22 de abril de 1841: Larrazabal establece conmemoración de la victoria de Carrera sobre Morazán

El canónigo aristócratas Antonio Larrazabal dona quinientos pesos para que se conmemore cada año la victora de Carrera sobre Morazán del 19 de marzo de 1840.

Entrada posterior de la Iglesia Catedral de la Ciudad de Guatemala sobre la Octava avenida. Al fondo de esta calle se encontraba la residencia de Larrazabal (en el inserto). Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el triunfo del teniente coronel Rafael Carrera sobre Francisco Morazán y el ejército salvadoreño el 19 de marzo de 1840,1 el jefe de Estado de Guatemala Mariano Rivera Paz lo ascendió a general de bridaga del ejército guatemalteco,2 mientras que el clero se vió reforzado en el Estado, el cual se declaró separado de la República Federal de Centro América el 17 de abril de ese mismo año.3

El canónigo Antonio de Larrazabal, miembro de las familias aristócratas y antiguo diputado ante las Cortes de Cádiz4, estableció una celebración perpetua de aquel acontecimiento, en honor al santo patrono del 19 de marzo —San José— mediante el siguiente documento:5

Guatemala, a diez y nueve de abril de mil ochocientos cuarenta y uno, el señor dean y cabildo, Antonio Larrazabal, provisor gobernador del arzobispado, a quien yo, el infrascrito escribano doy fe conocer, me exhibió ante los testigos que al fin se expresan, el expediente a la letra es como sigue:

Venerable señor dean y cabildo. Antonio Larrazabal, penitenciario de esta Santa Iglesia Metropolitana, con el respeto que debo, digo: que deseo se perpetúe entre nosotros, y que sea indeleble en nuestros corazones, la gratitud y reconocimiento al Señor Dios de los Ejércitos, Padre de las misericordias, y Dios de todo consuelo por el portentoso beneficio con que nos salvó la vida el 19 de marzo de este año. Ninguno ignora que tomada la plaza el día anterior por nuestros contrarios en la desgraciada guerra fratricida, veíamos de cerca amenazada nuestra existencia, y ya sentíamos los males que son consiguientes a la más cruel tiranía, que no son de recordar, sino solo para dar gracias al mismo Dios Salvador del mundo.Nota a Al efecto, y estando dedicado aquel día al sustituto del Eterno Padre Esposo verdadero de María Santísima y Padre putativo de Nuestro Señor Jesucristo, el Santísimo Patriarca José, suplico al venerable Cabildo se sirva admitirme el pequeñísimo obsequio perpetuo par ael día del patrocionio Dom. tercera post Pascha.

Primero: de que pertuamente en el día del patrocionio de este Patrón y abogado nuestro, haya sermón en la misma solemne que doto con doce pesos.

Segundo: que su imagen colocada en la capilla del colegio del servicio de este coro, sea traída por sus alumnos antes de las primeras vísperas y se ponga para la pública veneración de esta misma Catedral, en un trono con las luces y adorno correspondientes, y que permanezca hasta después de las segundas vísperas en que se conducirá al mismo colegio, asignando para sus velas y el trono diez pesos.Nota b

Tercero: que en el día propio de esta fiesta, se celebre por el primer dean o primera dignidad, misa rezada a las seis, delante la misma imagen; que durante el tiempo de ella, se recen por dichos alumnos, en unión del pueblo, las alabanzas y preses dedicadas a este Santísimo Patriarca, que con aprobación de lo ordinario, corren impresas, dándo al celebrante el estipendio de dos pesos y a los doce alumnos cuatro reales a cada uno. Y siendo el total de estas partidas treinta pesos, reconoceré el capital de quinientes pesos sobre mi casa, a razón de seis por ciento; sirviendo este escrito de bastante seguridad, interin extiendo la correspondiente escritura para que desde luego se de principio a esta solemnidad el domingo inmediato, 10 del corriente: por lo que al venerable señor dean y cabildo suplico se sirva admitir esta fundación tan propia de su piedad como de la devoción general de todos los fiesta a este su antiguo Patrón; Guatemala, mayo cuatro de mil ochocientos cuarenta.

          • Antonio Larrazabal

Sala capitular, mayo seis de mil ochocientos cuarenta.

Por admitida la fundación a que se contra este memorial, la que se aprueba en toda forma, dándose gracias al señor penitenciario, gobernador del Arzobispado por su piadoso celo:Nota_c Póngase en su noticia, hágase saber al padre sacristán mayor de esta Santa iglesia y mayordomo de fábrica de ella, para que tomen en sus libros la razón correspondiente, como también al padre rector del colegio de Infantes por lo tocante a sus alumnos.5

La residencia de Larrazabal se encontraba en la octava avenida del Centro Histórico de la Nueva Guatemala de la Asunción, entre la Catedral y la Iglesia del Carmen, y era de considerable valor y sin gravamen alguno, de acuerdo al anotador de hipotecas de la época, por lo que no hubo problema en que se dieran los quinientos pesos que donaba el clérigo.5


NOTAS:

  • a: Larrazabal se refiere a la victoria de Carrera sobre Morazán el 19 de marzo de 1840 y a los graves abusos que cometió Morazán cuanto tomó la Nueva Guatemala de la Asunción en 1829.
  • b: este es el Colegio de Infantes.
  • c: Larrazabal era el gobernador del Arzobispado por la expulsión del arzobispo Ramón Casaus y Torres en 1829.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 46-48.
  4. Congreso de los Diputados (2011). Hace 200 años. Diario de las Cortes de Cádiz. Madrid: Congreso de los Diputados.
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 145-148.

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25 de agosto de 1811: Larrazábal asume como diputado en Cádiz

Antonio de Larrazábal comienza su función como diputado del Reino de Guatemala ante las Cortes de Cádiz

25agosto1811
Portada de la Constitución Política de la Monarquía Española publicada el 19 de marzo de 1812. En el recuadro: el presbítero Atonio de Larrazábal, diputado por la Capitanía General de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de agosto de 1811, en Cádiz, se aprobaron los poderes como diputados de Andrés Ángel de la Vega, diputado por Asturias; Francisco Salazar y Carrillo, por la ciudad de los Reyes del Perú; y Antonio de Larrazábal y Arrivillaga, por Santiago de los Caballeros de Guatemala.1 El Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros había elegido el 24 de julio de 1810 a tres candidatos y por sorteo resultó electo el presbítero Larrazábal, quien era miembro de la influyente familia Aycinena.

Ese día se eligió para presidente de las Cortes a Ramón Giraldo y Arquellada por 70 votos; como vicepresidente a Francisco de La Serna y Salcedo por 80 votos; y secretario a Juan Valle por 76 votos.  Luego de la elección, pasó a la comisión de Poderes un escrito de los hermanos Andrés y Manuel de Llano, diputados suplentes por Guatemala, para que se proceda a la salida de uno de ellos ya que ya se ha aprobado el poder de Larrazábal, como de diputado propietario de esa provincia.  El otro diputado propietario era José Francisco Morejón, quien iba en camino desde Honduras en la Capitanía General de Guatemala.1

Al día siguiente, 25 de agosto, comenzó el debate del Proyecto de Constitución que dió lugar a la Constitución Política de la Monarquía Española, que sería finalmente promulgada en Cádiz, el 19 de marzo de 1812.  La comisión encargada de redactar el borrador de la Constitución había hecho muy buen trabajo, y de hecho muchos artículos se aprobaron sin apenas debate en la sesión pública. El presidente Ramón Giraldo y Arquellada abrió el debate diciento: «Señor, ha llegado felizmente el deseado día en que vamos á ocuparnos en el más grande y principal objeto de nuestra misión. Hoy se empieza á discutir el proyecto formado para el arreglo y mejora de la Constitución política de la Nación española, y vamos á poner la primera piedra del magnífico edificio que ha de servir para salvar á nuestra afligida Patria, y hacer la felicidad de la Nación entera, abriéndonos un nuevo camino de gloria…»1

Tras este discurso inicial, uno de los secretarios leyó lo siguiente:1

Proyecto de Constitución política de la Monarquía española, presentada a las Cortes Generales y Extraordinarias por su Comisión de Constitución.

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad.

Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas, después del más detenido examen y madura deliberación, de las antiguas leyes fundamentales de esta Monarquía, acompañadas de las oportunas providencias y precauciones que aseguren de un modo notable y permanente su entero cumplimiento, podrán llenar debidamente el grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bienestar de toda la Nación, decretan la siguiente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado.

Y se puso a discusión el Título I y el Artículo 1.°, sobre la Nación española y los españoles, los cuales se aprobaron después de largas deliberaciones.1

Cuando fue aprobada en 1812, la constitución representó reformas legislativas importantes, entre las que destacan el decreto que establece la soberanía nacional y la división de poderes y el de libertad política de la imprenta, aprobado en la Real Isla de León el 19 de noviembre de 1810.2 La legislatura de 1813-1814, ya de carácter ordinario, celebró sus sesiones entre el 1 de octubre de 1813 y el 25 de febrero de 1814 y su sede estuvo en varios lugares: el Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz, el Convento de Carmelitas en la Isla de León y, ya en Madrid, en el Teatro de los Caños del Peral, mientras se habilitaba el Convento de María de Aragón. En la última sesión se da cuenta de la llegada de Fernando VII a Játiva en su camino de regreso de su retiro en Francia a España.2

El 2 de abril, 69 diputados, con Bernardo Mozo de Rosales a la cabeza, firmaron el conocido como “Manifiesto de los Persas”, solicitando a Fernando VII la vuelta al Antiguo Régimen y la abolición de la Constitución de 1812. Los diputados absolutistas escogieron el nombre del Manifiesto de la costumbre de los antiguos persas de tener cinco días de anarquía tras la muerte del Rey. De esta forma, el período absolutista de Fernando VII rigió de 1814 a 1820, y se inició con una orden del rey de hacer prisioneros a todos los diputados que habían participado en la redacción de la Constitución de 1812.2 Luego, cuando se produjo la revolución liberal en 1820,3 la Constitución de Cádiz estuvo nuevamente en vigencia, y durante este período se produjo la Independencia absoluta de México y la independencia de la Capitanía General de Guatemala.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Congreso de los Diputados (2011). Hace 200 años. Diario de las Cortes de Cádiz.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  2. — (2014). Cortes de Cádiz. 1810-184.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.

4 de junio de 1829: Morazán anula lo actuado por gobierno de Aycinena

Decreto federal de Francisco Morazán considera usurpador al gobierno conservador de Guatemala de 1826 al 29 y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias

4junio1829
La antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal declara nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2 De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui, aquel decreto «con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas3, Nota a

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.Nota b El decreto dice así:

1.°— Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.°— Editado

3.°— Editado

4.°— Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.°— Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que en su parte conducente dice así:

4.°— Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

    • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
    • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
    • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
    • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla,Nota c pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos.
    • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
    • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
    • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

NOTAS:

    • a: a pesar de ser conservador, Batres Jáuregui fue alto funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera.
    • b: los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4
    • c: José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. — (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

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2 de septiembre de 1813: Cortes de Cádiz modifican estructura del Reino de Guatemala

Las Cortes de Cádiz modifican la estructura político-administrativa del Reino de Guatemala

El Juramento de las Cortes en la Iglesia de San Pedro y San Pablo de San Fernando en 1810. Obra de José Casado del Alisal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial, el presidente de la Real Audiencia de Guatemala era a la vez gobernador de la provincia, capitán general, vicepatrono real y delegado de la Real Hacienda. A diferencia de las audiencias de Guadalajara, de Panamá, de Quito, de Charcas y de Concepción en Chile, que en el siglo XVI eran audiencias subordinadas al virrey de Nueva España y de Lima, la de Guatemala dependía directamente del Consejo de Indias, por lo cual esta fue la primera audiencia pretoriana en territorio americano.1

Así pues, tras la invasión de Napoleón y la convocatoria a Cortes, el 2 de septiembre de 1813, las Cortes de Cádiz mantuvieron la autoridad de la Real Audiencia de Guatemala y la denominación de la capitanía general homónima, pero suprimieron la noción de «Reino de Guatemala» cuando dividieron su territorio en dos provincias —la provincia de Guatemala (que incluía Chiapas, Soconusco, Honduras y El Salvador) y la provincia de Nicaragua y Costa Rica—, cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí, y que elegían entre ellas siete representantes a las Cortes.1

Como resultado de esto, José de Bustamante y Guerra, inició su mandato como Presidente de la Real Audiencia de Guatemala en 1811 con los títulos de «Gobernador del Reino de Guatemala y capitán General de la capitanía General de Guatemala«, «Superintendente General Subdelegado del cobro y distribución de la Real Hacienda«, «Juez Privativo de Tierras y Papel Sellado», «Conservador de la renta de Tabaco y Subdelegado de Correos y de los ramos de Minas y Azogues«; pero en 1813, al entrar en vigencia la Constitución de Cádiz, cambió a «Jefe Político Superior de la Provincia de Guatemala«.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Universidad de San Carlos (2006). Historia Institucional de Guatemala: La Real Audiencia, 1543-1821. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 26 de junio de 2015.

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24 de julio de 1839: firman una alianza en contra de Francisco Morazán

Guatemala y Nicaragua firman una alianza en contra del presidente liberal de El Salvador, Francisco Morazán

24julio1839
Dibujo a lápiz del general Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1839 la República Federal de Centro América por la que tanto habían luchado los criollos liberales prácticamente había colapsado, y su principal caudillo, el general Francisco Morazán, era ahora el Jefe de las Fuerzas Armadas de El Salvador. La figura del entonces teniente coronel Rafael Carrera en Guatemala iba a ser decisiva para terminar tanto con la Federación como con la carrera política del caudillo hondureño, ya que Carrera guardaba un enorme resentimiento hacia Morazán por las atrocidades que este había cometido contra los campesinos del Oriente guatemalteco y contra su propia familia en 1838 y no iba a descansar hasta derrotar al caudillo liberal.1

El 6 de abril de 1839 Morazán se enfrentó al general hondureño Francisco Ferrera y a tropas nicaragüenses en la batalla del Espíritu Santo, cerca del rió Lempa. Ferrera había pactado una alianza cn el Estado de Nicaragua para atacar a El Salvador, y le había informado de esto a Carrera, quien por ese entonces estaba en las serranías de Mita, de acuerdo a los lineamiento del pacto del «Rinconcito», luego de ser vencido por las fuerzas de Morazán.  En aquella batalla resultaron triunfadoras las tropas salvadoreñas, aunque quedaron debilitadas, lo que sirvió para que los criollos liberales salvadoreños ratificaran su confianza en Morazán fuera elegido presidente de El Salvador.2

Aprovechando esta situación, Carrera perpetró un golpe de estado, invadiendo la Nueva Guatemala de la Asunción con sus huestes de Mita para expulsar al jefe de Estado Carlos Salazar, que Morazán había impuesto en enero de 1839, y restuyendo a Mariano Rivera Paz.  Con esto, se inició el gobierno de los 30 años en Guatemala, durante los cuales se reforzaría el régimen conservador pro-eclesiástico, totalmente opuesto a las ideas políticas de los liberales y de Morazán.3

El 24 de julio de 1839, Nicaragua y Guatemala celebraron un tratado de alianza en contra del gobierno salvadoreño, al mismo tiempo que Carrera llamó a los salvadoreños a la insurrección popular, lo que provocó algunos levantamientos, que fueron vencidos sin mucho esfuerzo por el gobierno de Morazán.1

Al no lograr subvertir desde dentro la autoridad del presidente salvadoreño, tropas hondureñas y nicaragüenses invadieron el país a finales de septiembre de 1839. Nuevamente el general Morazán, con seiscientos salvadoreños derrota en la batalla de San Pedro Perulapán a los más de dos mil invasores comandados por los generales conservadores.1

Mientras tanto, en Guatemala, tras un levantamiento indígena en Santa Cataria Ixtahuacán que fue socofocado a sangre y fuego por las tropas del Estado de Los Altos,4 Carrera había retomado aquel Estado —que era el refugio de los criollos liberales en el occidente de Guatemala— tras vencer a las fuerzas comandadas por el general Agustín Guzmán.5 Al enterarse de esto, y envalentonado por sus recientes victorias, Morazán decidió invadir Guatemala por segunda vez y acabar con Carrera y los conservadores guatemaltecos de una vez por todas. Sin embargo, en lugar de la victoria, encontró una espantosa derrota, que significó el final definitivo de la la Federación y de su carrera.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 49-53.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  4. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán).  Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglava a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 48-49.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 159-161.

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21 de diciembre de 1813: Bustamante y Guerra se entera de la Conjuración de Belén

El Capitan General de Guatemala, José de Bustamante y Guerra, se entera de la Conjuración de Belén por un delator

21diciembre1813
Patio del Instituto Normal para Señoritas Belén en 1913, cien años después de la Conjuración de Belén.  El convento fue convertido en Instituto por las autoridades liberales en la década de 1870.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Muy pocos son los nombres de los Capitanes Generales que recuerdan los guatemaltecos.  Están, por ejemplo, Martín de Mayorga por el traslado de la capital desde Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción; y Matías de Gálvez, su sucesor, por la construcción de los más importantes edificios de la nueva ciudad.  Tambien se recuerda a Gabino Gaínza, quien traicionó la confianza depositada en él y lideró a Centroamérica tras la independencia de España en 1821.  Y durante la época inmediatamente anterior a la independencia está José de Bustamante y Guerra.

Bustamante y Guerra llegó a Guatemala en 1811 y ante la revolución de Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos en México, preparó tropas en Guatemala, creó el «cuerpo de voluntarios de Fernando VII» y desde su puesto se enfrentó a los constitucionalistas locales, reprimiendo duramente a los independentistas. También se opuso a la Constitución de Cádiz de 1812 y todo lo que fuera a reformar el gobierno español.

A pesar del régimen opresor, a partir del 28 de octubre de 1813, y después de la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, empezaron a celebrarse en la celda prioral del Convento de Belén varias juntas organizadas por fray Juan Nepomuceno de la Concepción con el objeto de derrocar al capitán general Bustamante y Guerra y lograr la independencia de la región.​ En noviembre hubo otra reunión en casa de Cayetano y de Mariano Bedoya, hermanos menores de Dolores Bedoya de Molina, y cuñados de Pedro Molina, todos ellos ricos criollos hacendados que no estaban de acuerdo con el gobierno de Bustamante. Además,​ entre los conjurados había varios miembros de los cleros tanto regular como secular, demostrando el interés de las diferentes facciones de la Iglesia católica en el alzamiento contra Bustamante y Guerra.

Pero el 21 de diciembre de 1813, Bustamante y Guerra se enteró de que en el convento de Belén se reunían los sediciosos gracias a la delación de José Prudencio de La Llana, y de inmediato dictó un auto para que el capitán Antonio Villar y su ayudante, Francisco Cáscara, apresaran a los religiosos de ese monasterio. Muchos fueron apresados ese día y otros traicionados cuando el teniente de dragones Yúdice escribió a Bustamante y Guerra para pedir la clemencia del rey al verse descubierto y le dió nombres de los conjurados.​ Finalmente, para cubrir todas sus bases, Bustamante comisionó a su sobrino. el carmelita fray Manuel de la Madre de Dios, en la casa de correos, para que abriese toda correspondencia que cayera en sus manos.

Todos los apresados fueron juzgados y condenados a diferentes penas, entre ellas encierro y destierro, aunque nadie fue desterrado porque la situación de las colonias y del propio monarca español estaba muy inestable.  Por su parte, Bustamante y Guerra logró su confirmación en su puesto por el rey Fernando VII cuando éste retomó el poder absolute en 1814 y fue destituido en agosto de 1817 para que regresara a España, a donde arribó en 1819 y entró nuevamente a formar parte de la Junta de Indias. En 1820 fue recompensado con la Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica y se le nombró director general de la Armada hasta 1822.


BIBLIOGRAFIA:


2 de octubre de 1841: ordenan quemar libros prohibidos por la autoridad eclesiástica

La Asamblea Constituyente de Guatemala, luego de que los conservadores retomaran el poder, ordena quemar los libros prohibidos por la autoridad eclesiástica e impide la libre importación de los mismos

Virgen de la Soledad. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada del Endangered Archives Programme. Arcadia (1890-1930).

Cuando se declaró la Independencia en 1821, uno de los puntos principales era que se iba a mantener la religión católica como hasta entonces se había hecho.1 Sin embargo, los criollos liberales entendieron que para hacerse del poder que hasta entonces habían tenido los espanoles, los criollos aristócratas y el clero regular, tenían que deshacerse del poder eclesiástico y abrazaron la bandera del anticlericalismo.2

El 6 de diciembre de 1828, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que enfrentó a los criollos liberales contra los conservadores, Mariano de Aycinena – entonces jefe del Estado de Guatemala tras el golpe de estado de 18263– ordenó que fueran quemados todos los libros prohibidos por la autoridad eclesiástica, y rogó y encargó a dicha autoridad para proceder en contra de aquellos que se opusieran a tal encargo.4 Para poner en contexto el requerimiento de Aycinena es importante destacar que en ese momento la guerra se estaba inclinando en favor de los liberales dirigidos por el general Francisco Morazán, quien utilizaba como bandera ideológica un movimiento revolucionario basado precisamente en esos libros prohibidos.2

Cuando Mariano de Aycinena fue derrocado por Morazán en 1829,5 la orden caducó y de hecho lo que ahora se prohibió fue la educación religiosa.  Se clausuró la Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo y en su lugar se instituyó la Academia de Ciencias y Estudios, la cual era una institución laica dirigida por el doctor Pedro Molina.6

A su vez, cuando el gobierno liberal de Mariano Gálvez se desplomó en 1838, los conservadores retomaron el control en el Estado de Guatemala, dirigidos por el caudillo campesino Rafael Carrera, quien era un católico muy fervoroso.7  De hecho, la guerra contra Mariano Gálvez tuvo todos los tintes de una Guerra Santa, pues los campesinos peleaban para que se permitiera el regreso de las órdenes regulares y del arzobispo, y que se abriera nuevamente la Catedral Metropolitana, que había estado cerrada desde que el arzobispo Casaus y Torres había sido expulsado en 1829.2,7

Como era de esperarse, cuando los conservadores finalmente se afianzaron en el poder, su gobierno confirió grandes poderes para la Iglesia Católica y el 2 de octubre de 1841 restablecieron las prohibiciones dictadas por Mariano de Aycinena en 1828, además de que se establecieron penas con el objeto de impedir la libre introducción y circulación de los libros que leían los criollos liberales.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  7. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.

19 de marzo de 1812: «¡Viva la Pepa!», se promulga la constitución Cádiz

Las Cortes de Cádiz, reunidas en 1811 promulgan la Constitución de Cádiz el día de San José, por lo que es llamada «La Pepa».

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Cortes de Cádiz en 1812.  Cuadro de Salvador Vinegra.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre 1808 y 1814 dentro del contexto de las Guerras Napoleónicas, las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal lucharon contra el Primer Imperio francés de Napoleón, quien pretendía instalar en el trono español a su hermano, José Bonaparte.1 Esta fue llamada «Guerra de Indendencia de España» y ante el vacío de poder que se originó, los poblados españoles se organizaron en juntas locales con representates militares, eclesiásticos y civiles, las cuales al agruparse resultaron en la formación de las Cortes de Cádiz en 1811.2

Las Cortes aprobaron la nueva Constitución el 19 de marzo de 1812 —día de San José por lo que la población la llamó cariñosamente «la Pepa«—. ésta constaba de 384 artículos organizados en diez títulos todo basado en el principio de que la soberanía reside en la Nación, compuesta por ciudadanos libres e iguales.  La Constitución no contenía una declaración explícita de derechos, pero los principios de derechos y libertades figuran en varios artículos, los cuales —aunque son comunes en el siglo XXI—, eran imposibles de imaginar antes de la Constitución Cádiz. Entre ellos; entre estos, quizá el más destacado fue el de la libertad de prensa y la eliminación de la censura del gobierno y de la Iglesia Católica.3

Otras innovaciones radicales incluyeron:

    • la división de poderes: el ejecutivo recaía en manos del Rey y sus Secretarios de Despacho, o Ministros, el legislativo lo ejercían las Cortes unicamerales y el judicial era potestad de los tribunales de justicia independientes, comunes a toda la Nación
    • principio de soberanía nacional, la legitimidad del Monarca no provenía del origen divino, sino de la Nación reunida en las Cortes y de las leyes que estas promovieran.
    • el Rey sólo conservaba aquellas funciones que las Cortes no podían ejercer por sí mismas. Era la cabeza oficial del poder ejecutivo, pero el principio de responsabilidad ministerial sentaba las bases para que delegara la toma de decisiones: la responsabilidad de los actos regios recaía sobre el Gobierno, pues los ministros debían refrendar con su firma toda decisión del Monarca.
    • el establecimiento de escuelas primarias en todos los municipios, así como un Plan General de Enseñanza
    • la igualdad de los ciudadanos ante el impuesto
    • la plena igualdad entre los ciudadanos de la Península y los ciudadanos de los territorios de ultramar3

En cuanto a la religión, esta se mantuvo igual, pues un tercio de los diputados eran eclesiásticos y por ello sostuvieron que la religión de la Nación española era la «católica, apostólica y romana, única verdadera«, protegida por ley, y prohibió el ejercicio de cualquier otra. Eso sí, la Iglesia perdió algunos privilegios, como la censura previa de las publicaciones, además de que fue aprobada la abolición de la Inquisición.3  Es importante destacar que el representante de Guatemala ante las Cortes fue el canónigo del cabildo eclesiástico Antonio de Larrazábal y Arrivillaga.4

Además de la Constitución, las Cortes de Cádiz promulgaron entre 1810 y 1813 varios decretos que desmantelaban las estructuras económicas y sociales del Antiguo Régimen. Un decreto del 6 de agosto de 1811 abolió el régimen señorial, célula básica de la organización local; medida de trascendental importancia que debía preceder a la aprobación de la Constitución. En el Antiguo Régimen, aproximadamente la mitad de la población española vivía bajo el régimen señorial. Los señores feudales tenían plena potestad para administrar justicia y nombrar autoridades en los señoríos sometidos a su jurisdicción. Así, cada señorío se regía por sus propias leyes, tenía sus propios órganos de justicia y sus propios sistemas tributarios, pues los señores percibían de sus vasallos rentas derivadas del ejercicio de su jurisdicción: tasas judiciales, monopolios locales, derechos de peaje, tasas por la caza, la pesca, el uso de pastos o de molinos. Los vasallos también debían realizar prestaciones personales, como trabajar algunos días en las tierras, molinos o fábricas del señor.5-7

Las Cortes se caracterizaron por la poca representación que se concedió a las provincias americanas, pobladas por 13 millones de personas pero representadas por apenas 30 diputados, frente a las peninsulares, con 10 millones de personas pero 77 diputados. Esta fue una de las causas principales de la poca capacidad de las Cortes para satisfacer las demandas de los criollos.5

En 1812, las Cortes de Cádiz mantienen la autoridad de la Real Audiencia de Guatemala y la denominación de la capitanía general homónima, pero suprimen la noción de Reino de Guatemala al dividir su territorio en dos provincias —la provincia de Guatemala —que incluía Chiapas, Honduras y El Salvador— instalada el 2 de septiembre de 1813 y la provincia de Nicaragua y Costa Rica, cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí, y que elegían entre ellas siete representantes a las Cortes.8

En 1811, cuando José de Bustamante y Guerra  inició su mando en Guatemala, lo hizo con los títulos de «Gobernador del Reino de Guatemala«, «capitán General de Guatemala«, «Superintendente General Subdelegado del cobro y distribución de la Real Hacienda«, «Juez Privativo de Tierras y Papel Sellado«, «Conservador de la renta de Tabaco» y «Subdelegado de Correos y de los ramos de Minas y Azogues«. Sin embargo, al entrar en vigencia la Constitución de Cádiz se le cambia el título de Gobernador por el de «Jefe Político Superior de la Provincia de Guatemala«.8

El 22 de marzo de 1814, ya cuando Napoleón había abdicado en Francia, el rey Fernando VII derogó la constitución de 1812 y reinstaló el absolutismo, por lo que José de Bustamante y Guerra volvió a ser Gobernador del Reino de Guatemala, mientras que el representante de Guatemala, Larrazábal, fue hecho prisionero, primero en Cádiz y luego en el Convento de Belén en Guatemala.4

Todas estas alteraciones en el orden politico de España y de sus colonias americanas estuvieron de la mano de las grandes revoluciones independentistas en las colonias mayores, es decir, los virreinatos de Nueva España y Nueva Granada.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aymes, Jean-René; Conard-Malerbe, Pierre (2008). La Guerra de la Independencia en España (1808-1814) (6.ª edición). Madrid: Siglo XXI. ISBN 978-84-323-1335-6.
  2. Rodríguez Espinosa, M. (2011). «Cádiz, la ciudad cosmopolita y la traducción durante la Guerra de la Independencia». En Zaro, Juan Jesús. La traducción como actividad editorial en la Andalucía del siglo XIX. Sevilla: Alfar. pp. 27-56. ISBN 978-84-7898-379-7.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.
  4. Belaubre, Christophe (2015). «Larrazábal, Antonio: Principales etapas de la vida de un influyente canónigo de la Iglesia Catedral de Guatemala que fue diputado a las Cortes de Cádiz en representación de Guatemala». AFEHC.
  5. Ruiz Jiménez, Marta (2009). «Directorio de diputados de las Cortes de Cádiz» en Trienio: Ilustración y liberalismo, ISSN 0212-4025, 53, pp. 5-115.
  6. — (2002). «Elecciones de Diputados por Madrid a las Cortes de Cádiz (I): Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1813)» en Revista de las Cortes Generales, ISSN 0213-0130, 57, pp. 257-292
  7. —(2008). «Organización interna de las Cortes de Cádiz» en Congreso internacional «Guerra, sociedad y política» (1808-1814) / coord. por Francisco Miranda Rubio, 1, ISBN 978-84-9769-235-9, pp. 667-690
  8. Universidad de San Carlos (2006). Historia Institucional de Guatemala: La Real Audiencia, 1543-1821. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 26 de junio de 2015.

21 de junio de 1839: se restablecen las órdenes religiosas

Se restablecen las órdenes religiosas en Guatemala luego de haber sido expulsadas por Francisco Morazán y los liberales en 1829

21junio1839
Iglesia de la Recolección en 1875. Al fondo se observa la entrada al convento recoleto, que para esa fecha ya estaba convertido en la Escuela Politécnica. Fotografía de Eadweard Muybridge tomada de Wikimedia Commons.

El 13 de abril de 1839 habían entrado los campesinos montañeses a la capital del Estado de Guatemala, comandados por el general mestizo Rafael Carrera. Aunque los milicianos eran hombres duros y analfabetos con un acérrimo fanatismo católico, respetaban a su general, quien tenía un supremo don de mando. La bandera de los campesinos había la religión: era en los asuntos de la Iglesia en donde más se hacía sentir el cambio radical en el gobierno del Estado.1 Si bien el impuesto individual hacia los campesinos los había afectado, fue la implementación de los Códigos de Livingston la que causó gran indignación entre la población campesina, pues autorizaba el divorcio y el matrimonio civil, dejando por un lado siglos de sincretismo religioso con la religión católica; por ello fue que cuando el gobierno del licenciado Mariano Gálvez intentó implementar cinturones sanitarios contra una epidamia de cólera, previniendo a los pobladores acceder a sus fuentes de agua, el descontento estalló en una rebelión en todo el país.2

Tras su ingreso triunfal, y fiel a la bandera del catolicismo, Carrera ordenó al Jefe de Estado Mariano Rivera Paz, hombre «de caráter débil pero de buen corazón«, que reuniera a la Asamblea Legislativa para que se hiciera un decreto que ordenara al gobernador eclesiástico que en todas las iglesias del Estado se hiciera un día de rogación por el acierto de los trabajos de la propia Asamblea. Aquel fue el principio de lo que sería la simbiosis entre la Iglesia Católica y el Estado guatemalteco durante los próximos treinta años.1

El cambio en el sentimiento religioso fue muy grande y contrastaba con todos los vejámenes y humillaciones que se le habían hecho a los curas párrocos y a los frailes regulares durante el gobierno liberal que empezó en 1829, tras la invasión de Francisco Morazán que derrocó no solamente al gobierno federal sino que a las autoridades del estado de Guatemala, encabezadas por Mariano de Aycinena.3 No solamente habían expulsado a los frailes y ex-claustrado a las monjas, sino que el país no tenía arzobispo sino gobernador eclesiástico, porque al prelado Ramón Casaus y Torres lo habían expulsado los liberales sin mayores contemplaciones.3-5

Una de las primeras medidas en favor de los sacerdotes católicos fue la autorización del retorno de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, y Colegio de Misiones de Propaganda Fide —La Recolección, la cual era la preferida de la familia Aycinena y recibió trato preferencial— y que se les devolvieran sus iglesias y conventos.5 En cuanto a los Jesuitas, éstos habían sido expulsados por las autoridades españolas desde 1767 y no poseían conventos ni haciendas en el país, pero eventualmente les fue autorizado el retorno.

Los religiosos encontraron así en Guatemala un refugio a la persecución de que eran víctimas en todo el continente americano, pues se les miraba como un símbolo de la dominación española y un atraso en el progreso de los pueblos. 6 Pero gracias al férreo control de Rafael Carrera sobre el gobierno guatemalteco, pudieron desarrollarse tranquilamente en el país hasta 1871, cuando los liberales por fin retomaron el poder.5

El decreto de 1839 por medio del cual se autorizó a los religiosos a retornar al Estado es el siguiente:

    1. Se declara nulo e insubsistente el decreto de veintiocho de julio de mil ochocientos veintinueve, contraido a la supresión de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, Merced y Colegio de Misioneros de Propaganda Fide.
    2. En consecuencia el gobierno del estado, poniéndose de acuerdo con el goberno eclesiástico, y oyendo á la municipalidad de esta capital, proveerá lo conveniente para que desde luego tenga efecto el restablecimiento del Colegio de misioneros de Propaganda Fide proporcionando a los religiosos la devolución de su iglesia y convento; y haciendo para ello las indemnizaciones que fueren de
      justicia.
    3. Para el restablecimiento de las otras órdenes religiosas, el gobierno también de acuerdo con el ordinario eclesiástico, y oyendo á la corporación municipal, dispondrá lo conveniente; consultando á la asamblea cuando fuere necesaria alguna resolución legislativa.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-40.
  3. Molina Moreira, Marco Antonio (1979). «Manuel Francisco Pavón Aycinena, constructor del sistema político del Régimen de los Treinta Años». Tesis (Guatemala: Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala).
  4. Williams, Mary Wilhelmine (1920). «The ecclesiastical policy of Francisco Morazán and the other Central American liberals». (en inglés) The Hispanic American Historical Review III (2).
  5. Hernández de León, Federico (10 de abril de 1928). «Fenómenos de nuestra historia». Nuestro Diario (Guatemala).
  6. Pérez, Pedro Nolasco O. de M. (1966). Historia de las Misiones Mercedarias en América. Madrid.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 273.

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