19 de julio de 1824: fusilamiento de Iturbide

Muere fusilado en Padilla, Tamaulipas, Agustín de Iturbide, quién gobernó el Primer Imperio Mexicano al que se había anexado Centroamérica en 1822

19julio1824
Majestuoso sepelio del ex-emperador Agustín de Iturbide en la Ciudad e México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras ser derrocado, el exemperador Agustín de Iturbide llegó a Livorno, en Toscana, Italia, el 2 de agosto de 1823 en donde se alojó en la casa de campo de Paulina Bonaparte. También se entrevistó con el ex cónsul de España, Mariano Torrente, y escribió su «Manifiesto al mundo«, también conocido como «Manifiesto de Liorna«, fechado el 27 de septiembre de 1823, aunque no pudo publicarlo. Debido a persecuciones y acoso, viajó por Suiza, la ribera del Rin y Bélgica hasta llegar a Ostende, desde donde partió para Londres, en donde se estableció y pudo publicar su manifesto el 1 de enero de 1824.1,2

Los movimientos de Iturbide fueron observados e informados por el padre José María Marchena, quien era un espía mexicano que mantuvo informado al ministro de Interior y Relaciones Exteriores Lucas Alamán. Durante su estancia en Londres, el exemperador recibió cartas de México, en la que sus partidarios le animaban a regresar y el 13 de febrero, envió un mensaje al Congreso en el que notificó su salida de Italia y su disposición para prestar sus servicios al gobierno de México, pues consideraba que la independencia la nación corría peligro por los esfuerzos que hacía España con ayuda de la Santa Alianza para reconquistar los territorios americanos.1,2

Pero desde marzo de 1824 en las sesiones del Congreso mexicano se habían estado discutiendo los levantamientos iturbidistas y el 3 de abril, por sesenta y seis votos contra dos, se declaró traidor a Iturbide si se presentaba en cualquier punto del territorio mexicano bajo cualquier título, al igual que cualquier persona que cooperase en favorecer su regreso. Es más, el 22 de abril, se dictaminó que si Iturbide pisaba suelo mexicano sería declarado traidor y enemigo del Estado y que por ello cualquiera podría darle muerte.

El 4 de mayo de 1824, sin saber lo decretado por el Congreso, el derrocado ex-emperador se embarcó en el bergantín inglés Spring, junto a su esposa, dos de sus hijos menores y algunos colaboradores mexicanos y europeos de regreso a México. El 14 de julio llegaron a Soto de Marina y gracias a un ardid de sus colaboradores pudieron desembarcar allí, pues Iturbide tenía orden de exlio a Europa. Al día siguiente, Iturbide salió a cabalgar por Soto la Marina junto a uno de sus allegados europeos y fue reconocido por el teniente coronel Juan Manuel Azúnzolo y Alcalde, quien los delató.

El 16 de julio todos los viajeros fueron apresados y aunque Iturbide explicó que había viajado a México para ofrecer sus servicios a la patria, el comandante le notificó que se encontraba fuera de la ley conforme al decreto expedido por el Congreso el 28 de abril, y que por ello lo iban a mandar a Padilla, en donde se encontraba sesionando el Congreso local del recién creado estado de Tamaulipas.

Ya ante el Congreso local, Iturbide arguyó en su defensa la posible invasión que se preparaba con ayuda de la Santa Alianza, pero nadie le creyó y se ordenó cumplir el decreto federal. El 19 de julio de 1824 Iturbide fue fusilado y sus últimas palabras fueron: «¡Mexicanos!, en el acto mismo de mi muerte, os recomiendo el amor a la patria y observancia de nuestra santa religión; ella es quien os ha de conducir a la gloria. Muero por haber venido a ayudaros, y muero gustoso, porque muero entre vosotros: muero con honor, no como traidor: no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha: no soy traidor, no1,2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  2. Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia». En Vicente Riva Palacio. México a través de los siglos. III. México: Ballescá y Co.

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1 de julio de 1823: se forman las Provincias Unidas del Centro de América

La recién constituida Asamblea Nacional Constituyente da el nombre de Provincias Unidas del Centro de América a las que formaban el antiguo Reino de Guatemala. Ese mismo día declaran la independencia absoluta de Centro América.

1julio1823
Mapa de la República Federal de Centroamérica en 1840. Nótese la extensión de Totonicapá y Soconusco, y la presencia del enclave inglés en Belice y del enclave belga en Izabal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los primeros actos de la recién formarda Asamblea Nacional Constituyente en 1823 fue denunciar la Anexión al Primer Imperio Mexicano y declarar la independencia absoluta del antiguo Reino de Guatemala y llamarlo  Provincias Unidas del Centro de América temporalmente en lo que se redactaba una constitución y se le daba un nombre definitivo.  A esta Asamblea no habían llegado representantes de León ni Granada —en la actual Nicaragua— ni tampoco de Costa Rica y Chiapas —esta última porque prefirió mantenerse anexada a México—.

Reproducimos el Acta en su integridad dada su importancia histórica:1

Decreto de la Asamblea nacional constituyente de 1.° de julio de 1823.

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados á virtud dé la convocatoria dada en esta ciudad a 15 de setiembre de 1821 y renovada en 29 de marzo del corriente año, con el importante objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes: sobre su recíproca unión: sobre su gobierno; y sobre todos los demas puntos contenidos en la memorable acta del citado dia 15 de setiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este vasto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta asamlea general.

Después de examinar, con todo el detenimiento y madurez que exije la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, asi la acta expresada de setiembre de 1821, y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto del gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo ultimo, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer á la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar á esta asamblea todas las luces posi
bles acerca de los puntos indicados; teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado y tomando en consideración:

PRIMERO.

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaría en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América: que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme á los derechos sagrados de la naturaleza: que la demandaban imperiosamente las luces del siglo, las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un océano inmenso de la que fue su metrópoli, y con la cual le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó á la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad á que la reducía la triste condición de colonia de una pequeña parte de la Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias de América sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

SEGUNDO

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órganos ni por medios legítimos: que por estos principios la representación nacional del estado mejicano, jamás aceptó expresamente ni pudo con derecho a aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió don Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad y que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles, exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyan por sí mismas y con separación del Estado mejicano.

Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

      1. Que las expresadas provincias representadas en esta asamblea, son libres e independientes de la Antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo, como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
      2. Que en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derecho y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
      3. Que las provincias sobredichas, representadas en esta asamblea (y las demás que espontáneamente se agreguen de las que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán por ahora y sin perjuicio de lo que se resuelva en la constitución que ha de formarse, PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Y mandamos que esta declaratoria y la acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los que se hallan representados en esta asamblea: que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo que se acordará oportunamente, se comuniquen también a los gobiernos de España, de Méxijo y de todos los demás estados independientes de ambas Américas.

Dado en Guatemala al 1.° de julio de 1823.

        • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
        • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
        • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
        • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
        • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
        • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
        • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
        • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
        • Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.
        • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
        • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
        • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
        • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
        • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
        • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
        • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
        • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
        • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
        • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
        • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
        • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
        • José María Castilla, diputado por Cobán.
        • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
        • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
        • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
        • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
        • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
        • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
        • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
        • José Beteta, diputado por Salamá.
        • José María Ponce, diputado por Escuintla.
        • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
        • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
        • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
        • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
        • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
        • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
        • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. 1

BIBLIOGRAFIA:


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29 de junio de 1823: primera Asamblea Constituyente en Centroamérica

Se inician las sesiones de la primera Asamblea Constituyente en Centroamérica

29junio1823
Fuente de la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, que estaba frente al Palacio Colonial, en donde se realizó la primera reunión de la Asamblea Constituyente en el mismo salón en el que se firmó el Acta de Independencia en 1821.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Primera Asamblea Constituyente de Centroamérica que había sido instalada el 24 de junio de 1823 inició sus sesiones el 29 de junio de ese año a instancias del jefe politico del extinto Primer Imperio Mexicano, el general Vinzenzo Filísola.   El primer acto que se hizo fue circular el acta inagurual de la Asamblea a todos los miembros de las Provincias Centroamericanas.

Reproducimos a continuación el acta, para que nuestros lectores se den cuenta de la  enorme influencia que tenia el Ayuntamiento de los criollos aristócratas y la Iglesia Católica.  Además, es importante destacar que la  mayoría de los representantes era de Guatemala, seguidos de un número considerable de representantes de El Salvador y unos cuantos de Honduras.  Las otras provincias no tenían representantes.

En la ciudad de Guatemala a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitrés, dia señalado para la instalación del congreso á que convocó el acta de 15 de setiembre de 1821, se reunieron en el palacio del gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, gefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jeje político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontifical y se pronunció tambien un discurso análogo de las circunstancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debian prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial, les preguntó: «¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos?» contestaron: «sí juramos:» y pasaron á tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el ediñcio del congreso acompañados de las mismas autoridades. Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos á la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación, y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de las sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento, y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido á llenar tan justos deseos. Dio también un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. Se procedió á la de presidente, y fué electo el señor Delgado con treinta y siete votos, teniendo dos el señor Dávila, y otros dos el señor Molina.

En la de vice-presidente reunió catorce votos el señor Dávila; once el señor Barrundia; ocho el señor Molina; siete el señor Barrutia, y uno el señor Cañas (don Simeón), y como ninguno obtuvo la mayoría se procedió á nueva elección entre los señores Dávila y Barrundia. De esta vez resultó electo el primero con veintisiete votos.

Por veintitrés fué nombrado para primer secretario el señor Sosa; el señor Gálvez habia tenido diez, el señor Córdova (don Mariano) seis, el señor Alcayaga uno, y otro el señor Córdova (don José Francisco).

Para segundo secretario resultó electo el señor Gálvez, por treinta y nueve votos. Tuvo los dos restantes el señor Córdova (don José Francisco.)

Para tercer secretario, el señor Córdova (don Mariano) que reunió treinta y tres votos. El señor Córdova (don José Francisco) tenia cuatro, el señor Dieguez tres, y uno el señor Cañas (don Antonio) .  Por veintiséis fué nombrado cuarto secretario el señor Vasconcelos, teniendo cinco el señor Dieguez, tres el señor Cañas (don Antonio), igual número el señor Estrada, dos el señor Menéndez (don Isidro), uno el señor Sánchez V otro el señor Azmitia.

Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocupando los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos toman los que les correspondan.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: »El Congreso está solemnemente constituido é instalado.»

A continuación nombró una comisión compuesta de los señores Valenzuela y Menéndez (don Marcelino) para que llevasen al gobierno el parte oficial concebido en estos términos:  ‘El congreso general de estas provincias se ha declarado hoy 24 de junio de 1823, solemnemente constituido é instalado, después de haber elejido un presidente, un vice-presidente y cuatro Secretarios. Recayó el nombramiento de presidente en el señor don José Matías Delgado, diputadlo por el partido de San Salviulor. el de vice-presidente en el señor don Fernando Antonio Dávila, diputado por el de Sacatepéquez. y el de secretarios en los que suscribimos, y representamos por los de San Salvador, Totonicapam, Huehuetenango y San Vicente, según el orden de nuestras firmas.’

La comisión salió a palacio, previo aviso que se habia dado al jefe político para que se sirviera esperarla.

El congreso continuó reunido, hasta que, regresada la comisión, entregó la respuesta del gefe político, que uno de los secretaries leyó en la tribuna, y es como sigue: »Con la más viva satisfacción, me he impuesto por el parte oficial de VV. SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sido nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José María Delgado, por vice-presidente el señor don Femando Antonio Dávila VV. SS. de secretarios. Ruego a VV. SS. se sirvan manifestar á su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena.»

El señor presidente dio por concluido el acto, señalando para la apertura y primera sesión del congreso, el domingo 29 del presente mes.

        • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
        • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
        • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
        • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
        • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
        • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
        • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
        • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
        • Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.
        • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
        • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
        • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
        • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
        • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
        • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
        • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
        • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
        • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
        • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
        • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
        • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
        • José María Castilla, diputado por Cobán.
        • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
        • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
        • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
        • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
        • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
        • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
        • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
        • José Beteta, diputado por Salamá.
        • José María Ponce, diputado por Escuintla.
        • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
        • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
        • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
        • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
        • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
        • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
        • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. —
          Es copia: Sosa. 

BIBLIOGRAFIA:


24 de junio de 1823: Filísola convoca a la Asamblea Constituyente de Centroamérica

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano, Vicente Filísola convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica

24junio1823
Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896.  En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.  Imagen tomadad de «El Porvenir de Centro América«.

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.1

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:2

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados.  El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’, y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado.  Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.2

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: «Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena«.3

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del padre y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: «Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.» 4, Nota 

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: «establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto las diferencias entre los criollos habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones.


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  3. Ibid., p. 18.
  4. Ibid., p. 26.

19 de marzo de 1823: abdica Agustín de Iturbide

Abdica el Emperador Agustín de Iturbide tras el Acta de Casa-Mata, dando por finalizado el Primer Imperio Mexicano, al que se había anexado Centro América en 1822

19marzo1823
Retrato del emperador Agustín de Iturbide por Primitivo Miranda que se encuentra en el museo del Castillo de Chapultepec. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Las aspiraciones que tenían los criollos mexicanos de establecer un imperio poderoso que se extendiera desde Costa Rica hasta Oregon y Wyoming se hicieron humo en marzo de 1823, cuando el Primer Imperio Mexicano cayó debido a las rivalidades entre ellos mismos que se exacerbaron por la ambición de poder del emperador Agustín de Iturbide.1

Ya el de 31 de enero de 1823 los militares mexicanos se habían rebelado en contra del emperador, por medio del Acta de Casa-Mata, lo que lo dejó en una situación muy comprometida,2 al punto que el 19 de marzo de 1823, el secretario de Justicia Juan Gómez Navarrete comunicó por medio de una carta la abdicación del emperador:3

Reconocido el soberano Congreso por la Junta y tropas adheridas al Plan o Acta de Casa Mata, cesó el motivo porque yo conservé la fuerza en la inmediaciones de la capital. La corona la admití con suma repugnancia, sólo para servir a la patria; pero desde el momento en que entreví que su conservación podría servir si no de causa, al menos de pretexto para una guerra intestina, me resolví dejarla.

No hice yo abdicación de ella, porque no había representación nacional reconocida generalmente […] hay ya el reconocimiento, y hago por tanto la abdicación absoluta.

Mi presencia en el país sería siempre pretexto para desavenencias, y se me atribuirían planes en que nunca pensara. Y para evitar aún las más remota sospecha, me expatriaré gustoso y me dirigiré a una nación extraña. Sólo le pediré al Congreso que pague la nación las deudas que he contraído con particulares amigos, que no son de gran consideración; pues aunque el mismo Congreso dejó a mi arbitrio que tomara para mí lo que necesitara y la Junta me hizo una asignación, yo no podía hacer uso de lo uno ni de lo otro, cuando las necesidades de las tropas, empleados y funcionarios públicos llegaban a mi corazón.3

A los pocos meses, debido a la habilidad política del general Vincenzo Filísola —representante de Iturbide en Guatemala— quien convocó a una Asamblea Constituyente para entregarle el poder y así poder regresar a México con sus tropas4 -, Centroamérica se separó de México declarándose completamente independiente el 1 de julio de 1823,5 y eventualmente se constituyó en la República Federal de Centro América en 1824,6 la cual caería en una sangrienta guerra civil en los próximos años debido, otra vez, a las rivalidades entre los criollos locales.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  2. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  3. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  5. Ibid, pp. 25-27.
  6. Ibid, pp. 68, 219-221, 463-467.

11 de marzo de 1823: nace Lorenzo Montúfar

Nace el doctor en Derecho Lorenzo Montúfar y Rivera, principal ideólogo de los criollos liberales guatemaltecos del siglo XIX

La Plaza de la Constitución en la ciudad de Guatemala durante una protesta en 2015. Al fondo se observa la casa restaurada en donde nació el Dr. Lorenzo Montúfar en 1823. En el recuadro: retrato del Dr. Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Muchos hemos pasado por la intersección de la Calle Montúfar con la Avenida de La Reforma de la Ciudad de Guatemala, en donde está el monumento al doctor Lorenzo Montúfar y Rivera, quien aparece sentado en una silla de diputado.  Sin embargo, este importante personaje de la historia guatemalteca ha quedado relegado de los libros de historia, algo que irónicamente, él hizo con los miembros del Partido Conservador.  De hecho, lo único que muchos guatemaltecos contemporáneos saben del doctor Montúfar es la leyenda de que en las noches, su espíritu pide un aventón a los automovilistas en la Avenida La Reforma.

¿Quién fue el doctor Lorenzo Montúfar?

El Dr. Montúfar nació en la Nueva Guatemala de la Asunción, el 11 de marzo de 1823, cuando ésta todavía era parte del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide,1 quien, abdicó apenas ocho días más tarde.2 Por cierto, que en 1863, Montúfar entabló una discusión epistolar con el Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, el coronel Antonio José de Irisarri, sobre quién habría sido el culpable de la anexión de Centroamérica al Primer Imperio Mexicano en 1822.  Estas cartas y refutaciones están repletas de argumentos a favor y en contra de sus respectivos partidos, redactados en lo que se ha considerado la mejor muestra del castellano en la región.3-4

La familia de Montúfar era de las más acomodadas de la aristocracia colonial guatemalteca, y estaba emparentada con los Aycinena, Batres y Pavón;  de hecho, era primo del gran poeta guatemalteco José Batres Montúfar.  En la casa de la familia Montúfar, situada en la esquina opuesta al Colegio de Infantes y a la de la mansión de los Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción, eran frecuentes las visitas de los clérigos dada su proximidad con la Catedral Metropolitana.  Antonio de Larrazabal y los párrocos de las iglesias de San José y de Santa Rosa eran visitantes frecuentes a las tertulias de la familia, y como resultado, el niño Lorenzo Montúfar era acólito y participaba diariamente en por lo menos una misa en alguna de las parroquias o templos de la ciudad.Nota

Pero a pesar de sus lazos familiares con los aristócratas, Montúfar apoyó a los gobiernos liberales que se establecieron cuando el general Rafael Carrera renunció a la presidencia y salió al exilio en octubre de 1848,5 disfrazado de clérigo cuando se supo que Carrera regresaba a Guatemala en agosto de 1849.6 Entonces, Montúfar permaneció en el exilio y fue uno de los principales ideólogos de los criollos liberales exilados durante la época del gobierno conservador de Carrera, llegando a ser Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.7

Luego, cuando cayó el régimen conservador en 1871, fue uno de los principales consejeros y Ministros de Estado de los gobiernos de Miguel García-Granados y Zavala y de J. Rufino Barrios, de quienes fue instrumental en lo que respecta a la política anticlerical, ya que su animadversión hacia los jesuitas —a quienes profesaba un odio casi irracional— lo llevó a recomendar establecer políticas que aseguraran la separación de la Iglesia y el Estado en Guatemala.6 También sirvió como Ministro Plenipotenciario de Guatemala en Madrid durante el gobierno de Barrios en 1876.8


NOTAS:

  • El historiador Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central Ante la Historia» presenta un listado de las familas más pudientes de Guatemala al momento de la Independencia de Centroamérica en 1821, y la familia Montúfar aparece como la menos acaudalada de todas, con solamente diez mil pesos de oro español, comparada con el millón doscientos cincuenta mil de la familia Pavón y los setecientos mil de la familia Aycinena y los quinientos mil de los Batres Juarros.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar, Lorenzo; Montúfar, Rafael (1898). Memorias autobiográficas de Lorenzo Montúfar. Guatemala.
  2. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  3. Gobierno de Guatemala (1863). Refutación de la refutación que don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  4. Irisarri, Antonio José (1863). Carta de don Antonio José de Irisarri a don Lorenzo Montúfar. Gutaemala: Imprenta de la Paz.
  5. Hernández de León, Federico (1966). El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América CentralVII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 233.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 268.
  7. Fernández Alfaro, Joaquin Alberto (2014). El Canciller Montúfar (1ª. edición). San José, Costa Rica: Instituto Manuel María de Peralta, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. p. 384.
  8. La Ilustración Española y Americana (1876). «Doctor don Lorenzo Montúfar y Rivera, Ministro plenipotenciario de Guatemala en Madrid». Fundación Joaquín Díaz 20 (79).

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9 de marzo de 1821: Gaínza asume como Capitán General Interino del Reino

Gabino Gaínza asume como Capitán General Interino del Reino de Guatemala por enfermedad de Carlos Urrutia de Montoya; sería el último gobernador colonial

9marzo1821
Los criollos guatemaltecos saliendo del Real Palacio luego de reunirse con Gabino Gaínza para pactar la Independencia de Centro América el 15 de septiembre de 1821.  Grabado de Agustión Iriarte tomada de Wikimedia Commons.  En el recuadro: retrato que se cree corresponde al Capitán General Gabino Gaínza.  Imagen tomada de Gabino de Gaínza y otros Estudios.

El 18 de mayo de 1816 se emitió la Real Cédula por medio de la cual Gabino Gaínza había sido nombrado como Sub-Inspector General de las Tropas Veteranas y Milicias de Infantería y Caballería del Reino de Guatemala.  Gaínza era Brigadier de los Reales Ejércitos, con amplia experiencia militar obtenida en batallas en la Plaza Orán, Gibraltar, Plaza de Mobila, Isla de Cuba, Trujillo, y muchos otros lugares; además había ascendido rápidamente gracias a su dedicación a los estudios, su inteligencia y su subordinación a la ordenza.  Si bien en Chile sufrió su primera derrota desastrosa a manos de las tropas independentistas del general Juan MacKenna en 1814, para entonces Gaínza contaba con una carrera militar de cuarenta y cinco años, era el comandante general de las tropas españolas y había reconquistado toda la Provincia de Concepción en Chile y recuperado la comunicación terrestre con Lima.1

En 1818 el implacable Capitán General José de Bustamante y Guerra dejó el poder en el Reino de Guatemala porque la corona española lo necesitaba en las filas de los Reales Ejércitos y fue sustituido por Carlos de Urrutia y Montoya, un hombre de avanzada edad y en cuyo gobierno los independentistas ganaron terreno.2  Ahora bien, no fue solamente la debilidad de Urrutia y Montoya la que ayudó a los independensitas centroamericanos, sino la situación en general del Imperio Español, ya que en 1820 el rey de España Fernando VII se vio forzado a restablecer la constitución de Cádiz de 1812 por el golpe de estado liberal liderado por Rafael del Riego, y a consecuencia de ello se implementó en todo el Imperio libertad de prensa,3 lo que fue aprovechado por el doctor Pedro Molina Mazariegos, líder los criollos liberales, quien comenzó a publicar «El Editor Constitucional», periódico en el que se criticó al gobierno de la colonia, se defendieron los derechos de los centroamericanos y se promovió la independencia.4  Por otra parte, en México, la revolución que había iniciado en 1810 había sido sofocada por las autoridades española, pero con el nuevo rompimiento del orden constitucional en España, se alzaron nuevamente las fuerzas criollas, estaba vez de la mano del conde Agustín de Iturbide, quien junto a otros alzados declaró su independencia total de España a través del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 e incluso llegó a ofrecer el trono de la Nueva España al rey Fernando VII, dada su débil posición en el gobierno español en ese momento.5

Gaínza estaba en Madrid cuando recibió el nombramiento de sub-inspector general y allí seguía cuando el capitán general Carlos de Urrutia y Montoya sufrió una hemiplejía, según se deduce de los siguientes mensajes: 

Capitanía General de Guatemala

El Excmo. Señor Secretario de Estado y del Despacho Universal de la Guerra  me ha dirigido dos Reales Ordenes que una en pos de otra son como siguen:

Ministerio de la Guerra:

Excmo. Sr. Al Alcalde Secretario de Despacho de Gracia y Justicia digo con esta fecha lo siguiente: Considerando el Rey Nuestro Señor la necesidad que hay en el Reino de Guatemala, de jefes de superior graduación, ha tenido a bien mandar se establezca allí un segundo cabo que desempeñe la Capitanía General y Presidencia, en ausencia y enfermedades del propietario.  Nombrando S. M. desde luego para este destino al Mariscal de Campo D. Alexandro de Horo, Comandante General del Istmo de Panamá, quien deberá marchar inmediatamente a ocupar su nuevo empleo.  Igualmente ha resuelto el Rey que en lo sucesivo el Comandante General de Istmo de Panamá sea para la clase de Coroneles graduados, o efectivos, cuyo empleo resumirá la Sub-Inspección Particular de aquel punto, como lo tiene Horo. Y, por último, es la voluntad de S.M. que el Brigadier Gabino Gaínza, Sub-Inspector nombrado para Guatemala, que se halla en esta plaza, se ponga en marcha sin pérdida de tiempo para su destino pues hace en él suma falta.

De Real Orden traslado a V.E. para su inteligencia y gobierno. Dios Guarde a V.E. muchos años.  Madrid, 13 de enero de 1820.

Sr. Capitán General de Guatemala.6

Dada la orden real, Gaínza se puso en camino, y cuando llegó a Guatemala el capitán general Urrutia y Montoya le entregó el poder interinamente por medio del siguiente comunidado:

Palacio de Guatemala a las cinco de la tarde del día nueve de marzo de mil ochocientos veinte y uno.

Hallándome enfermo desde el mes de agosto último, y considerando los Facultativos que me han sistido, Doctores don pedro Molina y don Vicente Carranza, que es de urgente necesidad para lograr el restablecimiento de mi salud la absoluta separación por algún tiempo del mando, cuyos cuidados han detenido la convalecencia y en concepto de los mismo me pueden ocasionar una repetición del ataque de hemiplejía que me acometió. En esta virtud, y en la de hallarse ya en esta capital el Señor Brigadier don Gabino Gaínza, Sub-Inspector General de las Tropas de estas Provincias, que por su carácter y antigüedad es el Jefe llamado al mando en los casos en que yo no pueda desempeñarlos, conforme a la Real Orden de Sucesión de Mandos, y habiendo manifestado todo lo referido en la Excma. Diputación Provincial con su acuerdo y conformidad, he venido en delegar, como delego el mando en todos sus conceptos de Militar, Político y de Hacienda en el referido Señor Gaínza por el tiempo de uno o dos meses, o el que necesita para reparar mi salud hasta hallarme en disposición de resumir los empleos que por dicho tiempo le cedo de Capitán General, Jefe Político Superior, y Superintenden General, sub-delegado de Hacienda Pública.  Comuníquese esta providencia a la misma Excma. Diputación Provincial, al Tribunal Superior de la Audiencia Territorial, a los Ilmos. Prelados Diocesianos, y a los demás Cuerpos y Autoridades de esta provincia que corresponda y dése cuenta a su Majestad de esta misma delegación que tengo anuncia por los Ministerior respetivos. 

        • Carlos Urrutia
        • José Ramón Zelaya7

Aunque Gaínza inicialmente hizo del conocimiento público que no iba a tolerar movimientos independentistas,8 Centroamérica experimentó una agitación social de niveles intolerables durante su breve gobierno, lo que obligó a la diputación provincial, a los criollos aristócratas y a las autoridades eclesiásticas a solicitar a Gainza una reunión para discutir el difícil tema de la independencia el 15 de septiembre de 1821.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Del Cid, Fernández, Enrique (1959). Don Gabino de Gaínza y otros Estudios. En: Colección de autores guatemalenses «Carlos Wyld Ospina». Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. p. 23-24.
  2. Gómez Carrillo, Agustín (1887). Elementos de la historia de Centro-América. Guatemala: Tipografía de Arenales.
  3. Burgos, Carmen de (1931). “Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego” Madrid: Renacimiento.
  4. Del Cid, Don Gabino de Gaínza y otros Estudios, p. 29.
  5. Zárate, Julio (1880). La Guerra de Independencia. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III volumen. México: Ballescá y compañía.
  6. Del Cid, Don Gabino de Gaínzsa y otros Estudios, p. 25-26.
  7. Ibid, p. 26-27.
  8. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) “Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala“. Provincia de Guatemala.

9 de febrero de 1823: Filísola toma San Salvador

Tras ser derrotada por las fuerzas del Imperio de Agustín de Iturbide, San Salvador se rinde y así se completa la efímera anexión de Centro América a México

9febrero1822
El Palacio de San Salvador a finales de la década de 1890.  En el recuadro: el general Manuel José Arce, quien defendió a El Salvador durante la invasión de Filísola. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El general Vincenzo Filísola —quien era un ciudadano italiano que servía en el los Reales Ejércitos pero que pasó a servir al Primer Imperio Mexicano—fue enviado a Centro América para reducir a El Salvador, que era una de las provincias centroamericanos rebeldes que no aceptaba la anexión al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide.  Filísola quedó al mando en lugar del ex capitán general Gabino Gaínza, quien había traicionado al Imperio Español y pactado la Independencia de Centro América con los criollos locales en 1821.1

Y es que en México la situación se salió de control cuando el emperador Iturbide quiso quedarse con el poder absoluto y disolvió las Cortes el 31 de octubre de 1822 pretextando que había una conjuración de diputados, he hizo prisioneros a varios de ellos.  Entre los que estuvieron en prisión estuvieron los diputados por Centroamérica, José Cecilio del Valle, Juan de Dios Mayorga, Marcial Zebadúa y Santiago Milla.2  Pero del Valle logró salir y llegó ser el Primer Ministro Iturbide.2

El 2 de diciembre de 1822 El Salvador, que estaba gobernado por el cura José Matía Delgado, se declaró como un Estado más de los Estados Unidos de Norte América, a fin de hacer más evidente aún su separación de México. Pero el Emperador Iturbide no iba a permitir esa secesión y envió a Filísola a reducir a los salvadoreños y ordenándole que tomara a El Salvador fuera como fuera.  Las fuerzas de los salvadoreños estaban dirigidas por el general Manuel José Arce, quien se aprestó al combate contra las fuerzas mexicanas comandadas por Filísola en persona, mientras se quedaba en Guatemala el coronel Felipe Codallos como gobernante interino.2

Filísola llegó a El Salvador el 9 de diciembre y desde la primera batalla se notó la superioridad mexicana, que venció totalmente a los salvadoreños.  Al enterarse de esto en la capital, los diputados del congreso salvadoreño convinieron en anexarse al Imperio, pero sin que hubiera combates, ya que si los había sería en contra de los Estados Unidos, a los que se habían anexado. Filísola era un hábil militar y un buen diplomático, por lo que dijo que solamente estaba en el territorio del aquel pequeño estado para pacificarlo, por lo que siguió combatiendo a los alzados en el resto del país dejando por un lado las pretensiones de los congresistas.4

Para colmo de males para los salvadoreños, el general Arce cayó enfermo, lo que desalentó a sus tropas y fue aprovechado por Filísola para dirirse directamente a San Salvador, tomando los poblados de Milingo, Atajo y Mejicanos en el camino a sangre y fuego.  Los que se salvador en Mejicanos huyeron a San Salvador el 7 de febrero, en donde se prepararon para resistir hasta la muerte.  Pero el general mexicano decidió esperar, y en lugar de perpetrar una masacre, se dedicó a aguardar que llegara la rendición de los ya casi vencidos.  Y así sucedió.  El 9 de febrero, los salvadoreños juraron fidelidad al Imperio Mexicano y las últimas tropas rebeldes se rindieron el 21 de febrero.5

Pocos días después, Filísola se enteró del golpe de estado militar en contra de Iturbide,5 y rápidamente regresó a Guatemala, en donde convocó a una Asamblea Constituyente para que se encargara del gobierno de la región.  Esta Asamblea declaró la Independencia absoluta de Centroamérica el  1 de julio de 1823.7

Filísola regresó a México con la mayoría de sus hombres, pero entre los que se quedaron en Guatemala estuvo el general Agustín Guzmán, quien se quedó viviendo en Quetzaltenango y luego sería uno de los héroes del Estado de Los Altos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 229.
  2. Ibid, p. 230.
  3. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 81-82.
  4. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 231.
  5. Ibid, p. 232.
  6. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.

12 de junio de 1822: Filísola ocupa Guatemala

Una división del ejército mexicano del emperador Agustín de Iturbide ocupa Guatemala

12junio1822
Escudo de Agustín de Iturbide, primer emperador de México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Salvador fue la única provincia de Centro América que se negó rotundamente a anexarse al imperio de Agustín de Iturbide, y por ello el emperador envió al general Vincenzo Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala.  Gaínza era el oficial español que había traicionado a la corona española y entregado la región centroamericana a los criollos locales y fue llamado por Iturbide a México con la falsa oferta de un nuevo puesto.  Ese puesto no existía, y Gaínza moriría olvidado y en la miseria.1

Al retirarse, Gaínza dejó al poder en manos de Filísola quien tuvo que enfrentar varios conflictos y resolver peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.2

Ya establecido en el poder, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior.  Luego, una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el enviado de Iturbide tuvo que hacer frente a la crisis fiscal, ya que después de la Independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para el gobierno en la Ciudad de Guatemala. Además, la abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, mientras que la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general como las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.2

Pero el Imperio Mexicano no duró mucho debido a los errores del Emperador, y éste fue derrocado luego del golpe militar del Acta de Casa-Mata en febrero de 1823.3 Filísola se enteró de este hecho el 12 de febrero, apenas tres días después de haber sometido a El Salvador por la fuerza,4 y él y sus hombres se retiraron de Guatemala el 3 de agosto de 1823 tras convocar a la primera Asamblea Constituyente de Centro América,5 dejando el camino libre para la larga Guerra Civil Centroamericana entre criollos liberales y conservadores, que se prolongaría hasta 1851.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  2. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). VI. México: Porrúa.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  4. Ibid., p. 229. 
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.

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