28 de agosto de 1890: muerte de Juan M. Barrundia

A manos de la policía y a bordo de un buque estadounidense anclado en Puerto de San José, muere el general Juan M. Barrundia

28agosto1890
Desembarque de pasajeros en el muelle del puerto de San José en la década de 1890. Nótese que los pasajeros eran llevados en pequeñas embacarciones de los grandes vapores al muelle antes de ser subidos en un elevador. En el recuadro: el general Juan Martín Barrundia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la muerte del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa, el 2 de abril de 1885, su ministro de la Guerra, el temido general Juan M.  Barrundia empezó a mover los hilos para hacerse con el poder en Guatemala.  Inicialmente le fue fácil, gracias al débil caráter del primer designado a la presidencia, Alejandro M. Sinibaldi, pero no contaba con que los miembros d ela Asamblea legislativa iban a contactar al segundo designado, el general Manuel Lisandro Barillas, entonces jefe político de Quetzaltenango, para que se hiciera cargo de la situación.1

Mediante un hábil ardid durante el sepelio de Barrios en el Cementerio General, Barillas logró hacerse con la presidencia, y para cuando Barrundia se dió cuenta de la treta, ya era tarde. Poco después salió hacia Italia nombrado como embajador de Guatemala en ese país, pero a medio camino le cancelaron el nombramiento1 ya que el nuevo presidente hizo público que Barrundia se había apropiado de grandes cantidades de fondos nacionales y que había abusado de su poder como Ministro de la Guerra durante el gobierno del general Barrios.2  Aunque éste era un secreto a voces, estas investigaciones tenían la intención de enjuiciar al exministro de la guerra, ya que determinaron que Barrundia no solamente había cometido graves abusos de poder, sino que abusos personales en contra de personas que eran sus enemigos personales.3  Así, aunque Barrios había cometido el mismo tipo de abusos y de malversación de fondos, fue Barrundia el que se convirtió en el enemigo público de Guatemala, mientras que Barrios fue endiosado por sus aduladores hasta convertirlo en un héroe que supuestamente murió por el ideal de la Unificación Centroamericana.4

Inicialmente, cuando iba camino de Italia, Barrundia se fue a Nueva York, en donde se encontró con el embajador de Guatemala en Estados Unidos, el licenciado Antonio Batres Jáuregui.  Este último relata el encuentro de esta forma:5

«Averigüé que estaban en el hotel Windsor.  Fui a verlos. […] Luego encontré el nombre de don Martín, y en el siguiente renglón decía, Mrs. Barrundia, […] procedentes de Guatemala. […] Salió a recibirme don Martín, y después de las frases usuales, le dije: ‘¿Usted vino con su esposa?’ ‘¿Por qué me lo pregunta?’ replicó, con el modo seco y áspero que gastaba en sus tiempos prósperos de imperioso mando. ‘No me interesa mucho – le repuse- pero, como vi, en el libro de entradas, el nombre de Mrs. Barrundia, me pareció, por ubanidad, preguntar por ella’. ‘¡Ah!, tiene usted razón -agregó- voy a ser franco, traje a la italiana, aquella bailarina, con quien tenía relaciones en Guatemala; y para que pueda vivir conmigo aquí, he puesto que es mi señora’.  [Le respondí]: ‘Váyase usted mañana, a otro hotel.  Esto es muy delicado, en este país.  Si se descubre la falsedad, le costaría dolores de cabeza; además, es peligroso, porque constiutye prueba de reconocimiento de estado.  Pida usted un cuarto contiguo al suyo, para la italiana, en nombre de ella, como si fuera su amiga, nada más procediendo con cautela.  Aquí no son las cosas como allá.’  Al día siguiente les ayudé a arreglar el asunto, porque ninguno de ellos hablaba inglés. Procuré que fuese un hotel en que no hubiera la delicadeza puritana que existe, en ese punto, en todos los de primera clase».5

Como sabía muy bien que era detestado por el pueblo guatemalteco, Barrundia se cuidó de no regresar y se autoexilió en México hasta 1888, año en que luego de haber solicitado una y otra vez al gobierno de Barillas que le permitieran el retorno, éste se lo autorizó.  Barillas le permitió retornar, pero le pusieron una guardia personal para protegerlo contra el descontento popular contra su persona; Barrundia creyó que pasados tres años el sentimiento de los guatemaltecos se había calmado, pero no pudo llegar a la ciudad de Guatemala, porque a todo lugar al que iba se encontraban con que la guardia no era suficiente para contener a todos los que querían vengarse de él.3

El ex-ministro decidió entonces permanecer en México e iniciar una campaña de desgaste contra el gobierno de Barillas escribiendo y distribuyendo panfletos llenos de insultos y calumnias contra el presidente guatemalteco y pidiéndole a los ciudadanos que se alzaran en armas contra él.6  La intención era derrocar a Barillas y llegar él a poder, para hacerse cargo de un gobierno similar al de Barrios, y que tantos beneficios económicos le habían producido.

De los panfletos pasó a la acción e intentó invadir a Guatemala en dos ocasiones, el 30 de marzo de 1890 y a principios de agosto de ese mismo año, pero en ambas fue neutralizado por las autoridades mexicanas.  Enterado del triunfo del general Ezeta en El Salvador, se embarcó para Guatemala en el vapor estadounidense «Acapulco» con la intención de unirse al ejército salvadoreño para invadir Guatemala, pero fue interceptado en el puerto de Champerico, cuando el vapor se detuvo allí.  Como el capitán del navío no aceptó a entregar a Barrundia, el vapor continuó su marcha al Puerto de San José, y para entonces el gobierno guatemalteco ya tenía un acuerdo con los Estados Unidos para apresar a Barrundia.7

Para ayudar a la captura del ex-ministro, así como para tomar todas las precauciones para protegerlo durante su traslado a la ciudad de Guatemala, el gobierno envió al puerto al subdirector de la Policía con tres agentes, quienes se pusieron a las órdenes del coronel Enrique Toriello, comandante del puerto.  Acompañado de los tres oficiales, Toriello abordó el «Acapulco» tan pronto como recibió la carta donde se autorizaba la captura de Barrundia; el capitán del barco al camarote de Barrundia, pero cuando el capitán empezó a traducir al español lo que decía la carta del embajador de los Estados Unidos, éste inmediatamente sacó sus revólveres y empezó a disparar, primero a Toriello y luego a los agentes de la policía, quienes regresaron el fuego y mataron a Barrundia.8

Al enterarse, una de las hijas de Barrundia, la señora Teresa Barrundia de Bengoechea tomó un revólver fue a la Legación de los Estados Unidos en Guatemala, y entrando al despacho del embajador, lo encontró sentado en su escritorio y le disparó un tiro que fue a dar a un diccionario Webster que estaba en un atril.9 La familia del fallecido reclamó al gobierno estadounidense, generando un conflicto con los Estados Unidos que causó mucho revuelo en ese país, pero que al final se resolvió favorablemente para Guatemala, ya que ésta explicó que el ex-ministro había muerto cuando estaban intentando aprehenderlo por las siguientes razones:

    • Era contrabando de guerra y traidor a la patria, pues iba hacia El Salvador para unirse a un ejército invasor.
    • Había serias acusaciones sobre Barrundia por los crímenes que había cometido durante su gestión como Ministro de la Guerra del gobierno de Barrios.10

BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia; 1821-1921, Memorias de un siglo. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 490.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5.
  3. Ibid., p. 6.
  4. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016)Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  5. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 508.
  6. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 7.
  7. Ibid., pp. 23-26.
  8. Ibid., p. 27.
  9. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 494.
  10. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 36.

22 de marzo de 1885: Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios

El Salvador, Costa Rica y Nicaragua firman en Santa Ana, El Salvador el Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios.

22marzo2020
La ciudad de Guatemala en 1885, cuando J. Rufino Barrios empredió su campaña de Unificación de Centroamérica.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras presentar con bombos y platillos su decreto de Unión Centroamericana el 28 de febrero de 1885, el presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios, estaba convencido de que el proyecto sería aprobado por los liberales de todos los países de la región.1 Pero aunque la Asamblea Legislativa le era incondicional y lo apoyó al 100%,2 los problemas se dieron de inmediato cuando varios miembros de su gabinete no lo respaldaron, a pesar de que sabían que los iba a destituir de inmediato. Y también tuvo problemas con los representantes diplomáticos, que solamente acusaron recibo del decretro y anunciaron que lo harían del conocimiento de sus gobiernos, con excepción de Alemania, Italia y España; los diplomáticos de los dos primeros felicitaron la iniciativa, dado los fuertes intereses que esos países tenían ya en Guatemala, mientras que el de España indicó que iba a esperar que decía El Salvador al respecto, pues era embajador de esa República también.3

El presidente de Honduras, Luis Bográn, era títere de Barrios, y expresó de inmediato su apoyo a la iniciativa, mientras que el resto de países del área se opusieron a ella. Aquí el caso del presidente salvadoreño, Rafael Zaldívar, fue especial, pues al igual que Bográn había llegado al poder gracias a Barrios e incluso le pasaba un impuesto feudal cada año en reconocimiento por ello.4

Zaldívar estaba en una posición difícil en su país y el 8 de marzo le comunicó a Barrios por telégrafo que aún no podía responder con respecto a la Unión Centroamericana porque debía esperar la resolución del Congreso. Barrios, molesto por la respuesta ambigua de quien era su títere en El Salvador, le contestó: 

«Y usted, de quien por haberse manifestado el más entusiasta y amigo, debí esperar emitiría desde luego un decreto de adhesión, resulta ahora convocando al Congreso para darle conocimiento de mi decreto, en vez de adoptar la resolución inmediata y enérgica que correspondía.»

«Mi determinación es irrevocable, y todo lo que no sea secundar desde luego la idea que he proclamado, será envolver a todo el país en una gran revolución, de la cual a usted y solo a usted y a su  círculo, haré responsables ante Centroamérica. Reunir al Congreso como usted quiere, me parece enteramente inútil, cuando se trata de una causa que todos los gobiernos, por sus respectivas Constituciones, están obligados a abrazar y que ningún centroamericano puede atreverse a combatir.»3

Para intentar hacer ver aquel proyecto como un ideal liberal y no como el resultado de su ambición personal, el 9 de marzo de ese año Barrios publicó un manifiesto afirmando que no aspiraba a la Presidencia de la República de Centroamérica, y estaba decidido a no aceptarla en caso de que se le propusiera ocuparla.5 Pero el riesgo de que intentara lograr la Unión por la fuerza llevó a temer una guerra en Centroamérica; por eso, ante la amenaza de una invasión armada, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador solicitaron de inmediato el apoyo de México, y Honduras optó por aliarse con Guatemala.3

El 10 de marzo de 1885, el presidente mexicano, general Porfirio Díaz, respondió así al proyecto de Barrios:

«La resolución tomada exclusivamente por la Asamblea de esa República es rechazada con energía por gobiernos y pueblos de las demás repúblicas centroamericanas, según telegramas que he recibido de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Esta circunstancia, y la impresión creciente que la noticia causa en el pueblo mexicano, influirán en la actitud que ha de tomar el Gobierno a mi cargo ante una emergencia que es una amenaza contra la independencia y autonomía de las nacionalidades de este continente.»6

México decía estar a favor de la Unión, siempre y cuando no se realizara de manera forzada y se llevara a cabo por la voluntad de los pueblos involucrados; pero en realidad le convenía que los estados centroamericanos se mantuvieran separados. Poco después, Porfirio Díaz ordenó cerrar la legación de México en Guatemala y trasladar la sede a El Salvador, donde también estaba acreditado el mismo ministro como tal.6

A pesar de este apoyo, en 1885 el gobierno mexicano no mostró señales de que buscaba aprovechar la situación para apoderarse de territorio guatemalteco, pues México atravesaba entonces por una crisis económica grave; situación que había provocado la pérdida de empleos en varios sectores. Esto, no obstante, no impidió que ese país reforzara su frontera a mediados de marzo, cuando Porfirio Díaz ordenó la movilización de alrededor de quince mil hombres a la frontera con Guatemala, pues existía el temor a que Estados Unidos interviniera e incluso aprovechara la situación para apoderarse de territorio centroamericano, lo que colocaría a México en una situación difícil, al tener como vecino a dicho país tanto en el norte como en el sur.6

Con respecto a los Estados Unidos —que entonces todavía no eran la potencia mundial que es en el siglo XXI, aunque sí era poderoso— al principio fue incierto el modo en que procedería el gobierno de ese país ante la acción de Barrios; a esto contribuía que a principios de marzo Grover Cleveland había tomado posesión como presidente de EE UU, siendo el primer demócrata que lo hacía en 16 años.  Pero conforme el conflicto se tornaba más serio, la posición de EE UU se fue esclareciendo; el Senado reprobó la conducta de Barrios, y acordó que cualquier invasión de Guatemala a territorio nicaragüense o costarricense, para constituir la Unión, sería considerada «como una intervención poco amistosa y hostil a los derechos de los Estados Unidos, de Nicaragua y de Costa Rica.» Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense envió cuatro buques a costas guatemaltecas, «para que se presenten en el acto como fuerza moral» y si fuera el caso, para brindarles apoyo material a los países amenazados por Barrios. Si bien Centroamérica carecía de recursos estratégicos, tenía poca población y baja prioridad para las inversiones económicas de EE UU , era importante como zona de tránsito entre los océanos Pacífico y Atlántico. Su interés principal estaba entonces en Nicaragua, donde preveía la construcción de un canal interoceánico, cuyos beneficios el gobierno nicaragüense había invitado a compartir al resto de los países centroamericanos.6

De hecho, en Nicaragua acusaban a Barrios de haber iniciado su intentona de Unión Centroamericana al saber que Nicaragua no había logrado concretar el tratado con los Estados Unidos para construir el Canal Interoceánico en ese país. Y es que al principio Barrios apoyó el proyecto propuesto por Estados Unidos, e incluso había buscado y aceptado su mediación, tanto en 1881 como en los años subsecuentes, para evitar un conflicto con México por la cuestión fronteriza. Sin embargo, cuando proclamó la Unión de Repúblicas Centroamericanas también hizo alusión al riesgo que representaba la pequeñez frente a países más poderosos.3

El 8 de marzo, el Congreso de Nicaragua autorizó al presidente Adán Cárdenas para que, solo o aliado con otros países que quisieran defender su autonomía, organizara la defensa nacional sin omitir esfuerzo ni sacrificio alguno, y responsabilizó a los agresores de las consecuencias que provocara la guerra. Dos días más tarde, la misma Legislatura publicó un manifiesto en el que, luego de reprobar el decreto de la Unión, invitó al pueblo nicaragüense a tomar las armas contra el invasor. El 12 de marzo Nicaragua movilizaba ya a miles de hombres armados a la frontera con Honduras, mientras Costa Rica reunía tropas para moverlas al primer aviso a los límites con territorio nicaragüense, con el fin de detener a los invasores.3

El de 20 de marzo por la tarde llegaron a Santa Ana, El Salvador, los delegados de Nicaragua y Costa Rica quienes se reunieron con el presidente Zaldívar al día siguiente para tratar sobre la posición de las tres repúblicas frente a la inminente invasión armadas de Barrios.  El 22 de marzo, su posición fue publicada por medio del Tratado de alianza entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, para oponerse al «salvaje de San Marcos» —como ellos llamaban al general J. Rufino Barrios— que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 325-332.
  2. Ibid., pp. 664-666.
  3. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua
  4. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 14.
  5. Guerra, Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, pp. 339-340.
  6. Carregha Lamadrid, Luz (Mayo/Agosto 2018) Mirando al sur sin perder de vista el norte. México frente a la Unión de Repúblicas Centroamericanas, 1885. Región y sociedad, 30, (72) Hermosillo: Región y sociedad. doi: 10.22198/rys.2018.72.a901 ISSN: 1870-3925

3 de agosto de 1885: publican desglose de fortuna millonaria del general Barrios

Se publica un desglose de la fortuna millonaria que acumuló el fallecido general J. Rufino Barrios durante su gobierno y que heredó su viuda Francisca Aparicio

3agosto1885
Francisca Aparicio y Mérida, cuando ya era la marquesa consorte de Vistabella, y quien fuera conocida por los guatemaltecos de su época como «doña Paca». Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La herencia que dejó al morir el general J. Rufino Barrios fue considerable y pasó íntegra a su viuda, Francisca Aparicio de Barrios. El documento original del inventario fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, quien percibió seis mil pesos por sus servicios.1,2

He aquí el desglose:

Inmuebles matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)3

Tipo de bienes Descripción Monto
Urbanas Casas de dos niveles en la esquina del Mercado en donde estaba el Hotel Universal 80.000
Casas de dos pisos 6.ª avenida sur, número 41 18.000
Casa en la 13 calle poniente 1.000
Casa en el camino del Guarda Viejo N/A
Casa en el Barrio de la Libertad N/A
Dos casas en la antigua casa de la neveria del Carmen N/A
Una casa en Quezaltenango N/A
Fincas «La Majada«, jurisdicción de Mixco N/A
«Los Tarros«, jurisdicción de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla (esta finca la heredó a Luciano Barrios)2 N/A
«Rodeo» del Incienso, departamento de Guatemala N/A
«Paso Antonio«, en Escuintla N/A
«El Barón« N/A
«Primavera» en San Cristóbal, Verapaz N/A
«Punían» en Escuintla 28.000
«El Porvenir» en San Pablo, en San Marcos4; esta finca la describe el cercano colaborador de Barrios, el licenciado Francisco Lainfiesta, de la siguiente forma: «El general Barrios había dado principio al cultivo a gran escala del café, creando la finca colosal de su propiedad, nombrada «El Porvenir»; al pie del volcán Tajumulco; cuya finca es la mayor con que cuenta la República, hasta la fecha en que escribo (1886)».5 N/A
«El Rodeo» en San Marcos 30.000
«Pacajá» en Quezaltenango 20.000
Las Salinas de Santa Eulalia en Huehuetenango, con instrumento de maquinaria 30.000

Inmuebles no matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)6

Tipo de bienes Descripción Monto
Bienes raíces Finca «El Malacate» en San Marcos7 60.000
Finca «Los Cerritos» de Nowas 10.000
Finca «Chuvá» en Quezaltenango 4.000
Finca «El Sauce» en Izabal 4.000
Un lote de los cinco de la Colonia Belga Santo Tomás, Izabal 10.000
Un terreno comprado a Encarnación Mazariegos en Escuintla 1.000
Un lote baldío junto Hacienda «Los Tarros» Escuintla 800
La Finca «Monte Largo«, comprado a familia Beteta que cedió gratis al general Cruz 4.000
Salinas de Magdalena en el Quiché, con instrumentos de maquinaría 25.000
Una casa en Quezaltenango calle de San Nicolás 4.000
Fincas en sociedad con Felipe Márquez en las islas «El Mico» y Quiriguá en Izabal 30.000
Finca en sociedad con Ramón Murga, «El Ingenio de Arrivillaga» Amatitlán 100.000
Una casa en Nueva York2 300.000
Mobiliario En alhajas y muebles2 300.000
En cinco mil fanegas de maíz en San Rafael Mixco 20.000

Derechos y acciones8

Tipo de Ingreso Descripción Monto
Derechos en 1885 Participaciones sociales en 8.000 vales dotados, en que es su agente Felipe Márquez 400.000
Producto de 60.000 quintales de café que exportó a $10 liquidado 600.000
Producto de beneficio y venta de ganado de sus haciendas 100.000
Producto de panela y artículos de sus fincas 50.000
Producto de sal de sus salinas 10.000
Por $500 diarios que le pagó la administración de licores 45.000
Por $200 diarios que le pasaba la pagaduría militar y cien el Cuerpo de Artillería 27.000
Por utilidades en las empresas de vales; ferrocarriles, Bancos etc. N/A
Por gastos extraordinarios de representaciones que se hizo entregar N/A
Por el producto de una caballería N/A
Por el producto de un almacén de licores y comestibles en su casa N/A
Por tributo feudal que le mandó en el primer trimestre del año del presidente Rafael Zaldívar de El Salvador 45.000
Por utilidades en las contratas con el Gobierno, por medio de su agente Márquez Por participación en Sociedad en el almacén de Licores y conservas de Antonio Mengarejo, sin pagar impuestos aduaneros de importación 25.000
Acciones Banco de Occidente 30.000
Ferrocarril de Champerico concedidas gratis por no indemnizar propiedades particulares y dar todo el apoyo debido N/A
Ferrocarril del Sur, como el anterior N/A
Ferrocarril Urbano N/A
Agencias de San José y Champerico, además de los $25.000 anuales que le pasaban N/A

Inventario adicional9

Inventario Descripción Monto
Activo Posesión de 300 caballerías del Gran lote «Los Andes» a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal. 6.000
Un palacio en París, Francia, en la calle de Lafayette 400.000
La finca San Rafael en Mixco que donó á su hijo, el general Benancio Barrios 4.000
La finca denominada «Salazar» donada al general Benancio Barrios 14.000
Pasivo Producto de sociedad en la Casa de Préstamo de Aquiles Assardo 50.000
Participación en la compañía de vapores de Guatemala en el Atlántico girando principalmente con banano en Livingston N/A
Participación en la extinguida sociedad con D. M. Forestier de siembra en Gualán y Zacapa N/A
Acciones en la sociedad agrícola de Quina en Baja Verapaz 20.000
Donación recíproca del gobierno mejicano 600.000
Suma general   $3.792,600

De los negocios, o rentas con que formó su haber y sus millones el general Barrios en bancos extranjeros (valores aproximados)10

De acuerdo al colaborador de Barrios, el licenciado Francisco Lainfiesta, «habiendo entrado Barrios en creación de fincas de café y de ganado, y en grandos compras de artículos, necesitaba de una buena parte de las rentas nacionales (sus rentas) para alimentar aquellas operaciones.  Además, había comprado algunos solares o edificios viejos de consolidación y hacía construir hermosas casas; y esos gastos tenían que salir del mismo fondo.  De nada de esto hacía el gran misterio, paliando lo que pudiera decirse, con pagar de cuando en cuando algún presupuesto militar o algunos sueldos de maestros de escuelas con fondos que sacaba de su armario, para que se viera cómo tenía a su disposición de todos su peculio particular.  Más adelante, abandonando toda muestra de disimulo, hará que de la renta de aguardientes se pase diariamente la suma de quinientos pesos a uno de los bancos de la capital para los asuntos urgentes del servicio y de esas sumas nadie conocerá la inversión«.5

Descripción Monto
La renta diaria de la administración general de licores desde julio de 1873 Aprox. 2.400,000
La renta diaria desde julio de 1871 al 3 de agosto de 1885 de la administración central de occidente 50.000
Las diferentes cantidades mandadas traer por sus ayudantes a la Administración central y departamentales de Occidente, a la Tesorería general de Rentas Comunes y a la Administración general de licores de la república: 4.000,000
Los $50.000 con que lo agració la Asamblea Constituyente 50.000
Sus sueldos de Teniente general, primero, y después de Presidente con gastos de Representación del estado 240.000
Sus exportaciones de café por diez años hasta el año de 1884. 4.000,000
Sus beneficios de ganado sin pagar impuestos por diez años 1.000,000
Su venta de panela y otros productos de fincas por catorce años 800.000
Desde 1873, los $25.000 anuales que le pasaba la agencia de Champerico 800.000
$300.00 diarios desde 1871 que le sacaban extraordinariamente del presupuesto militar 424.000
El tributo feudal que le pasó por 9 años el presidente Rafael Zaldívar de El Salvador a $200.000 anualmente 1.800,000
El tributo feudal que pasó Soto de Honduras en tabaco, ganado, sin pagar exportación por $60.000 anuales y luego Bográn -en dinero en 9 años 540.000
Los dividendos sobre el Ferrocarril del Sur 30.000
Los dividentos sobre el Ferrocarril de Champerico 60.000
Dividendos sobre el Ferrocarril Urbano 10.000
Las cantidades que se apercibió del gran capital de la Carretera al Norte, y por medio de Contratas con sus socios y agentes 200.000
Grandes cantidades que se hizo llegar del Banco Nacional, de los bienes de Desamortización 500.000
De los bienes de Redención de Censos 200.000
Por valores de baldíos y redenciones que directamente le entregaban los interesados 300.000
Por cuotas negativas por no ponerles estancos de chicha y aguardientes a algunos pueblos indígenas 100.000
Por cuotas de escusas de ir algunos pueblos a trabajar a los ferrocarriles en que lo mismo lucraban algunos jefes políticos 100.000
Productos de sus salinas en Santa Eulalia, departamento de Huehuetenango 100.000
Producto de las salinas de Magdalena en el Quiché 20.000
Participación en sociedad con Antonio Melgarejo, en su almacén de Licores y Conservas sin pagar derechos aduaneros 100.000
Participación en varios negocios con Felipe Márquez 100.000
Participación en destilación del Ingenio y otros negocios con Ramón Murga 100.000
Participación en vales del Banco Nacional 500.000
Lo mismo en los vales de Tesoro 200.000
En conmutas que le quedaban por indultos de reos y a veces por suscriciones a los pueblos 100.000
Participación en negocios con Florentín Sonza, de artículos de exportación é importación, por Champerico 80.000
Participación en negocios con personas de Retalhuleu y Quezaltenango 50.000
Por suscriciones de dinero mandadas levantar a varias poblaciones de la República 100.000
Participación en negocios de exportación é importación con comerciantes de Guatemala 100.000
Por ahorros en los pagos de admininistradores, mayordomos y caporales de sus fincas y negocios, que salían en el presupuesto militar 1.000,000
Por ahorros en los mozos de los mismos puntos, con motivo de cumplir allí sus trabajos de camino de ley, abonandoles únicamente medio real diario con menoscabo de la Hacienda Pública 1.000,000
Por exoneraciones en los pagos que debía hacer en su maquinaría de fincas, suyas y de sus socios 100.000
Ganancias en sociedad de distracción á las peleas de gallos 300.000
Ganancias en sociedad en otros juegos de recreo con los Presidentes de El Salvador González y Rafael Zaldívar en asociación de Dueñas, en sus entrevistas y otros muchos en Guatemala, de enormes cantidades lo propio que a los presidentes Medina,  Marco Aurelio Soto y Luis Bográn de Honduras 400.000
Ganancias como las anteriores de diversión a las carreras de caballos 100.000
En 1884 vendió una casa en la calle principal a Zara de Zaldívar 31.000
En 1884 vendió una casa frente a la Comandancia de Armas a Mariano Barrios 9.000
Por gastos de representación tomados demás de los que expresa el presupuesto, en doce años. 400.000
En participación de ciertos negocios lucrativos con el jefe político Cajas y sucesores de Huehuetenango. El jefe político Socorro De León de Suchitepequez; y el jefe político Monterroso de Retalhuleu 200.000
Por los obsequios y ovaciones desde julio de 1871 1.500,000
Los potreros del «Suchiate» por la barra de Ocós en el departamento de San Marcos, comprados por el Sr. Gral. Barrios N/A
Por utilidades en las operaciones con los fondos del Ferrocarril del Norte en el Interior y Exterior N/A
Suma total $ 33.594,000

BIBLIOGRAFIA:

  1. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento». p. 3.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 413.
  3. Wagner, Regina (2001). The History of Coffee in Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p.125.
  4. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 4-5.
  5. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  6. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 6-7.
  7. Luján Muñoz, Jorge (1998) Breve historia contemporánea de Guatemala. Guatemala: Amanuense. p. 155.
  8. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 8-10.
  9. Ibid, pp. 11-12.
  10. Ibid, pp. 12-19.

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3 de abril de 1885: Alejandro M. Sinibaldi asume como presidente interino

Debido a la muerte del general J. Rufino Barrios, el empresario Alejandro M. Sinibaldi, primer designado a la presidencia, asume el mando como Presidente Provisorio

3abril1885
La tristemente célebre Penitenciaría Central de la ciudad de Guatemala, a donde el general J. Rufino Barrios enviaba a sus enemigos políticos.  En el recuadro: Alejandro M. Sinibaldi, quien asumió como presidente interino el 3 de abril de 1885. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los presidentes menos conocidos de Guatemala es el empresario Alejandro M. Sinibaldi, quien fuera diputado y consejero de Estado en los últimos años del gobierno del general J. Rufino Barrios.

Sinibaldi era una persona muy inteligente y de reconocida honradez, por lo que fue nombrado como Consejero de Estado en 1882 cuando ya era diputado ante al Asamblea Legislativo, y luego como representante del gobierno de Guatemala ante la Junta del Ferrocarril del Norte para velar por los intereses de la nación durante la construcción de ese proyecto en 1883 y como Primer Designado a la presidencia en 1884.  Por otra parte, su familia de ascendencia italiana se dedicaba a la industria y tenía fuertes nexos con el gobierno de Barrios. He aquí algunos ejemplos de esto:

    • Rafael Sinibaldi: en 1882 obtuvo una concesión de parte del gobierno del general Barrios para importar material prima para la fabricación de fósforos sin ningun gravamen fiscal.  Esta extension fue extendida por cuatro años más en 1884.
    • Julián Sinibaldi: en 1884 obtuvo en concesión el uso gratuito de la Plaza de Toros por un plazo de veinte años para organizer eventos taurinos y de entrenemiento.

Estando en funciones de Primer Designado cuando murió el general Barrios en Chalchuapa el 2 de abril de 1885, Sinibaldi fue llamado a hacer cargo del Ejecutivo por el siguiente decreto de la Asamblea Legislativa del 3 de abril:

DECRETO Número 95

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA de la República de Guatemala,

Considerando: que el infausto acontecimiento de la muerte del general J. Rufino Barrios Presidente de la República, hace necesaria la aplicación del artículo 69 de la ley Constitutiva, DECRETA:

Artículo Unico: se declara que el Primer Designado, Don Alejandro M. Sinibaldi, en ejercicio de la Presdiencia de la República, hará una de todas las facultades que la Constitución concde al Jefe del Ejecutivo. 

Dado en el Salón de Sesiones, en Guatemala, a tres de abril de mil ochocientos ochenta y cinco.

        • Angel María Arroyo, presidente
        • E. Martinez Sobral, secretario
        • Antonio de Aguirre, secretario3

La presión que tuvo Sinibaldi era enorme, pues Guatemala había quedado a la deriva sin el caudillo que la había gobernado por casi quince años y era presa fácil de la ambición del Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, a quien todos le temían.  He aquí cómo describe Santos Soto, (un perseguido político del fallecido general Barrios a quien habían involucrado en la Conspiración Kopesky de 1877 y en el atentado de la bomba contra Barrios y Barrundia en 1884), cómo se vivió en Guatemala la noticia del fallecimiento del presidente aquel Jueves Santo 2 de abril de 1885:2

«Llegó a esta ciudad el Jueves Santo por la tarde la noticia de que Barrios había muerto.  Toda mi familia y varios vecinos me obligaron a fuerza de instancias a salir de mi casa y a ocultarme en una de enfrente, donde me alojaron unos mexicanos. Ya estaba acostado por la noche, cuando oí gran ruido de gente y policías tirando tiros y entrando a todas las casas inmediatas.  Comprendí que me buscaban para asesinarme y me estuve quieto, hasta que como a la una de la mañana tocaron a la puerta de la casa en que me había ocultado. Saltando por encima de las paredes, me pasé a la casa contigua.  No habiéndome encontrado, pasaron a registrar la casa en donde yo estaba, y al oir yo que llamaban a la puerta, volví a pasarme a la casa que ya había sido registrada.

El Viernas Santo pasé a mi casa por ver cómo se encontraba mi mujer y mis hijos, principalmente uno de estos que estaba enfermo.  Permanecí allí algunas horas, durnate las cuales llegó de espía una señora llamada Benita Rodríguez, que fue a dar aviso a Vicente Guzmán.  Queriendo poner término a aquella situación, por el peligro que corría mi familia y las personas que me habían hecho el servicio de ocultarme en su casa, me resolví a salir.  En el acto me capturaron, conduciéndome a la sección de la Merced, donde fui registrado: me quitaron hasta las cintas de los calzones, insultándome al mismo tiempo varios de los policías. Apenas me vió Guzmán me dió de bofetadas hasta cnasarse, me tiró de las orejas y me golpeó la cara contra una cómodo hasta romperme un ojo, la boca y las narices.  En seguida me preguntó que qué hacía yo solo por las calles gritando vivas a Zaldívar y mueras a Barrios, y por qué me había ido a esconder donde Najarro.  Repliqué que todo eso era falso, pero me dijo que me fuera a mi calabozo y que yo merecía más que la muerte, pero que había de morir como ellos querían y como yo lo merecía».2

Los primeros dos decretos del gobierno de Sinibaldi evidencian que ya estaba bajo la influencia de Barrundia.  En el primero, le da carta blanca al ministro de al Guerra:

Palacio del gobierno de Guatemala, Abril 3 de 1885:

El Primer Designado Encargado de la Presidencia, de acuerdo con el Consejo de Ministros

Considerando:  que en asl difíciles circunstancias que atraviesa la República se hace necesario que el Ministro de la Guerra tenga toda la libertad de acción indispensable para atender a su defensa; acuerda: se faculta al Ministro de la Guerra para que obre en el sentido que reclamen los intereses nacionales.

Comuníquese.

        • Sinibaldi3

Y en el segundo, suspende las garantías constitucionales, lo que permitía al general Barrundia hacer lo que quisiera con quien quisiera:

Decreto Num. 319

Alejandro M. Sinibaldi, Primer Designado Encargado de la Presidencia de la República de Guatemala,

Considerando: que en las circunstancias que atraviesa el país debe conceptuarse amenazada la tranquilidad pública, y que en consecuencia se está en uno de los casos previstos por el artículo 39 de la ley Constitutiva; por tanto, de acuerdo con el parecer del Consejo de Ministros; Decreto:

        • Art. 1°.: Se declaran suspensas en toda la República las garantías individuales de que habla el Título 2.° de la Constitución.
        • Art. 2°.: Dése cuenta a la Asamblea Legislativa del presente decreto.

Dado en el Palacio del Gobierno, a 3 de abrl de mil ochocientos ochenta y cinco.

        • Alejandro M. Sinibaldi
        • J. Martín Barrundia, Ministro de la Guerra
        • Delfino Sánchez, Ministro de Hacienda
        • Fernando Cruz, Ministro de Relaciones Exteriores
        • Cayetano Díaz Mérida, Ministro de Gobernación y Justicia
        • Francisco Lainfiesta, Ministro de Fomento
        • Ramón Murga, Ministro de Instrucción Pública3

Ante esta situación, los miembros de la Asamblea Legislativa movieron sus influencias y convencieron a Sinibaldi de que renunciara en favor del Segundo Designado a la Presidencia, el general Manuel Lisandro Barillas, quien sí tenia suficiente carácter para enfrentar a Barrundia y quedarse con el poder.


BIBLIOGRAFIA:


6 de marzo de 1886: Asamblea Legislativa declara electo a Barillas

La Asamblea Legislativa declara popularmente electo Presidente de la República al general Manuel Lisando Barillas, presidente interino, tras obtener el 99.8% del voto popular

El Teatro Colón tras su remodelación en 1892 para la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América ordenada por el presidente Manuel Lisandro Barillas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno dictatorial del general J. Rufino Barrios fue muy similar al de su antecesor, el general Rafael Carrera y al de sus sucesores Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico, en el sentido de que no había libertad de prensa y sus enemigos politicos eran perseguidos duramente.  Pero en el caso de Barrios, su figura fue idealizada tras su muerte y todos los errores de su gobierno fueron atribuidos al general Juan Martín Barrundia, su Ministro de la Guerra.1

Era tal la animadversion que le tenían a Barrundia, que los mismos liberales se confabularon para evitar que éste se hiciera con el poder y lograron que fuera el general Manuel Lisandro Barillas, segundo designado a la presidencia quien se hiciera cargo del gobierno con la anuencia del presidente interino, Alejandro M. Sinibaldi, tan solo tres días después de la muerte de Barrios.2

Ya en el poder, Barillas convocó a elecciones el 26 de octubre de 1885, después de que la Asamblea había modificado la Constitución de la República para reducirle el poder, pues la Constitución había sido hecha para permitirle a Barrios gobernar dictatorialmente con la apariencia de democracia.3

Reproducimos a continuación el decreto de la Asamblea Legislativa que lo declara ganador, para que el lector se dé cuenta de que los fraudes electorales han estado de la mano de las elecciones generales en Guatemala.

Decreto Número 127:

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando:

Que la Secretaría de Estado y del Despacho de Gobernación y Justicia remitió a este asamblea las copias certificadas de las actas de elecciones para president y Vice-Presidente Constitucional, practicadas en todos los Distritos electorales de la República en conformidad al decreto de convocatoria de 26 de octubre de 1885 y al reglamento de la misma fecha;

Que una comisión del seno de la Asamblea procedió a la abertura de los pliegos y al examen de las actas, encontrando que en las elecciones fueron observados los requisites esenciales y de forma que prescribe el reglamento de la material y la parte final del artículo 64 de la Constitución:

Que hecha la regulación respectiva resultó que votaron para Presidente 99424 ciudadanos y que de esos votos obtuvo el general Manuel Lisandro Barillas 99286, o sea mas de la mayoría absoluta que require el inceso 2.° del artículo de reforma al 52 de la ley constitutiva: que para Vice-Presidente sufragaron 99423 personas y que de esos sufragios obtuvo el Coronel D. Vicente Castañeda 79796, o sea más de la mayoría absoluta que exige el artículo citado.

Considerando: que concurren en los ciudadanos favorecidos por el voto popular las condiciones exigidas por los artículos 65 y 69 reformado de la ley fundamental, para ejercer el señor Barillas la Presidencia y el señor Castañeda la Vice-Presidencia de la República; y que en ese virtud y en observancia del ya citado artículo 52 es el caso de hacer la declaratoria respectiva.

Por tanto, DECRETA:

        • Artículo 1. °: Declárase popularmente electos Presidente de la República al General de División Manuel Lisandro Barillas y Vice-Presidente al coronel Vicente Castañeda, para el período constitucional que comenzará el 15 de marzo corriente y terminará en igual fecha del año 1890.
        • Artículo 2.°: Los ciudadanos electos tomarán posesión de sus cargos el mismo día 15 del mes en curso.

Pase al Ejecutivo para su publicación.

Dado en el Salón de Sesiones en Guatemala, a 6 de marzo de 1886.3

Algunas observaciones pertinentes:

  1. El señor Castañeda no es mencionado nuevamente en los libros de historia ya que Barillas dió un autogolpe de 1887 para eliminar las restricciones que le impusieron en 1885 y entre esas se eliminó la figura del vice-presidente.4
  2. Los únicos ciudadanos que podían votar eran los varones mayores de 18 años que supieran leer y escribir y tuvieran un oficio reconocido, y los mayores de 18 años que estuvieran prestando servicio militar. De esta cuenta, la inmensa mayoría de los votos que recibió Barillas fueron los de los soldados analfabetos que fueron acarreados a las urnas por los oficiales del ejército.
  3. Esta misma política se utilizó en varias de las elecciones y reelecciones posteriores de los gobernantes liberales que siguieron a Barillas.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. vi.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 33-34.
  3. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 721-725.
  4. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 452-458.

5 marzo de 1885: Asamblea secunda proclama de Unión Centroamericana de Barrios

La Asamblea Legislativa de Guatemala se adhiere y secunda la proclama de la Unión Centroamericana del general J. Rufino Barrios

5marzo1885
Salón de sesiones de la Asamblea Legislativa de la ciudad de Guatemala durante el gobierno de J. Rufino Barrios.  Imagen tomada de la revista gubernamental «La Locomotora» de 1906. En el recuadro: el presidente de la Asamblea en ese momento, diputado Angel María Arroyo, quien era conocido por sus exageradas muestras de servilismo hacia Barrios. 

Durante los gobiernos dictatoriales del siglo XIX y primera parte del siglo XX la figura del presidente no era decorativa como lo es ahora, si que era la que verdaderamente mandaba en el país.  Para darle apariencia de regimen democrático se nombraban los diputados de la Cámara de Representantes —durante los gobiernos conservadores— o de la Asamblea Legislativa —durante los gobiernos liberales—, además de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, pero en realidad, era el presidente el poder máximo y se referían a él como el «Supremo Gobierno«.1,2 En 1920, tras la caída del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se derogó la constitución de 1879 que había establecido J. Rufino Barrios,  y se emitió otra en la que al presidente se le había dejado «menos poder que a un alcalde de pueblo«, pero el golpe de estado de 1921 retornó a la de 1879.3

Durante toda esa época, la Asamblea era solamente una figura decorativa totalmente servil a los designios del presidente y que le servía a sus miembros a conseguir negocios que los beneficiaran mediante su eficiente cabildeo.  Como muestra de esto, reproducimos a continuación el decreto por el cual los diputados se adhirieron y secundaron la disposición del general J. Rufino Barrios de emprender unilateralmente la Unión Centroamericana, aprovechando la oportunidad para colmarlo de los elogios acostumbrados:4

Decreto Número 90
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando: que el Presidente de la República, General J. Rufino Barrios, por medio del Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, ha dado cuenta del importantísimo Decreto datado en esta ciudad a 28 de febrero de 1885, contraído a proclamar la Unión de Centro América y dictar las providencias conducentes a realizar la patriótica y necesaria proclamación.

Considerando: que examinadas todas y cada una de las resoluciones que contiene, no menos que los razonamientos que las preceden, se encuentran conformes con las necesidades de los pueblos, con las mas legítimas aspiraciones y con los fines importantes que Centro América está llamada a cumplir en el concierto de las Naciones.

Considerando: que el Decreto emitido por el señor General Barrios, obedece a reiteradas y enérgicas manifestaciones, que la opinion pública de la América Central, en diversas ocasiones y por varios medios, ha dirigido a ese ilustre Jefe, para que lleve a la práctica la idea salvadora de hacer de las cinco pequeñas repúblicas una sola Nación grande, fuerte, próspera y feliz.

Considerando: que bien sea por el prestigio del General Barrios, demostrado en aclamaciones de que ha sido constante objeto; bien por haber contribuido poderosamente a cambiar las instituciones añejas que regían en estos países; bien porque animado de las más generosas ideas, ha dado innumerables progresos a Guatemala y coadyuvado de un modo decisivo al logro del adelanto, paz y bienestar de las otras secciones; bien por último por la gran copia de elementos de que dispone, es él el único que se encuentra en aptitud de convertir en hecho ese pensamiento, que lleva el germen de una nueva vida en que serán prácticos los verdaderos principios de la República.

Todo esto atentamente considerado; penetrado el Cuerpo Legislativo de la necesidad de disposición semejante; obsequiando las justas exigencias de los pueblos y victoreando a la República de Centro América y a su digno y esclarecido Jefe, general J. Rufino Barrios, decreta: 

        • Artículo 1°: La Asamblea de la Repúbica de Guatemala, por unánime aclamación de todos los diputados presentes, se adhiere y secunda en un todo los propósitos del ilustre Mandatario de la República y las resoluciones contenidas en el susodicho Decreto.
        • Artículo 2°: Conságrase el más expresivo voto de admiración al general J. Rufino Barrios por la proclamación de la República de Centro América.
        • Artículo 3°:  Todos los diputados presentes, constituidos en Asamblea, pasarán a poner este Decreto en manos del señor general Barrios.

Pase al Ejecutivo para su publicación.

Dado en el Salón de Sesiones en Guatemala, a cinco de marzo de mil ochocientos ochenta y cinco.4

Entre los diputados que firmaron su adhesion al general Barrios estaban:

  • Angel María Arroyo, presidente de la Asamblea y amigo personal de Barrios.  Era sacerdote, pero eso no le impidió adherirse de lleno al partido liberal.
  • Próspero Morales, quien luego sería luego Ministro de la Guerra del presidente José María Reina Barrios e iniciaría una revolución en su contra cuando éste extendió su mandato presidencial en 1897.5
  • Arturo Ubico, quien era un diputado de mucho prestigio ya que había sido Ministro y Embajador del gobierno de Barrios.  Durante el gobierno de veintidós años del licenciado Manuel Estrada Cabrera sería el presidente de la Asamblea durante la mayor parte del tiempo.  Era el padre del general Jorge Ubico.6
  • Alejandro M. Sinibaldi, que era también era el primer designado a la presidencia y quedó a cargo de la misma tras la muerte del general Barrios el 2 de abril de 1885.  Era bisabuelo del político guatemalteco Alejandro Sinibaldi Aparicio.7

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 79-85.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  4. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 664-666.
  5. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  6. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118
  7. Guerra, Recopilación: Las leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, p. 683.

11 de diciembre de 1879: la Constitución Liberal de 1879

La Asamblea Constituyente decreta la Ley Constitutiva de la República de Guatemala que estuvo vigente hasta el 9 de diciembre de 1944. Aquella constitución estaba hecha a la medida para el general J. Rufino Barrios

11diciembre1879
Colegio y Seminario Tridentino de la Nueva Guatemala de la Asunción.  Convertido en el Instituto Nacional Central para Varones por los gobiernos liberales en 1873.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los dictadores guatemaltecos del siglo XIX gobernaron a su sabor y antojo y consiguieron que las Asambleas Constituyentes de su tiempo decretaran leyes constitutivas que se acomodaban perfectamente a su estilo de Gobierno.  Rafael Carrera tuvo su propia constitución, la cual estuvo vigente de 1851 hasta 1865,1 y luego J. Rufino Barrios también tuvo la suya, que estuvo vigente durante toda la época de las dictaduras liberales.2

La constitución del general Carrera tenía una gran influencia de la Iglesia Católica, mientras que la de Barrios completamente neutralizó a la religion, prohibió el ingreso de las órdenes regulares, eliminó la educación religiosa, no permitió que la Iglesia tuviera propiedades, y prohibió que el clero secular cobrara el diezmo obligatorio.2  De más está decir que durante el gobierno de Barrios y sus inmediatos sucesores, la situación de los prelados en Guatemala fue precaria.

Barrios había sido presidente de facto desde 1873, cuando sus correligionarios liberales se cansaron de la tibieza de carácter del general Miguel García-Granados y Zavala y lo sustituyeron en la presidencia.  En esa época gobernó amparándose en el Acta de Patzicía y dándole largas a la emisión de una nueva constitución.3 Fue a partir de allí que verdaderamente se inició la Reforma Liberal y se produjeron las grandes expropiaciones de tierras de las comunidades campesinas y de las órdenes religiosas, las que dieron lugar al Banco Nacional de Guatemala y a enormes fincas cafetaleras que convirtieron en grandes potentados no solamente a Barrios sino a que sus principales colaboradores.4

De hecho, he aquí un listado de los «representantes del pueblo» que pertenecieron a la Asamblea Constituyente que emitió esta constitución:5

Nombre Distrito Puesto en 1879 Puestos posteriores
Juan Martín Barrundia Sacatepéquez
    • Ministro de Hacienda y Crédito Público
    • Ministro de la Guerra
Ministro de la Guerra (1879-1885)
Alejandro M. Sinibaldi Guatemala Diputado Constituyente
    • Diputado (1879-1885)
    • Primer Designado a la Presidencia
    • Presidente Interino (1885)
Lorenzo Montúfar Chiquimulilla Ministro de Relaciones Exteriores
    • Ministro de Relaciones Exteriores (1879-1882)
    • Diputado
    • Candidato presidencial (1892)
Arturo Ubico Urruela Escuintla Ministro de Gobernación y Justicia
    • Ministro de Gobernación y Justicia(1879-1882)
    • Diputado
    • Presidente de la Asamblea Legislativa (1898-1920)
Angel María Arroyo Salamá Diputado constituyente
    • Diputado
    • Presidente de la Asamblea Legislativa (1880-1885)
    • Ministro de Gobernación y Justicia (1885-1892)
Delfino Sánchez San Marcos
    • Propietario de fincas cafetaleras y azucareras, y de fábrica Cantel
    • Ministro de Instrucción Pública
    • Ministro de Fomento
    • Embajador en Francia
    • Embajador en Centroamérica
José María Orantes Zacapa Diputado constituyente
    • Primer Designado a la Presidencia
    • General Encargado de la Presidencia (1882-1883)
Manuel Herrera Sacatepéquez
    • Ministro de Fomento
    • Esposo de Ernestina Ubico Urruela
    • Medio hermano de Carlos Herrera
    • Ministro de Fomento
    • Diputado
Manuel Lisandro Barillas Quetzaltenango Diputado Constituyente
    • Jefe Político de Quetzaltenango
    • Segundo Designado a la Presidencia
    • Presidente de la República (1885-1892)
Francisco Lainfiesta Sacatepéquez
    • Propietario de Imprenta Oficial «El Progreso»
    • Diputado Constituyente
    • Presidente de la Asamblea Nacional Legislativa
    • Ministro de Gobernación y Justicia
    • Candidato presidencial (1892)

La Constitución de 1879 entró en vigor el 1 de marzo de 1880 y establecía que el mandato presidencial sería de seis años sin posibilidad de reelección consecutivo, aunque dejaba la opción de que mediara por lo menos un período para poder ser reelecto.2 La idea de Barrios era de seguir en el poder hasta 1885, descansar seis años y luego retomar el poder.  Pero su muerte en Chalchuapa truncó sus fines.  Aunque inicialmente la Asamblea modificó la constitución para reducir el poder del presidente Manuel Lisandro Barillas en 1885, éste dió un autogolpe de estado y la modificó para favorecerlo en 1887.6,7

Barillas fue el único presidente que entregó el poder después de seis años a su sucesor democráticamente electo, pero a partir de José María Reina Barrios todos los presidentes se reeligieron o extendieron su mandato por medio de artimañas por lo menos una vez; de hecho, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico se reeligieron varias veces cada uno.

La constitución de 1879 garantizaba la libertad de expresión y de prensa, pero eso solamente se cumplió durante una parte del gobierno del general José María Reina Barrios.  Todos los otros gobiernos tuvieron a la prensa completamente restringida e incluso hubo varios presidentes que tuvieron sus propios periódicos que los adulaban (Nota de HoyHistoriaGT: El licenciado Manuel Estrada Cabrera era propietario del «Diario de Centro América«8, y Jorge Ubico del «Liberal Progresista«).

Finalmente, la Constitución declaraba como ciudadano guatemalteco a todo aquel varón nacido en Centroamérica, mayor de 21 años y que supiera leer y escribir.  Esto, claro está, aplicaba únicamente a menos del 2% de la población, así que para que hubiera más votantes también decía que eran ciudadanos los soldados del ejército guatemalteco, quienes eran reclutados forzosamente entre las poblaciones indígenas y todos eran analfabetos.  Es por ello que todos menos uno de los presidentes guatemaltecos de la época liberal fueron generales.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  4. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 345
  5. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala, período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  6. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  7. Barillas, Manuel Lisandro (1887). Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  8. Diario de Centro América (2012). «Historia del Diario de Centro América». Foro red boa. Archivado desde el original el 20 de julio de 2014.

6 de abril de 1885: Barillas se queda con la presidencia interina

Mediante un hábil ardid, el general Manuel Lisandro Barillas le arrebata el poder al general Juan Martín Barrundia y se erige en presidente provisorio

Vista del Cementerio General en la época en que ocurrieron estos hechos. En los recuadros: el general Manuel Lisandro Barillas y el general Juan Martín Barrundia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Cuando se supo de la muerte del presidente Barrios en Chalchualpa el 2 de abril de 1885, inmediatamente asumió como nuevo presidente el primer designado a la Presidencia, el señor Alejandro M. Sinibaldi,1 —bisabuelo del conocido politico guatemalteco homónimo del siglo XXI—.

Sabiendo que Sinibaldi era una persona inteligente pero muy tranquila, varios grupos intentaron aprovechar la inestabilidad para hacerse del poder. Entre quienes quisieron tomar ventaja de la situación estaba el Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, quien con su férrea personalidad consiguió que Sinibaldi declarara estado de sitio y le confiriera poderes dictatoriales para calmar la situación.2

He aquí los decretos que emitió Sinibaldi el 3 de abril y que evidencian que ya estaba siendo víctima de la presión de Barrundia:

Palacio del Gobierno: Guatemala Abril 2 de 1885.El Primer Designado Encargado de la Presidencia, de acuerdo con el Consejo de Ministros,

Considerando: que en las difíciles circunstancias que atraviesa la República, se hace necesario que el Ministro de la Guerra tenga toda la libertad de acción indispensable para atender a su defensa; acuerda:

Se faculta al Ministro de la Guerra para que obre en el sentido que reclamen los intereses nacionales.

Comuníquese,

  • Primer Designado en el ejercicio del Poder Ejecutivo, Sinibaldi
  • Díaz Mérida3

Y éste es el otro decreto:

Alejandro M. Sinibaldi, Primer Designado Encargado de la Presidencia de la República de Guatemala,Considerando: que en las circunstancias que atraviesa el país, debe conceptuarse amenazada la tranquilidad pública, y que en consecuencia, se está en uno de los casos previstos por el artículo 39 de la ley Constitutiva; por tanto, de acuerdo con el parecer del Consejo de Ministros,

DECRETO:

Artículo 1.°: Se declaran suspensas en toda la República las garantías individuales de que habla el Título 2.° de la Constitución.
Artículo 2.°: Dése cuenta a la Asamblea Legislativa del presente Decreto.

Dado en el Palacio del Gobienro, a 3 de abril de mil ochocientos ochenta y cinco.

      • Alejandro M. Sinibaldi
      • El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, J. Martín Barrundia
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda, Delfino Sánchez
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Fernando Cruz
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Cayetano Díaz Mérida
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Francisco Lainfiesta
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Ramón Murga4

Barrundia era considerado como el responsable de numerosos atropellos y de la represión que ocurrieron durante el gobierno de Barrios, así que cuando el 4 de abril lanzó un manifiesto con tono y fraseología de Jefe de Estado, muchos ciudadanos se movilizaron ante la Asamblea Nacional Legislativa y el cuerpo diplomático para detenerlo. Una comisión se presentó ane el presidente de la Asamblea Legislativa (entonces presidida por el ex sacerdote Ángel María Arroyo -amigo personal de Barrios- y Manuel Echeverría) y, tras varias deliberaciones, el presidente Sinibaldi y su gabinete presentaron su renuncia, y la Asamblea decidió mandar a llamar al segundo designado a la Presidencia, el general Manuel Lisandro Barillas, para que se hiciera cargo del gobierno interino.​4

Barillas era el jefe político de Quetzaltenango, así que para que se presentara lo antes posible se dispusieron numerosos caballos de posta y salieron varias personalidades inmediatamente para mandarlo a traer.Por su parte, el general Felipe Cruz había quedado al mando de las tropas derrotadas en Chalchuapa y, aunque recibió varias ofertas para alzarse en armas y tomar el poder, se mantuvo leal al gobierno. Barillas recibió el mensaje del general Socorro de León, a quien había enviado la Asamblea, y salió rápidamente para la capital, aprovechando los caballos que Eduardo Rubio Piloña le suministró en Godínez y la diligencia que  Manuel Aparicio le proporcionó en Santiago Sacatepéquez.5

Y llegó Barillas al Cementerio General el 6 de abril, en traje de viaje y completamente empolvado por el largo el camino, acompañado de Rubio Piloña y de Aparicio. Se dirigió hasta el lugar en donde estaban sepultando al general Barrios, y al ver a Barrundia (que estaba montado en un corcel blanco dando instrucciones a su Auditor de Guerra, Vicente Sánez) le dijo: «Vengo a hacerme cargo de la presidencia, de la República, por llamado de la Asamblea. Sírvase disponer alojamiento para cinco mil hombres que dejo apostados en el Guarda Viejo».​ Barrundia se asustó al ver que Barillas no había llegado solo e inmediatamente entregó el poder; para cuando se dio cuenta de la treta, Barillas no solamente ya era el presidente interino sino que el gabinete de Barrios había renunciado y además él se había adjudicado para sí la Secretaría de la Guerra.6

He aquí la declaratoria que hizo Barillas a los habitantes de la República cuando asumió el poder el 6 de abril:

Manuel Lisandro Barillas, General de Brigada y Designado a la Presidencia de la República, en ejercicio del Ejecutivo.A los habitantes de la República:

La Asamblea Nacional Legislativa, en la observancia de lo dispusto en la ley Constitucional, me ha llamado para ponerme al frente del Gobierno en mi carácter de designado. Inmediatamente he correspondido al llamamiento, porque si siempre he querido seguir respetuosamente la ley fundamental y servir a mi Patria, ese deber es mucho más imperioso y sagrado en cualesquiera circunstancias difíciles para ella.

Las que atraviesa la República en la actualidad serían verdaderamente tales, si no se contara con el concurso y la abnegación de los buenos patriotas, para sostener el orden y la tranquilidad interior y para mantener honradamente la dignidad del país. Debemos ser grandes ante la desgracia que la ha abrumado con la pérdida del ilustre Jefe que tantos años rigió brillantemente sus destinos, y cuya pérdida ha sido causa de universal consternación. Debemos ser grandes ante los males que son consecuencia de esa pérdida, y colocados en el terreno de la legalidad y la justicia, debemos unir los esfuerzos y el trabajo de todos para defender la honra y el territorio Nacional, contra cualquiera facción y contra la invasión, si acaso la hiciera el gobierno de El Salvador.

Removida está dignamente por la Asamblea la única causa que podía alegarse hoy contra Guatemala; y hecho esto de parte de la República, la hostilidad que se le haga y la agresión que se intentara contra ella, serían una prueba de que se quería ejercer en realidad, contra este pueblo, el derecho de conquista que antes injustamente se le atribuía para legitimar la resistencia. Puestos en esa posición, debemos contar con el apoyo de todos los hijos de Guatemala, que no han de querer para su Patria el oprobio ni el envilecimiento, y contaremos, no lo dudo, con la influencia moral y con las simpatías de todos los Gobiernos civilizados que no han podido menos de aprobar y favorecer la conducta de los que nos proponemos mantener, hasta con nuestras vidas, el honor y los derechos de nuestra tierra.

La Patria exige, en los momentos de prueba especialmente la cooperación de todos. Soy el primero en ofrecer gustoso la mía, y al contribuir con el contingente de lo que depende de mi, he de esperar que todos me secunden y sigan mi ejemplo. Sin pretensiones de ninguna especia para ocupar, ni aún temporal y transitoriamente el puesto que las circunstancias me han traído a ocupar, si ellas fueran del todo prósperas y bonacibles, habría esquivado por todos los medios razonables venir a colocarme en él. Mas desde el momento en que ese puesto es puesto de deber, no he podido vacilar ni he vacilado un solo instante en aceptarlo con decida voluntad y firme resolución de llenar cumplidamente las gravísimas obligaciones que él impone. Ofrezco respecto y seguridad a todos los extranjeros y a todos los hombres honrados sin distinción, porque así como me propongo ser inflexible en todos los casos en que la necesidad y la justicia lo requieran, me propongo ser inflexible en todos los casos en que la necesidad y la justicia lo requieran, me propongo con igual firmeza que mi autoridad sea la protectora más enérgica y decidida de la razón y del derecho. Antes que mi persona y antes que todo, está la salvación de la Patria y para conjurar cualquier peligro y para rechazar cualquier atentado contra ella, estoy resuelto a todo sin detenerme en llegar hasta al sacrificio si fuere necesario, primero que ver holladas la honra y la dignidad Nacional. Unámonos todos pues: unidos todos alrededor de la bandera de la Patria, no hemos de tener otro móvil ni otra ambición que deshacer cualquier tentativa contra ella, y asegurar el orden y la tranquilidadpara que en medio de estos pueda hacerse legal y pacíficamente la elección del aquel a quien los pueblos designen con sus votos para ejercer la Presidencia.

Fuertes, porque hemos de estar unidos: fuertes porque sostenemos la causa de la justicia y de la dignidad, fuertes porque denfendemos el orden, la tranquilidad, el territorio Nacional y la independencia de la Patria, nada tenemos que temer. Y si en defensa de tan sagrados derechos e intereses fuera preciso sucumbir, no habrá guatemalteco que no estponto a ello antes que consentir en la humillación y a la vergüenza de su Patria, y que el nombre de ésta se borre del catálogo de los pueblos dignos y honrados que cuando el caso lo reclama, perezcan antes que abdicar su honra y su dignidad.

Jefes y soldados del Ejército: guardianos sois del territorio y del honor Nacional: vosotros y yo seremos dignos de la misión que nos incumbe: de vuestro valor y fidelidad depende muy especialmente que se salve el país, y puedo así asegurar que el país está salvado porque no se desmentirán vuestra honra y vuestra fidelidad, ni faltará un punto el respeto, de que habeis dado tan gloriosos ejemplos y testimonios al régimen de la legalidad.

¡Guatemaltecos todos! De poca significación es mi persona y pobres son mis dotes; pero inspirado en mi deber y en el amor de la Patrio, si no puedo expresar con numerososas y elocuentes palabras mis sentimientos y propósitos, con los hechos veréis que no omito esfuerzo ni sacrificio de ningun género por hacerme digno del puesto que entro a ocupar, y por cumplir fiel y valerosamente los deberes que me impone, los compromisos que contraigo, y los solemnes ofrecimientos que hago.

Guatemala, Abril 6 de 1885.

Vuestro conciudadano y amigo.

M.L. Barillas7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 33-34.
  2. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 34.
  3. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales, pp. 340-341.
  4. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 35.
  5. Ibid., p. 36.
  6. Ibid., p. 37.
  7. Guerra, Viviano. Recopilación: Las leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, 1883-1885, pp. 342-344

2 de abril de 1885: muere J. Rufino Barrios

Irónicamente en un Jueves Santo, muere el general presidente J. Rufino Barrios en Chalchuapa, en una de las primeras batallas de su campaña militar para reunificar Centroamérica.

2abril1885
Lugar histórico en donde falleció el general J. Rufino Barrios en Chalchuapa.  En el recuadro: versión idealizada de la muerte del presidente guatemalco. Imágenes tomadas de El Porvenir de Centro-América y de Wikimedia Commons.

El general J. Rufino Barrios murió el 2 de abril de 1885 tratando de unificar Centroamérica bajo su filosofía liberal.  La historia oficial refiere que Barrios murió peleando al frente de sus tropas, y hay algunas versiones de sus allegados que sugieren que las balas que lo mataron fueron las de los mismo soldados guatemaltecos a quienes habrían sobornado los salvadoreños.

Pero existe tambien una tercera version, relatada por el renombrado historiador e intelectual guatemalteco Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central ante la Historia, volumen III» que dice asi:1

«Yo poseo datos verídicos sobre cómo acaeció la muerte del general Barrios; datos que me fueron suministrados por su asistente, el coronel José Angel Jolón, que se encontraba con él, cuando fue mortalmente herido. Estaba yo en Nueva York, algun tiempo después, para recibir en esa gran ciudad, a la esposa de don Rufino, con sus hijos, todavía pequeños.  La acompañaban, Luciano Barrios, el coronel Jolón y la señorita Luz Ruiz.  Doña Paca Aparicio v. de Barrios, ocupó una casa en la 5a. avenida, frente al Parque Central.  Esa mansión lujosa y bien situada la había comprado don Rufino, pero como la señora no sabía las prácticas domésticas de la gente rica de allá, puso al coronel Jolón de portero, […].  Ya en vísperas de regresar yo a Guatemala, fui, una de tantas veces, a visitar a doña Paca, a quien procure servir, haciendo que entrase, sin pagar derechos, que importaban diez mil dólares, un gran equipaje, varios caballos, y otras muchas cosas, que de aquí se llevo a los Estados Unidos.  En esa oportunidad, el portero Jolón, me suplicó que, si era possible, le consiguiera permiso para volver a Guatemala, ya que no quería continuar llevando aquella vida, en país extraño.  Hice ver a la señora viuda de Barrios, que no le convenía tener a un porter que no hablaba inglés; […]; que Jolón deseaba regresar a Guatemala, aprovechando mi viaje; […].  Quedé convenido que le pagaría ella el pasaje, en primera, y se iría conmigo dicho coronel.1

En la larga travesia, […], platicaba yo con Jolón; y el me contó, que una tarde, como a las seis, llegó un viejecito salvadoreño, con un joven, hijo suyo, a hablar con el general Barrios, cuando estaba la batalla de Chalchuapa ya para ganarse, por las tropas unionistas.  Que al ver Barrios, a aquellos mensajeros, dijo a Jolón: «Dejame solo con ellos, aquí en mi tienda de campaña, y volves despues».  Temeroso el ayudante Jolón, de que sucediese algo a su jefe, se puso, por fuera, a espiar lo que pasaba; y pudo oir claro que el general dijo a aquellos salvadorenos: «Los cincuenta mil pesos están listos, para que ustedes, en las dos mulas que traen, los lleven; pero me explican bien el camino que debo tomar para mi entrada, puesto que todo esta convenido».  Que entonces, el viejo y el muchacho le contestaron: «Que entrara, con su Estado Mayor, por una vereda, que indicaron; y que ya [Rafael] Zaldívar podría salir, y dejar la plaza, en poder de los guatemaltecos; porque tenía un buque listo para huir, pues quedaría El Salvador revuelto».  Jolón me aseguró que él, con algunos soldados, ayudaron a dichos mensajeros, a cargar el dinero sobre las mulas.1

Esto pasó la víspera de que acaeciese la ocurrencia de los jalapas; y el general Barrios, en compañía de Andrés Téllez, Urbano Sánchez, Jolón y dos militares cuyos nombres no recuerdo, se dirigió el 2 de abril, como a las 7 de la mañana, por un espeso bosque que tenia un camino estrecho; que sobre los árboles, muy ocultos, estaban unos tiradores; y que de repente dispararon, sobre la comitiva, hiriendo en el lado derecho del hombro al general Barrios, y atravesándolo la bala por el corazón dejándolo instantáneamente muerto. […] Sus acompañantes fueron heridos y cayeron muertos por balazos verticales. La herida que sufrió Barrios, por su dirección, indica claramente que fue resultado de un tiro disparado de muy arriba hacia abajo; lo mismo que lo otros disparos, que se han descrito. Viéndose perdido el ejército salvadoreño, es muy verosímil que se valiera su jefe de una estratagema, como la que corrió, por muy válida, a raíz del fallecimiento del Presidente de Guatemala.»1

Desde su muerte, los gobiernos liberales que le siguieron se dedicaron a engrandecer su memoria, llamándolo «El Reformador», culpando a su Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, de todas las atrocidades que ocurrían en contra de los opositores al régimen en las ergástulas de la Penitenciaría Central e ignorando el enriquecimiento ilícito de Barrios durante su largo gobierno.  Por cierto, que Barrundia murió en 1890, tratando de derrocar al gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, a bordo del buque estadounidense «Acapulco» que los transportaba de México a El Salvador para unirse a la revuerta de los Ezeta en ese vecino país y que amenazaba con invader Guatemala y derrocar a Barillas.2  Desde ese momento, la demonización del personaje de Barrundia fue completa.

A su muerte, Barrios dejó una cuantiosa fortuna acumulada durante su gobierno, la cual fue heredada por su esposa, Francisca Aparicio de Barrios, quien la disfrutó en Nueva York y España.  El documento original del inventario de los bienes de Barrios fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, a quien le pagaron seis mil pesos por sus servicios.3 Al respecto dijo el reputado historiador liberal Federico Hernández De León en 1924:4

«Algo se han aquietado las pasiones y los espíritus serenos demarcan el valor legítimo de Barrios. En las responsabilidades que deben deducirse, saldrán los procedimientos crueles, que más tarde perpetuaron como si se tratase de un sistema. Y también se significará el poco escrúpulo en el manejo de la hacienda, que en los días del gobierno conservador, se mantuviera con respeto.  Los presidentes Carrera y Cerna murieron sin dejar mayores bienes de fortuna, en tanto que la testamentaría de don Rufino, alcanzó los millones…»4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5.
  3. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento».
  4. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Guatemala: Sánchez y de Guise.