19 de enero de 1696: el oidor Bartolomé de Amézquita anuncia al real acuerdo su próximo viaje para intentar conquistar a los indígenas choles e itzáes en el actual Petén

19enero1696
Las rutas que siguieron los españoles en sus intentos por conquistar a los aguerridos itzáes en el siglo XVII.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la segunda mitad de 1695, el presidente del Reino de Guatemala, Jacinto de Barrios Leal, comenzó a planear una nueva expedición contra los choles e itzáes desde Verapaz; estos grupos indígenas habían mantenido su independecia sin haber sido nunca derrotados por los españoles desde 1524. Pero la muerte sorprendió al capitán general Barrios Leal en noviembre de 1695 y el oidor José de Escals quedó en su lugar como presidente interino.  Siguiendo con la política de su antecesor, de Escals nombró al oidor Bartolomé de Amézquita para capitanear la siguiente expedición contra los itzáes.​

El 19 de enero de 1696, Amézquita anunció al real acuerdo su próximo para conquistar a los indígenas del Chol y luego marchó con sus hombres bajo una lluvia torrencial hasta llegar a Mopán el 25 de febrero de ese año. Aquella expedición sufrió la escasez de mano de obra nativa y de suministros, al punto que 25% de los 150 hombres estaban enfermos, y el avance de la expedición se estancó mientras sus miembros descansaban en Mopán.

El capitán Juan Díaz de Velasco, quién ya había intentando incursionar en la región en 1695, se ofreció a dirigir una partida de 25 hombres hacia el lago de Petén Itzá; así pues, partió junto a los frailes dominicos Cristóbal de Prada, O.D.P. y Jacinto de Vargas O.D.P., y AjK’ixaw, un noble itzá que había sido capturado durante la expedición anterior de Díaz de Velasco en 1695, quien se desempeñó como guía de confianza, explorador y traductor. Salieron de Mopán el 7 de marzo y al llegar al río Chakal, se encontraron con el grupo de avanzada de los constructores del camino y su escolta militar, formando una fuerza combinada de 49 soldados y 34 porteadores y arqueros de Verapaz. Cuando llegaron a IxB’ol, cerca de la orilla del lago Petén Itzá, enviaron a AjK’ixaw como emisario a Nojpetén.

Los itzáes del lugar les dijeron que unos frailes franciscanos se encontraban en Nojpetén y les dieron un rosario como muestra. Mirando hacia la isla, distinguieron hombres vestidos de frailes llamándoles para que cruzasen; en realidad, eran itzaes vestidos con los hábitos de los dos franciscanos que habían sido asesinados recientemente, pero Díaz y sus compañeros no se dieron cuenta del ardid y subieron a las canoas dejando en la orilla a 30 porteadores indígenas con sus mulas y suministros. Pero una vez en el lago, los itzáes volcaron algunas de las canoas y mataron a varios de los hombres de Díaz; remolcando a los heridos a tierra donde los remataron. Díaz intentó defenderse con su espada y logró matar a algunos itzaes, pero el combate duró poco; los otros soldados murieron en combate , mientras que los frailes fueron golpeados y atados a cruces tras lo cual se extrajeron sus corazones. Al otro lado del lago, los itzaes atacaron a los porteadores que guardaban las provisiones de la expedición y los mataron a todos.

Mientras tanto en Mopán, Amézquita había recibido suministros suplementarios y decidió alcanzar a la avanzadilla de Díaz de Velasco, sin saber que habían sido exterminados. Partió de Mopán el 10 de marzo de 1696 con Fray Agustín Cano y unos diez soldados. Llegó a Chakal donde estuvo hasta el 20 de marzo, y como no recibió noticias de Díaz ni de sus hombres, salió de Chakal con 36 hombres y provisiones para cuatro días para buscar al grupo de Díaz, hasta la orilla del lago Petén Itzá. Mientras exploraban la orilla sur, les siguieron unas 30 canoas itzaes,​ y otros itzaes se acercaron por tierra, pero se mantuvieron a una distancia prudente. Los españoles encontraron una abundancia de huellas que indicaban que el grupo de Díaz había pasado por allí, y Amézquita supuso que habían cruzado a Nojpetén. Escribió una carta a Díaz, que entregó a uno de los itzaes, quien se comprometió a entregarla. Varios itzaes se acercaron entonces a los españoles, incluyendo un noble que intercambió regalos con Amézquita. Los varios intentos de comunicación para descubrir el paradero de Díaz pusieron nerviosos a los itzaes, que respondieron airadamente, aunque nadie en el grupo español podía entender el idioma itzá.

Amézquita recelaba de las pequeñas canoas que se les ofrecían, a sabiendas de que los itzaes también tenían canoas con una capacidad para treinta hombres; también sabía que era una táctica favorita de los indígenas de las tierras bajas el persuadir a sus enemigos para que utilizasen canoas pequeñas para poder separarlos y luego matarlos más fácilmente. Sospechaba que AjK’ixaw los había traicionado y que esto era precisamente lo que había sucedido con Díaz y sus hombres.​ Como la noche se acercaba y se encontraba en un lugar vulnerable con pocos víveres y sin ninguna noticia de Díaz y sus hombres, Amézquita se retiró de la orilla del lago y sus hombres tomaron posiciones en una pequeña colina cercana.​ A primera hora de la mañana, ordenó la retirada y los españoles regresaron al río Chakal el 25 de marzo y desde allí se retiraron a San Pedro Mártir, a donde llegaron el 9 de abril, acosados por el empeoramiento de sus condición física, un huracán, diversas enfermedades y rumores sobre la presencia de enemigos en las cercanías.

Durante las siguientes semanas, Amézquita envió exploradores a buscar contacto con las comunidades locales de los mopanes y choles, incluyendo Chok Ajaw, AjMay, IxB’ol y Manche, pero no tuvieron éxito. Así que, enfrentado a condiciones pésimas en San Pedro Mártir, Amézquita abandonó la fortaleza que los españoles dejaron inacabada.

Aquella sería la última victoria de los itzaes frente a los intentos de colonización, ya que fueron finalmente derrotados y casi exterminados por los españoles en 1697.


BIBLIOGRAFIA:

  • Jones, Grant D. (1998). The Conquest of the Last Maya Kingdom (en inglés). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3522-3OCLC 9780804735223.
  • Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
  • Sharer, Robert J.; Traxler, Loa P. (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición (completamente revisada)). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9OCLC 57577446.

21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


27 de julio de 1524: los españoles fundan en Iximché la primera capital del Reino de Guatemala

27julio1524
Ruinas de Iximché en 2008. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Desde su fundación en 1470 hasta su abandono en 1527, Iximche’ fue la capital del reino kaqchikel. La arquitectura del sitio incluye un número de templos piramidales, palacios y dos campos de juego de pelota mesoamericano.

Durante algunos años, los kaqchikel fueron aliados de los quichés; sin embargo, el crecimiento del poder de los kaqchikel dentro de esta alianza finalmente causó tantas tensiones que los kaqchikel se vieron obligados a huir de la capital de los quichés y de fundar la ciudad de Iximche’.

Los kaqchikeles establecieron su nueva capital en una cumbre con buenas defensas naturales, casi totalmente rodeada de profundos barrancos, y gracias a ello la ciudad se desarrolló rápidamente, alcanzando su extensión máxima en cuestión de cincuenta añod. El consejo de gobernantes de Iximche’ estaba conformado por cuatro nobles principales, que representaban a los cuatro clanes más importantes del pueblo kaqchikel, aunque solo eran los señores de los clanes Sotz’il y Xajil quienes poseían el poder real.

Al principio vivieron en paz con los quichés, pero alrededor de 1491 los kaqchikeles combatieron y derrotaron a sus antiguos señores; esto, sin embargo, fue seguido por conflictos internos entre los clanes kaqchikeles, en los cuales los clanes rebeldes finalmente fueron subyugados en 1493.

Además, la guerra contra los quichés no terminó en 1491, sino que continuó durante la primera parte del siglo XVI. En esa época se produjo la llegada de los primeros españoles al área ocupada por el México actual, y el emperador Azteca envió mensajeros para avisar a los kaqchikeles de la presencia de los invasores. Además, los europeos trajeron consigo enfemedades contagiosas ajenas a los indígenas americanos, lo que provocó una epidemia de viruela que diezmó a la población nativa debilitando considerablemente a los señoríos locales. Para entonces, Iximché era la segunda ciudad más importante del altiplano de Guatemala después de Q’umarkaj, la capital del reino quiché, pero la epidemia redujo su población cobsiderablemente.

Debido a la alianza propuesta en 1524, el enviado de Cortés, Pedro de Alvarado, fue bien recibido en Chi Iximche’ y los reyes kaqchikeles proporcionaron a los españoles y a sus aliados cholultecas y tlaxcaltexas guerreros nativos para ayudar en la conquista de los demás reinos indígenas en el altiplano. Alvarado mantuvo la alianza y el 27 de julio del mismo año, Iximché fue declarada la primera capital del Reino de Guatemala.

Pero, gracias a las excesivas exigencias tributarias de los españoles, los kaqchikeles no tardaron en romper la alianza y abandonaron su capital, que fue quemada dos años más tarde por desertores españoles. Los europeos fundaron una nueva ciudad cercana, pero la abandonaron en 1527 por la continuas hostilidades de los kaqchikeles, que finalmente se rindieron en 1530.

El poblado quedó parcialmente olvidado tras la conquista y fue hasta en el siglo XVII, que las ruinas de Iximche’ fueron descritas en la “Recordación Florida” del historiador y militar criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. En el siglo XIX, fueron visitadas varias veces por científicos que publicaron planes y descripciones del sitio, pero no fue sino hasta en la década de 1940 que se iniciaron investigaciones serias del sitio, las cuales continuaron en forma esporádica hasta principios de 1970.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arroyo, Bárbara (julio–agosto de 2001). «El Posclásico Tardío en los Altos de Guatemala». Arqueología Mexicana (México: Editorial Raíces) IX (50): 38-43. ISSN 0188-8218. OCLC 29789840.
  • Frühsorge, Lars (abril de de 2007). «Archaeological Heritage in Guatemala: Indigenous Perspectives on the Ruins of Iximche’». Archaeologies: Journal of the World Archaeological Congress (en inglés) (World Archaeological Congress) 3 (1): 39-58. doi:10.1007/s11759-007-9001-4.
  • Guillemín, Jorge F. (1965). Iximché: Capital del Antiguo Reino Cakchiquel. Guatemala: Tipografía Nacional de Guatemala.
  • — (invierno de de 1967). «The Ancient Cakchiquel Capital of Iximche». Expedition (en inglés) (University of Pennsylvania Museum of Archaeology and Anthropology): 22-35. ISSN 0014-4738. OCLC 1568625.
  • Luján Muñoz, Jorge; Ernesto Chinchilla Aguilar, María Cristina Zilbermann de Luján, Alberto Herrarte, J. Daniel Contreras R. (1994). Historia general de Guatemala. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 84-88622-07-4. OCLC 39909559.
  • Lutz, Christopher H. (1997). Santiago de Guatemala, 1541-1773: City, Caste, and the Colonial Experience (en inglés). University of Oklahoma Press. ISBN 0806125977. OCLC 29548140.
  • Nance, C. Roger (junio de de 1998). «La cerámica y palacios de Iximché: examen preliminar de la colección Guillemín proveniente de la capital kaqchikel». Mesoamérica (Antigua Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA) y Plumsock Mesoamerican Studies, South Woodstock, VT) 35: 199-215. ISSN 0252-9963. OCLC 7141215.&lt
  • Polo Sifontes, Francis (1986). Los Cakchiqueles en la Conquista de Guatemala. Guatemala: CENALTEX.
  • Recinos, Adrian (1998). Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles; Título de los Señores de Totonicapán. Guatemala: Piedra Santa. ISBN 84-8377-006-7. OCLC 25476196.
  • Schele, Linda; Peter Mathews (1999). The Code of Kings: The language of seven Maya temples and tombs (en inglés). New York: Simon & Schuster. ISBN 978-0-684-85209-6.
  • Sharer, Robert J.; Loa P. Traxler (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición revisada). Stanford, CA: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9. OCLC 57577446.
  • Whittington, Stephen L.; David Reed (junio de de 1998). «Evidencia de Dieta y Salud en los Esqueletos de Iximché». Mesoamérica (Antigua Guatemala: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA) con Plumsock Mesoamerican Studies, South Woodstock, VT) 35: 73-82. ISSN 0252-9963. OCLC 7141215.
  • Raymond, Georges (1946). Anales de los xahil / traducción y notas de Georges Raymond, Miguel Ángel Asturias y J. M. González de Mendoza (en kaqchikel y Español). México: UNAM.

 

13 de junio de 1549: se funda el poblado de San Antonio Suchitepéquez

13junio1459.jpg
Vista de Mazatenango, Suchitepequez en 1875.  Fotografia de Eadweard Muybridge.

Luego de la conquista española, el poblado de San Antonio Suchitepéquez fue fundado oficialmente el 13 de junio de 1549. Tal y como se acostumbraba en esa época, el nombre del poblado consta de dos partes: el nombre del santo católico que se venera el día en que fue fundado (y que era uno de los santos principales de la orden religiosa a la que el poblado había sido otorgado como doctrina) y una descripción con raíz del idioma náhuatl (esto ultimo porque las tropas que invadieron la región en la década de 1520 al mando de Pedro de Alvarado estaban compuestas por alrededor de cien soldados españoles y por varios miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas). En este caso en particular:

  • San Antonio” proviene de su santo patrono, el franciscano Antonio de Padua
  • Suchitepéquez” se deriva de la voz náhuatl «Xōchitepēke», lo que podría traducirse como “En el Cerro Florido” o «En el Cerro de las Flores“, ya que este vocablo esta formado a su vez por:
    • “Xōchi-“: flor
    • “tepē”: cerro, montaña,  y
    • -“k”: en

Tras la Independencia de Centroamérica, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que San Antonio Suchitepéquez era parte del Circuito de Mazatenango en el Distrito N.º11 de Suchitepéquez, junto con el propio Mazatenango, Samayaque, San Lorenzo, Santo Domingo, Retalhuleu, San Gabriel, San Bernardino, Sapotitlán y Santo Tomás.

A partir del 3 de abril de 1838, San Antonio Suchitepéquez fue parte de la región que formó el efímero Estado de Los Altos, el cual fue autorizado por el Congreso de la República Federal de Centro América el 25 de diciembre de ese año forzando a que las autoridades conservadoras que apenas habían retomado el poder en el Estado de Guatemala reorganizaran su territorio en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839. La región occidental de Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la Ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos aristócratas capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo; pero este intento de secesión fue aplastado por el general Rafael Carrera, quien reintegró al Estado de Los Altos al Estado de Guatemala en 1840.

En 1902 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera publicó la “Demarcación Política de la República“, y en ella se describe así a San Antonio Suchitepéquez: “su cabecera es el pueblo del mismo nombre, a 12 km de Mazatenango, es de clima templado en unas partes y caliente en otras, y los principales cultivos, café, cacao, maíz y frijol. Una parte de la población se dedica a la crianza de ganado. Limita: al Norte, con el departamento de Sololá; al Sur, con el municipio de San José El Idolo; al oriente con el de Estrada Cabrera, y al Occidente, con el de San Bernardino“.

El 6 de agosto de 1942, el poblado fue sacudido por un sismo que se produjo a las 17:37 hora local (23:37 UTC) y tuvo una magnitud de 7.7 en la escala de magnitud de momento (Mw) y 7.9 en la escala de Magnitud de onda superficial (Ms). El epicentro se encontró a lo largo de la costa sur de Guatemala y causó extensos daños en el altiplano central y occidental de Guatemala dejando un saldo de treinta y ocho fallecidos.


BIBLIOGRAFIA:


 

24 de abril de 1560: fray Pedro Angulo, O.D.P., acepta el obispado de la Verapaz en las Casas Reales de Cobán pese al rechazo de los religiosos de la Provincia

24abril1560
Interior de la Catedral de Cobán en 1884. Grabado del libro Guatemala, the land of quetzal de William T. Brigham, publicado en 1887; nótese que todavía aparecen retablos en los muros laterales.

La Iglesia de la Verapaz la fundaron los frailes dominicos, y al principio estuvo bajo la jurisdicción del obispo de Guatemala hasta 1558, en que pasó al obispado de Chiapa, y luego fue convertida en diócesis por el papa Paulo IV en 1559.  El primer obispo fue el fraile Pedro de Angulo, O.D.P., que era originario de Burgos y llegó a América en 1524, en donde participó en la conquista y pacificación de algunas provincias de Nueva Espana antes de tomar los hábitos de la Orden de Predicadores.

Angulo llegó al convento de Guatemala en 1556, y fue uno de los fundadores de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, y participó en la conquista pacífica de Tezulutlán, que luego se convertiría en la Verapaz.

A principios de 1560 llegó a Guatemala la noticia de que se fundaba la nueva diócesis y del nombramiento del padre Angulo como obispo.  Pero los religiosos de la provincia de Guatemala se opusieron rotundamente al nombramiento, y el Presidente de la Real Audiencia tuvo que mandar que Angulo se alojara en las Casas Reales de Cobán para que frente a notario y testigos aceptara el obispado el 24 de abril de 1560.

Pero esto no evitó que siguieran el rechazo hacia Angulo, que tuvo que irse a México para evitar conflictos.  Hasta allá llegaron los despachos y las cédulas que le ordenaban que tomara las riendas de la diócesis en lo que llegaban las Bulas papales definitivas.  Por esta razón regresó a Guatemala, y cuando estaba en Salamá (actualmente en Baja Verapaz), murió repentinamente el miércoles después de la Pascua de 1562, sin haber sido oficialmente consagrado como obispo.


BIBLIOGRAFIA:


 

31 de marzo de 1528: se funda la Villa Real de Chiapa, hoy San Cristóbal Las Casas, en el estado de Chiapas, México

31marzo1528
Catedral de San Cristóbal, Chiapas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la conquista de la región del altiplano guatemalteco en 1524, la región de Chiapa fue sojuzgada por el capitán Diego de Mazariegos quien para mantenerla bajo control español dispuso fundar una villa poblada por españoles e indígenas.  El nuevo poblado se llamó Villa Real y su trazo original se dispuso el 31 de marzo de 1528.

Lo primero que trazaron fue la iglesia, la cual dedicaron a la Virgen de la Anunciación, título que conservó hasta 1535, de acuerdo al documento llamado “Libro de visitación de la Iglesia de nuestra Señora de la Anunciación de eta Villa de San Cristóbal, que se hizo a 7 días del mes de abril de 1535“.  Sin embargo, por razones desconocidas por los historiadores eclesiásticos, la iglesia cambió de nombre en 1538 y ya no estuvo dedicada a la Virgen de la anunciación sino a San Cristóbal, según la bula papal de Paulo III que elevó la parroquia a Catedral.

Originalmente, la villa estuvo a cargo del obispado de Tlaxcala, hasta que se fundó el obispado de Guatemala.  Pero después, cuando fue erigida en Catedral en 1538 por el papa Paulo III,  fue la sede del obispado de Chiapa y estuvo a cargo de lo que es hoy el estado de Chiapas en México y la region de Petén y las Verapaces en Guatemala.   Luego, en 1559, las Verapaces fueron separadas de esta diócesis  y se constituyeron en su propio obispado, dada su extension territorial y la cantidad de pobladores.

El caso de Soconusco es interesante, pues formó parte del obispado de Chiapa, cuando el fraile dominico Bartolomé de las Casas (o Casaus) era obispo, pero luego, por Real Cédula de 1565 fue trasladado a la diócesis de Guatemala junto con Sacapulas, Sacatepéquez, y Soloma.  Debido a la escasez de curas párrocos, el clero secular se veía obligado a echar mano de soldados a los que convertían en capellanes, o bien tenía que pedir ayuda a los frailes regulares.


BIBLIOGRAFIA:


27 de enero de 1553: se celebra el primer capítulo provincial de la Orden de Predicadores en Guatemala

27enero1553
La catedral de Cobán, en Alta Verapaz, en 1887.  En lo alto de la fachada se puede observer hoy en día el escudo de la Orden de Predicadores, ya que esta fue una de sus principales ubicaciones en Guatemala.  Imagen tomada del libro “Guatemala, The land of Quetzal“. En el recuadro: el escudo de la Orden.

La conquista de Guatemala no pudo ser menos glamorosa:  invasiones de unas cuantas decenas de aventureros españoles sin ningun futuro en su tierra natal acompañados de miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a los invasores europeos para dominar a sus vecinos tanto en México como en Guatemala.

Como resultado, los pueblos conquistados fueron sometidos a una serie de vejámenes y esclavitud por parte de los invasores, cuya codicia era desenfrenada, lo que motivó a que llegaran a la región frailes y sacerdotes de las órdenes regulares para intentar poner un poco de orden a la situación.

Una de las primeras órdenes en llegar a la region fue la poderosa Orden de Predicadores, conocida también como la Orden de los Dominicos la cual una vez establecida realizó su primer capítulo provincial el 27 de enero de 1553.  A partir de allí sus esfuerzos fueron encaminados a la conquista pacífica de indígenas por medio de las Capitulaciones de Tezulutlán en 1537, resultando en la formación de la región de la Vera Paz. Intentaron también pacificar a los itzáes en Petén, pero no pudieron y varios de los frailes murieron en el intento.

Una vez establecidas las otras órdenes regulares en la región, se dividieron el área de Guatemala en la cual establecieron sus doctrinas (poblados de indígenas a quienes impartían la religion católica a cambio de que trabajaran en sus enormes haciendas); de esta forma, los mercedarios se establecieron en la region de Chiapas, Soconusco, Huehuetenango y San Marcos,  los Franciscanos en la costa sur del país y los Dominicos en Quiché, Escuintla, Sacatepéquez, y la Vera Paz.  Es posible todavía ver los vestigios de la enorme hacienda de San Jerónimo que los dominicos poseyeron en el valle en donde hoy en día se encuentran los poblados de Salamá y San Jerónimo en Baja Verapaz.

Los dominicios fueron los únicos frailes que no tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en la segunda mitad del siglo XVIII gracias a su enorme influencia en la corona española, pero finalmente fueron expulsados del país y perdieron sus propiedades cuando Francisco Morazán invadió a Guatemala en 1829, ocho años después de la Independencia de Centroamérica.


BIBLIOGRAFIA:

  • Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  • — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.
  • Pons Sáez, Nuria (1997). La conquista del Lacandón. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-6150-5.
  • Ximénez, Francisco (1999). Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala de la orden de predicadores. Vol. I, libro II, capítulo=XII. Tuxtla Gutiérrez: Gobierno del estado de Chiapas. ISBN 968-5025-10-X.
  • Yáñez, Agustín (1992). Doctrina. Fray Bartolomé de las Casas. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-2016-7.

8 de enero de 1525: Pedro de Alvarado regresa a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (entonces en Iximché) tras conquistar la región de Cuscatlán

8enero1525
La conquista de Cuscatlán por las fuerzas de Alvarado (en el recuadro), las cuales estaban compuestas en su gran mayoría por indígenas tlaxcalteras y cholulteras provenientes de México.  Es por ello que los nombres de los poblados de Guatemala y El Salvador tienen el nombre de un Santo en español y un topónimo de origen náhuatl (idioma que hablaban los indígenas invasores).  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El historiador eclesiástico Domingo Juarros relata que una expedición de Pedro de Alvarado a Cusclatlán (hoy El Salvador) terminó el 8 de enero de 1525, con el retorno del español a la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, en donde nombró como alcaldes del Ayuntamiento a Baltazar de Mendoza y a Gonzalo de Alvarado.

De acuerdo a Juarros, la descripción de dicha expedición estaba en el tercer tomo de la “Recordación Florida” escrita por Francisco de Fuentes y Guzmán, la cual deafortunadamente se perdió sin publicarse poco después de la muerte del cronista colonial.  Lo único que se sabe es que Alvarado recorrió 400 leguas y sojuzgó a los pueblos que habitaban la zona, a sangre y fuego indudablemente, ya que el mismo Juarros indicada que habían sido regiones muy pobladas, mucho más que lo que estaban para cuando él escribió su Compendio de Historia en 1808.

Indica Juarros que a pesar de las invasiones en Cuscatlán y el éxito de la empresa, todavía quedaban pobladores indígenas que seguían hostigando a la ciudad de Guatemala, entre ellos los de Jumai, Jalpatagua y Petapa, lo que obligó a Alvarado a organizar una nueva expedición.  Dicha expedición estuvo conformada por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México.


BIBLIOGRAFIA:


 

18 de diciembre de 1527: Pedro de Alvarado consigue del Emperador Carlos V el nombramiento de Adelantado y autorización para conquistar islas en el Mar del Sur

18diciembre1527
Mapa del proceso de conquista de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la versión idealizada que se relata en las escuelas, el proceso de conquista del territorio de Guatemala fue un proceso cruento que incluyó epidemias, traiciones, masacres y estrategias de tierra arrasada.  La historia fue tergiversada a partir de la obra del capitán criollo Antonio de Fuentes y Guzmán quien en su “Recordación Florida” pinta a su antepasado Bernal Díaz del Castillo y a los compañeros de armas de éste como héroes cristianos y a los indígenas como villanos paganos.

El proceso de conquista siguió este patrón:

  1.  Los aventureros españoles que llegaron al continente americano no eran lo más granado de la sociedad peninsular, en la que ya de por sí las costumbres de higiene dejaban mucho que desear.  Eso significa que cuando arribaron al nuevo continente traían consigo muchas enfermedades que rápidamente se propagaron entre los indígenas, matando a muchos de ellos y dejando al resto debilitado para el combate.
  2. Los españoles utilizaron a su favor las rivalidades que existían entre las poblaciones americanas y consiguieran que se traicionaran unas a otras.  De esa forma, se aliaron con los cholultecas y los tlaxcaltecas para derrotar a los aztecas, y luego engrosaron sus tropas considerablemente con estos indígenas para invadir el altiplano guatemalteco.
  3. Ya en Guatemala, recurrieron a ardides y traiciones para eliminar poblados enteros y tomar como esclavos a los sobrevivientes.
  4. Los indígenas que lograron huir, se refugiaron en la Fortaleza natural de Los Cuchumatanes hasta donde no pudieron llegar los españoles.  De allí que el pueblo de los itzáes se mantuviera independiente en la selva petenera hasta 1697, cuando los españoles los atacaron y masacraron.

Triunfador en Guatemala tras este proceso, Pedro de Alvarado regresó a España y consiguió que el emperador Carlos V lo nombrara Adelantado de Guatemala el 18 de diciembre de 1527.  Ya con este título, Alvarado fue facultado para conquistar todas las islas que pudiera encontrar en el Mar del Sur y las tierras hacia el poniente. Además, le correspondería a él y a sus herederos el 12% de todo lo que descubriera y tenía el cargo de Alguacil Mayor, lo que significaba que era la máxima autoridad local.

Alvarado pasó los próximos años preparando una expedición con doce barcos hacia el sur, y así, en 1534 se hizo a la mar.  Desafortunadamente para él, no solamente tuvo muchas bajas entre sus tripulantes sino que terminó en los dominios del Adelantado del Perú, Francisco Pizarro, con quien tuvo que negociar la venta de su flota por estar completamente fuera de su jurisdicción y regresar a Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


 

Diciembre de 1534: el papa Paulo III, íntimo amigo del emperador Carlos V de España, emite la bula para elevar a Obispo al licenciado Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del Reino de Guatemala

diciembre1534
Retrato del Obispo Francisco Marroquin elaborado por el artista español Tomás Mur en 1894.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación parcialmente el texto del artículo del licenciado Federico Hernández de León, en el que se relata la elevación del licenciado Francisco Marroquin a la jefatura de la Diócesis de Guatemala.  El lector observará varios comentarios que hace el licenciado Hernández de León al repecto de algunos personajes históricos muy importantes relacionados directamente con este hecho:

” […] España aprontaba soldados que sometieran a la corona de Castilla pueblos y tierras, y largas filas de clérigos dejaban las costa de Europa, para someter a la fe del Cristianismo las inmensas tribus de idólatras que poblaban estas vastas regiones.  Era Carlos V el poderoso emperador en cuyos dominios no se ponía el sol, y en la silla papal se sentaba Paulo III, que en el trato mundane fuera conocido con el nombre de Alejandro Farnesio.”

“El pontificado de Paulo III es uno de los más ruidosos en el correr de los siglos.  Por su amistad con Carlos V, lanzó una bula de excomunión contra Enrique VIII de Inglaterra, que había repudiado a Catalina de Aragón, pariente cercana del emperador, excomunión que originó el cisma, mantenido hasta la fecha; por esa misma amistad, hizo una alianza para echarse contra los turcos, y soldados españoles y de los estados pontificios, tiñeron con su sangre las aguas del Mediterráneo; bajo tales relaciones de amistad, San Ignacio de Loyola logró que se le reconociera la Compañía de Jesús, que después había de dar esos frutos envenenados que se llaman jesuitas y, por último, convocó el famoso Concilio de Trento, encaminado a extirpar las herejías de la Reforma implantada por Lutero, súbdito del emperador Carlos V.” (Carlos V era rey de Alemania).

“Cuando a Carlos V se le ocurrió elevar a la categoría de Obispado la Iglesia de Guatemala, encontró suave terreno en la voluntad de Paulo III y le fue fácil conseguir que al licenciado don Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del reino de Gutaemala, se le destinara para la jefatura de la Diócesis.  En diciembre de 1534, el papa expidió las bulas necesarias; pero hasta los dos años y medio se pudo celebrar la función solemne de la consagración.”


BIBLIOGRAFIA: