20 de septiembre de 1934: condenan al paredón a 13 implicados en complot para asesinar al presidente Jorge Ubico

20septiembre1934
La tristemente célebre Penitenciaría Central de Guatemala, en donde estuvieron prisioneros numerosos presos políticos durante los gobiernos de J. Rufino Barrios, Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico y Jacobo Arbenz. En los recuadros: el coronel de aviación Miguel García-Granados Solís y el busto del periodista Clemente Marroquín rojas, acusados de ser cabecillas del atentado contra Jorge Ubico en 1934. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de septiembre de septiembre de 1934 se desarticuló un atentado contra el presidente de Guatemala, general Jorge Ubico.1 Al igual que ocurrió con los atentados en contra del general J. Rufino Barrios en 18772 y 18843, y contra el licenciado Manuel Estrada Cabrera en 19074 y 19085, los cuartos de la Auditoría de Guerra donde se efectuaban los interrogatorios estaban abarrotados con más de quince acusados, en su mayoría inocentes.1

Entre los detenidos estaba Jacobo Sánchez, de 26 años de edad, oriundo de Quetzaltenango. quien había obtenido una beca del gobierno para estudiar derecho, aunque tenía  antecedentes penales por asuntos políticos. De acuerdo a lo que se había aveiguado hasta ese momento, Sánchez Calderón ingresó a la confabulación en junio de 1934, cuando un coronel del ejército le expresó la urgencia de asesinar al general Jorge Ubico, que en ese momento contemplaba la reelección. Días más tarde, lograron evadir la férrea vigilancia del régimen ubiquista y escondieron algunas bombas en las instalaciones de una escuela. Según las declaraciones de Sánchez, querían aprovechar el desplazamiento de Ubico por la capital para concretar sus planes, lanzando ataques simultáneos en diversos cuarteles. Al igual que como ocurrió en 1907 con el atentado de la Bomba4 en contra del presidente Estrada Cabrera, escogieron varios puntos por lo que pasaba frecuentemente el gobernante; en 1934 los implicado escogieron el puente de la Penitenciaría, el parque Concordia y la avenida Reforma.1

Se decidieron por fin por el puente de la Penitenciaría e iban a transportar los explosivos en la segunda quincena de septiembre. Sánchez afirmó que entregó “cuatro candelas de dinamita que tenía en su poder desde hacía siete años más o menos”. Pero al ser trasladado al cantón Barillas, donde supuestamente estaban guardados más explosivos, intentó huir en la oscuridad del amanecer y le fue aplicada la ley fuga, según reza el parte oficial.1

Muchos de los implicados en la conspiración fueron condenados a muerte por el delito de rebelión frustrada y sedición consumada, y el resto fue hecho prisionero en la Penitenciaría Central, en donde sufrirían numerosos vejámenes. Tal y como ocurriera en tiempos de los gobiernos de Barrios y de Estrada Cabrera, el terror hizo presa de los habitantes de la Ciudad de Guatemala durante varias semanas.1,3,5  Las fuerzas de seguridad del estado desplegaron todas sus armas, tal y como lo hicieron en 1932, cuando cerraron la frontera para evitar que entraran los perseguidos por el régimen del general Maximiliano Hernández Martinez en El Salvador, y cuando neutralizaron al primer partido comunista en Guatemala.6 Y si en 1932 la represión sirvió para entronizar a Ubico como el paladín del anticomunismo, dos años más tarde el frustrado atentado fue utilizado para allanar el camino de la reelección y, de paso, salir de enemigos del régimen.1

Otro de los implicados, Carlos Pacheco Marroquín, fue hallado oculto en una residencia del centro capitalino, y cuando fue encontrado por la policía, le fue aplicada la ley fuga al igual que a Sánchez.  No contento con esto, el régimen continuó su persecución y, tal y como hiciera el embajador mexicano Federico Gamboa en 1907,7 el embajador Mexicano advirtió que parecía “que el proyectado plan terrorista ha aterrorizado al gobierno  y éste a su vez al pueblo de Guatemala, pues la zozobra y la intranquilidad y el dolor se reflejan en todas las capas sociales.” Nuevamente, como en el gobierno de Estrada Cabrera, el embajador mexicano no pudo permanecer indiferente ante las continuas peticiones de asilo que recibía. El diplomático debía tomar decisiones y precisaba instrucciones concisas de sus superiores.1

De hecho, el embajador mexicano, ante la solicitud de algunos familiares de un sentenciado, intercedió ante el ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco, Alfredo Skinner Klée, sin ningún resultado favorable, aunque a diferencia de Gamboa, Serrano contaba con el apoyo de la Convención sobre Asilo Político de La Habana (1928) y de Montevideo (1933).  Por esta razón, el canciller mexicano José Manuel Puig recomendó ecuanimidad y absoluto respeto hacia el gobierno de Ubico, pretendiendo “borrar completamente para el futuro las suspicacias por las acciones del pasado”, en alusión a lo que ya había ocurrido con Gamboa.  El gobierno mexicano, ocupado en amainar las tensiones a flor de piel de la familia revolucionaria y sofocar los combates con el clero de Veracruz, Tabasco y Jalisco, actuó ante la represión en Guatemala como esperaba que sus vecinos reaccionaran ante un eventual levantamiento de sus enemigos.1

Mientras tanto, Jorge García Granados, político y abogado descendiente del ex-presidente Miguel García Granados, dirigió una carta al presidente pidiendo un juicio comedido de la confabulación y el perdón hacia los condenados; sin embargo, este razonamiento cayó en saco roto. El 13 de septiembre de 1934, los medios escritos, completamente controlados por el régimen, publicaron un editorial donde justificaron la represión, aduciendo que la sedición era admisible cuando se lidiaba con el andar oprobioso de los gobernantes “ineptos, descentrados, retrógrados ladrones, que pisotean las leyes del país y hacen escarnio de las garantías individuales y sociales”, pero no lo era “ante un gobierno que realizaba una obra de reconstrucción económica y rescataba a la nación del maremágnum de la lucha fratricida“.1 Esto era una alusión directa a la recuperación económica que había vivido Guatemala poco a poco tras la llegada de Ubico al poder en 1931, con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, luego de una serie de golpes de estado que siguieron a la renuncia del general Lázaro Chacón luego de que éste sufriera un derrame cerebral que lo imposibilitó para seguir gobernando dada la anarquía que se vivía en el país tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.8

De acuerdo al periódico “El Liberal Progresista“, órgano oficial del gobierno de Ubico, la actitud de los conspiradores se debía a su “mentalidad enfermiza, característica de sujetos desprovistos de toda moralidad, carentes por completo de los más elementales escrúpulos y que, por lo mismo, han encontrado en el gobierno del general Ubico una barrera infranqueable”. La tolerancia, pues, se había agotado y en su lugar debía imponerse una justicia inflexible, sin distingos ni miramiento para “los traidores en toda la extensión de la palabra, una sanción ejemplar que, de una vez por todas, sirva de escarmiento a los que de tal forma quieran ensangrentar el país, y hacer befa de sus instituciones y leyes”.1

Por supuesto, dejó por un lado completamente que aquella conspiración, igual que la ocurrida contra J. Rufino Barrios y Juan Martín Barrundia en 1884, era una cortina de humo para eiminar a enemigos del régimen.  En 1934, se pretendía esconder el hecho de que el registrador de la Propiedad Inmueble, el abogado Efraín Aguilar Fuentes de 37 años de edad, había descubierto que el coronel Roderico Anzueto Valencia, gran aliado del presidente Ubico, se estaba apropiando de numerosas propiedades en la Ciudad de Guatemala, y que se lo había hecho ver al gobernante cuando éste le reclamó que por qué no apoyaba su reelección.  El registrador no sabía que Anzueto Valencia únicamente era un testaterro del propio Ubico.9

En total fueron doce las personas que el tribunal militar envió al paredón de fusilamiento el 20 de septiembre de 1934, entre ellos Aguilar Fuentes. Además, en septiembre de 1934, se detonaron públicamente en el Campo Marte las bombas incautadas, acción con la cual pretendieron exaltar la reacción acertada del régimen; sin embargo, el proceso siguió abierto. Faltaba aprehender a dos de los supuestos cabecillas principales, a quienes había supuestamente había acusado Aguilar Fuentes durante una de las tantas sesiones de tortura de las que fue víctima.  Uno de ellos era el Miguel García Granados, coronel de aviación y nieto del general homónimo que gobernó a Guatemala de 1871 a 1873, tras el triunfo de la revolución liberal que acabó con régimen conservador de los 30 años;  García Granados estaba en la mira del presidente porque ya había mostrado antipatía contra la reelección que buscaba Ubico.  El otro supuesto cabecilla era el licenciado Clemente Marroquín Rojas, prestigioso periodista que había atacado al general ubico desde que éste intentera ser electo presidente en 1926, publicando una serie titulada “Desnunando al Idolo“.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Monterrosa Cubías, Luis Gerardo (Agosto de 2020) ¡Por la democracia y libertad de Guatemala! Exiliados del ubiquismo en la frontera sur de México (1934-1938). En: Secuencia. (107).  México: Secuencia.
  2. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 202.
  3. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (9 de mayo de 1907).  El 29 de abril y las otras minas. Guatemala: La Locomotora, Tipografía Nacional. p. 5.
  5. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala).
  6. Taracena Arriola, Arturo (30 de mayo de 2011) “El Partido Comunista de Guatemala y el Partido Comunista de Centroamérica 1922-1932“. El Socialista Centroamericano.
  7. Gamboa, Federico (1934). Mi diario. México: Ediciones Botas.
  8. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  9. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

18 de septiembre de 1955: se realiza la primera transmisión oficial por televisión en Guatemala

18septiembre1955
Aparato de televisión utilizado en 1955. Unidades similares a éste fueron usados en Guatemala para ver la primera transmisión oficial de televisión. En el recuadro: el cantante mexicano Pedro Vargas, quien apareció cantando el “Padre Nuestro” en la primera transmisión guatemalteca. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.


Para los guatemaltecos nacidos después del añ0 2000, acostumbrados a teléfonos digitales, televisores de pantalla plana y toda una gama de diferentes aparatos que permiten ver imágenes en movimiento en alta definición resulta difícil imagina una época en la que no existía nada de eso y las noticias y principales eventos eran comunicados por la prensa escrita y la radio.  Esto dejaba a un enorme sector de la población excluída ya que muy pocos sabían leer y escribir, y solamente una parte de la población tenía los recursos económicos suficientes para adquirir un aparato de radio.

Con el triunfo de la Operación PBSUCCESS dirigida por la Central de Inteligencia Americana y patrocinada por la United Fruit Company en contra del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, el gobierno guatemalteco tuvo un fuerte apoyo logístico del gobierno estadounidense del general Dwight Eisenhower, lo que permitió que la tecnología de la televisión llegara al país.

El primer canal de televisión que funcionó en Guatemala fue el Canal 8, que era del gobierno liberacionista del coronel Carlos Castillo Armas.  Las pruebas de transmisión se hicieron el 16 de septiembre de 1955, con horarios de 11:00 a 15:00 horas y de 18:00 a 22:00 horas, presentando música de marimba, bailes tradicionales y entrevistas. La primera transmisión oficial en Guatemala se realizó el 18 de septiembre de 1955 con la imagen del cantante mexicano Pedro Vargas, muy popular en esa época, cantando el Padre Nuestro.  En ese entonces, solamente había cerca de cuarenta receptores en todo el país, todos ellos ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, que era todo lo que podía cubrir aquella primera transmisión dada su escasa potencia.

Por supuesto, en un principio la cobertura era mínima pero poco a poco se fue expandiendo con el advenimiento de canales comerciales, como el Canal 3, Canal 7, Canal 11 y Canal 13.  Para la década de 1970 la cobertura televisiva era mucho mayor, con antenas de transmisión ubicadas en el Cerro Alux y repetidoras en el área rural y a mediados de la década de 1980 se introdujo el servicio de televisión por cable desde antenas parabólicas, lo que le permitió a una parte de la población ver programación de otros países, principalmente de los Estados Unidos.

A finales de esa década, coincidiendo con el auge del servicio por cable y el inicio de los gobiernos de la llamada época democrática, todos los canales nacionales fueron adquiridos por el empresario mexicano Angel Remigio González, lo cual fue hecho público por el noticiero independiente “7 Días” que se transmitía en el Canal 7, uno de los canales adquiridos por González.  Sin embargo, González creó su propio noticiero en el mismo canal, “Notisiete“, con los presentadores Luis Pellecer y Maritza Ruiz y ahogó económica y logísticamente al noticiero 7 Días de tal modo, que éste tuvo que cesar operaciones.

La importancia de la televisión ha disminuido con la llegada del Internet y los teléfonos inteligentes, que permiten al usuario ver la información que necesita en el momento que así lo desea, aunque se mantiene todavía como uno de los principales medios de comunicación masiva.


BIBLIOGRAFIA:


 

10 de septiembre de 1829: unos cuantos conservadores intentan tomar la Ciudad de Guatemala tras el exilio de Manuel José Arce y Mariano de Aycinena

10septiembre1829
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de la colección de La Calle donde tú vives y Wikimedia Commons.

La prensa partidista en Guatemala siempre ha sido dura con sus oponentes.  Esto queda ejemplificado cuando el periódico liberal “La Antorcha Centro-Americana” publicó las siguiente notas el 10 de septiembre de 1829:

  • Con respecto al exilio del expresidente Manuel José Arce y del ex-jefe de Estado Mariano de Aycinena:  “el 7 del corriente salieron de esta Capital con destino a embarcar a los puertos del norte, el ex-presidente C. Manuel José Arce, y el intruso Jefe de Estado C. Mariano Aycinena.  Este escarmiento en estos dos funcionarios traidores a sus juramentes y a los compromisos que debían a su Patria, es un saludable ejemplar para que los Jefes venideros no lo sigan en suerta tan desgraciada y afrentosa“.1
  • Con respecto a los acontecimientos que siguiente al exilio de los arriba indicados: “Se descubrió una conspiración en esta Capital en que se trataba de apoderarse de la plaza, destruir el orden restablecido, y reponer el imperio de los intrusos.  Uno de los proyectos era degollar a las personas empleadas en el Gobierno, y otras que pudieran resistirse.  Se deduce de la causa que contaban con armas, parque, dinero y algunos hombres. Esta tentativa es una verdadera reacción del partido que sucumbió, y que ha tenido animosidad de intentarla por la indulgencia con que han sido tratados los criminales.  Ellos no se contienen por el sentimiento noble de la gratitud de que debían estar penetrados. Ellos acaso ni aun están bastantemente convencidos de la moderación con que se se ha procedido.  Jamás se han contenido los delitos por dejarlos de castigar; esta máxima que hemos procurado gravar, ha producido contradicciones poco honrosas a sus autores, porque suponen o mucha ignorancia o complicidad en los delitos. Hay filósofos que opinan que todo crimen supone una perturbación en la mente; pero ninguno lo manifiesta tanto, como la conspiración intentada: ella era un verdadero acto de despecho, pues no tenía la más remota probabilidad del suceso. Cuando hubiesen conseguido una sorpresa habría sido momentánea; pues la opinión pública en que se apoya el actual Gobierno lo habría sostenido y destruido a los audaces conspiradores.”1

Es importante indicar aquí lo siguiente:

  1. El “orden restablecido” se refiere al triunfo de la invasión liberal dirigida por el general Francisco Morazán, que derrocó al jefe de Estado conservadora Mariano de Aycinena y al gobierno federal,2 entonces a cargo del vicepresidente Mariano de Beltranena, ya que el general Manuel José Arce estaba separado del cargo.3  Las autoridades conservadores habían llegado al poder en septiembre de 1826, luego del golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia.4
  2. El “imperio de los intrusos” se refiere al gobierno que presidía Mariano de Aycinena, líder del partido criollo conservador, al que detestaban los criollos liberales por todas las prebendas de que dicho grupo gozaba durante la época colonial.  De hecho, Morazán declaró como usurpador a todo lo actuado por Aycinena y su gobierno.5
  3. El “partido que sucumbió” era el partido conservador. 
  4. No hubo tal “indulgencia para los criminales” ni “moderación“, como asegura el artículo.  Tras la rendición, Morazán ocupó la plaza, y luego invitó a todas las autoridades estatales y federales al Palacio Colonial, a donde llegaron vestidos de gala, y fueron hechos prisioneros en el acto, ya que Morazán declaró unilateralmente nula la rendición.6  Todos estos personajes pasaron en prisión varios meses y sus propiedades fueron confiscadas; además de que se les obligó a devolver los salarios que habían devengado cuando eran miembros del gobierno.2,3  Por otra parte, las tropas de Morazán saquearon cuanto pudieron de las mansiones de los conservadores y de las iglesia católicas, al punto que surgió el dicho popular “se fue con Pancho” por todo lo que se perdió tras la invasión.
  5. La “opinión pública en que se apoya el actual gobierno” era obviamente favorable, pues estaba conformado por los liberales guatemaltecos.  Los conservadores habían sido expulsados del país o reducidos a prisión.

Por supuesto, cuando los conservadores retomaron el poder en 1839, luego del derrocamiento del gobierno del liberal Mariano Gálvez, la prensa que les era favorable publicó artículos similares en contra del caído gobernante y sus malhadados Códigos de Livingston.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala»La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  3. Hernández de León, Federico  (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala. pp. 114-120.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

7 de septiembre de 1980: se realiza la manifestación anticomunista convocada por el Comité de Acción Nacional para la Defensa de la Democracia y la Libertad

7septiembre1980
Así lucía el Parque Central de la Ciudad de Guatemala en 1980. Nótese los autos estacionados alrededor del parque. En el recuadro: los efectos de la bomba que pusieron los guerrilleros el 5 de septiembre para intentar evitar que se realizara la manifestación del 7. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Velmax.

En la Quema de la Embajada de España en Guatemala el 31 de enero de 1980 murieron decenas de campesinos, guerrilleros, estudiantes universitarios y algunos altos funcionarios derechistas guatemaltecos que el embajador español había invitado ese día, luego de que las fuerzas de seguridad del estado intentaran entrar por la fuerza a las las instalaciones. El grupo izquierdista había intentado hacer púbicas sus quejas de la situación que estaba ocurriendo en el norte del departamento de Quiché, pero fue acallado brutalmente, a pesar de la inviolabilidad diplomática de la embajada y de la presencia de los prestigiosos funcionarios guatemaltecos.1-5 Este hecho provocó altos costos políticos al gobierno de Lucas García, y desató mayor represión y violencia política que provoaron que el gobierno de los Estados Unidos, entonces presidido por el demócrata Jimmy Carter, decidiera suspender la ayuda militar al gobierno guatemalteco.6

La situación llegó a tal punto, que el 1 de septiembre de 1980 el entonces vicepresidente de la República, el izquierdista Francisco Villagrán Kramer renunció al cargo y quedó exiliado en Washington, D.C., argumentando los centenares de asesinatos políticos cometidos por el gobierno del que formaba parte.6

Para el 7 de septiembre de ese año, la extrema derecha guatemalteca, agrupada en el Comité de Acción Nacional para la Defensa de la Democracia y la Libertad, preparó una manifestación de apoyo al gobierno del general Lucas y para protestar contra el gobierno de Estados Unidos, que había suspendido la ayuda militar al ejército guatemalteco. Aquella manifestación fue presidida por el propio presidente, quien en su discurso demostró la oposición gubernamental contra la victoria del Ejército Sandinista en Nicaragua, y el avance ofensivo de las guerrillas comunistas en El Salvador.6

Pero aquella manifestación se llevó a cabo con un elevado costo. El 5 de septiembre, varios grupos guerrilleros intentaron amedrentar a las organizaciones de derecha para evitar que llegaran a la capital o se reunieran en la manifestación anticomunista. Ese día, hicieron explotar bombas en la terminal de los autobuses “Galgos” que cubrían la ruta de Quetzaltenango, de los transportes “Fortaleza” y “Melva” (estos últimos, propiedad de la familia del ex-presidente de la República, general Carlos Manuel Arana Osorio). Si bien en estos ataques hubo varios muertos y heridos, e incluso personas que quedaron sordas, el mayor atentado fue una explosión de gran envergadura ocurrida cuando los grupos opositores hicieron estallar un carro bomba en la esquina de la 6a. calle y 6a. avenida de la zona 1, justo frente al despacho presidencial en el Palacio Nacional.7 Aquella explosión no afectó al presidente personalmente, pero sí produjo numerosos muertos que murieron horriblemente mutilados y dejó daños cuantiosos en la infraestructura del Palacio Nacional. Estos atentados repercutieron internacionalmente, y fueron adjudicados a la guerrilla izquierdista en su momento, 6 aunque investigaciones posteriores demostraron que había sido perpetrado por el comando urbano del Ejéricto Guerrillero de los Pobres.

La manifestación se llevó a cabo a pesar de todo, y aunque hubo momentos de tensión cuando circularon rumores de posibles bombas, finalizó sin mayores incidentes. Luego de esta manifestación se implementó la estrategia contrainsurgente planeada por el general Benedicto Lucas García, nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército en 1981, que terminó con la capacidad militar de guerrilla en la Ciudad de Guatemala y condujo a la derrota militar de la misma en el área rural, con un costo muy elevado para la población civil rural, que padeció masacres y tuvo que salir huyendo a Chiapas.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Associació de Amistat amb el Poble de Guatemala (2005). «Venciendo al olvido. 31 de enero de 1980; masacre en la embajada de España en Guatemala»Cuadernos de Guatemala (6).
  2. Efe (2015). «La embajada de España en Guatemala “se quemó desde adentro”, dice defensa en juicio»Yahoo noticias. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2015.
  3. La voz de Galicia (2004). «Acusan al exembajador en Guatemala de idear el asalto a la sede diplomática en 1980»La voz de Galicia (Galicia). Archivado desde el original el 10 de febrero de 2014.
  4. Lejarreta, Manuel María (2014). «Pluma invitada: El embajador Cajal y el juicio por la quema de la embajada»Prensa Libre. Archivado desde el original el 27 de noviembre de 2014.
  5. Ni uno vivo (s.f.). www.youtube.com «Ni uno vivo. Tragedia en la embajada de España en Guatemala»YouTube
  6. CMI-G (24 de mayo de 2017). ‘Septiembre’: Memoria histórica desde la extrema derecha. Centro de Medios Independientes: Guatemala.
  7. Figueroa, Luis (2011). «Bombazo en el Palacio Nacional (No apto para todo público)»Blog de Luis Figueroa. Archivado desde el original el 26 de octubre de 2014.

 

6 de septiembre de 1968: la revista “LIFE” publica un artículo sobre el asesinato del embajador John Gordon Mein en Guatemala

6septiembre1968
El embajador estadounidense John Gordon Mein, segundo de derecha a izquierda, durante el homenaje a los especialistas estadounidenses asesinados en Guatemala en enero de 1968 En el recuadro: los bomberos guatemaltecos tratando de reanimar al embajador tras su mortal ataque en la Avenida Reforma. Imágenes tomadas de la revista LIFE, del 6 de septiembre de 1968.

Traducimos a continuación el artículo publicado en la revista estadounidense “LIFE” sobre la muerte del embajador norteamericano John Gordon Mein en la ciudad de Guatemala, que apareció en su publicación del 6 de septiembre de 1968.  Este artículo no solamente menciona la muerte de Gordon Mein, sino que describe la situación que vivía el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.

“Un día, a finales de enero pasado, el embajador de los Estados Unidos John Gordon Mein, 54, tenía que hacerse cargo de una triste tarea:  permecía impávido mientras el Ministro de la Defensa de Guatemala le otorgaba medallas póstumas a dos miembros del personal de Mein, el coronel John D. Webber y el teniente comandante Ernest A. Munro.  Los dos consejeros militares estadounidenses habían sido asesiandos por terroristas izquierdistas cuando iban en carro en el centro de la Ciudad de Guatemala, en donde más de dos mil asesinatos políticos han ocurrido en los últimos dos años.

Esa matanza que está ocurriendo en Guatemala no proviene solamente de las guerrillas izquierdistas en la ciudad en el área rural, sino que de grupos radicales de extrema derecha que activamente los han bombardeado, secuestrado y asesinado.  Desde 1966 este terror y contraterror ha paralizado virtualmente al gobierno del presidente Julio César Méndez Montenegro, un liberal moderado a quien tanto la derecha como la izquierda quisiera derrocar.

Durante este tiempo, el embajador Mein, un diplomático de carrera tranquilo y experimentado, había maniobrado el terror imperante y se había despreocupado de las amenazas contra su propia vida.  Cuando Webber y Munro fueron asesinados, Mein accedió a llevar a un guardaespaldas. Pero la protección afectaba su tranquilo estilo diplomático, y cuando parecía que las medidas del gobierno habían eliminado el estado de terror que imperaba, dejó de usar el guardaespaldas.

La semana pesada los asesinos atacaron de nuevo.  Con habilidad brutal, un grupo de jóvenes pistoleros vestidos de verde olivo se pusieron a la par del Cadillac conducido por el chofer del embaador Mein, que estaba circulando en la tráfico de la post-siesta.  Encerraron su carro entre un Buick y un pickup rojo, salieron de los autos blandiendo sus armas, y le ordenaron a Mein que saliera.  Mein trató de escapar.

“¡Dispárenle!” ordenó uno de los atacantes. “¡Mátenlo!” Abrieron fuero con sus ametralladoras y pistolas.  Ocho balas le dieorn en la espalda.  Los asesinos huyeron. Mein quedó muerto sobre la acera, el primer embajador de los Estados Unidos que es asesinado en el cumplimiento de su deber.”1

BIBLIOGRAFIA:

5 de septiembre de 1826: el presidente federal Manuel José Arce hace prisionero al jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia

5septiembre1826
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala, sede del gobierno Federal durante la época del presidente Manuel José Arce y desaparecido tras los terremotos de 1917-18. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Las tensiones entre los criollos liberales y los criollos conservadores llegaron a su punto más crítico en 1826, cuando se emitió una serie de decretos en contra de los intereses de los frailes del clero regular1-3 y contra los de los ricos comerciantes guatemaltecos,4 quienes eran los principales miembros del partido conservador.  Éstos empezaron a influir más y más en el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga, hasta que llegó un punto en que los liberales planificaron un golpe de estado en contra de éste.

De esta cuenta, el 5 de septiembre de ese año, el presidente federal Manuel José Arce dictó un auto de prisión en contra del Jefe del Estado de Guatemala, Juan Barrundia, luego de que éste se había levantado en armas en contra del presidente federal mandando al capitán Cayetano de la Cerda a atacar con trescientos hombres a un piquete de las fuerzas federales, al mando del capitán José María Espínola.  Barrundia también había preparado un asalto al cuartel federal de la Ciudad de Guatemala programado para el 8 de septiembre, con el objetivo de capturar al presidente federal y derrocar al gobierno, aprovechando la bendición de banderas que iba a haber ese día y los doscientos soldados que había acuartelado en el Convento de San Agustín.5

El decreto emitido por Arce es el siguiente:6

Palacio del Gobierno Federal en Guatemala, a 5 de septiembre de 1826

Visto el parte de la Comandancia General de la Federación a que acompaña la capitulación habida entre el capitán José María Espínola y el capitán Cayetano de la Cerda, en el pueblo de Acasagustlán a 3 del corriente mes y año, y los demás documentos pertenecientes a este negocio;

visto así mismo el oficio del expresado Espínola de la propia fecha, en que manifiesta que la tropa que conduce Cerda es en número de 300 hombres y la de él apenas tiene 50; 

visto por último que por nota del Presidente del Senado con data de ese día, se sabe que este alto cuerpo se ha disuelto, sin resolver la consulta que el Gobierno Supremo le hizo sobre los acontecimientos anteriores entre las tropas de Espínola y Cerda.

Visto también que las providencias del Jefe de Eeste Estado par aimpedir el libre ejercicio de las tropas, que están al servicio de la Federación son terminantemente opuestas a los artículos 94, atribución 5a. y 146 de la Constitución del propio Estado;

visto por otra parte que el Presidente de la República está facultado: 

    1. Para cuidar de la observancia del orden público (artículo 113 de la Constitución Federal)
    2. Para contener insurrecciones (artículo 120)
    3. Para dar órdenes de arresto e interrogar a los que se presuman reos; poniéndolos a la disposición del juez respectivo, cuando sea informado de alguna conspiración (artículo 127)
    4. Para recoger las armas en caso de tumulto o rebelión, o ataque con fuerza armada a las autoridades constituidas (artículo 179)

Visto que el ataque que Cerda ha hecho al capitán Espínola es directo a la autoridad del Gobierno Supremo por cuyas órdenes obraba, el Presidente de República, meditando: 

    1. Que hace tiempo el Jefe del Estado unido a una facción hace la más viva resistencia a la independencia de la Nación, hollando todas las leyes y procurando por todos los medios que están a su alcance alterar la tranquilidad pública.
    2. Que habiendo dado órdenes expresas para atacar las tropas de la Federación, el Gobierno Supremo le ofició para que se abstuviese de tales procedimientos, cuyo oficio no ha contestado hasta ahora, ni ha querido prestarse a obrar de un modo legal y pacífico.
    3. Que consultando el caso al Senado este cuerpo no ha resuelto la consulta y antes bien se ha disuelto por el empeño con que los senadores partidarios de aquel jefe han querido tergiversar los hechos y han manifestado una intención decidida contra el Gobierno Supremo y a favor de la facción perturbadora.
    4. Siendo de la mayor entidad en las circunstancias que rodean a la República mantener a todo trance la tranquilidad y el orden público; sofocando en sus principios el germen de la guerra civil que ya ha comenzado.

Habido todo en consideración:

El Presidente de la República con el único designio de llenar sus deberes y el de cumplir con la patria, ha tenido a bien disponer:

    1. Que el comandante de armas de la Federación con la mayor reserva acuartele esta noche toda la fuerza con su respectiva oficialidad.
    2. Que haga preparar municios competentes para que obren los cuerpos de artillería, infantería y caballería.
    3. Que puesto todo en el mejor estado, para hacer cumplir y ejecutar a viva fuerza las providencias del Gobierno en caso de oposición, proceda a las seis y media de la mañana o a la hora que pueda a arrestar al Jefe de Estado C. Juan Barrundia, reteniéndolo en la Comandancia General hasta nueva orden.
    4. Que al mismo tiempo que se ejecute el arresto o inmediatamente que sea ejecutado, reoja con la fuerza todas las armas que tenga el Gobierno del Estado con sus pertrechos y municiones; trasladándolas con la debida separación al parque y sala de armas.
    5. Que mientras ejecute estas órdenes dé partes por medio de sus ayudantes de todo lo que ocurra.
    6. Que en el caso de resistencia obre fuertemente hasta concluir el arresto y ocupación de las armas.
    7. Que cumplida esta orden se mantenga sobre las armas hasta nueva orden.
    • (f) Arce
    • (f) El Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, Manuel Arzú.6

Al frente del gobierno quedó el vice-jefe de Estado, Cirilo Flores, y este organizó una sublevación trasladando las autoridades del Estado de Guatemala a San Martín Jilotepeque, desde donde pretendieron activar las milicias “defensoras de la Constitución“, sin éxito.  Los ánimos se exacerbaron a tal punto, que cuando Flores llegó a Quetzaltenango a tratar de calmar los ánimos de los pobladores enardecidos contra la supuesta expulsión de los franciscanos, éste fue linchado por una turba en el interior de la iglesia.7 Eventualmente, el Jefe de Estado fue el líder conservador Mariano de Aycinena, lo que provocó que los liberales del resto de Centroamérica se alzaran en armas contra Arce y Aycinena, iniciando la Guerra Civil Centroamericana.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. — (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1870 II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. — (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  6. Ibid., 33-35.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 95.

2 de septiembre de 1887: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada protesta formalmente el decreto 395 que limitaba la potestad eclesiástica

2septiembre1887
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se aprecia la fuente colonial y las esculturas de los apóstoles, antes de la remodelación de 1896. En el recuadro: el arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1887, el ministro de Instrucción Pública del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, dirigido por el salvadoreño Manuel Antonio Herrera, dispuso que se reimprimiera el libro “Cartas a Eugenia” de Fréret, para que fuera lectura obligatoria en todas las escuelas guatemaltecas.  El libro, totalmente anticlerical, fue rechazado por el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en los términos siguientes:1

Desde la primera a la última página, ese opúsculo contiene multitud de herejías, errores y calumnias… Para el autor de las Cartas a Euginea la Religión es una invención de los sacerdotes, es superstición, es fanatismo; los libros sagrados de la Biblia, ficción humana también; la Revelación, un imposible, como si Dios que pudo crear al hombre, no tuviera bastante poder para comunicar con él e instruirlo… Pinta al Sacerdote cristiano con los más negros colores… Que la Fe, la Esperanza y la Caridad son errores y debilidades… La castidad y pobreza voluntarias cosas absurdas prohibiéndole al hombre los más legítimos placeres.  La Religión es un mal; los sacerdotes los más malos de los hombres y peores ciudadanos de un Estado“.1

En resumen, aquel libro era detestado por la Iglesia, y cuando los curas párrocos quisieron prohibirlo, hubo problemas entre ellos y las autoridades municipales.  Los padres llevaban la peor parte, pues terminaban en prisión y eran multados.2

Casanova y Estrada declaró que el libro en mención era pecaminoso y perniciosa, y que constituía pena de pecado y excomunión para quienes lo leyeran.  Al enterarse de dicha resolución eclesiástsica, el 29 de agosto de 1887 el presidente Barillas emitió el decreto 395, que se reproduce a continuación:

DECRETO NUM. 395

MANUEL L. BARILLAS, general de division y presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

    1. Que por el artículo 92 del Código Penal se etsablece que: “Toda persona, culaquiera que sea su clase, condición o fuero, que, sin el pase del Gobierno, ejecutare en la República bulas, breves, rescriptos o despachos de la Curia Romana; les diero curso o los publicare, será castigado con la pena de arresto mayor y con multa de trescientos a tres mil pesos.
    2. Que para garantizar mejor el orden y tranquilidad públicos, se hace necesario ampliar la prohibición contenida en el artículo transcrito.

Por tanto,

DECRETO:

Artículo 1: El artículo 92 del Código Penal, se adiciona así: “Tampoco deberá darse curso, ni publicarse, bajo ninguna forma, disposiciones dimanadas de cualquier cura eclesiástica, ya tenga la denominación de “Pastorales”, edictos u otra, sin la previa autorización por escrito del Ministerio de Gobernación, quien la negará en caso que tales disposiciones afecten o puedan afectar directa o indirectamente la tranquilidad o el orden público, las leyes o las instituciones políticas o civiles de la Nación; castigándose también la infracción de esta segunda parte del artículo 92 citado, con arresto mayor y multa de trescientos a tres mil pesos.

Artículo 2: Cuando, a consecuencia de la infracción del artículo 92 adicionado, resulten otros delitos, porque se trastorne el orden público, se desobedezcan las leyes o se amenacen las instituciones de la República, se aplicarán las disposiciones respectivas de la legislación penal.

Artículo 3: Este decreto comenzará a regir el día de su promulgación.

Dado en el Palacio del Gobierno, a veintinueve de agosto de mil ochocientos ochenta y siete.

      • M.L. Barillas
      • Siguien las firmas de los Ministros de Estado3

Como se ve, este era un decreto hecho a propósito en contra del arzobispo Casanova y Estrada, y por esta razón, cuando éste presentó su enérgica protesta contra el mismo, el 2 de septiembre, argumentando que limitaba los ejercicios de la potestad eclesiástica y atentaba contra la independencia de la iglesia local, violando los decretos que se referían a la liberal de culto, y que además era un acto de abuso de poder del gobierno, Barillas no esperó más y al día siguiente expulsó al arzobispo país.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 80.
  2. Ibid., 81.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 232-233.

1 de septiembre de 1793: la Corona otorga el permiso para construir la bódeva del templo de Santo Domingo en la Nueva Guatemala de la Asunción

1septiembre1793
Templo de Santo Domingo en 1859, durante el gobierno del general Rafael Carrera. En el recuadro: placa conmemorativa de la reconstrucción del templo dominico tras los terremotos de 1917-18. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de junio de 1792 el Procurador General Provincial de la orden de Predicadores de Chiapa y Guatemala, Padre Maestro Fray Vicente de Navas, informó que la obra estaba casi terminada y solicitó permiso para techar con bóveda el templo, pese a que el diseño original indicaba artesonado.  Para entonces el convento llevaba ya catorce años en construcción, con muy buen ritmo gracias a los grandes recursos económicos de la poderosa orden, y ya se había quedado en el olvido el daño que sufriera su templo en Santiago de los Caballeros en 1773.1,2

Reproducimos a continuación la solicitud de los dominicos, por los importantes datos técnicos que presenta:

“Madrid 4 de Junio de 92

Representacion de Fr. Vicente Martinez, Procurador del Convento de Santo Domingo solicitando permiso para cubrir de Bóveda la Iglesia de su nuevo Convento de esta Capital. La Provincia de San Vicente de Chiapa, y Guatemala de la Orden de Predicadores con el debido respeto expone a Vuestra Majestad que su comunidad de Guatemala como tuvo la honra de ser la primera que puso en ejecución las Reales ordenes relativas ala traslacion de aquella ciudad, lo ha sido también como era consiguiente en la construcción de su nuevo Convento, y de su Iglesia. Ésta se halla ya tan adelantada que segun se explica el Prelado Provincial en carta de cinco de febrero próximo, dentro de muy poco tiempo podrá quedar concluida y por ventura será la fábrica de mejores proporciones, y el Templo más hermoso de la Nueva Guatemala. Constantes aquellos Religiosos, como es de su obligación en la obediencia a las órdenes de su Soberano, desean dar al público al concluir su obra, el mismo ejemplo de subordinación, que dieron al principiarla.3

(Nota de HoyHistoriaGT: para 1793 la posición de las órdenes regulares había quedado muy debilitado debido a las Reformas Borbónicas que se enfocaron en separar a la Iglesia del Estado.  De esta cuenta, en 1767 fueron expulsados los jesuitas de todos los territorios de Imperio Español y el resto de órdenes quedó advertida de un destino similar.  Así que cuando el capitán Martín de Mayorga recomendó el traslado a una nueva ciudad después de los terremotos de Santa Marta en 1773,2 las órdenes regulares aceptaron dócilmente, al contrario del arzobispo y el clero secular, que resistieron hasta 17784).

Y aunque la experiencia que han ido adquiriendo en el nuevo sitio les ha hecho tocar los graves inconvenientes que resultaran de cubrir su Iglesia de artesón, y no de bóveda, con todo están prontos á ejecutarlo, arreglándose a lo que dispone la instrucción en esta parte como lo han hecho en todas las demás; pero considerando que estas órdenes se fundarían sobre los informes que se tomaron para el efecto; y que en Arte y uso de arquitectura de la orden de predicadores del antiguo convento de Santo Domingo éstos, o por causa del terror que a la sazón tenía sobrecogido, y turbado aquel vecindario, ó por no tenerse todavía un perfecto conocimiento experimental de nuevo sitio, y de todas sus circunstancias, pudo haberse omitido alguna de ellas, la cual si se hubiese tenido presente habría por ventura hecho variar la disposición; les ha parecido conveniente dar órdenes al Procurador para que ponga en la alta consideración de Vuestra Majestad, que en aquel paraje son frecuentes, y abundantísimas las lluvias, de cuyo principio naturalmente se sigue que las cubiertas de las fábricas en aquel sitio deben ser más proporcionadas que en otro alguno, para resistir a los perjuicios que una humedad excesiva debe causar forsozamente, que en aquellas immediaciones se carece de Tierra que tenga aquella unión, y consistencia necesaria para fabricar buena teja, sin la cual no puede ser duradero el artesón; pues por más que se gaste en renovarla de tiempo en tiempo, es preciso que a poco descuido se pudran las maderas.3

(Nota de HoyHistoriaGT: los dominicos fueron los primeros en trasladarse a la Nueva Guatemala debido a que su fastuoso convento de Santiago de los Caballeros quedó completamente destruidos tras el terremoto de Santa Marta.1  Pero después de 20 años, ya el recuerdo de la gravedad de los sismos se fue difuminando y perdieron el miedo a la construcción de bóvedas.  La iglesia se derrumbó con los terremotos de 1917-18 y de 1976).

Que estas tienen contra sí tambien el abundar allí sobremanera la polilla: de modo que taladrando el artesón, dentro de muy poco tiempo no solo no podrá hacer resistencia a los terromotos; pero ni aun sufrir, ni sostener el peso de los tejados, que al paso que en la Ciudad Antigua se arruinaron muchísimas fábricas cubiertas de artesón, quedaron en pie algunos arcos de otras cubiertas de bóveda dando con su misma duracion un testimonio irrefragable de que los temblores de tierra no destruyen con tanta facilidad un arco bien trabajado como un artesón cubierto de mala teja, y compuesta de maderas apolilladas.

Finalmente que a la luz de estas reflexiones nacidas de la experiencia, se ha ido desimpresionando aquel público de la idea que había concebido en orden a la ventaja de los artesones; y parece que de resultas intenta el Cabildo Eclesiástico recurrir a Vuestra Majestad retractando su opinión anterior en esta parte por lo respectivo a la fábrica de la Catedral.

(Nota de HoyHistoriaGT: la iglesia de Santo Domingo era la más lujosa de la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su destrucción, ya que la orden era la más poderosa y tenía suficientes ingresos de sus haciendas y doctrinas.  No todas las órdenes y parroquias disponían de los recursos para techar sus templos con bóveda).

En vista de todo lo cual, y de que los cimientos de dicha Iglesia tienen según avisa el mismo superior al exponente toda la proporción que es necesaria suplica a Vuestra Majestad que si las reflexiones que deja insinuadas, fueren en realidad de aquel peso que conceptúan los Religiosos de su Convento de Guatemala se digne permitirles que puedan cerrar su iglesia de boveda, bajo las reglas, y con las precauciones que la alta penetración de Vuestra Majestad tuviere por convenientes en que recibirá merced.”

Madrid cuatro de junio de mil setecientos noventa y dos: Fray Vicente de Navas. Es copia de la original de que certífico yo Don José Antonio Cornejo Caballero de la orden de Santiago del concejo de Su Majestad su secretario y Oficial Mayor de la secretaria de la Nueva España. Madrid diez de Noviembre de mil setecientos noventa y dos. Por su indispocion, Ygnacio Sebastian de la Parra.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mejía Samayoa, Cristian Fernando (2013). Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores del Antiguo Convento de Santo Domingo y una aproximación a la vida monástica masculina en la Nueva Guatemala de la Asunción. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, Facultad de Arquitectura. p. 182.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Archivado desde el original el 4 de marzo de 2016. pp. 118-119.
  3. Mejía Samayoa, Arte y uso de arquitectura de la Orden de Predicadores, pp. 183-184.
  4. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.

22 de agosto de 1808: el historiador eclesiástico Domingo Juarros describe el Reyno de Guatemala

22agosto1808
Mapa de la región centroamericana que muestra las fronteras que existían durante la colonia española. Nótese que ya existía el enclave británico de Walis (Belice). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El primer tomo de la obra del escritor eclesiástico Domingo Juarros “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala” se empezó a imprimir en 1808.  Reproducimos a continuación parte del Tratado 1.° “Descripción geográfica del Reyno de Guatemala” que apareció el 22 de agosto de ese año y que incluye la toponimia del vocablo”Guatemala” y ya menciona la frontera con Belice.

Capítulo 1.° Del Reyno de Guatemala en General

Este Reyno tiene el nombre de “Guatemala” de la voz “Quauhtemali” que en lengua [nahuatl] quiere decir palo podrido y por haber encontrado cerca de la Corte de los Reyes Kachiqueles, los Indios Mexicanos [cholultecas y tlaxcaltecas], que venían con [Pedro de] Alvarado, un árbol viejo, y carcomido, pusieron este nombre a dicha Capital. De aqui se comunicó a la Ciudad, que fundaron los Españoles, y de ella a todo el Reyno. Otros lo derivan de las palabras U-hate-z-mal-ha que en lengua Tzendal significa, Cerro que arroja agua, aludiendo sin duda al monte en cuya falda se fundó la Ciudad de Guatemala.

Extiéndese el expresado Reyno , desde el grado 282 , hasta el 295, de longitud , y desde el 8° hasta el 17° de latitud septentrional: de suerte que de largo tiene 13 grados, que hacen 227 leguas castellanas, de 17 y media por grado, 325 francesas, que caben 25 en grado; pero de camino se calculan mas de 700 leguas desde el Chilillo raya lindante con el territorio de la Audiencia de México, hasta Chiriquí, término de la jurisdicción de la de Santa Fé de Bogotá. De ancho abraza 9 grados desde las tierras mas australes de Costa-Rica , hasta las mas boreales de la Provincia de Chiapa. Pero la extensión de la tierra entre uno y otro mar, donde más, llega á 180 leguas, y donde menos, no baja de 60. Confina el Reyno de Guatemala por el O. con la Intendencia de Oaxaca, en la Nueva España; por el NO, con la de Yucatán del mismo Reyno: por el SE con la Provincia de Veraguas, en el Reyno de Tierra-Firme, distrito de la Audiencia de Santa Fé: por S, y SO, con el mar Pacífico; y por el N. con el Océano. De suerte, que la jurisdicción de la Real Cancillería de Guatemala se extiende desde la costa de Walis [es decir, Belice] en la Bahía de Honduras, hasta el Escudo de Veraguas (por el mar del Norte; por la del Sur, desde la Barra del Paredón, en la Provincia de Soconusco, hasta la boca del rio de Boruca, en la de Costa-Rica: y por tierra desde el Chilillo, en la de Oaxaca , hasta el partido de Chiriquí, en la de Veraguas.

Llámase Escudo de Veraguas , una Isleta desierta inmediata a las costas de la Provincia de Veraguas, que descubrió Cristóbal Colón, y se halla en 9 grados 20 minutos de latitud boreal y en 295 de longitud.

De esta descripción es importante destacar lo siguiente:

  1. Se ha acusado a la Iglesia Católica de mantener a las colonias españolas en un atraso cultural. Sin embargo, nótese como Juarros, quien era presbítero secular del arzobispado de Guatemala, utiliza la información geográfica más moderna para su época al emplear grados de longitud y latitud para describir la ubibación de la región.
  2. El origen del vocablo “Guatemala“, como la gran mayoría de los nombres castellanizados de los poblados del país, proviene del idioma náhuatl, que era el que hablaban los indígenas cholultecas y tlaxcaltecas que formaban el grueso de las fuerzas de Pedro de Alvarado. Y a diferencia de la versión idealizada que se enseña en las escuelas nacionales, el significado del vocablo no es “región de muchos árboles” sino que sería “árbol podrido” o “cerro que arroja agua“.
  3. Ya se menciona la región de Walis, en la frontera norte, la cual es el enclave británico de Belice, aunque solamente llegaba hasta el río Belice.
  4. La frontera al SE era la Audiencia de Santa Fé, en Colombia.  En esa época la región que actualmente es Panamá era parte de Colombia y lo siguió siendo hasta que los Estados Unidos independizaron la región para construir el Canal de Panamá.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.

20 de agosto de 1951: se publica el primer número de “Prensa Libre”

20agosto1951
Estadio “de la Revolución” inaugurada en 1950 para los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Actualmente es el estadio “Doroteo Guamuch Flores”. Allí tomó posesión el coronel Jacobo Arbenz Guzmán (inserto) en 1951. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A finales del gobierno del Dr. Juan José Arévalo, el propietario y fundador del periódico “Nuestro Diario“, el licenciado e historiador Federico Hernández de León, ya no podía mantener su publicación y tuvo que venderlo a un grupo político que intentó utilizar el diario para apoyar la campaña del entonces Ministro de la Defensa, coronel Jacobo Arbenz Guzmán;1 pero el director del periódico, Pedro Julio García, no aceptó las presiones políticas sobre el diario y fue despedido.2  Por mostrar su solidaridad con el director destituido, también fueron despedidos el jefe de redacción, periodista Alvaro Contreras Vélez, y los periodistas Mario Sandoval Figueroa y Salvador Girón Collier, entre otros.2

Los periodistas se unieron a Isodoro Zarco, quien era colaborador de “Nuestro Diario” y a Alfonso Rodríguez Muñoz, propietario de la imprenta Iberia, para crear un nuevo periódico.  Con un total de nueve mil quetzales iniciaron labores el 20 de agosto de 1951, publicando 3,500 ejemplares de su primer número de ocho páginas en formato tabloide en la imprenta Iberia.3 Como nota curiosas, es importante destacar que el personal de la primera época de Prensa Libre incluía al periodista Jorge Palmieri como cronista de espectáculos; y es curioso porque Palmieri era amigo de la familia Arbenz e incluso tuvo un romance con Arabella, una de las hijas del presidente, cuando ésta vivía en México después del exilio de su familia en 1954.4

En su primer número, el nuevo periódico adoptó el lema “por un periodismo independiente, honrado y digno“,3 además de una actitud desafiante ante el socialismo del gobierno del Dr. Arévalo y de su sucesor, el coronel Arbenz Guzmán.2 De hecho, uno sus primeros anunciantes fue la United Fruit Company, férrea enemiga del régimen arbencista.2

Las primeras noticias publicadas por el nuevo vespertino, que costaba cinco centavos en esa época, incluyeron las siguientes:5

  1. El titular fue que aumentaba el consumo de drogas en Guatemala. Esta noticia indicaba que había un aumento en el tráfico de estupefacientes, en especial de la marihuana, y que crecía por las fronteras con México y El Salvador, además de los puertos de Puerto Barrios y Livingston, junto con la producción ilegal en la región de la Costa Sur y en el altiplano del centro del país.  De acuerdo a lo informado por Prensa Libre, las drogas eran transportadas a través del río Suchiate en cayucos desde México, y luego eran trasladadas a Malacatán, en el departamento de San Marcos envueltos como cigarrillos que eran vendidos a jóvenes estudiantes.
  2. La capital no tenía suficiente agua y se iba a construir un acueducto con fuentes naturales que sería introducido por Mixco con financiamiento del Instituto de Fomento de la Producción (INFOP), ente que fue creado por el gobierno de Arévalo para que la actividad productiva privada también apoyaya la inversión y la obra pública.  Se esperaba que en tres meses la Ciudad de Guatemala dispusiera de 5,000 pajas de agua adicionales.
  3. La propaganda que iba a hacer el gobierno con la construcción de la carretera al Atlántico.  Este proyecto, que fue uno de los cuatro pilares del gobierno arbencista contra los monopolios estadounidenses en el país, fue criticado por el llamado del gobierno para que los guatemaltecos contribuyeran con sus aportes. En cada municipio se instaló una alcancía para dichos aportes, además de establecer comités locales a cargo de kermeses, veladas, y rifas para recaudar fondos, porque la obra era en beneficio para todos pero requería “mucho dinero“.  Esta campaña nacionalista de propaganda iba a iniciar el 15 de septiembre, de acuerdo a la Secretaría de Propaganda y Divulgación de la Presidencia y todo sería administrado por un comité central en la Ciudad de Guatemala, ya que el gobierno no quería incurrir en préstamo alguno para semejante obra.
  4. Nota policiaca: se informó de cuatro capturados por la Guardia Civil acusados de contrabando en las aduanas.  Dicha guardia, creada por la Junta Revolucionaria de Gobierno en 1944 estaba a cargo de la seguridad ciudadana, y de realizar delicadqas tareas de espionaje y, hacia el final del gobierno en 1954, de represión contra sospechosos de ser miembros del Movimiento de Liberación Nacional.6

También desde el inicio aparecieron las columnas de opinión “Cacto” y “Claraboya” de Alvaro Contreras Vélez y Mario Sandoval Figueroa, respectivamente.7 De hecho, la columna de Contreras Vélez (que continuó publicando en el diario hasta su muerte en 2005) manifestaba su preocupación por la crisis económica que afectaba al país, por el alza del costo de la vida y por ciertas actividades gubernamentales que consideraba como “rojas” o comunistas” ya que, de acuerdo a Contreras Vélez, “provocaban temor en los empresarios y detenían el emprendimiento“.  Y también criticaba al gobierno, diciendo que “faltan brazos, falta voluntad, falta organizar la vida administrativa en lugar de perder el tiempo en intrigas o pasteleos políticos y ambiciosos. En otras palabras: trabajo en lugar de tanta verborrea“.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. De León Dardón, Diana Victoria (2005). Estudio comparativo del uso de la infografía en la notica de sucesos de los matutinos Prensa Libre y Nuestro Diario. Guatemala: Universidad de San Carlos. Facultad de Ciencias de la Comunicación. p. 38.
  2. FindGlocal (s.f.) Prensa Libre. Guatemala.
  3. De León Dardón, Estudio comparativo del uso de la infografía, p.: 39.
  4. Palmieri, Jorge (2007). «Arabella Arbenz Vilanova»Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 16 de enero de 2015.
  5. Galicia, Néstor (20 de agosto de 2019).  Estas eran las noticias que impactaron hace 68 años. Guatemala: Prensa Libre.
  6. Hemoroteca PL (18 de agosto de 2017). Las “otras noticias” del 20 de agosto de 1951.  Guatemala: Prensa Libre.
  7. Galicia, Néstor (3 de enero de 2016). Hito periodístico en 1951: Nace Prensa Libre. Guatemala: Prensa Libre.