12 de noviembre de 1695: fallece el capitán general Jacinto de Barrios Leal

12noviembre1695
Castillo de San Felipe de Lara.  Ubicado en Bodegas, Izabal a las orillas de Río Dulce y el Lago de Izabal, el castillo fue destruido por los piratas en varias ocasiones.  El Capitán General Barrios Leal ordenó que fuera reconstruido luego de que él mismo fuera asaltado por piratas a su llegada al Reino en 1687. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Maestre de Campo y General de Artillería Jacinto de Barrios Leal arribó a Puerto Caballos en el Reino de Guatemala el 19 de noviembre de 1687, para tomar posesión como Capitán General del Reino. Barrios Leal había salido de Cádiz, el 3 de septiembre de ese mismo año con una comitiva muy numerosa que incluía a treinta frailes dominicos encabezados por Ambrosio de Ipenza, además de su esposa María Bernabela Morales y Galinas, su médico y varios colaboradores y criados.

Barrios Leal había nacido en Cádiz en 1656 y entre 1672 y 1677, durante la guerra en que España en unión de Holanda, enfrentó a Francia, Barrios Leal combatió primero en Flandes y después en Cataluña, donde fue herido y hecho prisionero en la Batalla de Espolla. El año siguiente, después de la firma de la paz, ingresó a la Carrera de Indias, como integrante del cuerpo militar que acompañaba a las flotas, y donde ascendió a los grados de Maestre de Campo y General de Artillería, no tanto por méritos sino por compra, algo usual durante el reinado de Carlos II.

A pesar que Barrios Leal había arribado el 19 de noviembre, fue hasta el 24 de ese mes que escribió al Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros para anunciar su arribo y solicitarle excusar todo gasto en su recibimiento. Permaneció en Puerto Caballos hasta el 28 de diciembre, esperando que se terminara la construcción de dos barcas luengas para trasladar a Bodegas del Golfo a la mayoría de viajeros, así como un buen número de frangotes o pacas con mercancías. El Gobernador de Puerto Caballos intentó que Barrios Leal no partiera y aguardara un par de días, para que tres navíos de guerra que saldrían hacia Santo Tomás de Castilla los acompañaran y los protegieran contra piratas. Sin embargo, Barrios Leal, fiado en su valor y vanagloriándose de haber combatido en Flandes, no quiso esperar, partiendo en las barcas luengas, artilladas con pedreros y con cincuenta y cinco hombres armados.

Después de surcar el Río Dulce y el Lago de Izabal, llegaron a Bodegas, en Izabal, y, dejando las barcas cargadas con todas las riquezas de los viajeros, celebraron una gran fiesta en tierra. Como no habían dejado ni un centinela, los piratas que estaban en el área se acercaron sigilosamente y les dispararon, sin acertarles. Como habían dejado todo en las embarcaciones, Barrios Leal y su comitiva salieron huyendo para ponerse a resguardo de los atancantes, pero perdieron un total de trescientos mil pesos. Entre las mercaderías, Barrios Leal traía consigo mil armas de fuego, con autorización real para venderlas entre los vecinos con un recargo del 50% del precio de costo, pero los piratas las descubrieron y sólo pudo salvar 65 escopetas y 15 arcabuces. Para evitar ser hechos prisioneros por los piratas, Barrios Leal y su comitiva se mantuvieron escondidos por la Montaña del Mico, en donde fueron restacatos por un bastimento que habían enviado las autoridades provinciales para recibir a los frailes dominicos.

Finalmente, el Presidente Enrique Enríquez de Guzmán hizo entrega del mando a Barrios Leal, el 26 de enero de 1688. Es importante destacar que aunque el cargo de Presidente de Audiencia no se encontraba entre los oficios vendibles y renunciables, el nombramiento de Jacinto de Barrios Leal aparece asociado con un préstamo de 80,000 pesos que su padre Diego de Barrios Soto hizo con urgencia a la Monarquía, con un gravamen del 6% anual, cuya entrega garantizaba apenas se realizara la venta de azogue que ya tenía almacenado en Veracruz.

Todavía presa del pánico provocado por el ataque pirata en Bodegas del Golfo, en Izabal, pocos días después de tomar posesión, el 30 de enero de 1688, hizo Junta deGuerra y Hacienda y consiguió reunir entre los vecinos de Santiago de los Caballeros de Guatemala mil pesos para la reedificación del Castillo de San Felipe que hacía cuatro años había sido destruido por un ataque pirata. La obra se realizó a toda prisa, entejando el techo que hasta entonces había sido de manaca o palma, y  sacando la artillería que los piratas habían echado al agua. El 15 de mayo de 1688, el Castillo ya estaba listo, equipado con tres piezas de artillería, veinte milicianos armados, cuatro artilleros, ocho piezas de artillería de poco porte y con una asignación anual de 6,500 pesos, en la que se incluía el salario del Alcalde Mayor de Amatique, el cura y los vigías.

El 28 de mayo de 1688, el Juez Superintendente de la Real Aduana, el Oidor Pedro Enríquez de Selva, un individuo cruel qye maltrataba hasta a su esposa, sufrió en la puerta de su casa un atentado criminal, cuando le dispararon un carabinazo porque intentaba exigir pago de los impuestos de la alcabala y almojarifazgo, a todos los comerciantes que entraban y salían de Santiago de los CAballeros. Esto era el resultado de que Enríquez de Selva estaba intentanto hacer cumplir la ley de cobro de impuestos, a lo que se oponían los grandes comerciantes criollos. Los ánimos de la ciudad se exaltaron entre las autoridades peninsulares y los criollos, hasta que el 31 de agosto de 1689, el rey Carlos II tuvo que intervenir, admitiendo la renuncia de Enríquez de Selva (a quien ordenó expulsar de Guatemala) y desaprobando la innovación decretada en los aforos de las mercaderías, y la violación de la costumbre de permitir su salida sin pagar de contado los derechos.

Para colmo de males, a los problemas con los piratas y los enfrentamientos entre criollos comerciantes y el Superintendente Real de Aduana se sumaron los destrozos provocados por el terremoto del 12 de febrero de 1689, el cual destruyó el Real Palacio, las Casas Consistoriales y varios templos, en especial el del Convento de San Francisco, lo que incidió en un incremento de las construcciones y del trabajo artístico.  Por esa misma época, en forma lícita e ilícita, Perú vendía varios productos al Reino de Guatemala por un valor de 200,000 pesos.

Toda esta situació con los piratas, los problemas de impuestos y el contrabando con Perú hizo que el Juez Pesquisidor Fernando López de Ursiño el 13 de marzo de 1690 fuera nombrado para que “secreta y extrajudicialmente” verificara si Barrios Leal estuvo incolucrado en el en contrabando entre Guatemala y el Perú tras el terremoto de 1689, además de la agresión sufrida por Enríquez de Selva en 1688 y el acoso al Oidor Francisco de Valenzuela. En su camino para Santiago de los Caballeros, López de Ursiño pasó por Chiapas y le pidió al fraile historiador Francisco de Ximénez que lo acompañara a la ciudad como su capellán. Los ánimos políticos de la ciudad estaban muy caldeados con fuertes bandos contra el presidente y las autoridades peninsulares. López de Ursiño tomó el poder y envió a Barrios Leal a reclusió primero a Patulul y luego a Santa Ana, y al cabo de un tiempo presentó serias acusasiones contra el Presidente, las cuales fueron refutadas por éste. En medio de ese problema legal, la corrupción en los asuntos de la Corona properó por el descuido del presidente y del pesquisidor, y por el poder que ya ostentaban los criollos locales que retaban a las autoridades peninsulares.

Finalmente, el asunto se resolvió con la restitución de Barrios Leal, en 1694, y desde ese momento se puso en marcha el plan para conquistar la región del Lacandón en Verapaz y Petén. Tras sus primeras victorias, dispuso continuar con el avance, pero lo sorprendió la muerte el 12 de noviembre de 1695.


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25 de octubre de 1709: se confirma a Fray Rodrigo de la Cruz como Prefecto General vitalicio de la Orden de Belén, fundada por el santo Hermano Pedro

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Antigua iglesia de Belén en la Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  Tras los terremotos de 1773, los frailes tuvieron que vender sus antiguos monasterios para subsisitir, y por ello la iglesia era utilizada como fábrica.  Imagen de Arnold Genthe.

La orden de los betlemitas es una orden regular hospitalaria que se estableció en el Reino de Guatemala durante la época colonial, a instancias del santo Hermano Pedro de Betancour, y por el trabajo incansable de Fray Rodrigo de la Cruz (cuyo verdadero nombre era Rodrigo Arias de Maldonado, ex gobernador de Costa Rica).  Esta orden tiene la particularidad de ser tanto la primera que se estableció en tierras americanas y como de ser la útima orden regular que se aprobó.

De la Cruz nació en Marbella, Granada el 23 de diciembre de 1637, y provenía de una familia que era descendiente del duque de Alba y de los condes duques de Benavente: la de Andrés Arias Maldonado, quien fuera nombrado gobernador de Costa Rica en 1656.  Poco después de llegar a Centroamérica, Andrés Arias falleció y la gobernatura recayó en su hijo Rodrigo, quien conquistó Talamanca utilizando para ellos sesenta mil pesos de su propio peculio.

En virtud a sus victorias y a su lealtad para con la corona, el rey Carlos II lo nombró marqués de Talamanca, pero para cuando llegó la bula con su nombramiento, Rodrigo Arias había tomado los hábitos de la orden de Belén, una sencilla orden de frailes que había formado el santo hermano Pedro de Betancour.  De acuerdo al historiador eclesiástico Domingo Juarros, cuando Arias se encontraba en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1666, presenció el milagro de resurrección de una señora, hecho por el santo hermano Pedro, lo que lo horrorizó y lo llenó de veneración para con el santo.  De la impresión, Arias abrazó la vida monástica y se cambió el nombre por el de Rodrigo de la Cruz.

Tan solo cuatro meses después de su conversión falleció el hermano Pedro, y de la Cruz quedó al frente de la nueva orden, y del Hospital de Nuestra Señora de Belén.  De inmediato se dedicó a organizar correctamente la orden, formando los estatutos de la Compañía Betlemítica, consiguiendo que los aprobara el Ordinario y que nuevos hermanos tomaran los hábitos.  Posteriormente, se reunieron capitularmente y eligieron a de la Cruz como su Superior el 2 de febrero de 1668.

Ya formalmente al frente de la orden, de la Cruz continuó con la construcción del Hospital, la casa de los hermanos y la iglesia de Belén, y también fundó el beaterio de Belén para mujeres.  Posteriormente viajó a Lima, en donde fundó el instituto Betlemítico en el Hospital de Nuestra Señora del Carmen y luego fue a Madrid y a Roma para obtener la confirmación de la constitución de su orden.

Regresó a Guatemala en 1676 a poner en práctica las ordenanzas y luego fue a Lima a hacer lo mismo, aprovechando para fundar Hospitales en Cajamarca, Chachapoyas, Piura y Trujillo.  Incansable en su labor, el 10 de diciembre de 1703 fue nombrado Prefecto General de la orden hasta que la Curia Romana decidiera si aquel puesto era vitalicio; esta resolución fue confirmada el 25 de octubre de 1709, en el segundo capítulo general que se celebró en el Convento de Guatemala.

De la Cruz continuó su ardua labor al frente de la orden hasta su muerte, el 25 de septiembre de 1716, cuando tenía 79 años de edad, 50 de haber ingreso a la orden y 29 de ser su Prefecto General.  Fue sepultado en la Iglesia del Hospital de México, que él mismo había fundado.


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10 de octubre de 1767: el obispo de Chiapas, Miguel de Cilieza y Velasco, consagra la Iglesia de La Merced de Santiago de los Caballeros de Guatemala

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Atrio de la Iglesia de la Merced de Antigua Guatemala aproximadamente en 1915.  Imagen de la colección Yas/Noriega tomada de Wikimedia Commons.

El templo de la Merced de Antigua Guatemala fue llamado originalmente Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Santiago de los Caballeros de Guatemala, y fue una de las últimas iglesias que se construyeron en la hasta entonces fastuosa capital del Reino de Guatemala.  El templo fue consagrado al culto el 10 de octubre de 1767, por el recién nombrado obispo de Chiapas, Miguel de Cilieza y Velasco, quien era originario de Guatemala,  Maestrescuela de la Catedral Primada de Santiago, y quien iba a ser el coadjutor del recientemente fallecido arzobispo de Guatemala, Francisco José de Figueredo y Victoria.

El arzobispo había solicitado a la corona que le asignaran un coadjutor porque ya contaba con 80 años de edad, y estaba ciego, por lo que el Rey accedió y designó a Cilieza y Velasco, pero el arzobispo falleció  el 24 de junio de 1765, antes de que el coadjutor fuera consagrado por lo que ya no ejerció el puesto.   Eso sí, fue nombrado como obispo de Chiapas y hacia allá partió poco después de haber consagrado el templo mercedario.

Cilieza murió en 1768, pero el templo de la Merced sobrevivió los terremotos de Santa Marta que destruyeron la ciudad de Santiago de los Caballeros en 1773, y fue utilizado como una parroquia luego de que los mercedarios fueron obligados a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1778, con todo y la imagen de Jesús Nazareno que era el patrón jurado de la Capital del Reino de Guatemala.


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26 de septiembre de 1748: llega a Guatemala el nuevo presidente de la Real Audiencia, José Aruajo de Río ex-presidente de Quito, tras ser restituido por el rey Fernando VI

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La Plaza de Armas de la Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Araujo de Río llegó cuando la ciudad estaba ya reconstruida luego del terremoto de 1717 y dejó el país antes del terremoto de 1751.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

José Araujo de Río fue presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1748 y 1751.  Era un funcionario español que había nacido en Lima, Perú, y había estudiado en el Colegio de San Martín, recibiendo luego el título de Licenciado en Derecho en la célebre Universidad de San Marcos, de su ciudad natal.

La Presidencia de la Capitanía General de Quito le fue otorgada en compensación a la suma de 22 mil pesos, con los que sirvió al rey en el año de 1732.  Tenía la obligación de gobernar por espacio de ocho años, que era la duración ordinaria del período de mando señalado para los presidentes de Quito.  Tomó posesión de su cargo el 30 de diciembre de 1736, en una momento en que existía una tremenda división entre los criollos y los españoles, hacienda prácticamente imposible agradar a todos; a pesar de esto, logró gobernar con relativa tranquilidad a pesar de su mal genio.  Durante su gobierno brindó toda clase de facilidades a los miembros de la Misión Geodésica de Francia, que bajo la dirección de Charles Marie de La Condamine llegó a Quito para medir un arco del meridiano terrestre, y el Ecuador de la tierra.

Su condición de criollo fue constantemente atacada y cuestionada por los oidores y funcionarios españoles de Quito, quienes escribían a España presentando varias quejas en su contra. Eventualmente, el 29 de mayo de 1743, fue reemplazado por orden del Rey pero apeló al Consejo de Indias y con licencia del Virrey de Lima viajó a Madrid para defenderse de las calumnias en su contra. El Real Consejo examinó el expediente, y luego de oír sus descargos pronunció un fallo definitivo sumamente honroso, declarándolo buen Ministro, íntegro, celoso y observante de las leyes, órdenes y cédulas de Su Majestad.

Para reivindicarlo, el rey Fernando VI lo nombró Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, a donde llegó el 26 de septiembre de 1748 a terminar los dos años que le restaban de su período como gobernador.  Tras concluir su perído en 1751, se fue a su  natal Perú, hasta que finalmente, ya de edad avanzada, viajó a España, en donde murió en Madrid en 1777.


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21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

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Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


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19 de septiembre de 1598: llega a Santiago de los Caballeros de Guatemala el presidente Alonso Criado de Castilla

19septiembre1598
La region de Izabal, en donde se descubrió la ensenada en donde está el Puerto de Santo Tomás en 1604, y que en honor al presidente de la Real Audiencia fue llamado “de Castilla”.  Imagen tomada del reporte de la Compañía Belga de Colonización de 1840.

El presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1598 y 1611 fue Alonso Criado de Castilla, quien era hijo de Andrés Criado y de Marina Castilla, y originario de Andújar en España. Entró en el Colegio de Maese Rodrigo en la Universidad de Sevilla en 1568, estudió en la Universidad de Salamanca y obtuvo un doctorado.

En 1573 fue nombrado oidor de la Audiencia de Panamá, en donde se casó con Casilda de Vera de Mucientes, hija de Diego de Vera de Madrid, presidente de la Audiencia de Panamá y de María Barrasa de Mucientes. En 1573 fue nombrado para reemplazar al doctor Robles como oidor de México por consulta de 21 de noviembre de 1580 y título de 15 de diciembre de 1580. Sin embargo, inmediatamente recibió el mismo puesto en Lima por consulta de 13 de mayo y título de 5 de junio de 1581, para reemplazar al difunto Valdés de Cárcamo y se dirigió al Perú.

El 20 de junio de 1598 fue nombrado presidente de la Audiencia de Guatemala el 20 de junio de 1598 e hizo su entrada en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 19 de septiembre de ese año.. Gobernó con toda equidad, pero tuvo algunas altercaciones con el Ayuntamiento criollo de la Ciudad, por haberle quitado el Corregimiento del valle.

En 1604, se descubrió y comenzó á usar el puerto de Santo Tomás de Aquino, que se conoce como “Santo Tomás de Castilla” en su honor.  El 13 de septiembre de 1608 fue ascendido al Consejo de Indias como ministro togado, “a pesar de su mal gobierno en Guatemala”. Sin embargo, concluyó su Presidencia hasta en 1611; y cuando estaba dando su residencia, falleció y fué sepultado en la Iglesia Catedral.

Su viuda regresó a España, en donde el Rey reconoció los servicios de Criado de Castilla ayudando á su hijo Andrés de Castilla, quien nació en Lima en 1587, a obtener el hábito de la orden de Santiago en 1617.


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2 de septiembre de 1813: la Cortes de Cádiz modifican la estructura politico-administrativa del Reino de Guatemala

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El Juramento de las Cortes en la Iglesia de San Pedro y San Pablo de San Fernando en 1810.  Obra de José Casado del Alisal.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial, el presidente de la Real Audiencia de Guatemala era a la vez gobernador de la provincia, capitán general, vicepatrono real y delegado de la Real Hacienda. A diferencia de las audiencias de Guadalajara, de Panamá, de Quito, de Charcas y de Concepción en Chile, que en el siglo XVI eran audiencias subordinadas al virrey de Nueva España y de Lima, la de Guatemala dependía directamente del Consejo de Indias, por lo cual esta fue la primera audiencia pretoriana en territorio americano.

Así pues, tras la invasión de Napoleón y la convocatoria a Cortes, el 2 de septiembre de 1813, las Cortes de Cádiz mantuvieron la autoridad de la Real Audiencia de Guatemala y la denominación de la capitanía general homónima, pero suprimieron la noción de “Reino de Guatemala” cuando dividieron su territorio en dos provincias —la provincia de Guatemala (que incluía Chiapas, Soconusco, Honduras y El Salvador) y la provincia de Nicaragua y Costa Rica—, cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí, y que elegían entre ellas siete representantes a las Cortes.

Como resultado de esto, José de Bustamante y Guerra, inició su mandato como Presidente de la Real Audiencia de Guatemala en 1811 con los títulos de “Gobernador del Reino de Guatemala y capitán General de la capitanía General de Guatemala“, “Superintendente General Subdelegado del cobro y distribución de la Real Hacienda“, “Juez Privativo de Tierras y Papel Sellado”, “Conservador de la renta de Tabaco y Subdelegado de Correos y de los ramos de Minas y Azogues“; pero en 1813, al entrar en vigencia la Constitución de Cádiz, cambió a “Jefe Político Superior de la Provincia de Guatemala“.


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7 de agosto de 1736: nace en España quien sería el arzobispo de Guatemala Cayetano de Francos y Monroy, quien lideró la construcción de la Nueva Guatemala de la Asunción, reformó la educación del Reino y fundó el Colegio de Infantes

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Fotografía de principios del siglo XX del arzobispo Cayetano de Francos y Monroy, tomada por Juan José de Jesús Yas.  Imagen obtenida de Wikimedia Commons.

El arzobispo de Guatemala, Cayetano de Francos y Monroy nació en Villavicencio de los Caballeros, España, el 7 de agosto de 1736. El 26 de noviembre de 1777, por consulta de Cámara, fue nombrado arzobispo de Guatemala, nombramiento era difícil ya que era en sustitución del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien se negaba a aceptar el traslado de su arquidiócesis hacia la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, luego de que la capital de la capitanía, Santiago de los Caballeros de Guatemala fuera destruida por los terremotos de Santa Marta en 1773. Cortés y Larraz comprendía que el traslado iba a debilitar la posición del clero en los asuntos de Estado del Reino de Guatemala y por ello se resitía a trasladar al clero secular a la nueva ciudad.

Inicialmente, Francos y Monroy decidió no aceptar el cargo que le ofrecían, pero el 20 de noviembre de 1778 fue presionado por el gobierno real, y finalmente se embarcó en Cádiz a principios de mayo de 1779. Fue acompañado por una cuantiosa corte que incluía un provisor, un secretario, un capellán, un caudatorio, un mayordomo, siete pajes y un maestro de pajes, y quienes fueron elegidos cuidadosamente con un fin político definido: retomar el control de clero guatemalteco que se encontraba en estado de rebelión casi abierto contra la autoridad del Capitán General Martín de Mayorga.

El siete de octubre de 1779, con una escolta de ocho caballeros, entró en la nueva ciudad de Guatemala, la cual apenas se estaba empezando a construir. Había arribado a Guatemala con diecisiete individuos de su familia, gastando en el viaje 64,240 pesos., y se encontró con que los frailes de las órdenes regulares, que habían vivido en suntuosos conventos en Santiago de los Caballeros, ahora lo hacían en ranchos de paja, mientras que las monjas y beatas seguían en sus conventos en la arruinada ciudad. Además, la única construcción religiosa sólida que existía era la Ermita del Carmen.

Un mes antes de la llegada del nuevo arzobispo, Cortés y Larraz publicó una carta pastoral denunciando la llegada de un usurpador y amenazando con excomulgarlo, pero eso no inmutó a Francos y Monroy, quien tomó sus primeras medidas al recién llegar, nombrado a un cura párroco para el pueblo indígena de Jocotenango y luego fue en persona a buscar a la destruida Santiago de los Caballeros de Guatemala a las beatas de Santa Rosa. Cortés y Larraz comprendió entonces que era inútil seguir resistiendo, y huyó de Guatemala.

El arzobispo Francos y Monroy estuvo muy involucrado con las corrientes liberales de los filósofos ingleses y del francés Juan Jacobo Rousseau, los cuales habían proporcionado nuevos lineamientos en la pedagogía y la formación intelectual de los infantes, y por ello, inició en la Nueva Guatemala de la Asunción una reforma educativa. Cuando el arzobipso llegó a su nueva arquidióces, solamente estaba en funcionamiento la escuela de Belén, que había sido fundada por el santo Hermano Pedro de Betancourt, y el resto de escuelas no funcionaban desde que los jesuitas habían sido expulsados en 1767. Por su parte, el resto de entidades civiles y religiosas estaban trabajando arduamente en construir sus nuevos edificios tras el traslado. Francos y Monroy fundó entonces dos escuelas de primeras letras, la de San José de Calasanz y la de San Casiano, a las que donó de su propio peculio cuarenta mil pesos para su funcionamente; además, también fundó el “Colegio San José de los Infantes” el domingo 10 de junio de 1781, el cual sigue activo hasta la fecha. Y también contribuyó económicamente con seis mil pesos para finalizar la construcción del Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, quince mil pesos para el del colegio de seises, aproximadamente cincuenta mil para la iglesia y beaterio de Santa Rosa (ya que ésta era la catedral temporal) y la casa del Obispo.

Tras su ardua labor, para la que contó con el apoyo del nuevo Capitán General, Matías de Gálvez, el seis de diciembre de 1782 Francos y Monroy informó al rey que había trasladado a la nueva ciudad la catedral (aunque ésta quedó temporalmente en el Beaterio de Santa Rosa), el colegio seminario, los conventos de religiosos y religiosas, beaterios y demás cuerpos sujetos a la Mitra; todos ellos habían sido trasladados a edificios formales o en construcción. Es importante destacar que para terminar estas obras Francos y Monroy había tenido que dejar la obra del palacio Arzobispal por un lado, y conformarse con vivir en una incómoda casa de alquiler, careciendo de oficinas y habitación para su familia.


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11 de julio de 1733: asume la presidencia de la Capitanía General de Guatemala el Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos Pedro de Rivera y Villalón

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El convento abandonado de la Escuela de Cristo en la ciudad de Antigua Guatemala en 1920.  Era un soberbio edificio cuando la ciudad era la capital del Reino de Guatemala durante la colonia española. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Nacido en Málaga en 1664, Pedro Rivera y Villalón fue nombrado como gobernador del presidio de Veracruz en 1711, un puesto de mucho prestigio ya que dicho puerto que era entonces la cabecera de los navíos que partían del Virreinato de Nueva España hacia España. Siempre en Veracruz, en 1713 fue nombrado además general de la Armada de Barlovento, ya qu al puerto también llegaban las flotas españolas y debía controlar todos los mecanismos defensivos del enclave.

En 1724, ya como brigadier había llegado a ser gobernador de la provincia de Tlaxcala y luego fue a la capital del virreinato a hacerse cargo de su principal proyecto: la visita a la frontera norte. Esta era una misión larga y difícil y de riesgo, pero las autoridades virreinales necesitaban una visión amplia del estado político y militar de su larga frontera norte y lo eligieron por su excelente hoja de servicios. El cometido era visitar e inspeccionar todos los presidios españoles en dicha frontera para así reestructurar los mismos acorde a los medios físicos y económicos de que se disponían.

Rivera inició su viaje el 21 de noviembre de 1724, y recorrió grandes extensiones del virreinato. En junio de 1727 partió hacia la entonces peligrosa provincia de Texas y la frontera francesa con Luisiana. Finalmente regresó a la Ciudad de México el 21 de junio de 1728, después casi trece mil kilómetros de tránsito e innumerables ataques de indígenas. Con los datos recabados, Rivera fue el primero en elaborar planos de las defensas del virreinato de la Nueva España en la Frontera Norte, y gracias a la enorme cantidad de información militar y económica que pudo recabar, publicó el primer reglamento para los presidios de la frontera norte del virreinato en 1729. De hecho, el diario que escribió del viaje, las noticias sobre las poblaciones y misiones que encontró, así como la información descrita en su derrotero, se convirtieron en un manual de conocimiento indispensable de la frontera norte.

En 1731, como recompensa por sus servicios, y ya con el grado de Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, fue nombrado gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, cargo que asumió oficialmente el 11 de julio de 1733 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. En su nuevo empleo, que fue muy tranquilo en comparación con sus puestos anteriores, solamente tuvo agrias disputas con el obispo Pedro Pardo de Figueroa por las competencias entre el Cabildo Eclesiástico y de la Real Audiencia.

El 16 de octubre de 1742 fue sustituido por Tomás de Rivera y Santa Cruz y regresó a la Ciudad de México el 16 de abril de 1743, en donde se retiró y murió en noviembre de 1745.


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13 de junio de 1549: se funda el poblado de San Antonio Suchitepéquez

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Vista de Mazatenango, Suchitepequez en 1875.  Fotografia de Eadweard Muybridge.

Luego de la conquista española, el poblado de San Antonio Suchitepéquez fue fundado oficialmente el 13 de junio de 1549. Tal y como se acostumbraba en esa época, el nombre del poblado consta de dos partes: el nombre del santo católico que se venera el día en que fue fundado (y que era uno de los santos principales de la orden religiosa a la que el poblado había sido otorgado como doctrina) y una descripción con raíz del idioma náhuatl (esto ultimo porque las tropas que invadieron la región en la década de 1520 al mando de Pedro de Alvarado estaban compuestas por alrededor de cien soldados españoles y por varios miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas). En este caso en particular:

  • San Antonio” proviene de su santo patrono, el franciscano Antonio de Padua
  • Suchitepéquez” se deriva de la voz náhuatl «Xōchitepēke», lo que podría traducirse como “En el Cerro Florido” o «En el Cerro de las Flores“, ya que este vocablo esta formado a su vez por:
    • “Xōchi-“: flor
    • “tepē”: cerro, montaña,  y
    • -“k”: en

Tras la Independencia de Centroamérica, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que San Antonio Suchitepéquez era parte del Circuito de Mazatenango en el Distrito N.º11 de Suchitepéquez, junto con el propio Mazatenango, Samayaque, San Lorenzo, Santo Domingo, Retalhuleu, San Gabriel, San Bernardino, Sapotitlán y Santo Tomás.

A partir del 3 de abril de 1838, San Antonio Suchitepéquez fue parte de la región que formó el efímero Estado de Los Altos, el cual fue autorizado por el Congreso de la República Federal de Centro América el 25 de diciembre de ese año forzando a que las autoridades conservadoras que apenas habían retomado el poder en el Estado de Guatemala reorganizaran su territorio en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839. La región occidental de Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la Ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos aristócratas capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo; pero este intento de secesión fue aplastado por el general Rafael Carrera, quien reintegró al Estado de Los Altos al Estado de Guatemala en 1840.

En 1902 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera publicó la “Demarcación Política de la República“, y en ella se describe así a San Antonio Suchitepéquez: “su cabecera es el pueblo del mismo nombre, a 12 km de Mazatenango, es de clima templado en unas partes y caliente en otras, y los principales cultivos, café, cacao, maíz y frijol. Una parte de la población se dedica a la crianza de ganado. Limita: al Norte, con el departamento de Sololá; al Sur, con el municipio de San José El Idolo; al oriente con el de Estrada Cabrera, y al Occidente, con el de San Bernardino“.

El 6 de agosto de 1942, el poblado fue sacudido por un sismo que se produjo a las 17:37 hora local (23:37 UTC) y tuvo una magnitud de 7.7 en la escala de magnitud de momento (Mw) y 7.9 en la escala de Magnitud de onda superficial (Ms). El epicentro se encontró a lo largo de la costa sur de Guatemala y causó extensos daños en el altiplano central y occidental de Guatemala dejando un saldo de treinta y ocho fallecidos.


BIBLIOGRAFIA: