13 de agosto de 1783: se inicia la construcción de la Catedral de la Nueva Guatemala de la Asunción

Daguerrotipo de aproximadamente 1860 que muestra la Catedral de Guatemla cuando todavía no tenia sus campanarios.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

Si bien el capitán general Martín de Mayorga ordenó el traslado de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1776, no fue sino hasta principios de la década de 1780 que las autoridades del clero secular finalmente se trasladaron, y eso porque el arzobispo Pedro Cortés y Larraz huyó de Guatemala cuando llegó su sucessor, Cayetano de Francos y Monroy en 1778 luego de varios años de amargas disputas con las autoridades civiles.

Mayorga promovió el traslado, pero no la reconstrucción y de hecho se fue a México como Virrey dejando la nueva ciudad, que en ese entonces constaba con muy pocas edificaciones, en manos de su sucesor, Matías de Galvez.

Los edificios fueron surgiendo muy lentamente.  De hecho, las ya muy debilitadas órdenes regulares tuvieron que recurrir a extraer todo el material que pudieron de sus anteriormente lujosos conventos para poder construir los nuevos, y luego se vieron en la obligación de rematar sus antiguas propiedades en la Antigua para sufragar los gastos de construcción.  Por su parte, las autoridades seculars emprendieron la construcción de la Catedral, la cual se inició el 13 de agosto de 1783 y no se concluyó sino hasta en 1815, aunque sin las torres de sus campanarios.

El hecho de que la ciudad apenas estuviera resurgiendo después de su nefasto traslado, hizo que la Nueva Guatemala de la Asunción no tuviera la fortaleza ni los recursos requeridos para ser la capital de las Provincias Unidas del Centro de América, y por ellos tras una prolongada Guerra civil, la capital se trasladó a San Salvador en 1829.

BIBLIOGRAFIA:

 

8 de agosto de 1983: el gobierno de facto del general Efraín Ríos Mont es derrocado por un golpe de estado dirigido por su Ministro de la Defensa, general Oscar Humberto Mejia Víctores

Palacio Nacional y Parque Central en 1979.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En junio de 1983, el Departamento de la Defensa de Estados Unidos recibió un mensaje de su oficina de inteligencia en Guatemala, en el que se le explicaba que se esperaba un golpe de estado en contra de Ríos Montt, que podría ocurrir entre el 30 de junio ―Día del Ejército― y el 2 de agosto ―día de la conmemoración del levantamiento de los cadetes contra los liberacionistas―. Según el comunicado estadounidense, el Ministro de la Defensa, Óscar Humberto Mejía Víctores sería reemplazado por un militar afín a los alzados, quien luego del derrocamiento de Ríos Montt convocaría a elecciones para formar una asamblea nacional constituyente en un plazo de sesenta día después de que ocurriera el golpe. La nueva asamblea constituyente sería el congreso interino, en lo que se convocaría a elecciones generales, que los estadounidenses consideraban sería en cuestión de tres años después del derrocamiento de Ríos Montt. Las razones por las que Ríos Montt sería derrocado fueron listadas en el comunicado estadounidense:

  • El general Ríos Montt era una figura pública muy popular que agradaba a la prensa guatemalteca, pero la gente se había desilusionado de él. Sus últimos mensajes presidenciales dominicales eran prácticamente sermones evangélicos en los que decía su recordada frase «¡Usted Papá, Usted Mamá!» utilizando numerosas variaciones sobre el tema familiar, expresadas con creciente frenesí hasta que terminaban los mensajes.​
  • Había más corrupción ahora que la que había habido en los gobiernos anteriores.
  • Una persona guatemalteca que actuaba como agente de la CIA reportó que oficiales del gobierno le pedían hasta el 20 % en comisiones por las compras que le hacían.
  • El mismo agente informó que había altos funcionarios del gobierno de Ríos Montt que habían borrado la frase «República de Guatemala», en las órdenes de compra del gobierno, y la remplazaron por la expresión «Nueva Guatemala», que se refería a los cristianos evangélicos en el poder con Ríos Montt y que molestaban sobremanera a la mayoría católica del país.
  • Se contaba también que Ríos Montt había ganado las elecciones de 1974, en que resultó triunfador fraudulentamente el general Kjell Eugenio Laugerud García; sin embargo, Ríos Montt aceptó la derrota a cambio de ser nombrado agregado militar en España y de recibir pagos secretos de seis mil dólares mensuales cuando se encontraba en ese país.
  • Se decía también que el general había estado malversando fondos del estado para apoyar a su iglesia evangélica.
  • Por último, se decía que solo los veintidós oficiales que habían fraguado el golpe de estado del 23 de marzo de 1982 y la esposa de Ríos Montt lo apoyaban en el gobierno.

Ríos Montt fue derrocado el 8 de agosto de 1983 por un golpe de Estado ejecutado por el general Mejía Víctores, su ministro de Defensa, quien en efecto inició la transición hacia los regímenes democráticos en el país. La mayoría de la información recabada por los servicios de inteligencia estadounidense resultó correcta.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Defense Intelligence Agency (1983). «Section 3». Possible Coup in Guatemala. National Security Archive Electronic. Briefing Book No. 32. George Washington University: National Security Archive.

4 de agosto de 1786: tras los terremotos de 1773, la arruinada y abandonada ciudad de Santiago de los Caballeros es denominada “Villa de Antigua Guatemala”

En 1776, la capital de la Capitanía General de Guatemala fue trasladada a la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción luego que los terremotos de Santa Marta de 1773 arruinaran a Santiago de los Caballeros de Guatemala por tercera ocasión en el mismo siglo.

Tras el traslado, la ciudad empezó a llamarse la “arruinada Guatemala“, “Santiago de Guatemala antiguo” y la “antigua ciudad“. En 1784, las dos últimas parroquias seculars abandonaron la ciudad: Candelaria y Los Remedios, quedándose así sin autoridades eclesiásticas.​ Pocos años después el arzobispo Cayetano Francos y Monroy autorizó el funcionamiento de tres parroquias interinas que llevaron el nombre de sus antecesoras: San Sebastián, Candelaria y Los Remedios, en donde se guardó la mayor cantidad de obras de arte religioso que permaneció en la antigua Guatemala.

El 4 de agosto de 1786 el poblado fue declarad “villa de Antigua Guatemala” por real cédula y en 1788 el alcalde mayor de Sacatepéquez pidió autorización para retornar a la Antigua Guatemala, lo que fue autorizado y en 1799 se nombraron dos alcaldes ordinarios y un síndico.

Aunque la villa ya no era la esplendorosa ciudad que alguna vez fue, el nuevo ayuntamiento logró que Antigua Guatemala resurgiera durante el siglo XIX, aunque no pudo evitar que los monumentos fueran desmantelados para construir los de la Nueva Guatemala de la Asunción o vendidos a particulares para convertirlos en fábricas o almacenes.

En 1804, el arzobispo Peñalver y Cárdenas decidió crear la parroquia de “El Señor San José” la cual se estableció en el ánico ambiente que no se derrumbó de la Catedral de Antigua Guatemala.  Desde entonces, cariñosamente se le llama “Catedral de San José”.

BIBLIOGRAFIA:

1 de agosto de 1897: la revista cultural La Ilustración Guatemalteca cambia su nombre por el de La Ilustración del Pacífico

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Composición fotográfica de la Costa Sur de Guatemala, realizada por Alberto G. Valdeavellano y publicado en “La Ilustración del Pacífico” el 1 de agosto de 1897.

Reproducimos a continuación el editorial de la revista “La Ilustración del Pacífico“, el cual describe la situación que vivieron los editores de “La Ilustración Guatemalteca” tras su primer año de vida.  La nueva revista dudaría solamente un año, pero en sus páginas se recogen los eventos que describen la destrucción de la economía guatemalteca, el fracaso rotundo de la Exposición Centroamericana y las revoluciones contra el gobierno del general José María Reina Barrios. Es más, a partir del 8 de febrero de 1898, fecha del asesinato del general Reina Barrios, la revista pierde contenido politico y se dedica a publicar artículos superficiales hasta su desaparación; aunque no lo describe, queda como reflejo del autoritarismo del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien eliminó de un tajo la libertad de expresión de la que se gozaba durante el gobierno de Reina Barrios.

“Confirmado:

La fundación de un periódico ilustrado, fué acogida en Guatemala con entusiasmo, y todos prometían su cooperación : los comerciantes dando avisos, las personas amantes de la poesía subscribiéndose, los literatos mandando sus más originales composiciones.

Pero al cabo de poco tiempo, era la inversa, los anuncios parecían caros en comparación á los que se publicaban en otros periódicos, quizá subvencionados ; los lectores se disgustaban, ora porque las composiciones no eran de hijos del país, ora porque si lo eran tenían los defectos propios de la juventud ; los literatos no remitían sino trabajos encomiásticos referentes á ellos, ó elogios mutuos.

Un día aparece el retrato de un obispo : unos abonados se disgustan porque nos hacíamos clericales, éstos últimos se enfadan porque en el mismo número se retrataba á un ilustre abogado libre-pensador.

Publicamos notaciones financieras, no falta entonces quien confundiendo el patriotismo
con la oposición sistemática, nos acusan de soñadores de tristezas para la Nación.

El Fisco erróneamente cree que el papel satinado en el cual se tiran los fotograbados
es papel de escribir y carga fuertes derechos aduaneros.

De la Exposición Centro-Americana se negaron las fotografías, por haber hecho de éstas
una concesión á un artista.

Y en medio de tantos disgustos, el desaliento se apodera de nosotros, y cuando creíamos imposible la existencia de un periódico ilustrado, viene, ya el cablegrama de felicitación por nuestra tabla bursátil, ya la manifestación de respeto de un diplomático, por el hecho de la publicación del mapa de límites con Méjico, ya mil cartas de aliento, de americanos separados de aquí por la distancia y no por el corazón, que no encontraban palabras suficientemente loables para señalar lo que les agradaba poner en evidencia las condiciones políticas, económicas y literarias del país donde nacieron ; sus hombres de talento, sus éxitos, sus progresos. Cuando hubiere atrevido ó ignorante, que les dijere procedían de una república medio civilizada, ellos enseñaban el periódico ilustrado, allí se verán sus Universidades, Bancos, Teatros y Catedrales, todo esto descrito no con la pasión localista, sino por el fotograbado que no permite ni la mentira ni la adulación.

Puesta en la balanza las miserias y críticas de los primeros, en contraposición con las verdaderas manifestaciones del cariño de los segundos, entre los cuales privaba la idea de la union de los intereses americanos, ampliamos nuestro programa, para ligar con lazos estrechos de afecto á pueblos á quienes la naturaleza les dio una vía de comunicación tan amplia como in océano.

He aquí los nobles motivos por los cuales nuestra REVISTA, al cumplir un año y tomar
el nombre de confirmación, adopta el de ‘La Ilustración del Pacífico’.”

BIBLIOGRAFIA:

 

 

31 de julio de 1766: nace en Guayaquil, Ecuador, Rafael García Goyena, fabulista y abogado radicado en el Reino de Guatemala que satirizó en fábulas los últimos años de la Colonia

Retrato en miniatura de García Goyena realizado por el pintor Francisco Cabrera en 1820, aproximadamente. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

Nacido en Guayaquil, el 31 de julio de 1766, Rafael García Goyena se radicó en la Capitanía General de Guatemala y vivió durante los años turbulentos del reino de Fernando VII y los movimientos revolucionarios en las colonias españolas en América.​ A pesar de la ignorancia científica que imponían los monarcas absolutistas en España quienes no dejaban que avanzara la enseñanza de la ciencia en sus dominios, el poeta ecuatoriano logró educarse por su cuenta en historia, filosofía, política y zoología, lo que quedó plasmado en sus fábulas y poemas.

El historiador Alejandro Marure describió así algunas de las fábulas de Goyena en discurso pronunciado en la Academia de Ciencias y Estudios (institución laica que funcionó en lugar de la Pontificia Universidad de San Carlos entre 1831 y 1838): “La fábula de ‘Los Sanates en consejo’ es un remedo ingenioso de lo que pasa muchas veces en los Congresos humanos. La que tiene por título ‘Los animales congregados en Cortes’, y cuyo argumento, como el de la primera, está tomado de un hecho histórico, nos reproduce fielmente en el fingido lenguaje de las fieras que claman libertad, el mismo idioma que usan, de ordinario, esos espíritus turbulentos que descuellan en los tiempos de revueltas. […] No era posible haber representado más al vivo algunas de las escenas de que debíamos ser testigos, en medio de la conflagración que iba a abrasarnos durante el largo período de licencia y anarquía.​ Así era como Goyena, ocultando la verdad entre los velos de la ficción y usando de la fábula como de una institución política, ponía delante de nuestros ojos la imagen de nuestros extravíos, así era como daba lecciones de prudencia a sus conciudadanos, al borde ya de una transición peligrosa, y les mostraba el abismo en que pudiera hundirnos una regeneración súbita“.

Goyena falleció pobre y enfermo en la Ciudad de Guatemala en 1823.

BIBLIOGRAFIA:

28 de julio de 1889: nace el eminente médico y catedrático Carlos Federico Mora

El doctor Carlos Federico Mora Portillo fue hijo de Ángela Portillo y de Enecón Mora y realizó sus estudios de secundaria en la Escuela Politécnica y en el Instituto Nacional Central para Varones y sus estudios de Medicina en la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia en la Ciudad de Guatemala.  Se graduó de médico el 24 de abril de 1916 con su trabajo de tesis “Consideraciones médico-legales sobre el Código Penal de Guatemala”, la cual mereció el segundo lugar del Premio “José Felipe Flores” que otorgaba esa facultad en honor a uno de los mejores médicos coloniales de Guatemala.

Mora estuvo becado en México, donde efectuó investigaciones contra la rabia y luego prestó servicio médico militar en Puerto Barrios y en el Puerto de San José; luego cursó un posgrado en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, donde empezó su formación en ciencias de la conducta y trabajó con John B. Watson, quien influyó en su enfoque experimental de la psiquiatría. Después continuó sus estudios en el Instituto de Medicina Legal de Psiquiatría, de París, Francia, y en Roma, en donde estudió la Psicología de los delincuentes. Entre sus profesores estuvieron también Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Alfred Adler y Julio von Jauregg (ganador Premio Nobel de Medicina de 1927).

Al regresar a Guatemala fue nombrado director del Asilo de Alienados, donde se desempeñó de 1923 a 1927. En ese período inició la terapéutica psiquiátrica en el país, y empleó métodos como el absceso de fijación, la hidroterapia, la hipnosis y la malarioterapia —técnica desarrollada por von Jauregg y que utilizaba la fiebre provocada por la malaria para tratar la parálisis general progresiva—. Asimismo, introdujo en el país el uso de las camisas de fuerza.

Estuvo activo también en la docencia: creó la Dirección General de Educación y el Consejo Nacional de Educación y promovió la Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República, aprobada en 1927, la cual fue el antecedente de lo que sería el escalafón magisterial.

Fundó el servicio de Identificación en la Dirección General de la Policía y en 1927 fue trasladado a Hamburgo, Alemania, donde fue cónsul y embajador de Guatemala. Poco después, regresó al país y fue nombrado Ministro de Educación; en diciembre de 1930, formó parte del grupo de médicos que reconocieron al general Lázaro Chacón cuando éste sufrió un derrame cerebral en diciembre de ese año, y que lo obligó a renunciar a la presidencia. ​ En 1932 estableció la cátedra de Psicología en la Escuela Facultativa de Medicina, así como Medicina Legal en la Facultad de Derecho y Notariado, todo esto mientras estuvo trabajando en el “Asilo de Alienados” (como se le llamaba entonces al hospital psiquiátrico).

En junio de 1944 fue parte de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala; este documento fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1.º de julio de 1944.

Ubico dejó en su lugar a un triunvirato militar encabezado por el general Federico Ponce Vaides, quien debía llamar a elecciones. El pueblo se presentó a las instalaciones de la Asamblea Legislativa y exigió que se designara al Dr. Mora como el presidente interino; pero su nombramiento no se llegó a dar ya que Ponce Vaides envió un destacamento militar que desalojó la sala con amenazas de disparar, y luego obligó a los miembros de la Asamblea a nombrar al propio Ponce Vaides como Presidente del Arepública.

Su larga y fructífera carrera como docente universitario la mantuvo hasta 1970. Entre sus estudiantes estuvo el médico Augusto Aguilera, el primer psiquiatra infantil del país.

El doctor Federico Mora falleció el sábado 9 de septiembre de 1972, a los 83 años, víctima de un accidente cerebrovascular y fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

  • Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala. Guatemala: Amigos del País.
  • Brolo, Javier (26 de octubre de 2012). «Carta de los 311». Blog de Javier Brolo. Archivado desde el original el 2 de junio de 2014. Consultado el 20 de agosto de 2014.
  • Nuestro Diario (13 de diciembre de 1930). «Comité de médicos evalúa estado de saludo del señor Presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  • Villalobos Viato, Roberto (18 de enero de 2015). «Una mente brillante». Prensa Libre (Guatemala). Consultado el 27 de abril de 2015.

26 de julio de 1957: asesinan el presidente de facto Carlos A. Castillo Armas en el interior de la Casa Presidencial

La Casa Presidencial de Guatemala, en el Centro Histórico de la ciudad durante su construcción en 1936. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del liberacionista Carlos Alberto Castillo Armas estuvo caracterizado por la lucha anticomunista inspirada en el ambiente mccartista que había en Estados Unidos al inicio de la Guerra Fría contra la Unión Soviética, por la protección de los intereses del enclave bananero de la United Fruit Company en Bananera, Izabal y en Tiquisate, Escuintla y en terminar uno de los principales proyectos que dejó inconclusos el gobierno revolucionario socialista de Jacobo Arbenz:  la carretera al Atlántico.

En medio de esta vorágine de acontecimientos se produjo el asesinato del presidente en el interior de la Casa Presidencial.  Los acontecimientos que rodearon la muerte del malogrado coronel nunca se aclararon puesto que la versión oficial fue cambiando conforme se iban averiguando detalles.

Lo único que está claro, es lo que ocurrió después del asesinato; he aquí como lo relata Marta Sandoval en su artículo “Tres Disparos en una noche lluviosa“:

Castillo Armas, después de atender una reunión con empresarios, volvió a su habitación a descansar un rato antes de cenar. Faltaban unos minutos para las nueve de la noche cuando decidió ir al comedor. En los últimos meses la casa presidencial estaba casi desierta y los guardias eran cada vez menos. Castillo Armas recibió dos disparos camino al comedor; la primera dama trató de hacerlo reaccionar mientras gritaba: “¡Se fue por las escaleras! ¡el soldado lo mató!” Cuando los guardias subieron, encontraron el cadáver del soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien tenía 24 años y hacía dos meses que estaba al servicio de Casa Presidencial.

A partir de aquí empieza la incertidumbre.  La primera versión oficial indicaba que después de matar a Castillo Armas, el soldado corrió escaleras arriba pero que al verse acorralado descansó la barbilla sobre el cañón y se disparó. En su cráneo encontraron una bala idéntica a la usada para matar al presidente y en su casillero un diario con 23 páginas en las que hablaba de sus planes que, inspirados en el comunismo, lograrían que el Dr. Juan José Arévalo regresara al poder al morir Castillo Armas​

Como era de esperarse, la opinión pública no quedó conforme con esa versión, y el gobierno tuvo que convocar a la prensa para mostrarles la letra de unas cartas que proporcionó la madre del sargento Vásquez y donde se constataba que era igual a la del diario. Pero lo que no terminó de convencer fue que un soldado con muy poca instrucción pudiera escribir frases como “sois chacales buscando un cadáver que roer“. Y, finalmente, la longitud del fusil del soldado Vásquez era más larga que sus extremidades superiores, de forma que para poder haberse suicidado se tendría que haber quitado la bota para poder dispararse y luego volvérsela a poner para que lo encontraran en la condición en que lo hicieron.

Los investigadores​ lograron encontrar a dos sospechosos: los guardias Víctor Manuel Pedroza de 17 años y Arturo Gálvez de 25, incriminados por su propio testimonio, ya que inicialmente dijeron que los líderes del complot eran el teniente Arnulfo Reyes y el mayor Julio César Anleu. Además, dijeron que el plan era atacar varios cuarteles al mismo tiempo para que después Reyes se convirtiera en presidente y Anleu en su Ministro de la Defensa.

Pero el 23 de agosto Pedroza y Gálvez fueron hallados inocentes de asesinato y condenados a dos años conmutables por sedición frustrada, pues en el primer día de juicio cambiaron su versión y dijeron que los habían amenazado para que inventaran toda la historia que contaron.  Esta vez dijeron que fue el coronel Manuel Pérez, jefe de maestranza del ejército, fue quien supuestamente los había convencido de lo que tenían que decir. Al final, Anleu, Reyes y Pérez salieron en libertad por falta de mérito y la investigación regresó a la hipótesis inicial de que había sido Romeo Vásquez el autor del magnicidio, a pesar de las obvias discrepancias en la versión original.

Todo siguió así hasta que el 20 de octubre de 1957 en el mirador de San José Pinula se encontró moribundo a Narciso Escobar, uno de los criminales más buscados en Cuba, quien había logrado ver la placa del carro de sus asesinos y se lo dijo a los agentes que lo recogieron, antes de expirar.  La policía detuvo el vehículo de los asesinos, pero tenía órdenes de dejarlos en libertad y así lo hizo. Esta orden provenía de Enrique Trinidad Oliva, jefe de seguridad nacional.

El carro de los asesinos estaba a nombre de Carlos Gacel, un cubano agente de la Dirección General de Seguridad de Guatemala y espía del gobierno dominicano. Cuando lo capturaron aseguró que le habían robado el carro esa misma mañana, pero cuando se sintió acorralado delató al también dominicano  Johnny Abbes García, quien era un conocido pistolero al servicio del dictador dominicado Rafael Leonidas Trujillo y que estaba en Guatemala.

Investigaciones adicionales, demostraron que el agregado militar dominicano Abbes García participó en el crimen del mirador, que Trujillo lideraba un complot para derrocar a Castillo Armas y que Narciso Escobar era cómplice; de hecho, Escobar era pistolero a las órdenes de Trujillo y recibió instrucciones para asesinar a Castillo Armas. Según esta hipótesis, al parecer Trujillo quería que Castillo Armas le otorgara la Orden del Quetzal a cambio de armas y dinero para financiar el Movimiento de Liberación, pero que el gobernante guatemalteco no se la quiso dar, incurriendo en la ira del generalísimo dominicano.​  No obstante estos descubrimientos, la inestabilidad política del país y los continuos golpes de estado y triunviratos militares favorecieron la huída de Abbes y Oliva de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA: