5 de mayo de 1582: fallece fray Gonzalo Méndez, fraile franciscano que organizó la obra de su orden en Guatemala

5mayo1582
Grabado de Sololá y el Lago de Atitlán en 1887, publicado en “Guatemala, Land of Quetzal”.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Fray Gonzalo Méndez nació en La Alcarria, Guadalajara, en España y se formó en la provincia franciscana de Galicia.1  Tomó el hábito en la provincia de Santiago, y se trasladó a América el 18 de diciembre de 1839 a petición del obispo Francisco Marroquín, quien le pagó por el flete y transporte y quien le pidió organizar conventos franciscanos en Guatemala.2  Rápidamente se adaptó a la cultura indígena y aprendió tres idiomas nativos para poder comunicarse y predicar con mayor facilidad. 3

Desarrolló su ministerio entre los indígenas zutujiles de la región de Atitlán, donde fundó el segundo convento católico que hubo en Guatemala y primero de los franciscanos.4 Durante su vida llevó la castidad al extremo, huyendo incluso de hasta conversar con las mujeres, y vivió en una gran pobreza, teniendo solo su zayal y un brevario y durmiendo sobre una tabla en el suelo con un trozo de madera que le servía de cabecera.5 En una ocasión, para una Navidad, tuvo que caminar 36 kilómetros en caminos de difícil acceso para ir a tres poblados diferentes a impartir la misa, y eso que su constitución siempre fue delgada y andaba descalzo.6 Sobre su persona se han tejido numeros relatos y leyendas que lo describen como un misionero ejemplar, dedicado por completo a la evangelización y defensa de los indígenas.3  Por ejemplo, se contaba que como los peces del Lago de Atitlán eran muy pequeños y llenos de espinas, hizo llevar a él peces más grandes del Pacífico para que mejorara la pesca; sin embargo, cuando la demanda por los peces de Atitlán se incrementó más allá de las posibilidades de los indígenas, fray Gonzalo Méndez “cerró la laguna” y desde entonces no se pudo pescar los grandes peces que había traído.7

Méndez fue custodio y provincial del convento franciscano de Atitlán, y también de Yucatán, hasta que fue trasladado a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, a una edad avanzada, donde murió el 5 de mayo 1582 a los 77 años en el convento de San Francisco, luego de 41 años de dedicarse a la catequización de los indígenas guatemaltecos.4,8,9  Fray Juan Casero de la orden de los frailes Menores, ministro provincial de la provincia del nombre de Jesús en Guatemala, reportó a sus superiores de la orden franciscana que fray Gonzalo Méndez le contó poco antes de morir sobre la siguiente visión que tuvo tras la muerte del emperador Carlos V:10

“Estando ya en lo último, me mandó que me confesase, y fuese a decir misa, y cuando vine me mandó por santa obediencia, que a nadie en su vida dijese lo que me quería decir, y que había enviado a llamar al señor presidente, y al señor obispo para decirles este caso, y no habían venido y se le acababa la vida; y después de haber dado muchos suspiros y sollozos, y derramendo muchas lágrimas me dijo: ‘Tan vivo tengo la representación de lo que os quiero decir, que jamás a hombre ni aun en confesión dije, ni puedo absternerme ni dejar de causarme alteración grande en el alma de contento, mezclado de una tristeza, si acaso será conmigo tan justo Dios, siendo como he sido mayor pecador, que sean más los años de mis penas, y aun esto sería consuelo.  No temo muerte ni pena, como yo no pierda a Dios.’  Consoléle entendiendo era causa triste, y tomándole las manos me mandó otra vez a jurar, y luego dijo: ‘Desde que yo tuve uso de razón, tuve particular amor al emperador Carlos V que todos los días de mi vida, hasta cuatro años de su muerte, hice particular oración por él, y con más ahínco que por alguna otra cosa, hasta los cuatro años después de la muerte del dicho, que acabando yo de decir misa, en la cual le encomendéa Dios, y viéndome el coro, y estando en la acostumbrada oración por él, ví una visión, ni sé si en cuerpo, o fuera del cuerpo. Sé que fue en breve tiempo, y que fue estando yo despierto y libre, que ni era hora de sueño, ni yo estaba en disposición de ello, pues me hallé acabado el caso, de rodillas, como antes lo estaba.  Vi un juicio de Dios formado, y una sola una silla de Majestad en la cual Nuestro Señor estaba asentado, cerca de todos los santos y ángeles, y vi entrar en el juicio a un hombre afligido, y como que salía de una larga prisión aherrojado y cansado, al cual acusaron, los demonios de gravísimos pecados que había cometido, de que jamás había hecho penitencia y atestiguaban con los ángeles y santos, los cuales todos confirmaron ser así que había hecho casos enormes en que no le habían visto penitente y el emperador Carlos V (que yo le conocí en el aspecto) aunque todos lo acusan, no parecía tener nada, ni habló en su disculpa, solo levantó con grande acatamiento los ojos, y los puso con mucha confianza en Dios como que le pedía declaración de la verdad; y sin hablar, Dios le mostró en sí mismo a todos los santos y ángeles, que aquellas cosas de que el emperador era acusado, no habían sido en él culpas, poruqe las había hecho por particular revelación suya, y que en ellas no había sido sino ministro de la justicia divina, por particular orden divino, y que antes había merido en ello: y con esto se le llenó el rostro de alegría al emperador, y todos los santos ángeles adoraron a Dios en aquel secreto, y muy contentos y alegres aventaron a los demonios, y tomando por la mano Dios al emperador le llevó consigo a su gloria.’11

Al sepelio de fray Gonzalo Méndez asistieron gran cantidad de indígenas, que lo estimaban profundamente, además de los miembros de las otras órdenes, de la Real Audiencia, del obispo de Guatemala y el de la Verapaz.6


BIBLIOGRAFIA:


 

 

2 de mayo de 1715: documentan que tembló por si sola la cruz en el camino que conduce de Santiago de los Caballeros a Jocotenango

2mayo1715
Las ruinas de la Iglesia de San Sebastián y el Templo de Minerva de la Antigua Guatemala en 1913.  El coadjuctor de esta parroquia fue quien comunicó que la cruz en el camino hacia Jocotenango estaba temblando por sí sola.  Fotografía de Arnold Genthe de 1913 tomada de Wikimedia Commons.

El régimen colonial en América estuvo controlado por las poderosas órdenes religiosas y obispos del clero secular hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en que los Borbones tomaron el trono en España y empezaron una profunda reforma política que llevó a un mayor control de la Corona sobre los asuntos de la Iglesia en España.  Gracias al poder político que tuvieron, las órdenes religiosas poseyeron enormes haciendas con doctrinas de indígenas que trabajaban en dichas haciendas a cambio de la catequización que les daban los frailes.  Por su parte, los obispos y curas seculares (mucho de estos con poca o ninguna preparación religiosa) tuvieron a su favor el diezmo obligatorio, que era un impuesto más que cobraba el gobierno colonial para ellos y que les proporcionó considerables ingresos.  Esto era tolerado por la Corona antes de la llegada de los Borbones por las grandes rentas que esto representaba para las arcas reales, pero los nuevos monarcas reforzaron el regalismo, es decir, la defensa de las prerrogativas de la Corona sobre la Iglesia católica de sus Estados frente a la Santa Sede. Con el concordato de 1753, se amplió el derecho de patronato regio a todos los territorios de la Corona (que anteriormente existía sólo sobre Granada y América), se limitaron las atribuciones de la Inquisición en materia de censura y en el plano judicial, y se reforzjok el exequatur o pase regio, que suponía que las disposiciones del papa debían tener la aprobación real para poder ser publicadas y aplicadas en los territorios de la Monarquía. Como corolario, el rey de España Carlos III expulsó a los jesuitas de todos sus territorios en 1767, tras acusarlos de ser los responsables del Motín de Esquilache y para quedarse con sus grandes propiedades, Aunque la Monarquía no llegó a cuestionar en ningún momento los extensos privilegios de la Iglesia, el resto de órdenes religioss y miembros del clero secular comprendieron que la situación ya no les era tan favorable como antes.1

En el Reino de Guatemala, el rompimiento entre la monarquía y el clero fue evidente cuando las órdenes regulares tuvieron que entregar al clero secular sus numerosas doctrinas, y cuando el Capitán General decidió trasladar la ciudad de Santiago de los Caballeros tras el terremoto de Santa Marta en 1773, el cual no fue mucho más destructivo que los de San Miguel en 1717 y de San Casimiro en 1751, y tras los cuales la ciudad se reconstruyó con mayor esplendor cada vez, poniándose énfasis en los edificios religiosos. En 1773, por el contrario, las autoridades civiles favorecieron el traslado a una nueva ciudad, y los primeros que enviaron para dicha ciudad fueron a las órdenes religiosas, obligándolas a abandonar sus palaciegos conventos, aunque no estuvieran arruinados. El arzobispo Pedro Cortés y Larraz comprendió la intención del Capitán General Martín de Mayorga, y resistió a trasladar las parroquias de Santiago de los Caballeros2 hasta que fue obligado a huir de Guatemala cuando llegó el nuevo arzobispo, Cayetano de Francos y Monroy, que el rey había nombrado en su lugar dado que desde 1753 la Monarquía tenía la potestad de nombar a los arzobispos españoles.3

Antes de la llegada de los Borbones a la Corona Española, todo giraba en torno a la Iglesia Católica y las fechas más importantes, aparte de la toma del poder de un nuevo Capitán General, eran las fiestas de guardar y muchos eventos religiosos fueron discutidos en las actas del Ayuntamiento criollo o de la Real Audiencia.  Además, cualquier evento que fuera considerado milagroso, era registrado en dichas actas por ser considerado de vital importancia; uno de esos eventos, ocurrido el 2 de mayo de 1715, es registrado por el historiador eclesiásticos Domingo Juarros, quien en su obra “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala” reproduce la siguiente certificación del Escribano Real:4

“Yo el Alférez José de León, Escriba de S. M. certifico, doy fe y verdadero testimonio, que estando en mi casa poco más de la noche de la noche, del día 2 mayo, fuí llamado del Señor Br. Don Juan Gregorio de Cabrera, Coadjutor de la Santa Iglesia parroquial del Señor San Sebastián, por orden del Señor Doctor Don José Varon de Berrieza… Provisor y Vicario General de este Obispado, para que viese y diese fe, que la Santa Cruz de la calle que va para Jocotenango, estaba temblando y moviéndose del medio cuerpo para arriba.  Y como dicho es, doy fe y verdadero testimonio y hago saber a los Señores, que el presente vieren, que vi mover dicha Santa Cruz, a pausas y para que conste doy el presente, en la noche del día 2 de mayo, de este año de 1715. Y fueron testigos los SS. BB. Don Juan Gregorio Cabrera y Don José Toscano, el A. Domingo de Avilez, el Alférez Juan Martínez de Vericochea, y el Sargento Juan de Mendizábal, vecinos de esta Ciudad, y el Cabo de escuadra, Pascual de Figueroa.  Y así mismo doy fe que lo firmaron.

José de León, Escribano Real.4

Nótese como todos los que firmaron el acta aquí reproducida eran criollos o españoles y que todos eran o religiosos o militares.  Es más, el mismo Juarros era Bachiller eclesiástico y su obra histórica está completamente sesgada hacia el enfoque religioso de los acontecimientos que narra.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3. pp. 221-253.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Archivado desde el original el 17 de diciembre de 2014. p. 118.
  3. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.
  4. Juarros, Domingo (1857) [1808]. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo Primero. Guatemala: Imprenta de La Luna. pp. 213-214.

27 de marzo de 1542: el obispo Francisco Marroquín arremete contra quienes lo acusaban de ayudar a los indígenas contra los abusos de los encomenderos

27marzo1542
Las ruinas del convento de San Francisco en la ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  En el recuadro: un encomendero español del siglo XVI.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Mientras se encontraba recorriendo su diócesis a lomo de mula pues no había caminos todavía, el obispo Francisco Marroquín se enteró de que los pobladores de la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros en el valle de Panchoy estaban criticándolo a sus espaldas.  Las habladurías en su contra se debían a que había hecho numerosas notas indicando que las imposiciones que los encomenderos hacían sobre los indígenas a su cargo eran exageradas e injustas.  Hasta entonces, Marroquín no había hecho crítica al respecto, ya que aunque era religioso, también había sido conquistador y había sido nombrado obispo el 7 de abril de 1537 gracias a su influencia con Pedro de Alvarado y la amistad de éste con el emperador Carlos V; pero por sobre todo, también tenía encomiendas de indígenas que le redituaban jugosos ingresos.1

Ante las difamaciones, el obispo de Guatemala envió la siguiente carta al Cabildo de la ciudad, en donde le echa en cara a los encomenderos que nunca les había criticado hasta ahora, a pesar de saber que se habían enriquecido a costa de la explotación los indígenas en sus encomiendas:

“Magníficos Señores:

“Por cartas desa Ciudad he sabido el alboroto y escándalo, que ha nacido de la venida a visitar estas pobres gentes.  Y pongo por testigo a Dios que no miento, ni quería mentir, y que en todas las tasaciones que se han hecho hasta la hora presente, las más no merecían dar a sus dueños ni aun agua; de todo lo cual creo verdaderamente se debe entera restitución.  Plega a Dios se halle medio y remedio para el descargo, si ya que se mereciese la dicha tasación y con justo título se lleváse, digo por mi consagración, y salvación que va más, juzgo haber ido contra los naturales en favor de los encomenderos en cada tasación en más de la cuarta parte.  Y porque desto tengo testigos, a ellos me remito, que uno de tres hay; y en mi conciencia que no tengo pasión ni afición, ni hay por qué ni para qué.  Esta es la razón que todo ese pueblo tiene para se quejar de mi, pues si no nos acordamos del tiempo pasado y todos están ricos; ¿qué ha sido la causa sino callar yo como ruin perlado, y pastor y protector, viendo que se comían los lobos mis ovejas, y yo me estaba holgando y callando?  Desto no se me debe nada, cuando a Dios, pues él me lo tiene de pedir.”

“Palabras feas y desvergonzadas me escriben que se dicen, y desto mucha culpa tienen vuestras mercedes: aunque yo sea ruin soy perlado, y pastor y padre de todos, y háseme de tener mucho acatamiento y reverencia como verdaderos hijos a padre, y mucho más; y aun me dicen se han dicho palabras muy escandalosas.  Cada uno mire lo que dice y la lengua esté queda que en semejantes alborotos y comunidades suéltanse palabras que suenan mal en caso de fé, y los que las dicen dan a entender que sienten mal lo cual es peligroso; y aunque mis injuras yo las perdono, que noes razón por ser vuestro padre y pastor, las de nuestro Dios no será razón queden sin castigo.  Escribo esto a vuestras mercedes como a cabeza de todo ese cuerpo tan enfermeo, de que yo tengo tanta lástima, que si con mi muerte lo pudiese remedir tendríala por muy buena.  Estoy tan asombrado y temeroso de la perdición de las conciencias, que juzgo ser llegado el cuarto pecado, por quien dice Ezequiel que no se convertirá Dios a los pecadores.  Grande plaga es que seamos llegados a tiempo que no se quiera oir la palabra de Dios: parece que se cumple con esto el el dicho de Cristo, quitárseos ha el reino de Dios, darse ha a la gente que hiciere fruto; y tambien lo que dice en otro lugar, si os predico la verdad, ¿por qué no me creeis?  Plega a Dios que no diga del cielo que decía a los fariseos: en vuestros pecados morireis.  Escríbeme ese Santo Varón, que por tal le tengo, que deja de predicar, por no dar ocasión a que alguno se desconcierte: yo le he escrito e rogado que predique; y guay del que se desmandare, que por malos de sus pecados le valdría más la muerte.  Ya que no quieran oírle, le pido por merced que predique a las paredes, por ventura alguno tendrá oído.”

“Para semejantes alborotos y escándalos que nacen de avaricia y codicia, que es servidumbre de Satanás, y para templar y castigar los alborotadores que son cruficificadores de Cristo, son las justicias y los Cabildos elegiods, pero ¿qué será si vuestras mercedes sois parte o consentidores de lo dicho?  En este caso, ¿qué remedio? Yo no lo sé por cierto, mas de encomendar a Dios, y ponerme en oración y suplicarle de todo corazón, me alumne a mí para lo que debo hacer, y a vuestras mercedes para bien regir el pueblo y salvar vuestras ánimas, cuyas magníficas personas prospere nuestro Sr. como desean.”

De Izquemé, 27 de Marzo.

De vuestras mercedes Orador, Epus. Cuahutem.1

 

Nótese cómo el obispo Marroquín les recuerda a los ahora encomenderos sus pobres orígenes y también cómo reconoce que sabía que estaban explotando a los indígenas luego de la conquista pero que se había hecho de la vista gorda hasta este momento.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (27 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 27 de marzo de 1542, Una carta del obispo Marroquín”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

10 de marzo de 1566: el Rey Felipe II da a la ciudad de Santiago de los Caballeros los títulos de “Muy Noble” y “Muy Leal” en reconocimiento a la labor de los conquistadores

10marzo1566
La ruinas de Nuestra Señora de los Remedios en la ciudad de Antigua Guatemala en 1916.  En el recuadro: el rey Felipe II, quien diera los títulos de “Muy noble y muy leal” a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1566, cuando ésta era la capital de la provincia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1530 se había concecido ya a la capital guatemalteca el uso de las armas y se estableció el escudo partido en dos partes con la mitad superior con una imagen de Santiago, a caballo, armado en blanco con una espada desenvainada con fondo rojo, pues era el patrono de la ciudad; y la mitad de abajo con tres volcanes, con “la de en medio echando fuego y piedras de fuego que descienden por las faldas“.1  Aquello ya era un gran logro, pero los conquistadores españoles querían que se reconocieran sus servicios a la corona con mayor renombre.  De esta forma, Francisco del Valle Marroquín, Regidor de la ciudad, cabildeó ante el Consejo de Indias, para que el rey Felipe II elevara la condición nobiliaria de la ciudad de Santiago de los Caballeros,2,3 y fue así como el 10 de marzo de 1566 el rey publicó el siguiente documento:

“Don Philippe, por la gracia de dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Secilias, de Navarra, de Granada, de Toledo de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de Sevilla, de Cerdeña, de Córcega, de Murcia, de Jahen, de Algecira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias, islas y tierra firma del mar Océano, conde Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina, duque de Neopatria, Conde de Ruysellon, y de Cerdeña, Marqués de Oristán y Gociano, archiduque de Austria, duque de Borgoña y de Bravante, y de Milán, conde de Flandes y de Tirol, etc.  Por cuanto, Francisco del Valle Marroquín, veicno y regidor de la ciudad de Santiago de la provincia de Guatemala y procurador generla de ella, en nombre del conejo, Justica y Regimiento, caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la dicha ciudad de Santiago, me ha hecho relato que la dicha ciudad tiene por merced nuestra título de ciudad, y que como nos era notorio la ciudad, vecinos y moradores de ella habían servido al emperador Rey mi Señor de gloriosa memoria, y a nos muy fielmente, en la conquista y descubrimiento de dicha provincia de Guatemala, y en la población nobleciente de ella, y en todas las demás cosas que se han merecido, como leales vasallos y servidores nuestros, como dijo nos constaría por ciertas informaciones y escripturas que el nuestro Consejo de Indias presentó. Y que suplicó que por que la dicha ciudad iba de cada día en mayor crecimiento, y para que fuese más honrada y de sus servicios hiciera perpetua memoria, le mandase dar título de muy noble y muy leal ciudad, más del que tenía de ciudad, y que así fuésemos permitido se llamasa, e intitulase y nombrase, pues tan claramente merecía tal renombre, o como la mi merced mandase. Y yo acatando lo susodicho, y los buenos y leales servicios que la dicha ciudad y vecinos de ella me han hecho, helo habido por bien; por ende, por la presente es nuestra merced y voluntad que perpetuamente la dicha ciudad se pueda llamar e intitular muy noble y muy leal ciudad de Santiago, que nos por esta nuestra carta le damos título y renombre de ello, y licencia y facultad para que se pueda llamar e intitular como dicho es, y ponerlo así en todas y cualesquier escrituras que hicieren y otorgaren y cartas que escribieren, y de ello mandé dar la presente firmada de mi mano y sellada con nuestro Real Sello y librada de los del nuestro, Consejo Real de las Indias.4

Dada en El Escorial a diez días del mes de marzo de mil quinientos y sesenta y seis.

YO EL REY”

Esto no era simplemente un gusto para la vanidad de los conquistadores; significaba que la corona estaba al tanto de sus contribuciones a la conquista de estos territorios para el reino español y eso les representaría numerosos privilegios en cuanto al pago de impuestos y encomiendas de indígenas.5  Pasados cien años, el recuerdo de la conquista se iba diluyendo pues ya todos los que participaron en ella habían fallecido, y los privilegios obtenidos iban disminueron; ante esto, los descendientes de los conquistadores (los criollos) se encargaron de mantener e idealizar la memoria de la conquista con publicaciones como la Recordación Florida del militar Francisco de Fuentes y Guzmán, que fue publicada en 1690.6,7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (11 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 10 de marzo de 1566: El Rey da a la Ciudad de Guatemala los títulos de Muy Noble y Muy Leal. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Ibid.
  3. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
  4. Hernández de León, El Capítulo de las Efemérides. 10 de marzo de 1566: El Rey da a la Ciudad de Guatemala los títulos de Muy Noble y Muy Leal.
  5. Ibid.
  6. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  7. — (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta.

2 de marzo de 1632: el Ayuntamiento nombra una comisión para recibir al nuevo Obispo, doctor Agustín de Ugarte y Saravia

2marzo1632
Ruinas de la Ermita de Nuestra Señora del Carmen en completo abandono en 1896.  En el recuadro: el obispo Ugarte y Saravia, quien autorizó la construcción de la ermina durante su gestión al frente de la diócesis de Guatemala.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El doctor Agustín de Ugarte y Saravia nació en Bogotá en 1564 y desde su nacimiento estuvo vinculado a la Iglesia Católica, ya que su padre era pariente del arzobispo Hernando Arias de Ugarte. A una temprana edad fue llevado a España, en donde realizó brillantes estudios en Salamanca y recibió el Doctorado en la Universidad de Oñate en Viscaya. Se ordenó sacerdote, se presentó a concurso y obtuvo la parroquia de Santa Cecilia en la villa de Espinosa de los Monteros de donde era nativa su madre; luego obtuvo la de San Sebastián en Burgos y, finalmente, fue Canónigo Racionero en Salamanca.

Regresó a la Nueva Granada en 1624 cuando contaba con sesenta años de edad,pues había sido nombrado Inquisidor Apostólico. Fundó de sus propios fondos un Monasterio de Carmelitas en Cartagena de Indias y en 1628 fue presentado al Obispado de Chiapa y Guatemala durante el papado de Urbano VIII.

En Guatemala fue recibido en 1632 en Santo Tomás (hoy Milpas Altas) por los capitanes Gaspar de Balcárcel y Pedro de Santiago, quienes habían sido comisionados por el Ayuntamiento de la capital el 2 de marzo de ese año para tal efecto. Había sido consagrado por el Obispo de Cartegena, Luís Ronquillo y ya al frente de su nueva diócesis dotó de una cátedra de casos de conciencia y asistió a las sesiones para que no faltasen los clérigos. Era muy responsable, al punto que un Jueves Santo hizo que lo llevaran a la Catedral a fin de celebrar los oficios del aquel importante día.

El 3 de septiembre de 1634 instituyó la Cofradía del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Carmen en la capilla de Santa Teresa en la Iglesia Catedral de Guatemala, y el 20 de noviembre de ese año aprobó los estatutos de la misma. Posteriormente, el 9 de abril de 1638 autorizó para que la Cofradía erigiera su propia ermita, lo cual fue autorizado por la Real Audiencia al día siguiente. De esta manera, fue construida la primera ermita de Nuestra Señora del Carmen la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala la cual fue bendecida en junio de ese año.

El 10 de enero de 1641 fue promovido a la diócesis de Arequipa, y en su lugar fue nombrado el doctor Bartolomé González Soltero. Ugarte y Saravia llegó a Arequipa en 1643, y posteriormente erigió el sagrario para los curas, construyó la torre mayor de la Catedral y proveyó a la sacristía de muchos objetos valiosos.


BIBLIOGRAFIA:

  • Gauchat, Patritius (Patrice) (1935). HIERARCHIA CATHOLICA MEDII ET RECENTIORIS AEVI Vol IV. Münster: Libraria Regensbergiana. pp. 93, 148, 199, and 290. (en latín)
  • Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
  • Pérez Pimentel, Rodolfo (s.f.) Agustín de Ugarte y Saravia. Ecuador: Diccionario Biográfico de Ecuador.

3 de febrero de 1640: los frailes hospitalarios de San Juan de Dios se hacen cargo del primer lazareto en Santiago de los Caballeros

3febrero1640
Composición fotográfica realizada por Juan José de Jesús Yas de las ruinas de Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  Se reconocen: La Recolección, el cementerio de San Lázaro, San Francisco el Grande, Tanque La Unión, Templo de Minerva (desaparecido), Parroquia San  José Catedral, La Merced, San Agustín, El Carmen, Arco de Santa Catalina, Palacio de los Capitanes Generales, Hospital de San Pedro y Ayuntamiento. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando el presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Alvaro de Quiñonez y Osorio, marqués de Lorenzana, se dió cuenta de que habí varios leprosos deambulando por las calles de la ciudad de Santiago de los Caballeros, dispuso que se construyera un lazareto en los poblados situados en las afueras de la ciudad, específicamene a dos kilómetros al este de la misma.

El rey aprobó la construcción por medio de una Real Cédula de 1639 y donó 4000 ducados para la misma; luego de construído, se lo entregaron a los religiosos de San Juan de Dios para su administración, siendo el prior del convento de la orden en Guatemala y vicario provincial en ese entonces Carlos Cívico de la Cerda.

El 29 de de septiembre de 1717el lazareto fue arruinado por el terremoto de San Miguel, y el 17 de febrero de 1719 el prior del convento de San Juan de Dios, Agustín de Sotomayor, pidió que se le donase agua para la reconstrucción del edificio, ya que existía mucho peligro de que los lazarinos contagiaran a los pacientes que los religiosos tenían en su hospital de Santiago si eran admitidos allí por falta de hospital apropiado.

El Ayuntamiento aprobó la solicitud, pero debido a la escacez de recursos, no se pudo construir. Desafortunadamente, el terremoto de San Casimiro en 1751 dañó lo poco que se había avanzado hasta entonces, y con el de Santa Marta en 1773 se extinguió por completo el hospital.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


28 de enero de 1776: arriba la Real Cédula que establece la forma de traslado de la capital desde la arruinada Santiago a la Nueva Guatemala de la Asunción

28enero1776
Mapa del Llano de la Virgen, antes de la fundación de la Nueva Guatemala de la Asunción.  En el recuadro: Martín de Mayorga, capitán general de Guatemala durante la época en que se trasladó la capital a la nueva ciudad.

La Real Cédula en la que se regula la forma en que se haría el traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción fue emitida el 15 de septiembre de 1775 y llegó a la provincia americana el 28 de enero de 1776, casi un mes después de que ya se hubieran trasladado oficialmente las autoridades coloniales a la nueva capital.

En aquella Cédula se explicaban ochenta y seis puntos que había que tener en cuenta para el traslado de la ciudad, de los cuales los más relevantes eran los siguientes:

  • “Se comprará el terreno de dos, tres o cuatro leguas cuadradas, por cuenta de la caja real, para emplazar la nueva ciudad.”
  • “La plaza mayor, plazuela y calles tendrán más extensión y capacidad, especialmente las últimas, según lo permita el terreno, y que tirándose a cordel como lo estaban las más en la destruida ciudad, tenga un ancho de diez y seis varas cuando menos, previendo por este medio cualquier inopinado suceso.”
  • “Se concederán gratuitamente los terrenos a las comunidades, iglesias matrices y filiales, los mismos que lograban en la asolada Guatemala, y en los propios sitios o parajes con corta diferencia, pero con la limitación o exclusión que propondremos de algunas de estas últimas, por no necesarias y por evitar los inconvenientes y ofensas de Dios que se cometían con la profanación; con advertencia de que, hallándose el terreno de alguna comunidad, iglesia, palacio arzobispal y cualquiera otra semejante, responsable a gravamen o censo consignativo, reservativo, haya de gobernarse este punto por las mismas reglas que se prescribirán para los fondos de los particulares.”(Nota de HoyHistoriaGT: lo de profanación se refiere a la Compañía de Jesús, la cual había sido expulsada el 1767 y sus propiedades habían sido traspasadas a los mercedarios; en cuanto a la disposición de los templos, esta es la razón por la que la disposición de iglesias y conventos en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala guarda cierta semejanza con el de la Antigua Guatemala).
  • “A todos los vecinos de la capital se concederá gratuitamente el propio idéntico terreno, y en el mismo lugar, con corta diferencia del que en ella lograban; sujetándose al proporcional y correspondiente gravamen que legal y prudencialmente corresponda al valor intrínseco que se considere tenga o pueda tener algún paraje o sitio donde se señale, cuya pensión deberán reconocerla a favor de aquellas comunidades, capellanías, u obras pías, con que hubiesen estado afectas sus casas, como continuaría en el valor o estimación del suelo, sin embargo de haberse destruido los edificios, teniendo igualmente consideración en este caso al valor de los fragmentos útiles que hubieren quedado y se puedan aprovechar, vender o conducir a la nueva población, deducidos los costos, cuando menos, de su extracción.”
  • “La demarcación, o delineación de la ciudad sea sustancialmente la misma que tenía en Guatemala, con la circunstancia de dar alguna más extensión a la plaza mayor, plazuelas y calles y aun a algunas manzanas y cuadras, como aquí se les nombra; pues aunque la plaza principal es bastante capaz, según se expresa en el número 1o. de la razón de los templos, juzgamos que, no debiéndose pensar en fábricas altas, ni en lo demás que ha sido objeto de las mayores y considerables ruinas, como son bóvedas y demás semejantes, se hace forzoso dar una más capacidad al ángulo que ocupara el real palacio, al de la catedral, con que se halla habido el del arzobispo, como también al del cabildo, pues los conventos y comunidades lograban comunmente suficientísimo terreno, y en cualquier evento será fácil de aumentársele por la parte que no ofrezca perjuicio a tercero.”
  • “Para fabricar en la nueva ciudad se ha de guardar precisamente la debida proporción e igualdad en la altura de las casas, la que no deberá pasar de cuatro y media varas, dando al piso, o entresuelo, un poco más o menos, sobre lo cual deberá estar a la mira el Gobierno, la Audiencia, o sus Ministros, y el Ayuntamiento para su puntual observancia, publicándose por bando, de tiempo en tiempo, con la pena de demolición de la obra.  Y por este medio se consultaba al decoro y hermosura de la ciudad, y a la mayor seguridad de los edificios, mediante la unión y enlace que mutuamente deben tener entre sí.”
  • “Que pagado el importe del sitio y terreno para la nueva ciudad, del producto de alcabalas destinado por mí a obras públicas se construyan seis casas iguales, con la posible inmediación al palacio de la Audiencia, para la habitación de los ministros de ella, y se les de sin otro gravamen que el de los reparos menos en atención a su corto sueldo y a la general necesidad de edificios.”
  • “La Iglesia Catedral es otro edificio, y muy principal, cuya fábrica nos persuadimos corra por cuenta del gobierno español, siempre y cuando no exceda en elevación de la competente y prudentemente regulada por los inteligentes de la Arquitectura Civil, con reflexión a lo expuestas que se hallan todas las Américas, Septentrional y Meridional, a los estragos que causan los temblores, con más repetición y fuerza en algunas partes, como se ha experimentado en la desgraciada Guatemala; pues, aunque discurrimos y tenemos por cierto y lo convencen los efectos, que en este valle no se han sentido con violencia y extraña fortaleza que llevamos dicho, se hace forzoso poner toda atención y posible cuidado en precaver las fábricas de cualquier inopinado suceso, sin que deba permitirse ni tolerarse, con pretexto alguno, arbitrio para lo contrario; estando, por consiguiente, a la mira la potestad secular, Presidente, Oidores, Fiscal y aun el Ayuntamiento, sobre el cumplimiento puntual y exacto de este punto tan importante al beneficio común y particular, como que el golpe y estrépito que causa la destrucción de estos edificios hace, sin la menor duda, notable daño a los de los vecinos, especialmente a los más inmediatos.” (Nota de HoyHistoriaGT: se expresa aquí la antigua creencia que tenían los pobladores originales de la ciudad de Guatemala, de que la misma no era tan propensa a los terremotos como la antigua capital; aquella creencia fue desvanecida con el terremoto de 1830).
  • Las iglesias matrices o parroquiales, como son la de San Sebastián, la de Candelaria y los Remedios, tienen la aplicación que disponen la municipal y reales cédulas que tratan del asunto, para el caso de su reedificación, fuera del arbitrio o arbitrios que propondremos para con algunos pueblos que deben seguir a la capital y su traslación. (Nota de HoyHistoriaGT: pueblos como Jocotenango, por ejemplo;  estas parroquias, a cargo del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, se resistieron al traslado a la nueva ciudad hasta que el arzobispo fue expulsado de la mitra en 1778).
  • Siguiendo el orden observado de los templos, y pasando al capítulo de iglesias filiales, tenemos dicho lo conveniente en cuanto a la de San Pedro y su Hospital, según se advierte en los números 30 y 31 de este proyecto, y no debiendo quedar otras que la de los terceros del Carmen, la de San Lázaro, y con el tiempo, la del oratorio de Espinosa, fundada por un particular, la del Calvario, las ermitas de la Víacrucis y la de Santa Lucía, no nos parece necesario ni hallamos en la actualidad arbitros para consultar sus reedificios; pero les deberán quedar señalados los propios lugares que tenían en la destruída ciudad, para cuando llegue el caso de hallarse con fodo cada una de ellas con que poder atender a su correspondiente fábrica.” 

BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (28 de enero de 1926). “El Capítulo de las Efemérides. 1776, 28 de enero: llega la Real Cédula que estable la forma de traslado de la ciudad“.  Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

 

19 de enero de 1696: el oidor Bartolomé de Amézquita anuncia al real acuerdo su próximo viaje para intentar conquistar a los indígenas choles e itzáes en el actual Petén

19enero1696
Las rutas que siguieron los españoles en sus intentos por conquistar a los aguerridos itzáes en el siglo XVII.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la segunda mitad de 1695, el presidente del Reino de Guatemala, Jacinto de Barrios Leal, comenzó a planear una nueva expedición contra los choles e itzáes desde Verapaz; estos grupos indígenas habían mantenido su independecia sin haber sido nunca derrotados por los españoles desde 1524. Pero la muerte sorprendió al capitán general Barrios Leal en noviembre de 1695 y el oidor José de Escals quedó en su lugar como presidente interino.  Siguiendo con la política de su antecesor, de Escals nombró al oidor Bartolomé de Amézquita para capitanear la siguiente expedición contra los itzáes.​

El 19 de enero de 1696, Amézquita anunció al real acuerdo su próximo para conquistar a los indígenas del Chol y luego marchó con sus hombres bajo una lluvia torrencial hasta llegar a Mopán el 25 de febrero de ese año. Aquella expedición sufrió la escasez de mano de obra nativa y de suministros, al punto que 25% de los 150 hombres estaban enfermos, y el avance de la expedición se estancó mientras sus miembros descansaban en Mopán.

El capitán Juan Díaz de Velasco, quién ya había intentando incursionar en la región en 1695, se ofreció a dirigir una partida de 25 hombres hacia el lago de Petén Itzá; así pues, partió junto a los frailes dominicos Cristóbal de Prada, O.D.P. y Jacinto de Vargas O.D.P., y AjK’ixaw, un noble itzá que había sido capturado durante la expedición anterior de Díaz de Velasco en 1695, quien se desempeñó como guía de confianza, explorador y traductor. Salieron de Mopán el 7 de marzo y al llegar al río Chakal, se encontraron con el grupo de avanzada de los constructores del camino y su escolta militar, formando una fuerza combinada de 49 soldados y 34 porteadores y arqueros de Verapaz. Cuando llegaron a IxB’ol, cerca de la orilla del lago Petén Itzá, enviaron a AjK’ixaw como emisario a Nojpetén.

Los itzáes del lugar les dijeron que unos frailes franciscanos se encontraban en Nojpetén y les dieron un rosario como muestra. Mirando hacia la isla, distinguieron hombres vestidos de frailes llamándoles para que cruzasen; en realidad, eran itzaes vestidos con los hábitos de los dos franciscanos que habían sido asesinados recientemente, pero Díaz y sus compañeros no se dieron cuenta del ardid y subieron a las canoas dejando en la orilla a 30 porteadores indígenas con sus mulas y suministros. Pero una vez en el lago, los itzáes volcaron algunas de las canoas y mataron a varios de los hombres de Díaz; remolcando a los heridos a tierra donde los remataron. Díaz intentó defenderse con su espada y logró matar a algunos itzaes, pero el combate duró poco; los otros soldados murieron en combate , mientras que los frailes fueron golpeados y atados a cruces tras lo cual se extrajeron sus corazones. Al otro lado del lago, los itzaes atacaron a los porteadores que guardaban las provisiones de la expedición y los mataron a todos.

Mientras tanto en Mopán, Amézquita había recibido suministros suplementarios y decidió alcanzar a la avanzadilla de Díaz de Velasco, sin saber que habían sido exterminados. Partió de Mopán el 10 de marzo de 1696 con Fray Agustín Cano y unos diez soldados. Llegó a Chakal donde estuvo hasta el 20 de marzo, y como no recibió noticias de Díaz ni de sus hombres, salió de Chakal con 36 hombres y provisiones para cuatro días para buscar al grupo de Díaz, hasta la orilla del lago Petén Itzá. Mientras exploraban la orilla sur, les siguieron unas 30 canoas itzaes,​ y otros itzaes se acercaron por tierra, pero se mantuvieron a una distancia prudente. Los españoles encontraron una abundancia de huellas que indicaban que el grupo de Díaz había pasado por allí, y Amézquita supuso que habían cruzado a Nojpetén. Escribió una carta a Díaz, que entregó a uno de los itzaes, quien se comprometió a entregarla. Varios itzaes se acercaron entonces a los españoles, incluyendo un noble que intercambió regalos con Amézquita. Los varios intentos de comunicación para descubrir el paradero de Díaz pusieron nerviosos a los itzaes, que respondieron airadamente, aunque nadie en el grupo español podía entender el idioma itzá.

Amézquita recelaba de las pequeñas canoas que se les ofrecían, a sabiendas de que los itzaes también tenían canoas con una capacidad para treinta hombres; también sabía que era una táctica favorita de los indígenas de las tierras bajas el persuadir a sus enemigos para que utilizasen canoas pequeñas para poder separarlos y luego matarlos más fácilmente. Sospechaba que AjK’ixaw los había traicionado y que esto era precisamente lo que había sucedido con Díaz y sus hombres.​ Como la noche se acercaba y se encontraba en un lugar vulnerable con pocos víveres y sin ninguna noticia de Díaz y sus hombres, Amézquita se retiró de la orilla del lago y sus hombres tomaron posiciones en una pequeña colina cercana.​ A primera hora de la mañana, ordenó la retirada y los españoles regresaron al río Chakal el 25 de marzo y desde allí se retiraron a San Pedro Mártir, a donde llegaron el 9 de abril, acosados por el empeoramiento de sus condición física, un huracán, diversas enfermedades y rumores sobre la presencia de enemigos en las cercanías.

Durante las siguientes semanas, Amézquita envió exploradores a buscar contacto con las comunidades locales de los mopanes y choles, incluyendo Chok Ajaw, AjMay, IxB’ol y Manche, pero no tuvieron éxito. Así que, enfrentado a condiciones pésimas en San Pedro Mártir, Amézquita abandonó la fortaleza que los españoles dejaron inacabada.

Aquella sería la última victoria de los itzaes frente a los intentos de colonización, ya que fueron finalmente derrotados y casi exterminados por los españoles en 1697.


BIBLIOGRAFIA:

  • Jones, Grant D. (1998). The Conquest of the Last Maya Kingdom (en inglés). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3522-3OCLC 9780804735223.
  • Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
  • Sharer, Robert J.; Traxler, Loa P. (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición (completamente revisada)). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9OCLC 57577446.

11 de enero de 1602: la municipalidad de Santiago de Guatemala entrega la población de Jocotenango a los dominicos para establecer un convento

11enero1602
Mapa aproximado de la región que ocuparon los poblados de indígenas (o “doctrinas”) adjudicados a la Orden de Predicadores durante la época colonial.  Los poblados indicados son aquellos en que había conventos principales de la orden.  En el recuadro: el escudo dominico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de enero de 1602, la Real Audiencia de Guatemala, entonces presidida por Alonso Criado de Castilla, en calidad de vicepatrono real, otorgó la licencia civil para que la Orden de Predicadores (es decir, la de los dominicos) estableciera un convento en el poblado indígena de Jocotenango, con jurisdicción en los poblados de San Felipe de Jesús, San Luis de las Carretas, San Miguel y San Lorenzo El Tejar.1,2

Luego, el 11 de enero, el obispo Juan Ramírez de Arellano otorgó la licencia eclesiástica para que se fundara el convento, y autoriza a que se utilice la infraestructura ya existente.   Así pues, ante los oficios del escribano Cristóbal Aceituno de Guzmán del alcalde ordinario de la ciudad de Santiago, Diego de Herrera, el reverendo padre provincial de la Orden de Predicadores, fray García de Loayza, O.D.P., tomó posesión del poblado de Jocotenango el 21 de enero, para establecer en él una vicaría y un convento de su orden.  En esa misma fecha, el obispado le dió formalmente posesión del templo y de la casa conventual.3

Aquellos fueron los primeros poblados indígenas (llamados también “doctrinas”) que pertenecieron a los dominicos en el valle de la ciudad de Santiago de Guatemala. Y aunque para 1620 el convento principal de la Orden en la Ciudad de Santiago estaba en condiciones miserables, con apenas una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas, para 1635 la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varias “doctrinas” que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes ingresos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.​4

En 1638, para mejorar la administración, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas en grupos centrados en sus seis conventos:

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 1638​5
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa
  • Chichicastenango

BIBLIOGRAFIA:

    1. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
    2. Belaubre, Christopohe (2001). «Poder y redes sociales en Centroamérica: el caso de la Orden de los Dominicos (1757-1829)»Mesoamérica 41. Archivado desde el original el 21 de enero de 2015.
    3. Ibid.
    4. Ibid.
    5. Ibid.

 


10 de abril de 1821: el Capitán General Gabino Gaínza advierte a la población de no seguir el ejemplo independentista de Agustín de Iturbide

 

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La ermita de la virgen de la Asunción, alrededorde la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala.  En el recuadro, el capitán general Gabino Gaínza.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien Gabino Gaínza es conocido como el primer gobernador de la Centroamérica independiente, debe recordarse que fue el último de los capitanes generales nombrados por el Rey de España para gobernar el Reino de Guatemala.; y como tal, defendió los intereses de la corona junto con los criollos aristócratas guatemaltecos (aglutinados en la familia Aycinena).

Cuando Gaínza tomó el poder en Guatemala en marzo de 1821, la situación del gobierno del rey Fernando VII estaba muy debilitada con el triunfo de la revolución liberal de Rafael de Riego, que había restablecido la Constitución de Cádiz en España en 1820.1,2 Esto había sido aprovechado por los criollos mexicanos de la Nueva España (en donde tenía papel destacado Agustín de Iturbide) para proclamar el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, el cual era un programa político de veinticuatro puntos, entre los que destacaban los siguientes:

  • se declaraba la independecia de Nueva España
  • se proponía un régimen monárquico moderado constitucional adecuado a la entidad cuyo trono era ofrecido a Fernando VII de España o a alguno de sus hermanos
  • se establecía la exclusividad de la religión católica “sin tolerancia de otra alguna”2

Como en ese momento los resultados de este levantamiento en México no estaban todavía claros, Gaínza envió la siguiente proclama, presentándose a sus nuevos gobernados y adviertiéndoles sobre lo que podría ocurrir si no mantenían su lealtad a la Corona Española:3

Habitantes de la Provincia de Guatemala“Encargado del mando Superior Político y Militar y responsable de la seguridad del país es mi primera confianza el justo y bien merecido crédito de vuestra índole y proceder: siempre fieles al Rey, siempre unidos a la Monarquía, y siempre obedientes y respetuosos a las leyes y a las autoridades, habéis sido en la América un ejemplar de virtudes, la emulación de otros pueblos, y la envidia de los Jefes á quienes cupo la suerte de mandar países más desgraciados. Yo conozco esta fortuna y la de hacer mis servicios en vuestro favor; yo no podré prescindir de las consideraciones justas que merecéis. Una lealtad firme y experimintada, a pesar de los peligros que os han rodeado por largo tiempo, no puede alterarse ahora en los momentos más felices, cuando experimentáis un sistema de administración franco y liberal, y cuando de la Constitución política que os gobierna, de vuestro propio influjo y cooperación por medio de Diputados, podeis esperar mayores franquicias y justas libertades: acostumbrados á despreciar la seducción y la intriga, y á triunfar de las asechanzas, nada os puede engañar en el día, para haceros separar de vuestros deberes, y manchar vuestro honor acrisolado.”

(Nota de HoyHistoriaGT:  aquí Gaínza está dirigiéndose a los criollos aristóscratas, quienes hasta el momento habían sido leales a la corona e incluso habían combatido a los movimientos independentista junto con los españoles.  Por otra parte, la Constitución que menciona es la que se había emitido en Cádiz y que había sido restituida por el golpe de estado de 1820, debilitando la situación del rey).

“Guatemalenses, nada importa el nuevo grito revolucionario que en las Costas de Acapulco confines de la Nueva España, ha dado el infiel, el ingrato Coronel Iturbide, revelándose contra su Rey, y contra la madre pátria, siendo su primer ensayo el robo de mas de un millón de pesos de aquel comercio y las naves Filipinas, cuyo caudal se había conferido á su custodia; paso que descubre por si solo el extravío y perversidad de sus intenciones. Se han extendido por el anterior correo las noticias y aun los planes de su rebelión y maquinaciones, y todo ello emvuelve la más atroz perfidia, fingiendo respeto a una Religión que ultraja, amor a un Rey que despoja, unión con una Nación que hostiliza, y afecto a unas autoridades que desprecia. Este inesperado suceso si en su primer momento, pudo llenar de amargura á los Jefes, Corporaciones, y al pueblo pacífico de la Nueva España por la renovación de la guerra, y sus desastres, lejos de inspirar temor, irritó de tal manera a todos, que hicieron la más firme resolución contra el pérfido proyecto de independencia y sus autores, y salieron cuerpos de tropa capaces de abogar ea su origen esta nueva rebelión, que iba a reproducir los inmensos males que asolaron otra vez aquel país por fortuna ya pacificado.”

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese que México había vuelto a ser una colonia española pacificada a pesar de que celebra su independencia como que hubiera ocurrido en 1810. La Independencia definitiva de México ocurrió hasta en 1821, aprovechando la debilidad del gobierno español en ese momento).

“Felizmente en el correo de ayer se reciben sobre este acontecimiento noticias las más plausibles, y el Gobierno las tiene de oficio de hallarse desvanecido el riesgo y casi extinguida la nueva rebelión en sus mismos principios: desertaron casi todas las tropas con que se contó para el levantamiento abandonado las banderas rebeldes de Iturbide; este caudillo fugó con solo cien hombres que lo siguieron pasando el río Mescala y quemando sus balsas; perdió el millón de pesos fruto de su rapiña, negándoselo el otro cabecilla. Guerrero que lo custodiaba, y era el grande auxilio para su nueva empresa; finalmente se recuperó el 15 de marzo el Puerto da Acapulco por las tropas del Rey y hs dos fragatas de guerra Prueba y Venganza, cuyo punto apoyaba las operaciones de aquel rebelde; de un modo tan breve y decidido se descubre en la Nueva España otra vez el horizonte de la seguridad y la paz, solo alterada por momentos, y se nos manifiesta á todos, que Dios protege vigorosamente la causa justa contra la perfidia de los hombres; el Gobierno es franco en su conducta, y presenta al público cuantos noticias tiene sobre estos sucesos.”

(Nota de HoyHistoriaGT: este párrafo es lo que puede considerarse en la actualidad como “fake news”, ya que las fuerzas de Iturbide no solamente no fueron derrotadas, sino llegaron a hacerse con el poder en México. De hecho, Iturbide fue proclamado Emperador el 24 de mayo de 1822, ya cuando Centroamérica se había unido a México).

“Guatemalenses, que nada sea capaz de alterar vuestra paz y tranquilidad presentes: uníos a un gobierno que os ama y os protege, permaneced firmes en vuestra lealtad, y resueltos á contrarrestar los tiros de la perfidia y del engaño. Despreocuparos y desistid de esos pártidos, que aunque sin malicia ni fines siniestros os irrittn, os desunen, os hacen enemigos, y os pueden conducir a un abuso en que hasta ahora no habéis incidido. El gobierno a su vista, circunspecto cual corresponde, y harto experimentado en esta clase de divisiones, que degenerando han afligido después a los felices países de América, siente vuestra desunión, y en su mismo silencio la reprueba: os advierte, que en todo pueblo dividido nace con el tiempo la corrupcicn, y esta trae consigo males sensibles, otro día inevitables; y acaso incautos estáis unos y otros trazando vuestro daño y vuestra ruina: el gobierno os exhorta a la paz y a la concordia, como el primero de vuestros deberes, y como el medio más eficaz que asegura vuestro bien y felicidad futura: el Gobierno os previene que semejantes disensiones (hasta ahora, por decirlo asi, domesticas o particulares) no pasen la raya, no toquen al orden público, no lleguen á producir el abuso fatal, que obliguen a desplegar la autoridad en su caso: el Gobierno en fin espera de vosotros mismos el convencimiento y desengaño; y que por vuestro interés desagais á buenas, lo que él puede en momentos disipar de un modo fácil.”

(Nota de HoyHistoriaGT: este párrafo es una profecía del desastre que se cirnió sobre Centroamérica después de la Independencia: en efecto, los criollos de la regi1>n trazaron su daño y ruina, y lo que menos hubo fue paz y concordia ya que poco después de la Indepedencia se produjo la guerra civil centroamericana, la expulsión de los criollos aristócratas y el desmembramiento de la Federación Centroamericana, de la que se formaron cinco débiles naciones que vivieron en constantes guerras y golpes de estado durante el resto del siglo XIX.)

“Este es el lenguage de la franqueza y de la sinceridad, el que puede usar un Jefe que puesto en la fiel valanza de la imparcialidad y la ley, detesta toda arbitrariedad é injusticia, sin escuchar la voz de la seducción, y el influjo; y que penetrado de sus deberes, y de cuanto merecéis por vuestras virtudes, sacrificará por vuestro bien su propia tranquilidad y reposo, apreciará la rectitud y probidad, distinguirá a las clases, protejerá al honrado pueblo, defenderá la Constitución y las leyes, y no consentirá que en abuso de fueros y libertades se atente contra el Gobierno de la Monarquía, contra el respeto de las autoridades, ni contra el orden ni jerarquía de los ciudadanos, que forman la base del estado.”

“Guatemalenses, si conoceis como hasta aqui. Sí practicáis estas máximas, que garantizan vuestra conservación y felicidad, solo encontrareis en mi un Gefe pacifico, un padre, un compatriota vuestro que os cuide, que es dirija y defienda; si alguno las desconoce y se declarase contra ellas, me veréis un Militar resuelto y firme, que procederá contra el agresor hasta el exterminio; me está encargado el conservaros la paz: estos son mis deberes: he de cumplirlos.”

Guatemala l0 de abril de 1821.

Gabino Gaínza3

 

Cuando en los meses siguientes la situación del monarca español se fue deteriorando a la par de que la de los independentistas mexicanos se fue reforzando, Gaínza quedó muy lejos de “cumplir sus deberes” y junto con los criollos aristócratas vieron que era conveniente cambiar de rumbo y por ello convinieron en declarar la Independencia el 15 de septiembre de 1821.  Por eso fue que la estructura administrativa del Reino de Guatemala (es decir, Capitán General, ayuntamiento criollo y cabildo eclesiástico) permaneció inalterada tras la declaración y luego decidió anexarse al imperio de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822.

En cuanto a Rafael del Riego y el gobierno español, la rebelión liberal fracasó ya que Fernando VII logró restablecer el absolutismo con ayuda extranjera el 7 de abril de 1823. Aunque del Riego pidió perdón y clemencia al rey y a todos aquellos a los que hubiera ofendido por sus posibles crímenes liberales, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid. Pero todo fue en vano ya que España había perdido definitivamente muchas de las colonias en el breve período liberal y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. El 7 de noviembre de 1823, del Riego fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la plaza de la Cebada en Madrid y ahorcado y decapitado,​ entre los insultos de la población de Madrid.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Villoro, Luis (2009). La revolución de independencia. Daniel Cosío Villegas, ed. Historia general de México. México: El Colegio de México. pp. 489-523. ISBN 968-12-0969-9.
  2. Zárate, Julio (1880). La Guerra de Independencia. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III volumen. México: Ballescá y compañía.
  3. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) “Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala“. Provincia de Guatemala.
  4. Burgos, Carmen de (1931) : “Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego” Madrid: Renacimiento.