17 de abril de 1913: concluyen las exequias fúnebres del arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada

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Fotografía del arzobispo Ricardo Casanova y Estrada tomada por el fotógrafo japonés Juan José de Jesús Yas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Ricardo Casanova y Estrada fue el décimo primer Arzobispo de Guatemala de 1886 a 1913.   Ante de llegar a la mitra, fue un estudiante aventajado en la Pontificia Universidad de San Carlos en donde fue discípulo del célebre escritor, abogado y diplomático José Milla y Vidaurre.  Entre sus compañeros universitarios estuvieron Ramón Rosa y Marco Aurelio Soto, criollos liberales hondureños que fueron ministros del gobierno de J. Rufino Barrios tras el derrocamiento de Vicente Cerna y Cerna en 1871 y luego fueron colocados por Barrios en el gobierno de Honduras.

Aunque las relaciones entre el presidente Barrios y los representantes de la Iglesia Católica habían mejorado considerablemente hacia el final de su gobierno, tras su repentina muerte en 1885 su sucesor, el general Manuel Lisandro Barillas continuó con la política de distanciamiento contra el clero.​  De hecho, en 1887, suspendió las garantías constitucionales, y amparado en su poder dictatorial, y en el artículo 92 del Código Penal vigente en ese entonces y que castigaba con arresto o multa a todo aquel que sin permiso de la república emitiese decretos de la Curia Romana, expulsó al arzobispo Casanova y Estrada, por estar recopilando disposiciones de la Curia Romana y publicándolas como suyas en edicto impresos fuera de Guatemala.

Casanova continuó su trabajo arzobispal en el exilio a tal punto que en 1893 hizo imprimir en Roma el nuevo “Ritual del arzobispado de Guatemala”, que sustituyó al “Manual de Párrocos” que había estado vigente desde 1886.

En 1897, con motivo de la celebración de la Exposición Centroamericana que organizó el presidente general José María Reina Barrios, Casanova envoi una carta de apoyo al evento, lo que le valió que el presidente guatemalteco le permitiera regresar al país.  Su recibimiento fue multitudinario y a partir de ese momento su trabajo para restablecer su diócesis fue incansable.

Tras el asesinato de Reina Barrios, y para evitar que hubiera problemas con el cuerpo del fallecido general, permitió que éste fuera sepultado en la catacumbas de la Catedral Metropolitana, a pesar de que Reina Barrios era liberal y mason de grado 33.  En ese tiempo, también se tuvo que enfrentar al estilo dictatorial del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, que se iniciaría en 1898.

Durante una visita pastoral en el departamento de Quetzaltenango, el obispo Casanova y Estrada sufrió de un grave ataque cuando estaba en Santa Catarina Ixtahuacán; decidió entonces regresar de inmediato a la Ciudad de Guatemala por el camino de San Felipe, llegando a Cantel el 12 de abril. Allí recibió tratamiento médico, pero a las once de la noche del 13 de abril se concluyó que no había nada que hacer y se le administró la Extremaunción, muriendo a las 2 de la madrugada del 14 de abril de 1913.

Tras varios días, en que sus restos fueron trasladados a la Ciudad de Guatemala y recibieron numerosos homenajes, fue sepultado en la cripta de la Catedral Metropolitana, debajo del altar de la Inmaculada Concepción, como lo había solicitado. Su tumba simplemente dice: “Ricardo Casanova y Estrada, XI arzobispo de Guatemala, 14 de abril de 1913. Rogad por él.”


BIBLIOGRAFIA:


15 de abril de 1920: tras la caída del gobierno de 22 años del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el pueblo lincha a algunos de sus agentes

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Lámina que presenta los retratos de los principales esbirros del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los episodios que Unionistas quisieran olvidar ocurrió el 15 de abril de 1920, el día que se rindió el presidente Manuel Estrada Cabrera.  Ese día, la turba enardecida acorraló a los esbirros cabreristas en la Plaza de Armas (hoy Plaza de la Constitución) y al grito de “¡Otro toro!” los fueron linchando uno por uno.  Fue necesaria la intervención de los líderes criollos conservadores Manuel Cobos Batres y de José Azmitia para que aquella masacre se detuviera.

Entre quienes se salvaron de morir linchados estuvo el teniente coronel Roderico Anzueto Valencia, quien era agente cabrerista y había delatado a sus compañeros de la Escuela Politécnica cuando éstos intentaron secuestrar al presidente en 1908.  Años después fue uno de los principales colaboradores del gobierno del general Jorge Ubico Castañeda, quien por cierto fue Ministro y Jefe Político durante el gobierno de Estrada Cabrera, pero quien renunció a formar parte de la “tiranía” el 8 de abril de 1920.

A continuación, la descripción de los colaboradores de Estrada Cabrera que apareció publicada en la postal de Unión Tipográfica en 1920:

N.° Nombre Breve descripción
2 Teniente coronel Eduardo Anguiano Falleció durante la Semana Trágica de 1920.
3 Juan Viteri Sicario de Estrada Cabrera. Era hijo de Juan Viteri a quien el gobierno había mandado asesinar en 1908 junto con su hermano Adolfo; había estado preso varios años y al salir de prisión quedó al servicio del presidente Estrada Cabrera.
4 General J. Antonio Aguilar Jefe de la policía en Antigua Guatemala. Murió en la Penitenciaría Central el 10 de mayo de 1920.
5 Licenciado Manuel Echeverría y Vidaurre Asistente del presidente. Logró huir del país.
6 Máximo Soto Hall Poeta, político e ideólogo del cabrerismo que alabó al presidente hasta el final. Al momento de la caída del presidente, se encontraba en Washington, D.C. y no regresó a Guatemala sino hasta en 1926.
7 Coronel Miguel López -Coronel «Milpas Altas»- Jefe del cuartel de Matamoros. Estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad y fue linchado por el populacho el 15 de abril de 1920 en la Plaza de Armas.
8 Coronel Salvador Alarcón Comandante de Totonicapán. Murió en ese departamento el 10 de mayo de 1920.
9 Licenciado Franco Gálvez Portocarrero Asistente y adulador del presidente. Murió linchado en la Plaza de Armas el 16 de abril de 1920.
10 Teniente coronel Roderico Anzueto Valencia Militar que fue uno de los delatores de los cadetes que intentaron secuestrar al presidente en 1908. Tras salir de prisión se reintegró al ejército y fue jefe de la policía y Ministro durante el gobierno del general Jorge Ubico .​
11 Alberto García Estrada Segundo jefe del cuartel de Matamoros y también estuvo a cargo del bombardeo de la ciudad. Murió linchado en la Plaza de Armas el 15 de abril de 1920.
12 José Félix Flores, hijo Cómplice de Eduardo Anguiano.
13 José Félix Flores Murió el 13 de abril de 1920, durante los combates.
14 Luis Fontaine Ciudadano francés. Estuvo al servicio del presidente y encargado de la reconstrucción del Teatro Colón tras los terremotos de 1917-1918. Murió durante los combates el 10 de abril de 1920.
15 Comandante José María Mirón Militar leal al presidente, que murió el 15 de abril de 1920 durante los linchamientos en la Plaza de Armas.
16 Comandante Emilio Méndez Director de la Penitenciaría Central. Murió en combate en Chimaltenango el 10 de abril de 1920.
17 Ricardo Sánchez Familiar del presidente.
18 Gregorio «Goyito» González Comandante de la segunda jefatura de la Policía y ex-director de la policía en Antigua Guatemala. Era un temido sicario y fue asesinado por sus propios agentes en el barrio de «San Pedrito» el 9 de abril de 1920.
19 Comandante Julio Ponce Militar que murió en combate el 8 de abril de 1920.​

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo de Cultura de la Universidad de México.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.

8 de abril de 1920: tras pactar con los cabreristas, el Partido Unionista que aglutinaba a los conservadores guatemaltecos, consigue que se declare mentalmente incapaz al licenciado Manuel Estrada Cabrera

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Barricada de unionistas preparade para el ataque a la residencia presidencial de “La Palma”.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En Guatemala la rivalidad entre criollos (ya sean liberales y conservadores, o comunistas y anticomunistas) ha sido la causante de los golpes de estado, guerras civiles y revoluciones que han retrasado el desarrollo del país.  Esta rivalidad ha sido aprovechada por las potencias internacionales desde el inicio de la vida independiente, fomentando a inestabilidad local para su beneficio, dada la privilegiada ubicación geográfica del país y su proximidad al Canal Interoceánico de Panamá y al de Nicaragua (que las potencias han estado intentando construir desde 1821).

Hasta 1898 la principal potencia con intereses en el área era Inglaterra, la cual dominaba la situación desde el enclave comercial en Belice y sus hábiles diplomáticos y banqueros (entre ellos las familias Skinner y Klee) quienes endeudaron a los gobiernos del área gracias a la venta de armas para repeler ataques de sus enemigos.

En 1871 el gobierno mexicano por fin empezó a poner orden en su territorio y en 1898 los Estados Unidos se consolidaron en el otro gigante local al vencer a España y arrebatarle Cuba y Puerto Rico. Los gobiernos de ambos países empezaron a influir en la política centroamericana, con los Estados Unidos aliándose con Manuel Estrada Cabrera y Porfirio Díaz con las otras naciones del Istmo.   Pero la Revolución Mexicana dió al traste con las aspiraciones porfiristas y los estadounidenses consolidaron su hegemonía en Centroamérica, apoyando al gobierno de Estrada Cabrera por más de 20 años.

Pero el licenciado Manuel Estrada Cabrera perdió el apoyo político de los personeros de la United Fruit Company a finales de 1919 tras no poder aprovechar la revolución Mexicana para forma la República Suroriente con Chiapas y Petén y quedarse con el estrecho de Oaxaca, y se vio obligado a aceptar la oficialización del “Partido Unionista” que formaron los conservadores dirigidos por José Azmitia y miembros prominentes de la familya Aycinena. El 1° de marzo de 1920 en la inauguración del período de sesiones de la Asamblea Nacional Legislativa, se reconoció al partido quedando así oficializada su existencia. A partir de entonces, Estrada Cabrera reiteró públicamente su voluntad de atender los deseos de la comunidad internacional para dar mayor apertura política, pero seguía arrestando a los simpatizantes unionistas.

​El 11 de marzo de 1920, los unionistas convocaron a una manifestación en la que participaron miles de ciudadanos, siendo abanderado de aquella manifestación el ciudadano y dirigente unionista José Azmitia. Pero esta manifestación fue reprimida por el Gobierno; el Ejército y la Policía dispararon contra los indefensos manifestantes, lo que unió a la población y a la comunidad internacional en contra de que Estrada Cabrera continuara en el poder. El 18 de marzo todo el personal de correos y aduanas se unió al nuevo partido, acción que fue inmediatamente imitada por el personal de telégrafos.

Para el 7 de abril de 1920, todo el pueblo de Guatemala estaba afiliado al partido unionista y la autoridad de su directiva en toda la República.​ Con Estrada Cabrera quedaba un grupo reducido de partidarios que todavía buscaban su protección precaria y unos cinco mil hombres de tropa, en su mayoría indígenas de Momostenango, bien armados y en posesión de las dos anticuadas fortalezas de Matamoros y San José y del fuerte contingente militar en la residencia presidencial de La Palma. ​ Los unionistas no tenían armas ni habían buscado conexiones militares; Silverio Ortiz, líder obrero, y algunos otros directores habían recibido la promesa de muchos jefes militares de apoyarlos en caso de conflicto armado, pero solo uno de ellos, López Avila, tenía a la sazón tropas a su mando y exigía un decreto de la Asamblea para resguardo de su honor militar.​ Había llegado el momento de dar el golpe decisivo, pero se resolvió, a propuesta de Tácito Molina, que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionista, pero no un miembro relevante de este, dejándose para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.​

Para lograr el acuerdo, fue necesario que los unionistas entraran en componendas con un grupo de diputados liberales cabreristas, y con el presidente de la Asamblea Nacional, que en ese momento era el cabrerista Vidaurre y su segundo, José Beteta; entre los diputados con quienes se pactó estaban: Mariano Cruz, Carlos Herrera y Luna y Manuel Arroyo. Por parte de los unionistas, los que negociaron con los diputados fueron: Tácito Molina, Manuel Cobos Batres, Demetrio Avila y Julio Bianchi.​ Al final, acordaron que el presidente interino fuera Carlos Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres. Escritores unionistas como el propio Bianchi Smout y Rafael Arévalo Martínez aducen que el partido aceptó esta fórmula propuesta por Vidaurre por buena fe y por desconocimiento político, dados los nefastos resultados que tuvo.

Ya acordado como se formaría el gabinete, se procedió a programar la sesión de la Asamblea del 8 de abril. Se acordó que el orden del día sería:

  1. dar la licencia, no solicitada, a Estrada Cabrera para que pudiera ausentarse del país;
  2. elegir a Herrera como presidente provisional, y
  3. emitir un decreto ordenando a todas las fuerzas militares que reconocieran al nuevo Gobierno como la única autoridad legítima de la república.

En la sesión legislativa del 8 de abril de 1920 el líder unionista José Azmitia entregó un documento con las acusaciones contra el presidente, y el diputado Letona (reconocido cabrerista que había hablado con los unionistas la noche anterior) pronunció un discurso que había sido acordado, y en el que proponía derrocar al presidente declarándolo mentalmente incapaz para gobernar, contentando así al pueblo sin que los diputados aparecieran como traidores. Su discurso fue saludado con una gran ovación.

El presidente Estrada Cabrera no se rindió fácilmente y se inició la llamada “Semana Trágica“, en la que se produjeron bombardeos desde La Palma hacia la Ciudad de Guatemala y finalmente se consiguió que el ejército leal a Estrada Cabrera se rindiera luego que se consiguiera sobornar a sus oficiales cercanos.


BIBLIOGRAFIA:


 

6 de abril de 1885: mediante un hábil ardid el general Manuel Lisandro Barillas se erige en presidente provisorio

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Vista del Cementerio General en la época en que ocurrieron estos hechos. Imagen publicada por “La Ilustración Guatemalteca” en 1896. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Cuando se supo de la muerte del presidente Barrios en Chalchualpa el 2 de abril de 1885, inmediatamente asumió como nuevo presidente el primer designado a la Presidencia, el señor Alejandro M. Sinibaldi, (bisabuelo del conocido politico guatemalteco homónimo del siglo XXI).

Sabiendo que Sinibaldi era una persona inteligente pero muy tranquila, varios grupos intentaron aprovechar la inestabilidad para hacerse del poder. Entre quienes quisieron tomar ventaja de la situación estaba el Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, quien consiguió que Sinibaldi declarara estado de sitio y le confiriera poderes dictatoriales para calmar la situación.

Barrundia era considerado como el responsable de numerosos atropellos y de la represión que ocurrieron durante el gobierno de Barrios, así que muchos ciudadanos se movilizaron ante la Asamblea Nacional Legislativa y el cuerpo diplomático para detenerlo. Una comisión se presentó ane el presidente de la Asamblea Nacional, entonces presidida por el ex sacerdote Ángel María Arroyo y tras varias deliberaciones, el presidente Sinibaldi y su gabinete presentaron su renuncia, y la Asamblea decidió mandar a llamar al segundo designado a la Presidencia, el general Manuel Lisandro Barillas Bercián, para que se hiciera cargo del gobierno interino.​

Barillas era el jefe político de Quetzaltenango, así que para que se presentara lo antes posible se dispusieron numerosos caballos de posta y salieron varias personalidades inmediatamente para mandarlo a traer; Barillas salió rápidamente y llegó al Cementerio General el 6 de abril, en traje de viaje y completamente empolvado por el largo el camino. Se dirigió hasta el lugar en donde estaban sepultando al general Barrios, y al ver a Barrundia (que estaba montado en un corcel blanco dando instrucciones a sus subalternos) le dijo: “Vengo a hacerme cargo de la presidencia, pues a mí me corresponde. Además, necesito que me prepare hospedaje y alimentación para la tropa de cinco mil hombres que tengo acantonada en el Guarda Viejo”.​ Barrundia se asustó al ver que Barillas no había llegado solo e inmediatamente entregó el poder; para cuando se dio cuenta de la treta, Barillas no solamente ya era el presidente interino sino que además se había adjudicado para sí la Secretaría de la Guerra.


BIBLIOGRAFIA:


 

5 de abril de 1844: el gobierno de los Estados Unidos notifica al Cónsul General, Antonio de Aycinena, del reconocimiento oficial al Estado Independiente de Guatemala

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Descripción gráfica de como viajaba John Lloyd Stephens en Guatemala durante su visita oficial de 1840.  Litografía del libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas, and Yucatan realizada por Frederick Catherwood compañero de viaje de Stephens.

Tras el desgaste provocado por la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos liberaels y los criollos conservadores, el gobierno de Guatemala finalmente se estabilizó en 1840 cuando el general Rafael Carrera expulsó al presidente de la moribunda Federación Centroamericana, el general Francisco Morazán, luego de que este hubiera invadido el país en represalia por la anexión violenta del Estado de Los Altos unos meses antes.

Para entonces, las relaciones de Guatemala con el gobierno de la Corona Británica eran muy fueres y los Estados Unidos (entonces solo un conglomerado de antiguas colonias agrícolas) quería iniciar un acercamiento con la región.  El presidente Martin Van Buren había enviado a su emisario, John Lloyd Stephens a que realizara una visita de buena voluntad al gobierno de Carrera entre 1838 y 1840, y éste haría un extenso reporte que no solamente describe la violenta guerra y a la inseguridad que se vivía en esos años sino que también los maravillosos sitios arqueológicos mayas de la región.

Aunque había ya un Consulado de Guatemala en los Estados Unidos desde el gobierno de Monroe en 1824, este era del Estado de Guatemala, parte de la República Federal de Centro América. No fue sino hasta el 5 de abril de 1844 que los Estados Unidos reconocieron al Estado Independiente de Guatemala y enviaron la notificación correspondiente al Cónsul General de entonces, Antonio de Aycinena.

La fuerte injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país no inició en ese entonces.  Era Inglaterra la que imponía su agenda, por medio de su embajador y las casas de préstamo de las familias Skinner y Klee;  fue hasta en 1898, cuando la deuda inglesa era agobiante que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera inició in acercamiento con los estadounidenses, que para entonces ha habían extendido su territorio hasta el Océano Pacífico y arrebatado las islas de Cuba y Puerto Rico a España.


BIBLIOGRAFIA:


4 de abril de 1779: Martín de Mayorga deja su puesto como Capitán General de Guatemala

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Retrato oficial de Martín de Mayorga, que se encuentra en la galería de los Virreyes en México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Capitán General Martín de Mayorga es, junto con su sucesor Matías de Gálvez, el más conocido de los gobernantes de la Capitanía General de Guatemala, por su papel decisivo en el traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción luego de que dicha ciudad fuera parcialmente destruida por los terremotos de Santa Marta en 1773.

Mayorga era originario de Barcelona, España y llegó a Guatemala apenas unos meses antes de que ocurrieran los mencionados sismos.  En ese momento, la relación entre la Iglesia Católica y la Corona Española estaba muy tirante, ya que el Rey estaba impulsando una política para separ al Estado del dominio de los clérigos; de hecho, ya se había dado un fuerte golpe al clero regular, cuando la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los territorios españoles en 1767.

Por esa razón, y contrario a lo que había ocurrido en los terremotos de 1717 y 1751 que tambien afectaron en gran medida a la ciudad de Santiago de los Caballeros, Mayorga se opuso rotundamente al deseo de los religiosos de permanecer en la arruinada ciudad.  De hecho, forzó a las órdenes regulares a trasladarse lo antes posible y los frailes de las otrora económicamente poderosas órdenes tuvieron que dejar sus palaciegos conventos y mudarse a endebles estructuras de madera en la nueva ciudad.

Solamente el clero secular se opuso al traslado, liderado férreamente por el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien comprendiendo que el traslado los debilitaría sobremanera resistió hasta que fue sustituido por Cayetano Francos y Monroy en 1778.

Mayorga fue nombrado Virrey de México y allí es recordado como uno de los mejores gobernantes que hubo en dicha región.


BIBLIOGRAFIA:


31 de marzo de 1970: comando urbano de las Fuerzas Armadas Rebeldes secuestra al embajador de Alemania Occidental, Karl von Spreti

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Monumento a Colón, obra de Tomás Mur, cuando fue inagurado en la Plaza de Armas de Guatemala en 1896, con motivo del IV centenario de Descubrimiento de América.  Fotografía de “La Ilustración Guatemala”, tomada de Wikimedia Commons.

Tras la derrota contrainsurgente en el Oriente de Guatemala en 1968, la cual fue encabezada por el coronel Carlos Arana Osorio (a quien apodaron “El Chacal de Oriente” por sus métodos militares) la guerrilla quedó muy debilitada y casi eliminada.  Para contrarrestar esto, el commando urbano de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) realizó misiones muy ambiciosas, como el fallido secuestro del embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein, quien murió asesinado en la Avenida de la Reforma en agosto de ese año al resistirse.

El 31 de marzo de 1970, en las postrimerías del gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro, cerca del monumento a Cristóbal Colón en la Avenida de las Américas de la Ciudad de Guatemala, secuestraron al embajador de Alemania Occidental, Karl von Spreti. El 1 de abril las FAR confirmaron que el embajador estaba en su poder y exigieron la liberación de numerosas personas detenidas que, a juicio de los insurgentes, corrían peligro de ser asesinadas; y agregaron como exigencia el pago de US$700,000. Establecieron como plazo para cumplir estas condiciones las tres de la tarde del 4 de abril y manifestaron que de lo contrario “procederían a ajusticiar al autor intelectual y material de la política imperialista”.​ El 5 de abril, los plagiarios señalaron que el plazo estaba agotado y en la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc, a diecisiete kilómetros de la capital. Un dirigente de las FAR declaró años más tarde a la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas: “El Gobierno no accedió a las presiones y el comando de la región urbana ejecuta al embajador para demostrar que no estaban jugando y que hablaban en serio”.


BIBLIOGRAFIA:

  • Batres Villagrán, Ariel (13 de noviembre de 2013). «Somos los jóvenes rebeldes; memorias de un guerrillero». Monografías.<
  • Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Vol. IV,2 (1999). «Atentados contra la libertad» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  • Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Caso No. 47 (1999). «Caso ilustrativo No. 47» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 26 de mayo de 2013.
  • Monsanto, Pablo (2013). Somos los jóvenes rebeldes, Guatemala insurgente. Guatemala: F&G Editores.

30 de marzo de 1963: el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes es derrocado por su ministro de la Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia

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Palacio Nacional de Guatemala en la década de 1960, visto desde el tradicional “peladero” del Parque Centenario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Estando el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes en la cuerda floja tras la fuertes protestas civiles y estudiantiles de 1962, el presidente autorizó que el expresidente socialista Juan José Arévalo, líder alrededor de quien se unificaba toda la izquierda, regresara al país y fuera candidato para las elecciones de 1963.

La cúpula del Ejército de Guatemala y las clases altas de la sociedad se opusieron rotundamente, temiendo la posibilidad de que se hubiera un resurgimiento de los gobiernos socialistas de la década de 1944-54. A finales de marzo, los rumores de que Arévalo ingresaría al país arreciaron. El 29 de marzo todos los periódicos del país dieron la noticia en sus portadas de que Juan José Arévalo estaba en Guatemala.

Al día siguiente, en la madrugada del 30 de marzo de 1963, Miguel Ydígoras Fuentes fue derrocado por su ministro de Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia, quien inmediatamente declaró el estado de sitio y anuló las elecciones de 1963 acusando a Ydigoras de estar a punto de entregar el poder en las manos del enemigo. Ydigoras fue expulsado del país hacia Panamá.

Fl gobierno de Peralta Azurdia fue una férrea dictadura militar que se enfocó en el combate directo contra la guerrilla que se había establecido en el oriente del país.  Tampoco permitió las manifestaciones e incluso prohibió que se realizara el tradicional desfile bufo de la Huelga de Dolores el cual volvió a salir hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro en 1966.


BIBLIOGRAFIA:

  • Melville, Thomas; Melville, Marjorie (1971). Guatemala – Another Vietnam? (en inglés). EE.UU.: Penguin Books.
  • Palmieri, Jorge (2007). «Autobiografía fotográfica». Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 8 de julio de 2014.

 

28 de marzo de 1838: nace el poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena

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Retrato del poeta publicado en “La Ilustración del Pacífico” en 1898.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena nació el 28 de marzo de 1838 en la Ciudad de Guatemala . Era hijo de Pedro de Aycinena, quien fue ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno del capitán general Rafael Carrera y presidente interino tras la muerte de éste en 1865.

Aycinena y Aycinena fue diputado ante la Cámara de Representantes en 1870 y consejero de Estado durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna.  Tras el derrocamiento de Cerna en 1871, la familia Aycinena se retiró de la política, y Juan Fermín de Aycinena se dedicó a la escritura y poesía.​ Siendo devoto católico, como todos los miembros de su familia, fungió como secretario de la hermandad San Juan de Dios y fue miembro de la Archicofradía del Santísimo Sacramento.

En 1888 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

Aycinena y Aycinena era un hombre tranquilo y pacífico que vivía dedicado a su obra literaria, pero a pesar de ello sufrió un violento ataque en su residencia por parte de un desconocido que lo golpeó brutalmente en la cabeza el 23 de diciembre de 1897. Era el período turbulento e inestable que siguió al colapso económico y el autogolpe de estado del general José María Reina Barrios a mediados de ese año. Desafortunadamente, el poeta ya no se pudo recuperar y murió en su casa el 11 de enero de 1898.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario histórico biográfico de Guatemala. Guatemala: Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 99922-44-01-1.
  • La Ilustración del Pacífico (15 de febrero de 1898). «La lírica guatemalteca está de duelo; Ramón Uriarte y Juan Fermín de Aycinena». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Síguere y Cía.) II (36).

27 de marzo de 1829: se lleva a cabo la Conferencia de Ballesteros para intentar terminar la guerra entre las fuerzas de Francisco Morazán y el Estado de Guatemala

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Plaza Central de la Ciudad de Guatemala en la década de 1830.  Imagen tomada del libro Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

Para 1829 el poder del gobierno conservador a cargo de la República Federal de Centro América era cada día más débil.  Las fuerzas del general liberal Francisco Morazán, al frente del autodenominado “Ejército Defensor de la Ley” asediaban a la ciudad de Guatemala desde febrero de ese año.  La situación era delicada, al punto que el Ministro Plenipotenciario de los Países Bajos, el general Veerneer convocó a una conferencia de paz el 27 de marzo para intentar llegar a un acuerdo pacífico.

Es interesante ver los diferentes actores que participaron en esa conferencia:

  • Por un lado estaba Verneer, a quien le preocupaba la construcción de un canal interoceánico en la region de Nicaragua ya que la derrota del gobierno conservador significaba que Holanda perdiera una gran cantidad de tiempo y dinero invertido para la construcción del canal.
  • Tambien estaba la familia Aycinena, criollos conservadores aristocráticos guatemaltecos que abogaban por mantener la misma estructura socioeconómica que había estado vigente durante la época colonial; de hecho, Mariano de Aycinena era el gobernador del Estado de Guatemala y el asesor del presidente federal retirado, el general Manuel José Arce y Fagoaga.
  • Y, por último, estaba el líder criollo liberal Francisco Morazán, quien contaba con el apoyo de Inglaterra y abanderaba la causa del liberalismo anticlerical para expulsar a los conservadores del poder.

La conferencia de Ballesteros no llegó a ningun acuerdo, principalmente porque Morazán estaba decidido a hacerse del poder Federal y a saquear cuanto pudiera de los bienes de los conservadores guatemaltecos y de sus principales aliados: las órdenes regulares de la Iglesia Católica.


BIBLIOGRAFIA: