14 de septiembre de 1878: el gobierno de J. Rufino Barrios decreta la ley contra la vagancia, para obtener mano de obra gratuita para la construcción de carreteras

14septiembre1878

Los gobiernos liberales introdujeron el cultivo del café a gran escala en 1871.  Para el efecto, era necesario disponer de cuatro cosas:  grandes extensiones de tierra, abundancia de mano de obra, convenientes vías de comunicación y ferrocarriles.  A fin de conseguir que el nuevo cultivo tuviera éxito, se emprendió una profunda reforma agraria por medio de la cual se expropiaron las haciendas de las órdenes religiosas y las tierras comunales de las comunidades indígenas;  el proceso se hizo mediante una subasta, pero fue manipulado de tal forma que dejó a los indígenas sin posibilidades de competir por sus propios terrenos.

El segundo punto se zanjó mediante el reglamento de Jornaleros, el cual fue establecido en 1875 y por él se obligó a comunidades indígenas completas a trasladarse de una hacienda cafetalera a otra como mozos colonos.  Y, finalmente, para la construcción de caminos y vías de acceso se promulgó la ley de vagancia el 14 de septiembre de 1878.

He aquí la transcripción íntegra de dicha ley, para que el lector juzgue por sí mismo el alcance que tuvo el mismo:

DECRETO NUM. 222

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

Que es un deber de la autoridad dictar todas las providencias que conduzcan al sostenimiento de la moral pública y á reprimir oportunamente los vicios que, rebajando la dignidad personal y pervirtiendo los sentimientos de pundonor, producen por consecuencia necesaria, la relajación de las costumbres y determinan la perpetración de los delitos:

Que la vagancia, considerada como un hecho punible, ha sido comprendida como tal en la legislación de los pueblos civilizados:

Que el Código Penal de la República, dejó á las lejas de policía lo relativo á la reglamentación y á las penas con que aquella debe reprimirse y, finalmente:

Que así como no es debido imputar la responsabilidad del cargo de vagancia á los que justamente e impedidos de trabajar, tampoco debe permitirse que bajo protestos de
invalidez, se guarezca la impunidad de los vagos; en uso de las facultades de que estoy investido, he tenido á bien decretar y

DECRETO:

Art. 1. ° — Serán considerados como vagos: 

  1. Los que no tienen profesion, oficio, renta, sueldo, ocupación ó medios lícitos de que vivir.
  2. Los que teniendo oficio, profesión ó industria no trabajen habitualmente en ellos, y no se les conozca otros medios lícitos de adquirir la subsistencia.
  3. Los que teniendo renta, pero insuficiente para subsistir, no se dedican á una ocupación lícita, concurren ordinariamente a casas de juego ó tabernas.
  4. Los que sin ejercer habitualmente otra ocupación honesta emplean en la cuestación de limosnas para objetos piadosos.
  5. Los mendigos no patentados, mientras no acrediten en debida forma alguna de las causales que los hagan acreedores a la beneficencia pública.

Art. 2 : Se consideran circunstancias agravantes en todo juicio de vagancia:

  1. La embriagues consuetudinaria.
  2. Detenerse en las esquinas, en las calles, en los atrios ú otros lugares públicos, infiriendo molestia á los transeúntes.
  3. El hallarse en las lumias, tabernas ó billares á las lunas en que éstos establecimientos deben estar cerrados, conforme a las leyes de policía.
  4. Tener una condenatoria anterior por cualquier delito.
  5. Ejercer la mendicación con una patente falsificada o perteneciente a otro individuo.

Art. 3. °— Para los efectos de esta ley, los Jefes políticos abrirán un libro destinado esclusivamente al registro de las personas dé ambos sexos que, por impedimento físico o por decrepitud ostensible, se hallaren en la absoluta necesidad de ocurrir a la beneficencia pública para proveer á su subsistencia

Art. 4. °— Los que se encuentren en el caso de que habla el artículo anterior, se presentarán dentro de treinta días, contados desde la publicación de esta ley, a la Jefatura respectiva, con el objeto de inscribirse; y previo el examen de un facultativo, ó en su defecto de dos personas competentes, nombradas por el Jefe político, éste, encontrando justas las causales de invalidez, hará extender la inscripción que corresponde, haciendo constar en ella, no solo los impedimentos que la motivan, sino también el nombre, procedencia, edad que represente el peticionario, el oficio en que con anterioridad se haya ejercitado, si hubiese tenido alguno, y si sabe leer y escribir. En consecuencia, se expedirá á su favor una patente en que conste la partida de inscripción. Si por el contrario, no se estimase justificado el impedimentó alegado, el Jefe Político hará al solicitante un serio apercibimiento en que si no comprueba dentro de quince dias haberse dedicado á la ocupación honesta, serán denunciados como vagos a la autoridad competente, para que se proceda a lo que haya lugar.

Art. 5. °— Los que después de treinta días de la publicación de esta ley fueren encontrados en las calles y demás lugares públicos ejercitando la mendicación, sin llevar consigo la patente de invalidez, serán recogidos por la policía y puestos a disposición de la autoridad competente en en calidad de presuntos vagos; mas si al iniciarse el juicio de vagancia, comprobaren legítimo impedimento por los medios establecidos en el artículo que precede, el Juez de Paz ó Alcalde respectivo, los remitirá á la Jefatura política para que se haga el asiento de inscripción y sedé á los interesados el atestado que corresponde.

Art. 6. °— La patente de invalidez producirá los efectos legales de una excepción perentoria en el juicio de vagancia.

Art. 7. °— Los Jueces de paz ó en su defecto los alcaldes Municipales, después de recibir ó de tener informes de quienes son vagos, los llamarán y amonestarán seriamente para que, en un término no menor de ocho días ni mayor de quince, comprueben estar ya dedicados a alguna ocupación lícita. De dicha amonestación se dejará constancia en un libro que se llevará al efecto.

Art. 8. °— Si los que aparecen como vagos son hijos de familia o menores de edad, la amonestación prevenida en el artículo anterior, se hará tambien a los padres o encargados para que, en el término designado, cuiden de que se les dedique a alguna ocupación.

Art. 9. ° — La amonestación previa al juicio de vagancia solo tendrá lugar en favor de los simplemente vagos; mas ese requisito deberá excusarse respecto de los que lo fueren con algunas de las circunstancias agravantes enumeradas en el artículo 2. °

Art, 10. — Los simplemente vagos serán condenados por primera vez á la pena de cuarenta dias de trabajo en los talleres del Gobierno, en las casas de corrección, en servicio de hospitales, en la limpieza de plazas, paseos públicos, cuarteles u otros establecimientos, ó bien al trabajo de caminos, según las circunstancias de la persona y de cada lugar, cuidando de que el penado se mantenga en seguridad.

Art. 11. — Fuera de los casos de segunda reincidencia en que la pena será inconmutable, en los demás, á juicio del Juez y atendidas las circunstancias de la persona, podrá conmutarse en todo ó en parte á razón de dos reales diarios, siempre que una persona distinta del reo se presentare a solicitarlo, garantizando: que toma á su cargo y bajo su dirección á la persona del reo y que se obliga á suministrarle la subsistencia mientras que le proporciona ó busca trabajo ó colocación conveniente.

Art. 12. — Si la vagancia estuviere agravada con alguna de las circunstancias que se contienen en el artículo 2.° , la pena será, de sesenta días con el mismo destino que el de los penados por vagancia simple.

Art. 13. — Por cada reincidencia se aumentará la pena con la mitad de la sufrida en la condena anterior.

Art. 14.  —La cesantía en empleo, colocación, servicio ó trabajo, no son excusas legítimas del cargo de vagancia, sino durante el término de quince días contados desde que la persona fue retirada del destino o trabajo que desempeñaba.  Igual término se require para tener por consumada la reincidencia, contado desde el día en que el penado fue puesto en libertad.

Art. 15. Par acreditar que se ejerce algun oficio, no se admitirá como prueba la declaración del maestro o director, si se limita a decir que el sindicado de vagancia ha ocurrido al taller o al trabajo uno u otro día de la semana, sino que debe probarse la asistencia diaria, ya a un taller, ya a otro, o a cualquiera otra ocupación honesta.

Art. 16. — Los Jueces de paz ó alcaldes siempre serán competentes para conocer cualquier juicio de vagancia, aun cuando por razón de reiteradas reincidencias, hubiere que imponerse una pena mayor que la determinada para el procedimiento en juicio verbal.

Art. 17. —En el juicio de vagancia no es admisible la excepción de fuero privilegiado.

Art. 18. — Las conmutaciones pecuniarias tendrán el mismo destino que la ley señala a las multas impuestas en juicio verbal.

Art. 19.— Cuando el vago resulte reo de otro delito, la vagancia se estimará como circunstancia agravante y la causa se continuará por el juez a quien correspondiere el juzgado del delito principal.

Art. 20. — Los vagos pueden ser denunciados por cualquiera del pueblo y la causa seguirse de oficio sin necesidad de denuncia.

Art. 21. — Los Jefes políticos están obligados á denunciar ante los Jueces de paz o a los Alcaldes respectivos á loa vagos que existan en el territorio de su jurisdicción; y estos
deberán proceder á la secuela del procedimiento sin tardanza, bajo la pena de cinco á veinticinco pesos de multa, en caso de omisión culpable.

Art. ’22. — Los mismos Jefes políticos darán estrechas órdenes á la policía para que proceda á la captura de todos los que. sin permiso de autoridad competente y con pretexto piadoso, anduvieren colectando limosnas, y, obtenida aquella, darán cuenta á los Jueces de paz ó alcaldes respectivos para que procedan á lo que lia va lugar. Las darán, así mismo, para que la policía cuide de impedir que los ciegos y demás mendigos, molesten al público con incesantes oraciones e imprecaciones en alta voz.

Art. 23. — Los vagos que hayan cumplido sus condenas, quedarán sujetos á la vigilancia de la autoridad.

Art. 24. — Los juicios de vagancia se seguirán verbalmente por los Jueces de paz, ó Alcaldes municipales en la forma que dispone el Código de procedimientos criminales, y se otorgará el recurso de apelación en la manera que el mismo Código dispone.

Art. 25. — En todo juicio de vagancia en que no deba procederse sin previa amonestación, se hará constar la que aparezca consignada en el libro de que habla el artículo 7.  

Art. 26. Contra la sentencia dictada en 2a.  instancia solo habrá recurso de responsabilidad contra el Juez que hubiere dictado el fallo definitivo. De este recurso conocerá la Sala de Apelaciones respectiva.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a catorce de septiembre de mil ochocientos setenta y ocho.

J. Rufino Barrios.


BIBLIOGRAFIA:


5 de septiembre de 1980: el comando urbano del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) detona una potente bomba frente al despacho presidencial del Palacio Nacional a media mañana

 

5septiembre1980
Los restos de los vehículos destrozados por la explosión, tal y como quedaron frente al Palacio Nacional.  La imagen es propiedad de Plaza Pública.

El 5 de septiembre de 1980 el Ejército Guerrillero de los Pobres llevó a cabo un acto terrorista frente al Palacio Nacional con la intención de disuadir al pueblo guatemalteco de asistir a una manifestación de apoyo al gobierno del general Fernando Romeo Lucas García que estaba planificada para el domingo 7 de septiembre en el Parque Central de la Ciudad de Guatemala.  Tambien pretendieron vengar la sangrienta matanza de la Embajada de España ocurrida el 31 de enero de ese año, la muerte de muchos de sus correligionarios y la destrucción de varios reductos guerrilleros en la ciudad.  Eran los años en que los edificios de instituciones bancarias (como el Centro Financiero del Banco Industrial, el Banco del Café y el Instituto de Previsión Militar, entre otros) eran blanco de potentes artefactos explosivos durante las noches; pero esta fue la primera vez que la guerrilla atacó durante el día.

En ese ataque murieron seis adultos y un niño a causa de la explosión de dos bombas ubicadas en un vehículo; los cuerpos quedaron horriblemente despedazados y regados en un radio de decenas de metros.  La explosion se escuchó en toda la ciudad y​ hubo un número indeterminado de heridos y cuantiosos daños materiales no sólo en las obras de arte del Palacio Nacional, sino que en muchos de los edificios aledaños, especialmente en el Edificio Lucky, que está frente a la esquina del Palacio Nacional sobre la 6a. Avenida, justo en la esquina opuesta en donde el grupo guerrillero colocó el artefacto explosivo.

Las imagénes por televisión mostraban partes de los cuerpos de las víctimas por toda el área afectada por el atentado, mientras los periódicos mostraron en sus portadas la imagen de carro bomba destruido y los alrededores del palacio.​

El atentado fue ejecutado en dos partes: primero, por la noche, la guerrilla depositó una pequeña carga explosiva en el tragante ubicado en el Parque Central, en la esquina de la 6a. calle y 6a. avenida de la zona 1, frente a la esquina donde se localizaba el despacho presidencial dentro del Palacio Nacional sin que la guardia presidencial sospechara ya que en ese tiempo los taxis se estacionaban en todo el perímetro del Parque Central. Por la mañana, la guerrilla estacionó un vehículo sobre ese tragante, el cual tenía en su interior una carga mucho mayor; a las 9:35 a. m. detonaron la pequeña carga explosiva, la cual a su vez hizo estallar a la que estaba dentro del vehículo dejando esparcidos tras ser mutilados, los cuerpos de varios civiles, cuyos restos fueron lanzados en un radio mayor a los setenta metros. A los cinco minutos de haberse producido la explosión se originó el incendio de siete vehículos.​

Ese mismo día, y también para tratar de impedir el desarrollo de la manifestación, la guerrilla atacó la terminal de los autobuses Galgos, y a un bus de la empresa Fortaleza, matando a un mecánico.

Pese a la matanza, el mitín del gobierno de Lucas sí se llevó a cabo con gente transportada en camiones desde su lugares de origen en el interior de la República, aunque con fuerte seguridad de los alrededores.

A partir de ese momento ya no se permitió estacionar a los taxistas en el Parque Central y luego, durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejia Vítores el Parque Central fue remodelado, convirtiéndolo en un estacionamiento subterráneo ​para los trabajadores del Palacio Nacional, que albergaba a todas las oficinas gubernamentales en esos tiempos.


BIBLIOGRAFIA:


3 de septiembre de 1887: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas expulsa al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada por publicar edictos y disposiciones pontificias

3septiembre1887
Antiguo Palacio de Gobierno en la Ciudad de Guatemala, visto desde el Parque Central. Estaba en donde ahora está el Parque Centenario.  En las fotografías: el arzobispo Casanova y Estrada y el presidente Manuel Lisandro Barillas. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el decreto del gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en el que se expulsa al entonces arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada.   Por medio del decreto 380, se había restringido el orden constitucional, prohibiendo la libertad de imprenta y la la libre circulación de impresos, a pesar de lo cual, el 2 de septiembre el arzobispo protestó el decreto 395, que prohibía las publicaciones y edictos pastorales y que fue promulgado luego de que Casanova y Estrada protestara por el hecho de que el ministro de Instrucción Pública hiciera obligatorio el uso del libro “Cartas a Eugenia” en las escuelas nacionales, el cual era totalmente anticlerical. 1

La protesta fue dirigida al Ministro de Gobernación y Justicia, y en respuesta, Barillas (quien gobernaba como dictador en ese momento) expulsó al arzobispo en la siguiente declaración, entre cuyos ministros firmantes estaba el general Calixto Mendizábal como encargado del despacho de la Guerra y el licenciado Lorenzo Montúfar, encargado del despacho de Relaciones Exteriores:2

DECRETO NUM. 399

MANUEL L. BARILLAS, general de division y presidente de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO:

  1. Que ninguna nación puede ser independiente si carece de la facultad de constituirse de la manera que le plazca y de dictar las leyes que juzgue conveniente a su organización
  2. Que es in deber de todo gobierno cumplir y hacer cumplir las leyes existentes
  3. Que nuestras leyes, de conformidad con las que rigen en las naciones católicas del mundo, prohiben la publicación de editos y disposiciones pontificias sin el correspondiente pase de la autoridad civil
  4. Que el Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada sostiene que es permitido a los obispos publicar dichas disposiciones sin permiso del gobierno, en virtud de la autonomía que atribuye al poder eclesiástico
  5. Que tambien se opone al cumplimiento de una ley vigente que, haciendo extensivo un artículo del Código Penal, prohibe la publicación de las disposiciones eclesiásticas que emanen de cualquiera curia sin previo permiso del gobierno
  6. Que en comunicación dirigida al Ejecutivo, con fecha 2 del corriente, a la observancia de las leyes llama someterse a una servidumbre vergonzosa y culpable, y agrega que el gobierno no debe de esperar que él se someta
  7. Que el expresado Arzobispo, insistiendo en su negativa a dar cumplimiento a dichas leyes, protestas contra ellas y asegura que ninguna autoridad civil tiene poder para coartarle la libertad de entenderse, como lo crea conveniente, con su clero y con su pueblo
  8. Que esta protesta es un atentado contra la autoridad, que el Jefe de la Nación está en la necesidad de sostener firmemente
  9. Que aunque no estuviera suspense la Constitución y facultado omnímodamente el Ejecutivo, la misma Constitución lo autorizaría para proceder enérgicamente porque ella prohibe al clero ejercer actos subversivos o practices incompatibles con la paz y el orden público y oponerse al cumplimiento de las leyes.

Todo esto considerado y de acuerdo con el Consejo de Ministros,

DECRETO:

Artículo 1: Se expulse del territorio de la República, por todo el tiempo que el Poder Ejecutivo lo juzgue indispensable, al Arzobispo don Ricardo Casanova y Estrada

Artículo 2: El Ministerio de la Guerra queda encargado del cumplimiento de esta disposición, la cual será puesta en conocimiento de la Asamblea en su oportunidad.

Dado en el Palacio del Gobierno, a tres de septiembre de mil ochocientos ochenta y siete.

M.L. Barillas2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrera Elías, Modesto Francisco (2013). La reorganización de la Iglesia Católica en la República de Guatemala, durante el gobierno eclesiástico del Arzobispo Ricardo Casanova y Estrada de 1885 a 1913. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 81.
  2. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.

3 de septiembre de 1922: el gobierno de facto del general José María Orellana restablece los lineamientos liberales en Guatemala y expulsa al arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón

3septiembre1922
Sepelio del general José María Orellana en 1926.  Su repentina y misteriosa muerte no sirvió a la causa para conseguir el retorno del expulsado arzobispo, ya que Muñoz y Capurón murió en 1927.  Imagen tomada de Wkimedia Commons.

La situación de la Iglesia Católica en Guatemala durante los regímenes liberales que se sucedieron entre 1871 y 1944 fue precaria.   Los presidentes J. Rufino Barrios y Manuel Lisandro Barillas expulsaron a los arzobispos Bernardo Piñol Aycinena en 1872 y Ricardo Casanova y Estrada en 1887, respectivamente, y luego de la caída del presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920, el arzobispo Riveiro tuvo que abandonar el país pues era detestado por la grey católica por haber sido nombrado por el derrocado presidente.

El sucesor de Estrada Cabrera, el ciudadano Carlos Herrera y Luna, inició una política de no renovación de las concesiones a la United Fruit Company, empresa estadounidense que había apoyado el gobierno cabrerista.   Ante situación, la UFCO patrocinó un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana, ex-jefe del Estado Mayor de Estrada Cabrera, quien expulsó a Herrera y ratificó las concesiones de la frutera transnacional.

El recién nombrado arzobispo Luis Javier Muñoz y Capurón denunció esta situación, por lo que el 3 de septiembre de 1922 fue expulsado del país por el gobierno de Orellana, junto con numerosos curas párrocos y los sacerdotes jesuitas que habían retornado a principios del siglo XX. Por cierto que entre los expulsados estaba el futuro arzobispo Mariano Rossell y Arellano. A partir de ese momento, Orellana impuso las mismas restricciones anticlericales que habían existido durante el gobierno de Barrios y el de Barillas: el clero no tenia derecho a tener propiedades y se prohibió la entrada de las órdenes religiosas.

Aunque ya el partido conservador estaba muy debilitado tras ciencuenta años de control liberal y el fiasco que había resultado ser el Partido Unionista, la población permanecía mayoritariamente católica y la medida de la expulsión del arzobispo fue adversada por numerosas personas, en especial las mujeres de alta sociedad.    De hecho, rápidamente iniciaron las gestiones para que se repatriara al arzobispo, quien había ido inicialmente a El Salvador, de donde también fue expulsado.

Orellana murió en 1926 en circunstancias misteriosas mientras estaba en un hotel en Antigua Guatemala pero esto no sirvió a la causa del arzobispo, quien murió en el exilio en Colombia en 1927.

La situación de la Iglesia Católica en Guatemala mejoró durante el gobierno del general Jorge Ubico, pero no se recuperó del todo sino hasta luego de la caída del gobierno del coronel Jacobo Arbenz en 1954, en la que participó activamente el entonces arzobispo Mariano Rossell y Arellano.  Gracias a su activa participación, Rossell consiguió que en la Constitución de 1956 se permitiera nuevamente a la Iglesia Católica tener propiedades, que se restituyera la educación de la religión y que retornaran las órdenes religiosas.  Irónicamente, esto también benefició a las iglesias protestantes estadounidenses que empezaron a proliferar en el país desde entonces.


BIBLIOGRAFIA:


 

1 de septiembre de 1980: en medio de la guerra civil en Guatemala, renuncia el vicepresidente, Francisco Villagrán Kramer

1septiembre1980
Palacio Nacional de Guatemala en 1979; en el inserto: el binomio presidencial compuesto por Francisco Villagrán Kramer (a la izquierda) y el general Fernando Romeo Lucas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y The New York Times, respetivamente.

Francisco Villagrán Kramer llegó a la vicepresidencia de Guatemala en un afán de lograr un acercamento entre los intelectuales izquierdistas y el grupo de militares derechistas que mantenían el poder desde el golpe de estado de 1954.  De hecho, Villagrán tuvo que salir al exilio en 1955 junto con los dirigentes políticos Adolfo Mijangos López y Manuel Colom Argueta. Pero regresó a Guatemala tras la muerte de Carlos Castillo Armas y se reincorporó a la actividad política siendo diputado entre 1958 y 1962 como miembro del Partido Revolucionario (PR), aunque fue expulsado de ese partido por su izquierdismo radical en 1958.  En esa época era también diputado el entonces coronel Fernando Romeo Lucas García, quien era representante por el partido de la Reconciliación Democrática Nacional y el Partido de Unificación Anticomunista (PUA).  Mientras que Villagrán Kramer era representante de la izquierda moderada, Lucas García (quien además de militar era un importante terrateniente con enormes propiedades en la region de San Juan Chamelco en Alta Verapaz) era representante de los grupos de derecha.

Cuando se inicia el gobierno de Carlos Arana Osorio en 1970, Villagrán tuvo que salir al exilio nuevamente viviendo temporalmente en México y El Salvador.  En Guatemala, mientras tanto, el gobierno de Arana Osorio implmenta un estado totalitario que favorece el establecimiento de empresas extranjeras con contratos lesivos para el Estado, como por ejemplo la canadiense Exportadora Mineral de Izabal (EXMIBAL).  En su lugar asumió el poder el general Kjell Eugenio Laugerud García en 1974, en medio de acusaciones de haber ganado las elecciones por fraude electoral, en perjuicio del candidato de la Democracia Cristiana, el general Efraín Ríos Mont.   El gobierno de Laugerud fue mucho más tolerante que el de Arana Osorio, además de que tuvo que enfocarse en la recuperación y reconstrucción del país después del terremoto del 4 de febrero de 1976.

Aprovechando el gobierno de Laugerud, la izquierda guatemalteca se reforzó: grupos guerrilleros como el Ejército Guerrillero de los Pobres y la Organización del Pueblo en Armas incursionaron desde México hacia la Franja Transversal del Norte y los departamentos del suroccidente guatemalteco, respectivamente, mientras que los grupos intelectuales de orientación comunista tomaron el control de importantes instituciones, incluyendo la Universidad de San Carlos, la Asociación de Estudiantes Universitarios, las asociaciones estudiantiles de educación media, los principales sindicatos y agrupaciones campesinas.

En 1978, junto con el General Lucas García, Villagrán Kramer crea el binomio presidencial por el Partido Revolucionario, ganando las elecciones (aunque nuevamente con sospecha de fraude electoral) y Villagrán asume la Vicepresidencia de la República de Guatemala y a la vez la Presidencia del Consejo de Estado. Para ese entonces, es la posición más alta en las esferas gubernamentales ocupada por un intelectual izquierdista.

Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue intentar incrementar el pasaje urbano de 5 a 10 centavos, lo que provocó una oleada de protestas en las calles de la Ciudad de Guatemala, que puso en jaque al gobierno recién instituido. Las nuevas autoridades, en especial el Ministro de Gobernación Donaldo Alvarez Ruiz, se dan cuenta de que es necesario instituir una política represiva contra la izquierda comunista, pues ya tienen un enorme poder y se inicia una serie de asesinatos y secuestros politicos, a la vez que cruentos combates contra la guerrilla y persecución contra líderes campesinos en Quiché; mientras tanto, en la ciudad de Guatemala, con el apoyo logístico de los Estados Unidos y el gobierno de Argentina se localizan y desmantelan los llamados “Reductos Guerrilleros” los cuales eran casas particulares en la que los guerrilleros estaban almacenando armas y municiones para dar un gran ofensiva urbana.

El 31 de enero de 1980, un grupo de campesinos de Quiché, asesorados por estudiantes de la Universidad de San Carlos y líderes guerrilleros toman las instalaciones de la Embajada de España, con la complicidad del embajador de ese país quien había invitado a los importantes politicos y diplomáticos guatemaltecos Adolfo Molina Orantes y Eduardo Caceres Lehnoff para que estuvieran allí al momento de que se realizara la toma campesina y así forzar al gobierno a negociar.  La táctica de los guerrilleros falló y en vez de una negociación se produjo una matanza en la que murieron todos los ocupantes de la embajada y los diplomáticos mencionados, sobreviviendo únicamente el embajador Máximo Cajal y Gregorio Yujá Xoná, un campesino que fue luego secuestrado del hospital al que lo habían llevado y apareció asesinado frente a la rectoría de la Universidad de San Carlos.

El 1 de septiembre de 1980 Villagrán Kramer desde Washington, Estados Unidos, renunció a la Vicepresidencia cuando se dió cuenta de que era imposible para él influir para que las soluciones políticas prevalecieran sobre las militares. Durante el autoexilio en Estados Unidos, ocupó un puesto en el Departamento Legal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) así como también sirvió en el Comité Jurídico Interamericano de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en la Comisión de las Naciones Unidas de Derecho Internacional. En 1994 fue elegido para el Congreso de la República donde se desempeñó como presidente de la Comisión de Derechos Humanos y en 1997 fue nominado para un curul en el Interamericano de la OEA de la Comisión de Derechos Humanos, nombramiento que levantó fuertes críticas sobre la base del alegato de que escuadrones de la muerte habían sido activos en Guatemala durante su mandato como Vicepresidente.


BIBLIOGRAFIA:


30 de agosto de 1881: gobierno de J. Rufino Barrios firma un contrato con Larraondo Hermanos y Compañía para construir el ferrocarril entre la Ciudad de Guatemala y el puerto de Santo Tomás de Castilla

30agosto1881
Estación del Ferrocarril del Norte en Puerto Barrios, durante su construcción en 1896. Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca

Uno de los principales objetivos del gobierno de J. Rufino Barrios era poder exportar el café que se generaba en las fincas en el occidente guatemalteco. Personalmente para el presidente, era importante para poder exportar todos los productos de sus diferentes fincas cafetaleras, ganaderas y de otros productos, y para ello era indispensable la comunicación primero con la Ciudad de Guatemala y luego con un Puerto en el Atlántico y otro en el Pacífico.

El ferrocarril del sur era más fácil de construir, y fue concluido por la firma de los señores Luis Schlessinger y Guillermo Nanne, quienes se quedaron con la concesión de dicha línea férrea for noventa y nueve años. Además, le había representado al presidente Barrios grandes ganancias, ya que había obtenido acciones y dividendos del ferrocarril por haber brindado a Schelessinger y Nanne todas las facilidades para la construcción, incluyendo la expropiación forzada de los terrenos por donde pasaba la línea férrea.

A continuación, el 30 de agosto de 1881 el gobierno del general Barrios firmó un contrato con la firma de Larraondo Hermanos y Compañía para construir el ferrocarril desde la Ciudad hasta el puerto de Santo Tomás de Castilla.  El proyecto era ambicioso y por demás difícil, puesto que incluía puentes sobre el caudaloso río Motagua y paso en las montañas que se elevan desde San Agustín Acasaguastlán hasta la ciudad.  Nuevamente, esto representaría ganancias para el presidente Barrios, ya que no solamente tendría las acciones y dividentos que obtuvo en el ferrocarril del Pacífico, sino que también por poseer 300 caballerías del gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal.

El proyecto se inició pero no se pudo concluir porque el general Barrios primero se tomó unas vacaciones en Nueva York y no fue sino hasta que regresó que solicitó a sus conciudadanos que aportaran capital para el después estuvo más preocupado por la reunificación centroamericana que por cualquier proyecto de infraestructura.

Cuando Barrios murió en la batalla de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, todos los proyectos del gobierno quedaron inconclusos y así permanecieron durante los años que gobernó el general Manuel Lisandro Barillas.   No fue sino hasta que el general José María Reina Barrios asumió la presidencia que el ferrocarril del norte se empezó a construir nuevamente, ya con otra compañía, pero nuevamente quedó truncado cuando la economía guatemalteca colapsó en 1897, con el tramo más difícil aún por construir: la región montañosa entre San Agustín Acasagustlán y la Ciudad de Guatemala.

Finalmente, el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera concluyó el proyecto en 1907, aunque se lo otorgó en usufructo a la compañía estadounidense Internacional Railways of Central America (IRCA), la cual era una subsidiaria del enclave bananero dirigido por la United Fruit Company (UFCO).  La IRCA gozó del monopolio del transporte ferroviario en Guatemala hasta la década de 1960, en la que todavía vendió al Estado toda su chatarra con la que éste formó la empresa estatal “Ferrocarriles de Guatemala” (FEGUA).


BIBLIOGRAFIA:


 

28 de agosto de 1968: la Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) asesinan al embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein, luego de que este saliera de una reunión con el canciller, Emilio Arenales Catalán

28agosto1968
Monumento al doctor Lorenzo Montúfar en 1925.  El embajador estadounidense Gordon Mein falleció a los pies de éste en 1968. Imagen tomada de Wikimeda Commons.

La Guerra Civil de Guatemala (llamada ahora “Conflicto Armado Interno” por razones de derecho internacional luego de los Acuerdos de Paz Firme y Duradera firmados en 1996) tuvo dos períodos álgidos, ambos con diferentes protagonistas.  En la década de 1960, los principales frentes estaban en al Oriente de Guatemala, en donde el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) fueron derrotados por el ejército guatemalteco en ese entonces al mando del coronel Carlos Arana Osorio, y con el asesoramiento del ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas que estaba en Panamá.  El otro, se inició en la década de 1970 y tuvo como escenario la Franja Transversal del Norte, en especial el departamento de Quiché y las áreas en donde se encontraron yacimientos petroleros com Chisec en Alta Verapaz y Rubelsanto en Petén.  Los principals grupos guerrilleros fueron en ese momento la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y el brazo armado del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), quienes luego se agruparían en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Durante la primera fase guerrillera, el principal grupo lo formaron las Fuerzas Armadas Rebeldes, las cuales se caracterizaron por intentar dar golpes de gran magnitud. Uno de ellos fue intentar secuestrar el embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.

De acuerdo a un sucesor suyo, el embajador  John Hamilton, el asesinato Gordon Mein ocurrió de la siguiente manera: “Eran las 3:30 de la tarde. El embajador, de 54 años, iba de regreso a la Embajada después de participar en un almuerzo ofrecido por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Arenales Catalán. Estaba a sólo unas diez calles de la Embajada. En lo que parece haber sido un frustrado intento de secuestro, su carro fue detenido sobre la Avenida de la Reforma por dos autos que le bloquearon el paso. Dos hombres salieron del carro que paró frente al suyo, y le ordenaron que saliera y que subiera a uno de los vehículos. El Embajador empezó a correr y le dispararon, cayendo a los pies del monumento a Lorenzo Montúfar en la Avenida La Reforma. Los atacantes huyeron del lugar.”

De acuerdo a los reportes de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, en ese entonces en la Ciudad de Guatemala el capitán guerrillero que dirigía la “Resistencia de la Ciudad”, Ramiro Díaz, tenía las posiciones más radicales dentro de las FAR. Cuando el comandante Camilo Sánchez fue capturado por las fuerzas de seguridad, Ramiro Díaz quiso aprovechar el momento no solamente para liberarlo, sino que también para dar un golpe espectacular y demostrarle a los altos mandos de las FAR que era en la ciudad en donde debería estar la directiva de las fuerzas rebeldes.

Aquello fue solamente el inicio de un endurecimiento de la política anticomunista en Guatemala, ya que el coronel Carlos Arana Osorio fue electo presidente para el período 1970-1974 y durante su gobierno prácticamente se erradicó a la guerrilla.  El movimiento comunista, antes que desfallecer esperó el momento oportuno y lo encontró durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud Garcia.   Aunque Laugerud no era débil, sí era mucho más tolerante que su predecesor, lo cual fue aprovechado por los intelectuales comunistas guatemaltecos para establecer diversos frentes en las principales instituciones académicas y sociales, entre ellas la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Asociación de Estudiantes Universitarios, los principales sindicatos y la Coordinadora de Estudiantes de Educación Media.

La gran coordinación de la izquierda en esos años obligó al sucesor de Laugerud, el general Romeo Lucas Garcia, a implementar una represión sin precedentes que acabó no sólo con las fuerzas armadas guerrilleras, sino que con la gran mayoría de los intelectuales de izquierda en los años más cruentos de la Guerra Civil.


BIBLIOGRAFIA:


 

27 de agosto de 1836: el gobierno liberal de Mariano Galvez impone leyes laicas inspiradas en el Código de Edward Livingston que se usaba en el estado de Luisiana, Estados Unidos

27agosto1836
Mapa del Estado de Guatemala en 1832. Obsérvese la gran extension de los departamentos de Totonicapán, Quetzaltenango y Sololá, lo cuales formarían el Estado de Los Altos en 1838.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante la Jefatura de gobierno del Doctor Mariano Gálvez se practicó ampliamente el liberalismo político y por primera vez se implmentó la separación Iglesia-Estado en Guatemala. De hecho, por ser antagonistas de los privilegios del partido conservador, tras la invasión de Francisco Morazán a Guatemala en 1829, los liberales expulsaron al arzobispo Ramón Casaus y Torres, ordenaron la supresión del diezmo obligatorio para el clero secular de la Iglesia, y eliminaron la gran mayoría de los asuetos religiosos.  Ahora bien, los liberales despojaron de privilegios a la Iglesia Católica no por cuestiones religiosas, sino que por razones puramente económicas: entre menos asuetos, mayor productividad y con la supresión del diezmo obligatorio, mayores ingresos para las arcas estatales. Asimismo, la eliminación de privilegios a los religiosos significaba la supresión de su poder politico y económico.

Posteriormente, el 27 de agosto de 1836, el Jefe de Estado impuso leyes laicas, como el divorcio, el matrimonio civil y el establecimiento de juicios de jurados, inspiradas en el código de Edward Livingston, un tratado legal que se había puesto en vigencia en el estado de Luisiana en los Estados Unidos y traducido al español por José Francisco Barrundia, el indiscutible líder de los criollos liberales.

Pero la población campesina guatemalteca, con un catolicismo muy arraigado, se resintió de este cambio de leyes, aunque ya estaba molesta por el hecho de que las órdenes monásticas hubieran sido expulsadas del país en 1829 y por la restitución del impuesto individual.  La situación poco a poco se fue agravando, gracias a que los curas párrocos corrieron los rumores de que el gobierno liberal era herético y estaba en contubernio con los ingleses protestantes.

La situación llegó a un punto crítico, en que el que bastó una epidemia de cólera en 1837 para que se llegara a una guerra civil que tuvo todas las características de una guerra santa entre los campesinos católicos encabezados por Rafael Carrera y los criollos liberales positivistas, liderados por Mariano Gálvez y apoyados por el presidente federal Francisco Morazán.


BIBLIOGRAFIA:


24 de agosto de 1831: el doctor Mariano Gálvez es electo para la jefatura del Estado de Guatemala

24agosto1831
Vista de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX.  Salvo por las torres de la Catedral, la vista sería muy similar a la de los tiempos de Gálvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras ser electo presidente de la República Federal de Centro América en septiembre de 1830, el general Francisco Morazán manipuló a su antojo las jefaturas de los estados que la conformaban.  En Guatemala, por ejemplo, no se permitió que tomara posesión el doctor Pedro Molina pese a haber sido electo, y en su lugar gobernó Antonio Rivera Cabezas. Al salir Rivera Cabezas del poder, fue electo en su lugar José Francisco Barrundia, pero éste renunció, siendo sustituido por Gregorio Marquez.  Finalmente, el 24 de Agosto de 1831 fue electo el doctor Mariano Gálvez.

El común denominador de todos y cada uno de los personajes arriba mencionados, es que eran miembros prominentes del Partido Liberal, en el que se destacaban por diferentes razones.  Gálvez, en particular por su afán de implementar reformas que consiguieran progreso para sus conciudadanos.

El 29 de abril de 1833 el estado de Costa Rica se había declarado independiente y poco después le siguieron Nicaragua y El Salvador.  Ante la crisis institucional que se produjo como resultados de estas secesiones en el seno del senado federal, el doctor Gálvez envió su carta de renuncia a los miembros de la Asamblea del Estado considerando que la situación no se estaba manejando de forma adecuada.

Los diputados no aceptaron la renuncia del gobernante, quien siguió al frente del Estado durante los siguientes cinco años, enfrentando los crecientes problemas de la cada vez más débil República Federal, las consecuencias de sus propias medidas antipopulares (como cuando implement los Códigos de Livingston) y el resurgimiento de la Iglesia Católica y del Partido Conservador, los cuales terminaron por derrocarlo tras una sangrienta guerra civil luego de un alzamiento campesino encabezado por Rafael Carrera.


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21 de agosto de 1836: nace Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera

22agosto1836
El multitudinario cortejo fúnebre que acompañó a los restos de doña Joaquina Cabrera llega al Templo de Santo Domingo en la Ciudad de Guatemala, el 5 de julio de 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Los regímenes dictatoriales que se sucedieron en Guatemala entre 1840 y 1944 se caracterizaron por dos cosas:  el férreo control de la figura presidencial sobre todo lo que acontecía en el país y un desmedido servilismo de los guatemaltecos, el cual estaba influenciado en gran parte por el terror que producían las redes de delatores que tejían los gobernantes.  Esto ocurrió desde el gobierno del general Rafael Carrera hasta el del general Jorge Ubico, pero fue quizá en el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (que se prolongó desde 1898 hasta 1920) en el que el servilismo llegó a grados extremos.

Si bien doña Joaquina Cabrera era madre soltera y tenia una relación muy tirante con el gobernante, los aduladores del régimen escribían varias páginas en cada publicación que podían exaltando los méritos de la “Primera Madre de la Nación“, de su relación excelsa con su benemérito hijo e incluso se referían a ella como doña Joaquina Cabrera de Estrada, a pesar de que nunca contrajo matrimonio.  Y muchos lugares de la República fueron renombrados en su honor (aunque estos recuperaron sus nombres originales cuando el presidente Estrada Cabrera fue derrocado en abril de 1920).

En 1906, cuando terminó la Guerra del Totoposte contra El Salvador, la revista oficial “La Locomotora” reportó que la madre del presidente Estrada Cabrera había tenido la idea de crear un fondo para ayudar a las viudas de los caídos en combate;​ la adulación ya indicada hizo que se formaran inmediatamente comités de hombres y de damas para recolectar las donaciones y los editores de la revista se expresaron así al respecto:

  • Felipe Estrada Paniagua: “Pronto, pues, quedarán satisfechos los anhelos de la noble iniciadora de tan simpático acto, y entonces muchos ojos se desbordarán en llanto, pero esas lágrimas serán arrancadas por la gratitud y ellas formarán la mejor corona con que la señora doña Joaquina Cabrera de Estrada, ornará la gloriosa frente de su Ilustre Hijo”.
  • Joaquín Méndez: “¡Ya verá Ud. que las lectoras de “La Locomotora”, volarán donde Juanita de Keller [la presidente del Comité] a llevar su óbolo, para las víctimas de la defensa nacional, como vuelan las mariposas, como vuelan las aves, como vuelan por toda la República, las generosas iniciativas de Ud.; y como volarán muy pronto en el aire puro de su alma bellísima, esas mariposas de luz, las gratitudes y esas aves de amor, las bendiciones!”

Pero uno de los ejemplos más ilustrativos del servilismo era la celebración del natalicio de la progenitora del presidente, la cual se siguió llevando a cabo cada 21 de agosto hasta el final del gobierno del presidente en 1920, a pesar de que doña Joaquina falleció el 3 de julio de 1908.


BIBLIOGRAFIA: