15 de febrero de 1838: la Asamblea del Estado de Guatemala decide que sea el Congreso Federal de Centro América el que resuelva aceptar o no la creación del Estado de Los Altos

Escudo del Estado de Los Altos, tallado en Piedra en una de las tumbas de los Héroes Altenses en el Cementerio de Quetzaltenango.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 2 de febrero de 1838 los criollos liberales se reunieron en la ciudad de Quetzaltenango y se declararon independientes del Estado de Guatemala.  Se autodenominaron “Estado de Los Altos y contaban con un territorio nada despreciable:  ocupaban Soconusco (actualmente en México) y los departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán y Sololá, que en esa época eran enormes y comprendían a los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Suchitepéquez, San Marcos y Retalhuleu, además de los ya mencionados.   Con la creación de este estado, los liberales tenían suficiente territorio y recursos naturales para progresar  y contaban con salida al Océano Pacífico en las costas de San Marcos, Retalhuleu y Suchitepéquez.

El 15 de febrero de ese año el gobierno del Estado de Guatemala conoció el asunto y lo trasladó al Congreso Federal de Centro América para que resolviera.  Dado que el gobierno de Guatemala estaba controlado por los conservadores católicos y el gobierno federal lo estaba por el general liberal Francisco Morazán, era cuestión de tiempo que se creara formalmente el nuevo estado.

A pesar de la autorización federal, las relaciones entre Guatemala y Los Altos nunca fueron cordiales y ambos estados se armaron hasta los dientes con la ayuda del consul británico Frederick Chatfield, quien había abandonado la capital federal y se había mudado a la Ciudad de Guatemala por sus desaveniencias con el presidente Morazán.

Los criollos liberales impusieron en su nuevo territorio las leyes laicas que Mariano Galvez y José Francisco Barrundia intentaron establecer infructuosamente en Guatemala y mantuvieron el impuesto indígena que ya había sido derogado por los conservadores.  Esto hizo que los indígenas del estado rechazaran al nuevo gobierno y se mantuvieron protestando hasta que el 1 de octubre de 1839 un grupo de campesinos fue reprimido violentamente en Santa Catarina Ixtahuacán por los militares altenses, provocando por lo menos cuarenta muertos. En los libros de la época, los historiadores liberales refieren el incidente simplemente como “un escarmiento para los bárbaros”, pero esto sería el inicio del fin del Estado de Los Altos, pues los campesinos fueron a Guatemala a pedir ayuda al general mestizo Rafael Carrera quien era el que verdaderamente gobernaba y quien marzo de 1840 ya había recuperado el territorio para Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

31 de enero de 1980: mueren 37 personas en la quema de la Embajada de España en Guatemala

Sitios de proyectos gubernamentales, campos petroleros y masacres ocurridas en la Franja Transversal del Norte entre 1978 y 1982.  imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Franja Transversal del Norte (FTN) fue creada durante el Gobierno del general Carlos Arana Osorio en 1970, pues se reconocía que la región tenía un gran potencial agropecuario y era idónea para la explotación de maderas preciosas. Sin embargo, en 1974 se empezó a explotar petróleo en la region a raíz de los descubrimientos de las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban en el campo petrolero de Rubelsanto en Alta Verapaz y en 1976, el presidente Kjell Laugerud García llegó a visitar la cooperativa Mayalán en el sector de Ixcán en Quiché, en la Franja Transversal del Norte, dijo: “Mayalán está asentada en la cima del oro”. Con estas palabras dejó entrever que aquella región ya no sería dedicada a la agricultura ni al movimiento cooperativista, sino a la explotación estratégica de recursos naturales.

Tras esa visita presidencial, las compañías petroleras extranjeras realizaron exploraciones en Xalbal, muy cerca de Mayalán, en el Ixcán, donde perforaron el pozo San Lucas, pero los resultados fueron infructuosos. Esas exploraciones, que abrieron el camino para futuros experimentos petroleros en Ixcán y en el resto de la Franja Transversal del Norte, fueron el principal motivo para la construcción de la carretera de terracería que atraviesa la región. Shenandoah Oil, el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y el Batallón de Ingenieros del Ejército se coordinaron para construir ese corredor entre 1975 y 1979, lo que a la postre permitió que políticos, militares y empresarios poderosos de la época se adueñaran de muchas de las tierras de la zona, de gran riqueza maderera y potencial petrolero.​​

En 1980, aprovechando el auge que tenían las células de la guerrilla urbana en la Ciudad de Guatemala, un grupo de indígenas se movilizó desde el interior con el fin de llamar la atención del mundo sobre las deficientes condiciones de trabajo en el departamento del Quiché.  Este grupo estaba asesorado por los intelectuales de las organizaciones guerrilleras aglutinados en grupos como el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Coordinadora de Pobladores, y miembros del Frente Estudiantil Robin García.   El grupo de campesinos había sido invitado por el embajador de España en Guatemala, quien había llegado hacía poco a Guatemala y recientemente había visitado la region de la Franja Transversal del Norte.

El embajador español Máximo Cajal urdió un plan para proporcionar una plataforma a los campesinos, que no podían expresar sus opiniones en la prensa por la fuerte censura gubernamental.  Cajal invitó a los renombrados intelectuales guatemaltecos Eduardo Cáceres Lehnhoff (ex-vicepresidente de Guatemala) y Adolfo Molina Orantes (ex-canciller de Guatemala) a llegar a la embajada el 31 de enero de 1980 para tener una reunión sobre un Instituto de Cultura Hispánica.

El plan del embajador era muy simple:  estando los distinguidos profesionales en la embajada, los campesinos podrían tomar las instalaciones y aprovechar el espacio soberano de la Embajada para expresar sus opiniones sin sufrir las represalias de las fuerzas de seguridad del Estado, que en esos días eran sumamente letales.

El problema con que no contaba el embajador era que el presidente de Guatemala, el general Fernando Romeo Lucas García tenía intereses económicos muy fuertes en la Franja Transversal del Norte, pues tenía tierras en Fray Bartolomé de las Casas y era socio de la Shenandoah Oil, compañía que estaba explorando petróleo en Ixcán.

A eso del mediodía, luego de que los campesinos tomaron la embajada, las fuerzas de seguridad se presentaron e invadieron territorio soberano español, ignorando las leyes y convenios internacionales. Esto forzó a los ocupantes y a los rehenes a refugiarse en una habitación del segundo nivel del edificio y tras un intenso asedio se inició el incendio. El origen del fuego es fuente de discusiones incluso hasta hoy: los representantes de la izquierda guatemalteca indican que fue provocado por lanzallamas y por el uso de fósforo blanco, mientras que el gobierno guatemalteco de entonces enfatizó que los ocupantes de la embajada se auto-inmolaron con las bombas molotov que llevaban.

El resultado no pudo ser más catastrófico:  practicamente todos los rehenes y campesinos murieron en el incendio y solamente sobrevivieron el embajador español y el campesino Gregorio Yuxá Xoná. La prensa española publicó fotografías de un policía con un lanzallamas,​ además de las pruebas testimoniales y periciales que confirmarían que varias víctimas habían sido baleadas. Incluso, según la testigo presencial Odette Arzú, adscrita a la Cruz Roja Guatemalteca, la mayoría de las víctimas estaban quemadas solo de la cintura hacia arriba.

Todas las versiones concuerdan en que los cuerpos de socorro tuvieron vedado el ingreso al edificio para sofocar el incendio hasta que este se apagó solo y solamente pudieron entrar a rescatar los cadáveres.

Como represalia a esto, se rompieron las relaciones entre Guatemala y España, y el país quedó prácticamente aislado de la comunidad internacional.  En Guatemala los ataques de la guerrilla se incrementaron, con atentados dinamiteros en contra de oficinas del gobierno, edificios de poderosas empresas guatemaltecas y destrucción de puentes y de torres de transmisión eléctrica.  Es más, el 5 de septiembre de 1980 en un arranque de temeridad, la guerrilla urbana perpetró un atentado dinamitero en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional de la ciudad.

Los hechos exactos todavía no se han aclarado, dado que el ambiente politico en el país es muy sesgado, evitando un análisis objetivo de los hechos.  Pero de este hecho surgió un personaje que se convirtió en el estandarte de la izquierda guatemalteca:  Rigoberta Menchú, quien era hija de uno de los campesinos que murió en la Embajada.  A partir de esto, apareció en la película documental “When the mountains tremble”, que estuvo censurada en Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

29 de enero de 1840: el general Rafael Carrera toma Quetzaltenango y reincorpora al territorio del Estado de Los Altos a Guatemala

Catedral de Quetzaltenango en 1887.  Fotografía del libro “Guatemala, The Land of Quetzal“.

Guatemala sufrió varios intentos de secesión durante las décadas de 1830 y 1840.  El principal fue la formación del Estado de Los Altos entre Soconusco, Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Sololá, Suchitepéquez, Totonicapán, y Retalhuleu.  Los criollos liberales viendo como habían perdido el poder en Guatemala tras el triunfo de la revolución campesina liderada por Rafael Carrera en 1838, se aglutinaron en el occidente del Estado y aprovechando que el general Francisco Morazán se aferraba todavía a la presidencia de la República Federal de Centroamérica formaron su propio Estado: el Estado de Los Altos.

Primero en la ciudad de Totonicapán, y luego en la ciudad de Quetzaltenango, los liberales se organizaron con el fin de exportar sus bienes en los puertos en la costa de Retalhuleu y hacerle presión al gobierno de Guatemala desde la frontera occidental, junto con las presión que estaba haciendo Morazán desde El Salvador y Honduras.  Pero en Guatemala estaba al mando la recia figura del general mestizo Rafael Carrera que recuperó a Los Altos a sangre y fuego, entrando a Quetzaltenango el 29 de enero de 1840.

Al saberlo, Morazán que tenia a Carrera entre ceja y ceja, invadió a Guatemala y arrasó el oriente del Estado a su paso.  El general mestizo le tendió una trampa y lo derrotó de forma aplastante en la Ciudad de Guatemala.  Sería el fin de los liberales en Los Altos y de la carrera política de Morazán.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

5 de enero de 1883: tras concluir su viaje a los Estados Unidos para finalizer el tratado de límites con México, J. Rufino Barrios retoma el ejercicio de sus funciones como presidente de Guatemala

Retrato del general José María Orantes, encagardo de la presidencia de Guatemala entre 1882 y principios de 1883.  Fotografía de los Hermanos Chávez tomada en 1893.  Imagen de Wikimedia Commons.

Uno de los presidentes menos conocidos para los guatemaltecos es el general José María Orantes, quien estuvo a cargo de la presidencia de Guatemala interinamente mientras el general J. Rufino Barrios se ausentó del país para realizar un viaje oficial a los Estados Unidos para terminar los últimos detalles del Tratado de Límites con México que se firmaron en 1882 en el tratado conocido como Herrera-Mariscal.

Durante su ausencia, el gobierno recayó el general Orantes quien se encargó de la administración pública sin mayores sobresaltos, entregando el poder el 5 de enero de 1883.  A su retorno, Barrios retomó el ejercicio de sus funciones como presidente y se enfocó de lleno en la Unificación Centroamericana.

El plan de Barrios era sencillo: renunciar al reclamo de Guatemala sobre el territorio de Soconusco para que México no atacara el occidente de Guatemala mientras él dirigía su atención hacia el resto de Centroamérica.  Barrios inició así la malhadada Intentona de Reunificación, que terminó abruptamente cuando murió en los llanos de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, en circunstancias en las que los historiadores todavía no se ponen de acuerdo; por un lado, los historiadores liberales oficiales pintan a Barrios como un héroe que murió al frente de sus tropas en el campo de batalla, mientras que por otro, el renombrado historiador conservador Antonio Batres Jauregui en su obra “La América Central ante la Historia” relata cómo un antiguo sirviente de la familia de Barrios, de apellido Jolón, le relató que el general murió en una emboscada de francotiradores que le hirieron mortalmente desde arriba por su hombro derecho cuando estaba pagando cincuenta mil pesos a un grupo de traidores salvadoreños.  El mismo Batres Jauregui relata que otra versión fue que los jalapas, el batallón guatemalteco, le dispararon a Barrios a traición pero dice que esa version no es verosímil.

BIBLIOGRAFIA:

24 de octubre de 1902: violenta erupción del volcán Santa María en el departamento de Quetzaltenango destruye el occidente de Guatemala

El Santa María en erupción en 1902. Imagen tomada de Weltrundschau zu Reclams Universum 1902

La primera erupción del Santa María en la época colombina ocurrió el 24 de octubre de 1902.  Hasta entonces, el volcán había estado inactivo por al menos quinientos años, pero su despertar fue claramente indicado por un enjambre sísmico en la región que comenzó en enero de 1902 y un fuerte terremoto destruyó la ciudad de Quetzaltenango el 18 de abril de 1902. La erupción comenzó el 24 de octubre, y las explosiones más grandes ocurrieron durante los siguientes dos días, expulsando aproximadamente 5,5 km³ de magma.

La pumita formada en la erupción culminante cayó sobre un área de aproximadamente 273.000 km², y la ceniza volcánica fue detectada hasta en San Francisco, California y la erupción arrancó gran parte del flanco sudoeste del volcán, dejando un cráter de aproximadamente in kilómetro de diámetro y unos trescientos metros de profundidad.

Los habitants no reconocieron la sismicidad precedente como un signo de aviso de una erupción y por lo menos cinco mil personas murieron no solamente como resultado directo de la erupción sino además por un brote posterior de malaria.​

La erupción del volcán tardó treinta y seis horas y lanzó una columna de material que alcanzó veintiocho kilómetros de altura y formó una nube oscura que cubrió la luz del sol durante varios días.

La Jefatura Política y la Corporación Municipal se encargaron de organizar los recursos inmediatos de que disponían para socorrer a las víctimas, organizar la ayuda proveniente de los vecinos que la podían proporcionar y gestionarla al gobierno de la capital. En la Ciudad de Guatemala el Presidente Manuel Estrada Cabrera y su gabinete estaban ocupados en la organización de los festejos de Minerva. Su respuesta ante la catástrofe fue disminuirla y en el peor del caso, tratar de silenciarla evitando que los medios de prensa divulgaran las dimensiones de la catástrofe en la región occidental del país. Es más, la respuesta oficial del gobierno central ante las autoridades quezaltecas fue de declarar no disponibilidad de fondos públicos, ya que recientemente se habían empleado en la ayuda para esa misma ciudad, para los damnificados por los terremotos del mes de abril, por lo cual era imposible atender a la petición.

Ante semejante respuesta gubernamental, el alcalde de la ciudad, en sesión extraordinaria informó a todos los miembros del consejo que a raíz de la erupción los pastos y siembras de la “la zona de occidente de la República se arruinaron”, por lo que entonces era de esperarse escasez de granos básicos, afectando tal situación especialmente a las personas de escasos recursos. Por tal razón, la corporación municipal decidió que doscientos pesos se invirtieran en la compra de alimentos para ser repartidos entre los más necesitados. Asimismo, el ganado de las haciendas estaba pereciendo. Empezaron a reportarse pérdidas, no solo por la desaparición de los rebaños sino también por la falta de ganado para abastecimiento de las carnicerías de la ciudad. Ante la escasez de alimentos en la región, el consejo municipal tomó la decisión de solicitar al gobierno central la autorización para importar libre de gravamen dos mil quintales de harina hasta llegar a completar diez mil, durante los meses siguientes.

La población fue afectada en distintas formas: para los indígenas la situación fue verdaderamente catastrófica, ya que no solamente porque perdieron parientes y amigos, sus casas y cosechas, sino que además fueron obligados a trabajar en las labores de reconstrucción. Por su parte, los terratenientes vieron la oportunidad de resarcirse de los daños obteniendo otras tierras y así lo solicitaron al presidente Estrada Cabrera, quien les dio terrenos en San Miguel Uspantán en el Quiché y en Panam en Suchitepéquez y Sololá, las que hasta entonces habían sido tierras comunitarias de los indígenas de la región. De hecho, en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala de 1902-03 solamente aparece este decreto referente a la erupción:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 12 de noviembre de 1902

En el deseo de prestar toda clase de auxilios a los agricultores que, con motivo de los últimos fenómenos volcánicos, han venido tropezando con dificultades; y teniendo el Jefe del Ejecutivo decidio empeño en aliviar éstas y prestar todo apoyo para la recolección de los frutos,

El Presidente Constituciopnal de la República, en uso de las amplias facultades de que está investido,
Acuerda:

  1. Crear una oficina, con residencia en Quetzaltenango, bajo la denominación de «Proveeduría General de Auxilios para la Agricultura» […]
  2. Nombrar para Jefe de oficina, al Coronel don Marcos R. Calderón, quien prudencialmente repartirá los auxilios, quedando, a la vez, autorizado para elegir y nombrar al Secretario y a los dos Auxiliares.
  3. Los Jefes Políticos de los Departamentos de Occidentes, atenderán las comunicaciones que reciban del expresado Jefe de Oficina, para que ésta llene debidamente su cometido.
  4. Quedan exceptuados de toda contribución directa los mozos que, en virtud de esta disposición, presten sus servicios a los agricultores.
  5. El Ministerio de Fomento queda encargado de dicgar las providencias conducentes al exacto cumplimiento de este acuerdo.

Comuníquese.

—Estrada Cabrera
Ministro de Fomento: José Flamenco

BIBLIOGRAFIA:

19 de octubre de 1851: la Asamblea Constituyente de Guatemala decreta el Acta Constitutiva de la República de Guatemala, hecha a la medida de los deseos del presidente Rafael Carrera

Arzobispo Metropolitano Francisco de Paula Garcia Peláez: tomó el juramente a Carrera como president de la República basado en la constitución de 1851 en la cual, entre otras cosas, se comprometía a mantener la religion católica pura e inalterable. Retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

En el siglo XIX hubo dos grandes líderes indiscutibles en Guatemala: el conservador Rafael Carrera y el liberal J. Rufino Barrios.  Su poder fue tan absoluto, que hicieron que las Asambleas Constituyentes redactaran constituciones hechas a su medida, y gobernaron con ellas hasta su muerte: Carrera de 1851 a 1865 y Barrios de 1873 a 1885.

El 19 de octubre de 1851 fue el turno de Carrera.  El Acta Constitutiva promulgada en ese momento tiene algunas características que describimos a continuación:

Esta constitución tenia una amplia influencia de la Iglesia Católica y de hecho iniciaba con las siguientes palabras: “En el nombre de Dios Todopoderoso”

La definición de guatemalteco era:

  • Nacidos en la República o que se encontraban en ella al momento de la Independencia de España.
  • Nacidos de padres guatemaltecos en el extranjero
  • Los naturales de otros países centroamericanos
  • Los extranjeros naturalizados

La definición de ciudadano guatemalteco era:

  • Aquellos que tengan profesión, oficio o propiedad que les proporcione medios para subsistir con independencia.
  • Aquellos extranjeros que cumplan con los requisites anteriores y fueran nombrados para cargos públicos y los aceptaran.

Nótese que esta definición dejaba como ciudadanos prácticamente solo a los varones criollos y mestizos.

Se dejaba de ser ciudadano:

  • Al tomar las armas en contra de la República
  • Por condenación a pena corporal
  • Por conducta notoriamente viciada

El presidente de la República era electo cada cuatro años, por una Asamblea General copuesta de la Cámara de Representantes, del Arzobispo Metropolitano, de los individuos de la Corte de Justicia y de los vocales del Consejo de Estado y podia ser reelecto.

En otras palabras: los amigos de Rafael Carrera lo iban a reelegir cada cuatro años; de hecho, en 1854 lo nombraron presidente vitalicio.  No había voto popular para el presidente, solamente para los representantes y solamente los ciudadanos podían votar.

No había figura de vicepresidente, y en caso de falta absoluta del presidente se hacía cargo de la presidencia uno de los Ministros de Estado; por esta razón, cuando murió Carrera el 14 de abril de 1865, fue Pedro de Aycinena quien se hizo cargo de la presidencia, pues fungía como Ministro de Relaciones Exteriores.

El Consejo de Estado estaba formado por los Ministros de Estado y por ocho consejeros nombrados por la Cámara de Representantes.  Eran nombrados cada cuatro años y podían ser reelectos; ahora bien, podían ser requeridos en el Consejo de Estado por las siguientes autoridades:

  • El Presidente de la República
  • El Arzobispo Metropolitano
  • Los obispos que hubiera en la capital
  • Los gobernadores del arzobispado
  • el Regente de la Corte de Justicia
  • el Presidente del Cabildo Eclesiástico
  • el Rector de la Pontificia Universidad
  • el Prior del Consulado
  • el Presidente de la Sociedad Económica
  • el Comandante General de las Fuerzas Armadas

Se nota aquí el enorme control que tenía la Iglesia sobre los asuntos de Estado, en especial el clero secular dirigido por el Arzobispo.

En cuanto al congreso, éste quedó denominado como “Cámara de Representantes” y estaba compuesto por 55 miembros que podían ser reelectos.  En caso de alguna acusación en suc ontra, la Cámara misma decidía si procedía un juicio o no.

Los departamentos eran gobernados por los Corregidores y las Municipalidades.

Finalmente, se estipulaba que el Presidente de la República al tomar posesión iba a prestar juramento en manos del Arzobispo Metropolitano de la siguiente forma:

  • ¿Prometéis conserver la integridad e independencia de la República, y gobernar al pueblo según las disposiciones del Acta Constitutiva, las leyes vigentes y costumbres de Guatemala?
  • ¿Prometéis emplear todo el poder que la Nación os ha conferido, para que las leyes sean observadas y administrada la justicia?
  • ¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religion católica se conserve pura e inalterable, y proteger a sus ministros?

Nuevamente el poder católico se hacía evidente.

Esta constitución estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

17 de octubre de 1888: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas crea el municipio de Santa Cruz Barillas en Huehuetenango, desmembrándolo del de Santa Eulalia

Retrato del general Manuel Lisandro Barillas, quien gobernó a Guatemala de 1885 a 1892.  Fue el único president liberal que entregó el poder a su sucesor tras la celebración de elecciones. Este retrato se conserva en el Museo Nacional de Historia.

Luego del triunfo de la Revolución Liberal de 1871, los ex-militares de la región y varios pobladores exigieron las tierras bajas de Santa Eulalia.  Esta petición fue aprobada y los territorios reclamados fueron desintegrados de Santa Eulalia para formar Santa Cruz Barillas el 17 de octubre de 1888, ya durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas.

El decreto de fundación de poblado dice: Vista la solicitud de los vecinos de las aldeas Nucá, Cheque, Lauconde, Ballí, Coxtac y Santa Cruz Yalmox, pertenecientes a la jurisdicción de Santa Eulalia en el departamento de Huehuetenango, relativa a que se les erija un pueblo independiente del de Santa Eulalia, bajo el nombre de Barillas.

200 caballerías son otorgadas por la municipalidad de Huehuetenango para la creación del municipio, según finca N.°1160 folio 219 del libro 14 de Huehuetenango, de la cual se desmembrarían 50 lotes de 4 caballerías y fracción cada uno, de los cuales al casco urbano le corresponde el lote N.° 19 y colinda al norte con el lote N.° 18 al oriente con el lote N.°22 al poniente con el lote N.°2 y al sur con el lote N.° 20.

Posteriormente, la frontera entre el nuevo municipio y México fue establecida definitivamente en 1896, cuando se concluyeron los trabajos de la Comisión de Límites, basada en el tratado Herrera-Mariscal que suscribió el gobierno de J. Rufino Barrios con el gobierno mexicano del general Porifirio Díaz.

BIBLIOGRAFIA: