10 de febrero de 1958: Ydígoras Fuentes gana primera vuelta electoral

Tras un movimiento popular favorable a su causa luego de que se declaró que hubo fraude electoral el 20 de octubre de 1957, el general Miguel Ydígoras Fuentes gana la primera vuelta electoral de 1958.

10febrero1958
Ciudad Univesitaria, en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala recién construida en 1958. Solamente estaba el edificio de la Rectoría (a la derecha), el complejo de la Facultad de Ingeniería (a la izquierda) y el Aula Magna (Iglú). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas, Guatemala entró en un período de inestabilidad en que el que sucedieron varias juntas militares en el poder, hasta que finalmente se convocó a elecciones para el 20 de octubre de 1957. Tras acusaciones de fraude, el presidente interino Carlos González López, mientro del consejo directivo del Movimiento Democrático Nacionalista (MDN) -que era el partido de los liberacionistas radicales-, tuvo que renunciar al poder y entregarlo a un triunvirato militar.1

Tras varios días de negociaciones, la Embajada de los Estados Unidos medió para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendano y que el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958.1 Para estas nuevas elecciones, el ahora debilidato MDN postuló al coronel José Luis Cruz Salazar, a la sazón embajador de Guatemala en Washington, en alianza con la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), candidatura que contó con las simpatías y apoyo financiero de Estados Unidos, pues el MDN era el partido de los liberacionistas y Cruz Salazar no solamente representaba la continuidad de éstos, sino que en el gobierno de Eisenhower lo consideraba un político de derecha moderada que podía llenar el vacío existente entre las corrientes extremas que había en el país en ese momento. Por otra parte, el Tribunal Electoral dio vía libre a la participación del Partido Revolucionario, el cual postuló a su dirigente, Mario Méndez Montenegro. Y, finalmente, el general Ydígoras Fuentes repitió con su partido Redención. Como se esperaba, el ganador fue el general Ydígoras, por encima del liberacionismo, que había estado en el poder hasta octubre y que sufrió una contundente derrota en las primeras elecciones relativamente libres en las que participó.2

A pesar del triunfo electoral de Ydígoras, la elección se fue a segunda vuelta, la cual tenía que ser realizada en el Congreso por votación directa de sus diputados entre los dos candidatos con mayor cantidad de votos, tal y como lo estipulaba la Constitución de 1956, vigente en aquella época. Así pues, la elección fue entre Ydígoras y Cruz Salazar. Esto dió lugar a negociaciones entre los partidos participantes, con el fin de llegar al día de la elección en el Congreso con una solución ya definida.3

Un primer acuerdo entre ambas fuerzas políticas fue un pacto llamado de “Borrón y cuenta nueva” (frase que usaba la campaña de Ydígoras), firmado el 27 de enero de 1958, mediante el cual ambos candidatos y sus partidos se comprometieron, entre otras cosas, a dos puntos esenciales: respetar la decisión que tomara el Congreso respecto de la Presidencia de la República y que el candidato que fuera electo por el Congreso integraría un gobierno con la participación de partidos anticomunistas. Este documento se hizo público, aunque hubo otro que permaneció en secreto y que fue firmado el 31 de enero.  En este último, ambas partes dijeron que «[…] en la necesidad de aunar los esfuerzos de los partidos políticos en contienda a efecto de integrar un gobierno de carácter nacional y de contar así con mejores condiciones de luchar contra el comunismo, que como enemigo común, amenaza la subsistencia de las instituciones democráticas […]; se sugiere la conveniencia de que cuanto antes firme el coronel Cruz Salazar su renuncia de candidato ante el Congreso […]«.  Además, ambas partes se comprometieron a que el nuevo gobierno integraría un Gabinete con la inclusión de tres ministros anticomunistas  y que contribuiría con un subsidio mensual de 6 mil quetzales al partido MDN para su sostenimiento.3

De esta forma, el mismo 31 de enero el coronel Cruz Salazar presentó su renuncia al Congreso, mientras que Ydígoras, con el voto unánime del Congreso dado en su sesión del 12 de febrero, fue electo presidente de la República y tomó posesión del alto cargo el 2 de marzo.  Si bien Ydígoras comenzó su gobierno con un gran capital político obtenido en las jornadas de octubre de 1957, pero el nuevo presidente rápidamente perdió el favor de la ciudadanía, porque su gestión estuvo muy lejos de cumplir con las expectativas que creó su campaña electoral y porque su estilo de gobierno fue muy errático.4

Eventualmente, el gobierno de Ydígoras fue derrocado el 30 de marzo de 1963 por un golpe de estado perpetrado por el ala anticomunista radical del Ejército dirigido por su propio ministro de la Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013).  Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACSO, Serviprensa. pp. 87-90.
  2. Ibid., p. 91.
  3. Ibid., p. 93.
  4. Ibid., p. 94.
  5. Azurdia Alfaro, Roberto (1966) Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964. LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

10 de abril de 1963: Carta Fundamental de Gobierno

Tras el golpe de estado contra el general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes el 30 de marzo de 1963, el ejército de Guatemala derogó la Constitución de 1956 y la sustituyó por una Carta Fundamental de Gobierno que le daba poderes dictatoriales al presidente de facto Enrique Peralta Azurdia.

10abril1963
Palacio de Correos de la Ciudad de Guatemala en 2015. En el recuadro: el coronel Enrique Peralta Azurdia, Jefe del Gobierno de Guatemala de 1963 a 1966. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado contra el general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes el 30 de marzo de 1963, el ejército de Guatemala derogó la Constitución de 1956 y la sustituyó por la siguientes Carta Fundamental de Gobierno:

Decreto-Ley número 8

El Jefe del Gobierno de la República

Considerando, que el Ejército de Guatemala al asumir transitoriamente el Gobierno de la República, lo hizo en forma absolutamente desinteresada, sin el menor deseo de perpetuarse en el poder, sino con el único fin de evitar una inminente guerra civil y la instauración de un régimen comunista, a la vez que preparar un clima político favorable, que permita al pueblo de Guatemala la elección libre de la persona que debe regir los destinos del país, sin presiones de ninguna especie;Nota a

Considerando: que mientras esas finalidades se logren, se hace necesario garantizar a los ciudadanos la protección de sus derechos fundamentales y propiciar un ambiente de seguridad que les permita dedicarse a sus actividades normales, bajo el amparo de la autoridad, sin más restricciones que las que sean absolutamente necesarias para luchar contra la subversión comunista;Nota b

Por tanto, en Consejo de Ministros, decreta la siguiente

Carta Fundamental de Gobierno

Capítulo I Del Orden Público

Artículo 1°. El poder público será ejercido por el Ejército de Guatemala, conservando su jerarquía militar.

Artículo 2°. El ministro de la Defensa Nacional será el Jefe del Gobierno de la República

Artículo 3°. El Jefe del Gobierno de la República ejerce las funciones ejecutivas y legislativas; y asume en consecuencia, la formación, promulgación y ejecución de las leyes así como la aprobación e improbación de los tratados y demás convenios internacionales.  Los decretos-leyes serán emitidos en Consejo de Ministros.Nota c

Artículo 4°. La Corte suprema de Justicia y los demás tribunales y jueces tienen la potestad de administrar justicia conforme a las leyes, con independencia y en forma exclusiva.

Artículo 5°. Guatemala mantendrá y cultivará las más estrechas relaciones con las hermanas repúblicas que integraron la Federación de Centro América y estará pronta a considerar toda actitud que lleve por fin su restauración.

Artículo 6°. La República de Guatemala cumplirá sus obligaciones internacionales; normará sus actos por los tratados, convenciones y pactos que tiendan a consolidad los principios fundamentales de la democracia.1

Capítulo II Nacionalidad

[Sin cambios con respecto a la Constitución de 1956]

Artículo 16°. Ni los guatemaltecos ni los extranjeros podrán reclamar al gobierno indemnización, por daños y perjuicios que a sus personas o a sus bienes causaren los movimientos armados o los disturbios civiles.

Capítulo III Ciudadanía

Artículo 17. Son ciudadanos:

        1. Los guatemalatecos varones mayores de dieciocho años
        2. Las mujeres guatemaltecas mayores de dieciocho años que sepan leer y escribirNota d

[…]Artículo 20. La ciudadanía se pierde:

        1. Por la pérdida de la nacionalidad guatemalteca.
        2. Por prestación voluntaria de servicios a naciones en guerra con Guatemala o a los aliados de aquéllas, siempre que tales servicios implicaren traición a la patria.2,Nota e

Capítulo IV Garantías Individuales

[Sin cambios con respecto a la Constitución de 1956]

Artículo 23. Se estatuye el recurso de habeas corpus o de exhibición personal para el efecto de establecer el tratamiento de los detenidos. Los jueces y tribunales que conozcan de dichos recursos se limitarán a ordenar la exhibición del detenido y a decretar su libertad si estuviere ilegalmente en detención.  No podrá ordenarse la libertad de quienes estuvieren sujetos a medidas de seguridad en aplicación de la ley de defensa de las instituciones democráticas.3, Nota f

Artículo 24. El ejercicio de todos los derechos y el goce de las garantías individuales tendrá como límite las medidas de seguridad que dicte el Jefe del Gobierno.  Toda acción comunista individual o asociada es punible.Nota f

Capítulo V Atribuciones del Jefe del Gobierno

Artículo 25. El Jefe del Gobierno ejerce sus funciones asistido del número de ministros de Estado que designe.

Artículo 26. Los ministros en todo lo referente a su gestión, serán solidariamente responsables con el Jefe del Gobierno.

Artículo 27. Son funciones del Jefe del Gobierno:

        1. Cumplir y hacer que se cumpla esta Carta fundamental y demás leyes de la República
        2. Proveer a la defensa del territorio nacional
        3. Prestar los auxilios necesarios para el cumplimiento de las resoluciones de los tribunales de justicia.
        4. […]
        5. Hacer todos los nombramientos de funcionarios y empleados de los organismos ejecutivo y judicial y de acuerdo con las normas del servicio civil, los de las entidades autónomas, semiautónomas y descentralizadas, con la sola excepción de la Universidad de San Carlos de Guatemala
        6. Decretar tasas e impuestos ordinarios y extraordinarios conforme a las necesidades del Estado y determinar las bases de su recaudación.
        7. […]
        8. Aprobar o reprobar en Consejo de Ministros los contratos suscritos para la creación o el establecimiento de servicios públicos así como los que se refieran a la explotación de minas e hidrocarburos y demás recursos naturales en los casos que así lo exija la ley.Nota g
        9. Suspender las garantías contenidas en esta carta en caso de invasión de territorio, de perturbación grave de la paz, de actividades contra la seguridad del Estado o calamidad pública.Nota h

Artículo 28. El Jefe del Gobierno será asesorado por un consejo de Estado compuesto por lo menos de diez miembros representativos de los diferentes sectores del país y por la comisión de Asesoría Jurídica.

Capítulo VI Ejército

Artículo 29. El Ejército de Guatemala está instituido para salvaguardar el territorio, la soberanía e independencia de la nación, para la conservación de la seguridad interior y exterior y del orden público.  Se rige por sus leyes y reglamentos.

Artículos 30. La jurisdicción de los tribunales militares se extiende a los integrantes del Ejército de Guatemala, aun cuando no estén en servicio activo y a los civiles en los casos que determina la ley.[…]Nota i

Artículo 39. El Jefe del Gobierno hará formular, aprobará y publicará el presupuesto de ingresos y gastos del Estado. El presupuesto es uno e indivisible y no se podrán hacer más gastos que aquellos epxresamente previstos en él.[…]

Artículo 42. En caso de perturbación del orden público o de emergencia nacional, los servicios públicos podrán ser militarizados.

Artículo 43. No serán aplicables las leyes, reglamentos y demás disposiciones legales que se opongan a esta Carta […].

Dado en el Palacio Nacional, en la ciudad de Guatemala, a los diez días del mes de abril de mil novecientos sesenta y tres.

Publíquese y cúmplase.

        • Enrique Peralta Azurdia
        • [Siguen las firmas de los Ministros de Estado]4

NOTAS:

    • a: específicamente para elegir un candidato definitivamente anticomunista, definido a la usanza guatemalteca, es decir, que no estuviera en contra de la tradición criolla de posesión de la tierra y de capital.
    • b: es decir, gobernar en un perenne estado de sitio
    • c: el Jefe del Gobierno era dictador absoluto y emitía y ejecutaba las leyes que necesitaba, ya que el Congreso estaba disuelto
    • d: se incluía como ciudadanos a todos los varones sin distinción de raza ni educación, aunque las mujeres analfabetas quedaban excluídas
    • e: debido a la propaganda dirigida desde la Embajada de los Estados Unidos, el comunismo internacional era considerado una nación en guerra con Guatemala
    • f: se restringían los derechos de los opositores, que eran acusados inmediatamente de comunistas.
    • g: esto fue aprovechado para que empresas internacionales escribieran una nueva Ley del Petróleo y una nueva Ley de Minería, que correspondían más a los intereses de las empresas particulares que al Estado de Guatemala.
    • h: bastaba con una acto opositor para que se declarara estado de sitio.
    • i: los miembros del ejército son juzgado por su propio fuero militar

BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1966) Recopilación de la Leyes de Guatemala, 1962-1963LXXXII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 21.
  2. Ibid., p. 23.
  3. Ibid., p. 24.
  4. Ibid., p. 25.

1 de febrero de 1966: Peralta Azurdia militariza servicios públicos

Como parte de la militarización del estado y de la sociedad tras el golpe de estado de 1963, el coronel Enrique Peralta Azurdia emite un decreto para militarizar los servicios públicos

1febrero1966
Locomotoras y vagones de Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA), que se formó la década de 1960 luego de que la International Railways of Central America vendiera su chatarra al Estado, tras haberla usado desde 1908. En el recuadro: el coronel Enrique Peralta Azurdia, jefe de gobierno de facto de Guatemala de 1963 a 1966. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El golpe de Estado militar del 30 de marzo de 1963 en contra del presidente, general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, significó la consolidación del modelo militar contrainsurgente en Guatemala, por medio de la Carta Fundamental de Gobierno incluída en el decreto 8 del 10 de abril de 1963 que sustituyó a la derogada constitución de 1956, lo que inició la militarización del estado y de la sociedad con el apoyo y asesoría del gobierno de los Estados Unidos, entonces a cargo del demócrata John F. Kennedy.  De hecho, el coronel Enrique Peralta Azurdia gobernó todo el tiempo en permanente estado de sitio, con el criterio de que cualquier oposición política era comunista y podía ser reprimida legalmente.1

En este estado de cosas, a fin de evitar huelgas de los trabajadores del Estado y de las empresas particulares que prestaban servicios públicos,  el gobierno de facto del coronel Peralta Azurdia emitió el siguiente decreto de emergencia nacional, para poder militarizar los servicios públicos en caso necesario e imponer fuertes castigos a quienes instagaran las huelgas o se resistieran a la militarización:2

Decreto-Ley número 422

Enrique Peralza Azurdia, Jefe del Gobierno de la República

Considerando: que es conveniente determinar expresamente los alcances y efectos de la militarización de servicios públicos, cuando dicha medida se tome con el fin de mantener la continuidad y eficiencia de tales servicios,

Por tanto, con base en el artículo 3° de la Carta Fundamental de Gobierno, en Consejo de Ministros, decreta:

Artículo 1°.— En caso de emergencia nacional, o cuando el orden público o el interés social lo requieran, los servicios públicos podrán ser militarizados mediante acuerdo gubernativo emitido por el Jefe del organismo Ejecutivo en Consejo de Ministros.

Artículo 2°.— Pueden ser militarizados los servicios públicos prestados por dependencias gubernamentales, por entidades estatales descentralizadas, autónomas o semiautónomas, o por empresas privadas.

Artículo 3°.— Desde que se acuerde la militarización de cualquier servicio público, la administración del mismo quedará a cargo de la autoridad militar que se designe; y todo el personal, incluso el directivo y administrativo, de las dependencias, entidades o empresas de que se trate quedará sujeto a los tribunales militares por los hechos delictuosos que los miembros de dicho personal cometan con ocasión o motivo de la militarización, o del estado que la originó.  La expresada jurisdiccón se extenderá a los cuoatures cómplices y encubridores de tales hechos, aunque no pertenezcan al personal de la dependencia, entidad o empresa afectada.

Artículo 4°.— La negativa o resistencia a cumplir con sus obligaciones o la inasistencia injustificada a sus labores, por cualquier tiempo, así como la negativa a cumplir las órdenes de los superiores jerárquicos, por parte de los miembros del personal a que se extienda la militarización, pondrán fin a la relación de trabajo, sin ninguna responabilidad para el Estado ni para los patronos y se sancionarán según las circunstancias, con la pena de dos a seis meses de arresto menor inconmutables.

Artículo 5°.— Lo dispuestos en el artículo anterior lo es sin perjuicio de la responsabilidad en que los infractores incurrieren, si los hechos fueren constitutivos de delitos más graves, ya sea por acción o por omisión, de conformidad con las leyes penales comunes y las del orden militar, en su caso.

Artículo 6°.— Los procesados con motivo de la aplicación de esta ley, no podrán ser excarcelados bajo fianza de haz mientre dure la militarización de que se trate.

Artículo 7°.— El Ministerio de la Defensa Nacional dictará las disposiciones y tomará las medidas que estime necesarias para mantener en forma normal y sin interrupción los servicios públicos militarizados, mantener el orden, proteger a los trabajadores que deseen seguir laborando, y salvaguardar los bienes de las dependencias, entidad o empresa respectiva.

Artículo 8°.— Este decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial. 

Dado en el Palacio Nacional: en la ciuad de Guatemala, a primero de febrero de mil novecientos sesenta y seis.

Publíquese y cúmplase.

        • Enrique Peralta Azurdia, Jefe del Gobierno de la República, Ministro de la Defensa Nacional
        • [Siguen las firmas de los Ministros de Estado]2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Memoria del Silencio. Naciones Unidas: Oficina de Servicios para Proyecto s de las Naciones Unidas. ISBN: 958- pp. 131-133.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1968) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1965-1966. LXXXIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 210-211.

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21 de enero de 1962: incursión de Francisco Sagastume y sus hombres a Belice

El agrónomo petenero Luis Francisco Sagastume intenta invadir Belice al mando de diecinueve agricultores armadas con unas cuantas armas.

21enero1962
Mapa de Belice, mostrando el territorio que fue cedido por el gobierno del capitán general Rafael Carrera a los británicos en 1859 en pago por las armas proporcionadas para combatir al filibustero estadounidense William Walker. Esa región ha estado en disputa desde la llegada de los gobiernos liberales al poder en 1871. En el recuadro: recorte del periódico guatemalteco «Prensa Libre» con fotografía de Francisco Sagastume tras su liberación y deportación desde Belice. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Hemeroteca de Prensa Libre.

Durante el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, quien era abiertamente hostil a Belice,1 el ciudadano guatemalteco Luis Francisco Sagastume Ortiz, un agrónomo de 25 años de edad originario de Poptún y excandidato al Congreso de la República, lideró a un grupo de 19 agricultores peteneros, quienes armados de tres pistolas calibre 23, cuatro rifles del mismo calibre, una escuadra sin municiones y una escopeta calibre 16, incursionaron en Belice el 21 de enero de 1962.2 

Acompañaban a Sagastume en aquella incursión los agricultores peteneros: Gustavo Rosado, Esteban Nelson, Balbino Herrera, José León Ramírez, Otto Torres, Raymundo Henquis, Francisco Sass, Carlos López Cuéllar, Vicente Mejía, Santiago Chen, Mariano Milián Juárez, Justo Marroquín Cardona, Plácido Caal, Eugenio Choc Ajx, Wistremundo Molina y Felipe Salazar F.  Ninguno de ellos sabía exactamente cual era el objetivo de Sagustume, aunque éste ya había enviado una carta al comandante de la Base Militar de Poptún en la que le indicaba que estaban buscando lograr que «nuestro Petén tenga su salida natural al mar«. Punta Gorda era importante para Sagastume, porque está situada a la orilla del mar entre los ríos Grande y Moho, y en esa época contaba con aproximadamente cuatro mil habitantes, en su mayoría garífunas por lo que sería fácil de ocupar.3

De acuerdo al periódico guatemalteco Prensa Libre, la carta que Sagastume envió al Comandante de Poptún es la siguiente:3

Estimado coronel: aunque sé que usted lo consideró una locura cuando se lo planteé hace algunos meses, hoy 19 de enero estamos en San Luis para tomar rumbo este a Belice. Esperamos con la ayuda de Dios tomar las poblaciones de Pueblo Viejo, San Antonio, San Pedro y Punta Gorda.

En estos momentos creo que ya conocen de esto en Guatemala pues lo comuniqué telegráficamente a [Clemente] Marroquín Rojas [Ministro de Agricultura] con quien tuve pláticas y él lo comunicará oportunamente al presidente [Miguel) Ydígoras [Fuentes]. Le suplico no pasar esta situación a Guatemala por vía telegráfica o radio, aunque esto sea en clave, pues eso será como denunciarnos antes de tiempo a los ingleses para que nos acaben. Recuerde que ellos seguramente controlan la radio de la base de Petén y conocerán sus claves.

Esperamos llegar a Punta Gorda el domingo en la noche si Dios no dispone otra cosa. Estoy convencido que solo una determinación de estas contribuirá para que Inglaterra devuelva Belice y nuestro Petén tenga su salida natural al mar, bien vale nuestro sacrificio.3

El grupo consiguió las armas cuando Sagastume, luego de un concurso de tiro durante una feria local, le pidió prestadas las armas a los participantes para usarlas, según les dijo, en otro concurso que iba a organizar en Poptún. Por otra parte, a sus compañeros sólo les había dicho que iban a ir a explorar una región para marcar árboles de caoba y de cedro.3

Partieron de Poptún y recorrieron aproximadamente setenta kilómetros hasta llegar a a Pueblo Viejo, que está a poco más de cuatro kilómetros de Santa Elena Petén pero ya en territorio de Belice, y allí Sagastume ordenó arriar y quemar la bandera británica e izar la guatemalteca en su lugar. En ese momento, nueve de los hombres del grupo regresaron a Guatemala, mientras que el resto continuó hacia San Antonio en donde un grupo de indígenas locales los estaba esperando. Los indígenas estaban armados, pero en lugar de repeler a los guatemaltecos, les brindaron transporte para seguir el viaje hacia Punta Gorda, aunque declinaron unirse al grupo para luchar por la «libertad de Belice», como les pedía Sagastume.2

Mientras que el gobernador beliceño, Peter Stallard, de inmediato envió soldados al área de Punta Gorda, el Ministro de la Defensa de Guatemala, coronel Enrique Peralta Azurdia, negó que fueran soldados guatemaltecos los que conformaban el grupo y que éste tuviera apoyo alguno del gobierno. Así pues, el ejército inglés estaba esperando a Sagustamente en Punta Gorda, en donde sus hombres fueron fácilmente derrotados debido a la disparidad en armamento y a escacez de alimentos de los invasores. Los guatemaltecos se dispersaron iniclamente, aunque los ingleses lograron capturar a Sagastume y Gustavo Rosado ese mismo día y al resto del grupo al día siguiente.2

Rosado tenía 31 años de edad y había nacido en Benque Viejo del Carmen, en Belice, y junto con Sagastume fueron condenados a diez años de trabajos forzados en prisión, mientras que el resto fueron deportados a Petén. Sin embargo, gracias presiones internacionales, y a que pidieron clemencia, los guatemaltecos recuperaron su libertad el 17 de diciembre de ese 1962 y mientras que Sagastume fue deportado a Guatemala, a Rosado le permitieron quedarse viviendo en Benque Viejo del Carmen, en Belice.3

Así terminó aquella aventura que parece descabellada, pero que fue muy similar a las invasiones que sufrió Guatemala desde México, El Salvador y Honduras en la segunda mitad del siglo XIX.4  La gran desventaja que tuvieron Sagastume y sus hombres fue la diferencia abismal en el la calidad de armamento inglés comparado con la del ejército guatemalteco de hacía cien años. 

Rosado volvió a ser noticia en 1972, cuando regresó a Guatemala debido a la intranquilidad que los soldados británicos estaban provocando en Belice, y a las amenzas de las tropas a los pobladores civiles. Sagastume, por su parte, murió víctima de la violencia durante la Guerra Civl de Guatemala cuando era diputado del Congreso de la República; fue asesinado en febrero de 1981 mientras conducía su vehículo por la Calzada San Juan en la Ciudad de Guatemala.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Godínez de León, Marlon Roél (2007). «Financiamiento de la producción de unidades pecuarias»Diagnóstico socieconómico, potencialidades productivas y propuestas de inversión, municipio de Melchor de Mencos, Petén. Ejercicio profesional supervisado 13. Guatemala: Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 27 de octubre de 2014.
  2. Hemeroteca PL (2018). Las tres veces que Guatemala ha intentado recuperar territorio en conflicto con Belice. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Escobar, José Luis (2016) Preso en Belice, la historia de Francisco Sagastume. Guatemala: Prensa Libre.
  4. Nuestro Diario (12 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.

13 de mayo de 1963: militarizan los institutos nacionales

El gobierno de facto del coronel Peralta Azurdia militariza las instituciones nacionales de segunda enseñanza.

13mayo1966
El Instituto Nacional Central para Varones antes de ser destruido por los terremotos de 1917-18.  En esa época era una institución de prestigio al que asistían solamente los miembros de las élites económicas guatemaltecas.  En el recuadro: el coronel Enrique Peralta Azurdia durante una cena en la residencia del embajador de Israel en Guatemala en 1964.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala, se produjo un movimiento muy particular tras la caída del gobierno del general Jorge Ubico, ya que la clase media urbana llegó al poder e intentó modificar el esquema político que hasta entonces favorecía a los intereses de las élites cafetaleras y azucareras y a las transnacionales, como la United Fruit Company.  El gobierno del Dr. Juan José Arévalo fue un inicio de esta transición política, pero fue durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán que se produjo un ataque frontal contra el sistema que habían impuesto los gobiernos liberales desde la época de J. Rufino Barrios. Como este cambio afectó directamente los intereses de la poderosa frutera estadounidense, principal propietario de tierras ociosas en el país, los personeros de esa compañía cabildearon ante el Congreso de los Estados Unidos y acusaron al gobierno arbencista de ser «un satélite soviético que quería atacar el capitalismo«.  La compañía era tan poderosa que varios de sus accionistas eran también miembros del gabinete del presidente estadounidense Dwight Eisenhower, incluyendo al mismo Secretario de Estado, John Foster Dulles y su hermano y jefe de la CIA, Allen Dulles, por lo que lograron establecer operaciones para derrocar al gobierno guatemalteco, que incluyeron desprestigio internacional, cooperación de aliados regionales como la República Dominicana, Honduras y Nicaragua y la ayuda de las élites guatemaltecas que no querían perder los privilegios de que habían gozado hasta entonces.1

Tras el triunfo del Departamento de Estado con el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, se fundaron varios colegios privados y una universidad católicos, los cuales surgieron cuando la Constitución de 1956 garantizó la educación religiosa como pago al arzobispo Mariano Rossell y Arellano por su activa participación contra el «comunismo ateo» del gobierno arbencista.2,3  Aquellas instituciones fueron de inmediato dirigidas a las élites tradicionales y la clase media, que poco a poco abandonaron en los institutos laicos tradicionales, como el Instituto Nacional Central para Varones, y la Universidad de San Carlos, los cuales abrazaron una marcada ideología izquierdista.  Estos últimos participaron activamente en las jornadas estudiantiles de marzo y abril de 1962, que fueron similares a las jornadas que terminaron con el gobierno del general Jorge Ubico en 1944, pero no consiguieron derrocar al gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes, que llegó al poder en 1958 como una continuación del sistema político pro-estadounidense instaurado tras el derrocamiento del coronel Arbenz.4

El 31 de marzo de 1963, la línea radical anticomunista del Ejército de Guatemala encabezada por los coroneles Enrique Peralta Azurdia y Ponciano Samayoa perpetró un golpe de estado, colocando en la presidencia al coronel Peralta Azurdia, intentando resolver dos problemas que enfrentaba el gobierno en ese momento. El principal era la cuestión electoral con la candidatura del Dr. Juan José Arévalo, que era vista como el más grave riesgo de trastrocamiento del régimen político creado en 1954, pues la popularidad de Arévalo era tal que su triunfo electoral era casi seguro. Un triunfo arevalista hubiera significado que las élites económicas volvieran a enfrentar un proceso de reformas que las hubieran obligado a ceder en muchos aspectos de orden social. El otro problema era la grave inestabilidad política en la que estaba sumido desde hacía ya mucho tiempo el gobierno del general Ydígoras,y que amenzaba el orden político vigente desde 1954. El fracasado alzamiento militar del 13 de noviembre de 1960 y los movimientos estudiantiles de marzo y abril de 1962 habían revelado la considerable recuperación de los sectores políticos de izquierda y los movimientos sociales, en particular del movimiento sindical, que igualmente habían logrado una iniciativa e influencia políticas de cierta importancia. Se hizo entonces necesario el control completo de Ejército sobre el aparato estatal podría garantizar una lucha más eficaz contra la insurgencia guerrillera que se avizoraba ya cercana.4

Con el golpe de Estado también se desarrollaron procesos de concientización ideológica entre las fuerzas armadas basados en el anticomunismo más radical, identificando como comunista a todo aquel que simpatizara con la Revolución de Octubre, a los que llamaban también «filocomunistas«, «procomunistas«, «compañeros de viaje de los comunistas«, y luego de la caída del gobierno arbencista, «arbenzo comunista«; «arévalo arbencista«, etc. De esta forma, al inculcar la ideología anticomunista entre los miembros del ejército se catalogó a todos los que pensaran diferente como «comunista» y todos fueron considerados como el enemigo a «erradicar«.5

Como el jefe de facto del gobierno se tomó las atribuciones legislativas y ejecutivas, el Gobierno rigió por decretos leyes. De esa manera, el 10 de abril emitió el Decreto Ley 8 que creaba el Estatuto Fundamental de Gobierno que supliría en parte a la Constitución de la República, la cual estaba prácticamente derogada. Luego, Peralta Azurdia reestructuró la Corte Suprema de Justica con el nombramiento de su Presidente y de los magistrados, y, finalmente, para destruir el movimiento estudiantil de secundaria, que había participado activamente en las jornadas de marzo y abril de 1962, emitió el 13 de mayo el Decreto Ley 27 que decía escuetamente:5

13 de mayo de 1963

Decreto-Ley No. 27.

Los establecimientos nacionales de segunda enseñanza que persistieren en actividades ajenas a sus propias finalidades, una vez clausurados, serán reorganizados y funcionarán como centros cívico-militares por el tiempo que fuere necesario.6

Esto equivalía militarizar nuevamente aquellos institutos, tal y como lo habían hecho anteriormente los gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico. Y así se mantuvieron hasta que llegó al poder el licenciado Julio César Méndez Montenegro en 1966.


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2008). «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign»Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  2. Asamblea Constituyente (1956). Constitución de la República de Guatemala. Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente.
  3. Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar
  4. Aguilera Peralta, et. al. (2013) Guatemala: Historia Reciente (1954-1966) I. Proceso Político y Antagonismo Social. Guatemala: FLACSO, Editorial de Ciencias Sociales. p. 142.
  5. Ibid,, p. 143.
  6. Gobierno de Guatemala (1964). Recopilación de Leyes de Guatemala. LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 41.

13 de agosto de 1963: repatrian los restos de Ubico

El gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia repatria los restos del general Jorge Ubico.

13agosto1963
Un avión Boeing 707 de la aerolínea estadounidense Pan American en su terminal «Worldport» del aeropuerto de Nueva York (actualmente aeropuerto JFK).  En una aeronave similar a ésta fueron repatriados los restos del general Jorge Ubico en 1963.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 13 de agosto de 1963, gracias a las gestiones realizadas por el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia, retornaron a Guatemala los restos del general Jorge Ubico Castañeda, quien fue presidente del país de 1931 a 1944 y quien falleció en Nueva Orleáns, Estados Unidos el 14 de junio de 1946 a consecuencia de cáncer de pulmón y solamente dos semanas después de que el Congreso de la República le retirara el cargo de general de brigada y de división.1 Ubico se había marchado a Nueva Orleáns porque allí estaba la sede de la United Fruit Company, empresa frutera estadounidense que fue su principal aliada durante su gobierno y de la que era socio.2

El general Ubico había presentado su renuncia al cargo de presidente el 1 de julio de 1944 luego de fuertes protestas populares en la Ciudad de Guatemala contra su régimen totalitario y luego partió al exilio cuando su sucesor, el general Federico Ponce Vaides, fue derrocado por la Revolución del 20 de octubre.3

El féretro fue llevado a Guatemala en un avión 707 de la aerolínea estadounidense Pan American, el cual fue escoltado por cuatro aviones T-33 de la Fuerza Aérea Guatemalteca cuando ingresd al espacio aéreo guatemalteco. En el aeropuerto «La Aurora» fue recibido por una comitiva integrada por muchos funcionarios de su gobierno, y su viuda, Marta Lainfiesta.  Una comitiva fúnebre trasladó el féretro del expresidente desde La Aurora, recorriendo la avenidas Hincapié, Las Américas y La Reforma, para luego enfilar por la Calle Mariscal Cruz y la 7a. avenida hasta llegar al Palacio Nacional, en donde fue velado y recibió los honores correspondientes. Al día siguiente, fue trasladado en un armón militar hacia el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en donde fue sepultado en una tumba sencilla.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Galicia, Néstor (29 de abril de 2018). Así han sido las honras fúnebres a expresidentes guatemaltecos. Hemeroteca de Prensa Libre. Guatemala.
  2. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  3. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

31 de mayo de 1946: retiran despachos de general a Ubico

El Congreso de la República retira el cargo de general de Brigada y de División al ciudadano Jorge Ubico.

31mayo1946
Retrato del general Jorge Ubico en 1931.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Jorge Ubico es considerado como un período en el que el orden y la legalidad imperaban en Guatemala.   No se discute que durante el gobierno ubiquista era mucho el orden, principalmente en los centros urbanos, así como en la repartición de jornaleros para los trabajos en las fincas e ingenios, y el suministro de trabajadores para las empresas transnacionales United Fruit Company e International Railways of Central America.  Pero la cuestión de la legalidad es diferente.

Al igual que sus predecesores en los gobiernos liberales, Ubico fomentó la economía nacional por medio de leyes que suministraban mano de obra prácticamente gratuita a las fincas cafetaleras, leyes que, dicho sea de paso, lo ayudaban económicamente a él mismo, ya que era un importante cafetalero con una propiedad de 25 caballerías en la Hacienda de San Agustín Las Minas, que heredó de su padre,  el licenciado Arturo Ubico Urruela.1-3  Las leyes hechas a favor del sector cafetalero le permitieron recuperar la economía nacional, que estaba en la ruina cuando asumió el poder el 14 de febrero de 1931, pero a cambio del empobrecimiento de la mayoría indígena del país el cual quedó una posición de servidumbre.4,5

El licenciado Arturo Ubico había aumentado su fortuna gracias a la enorme influencia que tuvo en los gobiernos liberales desde la época de J. Rufino Barrios hasta la del licenciado Manuel Estrada Cabrera; de hecho, fungió como Ministro y Embajador de Barrios, y luego presidente de la Asamblea Legislativa durante algunos períodos durante los gobiernos de Manuel L. Barillas y de José María Reina Barrios, y luego durante los veintidós años completos que el gobierno cabrerista.6  De hecho, fue gracias a la influencia de su padre que Jorge Ubico ascendió rápidamente en el ejército, a pesar de haber dejado sus estudios en la Escuela Politécnica tras cursar solamente tres semestres.7

Otra ilegalidad que se le atribuye al gobernante guatemalteco es la que relata el escritor Efraín de Los Ríos, en su obra «Ombres contra Hombres«, en donde acusa al general Ubico de haber promovido el despojo de propiedades por medio de testaferros, entre los que se encontraba el Jefe de la Policía, coronel Roderico Anzueto Valencia.  De los Ríos pasó diez años en prisión durante el régimen ubiquista por intentar hacer púbica esta acusación en 1934.8 De Los Ríos documentó en su libro las torturas a las que eran sometidos los prisioneros en la Penitenciaría Central, especialmente los presos políticos, métodos que son comparables a los que describieron los que fueron perseguidos durante el gobierno del general J. Rufino Barrios9 y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10

Ubico renunció a la presidencia el 1 de julio de 1944, y se retiró a la vida privada, pero salió al exilio luego de la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al general Federico Ponce Vaides.  Ubico se fué a Nueva Orleáns, en donde tenía su sede principal su principal aliado durante su régimen: la United Fruit Company. Y el 31 de mayo de 1946, el Congreso de la República despojó al expresidente Jorge Ubico de los grados de general de división y de brigada por medio del decreto 245, que dice:

Decreto Número 245

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que es pública y notoria la indignidad del general Jorge Ubico, quien en el ejercicio de la presidencia violó la Constitución de la República entonces vigente, al continuar en la primera magistratura por más tiempo del que establecía el artículo 66 de la Carta Magna; 

que mantuvo durante todo su gobierno al país sumergido en la más oprobiosa de las dictaduras al extremo de incomunicarlo con el exterior y limitar en forma arbitraria la salida de los guatemaltecos; 

que segó la vida de muchos ciudadanos sin más razón que su capricho personal y con absoluto desprecio de la ley;

que valiéndose de la preeminencia que se derivaba de su posición, con amenazas y en forma coactiva, arrebató por precios irrisorios el patrimonio de algunos ciudadanos; 

y que cometió, además de estas violaciones otras de las que dió fehaciente testimonio la conciencia ciudadana en la gesta cívica de junio, razones todas que a juicio del Congreso hacen a Jorge Ubico, indigno de pertenecer al Ejército Nacional de la Revolución.

Considerando: que el consejo superior de la Defensa Nacional en cumplimiento del artículo 4°. de las Disposiciones transitorias de la Ley constitutiva del Ejército, Decreto número 116, ha pedido a este Congreso la cancelación de los grados de general de división y de brigada de los ciudadanos siguientes: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González y Nicolás de León López; de Brigada a los ciudadanos: José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides, y Serapio Monroy Cuyún, por no haber ascendido por riguroso escalafón, ni haber llenado el tiempo requerido por la ley y además, porque se les considera indignos de pertenecer al Ejército nacional Revolucionario;

Considerando: que la Constitución vigente al decretarse el ascento a general de los nombrados ciudadanos, establecía un tiempo mínimo de servicios militares prestados a la Nación de veinte y veintidós años para general de brigada y de división, respectivamente, y las leyes de la materia exigían la obtención de los despachos por riguroso escalafón, extremos éstos que no han sido cumplidos según consta en los archivos del Estado mayor general del Ejército;

Considerando: que los ciudadanos generales de brigada Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún aun cuando obtuvieron su grado de conformidad con la ley, se consideran indignos de pertenecer al Ejército por sus actuaciones públicas manifiestamente atentatorias contra los preceptos constitucionales y por haber faltado a su honor de militares desprestigiando a la institución armada a la cual pertenecen;

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se cancelan los grados de general de brigada y de división al ciudadano Jorge Ubico».

Artículo 2°. Se cancelan los grados de general de división y de brigada a los ciudadanos: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González, Roderico Anzueto Valencia y Nicolás de León López

Artículo 3°. Se cancela el grado de general de brigada de los ciudadanos José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún.

Artículo 4°. Se derogan los Decretos legislativos números 1076, 1200, 1602, 1798, 1802, 2213, 2214, 2217, 2220, 2224, 2228, 2421, 2422, 2431, 2432 y 2452;a y el artículo 2° del Decreto legislativo número 1048, en lo que se refiere al ciudadano Jorge Ubico.b

Artículo 5°. El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario oficial.c

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  

Dado en el Palacio del Congreso: en la ciudad de Guatemala, a los treinta y un días del mes de mayo de mil novecientos cuarenta y seis, año segundo de la Revolución.

      • Gerardo Gordillo Barrios, presidente
      • J.G. Prem, secretario
      • Ricardo Asturias Valenzuela, secretario

Palacio Nacional: Guatemala, diez de julio de mil novecientos cuarenta y seis.

Comuníquese y cúmplase.

El Ministro de la Defensa Nacional,

Para entonces el general Ubico estaba sumido en una profunda depresión, y falleció poco después. Pero tras la contrarrevolución de 1954, Ubico fue reinstaurado en el Ejército de Guatemala y durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia se hicieron las gestiones pertinentes ante el Gobierno de los Estados Unidos para repatriar sus restos. Cuando el avión Boeing 707 de la línea aérea Pan American en que se transportaba su féretro ingresó al espacio aéreo guatemalteco fue escoltado por la cuadrilla Quetzal de la Fuerza Aérea de Guatemala hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora; desde allí fue transportado en hombros de antiguos oficiales y correligionarios y fue objeto de varios homenajes. Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en una tumba muy sencilla.


NOTAS:

  • a. Estos son los decretos de la Asamblea Legislativa en los que se les confirieron los grados de general de brigada y de división a los ciudadanos mencionados en este decreto.
  • b. Decreto de la Asamblea legislativa en el que se le confirió el grado de general a Jorge Ubico.
  • c. Publicado el 15 de julio de 1946.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 310-315 y 345.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (1 de febrero de 1907) Votos por la educación popular. Guatemala: La Locomotora. II (24). p. 1.
  3. – (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. p. 5-7.
  6. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  7. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  8. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  9. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. pp. 3-14.
  10. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  11. Congreso de la República (1946). Decreto del Congreso número 245. Guatemala: Congreso de la República de Guatemala. 
  12. Méndez, Rosendo P. (1949). Recopilación de Leyes de Guatemala 1946-1947 LXV. Guatemala: Tipografía Nacional.  pp. 697-698.

¿Qué era la política del «Gran Garrote» del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

The Big Stick in Latin America
El presidente Roosevelt y su política del «Gran Garrote» en el Caribe. Caricatura de William Allen Rogers de 1904, recreando un episodio de Los viajes de Gulliver.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La política del «Gran Garrote» (o «Big Stick«) del presidente estadounidense Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.13

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.1

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 19024,5 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.6,7 Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del «derecho» de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el «Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe» y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:1

«Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.»8

La «Doctrina Monroe» afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase «América para los americanos«. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en «América para los estadounidenses«.9

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company a principios del siglo XX,10,11 y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama en 201512 y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump al gobierno de Jimmy Morales en 2019.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Beale, Howard K. (1957). Theodore Roosevelt and the Rise of America to World Power. (en inglés) Johns Hopkins Press.
  2. Roosevelt, Theodore (1913). Theodore Roosevelt: An Autobiography (en inglés) The Macmillan Press Company.
  3. Gould, Lewis L. (1991). The Presidency of Theodore Roosevelt. (en inglés) University Press of Kansas. ISBN 978-0-7006-0565-1.
  4. Berman, Karl (1986). Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848. (en inglés) South End Press.
  5. Hershey, A.S. (1903). The Venezuelan Affair in the Light of International Law (en inglés) University of Michigan Press.
  6. Bishop, Joseph Bucklin (1913). Uncle Sam’s Panama Canal and World History, Accompanying the Panama Canal Flat-globe: Its Achievement an Honor to the United States and a Blessing to the World, (en inglés) Pub. by J. Wanamaker expressly for the World Syndicate Company.
  7. Conniff, Michael L. (2001). Panama and the United States: The Forced Alliance. (en inglés) University of Georgia Press, ISBN 0-8203-2348-9.
  8. Ugalde, Luis. Gomecismo y la política panamericana de Estados UnidosISBN 9789802444168.
  9. Perkins, Dexter (1937). The Monroe Doctrine, 1867-1907. (en inglés) Baltimore Press.
  10. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  11. —; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  12. Porras Castejón, Gustavo (19 de junio de 2015). «Los Estados Unidos y su nueva forma de colonialismo en la que no hay necesidad de tropas»Plaza Pública (Guatemala).
  13. Bermúdez, Angel (30 de julio de 2019). «Tercer país seguro: cómo el pacto entre Estados Unidos y Guatemala perjudica a los migrantes de Honduras y El Salvador«.  BBC News Mundo.

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5 de mayo de 1966: entra en vigor la nueva Constitución

Entra en vigor la nueva constitución, quedando como primer presidente constitucional hasta el 1 de julio el hasta entonces presidente de facto, coronel Enrique Peralta Azurdia

5mayo1966
Chatarra de la Internacional Railways of Central America (IRCA) que fue vendida al gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro cuando la IRCA se declaró en quiebra.  Con este equipo se formó FEGUA.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 15 de septiembre de 1965 la Asamblea Constituyente convocada por el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia emitió la nueva Constitución Política de la República, la Ley de Emisión del Pensamiento y otras leyes constitucionales previstas en el nuevo texto. Entre los artículos transitorios fijó las fecha de las elecciones presidenciales para el 6 de marzo de 1966, fecha en la que todavía no había entrado en vigor la nueva constitución; es decir, el proceso electoral tuvo lugar bajo el gobierno de facto, sin garantías ni controles constitucionales.1

Tras los resultados de las elecciones, que favorecieron al Partido Revolucionario — el cual tuvo que pactar con el ejército para tomar el poder— el Congreso sería integrado por los diputados electos el día en que entró en vigor la constitución, es decir el 5 de mayo de 1966, mientras que las corporaciones municapales iniciarían sus labores el 15 de junio y el presidente y vicepresidente el 1 de julio.1

Así pues, el primer presidente constitucional fue el gobernante de facto, coronel Peralta Azurdia, y no el nuevo presidente electo, el licenciado <Julio César Méndez Montenegro.2

La constitución seguía los lineamientos de la Constitución de 19563:

  • Así como las constituciones de 18794 y de 1945 habían proscrito la existencia de grupos religiosos, en especial las órdenes regulares y monasterios, la constitución de 1965 prohibió «la formación o funcionamiento de partidos o entidades que propugnen la ideología comunista o que por su tendencia doctrinaria, medios de acción o vinculaciones internacionales, atenten contra la soberanía del Estado o los fundamentos de las organización democrática de Guatemala«.
  • Tambien prohibía «la organización o funcionamiento de grupos que actúen de acuerdo o en subordinación a entidades internacionales que propugnen la ideología comunista o cualquier otro sistema totalitario».
  • Estipulaba la pena de muerte, la cual tenía carácter extraordinario y no se podía aplicar a mujeres, menores de edad, mayores de setenta años, reos políticos ni a reos pendientes de extradición.
  • A diferencia de las constituciones de 1879 y 1945, esta constitución reconocía como personas jurídicas la Iglesia Católica y las de los otros cultos, y permitía que adquirieran y poseyeran bienes y que dispusieran de ellos siempre que, los destinen a fines religiosos, de asistencia social o de educación. Sus bienes inmuebles gozarían de exención de impuestos, contribuciones y arbitrios.
  • Se estipuló una asignación privative no menor del dos y medio por ciento del presupuesto de ingresos ordinarios del Estado para la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).
  • La USAC y las universidades privadas, quedaron exoneradas de toda clase de impuestos, contribuciones y arbitrios. El Estado, cuando sus medios lo permitieran, podría dar asistencia económica a las universidades privadas para el cumplimiento de sus fines.1

Esta constitución estuvo vigente hasta el golpe de estado del 23 de marzo de 1982 que derrocó al gobierno del general Fernando Romeo Lucas.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Constituyente (1965) Constitución Política de la República de Guatemala. Tipografía Nacional. Guatemala
  2. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970 (2a. edición). Guatemala: FLACSO.
  3. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1955-1956LXXIV . Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente. pp. 17-39
  4. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. El País (24 de marzo de 1982). «Golpe de Estado militar en Guatemala»El País (Madrid).

4 de mayo de 1966: Méndez Montenegro pacta con el Ejército para poder gobernar

Tras resultar ganador de las elecciones generales de 1966, el licenciado Julio César Méndez Montenegro se ve obligado a pactar con el Ejército para poder gobernar

4mayo1966
Vista del Mercado de La Terminal en la ciudad de Guatemala durante el gobierno de Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La situación del país luego del derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y la entrada del Movimiento de Liberación Nacional significó un retorno a las políticas del cabrerismo y del ubiquismo; es decir, la United Fruit Company era quien verdaderamente gobernaba e imponía su autoridad a través del ejército.  Las políticas agrarias y económicas implementadas por el gobierno de Carlos Castillo Armas así lo demuestran.1

Tras el asesinato de Castillo Armas en 1957 y el derrocamiento del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes en 1963, el presidente de facto Enrique Peralta Azurdia aceptó regresar al orden constitucional, lo que hizo que aparecieran tres partidos políticos:

  1. El Partido Institucional Democrático (PID) de las fuerzas armadas.
  2. El Movimiento de Liberación Nacional (MLN) de los miembros de ultraderecha.
  3. El Partido Revolucionario (PR) de la izquierda moderada.

El PR fue el único que propuso un candidato civil, el licenciado Julio César Méndez Montenegro, y finalmente sorprendió a todos al ganar las elecciones del 6 de marzo de 1966. Aparentemente el ejército no estaba preparado para esa victoria y, en consecuencia, detuvo la confirmación de Méndez Montenegro por el Congreso: necesitaba alcanzar un acuerdo de garantías con el Partido Revolucionario.2

De esta cuenta, se firmó un «pacto secreto» entre el ejército y el PR el 4 de mayo de 1966, después de varias semanas de negociaciones. En términos generales, el ejército garantizaba la permanencia del presidente y el vicepresidente —que era el licenciado Clemente Marroquín Rojas, patriarca de todos los miembros de la prensa escrita en Guatemala— en sus cargos siempre y cuando se cumplieran varias condiciones:

  1. Continuar la lucha armada contra los grupos subversivos, pues el gobierno no tendría potestad para negociar con ellos (salvo en el caso de rendición o capitulación)
  2. Dar al ejército «toda la colaboración necesaria para eliminar» a los grupos subersivos.
  3. La completa autonomía del Ministerio de la Defensa.
  4. Continuar con la política anticomunista.2

Méndez Montenegro empezó así su gobierno con las manos atadas pero, a pesar de las circunstancias, su gabinete estaba compuesto por una mayoría de civiles. Sabiendo de antemano que tendría que cogobernar con el ejército, procedió a tomar algunas medidas para cumplir con su plan de gobierno. Así, concentró sus esfuerzos en programas de infraestructura económica, en el apoyo a la agricultura e industria y en el proceso de integración centroamericana.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bucheli, Marcelo (2006). «The United Fruit Company in Latin America: Business Strategies in a Changing Environment». En Jones, Geoffrey; Wadhwani, R. Daniel. Entrepreneurship and Global Capitalism (en inglés) 2. Cheltenham (Inglaterra): Edward Elgar. pp. 342-383. Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  2. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970 (2a. edición). Guatemala: FLACSO.