28 de enero de 1850: reeligen a Vasconcelos en El Salvador

A pesar de una prohibición constitucional, Vasconcelos logra reelegirse como presidente de El Salvador con el objetivo principal de derrocar al gobierno conservador de Guatemala.

28enero1850
El antiguo Palacio Nacional en San Salvador, que fuera destruido por un incendio en 1889. En el recuadro: el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, quien gobernó en ese palacio hasta 1851. Imágenes tomadas de «Historia de El Salvador» y Wikimedia Commons.

El presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, como todos los liberales criollos de su época, detestaba profundamente a los criollos aristócratas guatemalecos, ya que consideraba que éstos habían estado abusando de su posición ante la Corte Española para aprovecharse económicamente de los criollos liberales hacendados de las provincias.  Por esta razón, cuando llegó a la presidencia de El Salvador, apoyó constantemente las bandas de forajidos y de exiliados que intentaban crear zozobra en la República de Guatemala, entonces presidida por el capitán general Rafael Carrera.1

Durante la primera presidencia de Vasconcelos, la capital salvadoreña se convirtió en el centro de las conspiraciones contra el régimen guatemalteco que organizaban los emigrados liberales.  Así, el presidente salvadoreño apoyó al antiguo estado de Los Altos para que se separara nuevamente de Guatemala, y proporcionó suministros a «los lucíos» que mantenían en zozobra al gobierno guatemalteco y al general José Dolores Nufio que incursionaba en Chiquimula, logrando finalmente que renunciara el presidente Carrera en agosto de 1848 tras someter fuerzas alzadas de Los Altos en Patzún.2

Carrera se fue al exilio a México y los criollos liberales guatemaltecos recuperaran el poder, pero no pudieron resolver la caótica situación que ellos mismos habían ayudado a provocar, y el país cayó en un caos total.  Fue tal el desorden, que los generales hermanos Vicente y Serapio Cruz llegaron a entrar con sus fuerzas rebeldes a la ciudad de Guatemala y firmar un convenio con el presidente Mariano Paredes para quedarse con el poder.3   Viendo que la situación se le iba de las manos, Paredes permitió el retorno de Carrera a quien le dio la Comandancia General de Armas, provocando así el exilio masivo de criollos liberales hacia El Salvador, en busca de la ayuda de Vasconcelos.4

Los liberales convencieron a Vasconcelos de que había que tomar a Guatemala a sangre y fuego y salir de Carrera y de los conservadores para lograr la unión centroamericana. Por esta razón el presidente salvadoreño dispuso reelegirse, para lo cual tuvo que alterar el orden constitucional de su país e incluso renunciar temporalmente al poder, dejando la presidencia en el senador Ramón Rodríguez en lo que se resolvía lo de su reelección.4  Tras la campaña electoral contra el conservador José María San Martín, Vasconcelos fue reelecto el 28 de enero de 1850, junto con Félix Quiroz como vicepresidente, tomando posesión el 4 de febrero.5

En su discurso de toma de posesión para su segundo período, Vasconcelos dejó claro que su intención era atacar a Guatemala: «Os hablo, con mi corazón y con la mayor franqueza.  Ni antes, ni ahora me he considerado ni me considero capaz de ocupar el primer puesto del estado… La ley encarga al Ejecutivo mantenerse las mejores relaciones con los estados hermanos y yo no he descuidado medio alguno que pudiera contribuir a mantenerlas y estrecharlas, alejando toda ocasión de que fueran perturbadas… Hay un punto, un punto capital e interesantísimo de que yo no dejaré de ocuparme ni de exictar vuestro patriotismo ardoroso, para que os ocupéis también de preferencia: me contraigo a la reorganización nacional… Nos vemos en la ocasión más oportuna, para sentar sus bases, contando con la decidida cooperación de los gobiernos de los estados de Nicaragua y Honduras…»5

Con su único objetivo muy claro, el presidente reelecto pasó todo el año de 1850 preparando la invasión, logrando reunir a cuatro mil efectivos entre salvadoreños, hondureños y exiliados guatemaltecos y colocándose al frente del ejército.6 Un año exacto después de haber sido reelecto, Vasconcelos envió una extensa carta al gobierno de Mariano Paredes, en la que, olvidando convenientemente que su propio gobierno había promovido la anarquía en Guatemala, decía que el gran desorden que había en este país en 1848 había obligado al gobierno salvadoreño a tomar medidas para prevenir que la revolución se extendiera a su territorio y para proteger el interés general de Centroamérica. Según Vasconcelos, parecía que la victoria liberal de 1848 debería haber asegurado la paz y el orden, pero que el retorno de Carrera había creado un problema de seguridad para Honduras y El Salvador, y había hecho más difícil que se lograra la unión centroamericana.  Además, acusaba a los guatemaltecos de haber instigado desórdenes en los estados vecinos mencionado dos ocasiones en que, según él, tropas guatemaltecas habían incursionado en el territorio de El Salvador y de Honduras.  Por su parte Carrera, seguía diciendo Vasconcelos en su nota, había amenazado con exterminar a El Salvador hasta el último poblado, y había enviado a sus agentes para causar problemas; por lo tanto, el poder de Carrera en Guatemala amenazaba a los otros estados y el único camino que le quedaba a El Salvador era de las armas.  Al final de la carta, Vasconcelos dió un ultimátum al gobernante guatemalteco, diciendo que para evitar el derramamiento de sangre todo el gobierno tenía que renunciar, que Carrera fuera expulsado del territorio centroamericano, que se debía permitir a las tropas invasoras tomar el control del país por el tiempo que fuera necesario, y que se convocara a una Asamblea Constiuyente para que se garantizaran nuevas elecciones.7

Por supuesto, el gobierno guatemalteco contestó negativamente al ultimátum de Vasconcelos, pero cuando la respuesta le llegó a éste el 3 de febrero de 1851, ya su ejército había sido aplastado por Carrera en la Batalla de La Arada un día antes, lo que dió un dramático giro a los acontecimientos, ya que fueron las fuerzas de Carrera las que invadieron El Salvador exigiendo que renunciara Vasconcelos a quien finalmente depuso su propio congreso el 22 de febrero.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160.
  2. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112-115.
  3. Hernández de León., El libro de las Efemérides, p. 161
  4. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Ibid., p. 162.
  6. Ibid., p. 163.
  7. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 239-240.
  8. Ibid., p. 240-241.

16 de enero de 1851: Vasconcelos envía declaración de guerra a Guatemala

El presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, nombrado general en Jefe

16abril1851
La ciudad de Santa Ana en El Salvador, próxima a la frontera con Guatemala. Desde aquí envió el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos el oficio declarando la guerra a Guatemala. En el recuadro: retrato de Vasconcelos que aparece en una estampilla postal de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la conferencia con Juan Lindo en Ocotopeque el 4 de enero de 1851 en la que sellaron su alianza contra el gobierno conservador de Mariano Paredes en Guatemala, se reunieron allí los militares liberales que tenían resentimiento en contra el Comandante de las Fuerzas de Guatemala, el general Rafael Carrera, entre ellos el francés Isidoro Saget, y los generales Santos Guardiola y Francisco Ferrera.1

Mientras tanto en Metapán, en el lado salvadoreño de la frontera con Guatemala, se reunieron los generales Trinidad Cabañas y Gerado Barrios, quienes habían participado en la fallida invasión de Francisco Morazán contra Guatemala en marzo de 1840. Estos militares estaban ansiosos por entrar como vencedores a la Ciudad de Guatemala tras la derrota que sufrieron frente a las tropas de Carrera en ese oportunidad.1

La prensa salvadoreña estimulaba los ánimos contra el gobierno guatemalteco, y las proclamas de los gobernantes de El Salvador y Honduras enardecieron los patriotismos aún más.  Ambos países estaban seguros de que iban a ganar la batalla que se aproximaba, pues contaban con diez jefes militares, entre mariscales y generales, que tomaron el mando de las diferentes divisiones, mientras que el presidente salvadoreñ, Doroteo Vasconcelos, quedaba al frente del mando supremo.1

Así pues, ya con todos estos preparativos listos, Vasconcelos envió el siguiente oficio a la Cancillería Guatemalteca, el cual partió el 16 de enero:

«Ejército unido de Honduras y El Salvador.  Del General en Jefe.  Santa Ana, enero 15 de 1851.  

Señor Ministro de Relaciones del Supremo Gobierno de Guatemala.

He llegado a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la Constitución de El Salvador, y vengo plenamente autorizada para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados.

En tal concepto, y para manifestar a esa administración los motivos de esta conducta, y de proponer los medios de evitar la confusión de sangre, dirigiré a usted un oficio en que se expliquen con claridad.  Irá conduciéndolo un oficial, para el cual espero se digne usted expedir un salvo conducto, si es que su gobierno está anuente a recibir la citada explicación.  Y en tal caso, la contestación y el pasaporte podrá venir por extraordinario violento, dirigido a la Administració de correos de esta ciudad en donde será pagado.  Tengo el honor de suscribirme de Ud., 

Doroteo Vasconcelos2

Pero el correo que portaba el oficio de Vasconcelos llegó a la Ciudad de Guatemala hasta el 21 de enero, y para entonces ya las tropas del Ejército Unido de El Salvador y Honduras se había movilizado a la frontera con Guatemala, a la que invadieron al día siguiente, entrando por Chingo en la frontera en Jutiapa y El Salvador.3

El general presidente Paredes encomendó entonces la tarea de defender a Guatemala al Comandante de las Fuerzas Armadas, quien salió de inmediato con sus tropas a detener a los invasores.  Se preparaba entonces el escenario para la Batalla de la Arada, que ocurrió el 2 de febrero.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico. (1963) [1926] El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p.85
  2. Ibid., p. 86.
  3. Ibid., p. 87.

4 de enero de 1851: sellan alianza contra Carrera

Los presidentes de El Salvador y Honduras, Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo, respectivamente, se reunen para sellar la alianza contra Guatemala.

4enero1851
Localidad de Ocotepeque, en la República de El Salvador. Aquí se reunieron los presidentes Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (en los recuadros) para sellar la alianza contra el gobierno guatemalteco de Mariano Paredes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1848, el Dr. Doroteo Vasconcelos fue electo presidente de El Salvador, lo que llevó a los liberales al poder en ese país, y con ello, un fuerte sentimiento anti-guatemalteco.1 Desde un principio empezó a acoger exiliados liberales guatemaltecos que iniciaron una campaña de desprestigio desde la prensa y en las principales tertulias salvadoreñas. Además, Vasconcelos apoyó a los montañeses que lideraba Serapio Cruz (Tata Lapo) y prometió ayuda a los criollos liberales de Los Altos, para que se independizaran nuevamente.2

El gobierno de Carrera estaba en crisis y éste, comprendiendo que la situación se le salía de las manos, y aunque arrolló a las fuerzas de Tata Lapo en Patzún el 14 de agosto de 1848, aceptó la proposición de los criollos de ambos partidos y presentó su renuncia, saliendo al exilio el 5 de agosto de 1848.  A partir de ese momento, Los Altos formalizaron su Independencia, y Guatemala entró en una crisis tan grave, que apenas unos meses después estaban pidiendo a Carrera que regresara a hacerse cargo de la situación.3

Vasconcelos recibió a todos los criollos liberales que salieron huyendo tras el retorno de Carrera a Guatemala, y permitió que en la ciudad de San Salvador se planificara el derrocamiento del régimen conservador guatemalteco.  Entre los que llegaron estaba el general Agustín Guzmán, ex-jefe de las Fuerzas Armadas del Estado de Los Altos. Este estado se había formado nuevamente aprovechando la renuncia del ex-presidente Carrera, y al frente de las tropas se colocó el general Agustín Guzmán, quien había sido el Jefe de las Fuerzas Armadas de ese estado.  Guzmán enfiló hacia la ciudad de Guatemala, y la hubiera tomada fácilmente a no ser porque el presidente Mariano Paredes se trasladó a la Antigua Guatemala, donde estaban acampando las fuerzas de Guzmán, y convenció a éste de firmar un convenio para lograr la reincorporación pacífica de Los Altos a Guatemala,4 mientras por otro lado ayudaba a Carrera a llegar a Guatemala.   Cuando Guzmán se dió cuenta del ardid, era porque estaba buscando ayuda en el exilio en El Salvador.4  Guzmán recibió ayuda de Vasconcelos y de los exiliados y marchó para Guatemala con la intención de derrocar a Carrera, pero fue derrotado y murió en combate en la ciudad de Guatemala el 14 de octubre de 1849.5

A finales de 1850, el general José Dolores Nufio intentó nuevamente  alzarse contra Guatemala con la ayuda de El Salvador, y el gobierno de Paredes tuvo que preparar sus tropas para resguardar la integridad nacional, enviando a Carrera al frente de ellas.  Al ver esto, Vasconcelos creyó que había llegado su hora para el ataque frontal, y el 4 de enero se reunió en Ocotopeque con el presidente de Honduras, Juan Lindo, para sellar la alianza en contra de los conservadores guatemaltecos.6 Aquella reunión  en este poblado fronterizo entre los tres países fue el inicio de la mayor campaña militar de los liberales contra Guatemala, que desembocaría en la Batalla de La Arada, en la que triunfaron las fuerzas de Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 235.
  2. Hernández de León, Federico (1965) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. VII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.74.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1959) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. IV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 87.
  6. – (1963) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 88.

2 de febrero de 1851: la Batalla de la Arada

El general Rafael Carrera aplasta a los liberales centroamericanos en la Batalla de la Arada, iniciando por fin el desarrollo de Guatemala

2abril1885
Monumento al general Rafael Carrera en San José La Arada. En el recuadro: retrato del general Rafael Carrera, representado como fundador de la República de Guatemala. Imágenes tomadas de Google Earth y Wikimedia Commons.

Los primeros treinta años de vida independiente de Guatemala estuvieron marcados por la Guerra Civil Centroamericana,1 la invasion del general liberal Francisco Morazán en 1829,2 la expulsión de los aristócratas guatemaltecos,3 la revolución católico-campesina contra Mariano Gálvez en 1838,4 el intento de formación del Estado de Los Altos5 y la segunda invasion de Morazán en 1840, en donde fue derrotado definitivamente por Carrera.6

Tras la derrota de Morazán, Carrera se convirtió en el hombre fuerte de Guatemala, pero eso no impidió que hubiera constantes revueltas, invasiones desde El Salvador y Honduras, y que el Soconusco se anexara a México por sentir que estaba abandonado por las autoridades guatemaltecas.7  Eventualmente Carrera llegó a la Presidencia del Estado en diciembre de 18448 y fundó la República de Guatemala el 21 d emarzo de 1847,9 pero la situación siguió deteriorándose y llegó a un punto crítico en 1848, cuando los criollos (tanto liberales como conservadores) le pidieron a Carrera que renunciara al poder para hacerse ellos cargo de la situación.10

Carrera se fue a México tranquilamente, pues conocía perfectamente la ineptitud política de los criollos y sabía que y la situación se iba a poner todavía peor.  Y tenía razón. El Estado de Los Altos intentó resurgir una vez más,11 y las rebeliones se recrudecieron.  Por si eso no fuera poco, los efectos de la guerra civil en Yucatán en donde los indígenas se alzaron y empezaron a cometer masacres en contra de los criollos y europeos,12 aterrorizó a los criollos aristócratas guatemaltecos, que obligados por las circunstancias, tuvieron que pedirle a Carrera que regresa al poder, sabiendo de sus fuertes alianzas con los campesinos indígenas del país.  Los criollos liberales, por su parte, huyeron hacia El Salvador y Honduras, en donde se organizaron con los gobiernos liberales de esos países, en especial el del salvadoreño Doroteo Vasconcelos, para acabar de una vez por todas con el régimen católico-aristócrata-campesino que Carrera impuso en Guatemala.13

Finalmente, el 28 de enero de 1851 llegó el día en que los criollos liberales lograron formar una fuerza formidable para derrotar al gobierno de Carrera.  Ese día, el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, que había acogido a los refugiados liberales desde que Carrera recuperara el poder en 1849, llegó a la frontera con Guatemala al frente de un ejército liberal aliado de El Salvador y Honduras, junto con varios exiliados guatemaltecos, y dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala un extenso comunicado, en cual se exigía lo siguiente:14

    1. Que el presidente guatemalteco Mariano Paredes abandonara el mando, para que fuera ocupado por un hombre de confianza de los liberales.
    2. Que comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala, general Rafael Carrera, fuera exiliado del país, debiendo ser conducido hacia alguno de los puertos del sur por un regimiento salvadoreño.
    3. Que una vez estuvieran en poder del mando de Guatemala los liberales, se convocara a una Asamblea Constituyente.
    4. Que el ejército salvadoreño ocupara los territorios de Guatemala que considerara conveniente y por un tiempo indefinido.14

Ante aquella absurda solicitud, el gobierno de Paredes respondió lacónicamente así:

«No tiene usted autoridad por las leyes de San Salvador para hacer declaratorias de guerra y no pudiendo mandar tropas sin permiso de las cámaras. Al presentarse armado, declarando la guerra a Guatemala, este gobierno, considera a usted y a los que lo acompañan como facciosos ejecutando una atentado en contra de la soberanía y libertad de la República de Guatemala. No nos corresponde, pues, otra cosa que dar conocimiento del anuncio que usted hace de que se introducirá con tropas en este territorio; al general en jefe del ejército de Guatemala que guarnece las fronteras, para que obre al honor y seguridad de la República. Dios guarde a usted muchos años.»14

El ejército aliado que comandaba Vasconcelos era el más poderoso visto hasta aquel tiempo en la región; cuatro mil quinientos efectivos militares.  Pero los militares que estaban al mando eran:15

    • General Isidoro Saget, militar francés muy experimentado en otras guerras contra Guatemala bajo el mando de Francisco Morazán. Se le nombró Jefe del Estado Mayor del Ejército, pero debido a su avanzada edad tuvo muchas dificultades para dirigir a los generales que comandaban las diferentes divisiones.
    • General José Santos Guardiola, comandante de la 1.ª División
    • General Ramón Belloso, comandante de la 2.ª División
    • General Indalecio Cordero, comandante de la 3. ª División
    • General Domingo Asturias, comandante de la 4. ª División.
    • General José Trinidad Cabañas, a cargo de la división hondureña
    • General Gerardo Barrios, Jefe de la división San Miguel.
    • Además mandaban otros cuerpos de tropa, los generales salvadoreños Ciriaco Bran y Carrascosa, además de dos generales guatemaltecos renegados: José Dolores Nufio y Doroteo Monterroso.

De lado de Guatemala llegaron a reunirse dos mil hombres comandados por el teniente general Rafael Carrera, comandante en jefe de las fuerzas armadas de Guatemala; y a diferencia del ejército aliado, en que la oficialidad estaba compuesta por generales que no habían combatido juntos nunca, los oficiales de Carrera eran coroneles que habían luchado con él en numerosas campañas desde 1838. Ellos eran:

    • Coronel Manuel María Bolaños
    • Coronel Vicente Cerna y Cerna, corregidor de Chiquimula
    • Coronel Ignacio García Granados, comandante de la 1.ª división
    • Coronel Joaquín Solares, comandante de la 2. ª división
    • Teniente Coronel Leandro Navas, a cargo de la retaguardia
    • Coronel Mariano Álvarez, oficial de artillería

El 29 de enero, la vanguardia del ejército aliado, compuesta por quinientos hombres,  ingresó a Guatemala por tres lugares diferentes: Piñuelas, Agua Blanca y Jutiapa, mientras que el grueso del ejército marchó desde Metapán. Carrera por su parte, tras observar la forma en que ingresó el enemigo se dió cuenta de que era poderoso pero que no tenía un estratega como Morazán; entonces fingió una retirada, haciendo que el enemigo lo siguiera hasta el sitio que él deseaba. De esta forma, escogió su propio terreno para la lucha, en La Arada, en donde la topografía ayudaba a sus fuerzas. De esta forma, el 1 de febrero de 1851, ambos ejércitos se encontraron en las riberas del río San José.​16

Carrera fortifico las estibraciones del cerro de La Arada, aprovechando sus colinas suaves, de aproximadamente cincuenta metros de altura sobre el nivel del río; y también tomó debida nota de que entre dicho cerro y el río había aproximadamente trescientos metros de vegas, mientras alrededor había siembras de caña de azúcar. Luego, dividió sus fuerzas en tres secciones: la izquierda, dirigida por Cerna y Solares; la derecha comandada por Bolaños, y él mandaba personalmente desde el centro, donde colocó la artillería. Finalmente, dejó a quinientos hombres en Chiquimula en defensa de la plaza y previniendo cubrir una posible retirada. De esta forma, solamente utilizó mil quinientos hombres guatemaltecos contra un enemigo de cuatro mil quinientos efectivos, sabiendo que la topografía de La Arada le favorecía.15,16

El 2 de febrero se inició el combate a las 8:30 de la mañana, cuando los aliados tomaron la iniciativa atacando por tres puntos diferentes y abriéndose un fuego muy vivo por ambas partes. La primera carga de los aliados fue repelida por los defensores de la colina; al segundo ataque los aliados lograron tomar la primera línea de trincheras, de donde nuevamente fueron arrojados. A la tercera carga, la fuerza hondura-salvadoreña avanzó más, hasta llegar a confundirse con los soldados guatemaltecos, que peleaban ahora cuerpo a cuerpo y a punta de bayoneta, mientras que la artillería guatemalteca castigaba duramente el grueso de los atacantes.15,16

En el punto más álgido de la batalla, cuando el resultado parecía incierto, Carrera ordenó que se incendiasen los cañaverales que flanqueaba la vega del río donde operaba el ejército invasor. De esta forma rodeó al enemigo ya que ahora tenía frente a sí el fuego vivo del ejército guatemalteco, por los flancos un incendio y hacia atrás el río, que dificultaba la retirada. Al ver esto la división central aliada cundió en pánico y comenzó una retirada desorganizada.15

El general Saget ordenó tocar retirada para el cuerpo de Cabañas, la división hondureña que peleaba junto a la salvadoreña en el centro, pero todo el ejército emprendió la huida. Aproximadamente a las cinco de la tarde, se inició un retroceso de las líneas aliadas, que era más bien una fuga, que una retirada estratégica.  Entre el humo y las cenizas quedó el campo poblado de cadáveres, mientras que los quinientos hombres que habían estado en la retaguardia, se lanzaron en persecución de lo que quedaba del ejército aliado, el cual buscaba desesperadamente las fronteras de sus países. El presidente Vasconcelos, por su parte, salió huyendo hacia El Salvador, mientras se vio cruzar en la frontera hondureña a dos generales que montaban el mismo caballo.15,16

Carrera, a diferencia de muchos de los llamados generales que han gobernado el país, sí combatió junto con sus tropas en el frente. Cuando terminó el combate advirtieron que no aparecía, y lo buscaron entre los muertos hasta que finalmente lo encontraron «tendido a la sombra de un árbol, boca arriba, con los brazos en cruz y respirando lentamente; en su mano derecha sostenía su sable tinto en sangre, el cual no podía soltar pues tenía la mano hinchada por la pelea14

El recuento final de las pérdidas de los aliados arrojó quinientos veintiocho muertos, doscientos prisioneros, mil fusiles abandonado en el campo de batalla, trece mil cartuchos útiles abandonados, multitud de bestias y equipajes, once cajas de guerra y siete piezas de artillería.   Y Carrera quería más.  Hizo reagrupar al ejército y cruzó la frontera en El Salvador; se encontraba acampando en Santa Ana, cuando recibió órdenes del presidente Mariano Paredes de regresar a Guatemala en vista de que los aliados solicitaban la paz.

Algunos meses después, Carrera se convirtió en el gobernante absoluto de Guatemala, y a partir de entonces se empezó a trabajar en infraestructura y desarrollo en el país, porque por primera vez en treinta años reinó la paz en el territorio guatemateco.  Muy pocos se atrevieron a invadir a Guatemala desde entonces, y aquellos que se aventuraron siempre obtuvieron resultados desastrosos; por esta razón los criollos liberales esperaron pacientemente hasta que pasaran seis años después de la muerte del presidente mestizo para retomar el poder en el país.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 5 y siguientes.
  5. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  6. García, J.M. (1963); Soconusco en la historia, México D.F.
  7. Carranza, Jesús E. (1897) Totonicapán. Un pueblo de Los Altos, Apuntamientos para su Historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango: Establecimiento Tipográfico Popular
  8. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229.
  9. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 73-76.
  10. Carranza, J.E. et. al., Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán).  p. 112.
  11. Paredes, Mariano; Guzmán, Agustín (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  12. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  13. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  14. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  15. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 270 y siguientes.
  16. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.

15 de diciembre de 1848: restablecen milicia cívica en la Ciudad de Guatemala

En medio de una gran crisis de gobernabilidad e invasiones, el gobierno restablece a milicia cívica en la Ciudad de Guatemala

15diciembre1848
Una excursion en las faldas del Cerrito del Carmen.  Al fondo, la Iglesia de La Candelaria. En este barrio nació el general Rafael Carrera. Imagen de Eadweard Muybridge, tomada en 1875.

En 1848, los criollos de ambos partidos consideraron que Rafael Carrera había servido a sus fines y le pidieron la renuncia a la presidencia.  Carrera, a quien los historiadores liberales describieron como un ignorante analfabeto que firmaba «Raca Carraca«, en realidad era un genio militar y además un hábil politico que conocía a los criollos mejor que nadie.  Así que renunció sin protestar pues sabía que más temprano que tarde estarían rogando por su retorno al país.

Tal y como Carrera había imaginado, tan pronto como él salió al exilio Guatemala cayó en una grave crisis de ingobernabilidad, que se manifesto con invasiones de liberales desde El Salvador y Honduras, formación de bandas de forajidos que asaltaban en los caminos y un intento del Estado de Los Altos por independizarse nuevamente.

En diciembre de 1848, la situación llegó a tal punto, que el gobierno del Estado restableció la milicia cívica en la Ciudad de Guatemala, y reproducimos a continuación el decreto completo para que el lector se de una idea del caos que se vivía:

Artículo 1.°: se restablece en todo su vigor y fuerza el decreto de 23 de agosto de 1823 sobre organización de la fuera cívica, dado por la asamblea nacional constituyente, con las modificaciones que contiene el presente decreto. 

Artículo 2.°: en el día de hoy y el de mañana, quedarán formados en esta capital cuatro batallones:

    • El primero se compondrá de los varones que habitan en las parroquias del Sagrario y Santo Domingo
    • El segundo de los de Los Remedios
    • El tercero de los de San Sebastián; y
    • El cuarto de los de la Merced y Candelaria

Artículo 3.°: para facilitar la pronta organización de estos cuerpos el gobierno nombra comandantes de ellos; 

    • Para el primero al coronel don José Piloña
    • Para el Segundo al coronel don Manuel Abarca
    • Para el tercero al señor Arcadio Gatica; y 
    • El cuarto al señor Cristino Irías

pero luego que estén organizados dichos cuerpos, nombrarán ellos sus comandantes en la forma que previene el reglamento citado.

Artículo 4°. Por ahora, la fuerza cívica será destinada a defender la ciudad de la invasion actual: pasado el peligro, quedará en el pie en que la constituye el reglamento referido, y recibirán sueldo únicamente los que presten servicio de guardias y lo necesiten.

Artículo 5°. Los comandantes nombrados, emplearán toda su energía para reunir en el término, prefinido, todos los individuos de que ha de componerse su respectivo cuerpo, que son los llamados al alistamiento en el último bando publicado.

Artículo 6°. Los individuos que hoy component la guardia urbana y la de Minerva, se alistarán en sus respectivos cantones en la que hoy se demonina guardia cívica; mas no se disolverán aquellos dos cuerpos hasta no estar organizados los cívicos; y con el objeto de dar al alistamiento más respetabilidad, los señores curas exhortarán a sus feligreses para que llenen este deber; cuyo servicio será considerado por el gobierno como corresponde.

Artículo 7°. El ministro de la Guerra queda encargado de la ejecución del presente decreto.

Poco o nada pudo hacer la guardia cívica frente a los avances de las revoluciones que se enfrentaban al gobierno criollo y a finales de 1849, Carrera había regresado de México estableciendo pactos con todos los líderes indígenas del occidente guatemalteco, y era nuevamente el hombre fuerte de Guatemala.  De hecho, lo sería hasta su muerte en 1865.


BIBLIOGRAFIA: