24 de junio de 1823: tras la caída del Primer Imperio Mexicano, Vicente Filísola convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica

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Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notaria en 1896.  En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.  Imagen tomadad de “El Porvenir de Centro América“.

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.

La noticia de una nueva asamblea fue gozosa para los criollos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, los habitantes convocaron a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre los estados que se oponían a la anexión y los que no.

La Asamblea estuvo finalmente conformada el 26 de junio de 1823 con cuarenta y un representantes de las provincias quienes se reunieron en la Sala del Consejo de los Capitanes Generales, para luego salir a la Catedral en donde juraron fidelidad a la patria. Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del padre y doctor José Matías Delgado.

El primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que ahora en el siglo XXI suena falaz, y que dice textualmente: “Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua Espana, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.”

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: “establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva ; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana.”

Sin embargo, los nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto los criollos se dividieron en dos bandos que habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones:  los liberales y los conservadores.

BIBLIOGRAFIA:

23 de junio de 1851: muere el licenciado Alejandro Marure, primer historiador oficial y primer catedrático de Geografía e Historia en Guatemala

Retrato del historiador Alejandro Marure, tomado de Wikimedia Commons.

La documentación de la historia de Guatemala se inició con el gobierno del doctor Mariano Gálvez, quien nombró al licenciado Alejandro Marure como historiador oficial de su gobierno con el fin de mostrar todas las bondades del régimen liberal y de denostrar todo lo ejecutado por el partido conservador, al que Marure llegó incluso a llamar “Opositor” en sus escritos.

Marure había sido educado en el Seminario Tridentino, como se acostumbraba en la época colonial para los varones de las élites sociales.  Era hijo de Mateo Antonio Marure, quien muriera cuando su hijo solo contaba con seis años de edad durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra. El padre de Marure había estado dos años en prisión tras ser acusado de independentista y murió cuando fue enviado a España, pues había una epidemia de fiebre amarilla en el puerto de La Habana, a donde llegó en una de las escalas de su viaje a la Península.

Por el resentimiento que tenía contra las autoridades espanolas, tras la Independencia de Centroamérica se identificó con el partido liberal y por esto, fue llamado por el gobiero del Dr. Gálvez para fungir como juez y para escribir el bosquejo de las revoluciones de independentistas de 1811 y de la Guerra Civil Centroamericana post-independencia.  Además fue nombrado como catedrático de Geografía e Historia de la recién fundada Academia de Ciencias y Estudios, entidad que sustituyó a la Pontificia Universidad de San Carlos durante el régimen de Gálvez, y cuya imprenta publicó sus primeras obras.

Tras el derrocamiento de los liberales en 1838, Marure escribió su obra de “Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América” la cual tiene un marcado sesgo liberal. Sin embargo, el general Rafael Carrera no lo persiguió por ello, sino que lo distinguió con su amistad y mantuvo su prestigio.  Carrera le proporcionó las facilidades para que siguiera desarrollando su actividad historiadora y fue quien escribió la proclama por la cual Carrera declaró al Estado de Guatemala desglosado de la Federación Centroamericana.

Desafortunadamente, Marure era un hombre enfermizo, quien tenía una constitución endeble y padecía de problemas intestinales.  Aunque muy disciplinado en su trabajo, no logró terminar el segundo tomo de la Historia de Centroamérica que le encomendara el gobierno, ya que la muerte lo sorprendió cuando contaba apenas con cuarenta y seis años de edad.

El lector interesado encontrará aquí algunas de las obras de Marure:

BIBLIOGRAFIA:

27 de mayo de 1866: muere Mariano de Beltranena, prócer de la Independencia y expresidente de la República Federal de Centro América

Imagen de las calles de Matanzas, cuba en 1902, en donde falleció Mariano de Beltraena en 1866.  Imagen de los archivos de la Universidad de Miami.

Mariano de Beltranena y Llano era miembro de lo que se llamara en su época “las familias”, que eran grupos de criollos de origen español emparentados con la familia Aycinena y que aspiraban a crear una nobleza criolla, ya que la nobleza española auténtica nunca viajó a América y prefirió mantenerse en Europa.

La familia Aycinena se opuso originalmente a la independencia debido a sus aspiraciones aristocráticas, pero cuando la necesidad de la emenacipación se hizo evidente fueron los encargados de negociar con Gabino Gaínza la traición de éste al monaca español, y de hecho, la firma de Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del capitán general en el acta del 15 de septiembre de 1821. Para entonces Beltranena tenía poco más de 40 años, era abogado y había pertenecido al Ayuntamiento (que era el gobierno criollo opuesto a la Real Audiencia), al consulado de comercio e integraba la diputación provincial.

La situación de la región se deterioró en los siguientes años hasta que estalló la Guerra Civil Centroameriana entre los criollos conservadores y los liberales, y tras la debacle de Manuel José Arce en San Salvador en 1827, el poder de los conservadores se fue debilitando gradualmente.  Finalmente, el general liberal Francisco Morazán derrotó al gobierno de Mariano de Aycinena, y entró a la Ciudad de Guatemala el 13 de abril de 1829 después de firmarse la capitulación en la que garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados.  Sin embargo, las sus tropas invasoras consumaron saqueos y abusos contra los habitantes de la ciudad de Guatemala, incluyendo robos y asesinatos sin importarles la dichosa capitulación y la casa de Beltranena fué uno de los principales blancos de los forajidos debido a que eran miembros de las familias aristocráticas.

Para como de males, al día siguiente de ocupar la plaza, Morazán citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República Federal en receso, Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado, y cuando todos estaban en una sala del palacio, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial invasor que los redujo a prisión por a Morazán se le había antojado romper unilateralmente el convenio de capitulación.

Cuando todos esperaban lo peor y escribían o gritaban su testamente, Beltranena se mantuvo altivo y sereno, y pidió un papel para escribir la siguiente protesta

“Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía. El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al general de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado: que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias. Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado. Fui arraneado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel por el mismo jefe y por un oficial subalterno. Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas. Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos. En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

  • M. Beltranena 
  • F. de Sosa, Ministro de Relaciones Interiores, Exteriores, Justicia y Negocios Eclesiásticos

Pese a su formal protesta, Beltranena permaneció en prisión, prácticamente pasando de la presidencia de la República de Centro América a una celda. Al poco tiempo Arce y Aycinena, se dirigieron al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio y al cabo de unos meses, los puso en libertad y les expatrió hacia Nueva Orleáns, con la condición precisa que no podían regresar ni a Centro América ni a México.  Por su parte, Beltranena permaneció prisionero y cuando por fin salió en liberal, salió para la Isla de Cuba en donde murió, sin querer regresar jamás a Guatemala aún después de que Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1838.

BIBLIOGRAFIA:

 

16 de octubre de 1852: tras el fallecimiento del doctor Alejandro Marure, se encarga a Ignacio Gómez la recopilación razonada de todas las leyes emitidas hasta la fecha

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Asamblea Legislativa de Guatemala a principios del siglo XX.  Imagen tomada de la revista oficial “La Locomotora” del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.
El gobierno liberal de Mariano Galvez encomendó al Dr. Alejandro Marure que escribiera la historia de la naciente nación, cosa que éste hizo con esmero, pero con un gran sesgo liberal, al punto que al recorder a las autoridades conservadoras no las mencionaba por nombre o se refería a ellas como “miembros del partido Opositor”.

Pero a la caída de Galvez en 1838, los conservadores recuperaron el poder y años después, el 24 de septiembre de 1847, reconociendo la capacidad de Marure, le encomendaron que escribiera una recopilación razonada de todas las leyes que se habían decretado en Guatemala desde la Independencia hasta ese momento.

Desafortunadamente, la muerte sorprendió al primer historiador guatemalteco el 29 de junio de 1851 y no pudo terminar la tarea encomendada, razón por la que el 16 de octubre de 1852 el gobierno del general Rafael Carrera solicitó a don Ignacio Gómez que continuara con la tarea encomendada originalmente al finado Marure.

La tarea era titánica y no fue concluida sino hasta en 1871, cuando el doctor Rafael Pineda de Mont public la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala en tres tomos.

Cuando los liberales recuperaron el poder en 1871, también encomendaron a importantes intelectuales la recopilación de leyes, destacándose entre ellos: Juan Mata, Agustín Gómez Carrillo, Viviano Guerra y Felipe Estrada Paniagua, entre otros.

BIBLIOGRAFIA:

3 de julio de 1836: arriba la goleta Mary Ann Arabella con los primeros 63 colonos ingleses que se establecieron en Abbostville, Boca Nueva, Verapaz

 

Calvario colonial de la ciudad de Cobán en 1897.   Fotografía de Alfred Percival Maudslay tomada de Wikimedia Commons.

Tras la independencia de Centroamérica en 1821, la influencia inglesa empezó a incrementarse en la región. Desde su establecimiento en la parte norte del actual territorio de Belice, los británicos se aliaron con los líderes criollos liberales y conservadores y dirigieron la política de los recién conformados estados de la República Federal de Centro América.

Además, luego de la expulsión de las órdenes regulares, las grandes haciendas de los religiosos fueron confiscadas y luego otorgadas a ciudadanos ingleses para que las explotaran.  Como parte de este proceso de establecer una nueva colonización, los ingleses consiguieran que se les autorizara establecer un poblado en Boca Nueva, Verapaz, a la que los ingleses llamaron Abbotsville.

El 3 de julio de 1836 llegó la goleta Mary Ann Arabella a Izabal con los primeros 63 colonos ingleses.  Los británicos se establecieron en el mismo lugar en que antiguamente habían fundado los españoles el poblado de Nueva Sevilla,en 1544 y que había sido desalojado por los dominicos cuando se enteraron que era utilizado para vender a los indígenas como esclavos.

Pero como la región de Verapaz está llena de precipios y bosques con yerbas y arbustos por donde se caen caballos y mulas a profundos precipios, la colonia inglesa no prosperó y no dejó mayores recuerdos de su presencia en el lugar, al contrario de la colonia alemana que se estableció bajo el auspicio del gobierno del general J. Rufino Barrios cuarenta años despues.

BIBLIOGRAFIA: