20 de enero de 1780: Audiencia da ultimatum a arzobispo Cortés y Larraz

Tras más de seis años de resistirse al traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción luego del terremoto de Santa Marta, la Audiencia de un ultimatum al arzobispo Cortés y Larraz para que renuncie a su cargo.

20enero1780
Vista de la Ciudad de Antigua Guatemala en 2010. Al fondo, el Volcán de Agua. En el recuadro: retrato del arzobispo Pedro Cortés y Larraz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El arzobispo de Guatemala, Pedro Cortés y Larraz fue el principal opositor al traslado de la dañada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala su nuevo solar en el Valle de la Ermita, principalmente porque comprendía que la idea era debilitar la posición del clero frente a las autoridades civiles de la Capitanía General de Guatemala.

Debido a las Reformas Borbónicas que se iniciaron en la segunda mitad del siglo XVIII, la relación entre el Estado y la Iglesia Católica en el Imperio Español se resquebrajó, y por ello la ciudad ya no fue reconstruida como había ocurrido tras los terremotos de San Miguel en 17171 y de San Casimiro en 1751.2 La nueva familia real -los Borbones- tenía ideas que simpatizaban con la Ilustración y poco a poco fue alejándose del rígido dogma católico; de hecho, en 1767, el rey Carlos III proclamó la Pragmática Sanción por la cual expulsó a la otrora poderosa e intocable Compañía de Jesús de todos sus territorios, lo que puso sobre aviso al resto de órdenes religiosas.3

En esa situación se encontraba el Estado Español cuando ocurrió el terremoto de Santa Marta en 1773, lo que fue aprovechado por el Capitán General Martín de Mayorga para forzar el traslado de la ciudad a una nueva ubicación y con ello restarle considerable poder económico al clero, que perdería sus posesiones.  Esto lo comprendión perfectamente el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien desde un principio se opuso rotundamente al traslado.4

Si bien la nueva ciudad se trasladó oficialmente el 2 de enero de 1776, cuando se celebró el primer cabildo en el Valle de la Ermita, el arzobispo se quedó en Santiago de los Caballeros, junto con el clero secular bajo su mando, aunque hubo un momento en que la tensión fue tal, que los miembros del Cabildo eclesiástico se vieron en un serio dilema, porque por una parte el arzobispo los amenazaba con la excomunión si no le obedecían, mientras que el Capitán General los amenzaba con enviarlos a la Inquisición si se quedaban en la ciudad.4  Por su parte, los frailes del clero regular, todavía amedrentados tras las expulsión de los jesuitas, dócilmente abandonaron sus dañados palaciegos conventos y se trasladaron a endebles estructuras de madera en la nueva ciudad, en lo que se construían sus nuevas instalaciones.5

En un arranque de ira, Cortés y Larraz presentó su renuncia, aunque luego recapacitó y la retiró; pero para entonces el rey ya le había invitado a retornar a España y habían nombrado al arzobispo Cayetano de Francos y Monroy como nuevo arzobispo de Guatemala.  Al enterarse de esto último, Cortés y Larraz advirtió a los miembros del Cabildo Eclesiástico, diciéndoles que “esas bulas tienen vicios sustanciales, porque han sido libradas en virtud de una renuncia que yo ya retiré; y aún cuando se tuviera en cuenta dicha renuncia, ha sido desestimada por un real acuerdo de 15 de agosto de 1775.”6

En 1779 el Capitán General Mayorga partió para México, a donde había sido nombrado Virrey,7 y Cortés y Larraz continuaba aferrándose a su arquidiócesis. De hecho, al regreso de una visita pastoral a Santiago de los Caballeros, la población salió a recibirlo con gran entusiasmo y cariño; todas las casas estaban adonadas y hubo comisiones con bandas de música que salieron a recibirlo.6  Al ver esto, la Real Audiencia se dió cuenta de que la situación podía desembocar en una guerra civil, por lo que el 20 de enero de 1780 le enviaron a Cortés y Larraz de la Nueva Guatemala una notificación en la que le advertían sin mayores preámbulos que sería expulsado por la fuerza de Guatemala si no acataba el mandato real de retornar a España.  Y también lo conminaron a que condediera el pase a las bulas del nombramiento de Francos y Monroy.8

Para hacer efectivo el ultimatum, la Audiencia nombró al Oidor Tomás Calderón para que fuera a Santiago de los Caballeros a entregar personalmente esta misiva con instrucciones de que regresara con la renuncia firmada por el arzobispo.  Ante esto, Cortés y Larraz, no tuvo más remedio que renunciar, y salir de Santiago de los Caballeros con rumbo a Sololá.  En Panajachel se encontró con la comitiva del nuevo arzobispo, pero no cruzó palabra con éste.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez Girón, Zoila; Flores, José Alejandro; Garnica, Marlen (1995). «El real palacio de Antigua Guatemala: arqueología y propuesta de rehabilitación». En Laporte, L.P; Escobedo, H. Simposio de investigaciones arqueológicas en Guatemala (Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología, versión digital).
  2. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (2008). Apuntes sobre las obras de rehabilitación del Colegio de la Compañía de Jesús. Guatemala. Archivado desde el original el 4 de junio de 2014.
  3. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 116
  5. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 117.
  7. Orozco, Fernando. Gobernantes de México (2004 edición). Panorama. p. 484. ISBN 9789683802606
  8. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 118.

20 de diciembre de 1855: inicia ciclo académico en la Nacional y Pontificia Universidad

Tras reformar sus estatutos para cumplir con lo estipulado en el Concordato de 1852, se inician las clases en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos

D85996F5-5516-4CF3-86D4-F50979855B18
Edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en la Ciudad de Guatemala.En el recuadro: el obispo y Marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena y Piñol, rector de la Pontificia Universida de influyente político durante el gobierno de Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera estuvo sumamente ligado a la Iglesia Católica y por medio del Concordato establecido en 1852 y ratificado en 1854 le entregó a ésta la educación del país.  En esa época la Universidad de San Carlos estaba dedicada principalmente a la preparación de eclesiásticos avalada por el Papa, y por eso era Nacional y Ponticia. Así pues, como parte de lo establecido en el Concordato, los estatutos de la Universidad fueron modificados por el capitán general Rafael Carrera, presidente vitalicio de la República, el 22 de septiembre de 1855. 1

Se presentan a continuación los principales aspectos de aquel acuerdo:

Considerando: que la universidad es un establecimiento de la mayor importancia, y que influye eficazmente en el buen orden social, porque en él recibe la juventud los principios que deben guiarla en las diferentes profesiones á que se dedica: atendiendo á las instancias que se han hecho al gobierno para que se dicten medidas adecuadas con el fin de mejorarlo y corregir los abusos que puedan haberse introducido, sobre lo cual se ha oído el parecer del rector y el de diversas comisiones compuestas de personas distinguidas por su saber y esperiencia. Habiendo representado el Muy Reverendo Arzobispo Metropolitano que es urgente la necesidad de que se modifiquen los estudios de los que se dedican al estado eclesiástico; y teniendo presente lo que se halla dispuesto en el concordato celebrado con Su Santidad respecto á la enseñanza de las ciencias morales y eclesiásticas. De conformidad con lo que me ha propuesto el ministerio de instrucción publica, y de acuerdo con el consejo de estado, he tenido a bien decretar y decreto:2

Artículo 1° — Se tendrá como estatuto fundamental de este establecimiento las constituciones de la Real y Pontificia universidad de San Carlos de Guatemala, aprobadas por el rey don Carlos II, en 20 de febrero de 1686, y se observarán en lo sucesivo como estaban en uso en 1821, quedando en consecuencia derogadas las diferentes leyes y demás disposiciones que se han dado sobre esta materia.3 (Nota de HoyHistoriaGT: es decir, se reformaron los estatutos universitarios de 18404 de forma que reflejaron lo acordado en el Concordato). […]

Art. 3°. — Por esta vez, y atendiendo á las circunstancias que se han tenido presentes, se nombra para componer el claustro de consiliarios, a los doctores don Juan José de Aycinena, arcediano de esta Santa Iglesia Metropolitana, por la facultad de cánones; don Basilio Zeceña, consejero de estado, por la de teología; don Pedro Yalenzuela, consejero de estado, por la de leyes; y don Quirino Flores, protomédico, por la de medicina; y bachilleres reverendo padre don Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri; fray Juan Félix de Jesús Zepeda, guardián de la comunidad de San Francisco; don Francisco Abella y presbítero don Vicente Hernández. Tres dias después de la publicación de este decreto, se reunirán los consiliarios nombrados, y bajo la presidencia del muy reverendo arzobispo, procederán a elegir al rector. El rector y claustro de consiliarios nombrados, durarán dos años. Terminado este periodo, que se contará desde ello de noviembre siguiente a la publicación de este decreto, serán renovados, eligiéndose con arreglo a las constituciones para los biennios sucesivos. El rector y demás miembros del claustro podrán ser reelectos; pero no serán obligados a admitir el nuevo nombramiento sin un intervalo de dos años. (Nota de HoyHistoriaGT: nótese cómo la gran mayoría de los principales puestos administrativos de la Universidad estaban ocupados por los líderes del clero secular -arzobispo y arcediano de la catedral- y del clero regular -jefes de las congregaciones de frailes).

Art. 4°. — Luego que estuviere nombrado el rector, dispondrá, con permiso de la autoridad eclesiástica, el restablecimiento de la capilla, para que se celebren en ella las funciones religiosas y prácticas de piedad que estaban establecidas, y será de su cargo vigilar que los cursantes asistan a estos actos.3

Art. 5°. —Se restablece el uso del traje talar para todo acto literario público, bajo la pena de nulidad de todo grado que se conceda sin esta formalidad. El rector cuidará de que asistan a los actos literarios los cursantes de la facultad a que pertenezca el actuante.3(Nota de HoyHistoriaGT: esta costumbre todavía se mantiene en la Universidad de San Carlos).

Art. 6°. — Para admitirse a la matrícula en la universidad, se exigirá de los que soliciten ser matriculados la certificación correspondiente de haber sido examinados y aprobados en latinidad. Pasado un año desde la fecha de este decreto, no podrán ser admitidos al grado de bachiller los actuales cursantes, sin cumplir antes con este requisito, a no ser que lo hubiesen llenado a su ingreso.5 (Nota de HoyHistoriaGT: este era necesario porque en esa época el uso del latín era obligatorio para los que querían cursar la carrera eclesiástica).[…]

Art. 31°.— Serán feriados en lo sucesivo los días festivos de guarda, con arreglo al decreto pontificio de 20 de enero de 1839, los de la Semana Santa, los de la Pascua de Navidad, hasta el día de año nuevo, las funciones de universidad y las fiestas cívicas establecidas: se fijará en cada clase la tabla que contenga estos feriados. Las vacaciones comenzarán el 10 de noviembre y concluirán el 20 de diciembre, en cuyo dia se hará la apertura solemne de las clases, en la forma prescrita por las constituciones.5

Art. 41°. — El ministro de instrucción pública queda encargado especialmente de su ejecución; dará posesión en acto solemne al rector y consiliarios nombrados, y podrá presidir los claustros siempre que lo estime conveniente.6(Nota de HoyHistoriaGT: la Universidad quedó entonces convertida en una dependencia del Ministerio de Instrucción Pública.  Si bien durante el gobierno del general Carrera esto no significó mucho pues el papel de la Iglesia era preponderante no solo en la Universidad sino en todo el gobierno, sí se hizo notar tras el triunfo de la Revolución Liberal en 1871, cuando la Universidad fue separada en Escuelas Facultativas que dependendían del presidente de la República a través del Ministerio).

En base a este decreto, las clases de la Universidad se iniciaron el 20 de diciembre de cada año hasta 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Gaceta (10 de noviembre de 1854). No oficial. Edicto. Guatemala. Imprenta de La Paz.
  2. Pineda de Mont, Rafael (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 203.
  3. Ibid., p. 204.
  4. Ibid., pp. 171 y siguientes.
  5. Ibid., p. 209.
  6. Ibid., p. 211.

14 de diciembre de 1844: Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala

El general Rafael Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala por primera vez.

0E749D8F-844F-460B-AE52-555D1A4B9064
Fotografía de Eadweard Muybridge del Cerrito del Carmen en 1875. En el recuadro: moneda con la efigie del general Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de que el jefe de Estado Mariano Rivera Paz renunciara a su puesto el 8 de diciembre de 1844 por la presión que ejercía el comandante general de las Fuerzas Armadas, general Rafael Carrera, se reunió un Consejo Constituyente que el 11 de diciembre elegió al general Carrera como el nuevo Jefe de Estado de Guatemala,1,2 amparado en un decreto que decía “en defecto o por renuncia del consejero en el servicio, se hará cargo del gobierno del Estado el Comandante Militar“.3

Carrera tomó el poder el 14 de diciembre, como parte de su plan para hacerse definitivamente del poder dando la apariencia de legalidad que había iniciado contra Mariano Rivera Paz.  Pero desde un principio tomó unas medidas que no fueron del agrado de los criollos conservadores y los clérigos, y éstos empezaron a planear como deshacerse de él.  Entre estas medidas estuvo la disolución del Consejo de Gobierno, mediante el siguiente decreto:

1°. — Se deroga el decreto de 8 de octubre de 1841, que creó un consejo consultivo de gobierno. (Nota de HoyHistoriaGT: este consejo tenía la misión de ayudar al presidente en el ejercicio de las funciones gubernativas)
2°. — Entretanto que se arregla este ramo de la administración de un modo estable, el congreso proveerá a la sucesión del mando por impedimento temporal del presidente del estado en los casos que ocurran.
4

Argumentado que Carrera había llegado al poder por decreto y no por elección popular, los conservadores iniciaron su ofensiva contra Carrera, quien, seguro de su posición como hombre fuerte del país, pidió una licencia para alejarse del cargo el 25 de enero de 1845, dejándo el gobierno en manos del licenciado Joaquín Durán, quien a los pocos días fue sustituido por el brigadier Vicente Cruz, tras una revolución que estalló el 1 de febrero.3-5 Los criollos de ambos partidos estaban felices porque parecía que el general mestizo no iba a volver, e incluso aprovecharon para derogar el decreto que autorizaba el retorno de los jesuitas al país, pero el 6 de junio, Carrera regresó, aduciendo que su licencia había expirado.5

Viendo que la situación se estaba saliendo de control, y sabiendo que eventualmente le iban a rogar que regresara al poder, Carrera pidió nuevamente una licencia, dejando el poder nuevamente en Vicente Cruz, ahora Vice Jefe del Estado.1   Aunque eventualmente regresó al poder y fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847,6 pero con cada licencia suya en el poder los problemas se habían agravado, hasta que llegó el momento en que el líder conservador Luis Batres Juarros le pidió que renunciara  a la presidencia de la República en 1848.7

Tal como predijo Carrera, cuando salió al exilio a México en agosto de 1848 con pena de muerte en caso intentara regresar,7 Guatemala entró en un caos total, al punto que el Estado de Los Altos intentó separarse del país de nuevo8 y los criollos conservadores le rogaron que regresara al poder a pesar del terror y protetas de los liberales, lo que hizo en 1849, haciendo huir a los criollos liberales, retomando Los Altos y obligando a los conservadores a pactar con él.9 Finalmente, una vez que derrotó a los liberales centroamericanos en la Arada el 2 de febrero de 1851,10 se aseguró en el poder no solamente de Guatemala sino de sus vecinos, hasta su muerte, acaecida el 14 de abril de 1865.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional. p.123.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 184.
  5. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, pp. 237-238.
  6. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 73-76.
  7. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112.
  8. Ibid., pp. 113-115.
  9. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 257.
  10. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

10 de noviembre de 1844: nace Ricardo Casanova y Estrada

Nace en la ciudad de Guatemala el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien sería arzobispo de Guatemala de 1886 a hasta su muerte en 1913.

10noviembre1844
Catedral de la Ciudad de Guatemala en 1890. En el recuadro: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en 1897, cuando regresó de su destierro en Costa Rica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los arzobispos guatemaltecos que luchó por su archidiócesis a pesar de haber sido expulsado del país por el gobierno liberal del general presidente Manuel Lisandro Barillas en 1887 fue el licenciado Ricardo Casanova y Estrada.

Casanova y Estrada nació el 10 de noviembre de 1844 en la Ciudad de Guatemala y era descendiente de una acomodada familia española originaria de Aragón.  Cursó sus primeros estudios en el colegio privado de Juan de Urrutia y Alejandro Urrué, y al recibirse en 1857, ingresó a estudiar filosofía en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo.  Al mismo tiempo, estudió Matemáticas, contabilidad, retórica y lengua italiana con el progresor particular José Antonio Salazar. Gracias a su avanzada educación obtuvo el título de Bachiller en Filosofía rápidamente, recibiendo el título de manos del rector de la Universidad, el Dr. Juan José de Ayciena, obispo titular de Trajanópolis, el 16 de junio de 1860.1

En 1861 ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad, en donde recibió clases con el Dr. Angel María Arroyo (quien luego sería uno de los principales líderes del partido liberal) y se recibió el 18 de agosto de 1864.  Luego, estudió Derecho Teórico Práctico en donde recibió clases de Derecho Internacional con el escritor e historiador José Milla y Vidaurre.  Finalmente, hizo su pasantía de abogado en el Tribunal del Consulado de Comercio, luego en el Juzgado Mercantil que reemplazó al del Consulado y finalmente reemplazó al licenciado Manuel Ubico en el Tribunal Supremo de Justicia.2

También asistió a clases particulares de literatura con José Milla y a un curso de Medicina Legal en la Universidad en 1866 y 1867, impartido por el Dr. Máximo Soto.  Allí tuvo compañeros a los futuros influyentes políticos hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, y entre los asistentes estuvo el presidente de la República, mariscal Vicente Cerna y Cerna.  También estudió francés e inglés, así como música, formando parte de la Sociedad Filarmónica de Aficionados. Finalmente, recibió su título de Licenciado el 2 de julio de 1868, y fue incorporado en el Colegio de Abogados.3

A partir de ese momento tuvo importantes cargos públicos: fue prosecretario de la Sociedad Económica, secretario de una Comisión de Inmigración, síndico de la Municipalidad, segundo secretario de la Junta Directiva de la Hermand de Misericordia, síndico de la Junta de Gobierno del Consulado de Comercio, y secretario del Consejo de Estado.3

En marzo de 1871 realizó un viaje por Europa y América, visitando Inglaterra, Francia, España, Suiza y Bélgica, y también las ciudad de Nueva York y San Francisco en los Estados Unidos.  Mientras se encontraba de viaje se produjo la Revolución Liberal que derrocó a Cerna el 30 de junio de 1871, pero al regresar, sus méritos profesionales le permitieron ser nombrado para trabajar en un proyecto para una Ley Hipotecaria.

En 1873, siendo síndico de la municipalidad fue electo como proesor de la cátedra de Literatura Española y Derecho Internacional, en sustitución del profesor titular, José Milla y Vidaurre, quien estaba en un autoimpuesto exilio. Y fue en 1874 cuando se produjo el incidente que lo decidió a abrazar los hábitos.4

Uno de los vecinos de la ciudad, Elegio Baca, solicitó del municipio cierta cantidad de agua potable, pidiendo que se tomara de la que disfrutaba la casa de la extinguida comunidad del Oratorio de San Felipe Neri, que había sido expulsada del país el 27 de mayo de 1872.  Casanova tuvo a su cargo el expediente y dictaminó que “la paja de agua podía adjudicarse, a no ser que vuelvan los religiosos alguna vez a entrar en posesión de su predio, en el cual caso a ellos debe devolvérseles el usufructo de dicha paja de agua“.  Debido a esta cláusula, Casanova fue denunciado ante el general presidente, J. Rufino Barrios, quien en uno de sus acostumbrados arrebatos de ira, lo hizo llamar para insultarlo y abofetearlo, y luego mandó que le pusieran un bonete y una sotana para exhibirlo ante los pobladores de la ciudad y luego que lo llevaran a una celda del Oratorio, en donde lo dejaron por ocho días, obligándolo a no quitarse el hábito so pena de ser apaleado.4 Cuando Barrios consideró que estaba lo suficientemente castigado, y tras insultarlo nuevamente y exigirle que se volviera liberal, le permitió quitarse la sotana.5

Casanova, sumamente irritado por los insultos y vejámenes, dejó de practicar el derecho, renunció a todos sus cargos públicos y decidió tomar los hábitos, siendo ordenado presbítero por el obispo de Chiapas el 21 de septiembre de 1875, ya que el arzobispo de Guatemala, Bernando de Aycinena, había sido expulsado en 1871.  Impartió su primera misa el 27 de febrero de 1876 en la Iglesia Catedral y, al igual que ocurrió con su carrera de abogado, tuvo un ascenso meteórico en la carrera eclesiástica, siendo nombrado administrador interino del arzobispado por el papa Leon XIII en caso de fallecimiento del administrador Raull, quien estaba a cargo de la mitra por la expulsión del arzobispo Aycinena.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ramírez Colom, José M. (1913). Reseña biográfica del Ilustrísimo y reverendísimo señor Arzobispo de Santiago de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Guatemala: Sáchez y de Guise. p. 9.
  2. Ibid. p. 10.
  3. Ibid. p. 11.
  4. Ibid. p. 12.
  5. Ibid. p. 13.
  6. Ibid. p. 15.

6 de noviembre de 1779: aprueban planos de la Catedral

El rey de España emite la Real Cédula aprobando los planos de la catedral de la Nueva Guatemala de la Asunción

6noviembre1779
Vista del Altar Mayor de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 2017. En el recuadro: los planos del Palacio Arzobispal, residencias eclesiásticas y cementerio presentados al arzobispo Cayetano de Francos y Monroy. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien la capital del Reino de Guatemala se trasladó oficialmente de la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción el 2 de enero de 1776, la nueva ciudad se fue construyendo muy lentamente, tardando varias décadas en llegar a tener una infraestructura eficiente.1 De hecho, luego de la Independecia de Centroamérica el 15 de septiembre de 1821, de la Guerra Civil Centroamericana de 1826-29 y de las guerras internas entre los Estados que siguieron,  la ciudad no pudiera progresar verdaderamente sino hasta en 1851.

Uno de los edificios afectados por este lento proceso de construcción a pesar de su importancia fue la Catedral Metropolitana de Santiago en la nueva ciudad.  Inicialmente la Catedral se mantuvo en la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros, debido a que el arzobispo Pedro Cortés y Larraz se negó rotundamente a que el clero secular se trasladara a la nueva ciudad; pero cuando fue sustituido forzosamente por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy, Cortés y Larraz huyó a El Salvador y la Catedral se trasladó a la nueva capital el 22 de noviembre de 1779. Los retablos, muebles e instrumentos de la antigua Catedral de Santiago se quedaron en la antigua iglesia, aunque en 1783 fueron retirados y almacenados en el edificio de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo de la ahora llamada Antigua Guatemala y en la sacristía de la iglesia de El Sagrario, que funcionaba en el recinto de la destruida catedral -y que actualmente todavía funciona, pero convertida en la Parroquia de San José Catedral-.2

A pesar de la renuencia de Cortés y Larraz, las autoridades civiles ya estaban trabajando en la construcción de la nueva Catedral y el arquitecto Marco Ibáñez, el delineador Antonio Bernasconi -quien llegó desde España en julio de 1777- y el ingeniero Joaquín de Isasi tuvieron a cargo el levantamiento de los planos de la misma. Después de dos años de trámites, lograron que los planos fueran aprobados por Real Cédula del 6 de noviembre de 1779, la cual arribó a Guatemala en febrero de 1780.El nuevo arzobispo de Guatemala, Cayetano Francos y Monroy, bendijo el solar y colocó la primera piedra de la Catedral en 1782,2 y el capitán general, el teniente general y caballero español distinguido Matías de Gálvez se hizo cargo de la reconstrucción de la Ciudad hasta que fue promovido a Virrey de México en 1783, por su grandes servicios al derrotar y expulsar a los ingleses en la isla de Roatán en Honduras.3

Los trabajos de construcción de la Catedral se iniciaron formalmente el 13 de agosto de 1783, con los cimientos para las criptas, paredes y columnas de la Catedral.  Mientras se hacían los trabajos, la catedral estuvo asentada provisionalmente en una pequeña capilla, pero la misma se dañó rápidamente obligando a que la catedral se trasladara en 1786 al Beaterío de Santa Rosa.2 El 15 de marzo de 1815 fue llevada procesionalmente desde su trono en la Provisional Catedral la imagen de Nuestra Señora del Socorro, la cual fue colocada en el altar principal de su capilla, en donde ha permanecido desde entonces. Para entonces, ya estaba terminada la mayor parte del templo y entonces trasladaron el órgano a la misma, así como numerosas imágenes de santos, todas en procesión solemne. La iglesia se inauguró oficialmente en esa fecha con una solemne misa de Acción de Gracias.4

En 1816 se retiró el oro de los retablos de la antigua catedral y con ese mismo se doraron los retables en la nueva catedral. En 1821, se construyeron las dos torres del lado oriente -torres menores que daban hacia el cementerio de la ciudad, que era parte del complejo de la Catedral y que estaba en donde ahora se encuentra el Mercado Central-.  En esas torres se colocaron los primeros campanarios y en 1826 se instalaron las puertas del lado oriente, sur y poniente, y las rejas a las claraboyas de las criptas.4

Pero en 1826 se inició un grave período de inestabilidad política en el país cuando el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga hizo prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, presionado por los criollos aristócratas y eclesiásticos que veían como las leyes federales y estatales atacaban sus privilegios.5 El líder conservador aristócrata Mariano de Aycinena tomó el poder en Guatemala, pero el resto de estado centroamericanos, liderados entonces por criollos liberales, se rebelaron contra el poder federal y se inició la Guerra Civil Centroamericana.  Esta Guerra Civil concluyó el 14 de abril de 1829, cuando las fuerzas del general liberal Francisco Morazán invadieron la Nueva Guatemala de la Asunción y saquearon cuanto pudieron.  Poco después, fueron expulsados del país los criollos aristócratas, los frailes regulares y el arzobispo metropolitano, Ramón Casaus y Torres, quedando la Catedral cerrada por falta de un líder eclesiástico.6,7

La iglesia permaneció cerrada hasta febrero de 1838, cuando las huestes católico-campesinas del general Rafael Carrera hicieron su entrada triunfal en la ciudad luego de derrotar a las fuerzas estatales del gobierno del Dr. Mariano Gálvez.  Aquella revolución había sido promovida por los curas párrocos del clero secular que no habían sido expulsados, quienes aprovecharon los errores políticos de los liberales, en especial el tributo individual contra los indígenas y campesinos mestizos, los códigos de Livingston y sus leyes laicas que no se aplicaban a la realidad guatemalteca y el hecho de que los liberales estaban haciendo negocios con los “herejes” británicos.  Al ingresar a la ciudad, lo primero que pidieron los campesinos alzados fue que abrieran la Catedral, y cuando el Deán intentó oponerse diciendo que a la Santa Iglesia no entraba chusma y mucho menos armada, los líderes del movimiento lo amenazaron de muerte para que la abriera.8

Con el retorno de los conservadores al poder, aprovechando el descalabro liberal que produjo la revuelta campesina, se derogaron todos los decretos anticlericales y poco a poco retornaron los frailes y las autoridades eclesiásticas.  Pero durante toda la década de 1840 el país vivió un período de anarquía que obligaba a que los pocos ingresos que tenía el estado se utilizaran en financiar las constantes guerras. No fue sino hasta que el general Carrera derrotó definitivamente a los criollos liberales centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851 que el país finalmente se pacificó y nuevamente se empezó a pensar en la infraestructura de la ciudad.9

Con Carrera firmemente en el poder, y ya nombrado presidente vitalicio desde 1854, continuaron los trabajos en la Catedral.  El 23 de julio de 1860 fue colocado el nuevo altar de mármol de Carrara, el cual sustituyó el antiguo Altar Mayor que era de madera dorada y dimensiones mayores y que fue trasladado al Beaterio de Santa Rosa.4

Finalmente se construyeron las torres principales de los campanarios y del bronce de los cañones del fuerte de San José fue fundida la campana mayor de la Iglesia de la Catedral, la cual fue bendecida en 1871, en celebración del Concilio Vaticano I, y desde entonces es conocida como “La Chepona”.4 Pero ese mismo año se produjo la Revolución Liberal que nuevamente implementó las políticas anticlericales, que dejaron a la iglesia con muy pocos fondos hasta que se inició el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  2. Ibid., p. 170.
  3. Stephens, Alexander (1804). Public Characters, Volume 4. (en inglés) Impreso para R. Phillips, por T. Gillet. OCLC 1929272.
  4. Melchor Toledo, El arte religioso de la Antigua Guatemala. p. 172.
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  6. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  8. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise. 
  9. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  10. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.

21 de octubre de 1854: aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los representantes de los pueblos de Guatemala aclaman al capitán general José Rafael Carrera y Turcios como presidente perpetuo de la República

Untitled
Los miembros del gabinete de Carrera: abajo, a su izquierda, Pedro Aycinena y abajo, a su derecha, Manuel Cerezo. Verticalmente, bajo la figura de Carrera, está Manuel Echeverría quien tiene a su izquierda a J. Antonio Azmitia y a su derecha, a Juan Matheu. Debajo de Echeverría, se encuentra arzobispo Francisco de Paula García Pelaez; a su izquierda, el Dr. José Luna y a su derecha Juan José de Aycinena, Inmediatamente siguen José Milla y Vidaurre y Antonio José de lrisarri. Luego continuan de izquierda a derecha: Cayetano Batres, Manuel Arrivillaga, Bernardo Piñol y Aycinena, Pedro José -Valenzuela y Marcelo Molina; los de la última fila son: J. Víctor Zavala, José Montufar, Vicente Cerna, Ignacio Aycinena, Antonio Padilla e Ignacio García Granados. Imagen tomada de “Huellas de una familia vasco centroamericana en 5 siglos de historia“.

El surgimiento de la figura del general Rafael Carrera y su impacto en la racista sociedad guatemalteca dominada por los criollos, es resumido por el historiador estadounidense Ralph Lee Woodward, Jr. de la siguiente manera:1

una personalidad como la de Rafael Carrera y sus seguidores no surgen de cualquier lugar de este país; aparecen en la región oriental que nunca fue hábitat indígena, campesinos pobres y propietarios en precario de tierras áridas como Castilla.  Los curas y los políticos conservadores estimularon ahí el rechazo al régimen liberal (que proyectaba a largo plaza traer población blanca de Bélgica y Holanda a la región de Verapaz y Chiquimula y eliminar la tierra comunal de los indígenas y campesinos) y luego de mil detalles […] prepararon una insurrección.  Y buscando un liderazgo militar encontraron, a disgusto, una figura cerril, pero que gozaba de fuerte apoyo entre los belicosos mestizos de la región de Mita: era Rafael Carrera, dueño de una porqueriza al por mayor. Renuente, primero, pero sensible al ruego popular, organizó y encabezó finalmente una cataclísmica expresión de descontento campesino, quizá la mayor nunca habida en la historia social.  Cuando entraron a la ciudad de Guatemala en febrero de 1838 eran una masa de 8 a 12 mil gentes, que saquearon, asesinaron y se pasearon durante 3 días por una ciudad extraña, que nunca habían conocido.  El descalabro del régimen liberal, en ese momento, no fue propiamente una victoria conservadora sino de los alzados, el efecto disolvente del primer gran levantamiento campesino, la ‘Rebelión de la Montaña’.  Lo ocurrido fue algo más que un desborde de masas animadas por la oferta de saqueo, fanatizadas por la Iglesia; fue, en rigor, un desafío si precedentes a todo el orden político por el hecho de invadir y entrar con violencia a la ciudad de Guatemala.  Sus efectos marcaron la historia inmediata, llenaron de terror proléptico la sensibilidad de los grupos dominantes. […] como el primer ingreso de las masas ladino/mestizas, y parcialmente grupos indígenas en la política nacional, tuvo efectos negativos para la conciencia criolla, tanto liberal como conservadora, pero racista en ambos casos.1

Al paso de los años, y a pesar de la anarquía y las fuertes amenazas de invasión de los estados dominados por los criollos liberales, Rafael Carrera siempre salió avante, dominando por la fuerza a los liberales de Los Altos, estableciendo pactos con los indígenas del occidente de la República y derrotando al principal caudillo liberal, el general Francisco Morazán en la ciudad de Guatemala en marzo de 18402. Llegó, incluso, a renunciar al poder voluntariamente en 1848, solamente para que lo llamaran de vuelta pocos meses después.3 Finalmente, cuando aplastó definitivamente las ambiciones de los criollos liberales en la batalla de La Arada el 2 de febrero de 18514, su poder se consolidó de forma absoluta siendo nombrado presidente poco después de que se emitiera por fin la constitución de la República de Guatemala, la cual había quedado pendiente desde 1837.5

El pueblo guatemalteco, harto de las constantes guerras, proclamó al presidente Carrera como presidente perpertuo en mayo de 1854, y el 21 de octubre de 1854, se firmó formaente la siguiente acta:6

En Guatemala a veintiuno de octubre de mil ochocientos cincuenta y cuatro, reunidos en la sala del consejo de estado, los funcionarios públicos, que suscriben esta acta, ministros del despacho, consejeros, diputados a la cámara de representantes, regente y magistrados de la corte suprema de justicia y jueces de primera instancia, miembros del venerable cabildo eclesiástico, jefe superiores de hacienda, y del ejército, corregidores de los departamentos, prelados de las órdenes regulares, párrocos de la ciudad y diputaciones de la municipalidad, claustro de doctores, y sociedad de amigos del país, presididos por el ilustrísimo y veneradísimo arzobispo metropolitano, como vocal nato del consejo, y en virtud de excitación especial; después de haber abierto la sesión con un discurso relativo al objeto de la reunión, el señor ministro presidente del mismo consejo manifestó: que la reunión den respetables funcionarios tenía por objeto aclamar, como se había hecho en los departamentos, jefe supremo perpetuo de la nación al catual presidente excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, pidiéndose al mismo tiempo se hagan en el acta constitutiva las consiguientes modificaciones, segun todo consta de las actas que están a la vista.

Que conforme al dictamente de la comisión, adoptado por el consejo, proponía a los funcionarios presentes concurriesen, si lo tenían a bien, a hacer más general y uniforme la importante manifestación de aprecio y de confianz ahecha en los departamentos, proclamado pública y solemnemente perpetua la autoridad que tan dignamente ejerce su excelencia.

Y reconociéndose con general aceptación que lo aclamado en los departamentos, es también lo que se desea declarar solemnemente, por constituir la benéfica autoridad de su excelencia el bienestar presente de la república, y las esperanzas de su futura prosperidad y engrandecimiento, se nombró una comisión para que propusiera la forma en que debía expresarse; y con vista de su dictámen, fue aprobado, por unanimidad y aclamación de todos los concurrentes, se haga constar en la presente acta: ‘Que la junta general de autoridades superiores, corporaciones y funcionarios públicos, reunida en este día, ha reconocido que la suprema autoridad que reside en la persona de su excelencia el general Carrera, por favor de la Divina Providencia y la voluntad de la nación, no debe ter limitación de tiempo, aclamándose en consecuencia su perpetuidad: y que debe modificarse el acta constitutiva, por el orden establecido en ella misma, para que esté en armonía con este suceso. Que al expressar este unánime sentimiento, todos los concurrentes esperan que el Todopoderoso continuará su protección a Guatemala, y dará a su excelencia la fuerza necesaria para llenar los grandes deberes que le están encomendados, y el acierto y prudencia necesarios para gobernar la república con bondad y justicia’.

Se acordó igualmente que todos los funcionarios presentes pasen a casa de su excelencia el presidente a felicitarle por este suceso, dirigéndose en seguida a la santa iglesia Catedral, en donde se cantará un solemne Te Deum; y finalmente, que la presente acta, después de firmada, se deposite en el archivo del consejo de estado.”6

Entre todos los firmantes del acta destacan los siguientes personajes:

  1. Francisco: el arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García y Peláez
  2. Manuel Francisco Pavón y Aycinena: líder conservador y en esa época ministro de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos
  3. José Nájera: líder conservador y ministro de Hacienda y de la Guerra
  4. Pedro de Aycinena: ministro del Interior, encargado del despacho de Relaciones Exteriores
  5. Luis Batres Juarros: líder conservador y consejero de estado.
  6. Mariano Paredes: brigadier, consejero de estado, corregidor de Verapaz y expresidente de la República.
  7. Ignacio de Aycinena: corregido de Guatemala
  8. Vicente Cerna: brigadier, corregidor y comandante general de Chiquimula; posteriormente sería el sucesor de Carrera en la presidencia en 1865.
  9. Santos Carrera: coronel y hermano de Carrera.
  10. Serapio Cruz: coronel.  Cruz es el famoso “Tatalapo“, quien posteriormente se alzaría en armas contra el presidente Cerna y fue convertido en mártir por los historiadores liberales.
  11. José Víctor Zavala: coronel. Gran colaborador de Carrera, y quien se cubriría de gloria en la Guerra Nacional de Nicaragua contra los filibusteros de William Walker.  Es el famoso Mariscal Zavala.
  12. José Milla y Vidaurre: represente de la cámara y oficial mayor del ministerio de Relaciones Exteriores.  Es uno de lo más reconocidos escritores guatemaltecos. 6

Por este hecho, los criollos liberales dieron en llamar a los conservadores como “Partido Servil“, aunque las muestras de servilismo y abyección fueron similares o aún mayores durante los regímenes liberales del general J. Rufino Barrios, del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.


BIBLIOGRAFIA:

    1. Torres Rivas, Edelberto (2008). La Restauración Conservadora: Rafael Carrera y el destino del Estado nacional en Guatemala. En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura (35), pp. 347-348, ISSN: 0120-2456.
    2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
    3. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 113.
    4. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
    5. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 335.
    6. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Imprenta de la Paz. pp. 87-89.

25 de septiembre de 1829: retiran obispado de El Salvador a Matías Delgado

Derogan decreto que había dado posesión a Matías Delgado como primer obispo de El Salvador

25septiembre1829
Anverso del desaparecido billete de 5 colones (antigua moneda salvadoreña) que muestra al padre Delgado arengando al pueblo contra la colonia española. En el recuadro: un retrato estilizado del sacerdote salvadoreño. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de abril de 1825 tomó posesión con carácter de primer Obispo electo de El Salvador, el presbítero Dr. Matías Delgado, y comenzó a gobernar su nueva diócesis.  Este paso y los que ya se habían producido a este respecto fueron desaprobados expresamente por el arzobispo metropolitano de Guatemala, Ramón Casaus y Torres en un edito publicado el 21 de junio de 1825 y por la misma Santa Sede en un breve que ésta publicó el 1 de diciembre de 1826.1 La finalidad de aquel nombramiento era parte de la búsqueda de independencia total que tenían en El Salvador, pues para tener la independencia política, consideraban necesaria la eclesiástica.2

Debido a la tensión existente entre Guatemala y El Salvador, tras el golpe de estado en Guatemala que derrocó al jefe de Estado Juan Barrundia luego de que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero en 1826, estallaron las hostilidades entre los estados,3 resultando en la Guerra Civil Centroamericana  que concluyó con la invasión del general liberal Francisco Morazán al territorio guatemalteco en abril de 1829 y la expulsión de los criollos aristócratas guatemaltecos, los frailes del clero regular y el arzobispo metropolitano.4

Tras la rotunda victoria de los liberales en Guatemala y el derrocamiento del gobierno federal, en El Salvador fue electo el conservador José María Cornejo, y el 25 de septiembre de 1829 la Asamblea Extraordinaria de El Salvador derogó el decreto en que se había mandado dar posesión a Delgado y lo sustituyó por el de Gobernador Eclesiástico.1 Finalmente, dado que ya no procedía buscar la independencia absoluta del estado de El Salvador, el 28 de enero de 1831 se le declaró formalmente destituido de la mitra y aun de la Vicaría de El Salvador por medio del siguiente decreto: 

La Asamblea Legislativa del Estado de El Salvador

Considerando:

Artículo 1°. Que la erección de la Diócesis de este Estado ha llevado por único y principal fin la independencia eclesiástica de esta iglesia para perfeccionar y afirmar lo que en lo político corresponde al Estado.

Artículo 2°. Que con el mismo fin se hizo por el Congreso constituyente la elección de Obispo y se posesionó por la primera legislatura ordinaria, sujetando lo uno y lo otro a la aprobación y confirmación de la silla Apostólica.

Artículo 3°. Que la misma silla ha desaprobado ya la elección y posesión del electo: que de quererlo sostener vendría a obrarse en sentido contrario al designio propuesto, por dificultarse así obtener el obispado.

Artículo 4°. Que la incertidumbre en que subsiste el Estado de la legitimidad de la autoridad eclesiástica que lo rige, por la desaprobatoria de su Santidad, siembra la inquietud en las conciencias y produce disensiones que necesariamente dañan el orden público.

Artículo 5°. Que aunque la Asamblea extraordinaria dio decreto en 25 de septiembre de 1829, procurando conciliar las dificultades refereidas, éste no llenó su fin y es opuesto en su artículo 3°. en la que nombré de Gobernador al Dr. C. José Matías Degaldo, a la atribución 8a. que designa al poder Ejecutivo de artículo 4°. de la Constitución del Estado; y que por esto es en sí mismo nulo el nombramiento.

Artículo 6°. Que el mismo Dr. Delgado, en notas de 29 de julio de 12 de agosto del añ último presentó al Gobierno las dudas que le ocurrían sobre la legitimidad de las facultades que le fueron concedias por el Gobernador eclesiástico de Guatemala, Canónigo José Antonio Alcayaga, en virtud de las cuales obra.

Ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1°. Se declara insubsistente el nombramiento de Gobernador eclesiástico hecho en el Dr. José Matías Delgado, por la Asamblea Extraordinaria en el Artículo 3 de la ley de 25 de septiembre de 1829.[…]

Artículo 3°. Se declara asímismo insubsistente la elección de obispo en el mismo Dr. Delgado.[…]

Artículo 8°. Se derogan las leyes y decretos expedidos en el Estado, sobre erección de obispado, elección y posesión del obispo electo en cuanto se opongan a éste.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1845]. Efemérides de los Hechos Notables acaecidos en la República de Centro América desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 28.
  2. Ayala Benítez, Luis Ernesto (2007). La Iglesia de y la Independencia política de Centroamérica: El Caso de el estado de El Salvador (1808-1833). Roma, Italia: Editrice pontificia,, Universitá Gregoriana.  pp. 271-272.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  4. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

1 de septiembre de 1793: autorizan construir la bódeva de Santo Domingo

La Corona Española otorga el permiso para construir la bódeva del templo de Santo Domingo en la Nueva Guatemala de la Asunción

1septiembre1793
Templo de Santo Domingo en 1859, durante el gobierno del general Rafael Carrera. En el recuadro: placa conmemorativa de la reconstrucción del templo dominico tras los terremotos de 1917-18. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de junio de 1792 el Procurador General Provincial de la orden de Predicadores de Chiapa y Guatemala, Padre Maestro Fray Vicente de Navas, informó que la obra estaba casi terminada y solicitó permiso para techar con bóveda el templo, pese a que el diseño original indicaba artesonado.  Para entonces el convento llevaba ya catorce años en construcción, con muy buen ritmo gracias a los grandes recursos económicos de la poderosa orden, y ya se había quedado en el olvido el daño que sufriera su templo en Santiago de los Caballeros en 1773.1,2

Reproducimos a continuación la solicitud de los dominicos, por los importantes datos técnicos que presenta:

“Madrid 4 de Junio de 92

Representacion de Fr. Vicente Martinez, Procurador del Convento de Santo Domingo solicitando permiso para cubrir de Bóveda la Iglesia de su nuevo Convento de esta Capital. La Provincia de San Vicente de Chiapa, y Guatemala de la Orden de Predicadores con el debido respeto expone a Vuestra Majestad que su comunidad de Guatemala como tuvo la honra de ser la primera que puso en ejecución las Reales ordenes relativas ala traslacion de aquella ciudad, lo ha sido también como era consiguiente en la construcción de su nuevo Convento, y de su Iglesia. Ésta se halla ya tan adelantada que segun se explica el Prelado Provincial en carta de cinco de febrero próximo, dentro de muy poco tiempo podrá quedar concluida y por ventura será la fábrica de mejores proporciones, y el Templo más hermoso de la Nueva Guatemala. Constantes aquellos Religiosos, como es de su obligación en la obediencia a las órdenes de su Soberano, desean dar al público al concluir su obra, el mismo ejemplo de subordinación, que dieron al principiarla.3, Nota_a

Y aunque la experiencia que han ido adquiriendo en el nuevo sitio les ha hecho tocar los graves inconvenientes que resultaran de cubrir su Iglesia de artesón, y no de bóveda, con todo están prontos á ejecutarlo, arreglándose a lo que dispone la instrucción en esta parte como lo han hecho en todas las demás; pero considerando que estas órdenes se fundarían sobre los informes que se tomaron para el efecto; y que en Arte y uso de arquitectura de la orden de predicadores del antiguo convento de Santo Domingo éstos, o por causa del terror que a la sazón tenía sobrecogido, y turbado aquel vecindario, ó por no tenerse todavía un perfecto conocimiento experimental de nuevo sitio, y de todas sus circunstancias, pudo haberse omitido alguna de ellas, la cual si se hubiese tenido presente habría por ventura hecho variar la disposición; les ha parecido conveniente dar órdenes al Procurador para que ponga en la alta consideración de Vuestra Majestad, que en aquel paraje son frecuentes, y abundantísimas las lluvias, de cuyo principio naturalmente se sigue que las cubiertas de las fábricas en aquel sitio deben ser más proporcionadas que en otro alguno, para resistir a los perjuicios que una humedad excesiva debe causar forsozamente, que en aquellas immediaciones se carece de Tierra que tenga aquella unión, y consistencia necesaria para fabricar buena teja, sin la cual no puede ser duradero el artesón; pues por más que se gaste en renovarla de tiempo en tiempo, es preciso que a poco descuido se pudran las maderas.3, Nota_b

Que estas tienen contra sí tambien el abundar allí sobremanera la polilla: de modo que taladrando el artesón, dentro de muy poco tiempo no solo no podrá hacer resistencia a los terromotos; pero ni aun sufrir, ni sostener el peso de los tejados, que al paso que en la Ciudad Antigua se arruinaron muchísimas fábricas cubiertas de artesón, quedaron en pie algunos arcos de otras cubiertas de bóveda dando con su misma duracion un testimonio irrefragable de que los temblores de tierra no destruyen con tanta facilidad un arco bien trabajado como un artesón cubierto de mala teja, y compuesta de maderas apolilladas.

Finalmente que a la luz de estas reflexiones nacidas de la experiencia, se ha ido desimpresionando aquel público de la idea que había concebido en orden a la ventaja de los artesones; y parece que de resultas intenta el Cabildo Eclesiástico recurrir a Vuestra Majestad retractando su opinión anterior en esta parte por lo respectivo a la fábrica de la Catedral.Nota_c

En vista de todo lo cual, y de que los cimientos de dicha Iglesia tienen según avisa el mismo superior al exponente toda la proporción que es necesaria suplica a Vuestra Majestad que si las reflexiones que deja insinuadas, fueren en realidad de aquel peso que conceptúan los Religiosos de su Convento de Guatemala se digne permitirles que puedan cerrar su iglesia de boveda, bajo las reglas, y con las precauciones que la alta penetración de Vuestra Majestad tuviere por convenientes en que recibirá merced.”

Madrid cuatro de junio de mil setecientos noventa y dos: Fray Vicente de Navas. Es copia de la original de que certífico yo Don José Antonio Cornejo Caballero de la orden de Santiago del concejo de Su Majestad su secretario y Oficial Mayor de la secretaria de la Nueva España. Madrid diez de Noviembre de mil setecientos noventa y dos. Por su indisposición, Ygnacio Sebastian de la Parra.3


NOTAS:

  • a: para 1793 la posición de las órdenes regulares había quedado muy debilitado debido a las Reformas Borbónicas que se enfocaron en separar a la Iglesia del Estado.  De esta cuenta, en 1767 fueron expulsados los jesuitas de todos los territorios de Imperio Español y el resto de órdenes quedó advertida de un destino similar.  Así que cuando el capitán Martín de Mayorga recomendó el traslado a una nueva ciudad después de los terremotos de Santa Marta en 1773,2 las órdenes regulares aceptaron dócilmente, al contrario del arzobispo y el clero secular, que resistieron hasta 17784.
  • b: los dominicos fueron los primeros en trasladarse a la Nueva Guatemala debido a que su fastuoso convento de Santiago de los Caballeros quedó completamente destruidos tras el terremoto de Santa Marta.1 Pero después de 20 años, ya el recuerdo de la gravedad de los sismos se fue difuminando y perdieron el miedo a la construcción de bóvedas.  La iglesia se derrumbó con los terremotos de 1917-18 y de 1976.
  • c: la iglesia de Santo Domingo era la más lujosa de la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su destrucción, ya que la orden era la más poderosa y tenía suficientes ingresos de sus haciendas y doctrinas.  No todas las órdenes y parroquias disponían de los recursos para techar sus templos con bóveda.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Mejía Samayoa, Cristian Fernando (2013). Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores del Antiguo Convento de Santo Domingo y una aproximación a la vida monástica masculina en la Nueva Guatemala de la Asunción. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, Facultad de Arquitectura. p. 182.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. pp. 118-119.
  3. Mejía Samayoa, Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores, pp. 183-184.
  4. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.

12 de julio de 1820: reconocen a Atanasio Tzul como rey

Los principales de Totonicapán desconocen a las autoridades españolas y reconocen a Atanasio Tzul y a su esposa como reyes.

 

12julio1820
El valle de Totonicapán en 1887.  En el recuadro: una pintura del siglo XIX que representa a Atanasio Tzul, el calpul dk’iche’ de Totonicapán que dirigió el alzamiento contra las autoridades coloniales.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Atanasio Tzul, miembro de la nación k’iche’ en Totonicapán, era originario del Cantón Paquí y provenía de una familia de jaboneros que habitaban el Barrio Linkah. Su esposa era Felipa Soc y aunque no existen datos oficiales acerca de su fecha de nacimiento y muerte, generalmente se admite que nació en el siglo XVIII y murió en la primera parte del siglo XIX.1

Tzul inició su vida política en 1813, cuando llegó a ser calpul (Principal) de la Parcialidad de Linkah.2 Por ese entonces, el Imperio Español estaba atravezando una grave crisis derivada de la Invasión de Napoleón y luego el establecimiento de las Cortes de Cádiz, cuando obligaron al rey Fernando VII a renunciar al absolutismo. En Cádiz se reunieron representantes de todas las regiones de España y de las colonias, y lograron redactar una Constitución que reflejaba mejor las necesidades de los habitantes del Imperio. Cuando los principales de San Miguel Totonicapán, encabezados por Atanasio Tzul y el macehual Lucas Aguilar, se enteraron que la Constitución de Cádiz de 1812 otorgaba a los indígenas los mismos derechos que a los españoles y ladinos, eliminando el trabajo gratuito que los pobladores indígenas hacían para sus curas párrocos, los principales y concejales de San Miguel Totonicapán, encabezados por Tzul, primer calpul y por el macehual Lucas Aguilar, escribieron a Fernando VII para agradecérselo pues creyeron que él era quien lo había decidido.3

En 1816, Tzul, al servir el cargo de Alcalde de San Miguel Totonicapán se limitó a exigir únicamente siete reales como pago de los impuestos de comunidad y para los sueldos del cura párroco y de las autoridades.3

Pero en la cuaresma de 1820 la situación política cambió nuevamente, cuando se supo que Fernando VII había puesto nuevamente en vigencia la Constitución absolutista, derogando la de 1812. Para entonces, Tzul ya era reconocido como representante no oficial de las parcialidades de Linkah, Pachah, Uculjuyub, Chiché y Tinamit, y volvió a unir fuerzas con Lucas Aguilar ante el interés del pueblo que representaban por acabar con los trabajos grautidos para los eclesiásticos y el tributo real que ya habían sido suprimidos por las cortes de Cádiz en 1811, pero que fueron restituidos por Fernando VII. Tzul y Aguilar hicieron entonces un frente común contra el Capitán General de Guatemala, el Arzobispo de Guatemala, Ramón Casaus y Torres, las órdenes regulares, la élite criolla local y los caciques de Totonicapán.1-3

Lo primero que hicieron Aguilar y Tzul fue realizar gestiones ante el Alcalde Mayor para verificar lo hecho por Fernando VII, y cuando lo confirmaron, prepararon un alzamiento.  De esta forma, el 9 de julio, durante la celebración de la nueva constitución, Tzul asistió a la ceremonia vestido a la española, con casaca, sombrero al tres, espadín, bastón y medalla al cuello, pero el 12 de julio por la noche, los principales y los líderes de la revuelta reconocieron como reyes a Tzul y a su esposa, y simbólicamente les impusieron las coronas de San José y Santa Cecilia. La debilidad política y militar del imperio español, los primeros intentos por una autonomía política y la competencia entre oficiales españoles fueron clave para el éxito del levantamiento,2​ que rechazó el tributo, removió al Alcalde Mayor, José Manuel Lara de Arrese e impuso el gobierno de Tzul.1​  Al menos durante unos días entre julio y agosto de 1820, Tzul actuó como el representante más destacado del gobierno indígena.2

Pero el alzamiento fue de corta duración, y el líder k’iche’ sería azotado durante nueve días1​ y encarcelado más tarde en Quetzaltenango, después de que el movimiento fuera reprimido por alrededor de mil milicianos ladinos provenientes de San Carlos Sija.​ El 25 de enero de 1821, él y otros dirigentes solicitaron la gracia del indulto, el cual les fue concedido el 1 de marzo de 1821, después de una manifestación de individuos totonicapenses.1

Aquel alzamiento fue decisivo para que los criollos aristócratas negociaran la Independencia con el capitán general Gabino Gaínza y mantuvieran el sistema tributario pero ahora en beneficio del gobierno local, como lo evidencia ​el siguiente párrafo del Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821:

“Que siendo la Independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.”4

BIBLIOGRAFIA:

  1. Móbil, A. (1991). 100 Personajes Históricos de Guatemala. Guatemala: Serviprensa Centroamericana.
  2. AFEHC. «Atanasio Tzul»Historia centroamericana. Archivado desde el original el 25 de junio de 2010.
  3. Castro Gutiérrez, Petrona del Rosario; Alonzo Alvarado, Natalia Marina; Herrera Juárez, Maridalia; Méndez Lacayo, Luis Fernando (2011). La rebelión de Atanasio Tzul: legado histórico en Paqui, Totonicapán. Quetzaltenango, Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Centro Universitario de Occidente. Archivado desde el original el 7 de mayo de 2015.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 1-4.

6 de julio de 1864: los Dominicos devuelven la parroquia del Sagrario

La Orden de los Dominicos renuncia a la administración de la parroquia de Santo Domingo y ésta se restituye su antiguo nombre de parroquia del Sagrario

6julio1864
Interior del templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala en diciembre de 2015.  En el recuadro: el escudo de la orden de predicadores.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante el gobierno conservador del capitán general Rafael Carrera la Iglesia y el Estado estuvieron fusionados.  De esta cuenta, las órdenes religiosas florecieron, al punto que recuperaron mucho de su antiguo esplender, que habían perdido tras ser expulsadas por Francisco Morazán y sus correligionarios en 1829.1

Ese año, las órdenes religiosas de los dominicos, franciscanos, recoletos y mercedarios fueron expulsadas del país,  y sus bienes fueron confistados.  Las haciendas fueron confiscadas y luego repartidas entre los correligionarios de Morazán mediante subastas preparadas de antemano (exceptuando la gran Hacienda de San Jerónimo que tenían los dominicos en la Verapaz, que fue entregada a los socios ingleses de Morazán, 2 mientras que los utensilios sagrados y los muebles que no habían sido saqueados por las fuerzas invasores del líder liberal fueron repartidas entre las parroquias de la República y las alhajas de las imágenes fundidas para acuñar moneda.3  En cuanto a los conventos, éstos fueron vendidos a particulares a excepción de las siguientes secciones, que pasaron al servicio público:

  1. La midad del convento de Santo Domingo.
  2. La casa de corrección, la escuela de primeras letras y las habitaciones accesorias del templo nuevo y de los miembros de la tercera orden.
  3. Las mismas habitaciones pero en los conventos de los frailes recoletos y de los mercedarios.
  4. Los conventos que los regulares habitaban en Antigua Guatemala, Quetzaltenango, Totonicapán y Cobán.4
  5. Nótese que a los jesuitas no les afectó esto, ya que estos padres habían sido expulsados por las autoridades españolas en 1767.

El clero secular, por su parte, quedó debilitado cuando se eliminó el diezmo obligatorio, lo que hizo que los padres recurrieran a la limosna para subsistir. Durante los siguientes años, estuvieron inculcando entre la feligresía campesina, el germen de la rebelión en contra de los liberales herejes, enemigos de la verdadera religión, y esto, aunado a los desastrosos efecto de los Códigos de Livingston, el impuesto individual a los indígenas y una epidemia de cólera, desencadenó una revolución católica-campesina que derrocó al gobierno liberal en 1838.5

A partir de ese momento, se derogaron todas las leyes anticlericales y poco a poco empezaron a retornar las órdenes de religiosos, incluyendo los jesuitas.  Al cabo de veinticinco años, cuando ya el poder del presidente vitalicio Rafael Carrera era absoluto, los frailes habían recuperado muchos de sus antiguos bienes, tal y como refleja el hecho de que el 6 de julio de 1864 los dominicos retornaron al arzobispado la última parroquia que les habían cedido para que la administraran miemtras recuperaban su convento.  El decreto del gobierno eclesiástico es el siguiente:

Vista esta exposición con los antecedentes relativos a la división territorial de las parroquias de esta ciudad: considerando que las razones expuestas por el reverendo padre prior y comunidad de Santo Domingo para renunciar la administración espiritual de la parroquia del mismo título, que ha estado a su cargo, al mismo tiempo que son dignas de atención, hacen honor al celo de la misma comunidad por la observancia de la disciplina regular: que por otra parte, segun se infiere de la misma exposición ha cesado una de las principales causas que motivaron el encargo de la misma parroquia a los reverendos padres de Santo Domingo, que fue la de auxiliarles en el restablecimiento de su convento; y finalmente que es llegado el caso de restituir a su primitivo estado la antigua división territorial, que modificada por este gobierno eclesiástico, a consecuencia del decreto de la asamblea legislativa de seis de diciembre de mil ochocientos veinte y nueve, se comenzó a restablecer por nuestro auto de diez y ocho de junio de ochocientos cincuenta y tres.6

 

Por tanto, en uso de nuestra autoridad ordinaria, suprimimos la parroquia de Santo Domingo, única que quedaba de las tres que mandó erigir el decreto legislativo citado.  En consecuencia, desde la publicación de este auto quedarán reincorporados a la parroquia del Sagrario todo el territorio y feligresía, que segun el artículo tercero de nuestro refereido auto de diez y ocho de julio de mil ochocientos cincuenta y tres, ha pertenecido a la de Santo Domingo, que hoy se manda suprimir, de manera que la del sagratio tendrá todo el territorio de la primitiva erección.  Y por cuanto aumentándose su área y el número de sus feligreses, no es bastante un solo sacerdote para administrarla como corresponde, nombramos segundo cura interino de ella al presbítero don Francisco Batres, a quien se extenderá el correspondiente despacho.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 255.
  3. Ibid., p. 254.
  4. Ibid, p. 257.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.
  6. Ibid, p. 288,
  7. Ibid., p. 289.