatural. La Comunión es manjar del justo; la Confesión, medicina del pecador; por eso muchos doctores tratan antes de la Comunión que de la Confesión; pero Ripalda, Astete y otros ponen primero la Confesión, porque, como todos, quien más quien menos, somos pecadores, y adolecemos de alguna enfermedad en el alma; nos disponemos con la medicina de la confesión para que nos entre en provecho el manjar divino.

Para el cuerpo nos da Dios alimento corporal, y para el alma alimento espiritual; y como para el cuerpo nos proporciona el mundo material varias substancias nutritivas, así la Iglesia nos suministra varios manjares para el alma, según quedó explicado en la cuarta petición del Padre nuestro; mas como el principal sustento del cuerpo es el pan, el del alma lo es el cuerpo sagrado de Cristo, que recibimos bajo las especies de pan, y que llamamos Pan Eucarístico.

Nuestro divino Salvador ofreció al Padre en la Cruz su cuerpo y sangre para merecernos la gracia y la gloria, y en la mesa eucarística nos da ese mismo cuerpo y sangre para comunicarnos con abundancia aquella gracia, con la que vayamos a la gloria. De esa gracia eran figura los milagros que por su humanidad santísima hizo el Señor, mientras en forma natural y visible predicaba por la Judea; y nos dan a entender los efectos, más estupendos aún, que sigue -325- obrando en forma invisible con los que dignamente comulgan, siendo de notar que con cuanto mejor disposición recibimos el Cuerpo de nuestro Señor Jesu-Cristo, tanto más abundantes y preciosos son esos frutos.P.

– Pues ¿qué disposición es necesaria de parte del alma? R. – Estar en gracia de Dios.P. – Y el que cayó en pecado mortal, ¿cómo se ha de disponer para comulgar? R. – Confesándose.P. – Y el que después de confesado recuerda algún pecado grave que dejó por olvido, ¿qué ha de hacer? R.

  1. Confesarlo antes, o en la primera confesión que haga después.
  2. El pan no aprovecha a un muerto, ni el Cuerpo de Cristo a quien lo recibe en pecado mortal.
  3. ¡Qué desacato presentarse en un convite, quien odia de muerte al amo de la casa! Pues ¿qué agravio tan atroz no hará al Rey del cielo, el que en pecado mortal se pone a la mesa, en que el mismo Señor nos alimenta nada menos que con su propia carne y sangre? El que en gracia de Dios se acerca a comulgar, recibe una prenda de la gloria; mas quien a sabiendas llega en pecado mortal, él mismo, imitando al traidor Judas, se traga su propia condenación, de modo que si a tiempo no hace verdadera penitencia de tan horrendo sacrilegio, va irremisiblemente al infierno.

A muchos, dice el Apóstol, castiga el Señor con enfermedades y muerte imprevista por haber comulgado mal. En Judas entró furiosamente Satanás, en cuanto con mala conciencia recibió del divino Maestro el bocado misterioso. Pudiera suceder que pensando uno hallarse en gracia, tuviese algún pecado mortal, y sin reparar en él recibiese el Cuerpo del Señor; este tal, ¿comulga sacrílegamente? No, señor; antes, supuesto que haya empleado la debida diligencia para llegarse bien dispuesto, -326- y si está por lo menos atrito de todos sus pecados, puede esperar que con la misma comunión se le dará la gracia; doctrina de gran consuelo para ciertas almas sobradamente acongojadas o escrupulosas, a quienes el confesor manda se tranquilicen.

Repare el cristiano en lo que añade el Catecismo, porque es verdad que quien peca mortalmente, recobra la gracia con un acto de contrición perfecta, aunque deje la confesión para el tiempo en que obliga; pero no es menos verdad, pues lo enseña el Concilio de Trento, que ese acto de contrición no le basta para comulgar, sino que es necesario confesarse antes, a no ser que no haya confesor y sea preciso comulgar.

Esta excepción la ignoran generalmente los fieles, y en más de un caso puede aprovechar a las almas. Sépase, ante todo, que un diácono, por más que no puede confesar, puede, a falta de sacerdote, dar el Santo Viático o la Comunión; además, fuera del artículo de la muerte, no todo sacerdote goza de la jurisdicción necesaria para confesar; y en fin, que puede por varias causas haber quien administre la sagrada comunión, y no haber ni allí ni bastante cerca, con quien podernos confesar, sin grave daño nuestro o ajeno 139,

En esos casos se puede con verdad decir que falta confesor; y en los siguientes, que hay precisión de comulgar: 1.º En peligro de muerte, sea cual quiera la causa que lo origine.2.º Cuando urge el precepto pascual.3:º Si de no comulgar se sigue grave escándalo o injuria.4.º Para librar las hostias consagradas de perecer en un incendio o terremoto, o de ser profanadas de gente impía 140,

En esos casos, faltando el confesor, comulga bien el pecador contrito. En el cuarto caso, no habiendo clérigo que lo haga, cualquier lego o seglar, hombre o mujer, ha de salvar, si puede, el Santísimo, y si es -327- preciso, tomarlo él mismo por sus propias manos.

  • Esto mismo puede hacer en el primer caso, máxime si el enfermo se muere sin quien lo confiese ni dé la Extrema Unción 141,
  • Fresco está hoy en la memoria de todos el hermosísimo ejemplo de un Capitán de nuestro ejército, señor Merry, cuando en Cuba acaba de sacar de entre las llamas no sólo las imágenes sagradas, sino el Copón con las Sagradas Formas, de una iglesia incendiada por los insurrectos, entregando por sus propias manos el divinísimo Sacramento al capellán castrense.

El papa León XIII ha enviado a tan católico militar un Breve pontificio, condecorándole con la Cruz de Pío IX 142, Dedúcese de lo antes dicho, que si uno, arrodillado ya al pie del altar para recibir la comunión, advierte en sí pecado mortal, o que no está en ayunas, no peca si, arrepintiéndose lo mejor que pueda, comulga; y mucho menos peca quien, después de confesado, recuerda habérsele olvidado algún pecado mortal, y comulga, dejando el acusar aquel pecado para la primera vez que vuelva a confesarse, pues aunque es mejor confesarlo antes de comulgar si hay fácil ocasión, no es esto de precepto.

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¿Qué significa tomar indignamente?

En el contexto bíblico, el énfasis de ‘indignamente’ es comunal. En este contexto, comer indignamente es comer en tal manera que niega el mensaje del evangelio que es proclamado en la mesa.

¿Qué significa el que come y bebe indignamente?

La iglesia ha interpretado de diversas formas la palabra “indignamente.” El primer error es tomar el término como un adjetivo en lugar de tomarlo como un adverbio. Por lo tanto, algunos creen que deben ser “dignos” para poder participar de la Cena, en otras palabras, tienen que haber vivido una vida pura y ejemplar antes de venir a la mesa.

  1. Es una realidad que muchas iglesias han enfatizado la necesidad de una examinación introspectiva profunda o una examinación eclesiológica (i.e.
  2. La examinación proveniente de un ministro o pastor) antes de participar de la comunión, y no hay nada de malo con tal práctica.
  3. Puede ser una buena práctica.
  4. No obstante, esta práctica puede crear una cultura en la que muchos decidan no participar de la mesa del Señor porque se sienten “indignos” por sus debilidades o puede ser que no participen de la comunión hasta que reciban absolución de alguien más.

Pero la palabra que Pablo usa en 1 Corintios 11:29 es “indignamente” o “en una manera indigna,” el adverbio describe la manera en la que la persona come; no describe el estatus o condición de la persona que está comiendo. En un sentido, todos son indignos de acercarse a la mesa de comunión.

Nadie merece sentarse en la mesa del Rey. Todos necesitan acercarse a la práctica de la comunión con humildad y gratitud, y NUNCA debemos participar de los elementos basándonos en nuestra “dignidad.” No tenemos tal dignidad. No somos dignos, si lo que queremos decir con “somos dignos” es que hemos asegurado un puesto en la participación de la mesa del Señor.

Desafortunadamente, este pensamiento ha llevado a muchas personas a alejarse de la mesa del Señor porque son “indignos” en lugar de acercarse confiados a la mesa bajo la gracia y misericordia de Dios. Las palabras de Lutero son particularmente benéficas en cuanto a esto: Pero imagina que dices, “¿Qué pasa si no encajo?” Respuesta: Esta es también una tentación con la que yo lucho, especialmente con la tradición antigua que está bajo el papa cuando nos torturamos a nosotros mismos para convertirnos en perfectamente puros de tal manera que Dios no encuentra ni la más mínima mancha en nosotros.

  • Por esto, nos hacemos tan apocados que muchos concluyen: “¡No soy digno!” Después la razón y la naturaleza comienzan a contrastar nuestra indignidad con la grandiosa y preciosa bendición, y parece un lado oscuro en contraste con el brillo del sol, o como estiércol en contraste con joyas preciosas.
  • Ya que la razón y la naturaleza ven esto, muchas personas deciden no participar de este sacramento y deciden regresar cuando se siente preparadas, y así pasan las semanas y los meses.

Si decides enfocarte en cuan digno eres, y de esa manera no tengas problemas de conciencia, nunca vas a participar. El que desea gracia y consolación debe seguir adelante diciendo, “Me gustaría ser digno, pero no encuentro en mi nada digno, pero recibo la dignidad de Su Palabra, porque como él lo mando, quiero ser Su discípulo, no importa mi indignidad”,

Si te sientes cargado y estás consiente de tu debilidad, ve con gozo a la mesa del Señor y recibe aliento, confort y fuerza.1 Cuando nos sintamos indignos o cargados acerca de nuestro “poco valor” para venir a la mesa, este es precisamente el momento correcto de correr hacia ella. No debemos alejarnos de la mesa, sino correr hacia ella cuando nos sintamos cargados con la culpa y la tristeza.

Al mismo tiempo, debemos participar del pan y el vino de manera DIGNA. El contexto especifico en 1 Corintios 11 es la división en la asamblea. Los ricos estaban comiendo sin los pobres. La asamblea estaba dividida por factores socioeconómicos. Los corintios comían de manera indigna cuando comían en grupos que estaban divididos y en contra unos con otros.

  • Pablo no sugiere un tipo de introspección privada como solución a este problema.
  • Por lo contrario, comer dignamente es una instancia comunal y pública.
  • La iglesia come y bebe “dignamente” cuando come y bebe como un solo cuerpo.
  • Desafortunadamente, algunos otros piensan que “indignamente” se refiere a los pensamientos privados que cada individuo tiene al participar.

Para algunos, los creyentes comen y beben “indignamente” cuando, por ejemplo, no están lo suficientemente concentrados en la muerte de Cristo, o cuando no “disciernen” el cuerpo en el pan y la sangre en el fruto de la vid, o cuando no meditan en silencio, o están pensando en otras cosas, o no están reflexionando en sus pecados y pidiendo perdón a Dios.

  1. En otras palabras, para los que piensan de esta manera, “indignamente” tiene que ver con concentrarnos en lo correcto a la hora de participar.
  2. Definimos “indignamente,” muchas veces por nuestras ideas preconcebidas de lo que creemos que es la Cena del Señor.
  3. Vencer estas ideas requiere que primero tengamos un buen entendimiento teológico antes de que decidamos lo que significa “indignamente” en nuestro contexto contemporáneo.

Así que, si pensamos que la Cena es un acto privado, silencioso e introspectivo, entonces comeríamos “indignamente” cada vez que esa “piedad” sea violada con nuestros actos (como cantar, hablar, convivir, orar o leer la escritura durante la cena). En el contexto bíblico, el énfasis de “indignamente” es comunal.

En este contexto, comer indignamente es comer en tal manera que niega el mensaje del evangelio que es proclamado en la mesa. En Corinto, negaban el mensaje del evangelio por sus divisiones sociales y económicas en donde los ricos comían antes que los pobres. También, comían en dos diferentes mesas – la mesa de los demonios y la mesa del Señor (1 Corintios 10:14-22).

Aunque participaban de la mesa del Señor, ellos negaban el evangelio con sus inmoralidades e idolatría. “Indignamente,” por lo tanto, no es una cuestión cognitiva en el momento de comer y beber. La consecuencia de este enfoque es que nos cuestionamos a nosotros mismos con preguntas interminables (“¿estoy concentrado? ¿estoy distraído? ¿debo leer la Biblia? ¿bebí el vino cuidando a mis hijos al mismo tiempo? ¿puedo hablar a la persona que está a mi lado? ¿podemos cantar?”).

Más que todo, se trata de la manera en la que comemos en relación con la comunidad que nos rodea y nuestro estilo de vida. ¿Participamos de los elementos con una doble moral? ¿Participamos de la cena en comunión con Jesús y con sus discípulos? ¿Tenemos prejuicios contra algunos hermanos en Cristo mientras comemos? ¿Participamos de la cena sabiendo que al siguiente día saldremos a buscar nuestros intereses sin tomar en cuenta a los demás? ¿Tomamos la cena sabiendo que nuestro estilo de vida deliberadamente negará el mensaje del evangelio el resto de la semana? Comer de esa forma es comer y beber condenación para nosotros mismos.

Fundamentalmente, comer “indignamente” es similar a vivir “indignamente” (Filipenses 1:27). Mientras vivimos, tenemos que vivir representando el mensaje del evangelio de Cristo. La Mesa debe reflejar el evangelio; debe reflejar el carácter del anfitrión de la cena, Jesús.

Cuando nos sentamos en la mesa en una forma que niega el mensaje del evangelio, comemos indignamente. Participamos “dignamente” cuando reflejamos el evangelio en la mesa del Señor, y el anfitrión nos recibe con su gracia, Jesús el Mesías de Dios, y experimentamos la comunión con el Espíritu Santo mientras participamos en la presencia del Padre.1.

Martin Lutero. “Catecismo Largo” en El Libro de Concord: Las Confesiones de la Iglesia Evangélica Luterana (Philadelphia: Fortress Press, 1959), 471.2. Reflexiones en su mayoría del libro, Come to the Table de John Mark Hicks (Leafwood Press, 2001).

¿Qué hace Quién como el pan y bebe el cáliz indignamente?

Versos Paralelos La Biblia de las Américas De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Nueva Biblia Latinoamericana De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.

Reina Valera Gómez De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere la copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Reina Valera 1909 De manera que, cualquiera que comiere este pan ó bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Biblia Jubileo 2000 De manera que, cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Sagradas Escrituras 1569 De manera que, cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

  1. Ing James Bible Wherefore whosoever shall eat this bread, and drink this cup of the Lord, unworthily, shall be guilty of the body and blood of the Lord.
  2. English Revised Version Wherefore whosoever shall eat the bread or drink the cup of the Lord unworthily, shall be guilty of the body and the blood of the Lord.

Tesoro de la Escritura whosoever.1 Corintios 10:21 No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. Levítico 10:1-3 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del SEÑOR fuego extraño, que El no les había ordenado.

Números 9:10,13 Habla a los hijos de Israel y diles: “Si alguno de vosotros o de vuestros descendientes está inmundo por causa de un muerto, o anda de viaje lejos, puede, sin embargo, celebrar la Pascua al SEÑOR.2 Crónicas 30:18-20 Pues una gran multitud del pueblo, es decir, muchos de Efraín y de Manasés, de Isacar y de Zabulón, no se habían purificado; no obstante, comieron la Pascua contrario a lo escrito.

Empero Ezequías oró por ellos, diciendo: Que el buen SEÑOR perdone Mateo 22:11 Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de boda, Juan 6:51,63,64 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne.

Juan 13:18-27 No hablo de todos vosotros; yo conozco a los que he escogido; pero es para que se cumpla la Escritura: “EL QUE COME MI PAN HA LEVANTADO CONTRA MI SU CALCAÑAR. shall be.1 Corintios 11:29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.

Enlaces 1 Corintios 11:27 Interlineal • 1 Corintios 11:27 Plurilingüe • 1 Corintios 11:27 Español • 1 Corinthiens 11:27 Francés • 1 Korinther 11:27 Alemán • 1 Corintios 11:27 Chino • 1 Corinthians 11:27 Inglés • Bible Apps • Bible Hub Las citas Bíblicas son tomadas de La Biblia de las Américas © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif, //www.lockman.org,

Usadas con permiso. Las citas bíblicas son tomadas Nueva Biblia de los Hispanos © 2005 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif, //www.lockman.org, Usadas con permiso. Reina Valera Gómez (© 2010) Contexto La Cena del Señor 26 Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.27 De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.

Referencia Cruzada 1 Corintios 11:29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Hebreos 10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?

¿Cuántas veces se debe celebrar la Cena del Señor?

¿Cómo se debería tomar la Santa Cena? Como cristianos es importante entender que Jesús le ha dado a la Iglesia dos ordenanzas a seguir: la Santa Cena (también conocida como la Cena del Señor) y el bautismo en agua (Mateo 26:26-30; Marcos 14:22-26; Lucas 22:19-20; 1 Corintios 11:23-34; Mateo 28:18-20; Hechos 2:36-41; Romanos 6:4; Colosenses 2:12).

La Santa Cena forma parte esencial dentro de la vida cristiana. Como creyente, posees el mismo derecho de bendecir y servir la Santa Cena como cualquier otro ministro ordenado. En Apocalipsis 1:6, dice que como creyentes hemos sido investidos como sacerdotes de Dios. Eso te otorga el derecho de servir la Santa Cena, y 1 Corintios 11:23-34, te da un ejemplo a seguir.

La Santa Cena o Cena del Señor, es una representación de la sangre y el Cuerpo de Jesucristo. Jesús les dijo a Sus seguidores que recibieran la Santa Cena como una conmemoración de Él (1 Corintios 11:24). Cuando recibimos la Santa Cena, nos estamos recordando de la obra salvadora que Jesús realizó por nosotros en la Cruz.

  1. Su cuerpo fue molido, herido y afligido para nuestra completa sanidad.
  2. Su sangre fue derramada por nuestros pecados.
  3. La Santa Cena es el recordatorio tangible de la obra que Cristo completó en la Cruz.
  4. Cada vez que recibimos la Santa Cena podemos regocijarnos, sabiendo que somos libres de la maldición de la ley y que ya no somos esclavos de la pobreza, la enfermedad ni la muerte (espiritual).
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Es muy importante que cuando celebramos la Santa Cena, lo hagamos con seriedad, siendo consientes de toda la obra redentora que Cristo hizo por nosotros. Antes de recibir la Santa Cena, debemos auto examinarnos, a fin de tomar la Cena del Señor con dignidad.

Tenemos que escudriñar nuestro corazón para verificar si es necesario arrepentirnos de algo, o perdonar a alguien, confesar nuestros pecados ante un Dios amoroso y perdonador, y echar fuera el odio y la falta de perdón de nuestro corazón en contra de nuestros hermanos. Cuando recibimos la Santa Cena de esa manera, estamos juzgando y examinando nuestro corazón (versículo 27-31).

Los elementos de la Santa Cena en sí, no son lo que hacen de ese acto algo santo; sino la manera en la que son tomados. Si sabes que Dios anhela que tomes la Santa Cena, no te pierdas esa maravillosa oportunidad, sólo porque no tienes los elementos a la mano.

  1. Ya sea que uses pan y jugo de uvas o una galleta con agua, eso no es tan importante como que recibas la Santa Cena con un corazón puro ante el Señor.
  2. Por último, no existe una regla de cuántas veces o cuán a menudo podemos recibir la Santa Cena (versículo 26).
  3. Tomar la Santa Cena a menudo es una disciplina dinámica que debemos implementar en nuestra vida.

Ésta nos recuerda el pacto eterno que Jesús compró para nosotros, con Su sangre y con Su cuerpo molido. Cuando decidimos sacarle provecho a este precioso regalo, empezamos a disfrutar de la plenitud que Dios desea que tengamos como coherederos con Jesús.

¿Quién instituyó la Santa Cena?

La noche antes de Su crucifixión, Jesucristo se reunió con Sus Apóstoles e instituyó la Santa Cena (véase Lucas 22:19–20 ). Después de Su resurrección, Él instituyó la Santa Cena entre los nefitas (véase 3 Nefi 18:1–11 ). En la actualidad, la Santa Cena es una ordenanza en la que los miembros de la Iglesia participan del pan y del agua en memoria del sacrificio expiatorio de Jesucristo.

¿Qué es un discernimiento espiritual?

El discernimiento es un don del Espíritu Santo. Es un ejercicio espiritual de búsqueda de la presencia de Dios que, como hemos visto, está muy presente y enraizado desde los orígenes del cristianismo.

¿Qué es el espíritu de discernimiento?

Quiere decir ‘ La facultad de comprender o saber algo por el poder del Espíritu y comprende la habilidad de percibir el verdadero carácter de las personas y el origen y significado de las manifestaciones espirituales’ (Guía para el Estudio de las Escrituras, ‘Discernimiento, don de’, scriptures.lds.org).

¿Qué es el espíritu de discernir?

Discernir los espíritus es descubrir lo que viene de Dios, o de la naturaleza humana herida o del demonio en las personas, lugares o en casa, es ir al encuentro de la verdad. El discernimiento nos revela lo que es bueno para nosotros desde el punto de vista de Dios, de su plan de vida para nosotros.

¿Qué personas no pueden comulgar?

Las personas divorciadas y que se han vuelto a casar no pueden participar del sacramento de la Eucaristía por hallarse en una situación irregular y, por tanto, no están en las condiciones que se requieren para acceder a la sagrada Comunión.

¿Cuáles son los pecados por los que no se puede comulgar?

La lista de pecados por los que el cura de Viveros no te dará la comunión Al párroco de la Iglesia de San Bartolomé de Viveros se le ha ocurrido la curiosa idea de colocar una enorme lona en la puerta del templo con una larga lista de pecados por las que un feligrés no alcanzará la salvación o no podrá tomar la comunión.

¿Qué significa el número 1111 en la Biblia?

Muchas personas dicen ver que este número se repite en momentos importantes de su vida. ¿Qué significa 11:11? – De repente mirás la hora y son las 11:11, Te despertás y el reloj de la mesa de luz dice 11:11. Estás escribiendo en la computadora, movés la vista y el contador virtual marca 11:11.

Cuando esto sucede, algunos piden un deseo, otros piensan que es una señal, otros no le darán importancia hasta que otra “casualidad” hace que vean el numero, ¡de nuevo! ¿Qué hay detrás de este código que hizo que los científicos se pusieran a estudiar sus apariciones en momentos claves? El escritor Eliasib David sostiene que –más allá de las supersticiones o creencias mágicas que podamos atribuirle- el inconsciente colectivo (concepto jungiano de “sincronicidad”) hace que las personas hayan construido una suerte de magnetismo con el número, que hace que el cerebro detecte unos segundos antes (de verlo) que este código está presente y dirija su atención a él: despertamos a esa hora o miramos asombrados cualquier anotación que lo contenga.

En las creencias populares muchas versiones circulan. Se dice que las personas que lo ven repetidamente, en determinado momento, están a punto de experimentar una crisis o etapa significativa de la vida. A esta conclusión también arribó el mismo David luego de haber estudiado a un grupo de gente que declaró haberlo visto. Que Significa Indignamente En La Biblia Muchas supersticiones circulan en torno al número 11:11.

¿Cómo se llama el pecado de comulgar sin confesarse?

Mi novio comulga sin confesarse, ¿cómo le explico que hace mal? Por: P. Eduardo Volpacchio | Fuente: Algunasrespuestas.com Me preocupa que mi novio comulgue a pesar de estar en pecado mortal. Él se justifica diciendo que a él le enseñaron diferente. Le expliqué que antes tiene que confesarse, pero no logro convencerlo.

Quisiera preguntarle: ¿Qué es un sacrilegio? ¿Qué le pasa a la Eucaristía en cuerpo de un alma en pecado mortal? ¿Qué le pasa a un alma cuando comete un sacrilegio? ¿Cómo puedo convencerlo de que se confiese, de que únicamente con el Sacerdote recibes la absolución y nosotros no podemos perdonarnos a nosotros mismos? Muchos dicen que no quieren decirle sus pecados a un sacerdote y que ellos piden perdón por su cuenta.

Primero te diría que reces por él -yo lo hago mientras te respondo-, ya que la gracia le vendrá de Dios y no de nuestras explicaciones (con las que Dios también cuenta para ayudarlo a vivir mejor, y que la oración convierte en parte de la gracia que le concede).

Quien se recibe la Comunión en pecado, la recibe indignamente. De esta manera comete un pecado mortal llamado “sacrilegio”: el uso de indigno de algo sagrado. Recibiendo así la Eucaristía no sólo no se recibe ninguna gracia (es decir, no se gana nada), sino que se comente un pecado grave. De manera que es muchísimo mejor no comulgar que hacerlo en pecado (como no es obligación hacerlo, quien no comulga no comete ningún pecado).

Si tu novio no quiere confesarse, que no comulgue. Si quiere comulgar que haga una comunión espiritual: una manera de recibirlo al Señor espiritualmente, sin cometer ningún pecado. Tendrías que ayudar a tu novio a entender tres cuestiones que están en la base de su error práctico de comulgar sin confesarse estando en pecado: 1) La fe no depende de sacerdotes o catequistas.

  1. No importa quien nos dijo una cosa u otra: la cuestión no depende de que si el P.
  2. Fulanito le dio permiso para comulgar sin confesarse o le dijo que no hacía falta hacerlo; o que si a vos el P.
  3. Menganito te dijo lo contrario.
  4. La cuestión es qué dice la Iglesia, ya que el P.
  5. Fulanito o Menganito pueden ser más o menos fieles a su enseñanza, y lo importante es ser fieles a la Iglesia, no al un sacerdote particular que puede equivocarse o incluso ser rebelde a las enseñanzas magisteriales.

La materia de los sacramentos no la establecemos nosotros, sino que fueron instituidos por Jesucristo. La Iglesia para garantizar la licitud y el respeto de los mismos, además de recoger lo que estableció Jesús, puso una serie de ritos y condiciones. Y nos interesa mucho ser fieles.

  1. Te aconsejaría no entrar en discusiones eternas sobre quien tiene razón, porque en el fondo será tu palabra contra la suya.
  2. El mejor camino no es el de mostrarle que vos tenés razón y él está equivocado (aquí la soberbia juega en contra de la verdad).
  3. Lo mejor es sencillamente decir: ¿qué nos diría el Papa si le preguntáramos? Eso es lo que nos interesa.

Y la respuesta la encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica.2) Sobre la confesión y la comunión. La Comunión es un sacramento de vivos; es decir, es necesario estar en gracia de Dios para recibirlo lícitamente. En caso contrario se comente un pecado.

Te paso el link de un artículo que explica cuándo y por qué es necesario confesarse para comulgar: Encontrarás una explicación detallada en el siguiente artículo:

3) En la base de todo el problema está que le cuesta confesarse. Y por eso no acaba de entender el sacramento de la confesión, medio ordinario para el perdón de los pecados. Un sacramento maravilloso, que como todos los sacramentos requiere un ministro que nos lo administre (la única excepción es el matrimonio: los contrayentes son los ministros, el sacerdote es un testigo cualificado de la entrega mutua expresada en el consentimiento que realiza el matrimonio).

¿Qué tipo de pecado es no ir a misa?

Quien falta a Misa en día de precepto comete un pecado mortal, y también si no llega al Ofertorio, que es después del Credo, o si está, con plena advertencia y voluntad, distraído en cosas profanas en la parte principal de la Misa.

¿Quién puede confeccionar o consagrar válidamente el Cuerpo y la sangre del Señor?

1411 Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

¿Qué dice en Gálatas 5 13?

Gálatas 5

  • 1 Permaneced, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo, y no otra vez a ser presos en el de esclavitud.
  • 2 He aquí, yo, Pablo, os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
  • 3 Y otra vez vuelvo a testificar a todo hombre que se, que está obligado a cumplir toda la ley.
  • 4 Separados sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la habéis caído.
  • 5 Porque nosotros, por el Espíritu, aguardamos por la la de la justicia.
  • 6 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión algo, ni la incircuncisión, sino la que obra por el amor.
  • 7 Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer la verdad?
  • 8 Esta persuasión no proviene de aquel que os llama.
  • 9 Un poco de levadura leuda toda la masa.
  • 10 Yo confío con respecto a vosotros, en el Señor, que no pensaréis de otra manera; pero el que os perturba cargará con la sentencia, quienquiera que sea.

11 En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso, se habría quitado el de la cruz.

  1. 12 Ojalá se mutilasen los que os,
  2. 13 Porque vosotros, hermanos, a libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino por amor los unos a los otros.
  3. 14 Porque toda la en esta sola palabra se cumple: a tu prójimo como a ti mismo.
  4. 15 Pero si os mordéis y os devoráis los unos a los otros, mirad que tampoco os destruyáis los unos a los otros.
  5. 16 Digo pues: en el Espíritu, y no satisfagáis los de la carne.
  6. 17 Porque el de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais.
  7. 18 Pero si sois por el Espíritu, no estáis bajo la,
  8. 19 Y manifiestas son las obras de la, que son:,,, lascivia,
  9. 20, hechicerías, enemistades, pleitos, celos,,, disensiones, herejías,
  10. 21,,, orgías y cosas semejantes a estas, de las cuales os advierto, como ya os lo he dicho, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.
  11. 22 Pero el fruto del Espíritu es:,,,, benignidad, bondad,,
  12. 23, ; contra tales cosas no hay ley.
  13. 24 Porque los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias.
  14. 25 Si por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
  15. 26 No busquemos la vanagloria, irritándonos los unos a los otros, envidiándonos los unos a los otros.

¿Qué quiere decir 1 Corintios 11 27?

1 Corintios 11:27-29 Por eso, si una persona come del pan o bebe de la copa del Señor Jesucristo sin darle la debida importancia, peca en contra del cuerpo y de la sangre de Jesucristo. Por lo tanto, antes de comer del pa | Traducción en Lenguaje Actual (TLA) | Descargue La Biblia App ahora YouVersion utiliza cookies para personalizar su experiencia.

¿Qué dice Santiago 4 8?

8 a Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, b limpiad vuestras manos; y vosotros, los de doble ánimo, c purificad vuestros corazones.

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