6 de febrero de 1956: se aprueba la nueva Constitución de la República de Guatemala tras el triunfo del Movimiento de Liberación Nacional en 1954

La Basílica de Esquipulas en 1887.  Este templo fue muy importante para el Movimiento de Liberación Nacional, ya que el Cristo Negro fue nombrado comandante de la invasión y fue el estandarte del arzobispo Mariano Rossell.  Imagen tomada de Guatemala, the Land of Quetzal.

El gobierno de facto liberacionista, dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas, y que llegó al poder en Guatemala en 1954 luego del derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán con el apoyo de la Operación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) convocó a una Asamblea Constituyente que redactó una nueva constitución para la República, en sustitución de la aprobada por los gobiernos revolucionarios en 1945.

La nueva constitución fue aprobada el 6 de febrero de 1956 y luego promulgada el 1 de marzo de 1956, y fue escrita de forma que el país consiguiera una posición intermedia entre las reformas sociales y laborales que había decretado el período de la Revolución de Octubre y el retorno al sistema semifeudal que estaba vigente durante el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda.

Uno de los principales cambios fue que la nueva Carta Magna reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia Católica, con derecho a adquirir y disponer de sus bienes, autorizó el culto privado y público, admitió la enseñanza religiosa optativa en escuelas estatales y el derecho de asociación con propósitos religiosos pero con prohibición a intervención en política.  Todo esto, en reconocimiento a la intensa labor que desarrolló el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano en contra de las políticas anticlericales de los liberales y del que él consideraba como comunismo ateo del gobierno de Arbenz.

Pero el cambio en la política hacia la religión permitió tambien el ingreso de numerosas iglesias protestantes, con sede en los Estados Unidos en su mayoría.  Estas iglesias han proliferado considerablemente desde entonces, al punto que aunque la religión católica sigue siendo el grupo cristiano mayoritario en el país, las iglesias protestantes en su conjunto representan el 50% de los creyentes en Guatemala.

La Constitución de 1956 fue derogada en 1963, tras el golpe de Estado que el Ministro de la Defensa Enrique Peralta Azurdia perpetró en contra del entonces presidente Miguel Ydígoras Fuentes cuando este último insinuó que permitiría al expresidente revolucionario Juan José Arévalo ser candidato presidencial en las elecciones que se avecinaban.

BIBLIOGRAFIA:

23 de diciembre de 1953: surge a la luz el Movimiento de Liberación Nacional, con la declaración del Plan de Tegucigalpa, parte de la operación PBSUCCESS de la CIA

Documento de la CIA, desclasificado en 1975 que muestra el involucramiento de la agencia de inteligencia de los Estados Unidos en el derrocamiento del gobierno de Jacobo Arbenz.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Debido al enfrentamiento directo entre el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y los intereses de la compañía transnacional estadounidense United Fruit Company, los funcionarios de ésta poderosa empresa con fuertes nexos en el gobierno del general Dwight Eisenhower aprovecharon el ambiente McCarthista que imperaba en los Estados Unidos para derrocar al gobierno guatemalteco.

Con la ayuda del Secretario de Estado John Foster Dulles y de su hermano y  jefe de la CIA, Allen Dulles, se implementó la Operación PBSUCCESS para recuperar el control de los intereses estadounidenses en Guatemala, aduciendo el auge del movimiento comunista del gobierno de Arbenz.  Si bien sí había elementos comunistas asesorando al presidente guatemalteco (como por ejemplo, José Manuel Fortuny del Partido Guatemalteco del Trabajo) los cambios que promovía el gobierno guatemalteco estaban inspirados en las políticas del “New Deal” del gobierno del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y no en políticas marxistas.

Los estadounidenses aprovecharon a los exiliados guatemaltecos que no estaban de acuerdo con el gobierno arbencista, muchos de ellos antiguos aliados del fallecido coronel Francisco Javier Arana, quien había muerto a manos de hombres del coronel Arbenz (entonces ministro de la Defensa) cuando éstos intentaron apresarlo en Amatitlán para enviarlo al exilio a Cuba.  Este hecho se produjo luego de que Arana hubiera dado un ultimatum al presidente guatemalteco Juan José Arévalo y haberle exigido el poder.

Los exiliados guatemaltecos asesorados por la CIA se agruparon en Tegucigalpa en donde salieron a la luz el 23 de diciembre de 1953 con el nombre de Movimiento de Liberación Nacional.  Junto con la llegada del diplomático anticomunista John Puerifoy a Guatemala en noviembre de ese mismo año y una extensa propaganda internacional contra el gobierno arbencista, la Operación PBSUCESS se puso en marcha.  Y para junio de 1954 el Movimiento de Liberación Nacional se hizo con el poder en el país, pero no gracias a sus escasos méritos militares sino a traciones del ejército guatemalteco que no estaba de acuerdo con la política del gobierno de Arbenz y que la presión del gobierno de Eisenhower obligó a Arbenz a renunciar.

El involucramiento de la CIA en el golpe de estado 1954 era un rumor que circuló durante décadas, hasta que quedó confirmado con la desclasificación de documentos del gobierno estadounidense en la década de 1990, los cuales explican los detalles no solamente de la operación PBSUCCESS sino de otras, como la PFFORTUNE destinada a patrocinar y suministrar armas a las fuerzas opositoras al gobierno y la PBHISTORY destinada a incriminar a Jacobo Arbenz para mostrarlo como un títere comunista.

BIBLIOGRAFIA:

 

4 de noviembre de 1953: luego de cumplir con su misión anticomunista en Grecia, John Emil Perifuoy arriba a Guatemala como Embajador de los Estados Unidos ante el gobierno de Jacobo Arbenz

 

Plana Mayor del presidente de Guatemala, coronel Jacobo Arbenz Guzman. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del coronel Jacobo Árbenz presentó una serie de reformas económicas y agrarias que afectaban no solamente a las élite cafetaleras y terratenientes locales, sino que a los monopolios estadounidenses asociados con la frutera United Fruit Company (UFCO).

Los principales proyectos arbencistas eran tres:

  1. Reforma Agraria para expropiar las tierras ociosas que existían en los grandes latifundios.  Esto afectó a los terratenientes en general y a la compañía frutera en particular porque al momento de expropiar el gobierno guatemalteco pagó el precio reportado por los propietarios al catastro, y que era mucho menor que el valor real (ya que de esta forma la UFCO se ahorraba impuestos de propiedad).
  2. Construcción de la carretera al Atlántico.  Hasta entonces, el monopolio del transporte ferroviario de carga y pasajeros lo tenia la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) la cual era parte de la UFCO.  La compañía estadounidense había obtenido el usufructo por cien años de la vía férrea gracias a una serie de contratos lescivos que se hicieron durante los gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.  La construcción de una carretera paralela a la vía férrea iba a permitir el transporte de los bienes y de los pasajeros en camiones y autobuses, que compitieran con el ferrocarril.
  3. Construcción de un moderno puerto en Santo Tomás de Castilla.   Puerto Barrios era la terminal del Ferrocarril del Norte, y era manejado por la Great White Fleet, la única flota mercante que transportaba bienes y pasajeros desde y hacia Guatemala.  Esta flota también pertenecía a la United Fruit Company.

Como se ve, los principales proyectos del gobierno revolucionario estaban dirigidos a atacar frontalmente los intereses estadounidenses en la nación representados por la United Fruit Company.  Ahora bien, esta compañía era tan grande que era conocida como “El Pulpo” en América Latina y manejaba no solamente al gobierno guatemalteco sino que casi todos los de las costas del Caribe, a quien los estadounidenses llamaban despectivamente “Repúblicas Bananeras”. Además, muchos de sus principales accionistas estaban en puesto clave del gobierno del general Dwight Eisenhower y no estaban dispuestos a tolerar que un pequeño gobierno bananero se opusiera a sus disposiciones.

A fin de formar un marco de legalidad al derrocamiento del incómodo gobierno guatemalteco, el espionaje estadounidense consideró que las reformas guatemaltecas eran comunistas y las atribuyeron a la influencia soviética. En esto los ayudó sobremanera el hecho de que el coronel Arbenz tuviera entre sus principales asesores a José Manuel Fortuny, quien era el líder del partido comunista guatemalteco.

Así pues, la CIA, en el marco de la política McCarthista opuesta al comunismo, propaló el temor a que Guatemala se convirtiese en lo que su director (y accionista de la UFCO) Allen Dulles llamó “una cabeza de playa soviética en América“​ (es decir, una posición enemiga que había que invadir).  Los esfuerzos de Dulles fueron apoyado por su hermano, el secretario de Estado, John Foster Dulles, quien también tenía fuertes nexos con la frutera.

Se armaron entonces las operaciones PBFORTUNE, PBSUCCESS y PBHISTORY diseñadas para derrocar y difamar al presidente Arbenz una vez fuera depuesto.  Una pieza clave en este plan lo llevó el embajador estadounidense John Emil Puerifoy, quien era un reconocido diplomático anticomunista con mucho prestigio en los Estados Unidos.

Puerifoy arribó a Guatemala el 4 de noviembre de 1953 y desde un principio mostró su intención hostil contra el régimen arbencista.  Su labor en apoyo de la operación PBSUCCESS y el Movimiento de Liberación Nacional dirigido por Carlos Castillo Armas fue decisivo y consiguió que Arbenz renunciara a mediados de 1954.

Como premio, Puerifoy fue enviado a Tailandia, para que pudiera continuar con su ascendente carrera, que tenía como fin alcanar la presidencia de los Estados Unidos.  Pero la muerte cortó sus ambiciones: el 12 de agosto de 1955 murió junto a uno de sus hijos en un accidente automovilístico.  Los periódicos de la época dijeron que “ha muerto en Tailanda el destructor de Guatemala“.

BIBLIOGRAFIA:

26 de julio de 1957: asesinan el presidente de facto Carlos A. Castillo Armas en el interior de la Casa Presidencial

La Casa Presidencial de Guatemala, en el Centro Histórico de la ciudad durante su construcción en 1936. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del liberacionista Carlos Alberto Castillo Armas estuvo caracterizado por la lucha anticomunista inspirada en el ambiente mccartista que había en Estados Unidos al inicio de la Guerra Fría contra la Unión Soviética, por la protección de los intereses del enclave bananero de la United Fruit Company en Bananera, Izabal y en Tiquisate, Escuintla y en terminar uno de los principales proyectos que dejó inconclusos el gobierno revolucionario socialista de Jacobo Arbenz:  la carretera al Atlántico.

En medio de esta vorágine de acontecimientos se produjo el asesinato del presidente en el interior de la Casa Presidencial.  Los acontecimientos que rodearon la muerte del malogrado coronel nunca se aclararon puesto que la versión oficial fue cambiando conforme se iban averiguando detalles.

Lo único que está claro, es lo que ocurrió después del asesinato; he aquí como lo relata Marta Sandoval en su artículo “Tres Disparos en una noche lluviosa“:

Castillo Armas, después de atender una reunión con empresarios, volvió a su habitación a descansar un rato antes de cenar. Faltaban unos minutos para las nueve de la noche cuando decidió ir al comedor. En los últimos meses la casa presidencial estaba casi desierta y los guardias eran cada vez menos. Castillo Armas recibió dos disparos camino al comedor; la primera dama trató de hacerlo reaccionar mientras gritaba: “¡Se fue por las escaleras! ¡el soldado lo mató!” Cuando los guardias subieron, encontraron el cadáver del soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien tenía 24 años y hacía dos meses que estaba al servicio de Casa Presidencial.

A partir de aquí empieza la incertidumbre.  La primera versión oficial indicaba que después de matar a Castillo Armas, el soldado corrió escaleras arriba pero que al verse acorralado descansó la barbilla sobre el cañón y se disparó. En su cráneo encontraron una bala idéntica a la usada para matar al presidente y en su casillero un diario con 23 páginas en las que hablaba de sus planes que, inspirados en el comunismo, lograrían que el Dr. Juan José Arévalo regresara al poder al morir Castillo Armas​

Como era de esperarse, la opinión pública no quedó conforme con esa versión, y el gobierno tuvo que convocar a la prensa para mostrarles la letra de unas cartas que proporcionó la madre del sargento Vásquez y donde se constataba que era igual a la del diario. Pero lo que no terminó de convencer fue que un soldado con muy poca instrucción pudiera escribir frases como “sois chacales buscando un cadáver que roer“. Y, finalmente, la longitud del fusil del soldado Vásquez era más larga que sus extremidades superiores, de forma que para poder haberse suicidado se tendría que haber quitado la bota para poder dispararse y luego volvérsela a poner para que lo encontraran en la condición en que lo hicieron.

Los investigadores​ lograron encontrar a dos sospechosos: los guardias Víctor Manuel Pedroza de 17 años y Arturo Gálvez de 25, incriminados por su propio testimonio, ya que inicialmente dijeron que los líderes del complot eran el teniente Arnulfo Reyes y el mayor Julio César Anleu. Además, dijeron que el plan era atacar varios cuarteles al mismo tiempo para que después Reyes se convirtiera en presidente y Anleu en su Ministro de la Defensa.

Pero el 23 de agosto Pedroza y Gálvez fueron hallados inocentes de asesinato y condenados a dos años conmutables por sedición frustrada, pues en el primer día de juicio cambiaron su versión y dijeron que los habían amenazado para que inventaran toda la historia que contaron.  Esta vez dijeron que fue el coronel Manuel Pérez, jefe de maestranza del ejército, fue quien supuestamente los había convencido de lo que tenían que decir. Al final, Anleu, Reyes y Pérez salieron en libertad por falta de mérito y la investigación regresó a la hipótesis inicial de que había sido Romeo Vásquez el autor del magnicidio, a pesar de las obvias discrepancias en la versión original.

Todo siguió así hasta que el 20 de octubre de 1957 en el mirador de San José Pinula se encontró moribundo a Narciso Escobar, uno de los criminales más buscados en Cuba, quien había logrado ver la placa del carro de sus asesinos y se lo dijo a los agentes que lo recogieron, antes de expirar.  La policía detuvo el vehículo de los asesinos, pero tenía órdenes de dejarlos en libertad y así lo hizo. Esta orden provenía de Enrique Trinidad Oliva, jefe de seguridad nacional.

El carro de los asesinos estaba a nombre de Carlos Gacel, un cubano agente de la Dirección General de Seguridad de Guatemala y espía del gobierno dominicano. Cuando lo capturaron aseguró que le habían robado el carro esa misma mañana, pero cuando se sintió acorralado delató al también dominicano  Johnny Abbes García, quien era un conocido pistolero al servicio del dictador dominicado Rafael Leonidas Trujillo y que estaba en Guatemala.

Investigaciones adicionales, demostraron que el agregado militar dominicano Abbes García participó en el crimen del mirador, que Trujillo lideraba un complot para derrocar a Castillo Armas y que Narciso Escobar era cómplice; de hecho, Escobar era pistolero a las órdenes de Trujillo y recibió instrucciones para asesinar a Castillo Armas. Según esta hipótesis, al parecer Trujillo quería que Castillo Armas le otorgara la Orden del Quetzal a cambio de armas y dinero para financiar el Movimiento de Liberación, pero que el gobernante guatemalteco no se la quiso dar, incurriendo en la ira del generalísimo dominicano.​  No obstante estos descubrimientos, la inestabilidad política del país y los continuos golpes de estado y triunviratos militares favorecieron la huída de Abbes y Oliva de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

8 de julio de 1954: el coronel Carlos A. Castillo Armas asume el control de un triunvirato militar tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz

Retrato del coronel Castillo Armas cuando era presidente de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En medio de la Guerra Fría y cuando el McCartismo estaba en su apogeo en el gobierno del general Dwight Eisenhower persiguiendo a todos los que consideraban comunistas, el gobierno socialista del coronel Jacobo Arbenz Guzmán empredió varios proyectos de infraestructura y tenencia de tierra que afectaban directamente los intereses de los enclaves bananeros de la United Fruit Company en Izabal y Escuintla.

Varios de los más importantes miembros de gabinete de Eisenhower eran accionistas de la United Fruit Company y no les pareció para nada que el gobierno guatemalteco pretendiera expropiar las tierras ociosas que tenían en este país centroamericano.  Entre los personeros del gobierno de Eisenhower estaba John Foster Dulles, Secretario de Estado, y su hermano Allen Dulles, el jefe de la CIA.  Ambos iniciaron una ofensiva contra el gobierno arbencista, utilizando para ellos las operaciones PBFORTUNE y PBSUCCESS acusando a Guatemala de comunista, al punto de lograr que en la X Conferencia de Cancilleres de la OEA en Caracas se aprobara una sanción política contra Guatemala.  Irónicamente, en el siglo XXI se ha conseguido que la OEA otorgue una sanción política contra Venezuela (país con enormes reservas de petróleo) acusada de ser un régimen totalitario que oprime a su pueblo.

La operación PBSUCCESS incluyó una invasión desde Honduras dirigida por el coronel Carlos Castillo Armas, al mando de un grupo de mercenarios y de exiliados guatemaltecos que se hicieron llamar el Movimiento de Liberación Nacional.  Esta invasión no logró ninguna victoria contundente, y más bien habría sido derrotada fácilmente si el Ejército de Guatemala hubiera permanecido fiel al presidente Arbenz.  Pero el Ejército estaba muy preocupado por la inestabilidad que se había generado entre el campesionado por la Reforma Agraria y el cambio radical en la tenencia de tierra y prefería regresar a un sistema como el que había existido durante los gobiernos liberales del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico, en el que había tranquilidad en el área rural a fuerza del Reglamento de Jornaleros o de las leyes de Vialidad y de Vagancia que obligaban a los campesinos indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras y le otorgaban a los propietarios un poder prácticamente absoluto sobre los jornaleros.

Arbenz había emprendido reformas sociales asesorado por un reducido grupo de miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido comunista de Guatemala, de entre los que se destacaba José Manuel Fortuny, miembro de la Internacional Comunista.  Esto fue aprovechado por las autoridades estadounidenses para llevar a caba la operación PBSUCCESS que resultó en la súbita renuncia de Arbenz, a pesar de que la invasión liberacionista no constituyó nunca una amenaza real a su gobierno.  Es más, el 2 de agosto de 1954 los cadetes de la Escuela Politécnica atacaron a los soldados liberacionistas atrincherados en el recién construido Hospital Roosevelt y los vencioneron fácilmente; pero el embajador estadounidense John Puerifoy los obligó a deponer las armas y a reconocer el triunfo liberacionista amenazándolos con una invasión de Marines norteamericanos.

El gobierno del coronel Carlos Castillo Armas eliminó la Reforma Agraria y con ello la United Fruit Company recuperó sus tierras ociosas y el poder absoluto sobre los gobiernos en Guatemala.  Pero la empresa empezó a tener problemas económicos derivados de sus prácticas monopolistas en América Latina (en donde se conocía como “Mamita Yunai” o “El Pulpo”) y fue investigada por los gobiernos estadounidenses que siguieron al de  Eisenhower, al punto que tuvo que declarase en bancarrota en 1970, convirtiéndose en Chiquita Banana.

BIBLIOGRAFIA:

18 de mayo de 1936: el gobierno del general Jorge Ubico establece la Orden del Quetzal

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Orden del Quetzal en el grado de “Gran Cruz”, máximo galardón que otorga la República de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 18 de mayo de 1936 el gobierno del general Jorge Ubico instituyó la Orden del Quetzal, la cual ha sido el máximo galardón que otorga la República de Guatemala desde entonces.  En 1973, el gobierno del también general Carlos Arana Osorio estableció los seis grados en que se otorga la orden:

  • Gran Collar
  • Gran Cruz
  • Gran Oficial
  • Comendador
  • Oficial
  • Caballero

En su historia ha habido polémicas condecoraciones, ya que éstas se han otorgado a personajes que son del aprecio de los gobernantes de turno.  Por un lado, el presidente Ubico la otorgó a Benito Mussolini, el dictador italiano que gobernó a ese país europeo desde 1922 y que lo llevó a la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, aliado con la Alemania Nazi; por otro lado, el gobierno socialista de Alvaro Colom la otorgó al líder cubano comunista Fidel Castro.  Y también durante los gobiernos militares que gobernaron Guatemala entre 1954 y 1985, la condecoración fue otorgada a dictadores militares latinoamericanos como Juan Domingo Perón de Argentina, Alfredo Stroessner de Paraguay y Augusto Pinochet de  Chile.

Aparte de polémicas también hubo una instancia en que se sospechó que el anhelo de obtener la condecoración fue mortal para un presidente de facto de Guatemala.  Una de las teorías del asesinato del coronel Carlos A. Castillo Armas fue que no le dió la Orden del Quetzal al dictador dominicano, el generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, que gobernó a la República Dominica desde 1930 hasta su asesinato en 1961 y quien tenía prácticamente toda las condecoraciones habidas y por haber.  La teoría asume que Trujillo apoyó la invasión liberacionista a Guatemala para derrocar al coronel Jacobo Arbenz en 1954 a cambio de que Castillo Armas le concediera la Orden del Quetzal, pero que cuando el president de facto no lo hizo, ordenó su asesinato.  Esta teoría nunca ha sido demostrada ni desmentida por completo.

BIBLIOGRAFIA:

16 de marzo de 1956: los periodistas David Vela y Rigoberto Bran Azmitia fundan el Museo del Libro Antiguo

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Palacio del Ayuntamiento de Antigua Guatemala, aproximadamente en 1880. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Dos de los más grandes exponentes del periodismo guatemalteco fueron Rigoberto Bran Azmitia y David Vela.  Ambos tuvieron una gran trayectoria, siendo el primero el eterno director de la Hemeroteca Nacional, y el segundo el director del periódico “El Imparcial” hasta que éste cerró en 1984. Vela estudió en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro junto con otros importantes literatos de la llamada “Generación del Veinte”, entre los que estaba Miguel Angel Asturias.

El 16 de marzo de 1956, ambos intelectuales fundaron en el Palacio del Ayuntamiento de la Antigua Guatemala, precisamente donde estuvo la Primera Imprenta del Reino de Guatemala a cargo de José de Pineda Ibarra en 1660.

El museo cuenta con tres salas y posee una colección calculada en dos mil quinientos documentos.  El edificio, por su parte, fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y estaba recién estrenado cuando los terremotos de Santa Marta de 1773 destruyeron parcialmente la ciudad.  Debido a su diseño, el edificio soportó los sismos y fue utilizado como municipalidad del nuevo poblado que fue establecido entre las ruinas de la Antigua ciudad, la cual fue abandonada en favor de la Nueva Guatemala de la Asunción.

BIBLIOGRAFIA: