9 de septiembre de 1921: diputados de Honduras, Guatemala y El Salvador aprueban la Constitución Federal de la República de Centro América

9septiembre1921
Palacio del Centenario, ubicado en donde en el siglo XXI está el Parque Centenario en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Construido para celebrar el centenario de la Independencia de Centroamérica, era conocido como “el Palacio de Cartón”. En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien gobernó a Guatemala de 1920 a 1921. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Constitución Federal de la República de Centro América fue promulgada el 9 de septiembre de 1921, en un fallido intento más por restablecer la república en la región.  Esta constitución nunca fue aprobada, pero incluía varios avances laborales, como: jornada de trabajo de ocho horas, descansos laborales, responsabilidad por riesgos profesionales, trabajo regulado de mujeres y de menores de edad, ahorro obligatorio y derecho de huelga.  En el aspecto social, protegía la maternidad y a la niñez y contemplaba la creación de un instituto de reformas sociales.1

Aquella constitución iniciaba así:

Los representantes del Pueblo de los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente, en cumplimiento del pacto de unión, firmado en San José de Costa Rica, el día diecinueve de enero de mil novecientos veintiuno, inspirándose en la letra y el espíritu de dicho pacto y en el sentimiento general de los habitantes de esta parte del continente americano, decretan la siguiente: Constitución Política de la República Federal de Centroamérica.

Artículo 1.° Los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras, en unión perpetua e indisoluble, constituyen una Federación Soberana e Independiente que se denomina República de Centroamérica.

Artículo 2.° La Nación reconoce que, por razones étnicas, geográficas e históricas, también deben integrarla los Estados de Nicaragua y Costa Rica.  De consiguiente la Federación seguirá considerándolos como parte integrante de la familia centroamericana.

Artículo 5.° Será Distrito Federal el territorio del actual departamento de Tegucigalpa, según los límites que le señalan las leyes del Estado de Honduras.  La ciudad de Tegucigalpa, cabecera del departamento, será la capital de la República.2

La constitución mantenía las ideas liberales en cuento a la religión.  Véanse por ejemplo estos dos artículos:

Artículo 35.° La Federación garantiza la libertad de enseñanza.  La primera será obligatoria y la que se dé en las escuelas públicas, gratuita, dirigida y costeada por los Estados y Municipios.  Cada Estado reglamentará la sostenida por él.  La Federación, los Estados, los Municipios y particulares, podrán fundar y sostener colegios de segunda enseñanza y escuelas normales; pero todos estarán sujetos al plan de enseñanza y demás condiciones que establezca la ley.  La enseñanza impartida por el Gobierno Federal será laica.

Artículo 37.° Ningún acto religioso servirá para establecer el estado civil de las personas.3

El congreso federal iba a ser una copia del congreso de los Estados Unidos, tal y como se desprende este artículo:

Artículo 70.° El Poder Legislativo residirá en dos Cámaras: una de Senadores y otra de Diputados.  El Senado se compondrá de tres Senadores Propietarios y de tres Suplentes por Estado, elegidos por el respectivo Poder Legislativo y de un Senador Propietario y un Suplente por el Distrito Federal.  Los Senadores deberán estar en el ejercicio de la ciudadanía, ser mayores de cuarenta años y naturales de cualquiera de los Estados.  Su período será de seis años y se renovarán cada dos años por terceras partes.  La Cámara de Diputados se compondrá de Representantes popularmente electos en la proporción de un Diputado Propietario y un suplente por cada cien mil habitantes o fracción de más de cincuenta mil. Para ser diputado se requiere estar en el ejercicio del derecho de ciudadano, ser mayor de veinticinco años y natural de Centro América.

Los Senadores y Diputados podrán ser reelectos indefinidamente. En cada Cámara el quorum lo formarán los tres cuartos del total de sus miembros.  Ninguna ley valdrá sin haberse aprobado en Cámaras separadas, por la mayoría absoluta de votos de los Diputados y por dos tercios de votos de los Senadores, y si no hubiere obtenido la sanción del Ejecutivo, según las disposiciones de esta ley.4

Los artículos novedosos en material laboral eran:

Artículo 163.°  La jornada máxima obligatoria de trabajo asalariado, será de ocho horas diarias.  Por cada seis días de trabajo habrá uno de descanso.

Artículo 164.° Todo porpietario agrícola está obligado a contribuir a la fundación y sostenimiento de Escuela Rurales Primarias.  Una ley reglamentará esta obligación.

Artículo 165.° El trabajo de las mujeres y el de los hombres menores de catorce años, merece protección especial. La ley deberá reglamentarlo.

Artículo 166.° Los trabajadores están facultados, individual y colectivamente, para suspender su trabajo siempre que no empleen coacción ni medios ilícitos o violentos, ni contravengan a lo estiupado legalmente en los contratos.

Artículo 168.° Los Estados deben proveer de enseñanza adecuada a los indios, para que adquieran una amplia instrucción primaria, industrial y agrícola.5

Aquella constitución y sus buenas intenciones quedaron en el tintero, pues el gobierno del ciudadano Carlos Herrera fue derrocado por un golpe de estado el 5 de diciembre de 1921, el cual estuvo dirigido por el general José María Orellana, ex Jefe del Estado Mayor del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, y patrocinado por la frutera estadounidense United Fruit Company.6 Herrera fue derrocado a pesar de haber contado con el 95% del apoyo popular en las elecciones de agosto de 1920, y ya en el exilio en Francia comentó: “el desprestigio a que habían llevado al gobierno los partidos; nadie estaba satisfecho. Los hombres del gobierno se empeñaban en balde, en su trabajo abrumador por el bien del país. Todos estos patrióticos esfuerzos quedaban ahogados ante las críticas de la prensa de los partidos, lo que también se atacaban desmedidamente.  Todo esto llevaba la intranquilidad al pueblo, y se echaba de menos la mano férrea de la tiranía… un gobierno de leyes, sin el apoyo de la opinión pública, no se puede sostener“.7 Se desprende de sus declaraciones que la que patrocinaba los periódicos de los partidos era la transnacional frutera, ya que a ésta le convenía un gobierno como el de Estrada Cabrera, que le era favorable en cuanto a concesiones.

Todas las innovaciones que pretendían hacer en 1920 no se consiguieron sino hasta en 1945, con la llegada de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz Guzmán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lujan Muñoz, Jorge (1996). Historia General de Guatemala. (Editor) . Guatemala: Asociación de amigos del País, fundación para la cultura y el desarrollo.
  2. Muñoz Paz, María del Carmen; Ovando Hernández, Oscar (2014). Carlos Herrera y el centenario de la Independencia. Política, economía y sociedad en Guatemala. 1920-1921. Guatemala: Universidad de San Carlos, Centro de Estudios Urbanos y Generales. p. 117.
  3. Ibid., p. 123.
  4. Ibid., p.127.
  5. Ibid., p. 147.
  6. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos.
  7. Muñoz Paz et al., Carlos Herrera y el centenario de la Independencia. p. 76.

 

22 de mayo de 1920: se funda la Asociación de Estudiantes Universitarios

22mayo1920
Estudiantes universitarios de la época en que se fundó la Asociación de Estudiantes, reunidos en el patio de la Facultad de Derecho y Notariado.  En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien les donó la antigua Escuela “Manuel Cabral” para que fuera la sede de su asociación.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 2 de mayo de 1918, a pesar de la evidente ineficacia del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera para resolver los problemas de la Ciudad de Guatemala las muestras de servilismo hacia la figura presidencial continuaban en el país, y se creó la Universidad “Estrada Cabrera reuniendo en una sola entidad a todas las Escuelas Facultativas que existían en ese entonces y la cual, en su primer acto oficial, le otorgó el grado de Doctor al presidente.1 Hasta 1914, el apoyo del gobierno de los Estados Unidos hacia Estrada Cabrera había sido sólido, al punto que la revista de la United Fruit Company, la frutera transnacional estadounidense que era el principal producto agrícola e industrial de Guatemala en esa época, había publicado que era más que segura la reelección del gobernante para un término más, a pesar de estar gobernando desde 1898.2

Pero aquel apoyo para Estrada Cabrera se derrumbó cuando fue incapaz de formar la República Suroriental con la región sur de México y el Petén, aprovechando la anarquía que se vivía en México durante la revolución contra el presidente de facto Victoriano Huerta. Los Estados Unidos le habían pedido que sobornara a algún oficial mexicano para que comandara un ejército que segregara la región de Soconusco, Lacantún y Chiapas, pero el presidente guatemalteco no logró su cometido, pues el general mexicano Ricardo Carrascosa, a quien Estrada Cabrera había proporcionado armas y municiones se negó a realizar aquella traición a su país. Aunque el presidente guatemalteco redujo a prisión a Carrascosa, éste logró escapar y se refugió en la Legación Mexicana, en donde pidió asilo, a pesar de ser un rebelde contra el gobiero de Huerta. Tras el triunfo de la revolución de Victoriano Carranza contra Huerta, Carrascosa regresó a México dejando muy mal parado al gobiernante guatemalteco.3,4

Desde ese momento, el gobierno de Woodrow Wilson ya solamente estaba esperando una excusa para quitarle el apoyo a Estrada Cabrera, y se le presentaron dos: primero, la deficiente respuesta del presidente guatemalteco al desastre provocado por los terremotos de 1917-185 y la persecución en contra del obispo José Piñol y Batres, miembro de la familia conservacora Aycinena, luego de que éste criticara duramente al gobierno cabrerista durante 11 homilías en las que aprovechó para dar sermones contra el presidente. El obispo era sobrino del político Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser conservador había trabajado para todas las administraciones liberales desde J. Rufino Barrios hasta Estrada Cabrera, y era primo de Manuel Cobos Batres, un líder conservador que fue quien le escribió los discursos.4

A sabiendas de que el gobierno estaba debilitado, los conservadores liderados por Cobos Batres publicaron el “Acta de los Tres Dobleces” a finales de 1919, en la cual se declaraban contrarios al presidente y promovían la Unión Centroamericana. Así nació el Partido Unionista, que poco a poco empezó a reunir a todos los miembros de la sociedad guatemalteca en contra de Estrada Cabrera.4 A principios de 1920, los estudiantes de la Universidad “Estrada Cabrera” se unieron a los Unionistas y tuvieron una destacada participación en las actividades contra el gobernante; era una época en que los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca, eran todos varones y apenas sobrepasaban los doscientos en total.

El 8 de abril de 1920, tras un pacto secreto entre los unionistas y cabreristas, la Asamblea Legislativa presidida por el licenciado Arturo Ubico, hasta entonces incondicional de Estrada Cabrera, declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente y lo sustituyó por Carlos Herrera y Luna, diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa. Don Manuel se negó a entregar al poder y se inició la “Semana Trágica“, la cual terminó el 14 de abril con la renuncia del presidente.4 Entonces, por la colaboración prestada por los universitarios para el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Herrera clausuró la Universidad “Estrada Cabrera” y reorganizó las Facultades de la misma de la siguiente forma:

  • Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
  • Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
  • Facultad de Ciencias Médicas
  • Facultad de Ingeniería

Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Partido Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades (que había sido retirada en 1893) de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto No. 1031
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala
DECRETA:
Artículo 1o.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
Artículo 2o.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.
Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.
Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.
  • Arturo Ubico Presidente de la Asamblea
  • Adrián Recinos Secretario5

Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que éstos pudieran celebrar reuniones de toda índole:

Palacio del Poder Ejecutivo:
Guatemala, 23 de abril de 1920.
El Presidente Constitucional de la República.
En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,
ACUERDA:
Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.
Comuníquese.
  • Herrera
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Arroyo7

Poco después, el 22 de mayo de 1920, se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios, y sus miembros orignales fueron también miembros del grupo intelectual conocido como “La Generación del 20“. Aquellos estudiantes que luego serían intelectuales y periodistas de gran renombre como Miguel Angel Asturias, David Vela, Epaminondas Quintana y Clemente Marroquín Rojas, entre muchos otros, hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores ya que aparte de revivir el “No Nos Tientes” (que había dejado de publicarse en 1908), escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil “La Chalana“, en la cual hacen crítica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca, y en 1921 reiniciaron el desfile bufo que recorre las calles de la Ciudad de Guatemala. Pero no solamente en la actividades de Huelga participaron activamente, ya que crearon la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco, acercándose al ideal socialista para criticar el orden establecido, dado que la cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los sectores populares fueron dos de los ejes principales de aquella generación.8

Ahora bien, este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública pues la “Generación del 20” compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares; esto quedó en evidencia a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con los gobiernos liberales subsiguientes, especialmente el del general Jorge Ubico Castañeda.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. United Fruit Company (19 de junio de 1915) Latin-America A periodical for the promotion and interchange of commerce between the United Stated and the Latin-American Republics. New Orleans, Louisiana. IV (17)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
  5. Batres Jáuregui, Antonio (1944) La América Central ante la Historia. 1821-1921: Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 673.
  6. Asamblea Legislativa (10 de mayo de 1920). “Decretos del Organismo Legislativo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  7. Gobierno de Guatemala (25 de abril de 1920). “Decretos del Organismo Ejecutivo”. Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  8. Fuentes Oliva, Regina (2012). “1920, una década de cambios educativos para Guatemala”. Boletín AFEHC(N.°54).

18 de marzo de 1860: nace el líder conservador José Azmitia

18marzo1860
Una reunión del Partido Unionista en diciembre de 1919 en la “Casa del Partido”.  Al frente se encuentran los principales miembros del partido conservador. En el recuadro, José Azmitia en la década de 1930.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los líderes conservadores que formaron el Partido Unionista en 1919 fue José Azmitia, quien nació el 18 de marzo de 1860.  Conocido como “don José” por sus contemporános, Azmitia pertenecía a una de las familias más acomodadas de la Ciudad de Guatemala y era muy conocido por su integridad y era respetado por los liberales y conservadores por igual.  Antes de los movimientos unionistas se había dedicado a su trabajo en la fábrica de cerveza en Guatemala, sin meterse en asuntos de política, pero tras el atentado de La Bomba que se perpetró contra el presidente Manuel Estrada Cabrera en 1907 se dió cuenta de la persecución voraz contra los autores intelectuales de aquel hecho, y no dudó en ir a ponerse a las órdenes de los familiares de los perseguidos cuando eran interrogados por la policía.

Como era de esperarse, Azmitia fue hecho prisionero y encerrado en las bartolinas de los presos políticos en la Penitenciaría Central, en donde fue víctima de azotes, aislmiento y maltrato, pero su orgullo característico hizo que sobrellevara aquella situación con la mayor pasividad.  El mismo presidente Estrada Cabrera le permitió salir una vez de prisión cuando le dió su palabra de que iba a regresar luego de terminar con unos asuntos que tenía pendientes.

Tras varios años de cárcel, Azmitia fue liberado y se mantuvo al margen de los hechos políticos, hasta que en 1919 los conservadores aprovecharon que los Estados Unidos le retiraron el apoyo al gobernante y formaron el Partido Unionista.  Azmitia fue uno de los principales dirigentes de aquel partido e incluso portó la bandera centroamericana durante la manifestación del 11 de marzo de 1920, aún sabiendo que había francotiradores apostados con la misión específica de asesinar a quien portara la bandera.

Tras el triunfo del movimiento unionista y la caída de Estrada Cabrera el 14 de abril, fue uno de los pocos líderes que llegó a la Plaza de Armas para evitar que el pueblo siguiera linchando a los esbirros cabreristas frente a la Catedral.  Luego, Azmitia participó activamente en política, aunque pese a su experiencia, no pudo evitar que los conservadores unionistas fueran víctimas de las argucias de los ex-cabreristas, mucho más experimentado en la política nacional, y cedieran numerosas carteras del gobierno interino y no pusieran a un Unionista en la presidencia, sino al diputado Carlos Herrera.

A pesar de todo, colaboró con el gobierno del presidente Herrera, hasta que éste fue derrocado por el golpe de estado encabezado por el general José María Orellana el 5 de diciembre de 1921.  En esa oportunidad, Azmitia fue recudido nuevamente a prisión pero su segunda esposa, Josefina Gómez Tible (hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo) ya harta de que a Azmitia lo estuvieran persiguiendo y encerrando, se disfrazó de una de las damiselas que frecuentaban la casa presidencial y se escabulló sin que la reconocieran hasta el despacho mismo del presidente Orellana.  Cuando éste la vió, le dijo sonriendo: “¡Pasá Josefininita, ya te reconocí!  ¡Mirá como me cuidan!  Y ya sé a qué venís.  Decile a don José que si me da su palabra de que ya no se va a estar metiendo en ‘babosadas’ yo ya no lo voy a perseguir!”

Aquello bastó para que Azmitia dejada la política por un largo tiempo y se dedicara a sus negocios personales.  Muchos años después, el 22 de junio de 1944, fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron el documento que le enviaron al general Jorge Ubico en el que le pedían que restableciera las garantías constitucionales luego de la violenta represión que éste había atacado los movimientos populas que habían estallado en su contra.  Aquella carta fue uno de los detonantes que aceleraron la renuncia del presidente Ubico el 1 de julio.

Poco después, el 29 de junio de 1946, falleció “don José” en la Ciudad de Guatemala víctima de un paro cardiorespiratorio.  Tras numerosos homenajes fúnebres, fue sepultado en el Cementerio General y su féretro estuvo cubierto con la bandera del Unionismo y en su lápida esculpieron los cinco volcanes que fueron del Partido.


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  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
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  • Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José»Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  • Diario La Hora (18 de junio de 1981). «Prevalece viva en el recuerdo la personalidad de don José Azmitia». Diario La Hora (Guatemala).
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Ortiz Rivas, Silverio (1922). Reseña histórica de la parte que el elemento obrero tuvo en el Partido Unionista. Guatemala: Inédito; reproducido parcialmente en el libro ¡Ecce Pericles! de Rafael Arévalo Martínez.

11 de marzo de 1920: multitudinaria manifestación organizada por el Partido Unionista contra el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera

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La manifestación unionista a su paso por la Penitenciaría Central el 11 de marzo de 1920.  En el recuadro: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, presidente de Guatemala desde 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1919 la relación entre los Estados Unidos y el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se fracturó.  El distanciamiento se inició durante la guerra civil que se desató en México tras el asesinato del presidente Francisco Madero y la contrarevolución de Victoriano Huerta, cuando los Estados Unidos intentaron desmembrar el sur de México con la ayuda de Estrada Cabrera y forma la República Suroriental con parte de Chiapas, Tabasco y Petén; para conseguir este fin, el presidente guatemalteco intentó sobornar a un general antihuertista que estaba en el país, el lugarteniente de Venustiano Carraza, Ricardo Carrascosa, pero no lo consiguió.  A partir de allí, el gobierno estadounidense solamente estaba esperando una excusa para deshacerse del gobernante guatemalteco, al que había apoyado incondicionalmente desde 1900 sin importar el partido del gobernante de turno en el Imperio Norteamericano.

La excusa para que los estadounidenses le quitaran el apoyo al gobernante guatemalteco llegó con las charlas del obispo de Facelli, José Piñol y Batres, quien era miembro de la familia Aycinena y primo del líder conservador Manuel Cobos Batres, quien escribió los discursos y quien aborrecía al presidente por ser ser liberal y por considerarlo “mestizo de indio“.  El obispo de Facelli dio varias charlas entre las ruinas del templo de San Francisco en mayo de 1919 (que no estaba reconstruido tras los terremotos de 1917-18) en donde acusaba al gobierno liberal de Estrada Cabrera de todos los abusos que había cometido durante su ya larga gestión de más de 20 años.  Los esbirros del gobierno empezaron a perseguir al obispo, aunque sabían muy bien que la profunda fe católica del pueblo guatemalteco les impedía arrestarlo y llevarlo a la Penitenciaría Central, como habían hecho con todos los enemigos del gobierno hasta ese momento.

Estrada Cabrera entonces optó por reducir al obispo de Facelli a prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal, ya que el arzobispo de entonces, Julián Raymundo Riveiro, había sido puesto en la mitra por el propio presidente guatemalteco tras la muerte del arzobispo Casanova y Estrada en 1913 y era incondicional al presidente.  Tras un período en estas condiciones, Piñol y Batres fue exiliado del país el 21 de agosto de 1919.

Los conservadores, reunidos en el Partido Unionista, organizaron una comisión para quejarse del maltrado que había sufrido el obispo a manos del gobierno y consiguieron que el Secretario de Estado Joseph Patrick Tumulty (quien era el presidente de hecho tras el derrame cerebral que sufrió Woodrow Wilson, retirara su apoyo al gobierno guatemalteco ese mismo mes de agosto.  A partir de este momento, el Partido Unionista surgió como la espuma y se fue envalentonando más y más.

Así se llegó al 11 de marzo de 1920, cuando los Unionistas organizaron una manifestación contra el gobierno en la Ciudad de Guatemala, algo que no se había visto en varias décadas.  La marcha iba encabezada por el ciudadano José Azmitia, quien portaba la bandera centroamericana y quien no quiso entregarla a los otros miembros del partido que tenían que portarla por turnos, porque sabía que Estrada Cabrera había colocado francotiradores con órdenes de asesinar al que llevara la bandera.  Azmitia, ya había estado en prisión varias veces desde el atentado de La Bomba en 1907 pues, aunque no había tenido nada que ver en el asunto, fue a ponerse a las órdenes de las familias de los implicados frente a los esbirros del gobierno.

La marcha fue un éxito rotundo para el Partido Unionista, ya que aunque no derrocó al presidente en ese momento, si lo debilitó considerablemente y abrió las puertas para que los cabreristas traicionaran al presidente y pactaran con los unionistas declararlo mentalmente incapaz el 8 de abril de 1920.

(NOTA ACLARATORIA:  a nuestros lectores que han tenido el libro “¡Ecce Pericles!” como referencia del gobierno de don Manuel, es conveniente indicarles que dicho libro adolece de parcialidad hacia los conservadores, mostrando a los miembros del Partido Unionista como héroes de una gesta patriótica y defenestrando al presidente liberal.  Aquel libro fue escrito por el periodista Rafael Arévalo Martínez, quien tiene un sesgo marcadamente conservador y dejó en el tintero numerosas aclaraciones sobre las fuentes que utilizó para escribir su libro.  Por ejemplo, se basa en la obra “Mi Diario” del escritor y diplomático mexicano Federico Mexicano, quien era el embajador de México en Guatemala, para describir los horrores que se vivieron tras el atentado de La Bomba en 1907, pero convenientemente olvida mencionar que dicho diplomático era representante del gobierno conservador del general Porfirio Díaz, y que éste era enemigo declarado de don Manuel por la alianza que éste último tenía con los Estados Unidos.  Otro ejemplo es que Arévalo Martínez omite las relaciones familiares entre los líderes del Partido Unionista, quienes eran descendientes de la otrora poderosa familia Aycinena que gobernó el país junto con Rafael Carrera de 1838 a 1871.)


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  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
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  • Torres Espinoza, Enrique (2007). Enrique Gómez Carrillo, el cronista errante (2a. edición). Guatemala: F&G. ISBN 9789992261569.
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.
  • Valladares Rubio, Manuel (3 de abril de 1928). «El tinterillo en el poder». Nuestro Diario (Guatemala). «Bajo el pseudónimo de “Fences Redish”».
  • — (1928). «Disfraces y Caretas». Nuestro Diario (Guatemala). «Bajo el pseudónimo de “Fences Redish”».
  • Valladares Aycinena, Manuel (8 de diciembre de 2014). «Genealogía de Manuel Valladares Rubio»Geni.com. Guatemala. Archivado desde el original el 9 de marzo de 2016.
  • — (28 de diciembre de 2015). «Genealogía de María Dolores Aycinena Payés»Geni.com. Guatemala. Archivado desde el original el 9 de marzo de 2016.
  • Vidaurre, Adrián (1921). Los últimos treinta años pasados de la vida política de Guatemala. La Habana, Cuba: Imprenta Sainz, Arca y Cía.

23 de mayo de 1921: el gobierno de Carlos Herrera establece un impuesto para fomentar la construcción del Ferrocarril de los Altos

23mayo1921
Tres vagones del Ferrocarril de los Altos en la estación.  En el recuadro: los dínamos de la planta eléctrica de Santa María de Jesús.  Imágenes tomadas de la obra Quezaltenango, Album conmemorativo de la inauguración del Ferrocarril de Los Altos.

Después de la Revolución Liberal de 1871, los criollos altenses liberales se hicieron con el poder en toda Guatemala, y la región de Los Altos empezó a prosperar considerablemente.  En la región de Quetzaltenango, en particular, las inversiones de Juan Aparicio, hijo, se reflejaron en el aprovechamiento del río Samalá para la generación eléctrica, y la familia Sánchez aprovechó terrenos expropiado a las comunidades indígenas en Cantel para el estableciiento de una fábrica de tejidos, que aprovechava las aguas de dicho río para la producción.1  Aquella bonanza se extendió hasta 1897, año en el que ya se hablaba de construir un ferrocarril que comunicara a la ciudad altense con las regiones vecinas y la revista cultura “La Ilustración Guatemalteca” publicó un reportaje de lo avanzado que estaba el desarrollo de Quetzaltenango en ese momento.2

Sin embargo, a mediados de 1897, cuando el gobierno del general José María Reina Barrios estaba inmerso en promocionar el inconcluso Ferrocarril Interoceánico por medio de la Exposición Centroamericana, sobrevino una grave crisis económica originada por el desplome del precio internacional del café que se agravó cuando el presidente suspendió la Asamblea Legislativa y convocó a una constituyente que extendiera su mandato hasta 1902.3  Como resultado, estallaron revoluciones contra el gobernante en el Occidente y en el Oriente del país en septiembre de ese año, dirigidas por los ex-candidatos presidenciales Próspero Morales y José León Castillo, respectivamente.  Ambos eran entonces Jefe Políticos, y Morales hasta había sido Ministro de la Guerra de Reina Barrios.3

El gobierno de Reina Barrios contuvo las rebeliones, más por la incapacidad de los alzados que por méritos propios, pero en Quetzaltenango, al no lograr capturar a Morales, capturaron en su lugar a Juan Aparicio, hijo, y a Sinforoso Aguilar, a quienes el gobierno condenó a muerte.  Debido a que Aparicio era muy estimado en Quetzaltenango, la sociedad altense suplicó a Reine Barrios que lo perdonara, a lo que éste accedió, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Manuel Estrada Cabrera, se demoró en enviar el indulto por telégrafo, hasta que estuvo seguro que ya había sido ejecutado Aparicio, con quien tenía un conflicto por la empresa eléctrica.4

A partir de ese momento, empezaron los problemas para el desarrollo de Quetzaltenango, pues aunque Reina Barrios destituyó a Estrada Cabrera al enterarse, éste todavía era el Primer Designado a la presidencia en caso de que faltara el gobernante y subió al poder cuando Reina Barrios fue asesinado el 8 de febrero de 1898, por Edgar Zollinger, un antiguo sirviente de Aparicio.3,4  Y por si esto no fuera poco, en 1902 se produjeron un fuerte terremoto5,6 y una cataclísmica erupción del Volcán Santa María, que destruyeron gran parte de la infraestructura de la región, la cual no contó con el apoyo del gobierno para recuperarse.7

Fue hasta el 21 de julio de 1920, tres meses después del derrocamiento del gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera que en una reunión en la Villa de San Felipe, Retalhuleu, entre el Ministro de Fomento, ingeniero Félix Castellanos B., el Comité de reanudación de los trabajos del Ferrocarril de Los Altos, el Jefe Político de Retalhuleu, Carlos Quezada, y los ingenieros que estarían a cargo de la construcción del proyecto, se determinó que se adoptara el trazo hecho por el ingeniero S.S. Shaw, empleando un ferrocarril eléctrico para el tráfico de pasajeros y de carga, pues había un sobrante de fuerza disponible en la Planta Elétrica de Zunil en Quetzaltenango.8

De acuerdo a las estimaciones de los ingenieros Victor Cottone, el ya mencionado Shaw, Jorge Hartmann y Fernando Andros, la capacidad disponible de la planta eléctrica podía permitir el tranporte de ida y vuelta de más de ciento ochenta personas de carga por día.  Basado en estos cálculos los allí reunidos decidieron solicitar al gobierno que creara un Comité Administrativo con personería jurídica y facultades amplias para la administración de fondos y celebración de contratos.

En virtud de aquella solicitud, la Asamblea Nacional Legislativa, creó un impuesto destinado a los tabajos del Ferrocarril de Los Altos el 23 de mayo de 1921:9

Decreto Número 1119

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala

Decreta:

Artículo 1.° Se establece el impuesto adicional de tres pesos sobre cada botella de aguardiente que se consuma en el país, proveniente de las centralizaciones y fábricas establecidas o que se establezcan, puesto que se destina exclusivamente para la construcción del Ferrocarril de Los Altos y cuyo producto se entregará mensualmente al Comité respectivo, por medio de la Tesorería Nacional.

Artículo 2.° Al finalizar los dos años contados desde el primero de julio próximo, fecha en que principiará a regir el presente Decreto, el expresado Comité del Ferrocarril de Los Altos rendirá un informe detallado a donde corresponde, relativo al estado de los trabajos, procediendo entonces la Asamblea Legislativa a fijar la forma de adquirir los fondos que falten para la terminación de la obra.

Artículo 3.° La inversión de los fondos respectivos así como la construcción de la obra, se hará por el Comité del Ferrocarril de Los Altos, de acuerdo con el Ministro de Fomento y conforme al estudio, planos y reglamentos que por este se hayan aprobado.

Artículo 4.° Alterminar el Ferrocarril de Los Altos, el expresado impuesto de tres pesos se destinará a la construcción de los ramales del Ferrocarril que unirán la ciudad de Quetzaltenango con los Departamentos de Totonicapán, Huehuetenango, San Marcos y Sololá.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  

Dado en el palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, a veintitrés de mayo del mil novecientos veintiuno.

  • Tácito Molina I., presidente
  • Filiberto Escobar, secretario
  • A. Velázquez, secretario

Palacio del Poder Ejecutivo

Guatemala, 8 de junio de mil novecientos veintiuno.

Publíquese y cúmplase.


BIBLIOGRAFIA:


24 de septiembre de 1930: se realizan las honras fúnebres a las cenizas del ex-presidente Carlos Herrera, quien falleció en exilio voluntario en Francia

24septiembre1930
El vapor para transporte de banano SS Albangarez de la United Fruit Company que llevó los restos del ex-presidente Carlos Herrera a Guatemala.  En el recuadro: el expresidente Herrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre de 1921 con el que Guatemala regresó al cabrerismo en la figura del general José María Orellana, el expresidente Carlos Herrera partió al exilio voluntario en Francia en donde vivió alejado de la política hasta su muerte, en julio de 1930.

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Guatemala a donde arribaron a las 7:30 de la mañana del 23 de septiembre de ese año para que, por orden del presidente general Lázaro Chacón, se le rindieron honores como General en Jefe del Ejército. Irónicamente, las cenizas de Herrera llegaron a Puerto Barrios en el vapor bananero SS Albangarez de la United Fruit Company, y luego fueron transportados hasta la ciudad de Guatemala por un tren de la International Railways of Central America, empresa también propiedad de la frutera estadounidense, que fue la que patrocinó el golpe de estado en su contra en 1921.

En Puerto Barrios fue recibido por la comandancia local y los ministros de Gobernación Castillo Monterroso, de Fomento Aguilar Valenzuela, y el de Agricultura, Manuel María Herrera, quien además era sobrino del ex-presidente. Luego, los restos de Herrera fueron conducidos por tren hasta la Ciudad de Guatemala, y de allí al local que ocupaba la Lotería del Hospicio en la décima avenida sur y que fue convertido en capilla ardiente por orden del presidente Chacón.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica montó guardia toda la noche y muchas personas de todas las clases sociales pasaron a presentar sus respetos al fallecido.

A las 10 de la mañana del 24 de septiembre, partió el cortejo fúnebre acompañado de escolta militar y de los Boy Scouts, quienes habían iniciado sus actividades en Guatemala durante el gobierno de Herrera.  El cortejo fue seguido por numerosas personas, entre las cuales se encontraban miembros del Estado Mayor, diputados y ministros de Estado.

El cortejo llegó al Cementerio General de la ciudad, en donde las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de la familia Herrera que estaba a la entrada del camposanto, a mano derecha. Y allí, frente a los familiares, a miembros del gobierno y del cuerpo diplomático, el diputado Marcial García Salas, representante de la Asamblea Legislativa, dió el discurso de rigor en el que indicó que la última voluntad de Herrera era que sus restos descansaran en Guatemala.

Luego del discurso de la Asamblea, el señor Mayora estuvo a cargo del discurso en representación del gobierno, para dar paso luego al licenciado Eliseo Solís quien habló en representación del presidente Chacón y del Ejército.  Al finalizar los actos oficiales, el padre Centeno, de Santa Lucía Cotzumalguapa llegó a rezar a la tumba de Herrera, enviado por los trabajadores de las fincas de Escuintla que habían pertenecido al fallecido ex-presidente.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) “El solemne sepelio” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.
  • — (24 de septiembre de 1930) “Funerales bajo el cielo” Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.

5 de julio de 1920: el presidente Carlos Herrera compra en cincuenta mil dólares la renuncia del Ministro de Hacienda Adrián Vidaurre, un importante líder cabrerista

 

5julio1920
Principales colaboradores del presidente Carlos Herrera en 1920; el licenciado Adrián Vidaurre aparece en primera fila la derecha del presidente.  En el recuadro, uno de los recibos que firmara Vidaurre por cincuenta mil dólares sin especificar justificación alguna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

El licenciado Adrián Vidaurre, ex-Auditor de Guerra y diputado ante la Asamblea Legislativa, fue el principal líder del cabrerismo que negoció con los conservadores del Partido Unionista la caída del presidente liberal Manuel Estrada Cabrera en 1920 y dejar en su lugar al ciudadano Carlos Herrera, un rico productor de azúcar que hasta entonces había tenido un papel mínimo en la política nacional, aunque había diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa, por muchos años. A cambio de su colaboración, a Vidaurre le fue entregado el puesto de Ministerio de Hacienda, además de otros tres ministerios para diputados cabreristas.1,2

Vidaurre era originario del departamento del Petén, del que fue Jefe Político durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas,  y durante el gobierno de Estrada Cabrera, en su calidad de Auditor de Guerra estuvo a cargo de la persecución de los autores del atentado de La Bomba y de Los Cadetes, las cuales pueden considerarse como ejemplos de creación de causas falsas contra supuestos involucrados.1,2  De hecho, Miguel Angel Asturias se basó en Vidaurre para el persona del Auditor de Guerra en su novela “El señor Presidente“.3

Ya en el gobierno, Herrera mostraba por Vidaurre una deferencia especial, considerando que éste tenía mucho de estadista, dado que había sido uno de los principales colaboradores del licenciado Estrada Cabrera durante su largo gobierno.  Y esto lo aprovechó Vidaurre para estar todo el tiempo posible con el nuevo presidente, y evitar así que los “cachurecos” conservadores del Partido Unionista lo controlaran.2

Los unionistas se dieron cuenta pero no podían hacer nada.  Pero el 5 de julio de 1920 la situación cambió. Durante una manifestación unionista en la que se exigía justicia pronta contra ex-cabreristas, los ánimos se exaltaron a tal punto, que el ministro de la Guerra, el líder unionista conservador Emilio Escamilla Hegel, tuvo que dar vuelta a unas ametralladoras para que no atacaran a los manifetantes cuando éstos vociferaban frente a la casa presidencial.  Tras esto, Escamilla y el líder unionista José Azmitiaconvencieron a los manifestantes a reunirse en la casa del partido (que era propiedad de Escamilla) y allí, tras varias horas de discusiones, el elemento obrero pidió a gritos que saliera Vidaurre del gobierno; entonces, una comisión de los unionistas fue a visitar al presidente a solicitarle que le pidiera la renuncia al ministro de Hacienda, pero el presidente se negó en repetidas ocasiones.3-5

Mientras estaba todavía la delegación unionista, llegó Vidaurre junto con el Presidente del Poder Judicial, José Beteta, ambos en estados de ebriedad, y al enterarse del motivo de la reunión montó en cólera. Vidaurre, borracho como estaba, empezó a insultar al presidente, a los unionistas y al Ministro de la Guerra, Emilio Escamilla, con todo tipo de improperios, sin importarle que estuvieran también presentes el ministro de Relaciones Exteriores, el subsecretario de Relaciones, el Ministro de México, el primer Designado y el periodista Federico Hernández de León, director de “Nuestro Diario“.3-5

De acuerdo a Escamilla, Vidaurre exclamó colérico y entre insultos soeces lo siguiente: “No, yo no volveré al ministerio si usted no me llama por un acuerdo gubernativo en el que, además, se me darán todas las satisfacciones del caso por las ofensas recibidas. Ya no hay principio de autoridad.  Ya el pueblo hace lo que le da la gana. Atenta contra altos funcionarios del gobierno sin castigo alguno.  Por allí andaba huyendo el Presidente del Poder Judicial por los cercos de chichicaste.  Y cuando el jefe de la Plana Mayor, en cumplimiento de su deber, les quiere parar los pies, el propio ministro de la Guerra les quita las ametralladoras.  No, yo no vuelvo si no me llaman por un acuerdo dándome todas las satisfacciones del caso.”3

Todos los asistentes guardaban un profundo silencio.  El presidente solamente atinó a pasarse el índice por el ojo derecho, murmurando algunas palabras.  Nadie entendía cómo una persona tan odiada e impopular como Vidaurre pretendía imponerse de aquella manera al presidente de la República.4-6

Aquel fue el final de la reunión, pero más tarde, ese mismo día, Vidaurre regresó más calmado a la casa presidencial a pedir a Herrera que le diera una concesión por cien mil árboles de caoba en El Petén a cambio de su renuncia.  Cuando Herrera se negó, le pidió entonces cien mil dólares a cambio de la mencionada renuncia.  Finalmente, tras regatear un poco, Herrera accedió a darle cincuenta mil dólares al ahora exministro, sin saber exactamente de donde sacarlos.5,6

Al día siguiente, Herrera llamó de urgencia al ministro Escamilla y le leyó la carta en que aceptaba la renuncia de Vidaurre, en forma corta y clara.  Tras leerla a Escamilla, éste estuvo de acuerdo pues el presidente Herrera todavía no había sido electo oficialmente y solamente servía en calidad de presidente interino. Poco después, Vidaurre fue enviado a Cuba como ministro plenipotenciario, con todos los gastos de viaje pagados y un sueldo de 1000 dólares mensuales.2

No era la primera vez que Vidaurre recibía cincuenta mil dólares del gobierno de Herrera.  El 11 de abril de 1920, cuando ya era presidente Herrera pero todavía estaba peleando desde “La Palma” el licenciado Estrada Cabrera, Vidaurre firmó un recibo al licenciado Alberto Mencos, ministro de Fomento en ese momento, en los siguientes términos y sin detallar el motivo de la entrega:

He recibido del Sr. Ministro de Fomento, don Alberto Mencos, 48,000 cuarenta y ocho mil dólares, y 40,000 moneda nacional.

Guatemala, 11 de abril de 1920

(f.) A. Vidaurre3


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Montúfar, Rafael (1923) “Caída de una tiranía“. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  • Asturias, Miguel Ángel (2000). Martin, Gerald, ed. El señor presidente. Universidad de Costa Rica. p. 1088. ISBN 9788489666511.
  • Asturias Morales, A. (29 de julio de 1930) “La Lámpara de Aladino” Guatemala: Nuestro Diario
  • Escamilla, Emilio (27 de agosto de 1930) “Una carta del señor Emilio Escamilla”. Guatemala: Nuestro Diario
  • Hernández de León, Federico (19 de julio de 1930) “La actuación política de don Carlos Herrera”. VI Guatemala: Nuestro Diario.

15 de diciembre de 1921: tras el golpe de estado contra Carlos Herrera, el general José María Orellana es declarado presidente provisorio

15diciembre1921
El general José María Orellana (sentado, segundo de izquierda a derecha) en el Palacio de Cartón, durante una recepción a una delegación estadounidense en 1922.  En el recuadro: el retrato del general Orellana que aparece en el billete de un quetzal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de Carlos Herrera llegó a un abrupto final tras escasamente año y medio de estar en el poder y de haber intentado reemplazar la constitución de 1879 con la que se emitió en 1921.  El golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company  (UFCO) y dirigido por los militares, colocó a los generales  José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, como triunviros al frente del gobierno el 5 de diciembre, con el objetivo de frenar la creciente organización laboral en las empresas afiliadas a la UFCO en (especial la International Railways of Central America -IRCA-) y en sus propias instalaciones en Bananera, en el departamento de Izabal.

El triunvirato desconoció a la Asamblea Legislativa, argumentado que había sido instalada irregularmente y le dieron posesión nuevamente a la que había estado en funciones al momento del derrocamiento de licenciado Manuel Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920;  luego desconocieron la constitución de 1921 y restituyeron la de 1879, con algunas modificaciones hechas a la medida de los militares.  También nombraron como Ministro de la Guerra al general Jorge Ubico el 11 de diciembre, por su activa participación en el golpe de estado y, finalmente, desconocieron al primer designado del derrocado presidente Herrera, José Ernesto Zelaya, y el 15 de diciembre fue nombrado como Primer Designado y Presidente Provisorio el general José María Orellana.

Aquel gobierno, siguiendo las directrices de sus patrocinadores, ahogó las protestas civiles y obreras contra los intereses estadounidenses, ya que puso al ejército a disposición de la frutera para reprimir cualquier huelga y organización obrera. Atacaron cualquier foco de organizaciór popular, y cuando la Universidad Nacional intentó unirse a estar protestas en 1924, fue clausurada por Orellana, y no fue reabierta sino hasta en enero de 1928, ya durante el gobierno del general Lázaro Chacón, casi dos años después de la misteriosa muerte del general Orellana en Antigua Guatemala en 1926.

Como dato curioso, es importante destacar que aunque el gobierno de Orellana fue un retorno al estilo y partido de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (de quien Orellana había sido Jefe del Estado Mayor y guardaespaldas), el gobierno no liberó al expresidente, quien murió en prisión el 24 de septiembre de 1924.


BIBLIOGRAFIA:


29 de agosto de 1920: termina la semana de elecciones en que resulta electo como presidente constitucional Carlos Herrera

29agosto1920
El presidente Carlos Herrera y sus ministros de Estado.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante el Decreto 754 del 20 de abril de 1920, la Asamblea Legislativa que había declarado mentalmente incompetente al licenciado Manuel Estrada Cabrera tras veintidós años de gobierno, convocó a elecciones populares para presidente de la república, para celebrarse durante siete días, del 23 al 29 de agosto de ese año, evento para el cual el gobierno despachó 555,000 boletas de ciudadanía y en el que resultó electo Carlos Herrera, quien fungía como presidente interino desde el 8 de abril.

El 13 de septiembre de 1920, la Asamblea lo proclamó presidente constitucional de la República, para un período de seis años que terminaría en 1927, comenzando el 15 de marzo de 1921;  y como primer designado a la Presidencia la Asamblea nombró el diputado José Ernesto Zelaya.

Desde el principio, la gestión de Herrera se vio afectada por una aguda crisis económica, derivada por los terremotos de 1917-1918, la epidemia de escarlatina de 1919 y la Semana Trágica de 1920, que llevaron a la cotización del peso frente al dólar de $32.30 por US$1 en 1920, a $41.50 por US$1 en diciembre de 1921. Adicionalmente, el precio del café sufrió una fuerte caída en su cotización en el mercado internacional, llegando a los 8 dólares por quintal. El precio del azúcar también bajó, causando graves daños a la economía nacional.

No obstante los problemas económicos hererados de la gestión cabrerista, el gobierno por medio de la Secretaría de Fomento, impulsó una mejora en la infraestructura en el interior del país, especialmente en algunas carreteras, el telégrafo y las vías de navegación, e intentó solucionar otros problemas que aquejaban a la población. Pero fueron sus problemas con la compañía estadounidense United Fruit Company y las fuerzas armadas, principal apoyo politico y económico del gobierno cabrerista, los que derivaron en su eventual derrocamiento en diciembre de 1921 en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana, antiguo Jefe de Estado Mayor del licenciado Estrada Cabrera y del propio Herrera.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bianchi, Julio (1941). Prólogo de “¡Ecce Pericles!” de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Universidad Francico Marroquín (2008). Charlie Sugar al Poder. III Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.

 


¿Qué era la política del “Gran Garrote” del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

 

The Big Stick in Latin America
El presidente Roosevelt y su política del “Gran Garrote” en el Caribe. Caricatura de William Allen Rogers de 1904, recreando un episodio de Los viajes de Gulliver.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La política del “Gran Garrote” (o “Big Stick“) del presidente estadounidense Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.1-3

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.1

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 19024,5 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.6,7  Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del “derecho” de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe” y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:1

“Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.”8

La “Doctrina Monroe” afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase “América para los americanos“. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en “América para los estadounidenses“.9

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company a principios del siglo XX,10,11 y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama en 201512 y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump al gobierno de Jimmy Morales en 2019.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Beale, Howard K. (1957). Theodore Roosevelt and the Rise of America to World Power. (en inglés) Johns Hopkins Press.
  2. Roosevelt, Theodore (1913). Theodore Roosevelt: An Autobiography (en inglés) The Macmillan Press Company.
  3. Gould, Lewis L. (1991). The Presidency of Theodore Roosevelt. (en inglés) University Press of Kansas. ISBN 978-0-7006-0565-1.
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  5. Hershey, A.S. (1903). The Venezuelan Affair in the Light of International Law (en inglés) University of Michigan Press.
  6. Bishop, Joseph Bucklin (1913). Uncle Sam’s Panama Canal and World History, Accompanying the Panama Canal Flat-globe: Its Achievement an Honor to the United States and a Blessing to the World, (en inglés) Pub. by J. Wanamaker expressly for the World Syndicate Company.
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  10. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  11. —; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
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  13. Bermúdez, Angel (30 de julio de 2019). “Tercer país seguro: cómo el pacto entre Estados Unidos y Guatemala perjudica a los migrantes de Honduras y El Salvador“.  BBC News Mundo.