18 de agosto de 1838: en medio de la anarquía producida por el levantamiento católico-campesino, el Estado de Guatemala declara estado de sitio

18agosto1838
Mapa de los Estados de Guatemala y de Los Altos en 1838.  Nóte el área considerable de Los Altos, que se separaron de Guatemala el 3 de mayo de ese año.  La situación de anaquía que se vivía tras el alzamiento campesino católico, hizo que las autoridades del estado declararan estado de sitio en todo el territorio.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El papel del clero secular en el levantamiento del campesinado dirigido por el general Rafael Carrera en 1837-38 ha sido minimizado por los historiadores oficiales.  Toda la revolución ha sido presentada como un alzamiento contra el moderno gobierno del Dr. Mariano Gálvez, debido a la ignorancia de la población indígena que creyó que estaban envenenando los pozos de agua con el cólera.1  Ahora bien, es cierto que la creencia de que estaban envenenando los pozos fue el detonando de la violencia, las causas del levantamiento son mucho más profundas y están enraizadas en las costumbres coloniales que se impusieron a los indígenas, ya fuero reducidos en encomiendas por los criollos hacendados o en las doctrinas de los poderosos frailes regulares.  Los indígenas crearon su propia religión, por medio del sincretismo de sus creencias ancentrales con la imaginería católica española, y alcanzaron un punto en que utilizaban las imágenes de santos únicamente para representar a sus verdaderas deidades.

De esta esta cuenta, la expulsión de los frailes y del arzobispo Ramón Casaus y Torres tras la victoria de Francisco Morazán en 1829, puede considerarse como el punto de partida de la revolución que llevó a Rafael Carrera al poder. Cuando los frailes fueron expulsados, sus bienes y haciendas fueron confiscados, incluyendo a todos los indígenas y esclavos negros liberados que trabajaban en ellas.  Varias de esas haciendas, como por ejemplo la Hacienda de San Jerónimo que tenían los dominicos en la Verapaz fueron entregadas a ciudadanos británicos en pago a su ayuda logística para vender al régimen de Mariano de Aycinena en 1829.  Los frailes salieron del país, pero los curas párrocos del clero secular se quedaron, y empezaron a hacer trabajo de hormiga entre los indígenas de sus parroquias diciéndoles que los liberales que estaban ahora en el poder estaban aliados con los “herejes” protestantes, enemigos de la “verdadera religión“.2

El descontento de los campesinos rurales empezó a crecer cuando el gobierno liberal estableció un impuesto individual a los indígenas, el cual era tan abusivo que apenas les dejaba recursos para subsistir; además, había “gentes militares, no de muy buena conducta que fueron desacreditando al Gobierno por el despotismo y arbitrriedades con que obraban“.3  Si bien resistieron resignadamente, como ya estaban acostumbrados tras varios siglos de colonizaje, la situación empeoró en 1837 cuando el líder liberal José Francisco Barrundia convenció al Jefe de Estado Mariano Gálvez para que se hiciera oficial la traducción que Barrundia había hecho de los Códigos de Livingston, los cuales se utilizaban en el estado norteamericano de Luisiana y, a su vez, estaban basados en el Código Legal de Napoleón.  Estos códigos introdujeron leyes demasiado novedosas para la población guatemalteca, que no estaba acostumbrada a juicios de jurados, matriminio civil y divorcio.4  De más está decir que los curas párrocos aprovecharon estas desatinadas leyes liberales para atacar al régimen y acusarlo de herético entre sus feligreses.

Fue en medio de esta situación cuando llegó a Guatemala la epidemia del cólera morbus, y el gobierno de Gálvez intentó utilizar sus métodos novedosos para reducir los efectos de la epidemia.  Y cuando intentó establecer medidas sanitarias que evitaban que los pobladores tuvieran acceso a sus fuentes de agua, el descontento acumulado y fomendato por los curas párrocos estalló y se inició la revolución campesino-católica que terminaría con el gobierno de Gálvez, no sin antes crear un rompimiento entre los liberales y obligar al gobernante a emplear medidas de tierra arrasada contra los poblados del oriente del Estado, que era en donde estaban los principales focos de revolucionarios. De acuerdo al propio general Carrera: “pero en seguida la cosa subió de punto; sobre tanto conjunto de males, vino la epidemia del Cólera morbus, epidemia desconocida en este país, y estando todos mal prevenidos con los sucesos anteriores, a la primer aorden que dió el Gobierno para despejar los pueblos, botar toda la arboledad de dentro de ellos y sus inmediaciones, cercar las fuentes de agua de que se surtían los habitantes, y de establecer cordones satinarios par aevitar la comunicación de unos pueblos con otros, subióo de punto la agitación general”.5

El historiador Alejandro Marure resume la situación que se vivía en el Estado al final del gobierno de Gálvez de la siguiente forma: “[El 16 de enero de 1838], por decreto del Gobierno de Guatemala, expedido en esta fecha, se declaró en estado de rebelión a los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez.  Otras declaratorias semejantes a ésta, repetidas con frecuencia en todo el curso del año de 38, y muy especialmente la que hizo por la Comandancia general en 18 de agosto, comprensiva de todo el Estado, mantuvieron a sus habitantes sometidos al régimen militar y privados de todas sus garantías hasta el 31 de enero de 839 en que se declaró por la Asamblea solemnemente restablecido el régimen constitucional.”6

La situación del Estado en agosto de 1838 era caótica.  Gálvez había sido obligado a renunciar a finales de enero, y los criollos liberales de los departamentos del occidente se habían segregado de Guatemala y habían formado su propio Estado de Los Altos el 3 de mayo.7  Mariano Rivera Paz llegó al poder el 22 de julio, pero fue removido por el presidente federal, general Francisco Morazán, quien lo sustituyó por Carlos Salazar.  Y las Huestes de Mita, encabezadas por Rafael Carrera y conformadas por dos mil campesionos católicos, habían vencido categoricamente a las fuerzas liberales en los llanos de Jalapa el 15 de agosto, haciendo que Salazar decretara el estado de sitio en todos los departamentos que todavía le quedaban a Guatemala.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 13-14.
  3. Ibid., pp. 15-16.
  4. Ibid., p. 16.
  5. Ibid., p. 17.
  6. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América desde el año 1821 hasta el de 1852.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 99.
  7. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular.
  8. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.

3 de abril de 1877: el gobierno de J. Rufino Barrios implementa el Reglamento de Jornaleros autorizando a los cafetaleros a pagar salarios ínfimos a los campesinos indígenas

3abril1877
Una niña indígena recoge la cosecha de café en una finca cafetalera propiedad de alemanes en Alta Verapaz en Guatemala en 1934.  En el recuadro: la familia alemana propietaria de la finca.  El reglamento de jornaleros y la expropiación de tierras comunales indígenas que realizó Barrios en 1877 permitieron la formación de grandes latifundios cafetaleros a expensas de la propiedad y trabajo indígenas.  Fotogramas tomados del documental fílmico “Guatemala Expedition (1933-1934)“. 

La Reforma Liberal fue en realidad una profunda Reforma Agraria que favoreció a los criollos liberales, iniciando en 1877, cuando el general presidente J. Rufino Barrios vió que la expansión del cultivo del café sería la base financiera que iba a permitirle a él y a sus correligionarios convertirse en potentados que podían rivalizar con los “nobles” aristócratas.1

Solamente había un problema para los planes de Barrios:  la población indígena.  Para salir de ese problema, Barrios implementó dos programas de Reforma Agraria:

  1. Abolición de la propiedad comunal indígena para que las tierras pudieran ser compradas a precios de ganga por inversionistas extranjeros
  2. Reglamento de Jornaleros, que estableció el mandamiento gracias a lo que el gobierno autorizó a los dueños de las grandes fincas que se formaron a dar salarios miserables a los campesinos indígenas que trabajaran para ellos.1

Gracias a estos dos programas, el desarrollo del café en Guatemala fue considerable.1 De hecho, por medio del Reglamento de Jornaleros se trataba a los trabajadores casi como esclavos, teniéndolos en una situación de servidumbre similar a la de la época de la colonia. Y es que como el reglamento señalaba que el patrono podía adelantarle parte de su sueldo al trabajador, los patronos idearon un sistema por el cual muchos campesinos poco a poco se fueron endeudado con el dueño de la finca hasta que dicho endeudamiento era ya impagable y tenían que mantenerse a perpetuidad en dichas tierras ya que no podían dejar su trabajo sin haber saldado completamente la deuda adquirida. A esto se sumaba que las deudas eran heredadas de padres a hijos, por lo que estos último ya estaban obligados a permanecer en la finca en que habían trabajados sus padres. Y, por si esto no fuera poco, la mayoría de las fincas pagaban con su moneda propia, la cual podían intercambiar únicamente en la tienda de la finca por los productos que allí se encontraban, los cuales eran vendidos a altos precios.2

Reproducimos a continuación aquel reglamento emitido el 3 de abril de 1877, redactado en su mayoría por el Ministro de Hacienda, Manuel Herrera, con algunos comentarios para ponerlo en su debido contexto histórico:3

Decreto Número 177

J. Rufino Barrrios, general de División y Presidente de la República de Guatemala.

En uso de las amplias facultades de que se halla investido,

(Nota de HoyHistoriaGT:  Barrios no tenía ninguna facultad constitucional en lo absoluto, pues estaba gobernando en base al Acta de Patzicía, el cual fue el documento que los liberales revolucionarios firmaron el 3 de junio de 1871 desconociendo al presidente constitucional Vicente Cerna).

DECRETA:

El siguiente REGLAMENTO DE JORNALEROS

De los patrones y jornaleros

Sección primera: de los patrones

Artículo 1°. Se entiende por patrón el dueño o arrendatario de una finca rural y para los efectos de este Reglamento el que a su nombre la administra o gobierna.

Artículo 2°. Agente del patrón, es el individuo autorizado para concertar trabajadores y representarlo ante las autoridades en los contratos o reclamaciones por el mismo motivo.  Para ser reconocido como agente, basta presentar una carta poder extendida en papel simple y firmada por el patrón u otro individuo de su familia o de sus dependientes.

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese cómo se facilita la identificación de quien representara a los patrones).

Artículo 3°. El agente obliga al patrón a estar y pasar por los conciertos o contratos que celebre con los jornaleros, lo mismo que por las gestiones que haga  conforme al artículo anterior.

Artículo 4°. El patrón y sus agentes o dependientes están obligados:

  1. A mantener el buen orden en su respectiva finca;
  2. A exigir al jornalero que trate de acomodarse en su finca, que exprese su nombre y apellido, lugar de su vecindario, última finca donde haya trabajado y la exhibición del libreto o boleta de solvencia con su anterior patrón; (Nota de HoyHistoriaGT: es decir, el campesino indígena tenía que dejar su lugar de residencia para trasladarse a la finca, y soportar el trato y la vivienda que le proporcionaran)
  3. A dar parte a la autoridad inmediata si el jornalero que se presenta fuere colono de otra finca y no llevare autorización para concertarse, o si fuese habilitado por otro partón, con quien no esté solvente;2
  4. A llevar un registro o matrícula de cuentas corrientes en donde asentará semanalmente el debe y el haber de cada jornalero, haciéndoselo saber cada semana y anotándolo en el libreto del mismo jornalero.2
  5.  A proporcionar a los colonos habitaciones de teja o pajizas, y ocupación a ellos y sus familias para que puedan ganar un jornal, y no habiendo trabajo en la finca designarle una área de terreno, sin gravamen alguno, para labrarlo por su propia cuenta; (Nota de HoyHistoriaGT:  las familias completas se iban a trabajar de jornaleros, incluyendo a mujeres y niños, y tenían que abandonar sus lugares de origen para ir de finca en finca).4
  6. A permitir a los colonos, buscar trabajo en otra finca, cuando lo haya en la que habitan, dándoles el permiso por escrito, indiando el tiempo por el cual pueden concertarse;
  7. A no hacer anticipo alguno al colono de otra finca, que trabaja con permiso escrito, de su patrón, bajo la pena de perder la cantidad anticipada que ingresará al fondo de caminos;
  8. A dar al colono o jornalero un libreto que éste conservará en su poder, y asentar en él semanariamente el debe y haber de su cuenta; (Nota de HoyHistoriaGT: este documento se prestaba a todo tipo de abusos, pues los campesinos indígenas eran analfabetos).  En la primera hoja del libreto se pondrá el contrato que se hubiese celebrado con el colono o jornalero, con todas sus circunstancias y condiciones.
  9. A dar a los colonos o jorganerlos una alimentación sana y abundante, cuando en virtud del contrato esté obligado a suministrarla;
  10. A establecer gratis una escuela de primera letras, dominical o nocturna, en las fincas donde hubiera más de diez familias para los niños que trabajan en ellas, y diaria para los pequeños de ambos sexos, si no hubierse población inmediata, o ésta carezca de escuela; (Nota de HoyHistoriaGT: es decir, había mano de obra infantil de ambos sexos).
  11. A pasar al fin de cada año a la autoridad más próxima, una nómina de los nuevos jornaleros habilitados y de los colonos admitidos en el año con razón de su procedencia y de los cambios habidos en los que existían anteriormente.

Artículo 5°. La falta de cumplimiento de cualquiera de las obligaciones que establece el artículo anterior, será penada con una multa de diez a cincuenta pesos, segun los casos.  Las autoridades locales son las competentes para imponer esas multas.

Artículo 6°. En el caso del inciso 7°. del artículo 4°., el colono o jornalero queda obligado a enterar al respectivo fondo el anticipo que hubiere recibido. No pudiendo hacer el entero, descontará su valor en trabajos públicos, salvo el primer patrón la cantidad, para que el jornero o colono se lo abone en trabajos propios. (Nota de HoyHistoriaGT: por supuesto, los patrones nunca abonar esto; los indígenas eran enviados a trabajar en caminos rurales o a hacer el servicio militar si no eran traslados a otra finca).

Artículo 7°. El patrón que a sabiendas seduzca a un colono o jornalero de otra finca, incurrirá en una multa de veinte a cien pesos, sin perjuicio de devolver al mozo, quedando responsable de lo que adeuda a su anterior patrón y a perder la habilitación que le haya dado en favor del fondo de caminos, en cuyo caso se procederá como se dispone en el artículo anterior.

Artículo 8°. Ningun patrón tiene derecho de castigar al colono o jornalero por faltas cometidas en la finca, y en cualquier caso que ocurra, deberá dar parte a la autoridad local más inmediata para que conozca de la falta y la castigue.

Artículo 9°. Es obligación estricta de los patrones tratar bien a los colonos o jornaleros, lo mismo que darles la boleta de solvencia cuando soliciten trasladarse a otro punto.4

Artículo 10°. Cuando el patrón se negare sin motivo a dar al colono o jornalero boleta de solvencia, éste podrá ocurrir a la autoridad local, para que en vista del respectivo libreto se la mande dar, imponiente al patrón una multa de diez pesos.

Artículo 11°. En caso de epidemia local que amenace la vida de los habitantes de una finca, no podrá retenerse en ella a los colonos y jornaleros, debiendo pasado el peligro, volver a la finca a cumplir sus compromisos.4

Artículo 12°. En el caso del anterior artículo, el patrón extenderá por escrito al colono ó jornalero, la respectiva licencia, expresando en ella la cantidad que adeuda y el tiempo que le falta para cumplir su concierto. (Nota de HoyHistoriaGT: el sistema de la libreta se corrompió de tal modo, que aun y cuando los salarios que se pagaban eran miserables, los patrones se las ingeniaron para que los campesinos siempre les estuvieran debiendo).5

Artículo 13°. El patrón que no lleve el libro de cuentas corrientes de que habla el inciso 4°. del artículo 4°., además de pagar la multa que corresponda, quedará sujeto, respecto a cuentas, a estar y pasar por lo que conste en el libro del colono o jornalero.

Artículo 14°. A cualquiera clase de jornaleros el patrón deberá darles habilitación diaria ó cada ocho dias si así lo exigieren para sus alimentos.

SECCIÓN SEGUNDA: Jornaleros

Artículo 15°. Hay tres especies de jornaleros: colonos, jornaleros habilitados para trabajar por tarea, por dia ó por mes, y jornaleros no habilitados.

§ I De los colonos

Artículo 16°. Se entiende por colono el jornalero que se compromete á residir y trabajar en una finca rural o que de hecho trabaja y reside en ella. Los arrendantes de las fincas de campo, están comprendidos en la clase de los colonos y obligados á trabajar en la propia linea si en el contrato de arrendamiento no se hubiere estipulado lo contrario. El mismo carácter y la misma obligación tienen los poseedores de terrenos en precario, comprendidos en los de otra finca rural.

Artículo 17°. El tiempo por el cual puede concertarse un colono será convencional, pero no podrá exceder de cuatro años. Sin embargo, no se retirará de la finca sin estar solvente con su patrón aunque haya pasado el término. (Nota de HoyHistoriaGT: como ya se indicó en la nota del artículo 12, los patrones se las ingenieron para que los colonos estuvieran siempre endeudados con ellos).

Artículo 18°. Son obligaciones del colono:

  1. Prestar su trabajo en la finca por el salario convenido siempre que hubiere ocupación en ella;
  2. Estar sometido al patrón y sus agentes, en todo lo relativo al buen orden y ejecución de los trabajos de la finca;
  3. Conservar el libreto de su cuenta corriente, cuidando de que el patrón asiente semanariamente el estado de ella en dicho libreto;
  4. No recibir de otro patrón anticipo alguno por cuenta de trabajo, que deba verificarse antes de concluirse el término porque se concertó como colono ó aunque se haya concluido, sino está solvente con el patrón;
  5. Enviar á sus hijos a la escuela de primeras letras establecida en la misma finca;
  6. Permanecer en la finca todo el tiempo concertado y no retirarse de ella antes que termine, aun cuando estuviere solvente con su patrón.4

Artículo 19°. El patrón calculará la suma, que pueda anticipar al colono según los trabajos que haya de ejecutar cutar y el tiempo del compromiso. (Nota de HoyHistoriaGT: he aquí una de las principales fuentes de fraude para endeudar a los trabajadores).5

Artículo 20°. Cuando no esté obligado el patrón á suministrar alimentos al colono y éste no pueda procurárselos por consecuencia de suma escasez de granos, o sólo pueda obtenerlos a un precio tal que no baste su salario para proveer a su subsistencia, podrá retirarse de la finca aun cuando no se haya terminado el tiempo de su concierto, a no ser que el patrón se los proporcione a precios cómodos. (Nota de HoyHistoriaGT: he aquí otra de las principales fuentes de fraude para endeudar a los trabajadores).6

Artículo 21°. Si el colono en virtud de los dispuesto en el artículo anterior, hubiere de retirarse de la finca, deberá hacerlo con permiso escrito del patrón en el cual conste la cantidad que adeuda y el tiempo dentro del cual debe volver á cumplir sus compromisos.

Artículo 22°. El colono que extraviare su libreto, deberá estar y pasar por las constancias que respecto á su cuenta existan en los libros del patrón.

§ II De los jornaleros habilitados.

Artículo 23°. Jornalero habilitado es el que recibe dinero anticipado, obligándose a pagarlo con su trabajo personal en una linea rústica. (Nota de HoyHistoriaGT: esta fue fuente de usura para los patronos).5  Para la anticipación se tendrá presente lo dispuesto en el articulo 19.

Artículo 24°. El jornalero habilitado tiene las mismas obligaciones que el colono y cuando no esté concertado por tiempo determinado, puede retirarse de la finca, una vez pagado el anticipo.

Artículo 25°. Son comunes a los jornaleros habilitados las disposiciones de los artículos l8 a 22.

§ III. De los jornaleros no habilitados

Artículo 26°. Son jornaleros no habilitados los que se comprometen á trabajar en una finca rústica sin recibir anticipación alguna y se han de observar respecto de ellos las disiciones contenidas en el inciso 3°. del artículo 4°.

Artículo 27°. El jornalero que no haya recibido habilitación, deberá cumplir el tiempo porque se obligó a trabajar; si no se hubiese fijado ese tiempo se entenderá de una semana.

Artículo 28°. A esta clase de jornaleros deberá pagárseles jornal semanariamente, sino se hubiere estipulado otra cosa, sin perjuicio de la habilitación diaria de que habla el artículo 14.

Artículo 29°. Los jornaleros no habilitados están sujetos a las obligaciones prescritas en los incisos 1°. y 2°. del artículo 18.

Disposiciones generales

Artículo 30°. Son autoridades competentes para los efectos de este reglamento, las siguientes: Jefes políticos, Gobernadores de los pueblos, Alcaldes Municipales o Jueces de Paz y Preventivos y Alcaldes auxiliares.

Artículo 31°. Cuando algún particular desee para sus trabajos un mandamiento de jornaleros, deberá solicitarlo del Jefe político del departamento, cuya autoridad designará el pueblo que deba proporcionarla. (Nota de HoyHistoriaGT: a los indígenas no se les pedía permiso sino que se les obligaba a ir a donde y cuando dijera el Jefe Político). En ningún caso excederá de sesenta el número de jornaleros de cada mandamiento.6

Artículo 32°. Cuando sean comprendidos en un mandamiento jornaleros habilitados por otro patrón, este tiene el derecho de reclamarlos y la autoridad está en la obligación de tragarlos. El patrón que de propia autoridad sustrajere de un mandamiento o tomare por la fuerza a un jornalero habilitado por él, perderá el derecho que le concede este artículo y la cantidad que le adeude el jornalero, a favor del fondo de caminos, procediendo de la manera determinada en los artículos 6°. y 7°.7

Artículo 33°. El jornalero habilitado que sea separado de un mandamiento para entregarlo a su patrón, deberá devolver á la autoridad la habilitación que hubiere recibido, ya sea para habilitar con ella otro jornalero en su lugar ó ya para devolverla al dueño del mandamiento.

Artículo 34°. Podrán pedirse mandamientos y la autoridad darlos por ocho o quince dias, si los jornaleros fueren del mismo departamento donde se halla la finca, y por un mes si fueren de otro departamento. En el primer caso el patrón no abonará a los jornaleros gasto de viaje y en el segundo les pagará á razón de dos reales por cada diez leguas de ida y nada por el regreso. (Nota de HoyHistoriaGT: éstas ínfimas cantidades se aprecian mejor si se comparan con la fortuna que amasó el general Barrios durante su gobierno y que fue publicada el 3 de agosto de 1885).8

Artículo 35°. Todo el que solicite mandamiento de jornaleros deberá pagar el derecho  siguiente:

  • Si el mandamiento lucre por ocho ó quince dias, se pagará medio real por cada jornalero;
  • Si fuere por mas de quince dias UD real por cada uno. Estas sumas formarán parte de los fondos de propios de cada Municipalidad.

Artículo 36°.A los jornaleros de un mandamiento deberá dárseles habilitación antes de salir del lugar de su domicilio, pero la autoridad cuidará bajo su responsabilidad, que dicha habilitación no exceda de la mitad de lo que deba ganar cada uno en el tiempo convenido.

Artículo 37°. En toda Secretaria Municipal se llevará un libro para anotar los mandamientos que se den en lista nominal, expresando el tiempo por que sale, la finca á donde van a trabajar los jornaleros y la cantidad pagada por derechos, conforme al artículo 35. Dicho libro servirá para la revisión y aprobación de las cuentas de cada municipio, y el Secretario Municipal que no cumpla con esta prevención, será destituido de su destino, pagando además una multa no menor de veinte pesos.

Artículo 38°. Las autoridades a que se refiere el artículo 30, tienen las obligaciones siguientes:

  1. Intervenir en los contrati enganche ya sea como jornaleros habilitados o no habilitados, siempre que sean requeridas por cualquiera de las partes, cuidando de que el Secretario cumpla con lo dispuesto en el artículo 37.
  2. Administrar pronta y cumplida justicia, en caso de contención o desacuerdo entre el patrón y el colono ó jornalero y hacer que cada uno por su parte cumpla con sus respectivas obligaciones;
  3. Cumplir con prontitud las prevenciones de los Jefes políticos sobre mandamiento de jornaleros, sujetándose a las prescripciones de este Reglamento;
  4. Facilitar a los patrones o agentes el enganche de jornaleros;
  5. Autorizar a los dueños de fincas que ofrezcan las garantías convenientes para que tengan una pieza de encierro para asegurar á cualquiera que cometa un delito ó falta, mientras se pone a disposición de la autoridad. A falta de un local a propósito, deberán ser conducidos inmediatamente al pueblo mas próximo;7
  6. Perseguirá los deudores fraudulentos por habilitaciones recibidas de diversos patrones, remitiéndolos con seguridad a la finca cuyo patrón se haya presentado á la autoridad. En caso de adeudar el jornalero anticipos a varias fincas se les remitirá a los patrones por el orden en que hayan presentado su reclamo: excepto que uno quiera pagar por todos y los demás convengan en el pago;9
  7. Autorizar las boletas de solvencia cuando asi lo solicite algun jornalero para cambiar de domicilio y extendérsela cuando el patrón se niegue á hacerlo, si del libreto resulta su solvencia;
  8. Cuidar de que se hagan efectivas las multas que se impongan por infracción de este Reglamento;
  9. Cumplir por su parte y hacer cumplir el presente Reglamento.

Artículo 39°. Todos los gastos que se originen para obligar al jornalero al cumplir sus compromisos,serán pagados por el patrón, a cargo del jornalero, anotándolo así en su libreto y en su cuenta.

Artículo 40°. Las funciones de los alcaldes auxiliares están determinadas en la ley y las ejercerán siempre con sujeción a ella como agentes ó comisionados de las autoridades superiores como Jefes políticos, Jueces de Paz, Alcaldes Municipales, etc.

Artículo 41°. Cuando hubiere desacuerdo entre el patrón y el trabajador respecto a tareas, alimentación, jornales ú horas de trabajo, la autoridad que conozca del reclamo, se arreglará á los términos del contrato consignado en el libreto; y á falta de esa constancia, á la costumbre establecida en el lugar donde estuviere situada la finca.

Artículo 42°. Es obligación de los jornaleros que salen a trabajar fuera de su domicilio y que sean militares, dar aviso al Comandante local para que no les considere como faltistas. Los Comandantes no podrán oponerse a su enganche siempre que no estén en servicio activo.

Artículo 46°. Las demandas y reclamos entre patrones y jornaleros se ventilaran siempre ante los alcaldes Municipales ó Jueces de paz. sino sucediere de la suna determinada por la ley como límite de la competencia de esas autoridades y aun cuando los contendientes sean militares, si no estuvieren en servicio activo: cuando pasen de esa suma corresponde conocer a los Jefes Políticos y determinaciones no habrá otro recurso que el de responsabilidad.

Artículo 47°. Los Gobernadores, Alcaldes Municipales, Jueces preventivos ó de paz y Alcaldes auxiliares, que infringieren cualquiera de las obligaciones que este Reglamento determina, incurrirán en una multa desde cinco á veinticinco pesos, según los casos. Estas multas serán impuestas por los Jefes políticos ó Jueces de Paz en su caso.9

Artículo 48°. Todas las multas que se impongan á las autoridades, patrones ó jornaleros por razón de este Reglamento, ingresarán al fondo de caminos. Al efecto, las autoridades locales de la República remitirán mensualmente á la Jefatura Política dichas multas con cuenta y razón.

Artículo 49°. En cada Jefatura política se llevará un libro exclusivo para esta cuenta con sus comprobantes, en donde se asentarán los ingresos de cada pueblo por razón de multas. Cada tres meses se formará un estado de ella que se remitirá al Ministerio de Fomento, trasladándose tambien a la Administración de Rentas la existencia que resulte y haciendo constar el traslado al pié del mismo estado.

Artículo 50°. En todo el mes de mayo próximo, están obligados los patrones á presentar á la autoridad local más inmediata, la lista de los colonos de su finca y mozos habilitados por cuenta de trabajo, estén o no trabajando: y desde el mes de diciembre próximo entrante se hará según lo previene el inciso 11 del artículo 4.° de este Reglamento. Las habilitaciones que hasta la publicación de este Reglamento, hubiesen recibido los jornaleros, por cuenta de trabajo, de diversos patrones, serán pagadas contra el orden de antigüedad.

Artículo 51°. El .Ministro de Fomento queda encargado del cumplimiento del presente Reglamento y de resolver las Consultas que se hagan por las autoridades sobre su inteligencia,oscuridad é interpretación.

Dado en el Palacio Nacional en Guatemala, a tres de abril de mil ochocientos setenta y siete.

J. Rufino Barrios.

El Ministro de Fomento: Manuel Herrera.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Caso Barrera, Laura (Diciembre 2014). Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas y cultura mayas. Revista Brasileria de Lingüística Antropológica. 6 2. p. 414.
  2. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. pp. 5-7.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69.
  4. Ibid, p. 70.
  5. Ibid, p. 71.
  6. Ibid, p. 72.
  7. Ibid, p. 73.
  8. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 26.
  9. Gobierno de Guatemala, Recopilación de Leyes, p. 74.

26 de febrero de 1842: asume la presidencia del Estado de Guatemala el licenciado José Venancio López

26febrero1842
La Iglesia del Cerrito del Carmen en la época en que ocurrieron estos hechos.  En el recuadro, el licenciado José Venancio López, quien fuera presidente del Estado de Guatemala, presidente de la Asamblea Legislativa, miembro del Consejo de Gobierno y Regente de la Corte Suprema de Justicia, todo bajo la tutela del general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Agobiado por las exigencias del general Rafael Carrera para el mantenimiento de las tropas a su cargo, y ante la amenaza de que el general Francisco Morazán volviera a invadir a Guatemala tras regresar a Centroamérica en 1841, el Jefe del Estado de Guatemala, licenciado Mariano Rivera Paz, decidió que había tenido suficiente presentó su renuncia al cargo el 14 de diciembre de ese año.

La Asamblea Legislativa, presidida entonces por el historiador Alejandro Marure, conoció la renuncia del presidente del estado hasta el 14 de febrero de 1842, cuando reanudó sus funciones.  Para entonces, Marure había pasado de ser el político liberal que escribió documentos contra el partido conservador durante el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, a convertirse en un conservador incondicional a Carrera; así pues, el 25 de febrero, la Asamblea que él dirigía aceptó la renuncia de Rivera Paz por medio de un lacónico decreto que dice:

  1. Se admite la renuncia que de la presidencia del estado ha dirigido de mano el señor Mariano Rivera Paz
  2. El presidente de la Asamblea, a nombre de ésta le dará las debidas gracias por los importantes servicios prestados.

La Asamblea, por mayoría absoluta, eligió al licenciado José Venancio López, quien hasta entonces era el Regente de la Corte Suprema, era diputado y ya ha había sido presidente de la Asamblea Legislativa.   Aceptó la designación el 26 de febrero, a sabiendas de que enfrentaba una situación muy delicada, y la Asamblea lo confirmó de esta forma:

  1. Se faculta ampliamente al gobierno, para adoptar todas las medidas convenientes y necesarias a la seguridad interior y exterior del estado, levantando fuerzas, solicitando bajo el crédito del estado, recursos pecuniarios, por medio de contratos o empréstitos, para el sostenimiento de las mismas fuerzas; y aquellos arbitrios no fueren bastante, imponiendo contribuciones ocn el acuerdo del Consejo;
  2. En cuanto lo permitan las circurnstancias del estado, el gobierno prestará a los otros aliados, los auxilios de fuerza o pecuniarios que le fueron pediddos, cumplieando leal y fielmente con los tratados que existen. Y
  3. Continuará el Consejo del Gobierno, creado en virtud del 4 de octubre último; y sus atribuciones serán las mismas que antes tenía.

Guatemala, 26 de febrero de 1842.

Alejandro Marure, presidente

Afortunadamente para López la temida tercera invasión de Morazán nunca ocurrió, ya que el caudillo liberal fue fusilado en Costa Rica, donde era presidente, el 15 de septiembre de 1842.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

7 de febrero de 1835: la ciudad de San Salvador es convertida en el Distrito Federal de la debilitada República Federal de Centro América en sustitución de Sonsonate

7febrero1835
La ciudad de San Salvador en 1840.  Allí estuvo el Distrito Federal de la Federación Centroamericana hasta su colapso en 1839.  En el recuadro: el general liberal Francisco Morazán, presidente de la Federación cuando la capital estuvo en San Salvador.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Debido a los conflictos personales entre el presidente federal Francisco Morazán y el jefe del Estado de Guatemala, Mariano Gálvez, la capital de la República Federal de Centro América había sido trasladada de la Ciudad de Guatemala al poblado de Sonsonate el 6 de febrero de 1834.  Pero los conflictos que se estaban viviendo ya en todos los estados de la República provocaron el rápido debilitamiento de la misma.

Ante esta situación, el presidente federal Morazán consiguió que el 28 de enero la legislatura del estado de El Salvador cediera la ciudad de San Salvador y algunos pueblos aledaños para que en ella se erigiera el Distrito Federal, quedando así elevada al rango de capital de la República con residencia de las principales autoridades de la Federación.

El 9 de marzo de 1836 se extendió el territorio del Distrito Federal a Zacatecoluca, y así se mantuvo hata el 3 de mayo de 1839, cuando la Asambla de El Salvador ordenó reincorporar al territorio de aquel Estado tod el que había cedido para distrito federal.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


4 de noviembre de 1822: por decreto del Emperador Agustín de Iturbide se divide al Reino de Guatemala en tres comandancias generales

4noviembre1822
Tumba y trono del emperador Agustín de Iturbide en la Catedral de la Ciudad de México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 5 de enero de 1822, la Junta gubernativa de Guatemala declaró que la voluntad de la mayoría de los pueblos que la componían era la de anexarse al Primer Imperio Mexicano dirigido por Agustín de Iturbide.  Las únicas dos ciudades que se opusieron fueron San Salvador y Granada, quienes se alzaron en armas contra la decision, aunque eventualmente fueron sometidos por las fuerzas mexicanas de Vicente Filísola en 1823.

 

Poco después de la Anexión, el 21 de febrero de 1822 se disolvió la Junta provisional consultiva de Guatemala, que había sido creada el 15 de septiembre de 1821 para gobernar el antiguo Reino, ya que ahora era inncesaria.  Pero el imperio de Iturbide tuvo el problema de que el gobernante no estaba capacitado para tan alto cargo, y fue de efímera existencia derivado de las incosistencias en su política gubernamental y las grandes rivalidades entre los criollos conservadores y liberales.

Como un ejemplo de las constantes contradicciones de Iturbide, está la orden Imperial de dividir al antiguo Reino de Guatemala en tres comandancias generales, el cual fue emitido el 4 de noviembre de 1822.  Las comandancias que se iban a crear eran:

  1. Comandancia de Chiapas, con capital en Ciudad Real
  2. Comandancia de Sacatepéquez, con capital en la Nueva Guatemala
  3. Comandancia de Costa Rica, con capital en León, Nicaragua.

Sin embargo, esta división nunca llegó a materializarse, pues el emperador cambió de opinion poco después.


BIBLIOGRAFIA:


18 de septiembre de 1827: se produce una fuerte erupción del volcán Atitlan, seguida de varios sismos

 

18septiembre1827
Lago y volcán de Atitlan, aparecidos en una fotografía de 1897 publicada por Anne Maudslay en su obra “A Glimpse of Guatemala

Reproducimos a continuación lo que relató en 1843 el historiador liberal Alejandro Marure sobre lo ocurrido en el lago de Atitlan el 18 de septiembre de 1827, cuando era jefe de estado de Guatemala Mariano de Aycinena:

“Reventó el volcán Atitlán, situado á las orillas del lago de Panajachel, en el Estado de Guatemala, arrojando una cantidad prodigiosa de mal-pais, arena y cenizas sobre la costa de Suchitepéquez, quedando toda aquella comarca, por más de cincuenta horas, envuelta en profundas tinieblas. Fueron notables los estragos que causó esta erupción, especialmente á causa de los grandes terremotos que la acompañaron. Este mismo fenómeno se repitió á principios de 828, y se ha repetido en años posteriores con
no menor violencia, como está sucediendo en el presente de 1843.

Se deduce de lo referido por Marure que la región del Lago de Atitlan sufrió esporádicamente un enjambre sísmico que se prolongó prácticamente durante todo el gobierno de Dr. Mariano Galvez (1831-1838) y parte del gobierno del licenciado Mariano Rivera Paz (1838-1844).

El volcán Atitlan es el único de los tres que rodean el lago del mismo nombre que ha estado activo en los siglos recientes. Documentos indigenas refieren que estuvo activo alrededor de 1469, mientras que la última erupción de la que se tiene registro data del 3 de junio de 1853, en la que arrojo ceniza que provoco obscurecimiento de la región.


BIBLIOGRAFIA:


24 de junio de 1823: tras la caída del Primer Imperio Mexicano, Vicente Filísola convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica

 

24junio1823
Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896.  En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.  Imagen tomadad de “El Porvenir de Centro América“.

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.1

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.
Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados.  El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’.  y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.
De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.
El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.
El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios.  […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado.  Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: “Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena“.4

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del padre y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: “Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.” 5 (Nota de HoyHistsoriaGT: La familia a la que se referían era la de los Aycinena en Guatemala).

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: “establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva ; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana.”1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto los criollos se dividieron en dos bandos que habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones:  los liberales y los conservadores.


BIBLIOGRAFIA:


23 de junio de 1851: muere el licenciado Alejandro Marure, primer historiador oficial y primer catedrático de Geografía e Historia en Guatemala

23junio1851
Retrato del historiador Alejandro Marure, tomado de Wikimedia Commons.

La documentación de la historia de Guatemala se inició con el gobierno del doctor Mariano Gálvez, quien nombró al licenciado Alejandro Marure como historiador oficial de su gobierno con el fin de mostrar todas las bondades del régimen liberal y de denostrar todo lo ejecutado por el partido conservador, al que Marure llegó incluso a llamar “Partido Opositor” en sus escritos.

Marure había sido educado en el Seminario Tridentino, como se acostumbraba en la época colonial para los varones de las élites sociales.  Era hijo de Mateo Antonio Marure, quien muriera cuando su hijo solo contaba con seis años de edad durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra. El padre de Marure había estado dos años en prisión tras ser acusado de independentista y murió cuando fue enviado a España, pues había una epidemia de fiebre amarilla en el puerto de La Habana, a donde llegó en una de las escalas de su viaje a la Península.

Por el resentimiento que tenía contra las autoridades españolas, tras la Independencia de Centroamérica se identificó con el partido liberal y por esto, fue llamado por el gobiero del Dr. Gálvez para fungir como juez y para escribir el bosquejo de las revoluciones de independentistas de 1811 y de la Guerra Civil Centroamericana post-independencia.  Además fue nombrado como catedrático de Geografía e Historia de la recién fundada Academia de Ciencias y Estudios, entidad que sustituyó a la Pontificia Universidad de San Carlos durante el régimen de Gálvez, y cuya imprenta publicó sus primeras obras.

Tras el derrocamiento de los liberales en 1838, Marure escribió su obra de “Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América” la cual tiene un marcado sesgo liberal. Sin embargo, el general Rafael Carrera no lo persiguió por ello, sino que lo distinguió con su amistad y mantuvo su prestigio.  Carrera le proporcionó las facilidades para que siguiera desarrollando su actividad historiadora y fue quien escribió la proclama por la cual Carrera declaró al Estado de Guatemala desglosado de la Federación Centroamericana.

Para 1841 su relación con Carrera era excelente, al punto que junto con el general campesino, el licenciado José Venancio López, y el aristócrata Luis Batres Juarros, fueron nombrados por la Asamblea como miembros del consejo de Gobierno, para “sustituir al presdiente del Estado” en caso necesario.  En febrero de 1842 se presentó esta situación por la renuncia del licenciado Mariano Rivera Paz a la jefatura del gobierno, y Marure no pudo asumir la presidencia dado que fungía como presidente de la Asamblea Legislativa.  Marure, en cambio, ratificó a José Venancio López en el gobierno con carta abierta para solicitar todos los recursos militares que fueran necesarios para contrarrestar la muy posible invasión de Francisco Morazán, que había retornado a Centroamérica tras ser derrotado por Carrera en Guatemala en 1840.

Desafortunadamente, Marure era un hombre enfermizo, quien tenía una constitución endeble y padecía de problemas intestinales.  Aunque muy disciplinado en su trabajo, no logró terminar el segundo tomo de la Historia de Centroamérica ni la Recopilación de Leyes, obras que le encomendara el gobierno, ya que la muerte lo sorprendió cuando contaba apenas con cuarenta y seis años de edad.

El lector interesado encontrará aquí algunas de las obras de Marure:


BIBLIOGRAFIA:


27 de mayo de 1866: muere Mariano de Beltranena, prócer de la Independencia y expresidente de la República Federal de Centro América

27mayo1866
Imagen de las calles de Matanzas, cuba en 1902, en donde falleció Mariano de Beltranena en 1866.  Imagen de los archivos de la Universidad de Miami.

Mariano de Beltranena y Llano era miembro de lo que se llamara en su época “las familias“, que eran grupos de criollos de origen español emparentados con la familia Aycinena y que aspiraban a crear una nobleza criolla, ya que la nobleza española auténtica nunca viajó a América y prefirió mantenerse en Europa.

La familia Aycinena se opuso originalmente a la independencia debido a sus aspiraciones aristocráticas, pero cuando la necesidad de la emenacipación se hizo evidente fueron los encargados de negociar con Gabino Gaínza la traición de éste al monaca español, y de hecho, la firma de Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del capitán general en el acta del 15 de septiembre de 1821. Para entonces Beltranena tenía poco más de 40 años, era abogado y había pertenecido al Ayuntamiento (que era el gobierno criollo opuesto a la Real Audiencia), al consulado de comercio e integraba la diputación provincial.

La situación de la región se deterioró en los siguientes años hasta que estalló la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos conservadores y los liberales luego del golpe de estado que derrocó al Jefe de Estado Juan Barrundia en Guatemala dejando a Mariano de Aycinena en el poder.  Sin embargo, tras la debacle del presidente federal Manuel José Arce en San Salvador en 1827, el poder de los conservadores se fue debilitando gradualmente.  Finalmente, el general liberal Francisco Morazán derrotó al gobierno de Mariano de Aycinena, y entró a la Ciudad de Guatemala el 13 de abril de 1829 después de firmarse la capitulación en la que garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados.  Sin embargo, las sus tropas invasoras consumaron saqueos y abusos contra los habitantes de la ciudad de Guatemala, incluyendo robos y asesinatos sin importarles la dichosa capitulación y la casa de Beltranena fué uno de los principales blancos de los forajidos debido a que eran miembros de las familias aristocráticas.

Para como de males, al día siguiente de ocupar la plaza, Morazán citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República Federal en receso, Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado, y cuando todos estaban en una sala del palacio, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial invasor que los redujo a prisión por a Morazán se le había antojado romper unilateralmente el convenio de capitulación.

Cuando todos esperaban lo peor y escribían o gritaban su testamente, Beltranena se mantuvo altivo y sereno, y pidió un papel para escribir la siguiente protesta

“Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía. El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al general de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado: que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias. Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado. Fui arraneado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel por el mismo jefe y por un oficial subalterno. Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas. Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos. En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

  • M. Beltranena 
  • F. de Sosa, Ministro de Relaciones Interiores, Exteriores, Justicia y Negocios Eclesiásticos

Pese a su formal protesta, Beltranena permaneció en prisión, prácticamente pasando de la presidencia de la República de Centro América a una celda. Al poco tiempo Arce y Aycinena, se dirigieron al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio y al cabo de unos meses, los puso en libertad y les expatrió hacia Nueva Orleáns, con la condición precisa que no podían regresar ni a Centro América ni a México.  Por su parte, Beltranena permaneció prisionero y cuando por fin salió en libertad, salió para la Isla de Cuba en donde murió, sin querer regresar jamás a Guatemala aún después de que Rafael Carrera recuperó el poder para los conservadores en 1838.


BIBLIOGRAFIA:


 

16 de octubre de 1852: tras el fallecimiento del doctor Alejandro Marure, se encarga a Ignacio Gómez la recopilación razonada de todas las leyes emitidas hasta la fecha

16octubre1852
Asamblea Legislativa de Guatemala a principios del siglo XX.  Imagen tomada de la revista oficial “La Locomotora” del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.

El gobierno liberal de Mariano Galvez encomendó al Dr. Alejandro Marure que escribiera la historia de la naciente nación, cosa que éste hizo con esmero, pero con un gran sesgo liberal, al punto que al recorder a las autoridades conservadoras no las mencionaba por nombre o se refería a ellas como “miembros del partido Opositor”.

Pero a la caída de Galvez en 1838, los conservadores recuperaron el poder y años después, el 24 de septiembre de 1847, reconociendo la capacidad de Marure, le encomendaron que escribiera una recopilación razonada de todas las leyes que se habían decretado en Guatemala desde la Independencia hasta ese momento.

Desafortunadamente, la muerte sorprendió al primer historiador guatemalteco el 29 de junio de 1851 y no pudo terminar la tarea encomendada, razón por la que el 16 de octubre de 1852 el gobierno del general Rafael Carrera solicitó a don Ignacio Gómez que continuara con la tarea encomendada originalmente al finado Marure.

La tarea era titánica y no fue concluida sino hasta en 1871, cuando el doctor Rafael Pineda de Mont publicó la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala en tres tomos.

Cuando los liberales recuperaron el poder en 1871, también encomendaron a importantes intelectuales la recopilación de leyes, destacándose entre ellos: Agustín Gómez Carrillo, Viviano Guerra y Felipe Estrada Paniagua, entre otros.


BIBLIOGRAFIA: