19 de abril de 1525: Cortés cruza la selva petenera

Cortés y sus hombres cruzan la selva petenera y la región del norte de Izabal para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras

Ruta que utilizó Hernán Cortés para cruzar la selva petenera con sus soldados y aliados indígenas para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después de la muerte de Cuauhtemoc, Hernán Cortés emprendió un vaje desde México hasta Honduras para encontrarse con la fuerzas expedicionarias de Cristóbal de Olid, el cual lo llevó a atravesar la inhóspita selva petenera. Aquel viaje fue terrible, no solamente por el terreno y la selva, sino por la mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas cholultecas y tlaxcaltecas que los acompañaban, y por la escasez de víveres que se fue agravando conforme avanzaban.1

Atacados por el hambre lograron llegar al lago Petén-Itzá, en donde los recibieron los habitantes de la isla que se encuentra en él —y que en el siglo XXI es la ciudad de Flores—.  Ajenos a las verdaderas intenciones de los visitantes, los itzáes los ayudaron en lo que pudieron y les proporcionaron la comida que necesitaban desesperadamente.1

De esta visita surgió la historieta de un caballo enfermo que dejó Cortés en la isla.  Los itzáes atendieron al caballo lo mejor que pudieron, pero como nunca habían visto uno antes no sabían como alimentarlo.  Así que de nada sirvieron las viandas que le ofrecieron y el animal murió al cabo de una semana.  Los indígenas lo envolvieron en un saco y lo colgaron en la parta alte de su templo principal, y para perpetuar su memoria unos escultores lo cincelaron en piedra para mostrárselo a Cortés cuando regresara, cosa que nunca pasó.2

Cortés y sus hombres emprendieron nuevamente la marcha, ya repuestos gracias a los cuidados de los itzáes. Pero cometieron un grave error: subestimaron lo inhóspito del terreno y no llevaron suficientes víveres.  De hecho, se internaron en la parte más difícil de toda la región, dirigiéndose hacia el lago de Izabal sin saber lo que les esperaba.3

La temporada de lluvias se adelantó y por las noches los aguaceros causaban estragos entre los expedicionarios, además de generar grandes cantidades de fangales que eran difíciles de transitar con agua o lodo hasta la cintura por horas. Al salir de la selva se encontraron con llanuras sin abrigo ni protección o por montañas rocosas con desfiladeros donde era fácil resbalar.  Ya no había animales para cazar ni plantas comestibles, así que tuvieron que recurrir a comer serpientes y otros reptiles o insectos, lo que a más de uno le provocó un envenamiento.3

Era la temporada de Semana Santa y cuando llegó el Domingo de Ramos, 19 de abril de 1525, los expedicionarios llegaron a una cuesta empinada formada de pedernales de cuarenta kilómetros de extensión.  La lluvia hacía que muchos hombres y bestias cayeran sobre los pedenales, hacíanse graves cortaduras.  En ese momento ya no había víveres y los expedicionarios tuvieron que recurrir a devorar los restos de sus compañeros muertos para poder sobrevivir.  Cortés iba a la retaguardia estimulando a los soldados y a los indígenas sobrevivientes con una pica como si se tratara de animales de carga.4

Después de doce días de este tormento encontraron un río que se había desbordado por las lluvias.  Trabajaron en construir un puente durante tres días y fueron pasando de uno en uno tratando de mantener el equilibro, ya que un resbalón significaba la muerte.  Finalmente, los que sobrevivieron llegaron a un poblado en donde les dieron suficientes alimentos y lograron continuar su marcha para encontrarse con Olid.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 127.
  2. Ibid., p. 128.
  3. Ibid., p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Ibid., p. 131.

16 de abril de 1528: se fijan los precios de mano de obra y artículos básicos

El primer cabildo de Guatemala fija una lista de precios de mano de obra y de artículos para evitar abusos por parte de los artesanos

Ruinas de la Catedral de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala, a finales del siglo XIX. Los detalles barrocos fueron labrados por artesanos locales. Imagen tomada de Mizner Scrapbook Central america.

Los españoles que se radicaron en Guatemala tras derrotar a los principales reinos indígenas tuvieron una tarea difícil para administrar sus nuevos dominios, ya que muchos de ellos eran aventureros sin instrucción que se veían de pronto con la responsabilidad de dirigir una nueva población.1

En 1528 los primeros miembros del cabildo tenían dos problemas principalmente: escasez de operarios y los precios exagerados que cobraban los pocos que había.  Por esta razón, decidieron que lo mejor era fijar los precios de los artículos más comunes y tasar la mano de obra para que ya no hubiera abusos.1

En esa época Alvarado acababa de regresar de España, a donde había ido a negociar su posición a la corte del rey Carlos V y en donde había sido nombrado Adelantado y se había casado con Francisca de la Cueva, mientras que había dejado sus nuevos dominios a cargo de su hermano Jorge.  Desafortunadamente para Alvarado, su esposa falleció al llegar a las costas de México. Por su parte, los miembros del cabildo eran, en ese momento: Jorge de Alvarado, Eugenio de Moscoso, Cristóbal de Robledo, Gaspar Arias, Bartolomé Becerra, Pedro de Valdivieso, Francisco de Arévalo y Andrés de Ulloa.2

He aquí algunos ejemplos de lo que decidieron aquellos pioneros de la administración de Guatemala, y que dejaron muy mal parados a aquellos primeros artesanos:3

  • El costo de herrar un caballo de pies y manos, era de medio peso.
  • Por cargallo, un peso.  Este procedimiento consistía en embarrar y untar a los caballados desde la cruz hasta sus ancas con su propia sangre, mezclada con otros ingredientes, después de haberlos sangrado.
  • Por hacer cien clavos, un peso si el hierro lo ponía el cliente y dos si lo ponía el herrero.
  • Por fabricar un alacrán, es decir, una pieza para freno de caballo, un real.
  • Por hechura de zapatos, dándole el cuero al zapatero, un peso.  Si él lo ponía, peso y medio.
  • Por hacer una capa llana, peso y medio.
  • Por hacer una chamarra, peso y medio.3

También regularon los trámites burocráticos:

  • Por meter una petición al Cabildo, un real.
  • Por llamar a una persona mediante un pregonero dentro de la población, dos reales.
  • Por pregonar una cosa perdida con cuatro pregones, un peso.3

Al final del acta, escribieron: «Los cuales dichos precios, los dichos señores del Cabildo mandan a los dichos artesanos que lleven por sus oficios, o que no lleven más, so pena de los pagar y volver con el cuatro tanto para las obras públicas de esta ciudad, y que lo mandaban y mandaron a pregonar públicamente.  Y que mandan a los dichos artesanos que, pagándoles dichos precios, usen sus oficios, so pena de cincuenta pesos de oro, aplicados para las dichas obras públicas de esta dicha ciudad.«3

En otras palabras: si un artesano se rebelaba contra el decreto, le caería el cabildo sin piedad, así que todo el mundo tenía que trabajar y cobrar lo justo.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1925]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 111.
  2. Ibid., p. 112.
  3. Ibid., p. 113.

25 de marzo de 1524: Alvarado condena a muerte a los dos últimos reyes k’iche’

Tras evadir una emboscada en la que pretendía quemarlo vivo a él y a sus hombres, Pedro de Alvarado hace prisioneros y condena a muerte a los reyes k’iche’ en Q’umakaj

25marzo1524
Mapa de Q’umarkaj (Utatlán) la capital del reino k’iche’ en 1524. Aquí querían emboscar a las fuerzas de Alvarado para quemarlos vivos dentro de la ciudad, pero el plan le falló a los reyes k’iche’ que fueron apresados y posteriormente quemados en la hoguera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la decadencia de la Cultura Maya, sus pueblos descendientes fueron perdiendo poco a poco las características de aquella y se fueron segregando en diferente grupos sociales que se hicieron la guerra unos contra otros.  Así pues, los pueblos indígenas se encontraban en marcada decadencia a la llegada de los españ0les al continente americano:  algunos todavía tenían centros urbanos, como los k’iche’ y k’achik’el, mientras que otros, los itzáes de Tezulutlán —actualmente la zona de las Verapaces y Petén— habían adoptado una forma de vida nómada más adecuada a la región selvática en donde vivían.1

Pedro de Alvarado invadió la región que ocupan los indígenas con centros urbanos en 1524 al frente de trescientos soldados españoles de infantería y ciento veinte de caballería y de varios miles de guerreros tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a las fuerzas de Hernán Cortés en México para derrotar al Imperio Azteca; se estima que por cada soldado español había de diez a treinta guerreros tlaxcaltecas o cholultecas.2

Las armas con que contaban los españoles  —que no eran soldados entrenados de los famosos tercios sino que simples aventureros que huían de la miseria de la península— eran: ballestas, escopetas muy rudimentarias de chispa y mampuesta, y cuatro cañones que se cargaban por la boca con balas de piedra; por su parte, los guerreros mexicanos traían sus arcos, flechas y lanzas.3  Pero hubo un factor muy importante y quizá decisivo en el proceso de conquista, ya que diezmó considerablemente a las poblaciones indígenas americanas tras la llegada de los europeos: la viruela, el sarampión, la gripe, el tifus y la fiebre amarilla que traían las ratas que venían en los barcos y a las que los europeos ya habían desarrollado defensas. De hecho, mientras se llevaba a cabo la conquista del Imperio Azteca en México, las epidemias hacían estragos en las poblaciones del territorio guatemalteco.4

El 20 de febrero de 1524 se produjo la batalla contra los k’iche’ de donde salió la leyenda del guerrero Tecún Umán, la cual se ha documentado que más bien es un registro histórico k’iche’ que ha amalgamado en la figura de aquel gran capitán a sus principales príncipes y capitanes militares que cayeron muertos en aquel combate.5 Alvarado, por su parte, solamente reportó que uno de los principales guerreros había muerto en la batalla de aquel día, en el que murieron muchos k’iche’ al punto que el río cercano se tiñó de rojo.6  Es muy probable que los guerreros k’iche’ hayan estado muy debilitados por las viruelas y otras enfermedades, lo que podría haber contribuido sobremanera a la espantosa derrota.

Ante aquel desastre, los reyes k’iche’ Oxib-Keh, el Ahpop (rey), y Beleheb-Tzy, el Ahpop Quecham (rey electo), se sintieron entre la espada y la pared y convocaron a una gran asamblea de notables para planificar la defensa contra los invasores.  Decidieron que las mujeres, niños y ancianos salieran de las poblaciones y buscaran refugio en las montañas y en improvisadas cuevas, y luego, planearon invitar a los europeos a la ciudad de Q’umarkaj  (Utatlán), que estaba formaba por casas de paredes de madera y techos de paja ubicada sobre unas colinas rodeadas de barrancos que no permitía una salida fácil, para quemarlos vivos en la ciudad.7

Alvarado aceptó la invitación de la comitiva k’iche’ que enviaron los reyes, y sin sospechar nada partió para Utatlán.  Sin embargo, cuando llegaron a la ciudad, la ubicación hizo que el español sospechara que algo no andaba bien, por lo que decidió dejar a sus tropas en las afueras de la población y entrar sólo con un grupo de soldados españoles bien armados.  Ya dentro de Q’umarkaj se confirmaron sus sospechas cuando en medio del agasajo que le hicieron a él y al grupo de españoles se dieron cuenta de que no había ni mujeres ni niños; entonces, Alvarado le agradeció a los k’iche’ por el recibimiento y les dijo que iba a salir de la ciudad para organizar la entrada de las tropas mexicanas.8

Ya en su tienda, Alvarado invitó a los reyes para que le visitaran previo a entrar a la ciudad, y cuando llegaron, sus ayudantes les cayeron encima y los cargaron de cadenas.  Sin apenas reponerse de la sorpresa se dieron cuenta de que estaban perdidos, y se resignaron a su suerte.  Después, Alvarado instaló un tribunal entre sus propios oficiales aventureros y con una farsa de juicio condenó a los reyes k’iche’ a unos días de prisión y luego a morir en la hoguera.8 Cuando los guerreros k’iche’s se dieron cuenta de lo que había sucedido, atacaron a los españoles y a sus aliados tlaxcaltecas y cholultecas y lograron matar a uno de los soldados españoles.9​ Pero en este momento Alvarado ordenó que después de repeler el ataque incendiaran toda la ciudad como escarmiento.10

Tras la destrucción de Q’umarkaj, la cruel sentencia contra los reyes k’iche’ que solamente buscaban proteger a su pueblo de una invasión de aventureros se ejecutó el Viernes Santo de 1524, fiesta sagrada de la religión católica a la que pertenecían los invasores.11

Por su parte, los indígenas itzáes de Tezulutlán, resistieron a la invasión española por muchos años gracias a su estrategia de permanecer en la selva petenera protegidos por la muralla natural de los Cuchumatanes, y fueron el único pueblo independiente de la América Española hasta que finalmente fueron brutalmente conquistados en 1697.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 486
  2. Restall, Matthew; Asselbergs, Florine (2007). Invading Guatemala: Spanish, Nahua, and Maya Accounts of the Conquest Wars (en inglés). University Park, Pensilvania, EE.UU.: Pennsylvania State University Press. ISBN 978-0-271-02758-6OCLC 165478850. p. 16.
  3. Jones, Grant D. (2000). «The Lowland Maya, from the Conquest to the Present«. En Richard E.W. Adams y Murdo J. Macleod (eds.), ed. The Cambridge History of the Native Peoples of the Americas, II: Mesoamerica, part 2 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. ISBN 0-521-65204-9OCLC 33359444. p. 363.
  4. Lovell, W. George (2005). Conquest and Survival in Colonial Guatemala: A Historical Geography of the Cuchumatán Highlands, 1500-1821 (en inglés) (3.a edición). Montreal, Canadá: McGill-Queen’s University Press. ISBN 0-7735-2741-9OCLC 58051691. p. 70.
  5. van Akkeren, Ruud W. Tecun Umam: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas.  Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. pp. 3-7.
  6. Gall, Francis (julio a diciembre de de 1967). «Los Gonzalo de Alvarado, Conquistadores de Guatemala«. En Anales de la Sociedad de Geografía e Historia. XL Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. OCLC 72773975. pp 41-42.
  7. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 487.
  8. Ibid., p. 488.
  9. Recinos, Adrián (1998). Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles; Título de los Señores de Totonicapán. Guatemala: Piedra Santa. ISBN 84-8377-006-7OCLC 25476196.
  10. Sharer, Robert J.; Traxler, Loa P. (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición (completamente revisada)). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9OCLC 57577446. p. 764-765.
  11. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 489.
  12. Jones, Grant D.  (1998). The Conquest of the Last Maya Kingdom (en inglés). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3522-3OCLC 9780804735223. 240 y siguientes.

22 de marzo de 1960: declaran a Tecún Umán como Héroe Nacional

22marzo1960
Anverso y reverso del billete de cincuenta centavos que circuló en Guatemala en la década de 1990 y que tenía la efigie de Tecún Umán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tecún Umán fue reconocido como Héroe Nacional de Guatemala mediante el siguiendo decreto legislativo:

Decreto Número 1344

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que Tecún Umán, egregio personaje de la Historia de Guatemala se perfila en sus anales como supremo Héroe Nacional; 

Considerando: que corresponde al Congreso de la República decretar honores públicos y que éstos deben otorgarse a la memoria de quienes, como Tecún Umán, murieron luchando en defensa del suelo patrio; 

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. — Se consagra a Tecún Umán, Héroe Nacional y símbolo de la defensa de la nacionalidad guatemalteca.

Artículo 2°.— Para honrar su memoria, declárase el 20 de febrero de cada año Día de Homenaje a Tecún Umán.  Las instituciones y los establecimientos públicos y privados de enseñanza, realizarán anualmente en esa fecha, actos cívicos en honor de aquel eximio representativo de la raza autóctona.

Artículo 3°. — Se declara de urgencia nacional, la erección de monumentos que perpetúen la memoria del Héroe Tecún Umán.

Artículo 4°.— Este decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Dado en el palacio del Organismo Legislativo: en Guatemala, a los veintidós días del mes de marzo de mil novecientos sesenta.

        • Jorge Luis Zelaya Coronado, presidente
        • Adrián Calderón Romero, secretario
        • Felipe Neri Barrientos Rosales, secretario1

Ahora bien, ¿quién fué Tecún Umán y por qué el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes lo declaró Héroe Nacional?

La leyenda del enfrentamiento entre el capitán invasor Pedro de Alvarado y el capitán k’iche’ Tecún Umán relata que este último iba al frente de un ejército de miles de guerreros k’iche’, y buscaba al español en los llanos de Urbina. Cuando se encontraron, Tecún Umán se transformó en un águila vestida en plumas de quetzal y voló para atacar a Alvarado. En el primer choque cortó la cabeza al caballo del español, pensando que hombre y animal eran uno solo; pero cuando Alvarado no murió, lo atacó una segunda vez.  Esta vez, el español lo mató con su lanza y  los perros de guerra de los españoles quisieron desgarrar su cuerpo, pero Alvarado los detuvo por un guerrero tan valiente y audaz merecía ser enterrado con todo respeto.2

De acuerdo a esta leyendo, Tecún Umán estaba vestido con tres coronas y con muchas plumas de quetzales, por lo que los españoles bautizaron aquel lugar con el nombre Quetzaltenango, —Lugar de las Plumas del Quetzal—. En cuanto a los guerreros del capitán k’iche’ viendo que su capitán estaba muerto, huyeron pero fueron perseguidos por los españoles que los masacraron en el río que corría por allí y que tornó rojo por la sangre derramada. Aquel río fue bautizado como Kik’el en recuerdo a la matanza.2

Debido a los sucesos fantasiosos que ocurren en la leyenda, la existencia de Tecún Umán se ha puesto en duda.  Sin embargo, existen algunas evidencias históricas sobre la existencia del príncipe k’iche’ de la leyenda, y la primera es una carta que envió Alvarado a Hernán Cortés, en la cual relata que el 20 de febrero de 1524 salió de Xetulul o San Martín Zapotitlán hacia lo que ahora es Quetzaltenango, entonces territorio de los k’iche’ por el camino de Palajunoj.  En el camino montañoso, los emboscaron los indígenas en dos tantas: primero salieron de tres a cuatro mil guerreros, y cuando estuvieron vencidos, salió una segunda ola de aproximadamente treinta mil guerreros que atacaron a los españoles, tlaxcaltecas y cholultecas con flechas.  El segundo ataque también fue infructuoso, ya que los españoles iban a caballo y cargaron contra los atacantes, quienes huyeron espantados al ver a las monturas.3

Entonces, el plan de Alvarado fue el de llevar a los atacantes a campo abierto en caso hubiera un tercer ataque. Cuando éste se produjo, los jinetes hicieron como que salían huyendo, y se dejaron alcanzar por los guerreros k’iche’s, que —según Alvarado— los atacaron esta vez con un ejército aún mayor. Cuando los atacantes los alcanzaron, los jinetes se dieron la vuelta y arremetieron contra ellos, venciéndolos categóricamente.  En esa batalla, de acuerdo a Alvarado: «murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra«.4

Si bien Alvarado no dice nada respecto un combate frente a frente entre él y el señor de Utatlán, ni que un quetzal que se posara sobre el pecho del caído, esta es la primera mención de un personaje que podría ser Tecún Umán en un documento histórico.

Por otra parte, está el «Título K’oyoi» descubierto en 1973 por el antropólogo Robert Carmack, en el cual se describe la versión k’iche’ de la batalla que relató Alvarado en su carta.  Allí menciona que luego de que Alvarado irrumpiera fácilmente contra las fortificaciones de Xetulul, los señores k’iche’ se asustaron y mandaron a pedir refuerzos a Q’umarkaj-Utatlán.  Al enterarse, Tecum, nieto del rey k’iche’ K’iq’ab, salió de inmedio por Tzibachaj (Totonicapán).  El relato en k’iche’ dice:

xel wi nima rajpo achij adelantado Tecum umam rey k’iche’ don k’iq’ab

que traducido quiere decir:

el grán capitán adelantado Tecum nieto del rey k’iche’ don K’iq’ab’.5

Así pues, el nombre del príncipe es Tecum, y Umam simplemente significa que «era nieto de» el rey k’iche’.

De acuerdo al «Título K’oyoi«, la ciudad de Q’umarkaj ya estaba tomando sus medidas contra la invasión y preparando la marcha del gran capitán Tecum con sus soldados hacia la zona de guerra.  En las preparaciones hubo procesiones, bailes y festividades en la que el capitán se atavió con plumas de Quetzal.6

Con respecto a la batalla entre Alvarado y Tecum, el «Título K’oyoi» dice que Tecum cortó la cabeza del caballo de Alvarado, pero cayó en medio de los españoles.  Su cuerpo tenía tres coronas con plumas verdes como si fuera un sol bajando del cielo.  Entonces, cuando ya estaba muerto, Alvarado le preguntó a los tlaxcaltecas y cholultecas que lo acompañaban cómo le iban a poner a aquel pueblo, y ellos le dijeron Quetzaltenango «para alabar al señor«, a lo que accedió el capitán español porque «un gran capitán se murió«.  Después, relata que fue innumerable la gente que murió junto con Tecum y que el agua del río se enrojeció por la sangre, por lo que lo llamaron kik’el (río de Sangre).6

En conclusión: es muy probable que el «Título K’oyoi» sea una versión embellecida por los k’iche’ para relatar su derrota frente a Alvarado y por ello crearon el personaje de Tecum que simboliza a los señores que fueron sacrificados por el capitán español después de vencerlos en combate.  Luego, cronistas coloniales como Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán encontraron documentos en donde se relataban historias similares, y así por errores en la traducción del nombre del príncipe k’iche’ nació la leyenda de Tecún Umán.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1962). Recopilación de la Leyes de la República Guatemala, 1960-1961. LXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. van Akkeren, Ruud W. Tecun Uman: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas.  Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. p. 3.
  3. Ibid., p. 1.
  4. Ibid., p. 2.
  5. Ibid., p. 4.
  6. Ibid., p. 7.

11 de noviembre de 1540: fundan el convento franciscano

Se funda el primer convento franciscano en la recién conquistada Guatemala

11noviembre1540
Ruinas abandonadas del convento francicano en Antigua Guatemala a principios del siglo XX. El templo fue reconstruido en 1960 luego de que fuera devuelto a los franciscano en 1956. En el recuadro: el escudo de armas de la orden de los franciscanos tallado en piedra. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación la descripción que hace el historiador eclesiástico Domingo Juarros sobre la llegada de los frailes franciscanos a Guatemala durante la conquista y principios de la colonia española:1

«El segundo convento [luego del de los frailes dominicos] fue el de los Religiosos de San Francisco. Habiendo estado en Guatemala por los años de 1528 y 29 el V. Padre F. Toribio Motolinéa, de paso para Nicaragua, y de vuelta para México, instado de los vecinos de Guatemala, dió palabra de volver a fundar.  En virtud de ella, el Caballero Gaspar de Arias que era alcalde en dichos años, se encargó del edificio del Convento, y en Cabildo de 20 de julio del año de 1530, se le dio sitio, para la expresada obra, la que emprendió con gran calor, y gastó 1000 ducados en ella, por lo que S. Majestad le hijo merced de Regidor perpetuo.  Pero la fundación del convento no se verificó, hasta el 11 de noviembre de 1540, que llegó la misión, que solicitó y costeó el Señor [Francisco] Marroquín, compuesta de 5 religiosos: F. Diego Ordoñes (Comisario), F. Alonso Bustillo, F. Diego de Albaque, F. Gonzalo Mendez (Diácono), y F. Francisco Valderas (Lego).1

Habiéndose trasladado la Ciudad de Guatemala [tras la catastrófica inundación del 11 de septiembre de 1541] el año de 1543 se fundó en el nuevo sitio Convento con la advodación de San Francisco, quedando en Almolonga el que se había erigido con el título de la Purísima Concepción.1

Llegó a Guatemala por los años de 1544 el Venerable Padre F. Toribio Motolinéa, y otros 24 religiosos: con este refuerzo se trató de fundar la Custodia del Dulcísimo Nombre de Jesús, para cuya erección había alcanzado las facultades necesarias del S. P. Paulo III desde el año de 1536, el Señor Emperador Carlos V.  Celebrose el 1er. capítulo en la Vigilia de Pentecostés, 2 de julio de 1544; en que salió electo primer custodio el citado padre Toribio.  En el Capítulo Genera de Aquila, celebrado el año de 1559, se determinó hacer una Provincia de las Custodias de Guatemala, y Yucatán; y que un trienio se tuviese el Capítulo, y residiese el Provincial en una, y otro en la otra1

Tal fue el sencillo principio de una de las órdenes regulares más poderosas que hubo en la época colonial, llegando a poseer doctrinas en el centro y sur de Guatemala, en donde tuvieron grandes extensiones de tierra en la que trabajaban los indígenas de sus doctrinas, a cambio de la enseñanza religiosa.

Los franciscanos estuvieron en la región hasta 1829, cuando fueron expulsados junto con el resto de frailes regulares por el general Francisco Morazán,2 aunque luego retornaron en 1840 cuando el gobierno conservador recuperó el poder en Guatemala luego de la revolución católico-campesina del general Rafael Carrera.3

Durante el gobierno de los 30 anos que se extendió de 1840 a 1871, los franciscanos recuperaron gran parte del poder económico y político que tuvieron en la época colonial, aunque fuera solamente en Guatemala y ya no en toda Centroamérica.  Pero cuando triunfó la revolución liberal el 30 de junio de 1871, fueron expulsados nuevamente4 y no tetornaron sino hasta en 1956, cuando la nueva constitución del gobierno liberacionista de Carlos Castillo Armas eliminó la prohibición de que hubiera conventos de frailes regulares en el país, a cambio del arduo trabajo que hizo el clero secular al mando del arzobispo Mariano Rosell y Arellano para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1810). Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala I Guatemala: Ignacio Beteta. pp/ 164-165.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 273.
  4. Barrios, J. Rufino (7 de junio de 1872). «Decreto del 7 de junio de 1872 del teniente general J. Rufino Barrios, encargado de la presidencia provisoria de la República». Museo Nacional de Historia (Guatemala).
  5. Asamblea Constituyente (1956). Constitución de la República de Guatemala. Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente.

13 de septiembre de 1543: establecen la Real Audiencia de los Confines

Por Real Cédula del Emperador Carlos V se establece la Real Audiencia de los Confines con sede en la Nueva Valladolid de Comayagua

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Comayagua, Honduras, durante la epoca colonial. En el recuadro: retrato del emperador Carlos V. Imagenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de la destrucción de la ciudad de Santiago de los Caballeros por el deslave del Volcán de Agua el 11 de septiembre de 1541, acaecida pocos meses despues de la muerte del adelantado Pedro de Alvarado, el emperador Carlos V decidió trasladar la Real Audiencia de Guatemala a una nueva sede. Por Real Cédula del 13 de septiembre de 1543 se decidió que la Real Audiencia se llamaría «de Los Confines» y estaría ubicada en la Nueva Valladolid de Comayagua, actualmente en Honduras.1

Aquella nueva Audiencia comprendía las provincias de Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Yucatan y Cozumel, Higueras Honduras, y «cualquier provincia e isla que estuviere en la costa y parajes de las dichas provincias«.  De acuerdo a lo estipulado en la ordenanza XI de las Leyes Nuevas, aquella fue una Audiencia Gobernadora, en sustitución de un gobernador provincial de provisión real;  de esta forma, en el distrito de los Confines ya no iba a haber más gobernadores en cada una de las diferentes provincias, sino que la Audiencia iba a gobernar sobre todas ellas.1

El licenciado Alonso de Maldonado fue nombrado presidente de la primera Audiencia y Cancillería Real de los Confines el 1 de marzo de 1543.  El ya habia sido nombrado gobernador interino de Guatemala por el Virrey de Mexico en 1542,2 y junto con él fueron designados como oidores los licenciados Diego de Herrera, Pedro Ramírez de Quinones y Juan Rogel. Herrera y Rogel desembarcaron en Puerto de Caballos, procedentes de Castilla, el 16 de marzo de 1544, mientras que Ramirez de Quinones zarpó de Sanlucar de Barrameda el 3 de noviembre de 1543, llegando al puerto de Nombre de Dios el 9 de enero de 1544.  Inicialmente llego a Panamá, en donde procedió a sustanciar y sentenciar el juicio de residencia de los oidores de la extinta Audiencia Real de Panamá.  Herrera y Rogel, por su parte, se trasladaron de Puerto de Caballos a la villa de San Pedro de Puerto de Caballos (actualmente San Pedro Sula) para esperar la llegada de Alonso de Maldonado, quien tenía que llegar procedente de Santiago de los Caballeros en Guatemala.3

Maldonado les envió una carta informándoles que se iban a reunir en la población de Gracias a Dios, y ante el cabildo del 13 de mayo de 1544, los tres tomaron posesión de sus cargos y celebraron el primer Real Acuerdo, abriendo la primera sesión publica de la Audiencia y Real Cancillería de los Confines el 15 de mayo de 1544.  En esa oportunidad, acordaron que la sede audiencial fuera la población de Gracias a Dios y no la villa de la Nueva Valladolid de Comayagua, como decía la Real Cédula del 13 de septiembre de 1543, amparados en la facultad regia de la que disponían de elección final de sede; tal y como informaron al emperador Carlos V el 30 de diciembre de 1544, eligieron a Gracias a Dios porque «estaba en mejor comarca y más abundante de mantenimientos que las villas de San Pedro y de Comayagua«.3


BIBLIOGRAFIA

  1. Vallejo Garcia-Hevia, Jose Maria (2008). Juicio a un conquistador. Pedro de Alvarado. Su proceso de residencia en Guatemala (1536-1538)  I. Castilla-La Mancha: Marcial Pons Historia. p. 222
  2. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Vallejo Garcia-Hevia., Juicio a un conquistador, p. 223.

31 de agosto de 1544: conquistadores apelan las Leyes Nuevas

La Real Audiencia de los Confines informa al Emperador de España que Santiago de los Caballeros había apelado las Leyes Nuevas

31agosto1543
Lienzo de Tlaxcala, mostrando los combates entre los indígenas tlaxcaltecas y las tropas de Pedro de Alvarado contra las tropas de la región de Iximché. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 31 de agosto de 1544, el presidente de la Real Audiencia de los Confines, situada en Gracias a Dios, avisó al Emperador que el Cabildo de Guatemala había apelado las Leyes Nuevas, incluyendo el capítulo de los esclavos indígenas, porque los conquistadores no podían exhibir otro título que el de haber tomado a los esclavos en la guerra y que fueron marcados con hierro candente por orden de los capitanes conquistadores y de los gobernadores.  En otras palabras, no les era fácil demostrar que poseían esclavos legítimamente.1 Y, debido a su codicia, decían: «estamos tan escandalizados como si nos enviara a mandar cortar las cabezas» y querían que el rey les compensara por esto, diciendo «páguenos vuestra majestad lo que nos debe y háganos grandes mercedes.1

Ahora bien, ¿qué eran las Leyes Nuevas? Para empezar con esta explicación, se debe hacer un resumen de cómo funcionaba la esclavitud de indígenas en la época de la conquista española.  Cuando Alvarado conquistó el altiplano guatemalteco en 1524, hizo esclavos a los indígenas de Cuzcatlán, Izcuyntepeque, Pazaco, Acaxocal y Tuculcalco; de acuerdo a la lógica del sanguinario conquistador español, data la multitud de indígenas y el corto número de cristianos, no se consquistaría la región si no fuese por los castigos.  Además, aparte de los esclavos de guerra, los españoles también adquirieron esclavos de rescate, que eran aquellos que ya eran esclavos de los indígenas antes de la consquista y que pasaron a manos de los españoles.2

Inicilamente, el aniquilamiento y esclavitud de los indígenas fueron permitidos por los Reyes Católicos debido a que los nativos resistían a los predicadores de la fe católica a mano armada; pero luego, cuando la codicia desenfrenada de los conquistadores amenazaba con despoblar la región recién conquistada, se ordenó en 1530 que ya no se tomaran esclavos indígenas. Los conquistadores guatemaltecos no aceptaron de buen grado esta cédula antiesclavista, ya que estaban acostumbrados a tomar esclavos, y luego de marcar a los indígenas con hierro,  a comerciar con ellos enviándolos a Panamá.  El Ayuntamiento de Guatemala replicó al rey que no podían estar sin esclavos porque ya estaban empezando a extraer oro y porque era necesario esclavizarlos porque eran «acabados de conquistar, indomables y contumaces«.  Suplican al rey que se permita seguir esclavizando y herrando a los indígenas, tanto de guerra como de rescate, para siempre o al menos por el tiempo que el gobernante lo considere necesario.  También hacían ver al rey que muchos estaban endeudados porque habían quintado a los esclavos, y luego éstos habían sido transferidos a otro propietario o habían muerto, pero los conquistadores tenían que seguir pasando el derecho al quinto a favor de la Real Hacienda; en virtud de esto, suplicaban que les perdonaran esas deudas a la Hacienda.3

Aquella solitud guatemalteca surtió efecto y los conquistadores siguieron teniendo esclavos, por lo menos de rescate;  de hecho, llegaron al colmo de agradecer al Rey porque «si dicha provisión se hubiese de ejecutar, demás del notorio agravio y perjuicio que de ella redundaría a la población de la tierra y a los pobladores de ella, por quitarles y prohibir que no puedan rescatqar ni contratar los esclavos que los caciques e indígenas tienen por esclavos, a los mismos indígenas se les seguiría mucho daño, por quitarles el beneficio que recibían en salir de poder de los caciques e indígenas que los tenían como esclavos, por el peligro en que estaban de ser sacrificados, demás que en venir a poder de los cristanos podrían ser instruidos y doctrinados en las cosas de la fe4

En cuanto a los esclavos de guerra, la real cédula de Balpuche del 19 d emarzo de 1533 hizo valer que se tomaran esclavos de esa índole porque todavía había varios caciques de guerra que no estaban dispuestos a aceptar el señorío del rey ni admitir la predicación cristiana.4 Aquella cédula dejaba a Pedro de Alvarado y al obispo Francisco Marroquín la prerrogativa de decidir si se podía o no hacer guerra con justicia y tomar esclavos de la misma; en sentido práctico, los conquistadores guatemaltecos volvieron a gozar del derecho de tener esclavos indígenas de rescate y de guerra.5

Pero la costumbre de marcar a los indígenas con hierro candente en Guatemala hizo que varias autoridades se quejaran ante el rey. Por ejemplo, los franciscanos de México decían que aquella costumbre iba en contra de la ley divina, y que se debía más a la codicia de los conquistadores y caciques, que llegaban al colmo de entregar maceguales —es decir, indígenas comunes que no eran esclavos— como esclavos de rescate.6 Por su parte, el dominico Bartolomé de Las Casas relató en 1535 que en la región «no hay ningún esclavo indígena que justamente lo sea o lo haya sido«, y que la codicia de los conquistadores había llevado más de 12,000 indígenas guatemaltecos, 25,000 nicaragüenses, y 15,000 de las otras regiones al Perú y que «todos eran muertos«; de hecho, concluye diciendo que la gobernación de Guatemala «asola y destruye«.7

En 1539, la corona tomó medidas para evitar la esclavitud de indígenas de rescate.  Primero, privó a los españoles del derecho de rescartar esclavos, pues los cacíques y principales indígenas de Gutaemala tomaban esclavos a los nativos maceguales por cualquier excusa y luego los vendían a los españoles como esclavos de rescate; así pues, la cédula del 31 de enero de 1539 prohibió que se compraran esclavos por este método y que los caciques o principales pretendieran vender sus esclavos a los conquistadores.8

No fue sino hasta la promulgación de las Leyes Nuevas el 20 de noviembre de 1542 que se eliminó la esclavitud por guerra; las leyes decían: «por ninguna causa de guerra ni otra alguna, aunque sea so título de rebelión, ni por rescate, ni de otra manera, no se pueda hacer esclavo indígena alguno: y queremos que sean tratados como vasallos nuestros de la Corona de Castilla, pues lo son«. 8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala, Silvio. (1945). Contribución a la historia de las instituciones coloniales en Guatemala. En: Jornadas.  México: El Colegio de México. pp.24-26.
  2. Ibid., pp. 11-12.
  3. Ibid., pp. 13-14.
  4. Ibid., p. 16.
  5. Ibid., p. 17.
  6. Ibid., p. 18.
  7. Ibid., pp. 19-20.
  8. Ibid., p. 21.

10 de agosto de 1541: notifican a Carlos V la muerte del Adelantado

El obispo Francisco Marroquín notifica al emperador Carlos V la muerte del Adelantado Pedro de Alvarado

10agosto1541
Poblado de Ciudad Vieja, Guatemala, en 2014. Al fondo se observa el Volcán de Agua. En este lugar se ubicaba la capital de Guatemala cuando falleció el Adelantado en 1541. En el recuadro: el emperador Carlos V, quien goberna España, Alemania y el Sacro Imperio Romano en esa época. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al morir Pedro de Alvarado en México, el virrey Antonio de Mendoza envió uan carta con la noticia, fechada 15 de julio de 1541, en México1, la cual llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala hasta el 29 de agosto 2. Por su parte, el obispo Francisco Marroquín envió una carta informándole del hecho al emperador Carlos V, fechada el 10 de agosto de 1541; Marroquín estaba realizando una visita pastoral en Chiapas cuando falleció el Adelantado y por eso lo supo antes que la Audiencia en Guatemala. Marroquín dice en su carta: «acabando de hacer la tasación desta provincia que ha sido harto provechosa, estando de camino para mi casa, recibí cartas del visorey, con las más tristes nuevas que me podían venir, que fue la muerte del Adelantado Don Pedro de Alvarado, así por perder v. mt. el más bueno y leal servidor (a nadie pongo delante) en estas partes, como por el mucho y entrañable amor que yo le tenía […]; deja cincuenta mil pesos de deuda, todos gastados en servicio de v. mt.; él deja seis hijos e hijas desnudos, sin abrigo alguno: él deja muchos sobrinos y deudos que le han servido, sin amparo«.3

Poco antes de morir, Alvarado había nombrado como albaceas a Juan de Alvarado y al obispo Marroquín; no obstante, Juan de Alvarado cedió su derecho en enero de 1542 al obispo Marroquín ya que éste era el más indicado, ya que con él había “comunicado e platicado” de estos asuntos.4 Este testamento, reproducido por Fray Antonio de Remesal en su «Historia general de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala«, consta de treinta cláusulas:5

    • I-II: disposiciones referentes a los esclavos.
    • III-IV: referentes a los solares que se habían asignado a Don Pedro en la nueva traza de la ciudad de Santiago de Guatemala.
    • V-XVII: disposiciones para saldar las deudas que ha dejado.
    • XVIII-XIX: promesas que dejó pendientes de cumplir
    • XX-XXIII: sufragios que se han de aplicar por el alma del Adelantado y de su esposa doña Beatriz.
    • XXIV-XXVII: disposiciones acerca de otras deudas, algunas contraídas con motivo de la armada que zarparía al Mar del Sur.
    • XXVIII-XXX: disposiciones acerca de los bienes que quedasen, después de pagadas todas las deudas, y de los legítimos herederos6

Algunos fragmentos del testamento muestran cómo funcionaban las encomiendas de indígenas esclavos tras la conquista:

Sobre sus esclavos indígenas que estaban en su encomienda:

«Primeramente digo: Que por cuanto el dicho Adelantado dejó en el valle, términos de esta ciudad, una labranza de tierras donde están muchos esclavos casados con sus mujeres e hijos, y a mí me consta no se haber hecho esclavos con recta conciencia: porque en los años primeros de la población de la dicha labranza el dicho Adelantado llamó a los señores principales de los demás pueblos que el dicho Adelantado tenía en encomienda, e les hizo cierta plática y les pidió a cada señor de cada pueblo que le diesen tantas casas con su principales para las poner e juntar en la dicha labranza. Los cuales como le tuviesen por señor e haberlas él conquistado se las dieron así como las pidió. E se herraron por esclavos los más de ellos sin preceder otro examen. E para el descargo de la conciencia del dicho Adelantado e conforme a lo que yo con él tenía comunicado e platicado, y a lo que sabía de su voluntad, digo: que dejo por libres a todos los indios esclavos que están en dicha labranza, milpa e a sus mujeres e hijos. E porque ninguna persona no se entremeta en se querer servir de ellos, lo cual sería en mucho perjuicio suyo. Digo que por les hacer bien quiero y es mi voluntad, porque sé que la misma voluntad tenía el dicho Adelantado, que en las tierras en que al presente están y poseen los dichos indios esclavos, se las tengan e posean e mando que no salgan ni sean sacados de ellas».7

Sobre sus esclavos indígenas que trabajaban en minas de oro:

«Item, por cuanto el dicho Adelantado que haya gloria, dejó muchos esclavos sacando oro en la minas, de lo cual llevó mucha carga para su ánima, por los haber pedido a los indios, que tuvo en encomienda, y habérselos dado de la misma manera contenida en la cláusula antes de ésta: lo cual yo muchas veces se lo dije y así él lo conoció y por tener tantas deudas como dejó no osaba hacer lo que convenía a su conciencia. E siempre el dicho Adelantado me decía que cuando se viese sin deudas dejaría libres a los dichos esclavos. Y por me constar lo susodicho como me consta y descargar la conciencia del dicho Adelantado como la descargo. Digo que en nombre del dicho Adelantado y como cosa que tanto viene a la salvación de su ánima, dejo por libres a todos los indios esclavos, hombres y mujeres y sus hijos que así andan a sacar oro por el dicho Adelantado, y desde ahora todos sean libres para siempre, con aditamento en condición que saquen oro para pagar las dichas deudas que el dicho Adelantado debe y dejó por no haber otros bienes ni rentas de dónde se puedan pagar en tanta cantidad, y en el entretanto saquen oro sean muy bien mantenidos y curados, y tratados y doctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica.” 8

Sobre sus propiedades:

«[…] por cuanto el dicho Adelantado tiene cuatro solares en la plaza de esta ciudad, mando que se edifiquen poco a poco con los dichos esclavos que están en la dicha heredad y labranza y se hagan en los dichos solares unas tiendas con su servicio conveniente para que alquilen, y de los frutos y rentas de las dichas tiendas sean para ayudar a pagar las deudas que el dicho Adelantado debe, guardando siempre cierta parte, la que fuere necesario para el reparo de las dichas tiendas y acabadas de pagar las dichas deudas con el oro que han de sacar las dichas cuadrillas como se contiene en el capítulo antes de este. Y con la ayuda de la renta de dichas tiendas de allí adelante por el descargo de la conciencia y ánima del dicho Adelantado, porque esto es conforme su voluntad, según él conmigo la comunicó, mando que la renta que rentaren las dichas tiendas de los alquileres se distribuyan en casar hijas de conquistadores huérfanas y pobres , por el mucho cargo que el dicho Adelantado es a sus padres en el tiempo de la Conquista, y la tercia parte de las rentas que las dichas tiendas rentaren se dé y distribuya a los pobres del hospital de esta ciudad”.9

Sobre sus deudas a colaboradores:

«[…] por cuanto el dicho Adelantado siempre en el tiempo de la conquista de esta gobernación, y antes y después tuvo mucha gente a su cargo y contrató con muchos y sé yo de él y de otras personas dignas de fe y de creencia que como el dicho Adelantado andaba en la guerra, era en cargo a muchas personas en deudas de dineros y de otras cosas, por tanto que por descargo de su conciencia, digo: Que cualquiera persona que viniere, jurando que el dicho Adelantado le es encargo de alguna cosa, por juramento hecho en juicio, sea creído por él y le sean pagados hasta en cantidad de veinte pesos dando razones legítimas y verosímiles, declarando de qué, y cómo se los deben, los cuales dichos veinte pesos le sean pagados de los bienes del dicho Adelantado.»10

Sobre los cautivos de sus batallas:

«digo que, por cuanto el dicho Adelantado anduvo muchos años en servicio de Su Majestad en la conquista de la isla Española y Cuba y Nueva España, y gobernación de Guatemala, y Honduras, y Perú, y otras partes de las Indias del mar Océano. En las cuales conquistas es mucho en cargo a los naturales de ellas, y por ser personas inciertas y no se poder hacer el descargo necesario a su conciencia, mando que de lo mejor parado de sus bienes del dicho Adelantado que ahora hay y hubiere, se tomen quinientos pesos de oro, los cuales sean para redención de cautivos, y ellos los gasten en redimir los cautivos que la dicha cantidad montare, y no se distribuyan en otra cosa ninguna, ni se entremeta ninguna persona directa ni indirecta a impedir que no se cumpla lo en esta cláusula contenido; y si se estorbare de lo cumplir, esta dicha manda sea en sí ninguna y de ningún valor ni efecto. Las cuales dichas persona sean obligadas a lo cumplir dentro de un año”.11

Declaración de sus bienes para efectos del testamento:

“digo, que para cumplir este testamento, mandas y legados en él contenidos, dejo e nombro por bienes del dicho Adelantado todos los navíos con todos los pertrechos e artillería e municiones que están en la compañía que el dicho Adelantado hizo con el señor visorrey don Antonio de Mendoza y más todos los negros que el dicho Adelantado dejó. Y más todos los intereses y provechos que de la dicha compañía se siguieren. Y más todas las milpas, casas, heredades, ganados y todos y cualesquier derechos y acciones que en cualquier manera pertenezcan al dicho Adelantado, y todas y cualesquiera gracias y mercedes que Su Majestad fuere servido de le hacer o haya hecho para descargo de su ánima, pues todas las dichas deudas que el dicho Adelantado debe, son por cosas tocantes a su real servicio”.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Libro Viejo (1934): De la fundación de Guatemala y papeles relativos a D. Pedro de Alvarado. XII Guatemala: Biblioteca “Goathemala” de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. p: 384.
  2. Pardo, José Joaquín, 1944: Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779, Guatemala:  Unión Tipografáfica. p. 1.
  3. Sáenz de Santamaría, 1964: pp. 164-165
  4. Remesal, Antonio de (1619)Historia de la Provincia de S. Vicente de Chiapa y Guatemala de la orden de nuestro glorioso padre Sancto Domingo: escribense juntamente los principios de las demas provincias de esta religion de las Indias Occidentales, y lo secular de la gobernacion de Guatemala. Madrid: Provincia de Guatemala por Francisco de Angulo. p. 182
  5. Ibid., pp. 182-189.
  6. Díaz del Castillo, Bernal (1968). Historia de la conquista de Nueva España, México: Porrúa. pp.: 632-634.
  7. Remesal, Historia de las Provincia de S. Vicente de Chiapa y Guatemala, p. 182.
  8. Ibid., pp. 183.
  9. Ibid., pp. 184.
  10. Ibid., p. 185.
  11. Ibid., p. 186.
  12. Ibid., p. 188.

6 de agosto de 1526: fuerzas de Alvarado vencen a Cuscatlán

Las fuerzas de Pedro de Alvarado, en su mayoría indígenas tlaxcaltecas y cholultecas, vencen defintivamente al señorío de Cuscatlán.

6agosto1526
Grabado de la Guerra de Cuscatlán. Nótese que entre las fuerzas españolas había soldados indígenas originarios de México que vestían de forma distinta a los indígenas cuscatlecos. En el recuadro: grabado del conquistador Pedro de Alvarado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.,

La sangrienta conquista de la región de El Salvador por parte de Pedro de Alvarado concluyó el 6 de agosto de 1526 con la cruenta batalla contra el señorío de Cuscatlán. Las fuerzas expedicionarias de Alvarado estaban conformadas por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México y participado en la conquista de Guatemala.1 Al terminar la batalla, las fuerzas de Alvarado asesinaron a una gran cantidad de la población y quemaron sus aldeas.2

El conquistador dio la orden que en homenaje a su triunfo, y para dar gracias a Dios por haber «pacificado» aquella tierra de los «indios salvajes«, se celebraría cada 6 de agosto una fiesta en honor a la advocación del día que según el calendario coincidía con la celebración católica de la Transfiguración del Señor. De esta forma, aquella victoria de las fuerzas españolas se celebró hasta principios del siglo XX, con una procesión encabezada por la espada de Alvarado.2

Tras la muerte de Alvarado en México en 1541, su hermano Jorge, para tener sujeta la provincia de Cuscatlán, que era una de las más ricas de esta Gobernación, dispuso se fundase en ella una villa española a la que nombró «Salvador» por haberse ganado la última batalla el día en que la Iglesia Católica celebra la Transfiguración del Señor. Por esta misma razón se dedicó la Iglesia parroquial al Salvador del Mundo. En el altar mayor del templo (construido entre 1546 y 1551 bajo la dirección de Francisco Castellón, mayordomo del templo) se colocó una pesada escultura del Salvador del Mundo, donada por el emperador Carlos V de Alemania y I de España.2

En esa época, Juan Pérez de Sardoal, el rico encomendero y Alcalde Mayor de San Salvador cabalgaba en su caballo negro, armado de todas las armas, custodiando en el desfile la espada de Alvarado, que se guardaba en la ermita del pueblo de Mejicanos y que se paseaba todos los años en San Salvador junto con el Pendón Real de su majestad cada 6 de agosto. Por su parte, su esposa iba vestida de brocatel, en una litera pintada, toda cubierta de revoloteos de cupidos y llevada en hombros de esclavos negros. El Alcalde Mayor poseía miles de indígenas en encomienda y grandes extensiones de tierra.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. Diario 1 (6 de agosto de 2018). Opiniones sobre el significado del 6 de agosto. El Salvador: Diario 1.

5 de mayo de 1582: fallece fray Gonzalo Méndez

Fallece fray Gonzalo Méndez, fraile franciscano que organizó la obra de su orden en Guatemala luego de la conquista española

5mayo1582
Grabado de Sololá y el Lago de Atitlán en 1887, publicado en «Guatemala, Land of Quetzal».  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Fray Gonzalo Méndez nació en La Alcarria, Guadalajara, en España y se formó en la provincia franciscana de Galicia.1  Tomó el hábito en la provincia de Santiago, y se trasladó a América el 18 de diciembre de 1839 a petición del obispo Francisco Marroquín, quien le pagó por el flete y transporte y quien le pidió organizar conventos franciscanos en Guatemala.2 Rápidamente se adaptó a la cultura indígena y aprendió tres idiomas nativos para poder comunicarse y predicar con mayor facilidad. 3

Desarrolló su ministerio entre los indígenas zutujiles de la región de Atitlán, donde fundó el segundo convento católico que hubo en Guatemala y primero de los franciscanos.4 Durante su vida llevó la castidad al extremo, huyendo incluso de hasta conversar con las mujeres, y vivió en una gran pobreza, teniendo solo su zayal y un brevario y durmiendo sobre una tabla en el suelo con un trozo de madera que le servía de cabecera.5 En una ocasión, para una Navidad, tuvo que caminar 36 kilómetros en caminos de difícil acceso para ir a tres poblados diferentes a impartir la misa, y eso que su constitución siempre fue delgada y andaba descalzo.6 Sobre su persona se han tejido numeros relatos y leyendas que lo describen como un misionero ejemplar, dedicado por completo a la evangelización y defensa de los indígenas.3  Por ejemplo, se contaba que como los peces del Lago de Atitlán eran muy pequeños y llenos de espinas, hizo llevar a él peces más grandes del Pacífico para que mejorara la pesca; sin embargo, cuando la demanda por los peces de Atitlán se incrementó más allá de las posibilidades de los indígenas, fray Gonzalo Méndez «cerró la laguna» y desde entonces no se pudo pescar los grandes peces que había traído.7

Méndez fue custodio y provincial del convento franciscano de Atitlán, y también de Yucatán, hasta que fue trasladado a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, a una edad avanzada, donde murió el 5 de mayo 1582 a los 77 años en el convento de San Francisco, luego de 41 años de dedicarse a la catequización de los indígenas guatemaltecos.4,8,9  Fray Juan Casero de la orden de los frailes Menores, ministro provincial de la provincia del nombre de Jesús en Guatemala, reportó a sus superiores de la orden franciscana que fray Gonzalo Méndez le contó poco antes de morir sobre la siguiente visión que tuvo tras la muerte del emperador Carlos V:10

«Estando ya en lo último, me mandó que me confesase, y fuese a decir misa, y cuando vine me mandó por santa obediencia, que a nadie en su vida dijese lo que me quería decir, y que había enviado a llamar al señor presidente, y al señor obispo para decirles este caso, y no habían venido y se le acababa la vida; y después de haber dado muchos suspiros y sollozos, y derramendo muchas lágrimas me dijo: ‘Tan vivo tengo la representación de lo que os quiero decir, que jamás a hombre ni aun en confesión dije, ni puedo absternerme ni dejar de causarme alteración grande en el alma de contento, mezclado de una tristeza, si acaso será conmigo tan justo Dios, siendo como he sido mayor pecador, que sean más los años de mis penas, y aun esto sería consuelo.  No temo muerte ni pena, como yo no pierda a Dios.’  Consoléle entendiendo era causa triste, y tomándole las manos me mandó otra vez a jurar, y luego dijo: ‘Desde que yo tuve uso de razón, tuve particular amor al emperador Carlos V que todos los días de mi vida, hasta cuatro años de su muerte, hice particular oración por él, y con más ahínco que por alguna otra cosa, hasta los cuatro años después de la muerte del dicho, que acabando yo de decir misa, en la cual le encomendéa Dios, y viéndome el coro, y estando en la acostumbrada oración por él, ví una visión, ni sé si en cuerpo, o fuera del cuerpo. Sé que fue en breve tiempo, y que fue estando yo despierto y libre, que ni era hora de sueño, ni yo estaba en disposición de ello, pues me hallé acabado el caso, de rodillas, como antes lo estaba.  Vi un juicio de Dios formado, y una sola una silla de Majestad en la cual Nuestro Señor estaba asentado, cerca de todos los santos y ángeles, y vi entrar en el juicio a un hombre afligido, y como que salía de una larga prisión aherrojado y cansado, al cual acusaron, los demonios de gravísimos pecados que había cometido, de que jamás había hecho penitencia y atestiguaban con los ángeles y santos, los cuales todos confirmaron ser así que había hecho casos enormes en que no le habían visto penitente y el emperador Carlos V (que yo le conocí en el aspecto) aunque todos lo acusan, no parecía tener nada, ni habló en su disculpa, solo levantó con grande acatamiento los ojos, y los puso con mucha confianza en Dios como que le pedía declaración de la verdad; y sin hablar, Dios le mostró en sí mismo a todos los santos y ángeles, que aquellas cosas de que el emperador era acusado, no habían sido en él culpas, poruqe las había hecho por particular revelación suya, y que en ellas no había sido sino ministro de la justicia divina, por particular orden divino, y que antes había merido en ello: y con esto se le llenó el rostro de alegría al emperador, y todos los santos ángeles adoraron a Dios en aquel secreto, y muy contentos y alegres aventaron a los demonios, y tomando por la mano Dios al emperador le llevó consigo a su gloria.’11

Al sepelio de fray Gonzalo Méndez asistieron gran cantidad de indígenas, que lo estimaban profundamente, además de los miembros de las otras órdenes, de la Real Audiencia, del obispo de Guatemala y el de la Verapaz.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. González Ochoa, José María (2003) Quién es quién en la América del Descubrimiento. Madrid: Acento.
  2. de Sandoval, Prudencio (1847). Historia del Emperador Carlos V, rey de España. 8 Madrid: La Ilustración. p. 236.
  3. — (2015). Protagonistas desconocidos de la Conquista de América. España: Nowtilus. p. 241.
  4. Recinos, Adrián (1980) Literatura Maya. Venezuela: Ayacucho. p. 183.
  5. de Sandoval, Historia del Emperador Carlos V, p. 236.
  6. Ibid., p. 237.
  7. González Ochoa, Protagonistas desconocidos de la Conquista de América, Ibid., p. 242.
  8. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 19.
  9. de Sandoval, Historia del Emperador Carlos V, p. 233.
  10. Ibid., p. 234.
  11. Ibid., p. 235-236.