20 de mayo de 1877: se publica el primer número del periódico de la Sociedad Literaria “El Porvenir” de los intelectuales liberales de la época de J. Rufino Barrios

20mayo1877
Composición fotográfica del Teatro Colón (anteriormente Teatro Carrera) realizada por Alberto G. Valdeavellano y publicada por la revista cultura “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Sociedad literaria “El Porvenir” se formó en Guatemala con las principales personalidades literarias entre los criollos liberales que habían tomado el poder tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871. “El Porvenir” se reunió por primera vez la noche del lunes 19 de marzo de 1877, por iniciativa de Vicente Carrillo, quien fue su primer presidente, y con el objetivo de crear una “literatura nacional”.1

Los estatutos de la nueva sociedad fueron redactados por Carrillo, sometidos a discusión y aprobados por todos los miembros. Contaron desde el principio con la venia del gobierno del general J. Rufino Barrios, y todos los representantes del gobierno eran automáticamente miembros honorarios de ella, destacando entre ellos el licenciado Lorenzo Montúfar, quien no solamente era Ministro de Estado sino que era el principal ideólogo liberal anticlerical.1 Montúfar, quien fue un guía-protector de los miembros más jóvenes de la Sociedad dada su experiencia como Ministro de Estado en Costa rica y de Rector de la Universidad de Santo Tomás,<sup>1</sup> había regresado a Guatemala durante el gobierno de Barrios, tras haber salido huyendo del país disfrazado de clérigo cuando el general Rafael Carrera regresó a Guatemala de su autoimpuesto exilio en agosto de 1849.2

Las reuniones de la Sociedad eran semanales, y de julio acordaron también imponer una cuota de 50 centavos a cada miembro, para sufragar los gastos y en agosto de este mismo año, Barrios concedió, a través de la tesorería de la Universidad, cincuenta pesos mensuales para apoyar las labores de «El Porvenir», dada la importancia de esta asociación en la formación y desarrollo de los intelectuales liberales guatemaltecos.1

El 20 de mayo de 1877 la sociedad empezó a publicar un periódico quincenal que llevó el nombre de “El Porvenir” y en su primer número incluyó una lista de los socios que la componían:

  1. Honorarios: personajes relevantes, principalmente miembros del gobierno y a las mujeres.
  2. Asistentes: los que concurrían con regularidad a las juntas.
  3. Corresponsales: socios que se encontraban fuera de la ciudad o del país y contribuían con materiales para las sesiones y el periódico.1
  4. La junta directiva se componía de presidente vicepresidente, secretario, sub-secretario, varios vocales y tesorero, aunque en de 1879 se suprimieron los cargos de presidente y vice-presidente y se eligieron doce presidentes para ejercer el cargo durante un mes cada uno. Y en mayo de 1880 ampliaron las temáticas abordadas a otras ciencias e inauguraron una serie de conferencias públicas como otro medio de difusión de sus trabajos para lo cual organizaron veladas artístico-literarias en el Teatro Nacional.1

Máximo Soto Hall, quien luego sería un ideólgo del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, clasificó a los miembros de la siguiente forma: 3

  • “Sombras protectoras”: eran las personalidades de mayor edad, y entre ellas estaba el ya mencionado Lorenzo Montúfar, el padre Ángel María Arroyo, quien a pesar de ser sacerdote fue uno de los principales aliados de J. Rufino Barrios y uno de sus principales aduladores,4 Antonio Machado y el escritor José Milla y Vidaurre. Los tres primeros citados eran considerados como los grandes oradores de la época,5 mientras que Milla, era muy respetado como orador y catedrático universitario a pesar de ser conservador y miembro de los gabinetes de Carrera y Vicente Cerna antes de la revolución de 1871.3
  • Mayores de 30 años: eran los que empezaban por aquel entonces a a labrarse un nombre. Entre ellos destacan:3
    • Antonio Batres Jáuregui: quien luego sería Ministro de EStado de Barrios y de todos los presidentes liberales hasta Manuel Estrada Cabrera, a pesar de ser conservador. Fue vice-presidente de la Sociedad desde su fundación hasta noviembre de 1877.
    • Fernando Cruz: quien luego sería Ministro de Estado.
    • Salvador Falla: jurista y político que fue vocal 1º y luego asumió la presidencia de la asociación desde noviembre de 1877 hasta enero de 1879.
    • Ricardo Casanova y Estrada: por entonces un joven abogado, quien después de ser humillado por el presidente Barrios durante un litigio que se seguía por la propiedad que había sido de la Orden de San Felipe Neri de la Escuela de Cristo, decidió hacerse sacerdote y llegó a ser el arzobispo de Guatemala.
    • Juan Fermín de Aycinena: otro escritor conservador, quien era descendiente del patriarca de su familia, que tenía el mismo nombre. Aycinena fue miembro del gobierno de Carrera, pero abandonó la política tras la Revolución de 1871.
  • Jóvenes: los literatos que apenas empezaban. Entre ellos se encontraban:
    • Manuel Valle: joven poeta de 16 años, miembro asistente y asiduo colaborador del periódico con su poesía. Llegó a ser abogado, escribió varias obras de teatro y en 1902, junto a Virgilio Rodríguez Beteta y Francisco Contreras fundó el primer ateneo de Guatemala.3
    • Miguel Ángel Urrutia: secretario particular de Barrios. Ingresó a la sociedad en febrero de 1879 y fue un asiduo colaborador del periódico principalmente con su poesía.<sup>3</sup>
    • Ramón A. Salazar: médico, quien luego llegaría Ministro de Instrucción Pública de Barrios y luego editor de la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” durante el gobierno del general José María Reina Barrios. Fue miembro de varias Asambleas Legislativas que favorecieron al gobernante liberal de turno y también fue ministro del licenciado Manuel Estrada Cabrera. Fue uno de los principales intelectuales anticlericales guatemaltecos y director del Diario de Centro América, que en esa época era un periódico semi-oficial.
    • Juan Arzú Batres: ingeniero, quien fue director del Diario de Centroamérica y padre del escritor José Arzú. Fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca correspondiente a la española de la lengua y ocupó diferentes puestos en la directiva de la sociedad.3
    • Guillermo Hall: tío de Máximo Soto Hall y padre de Elisa Hall de Asturias
    • Domingo Estrada: de 22 años de edad, era hijo de Arcadio Estrada, un abogado que participó en el movimiento de 1871 y que ocupó varios puestos ministeriales durante los gobiernos liberales. Por la influencia de su padre, Estrada ocupó puestos públicos mientras todavía estudiaba en al Universidad de donde se graduó de abogado en agosto de 1877. Pasó la mayor parte de su vida fuera de Guatemala sirviendo puestos diplomáticos, principalmente en los Estados Unidos. Fue vocal, tesorero, miembro de la comisión de imprenta y publicó asiduamente en el periódico “El Porvenir“.3

Entre los miembros extranjeros destacaron:

  • El ingeniero mexicano Alejandro Prieto, quien fungió en la sociedad como vocal 1º y era Secretario de la Legación de México en Guatemala. Prieto escribió el primer Tratado de Agrimensura recopilando leyes y decretos, y se hizo cargo, ad honorem, de las asignaturas de Topografía, Agrimensura y dibujos y con ello formó la Facultad de Ciencias Exactas de donde salieron los primeros veintidós Ingenieros Topógrafos. Trazó el Cementerio General y el Hipódromo del Norte. Hizo el primer estudio de los límites con México, y la nivelación de los ríos Pensativo y Democracia.1
  • El licenciado hondureño Marco Aurelio Soto,3 quien fuera Ministro del gobierno de Barrios durante los primeros años de éste, y luego fue colocado en la presidencia de Honduras junto a su primo Ramón Rosa por el general Barrios. Años después, cuando ya no le era útil, Barrios lo derrocó y lo sustituyó por Luis Bográn.
  • El poeta cubano José Martí, quien aparece en la lista de socios asistentes que se publicó en el primer número del periódico. En 1878 figura como Vicepresidente de la sociedad y pronunció un discurso en la primera velada que realizara la sociedad el 25 de julio de 1877, que fue el que le valió el sobrenombre de “Dr. Torrente“.6

Por supuesto, la ideología liberal y el progreso que proponía y documentaba la Sociedad Literaria era para las élites ilustradas y no para el ciudadano común, en particular el indígena. Los literatos se convirtieron, entonces, en apologistas de la medidas económicas anticlericales y pro-cafetaleras de J. Rufino Barrios que utilizaron a los indígenas como mano de obra casi gratuita. He aquí algunas frases publicadas en las páginas de aquel periódico por Salvador Falla, que dejan clara la posición de los intelecuales liberales:

El aborigen, poseedor de inmensos terrenos vírgenes henchidos de fecundidad, pero que yacen hace siglos esperando la hora de la redención por el cultivo, … alega no sé qué derechos señoriales adquiridos de tiempos remotísimos y se opone con una tenacidad propia de su raza a que una mano extraña, una mano aleve toque el árbol que él no ha plantado, el árbol que no ha cuidado ni visto crecer.”7“No le pidamos al indio iniciativa, adelanto, progreso; porque la iniciativa individual no se encuentra en la degeneración y en la ignorancia; no queramos que sienta la sed de la riqueza, la ambición del bienestar material; porque la ambición no puede avenirse con una alma empequeñecida. Pidámosle al indígena lo que puede darnos: que auxilie la obra del progreso con su mano callosa, su brazo fornido, su índole suave“.8

Así pues, para aquellos eruditos liberales, lo “nacional” era únicamente lo español y lo occidental. Juan Arzú Batres, en un artículo titulado “La imaginación y el pensamiento” llega al extremo de eliminar a toda la población indígena de América considerando que el continente era únicamente la reunión de dos razas: la inglesa y la española, y que estaba llamado a ser la síntesis de ambas y lograr con ello “que no se reconozca otra raza que la raza humana, ni otra civilización que la civilización Universal”.9

Uno de los sucesos más relevante de la Sociedad Literaria ocurrió en diciembre de 1879 cuando el presidente Barrios les encargó convocar a un concurso para elegir un himno nacional. Pretendían utilizarlo para las celebraciones que el gobierno planeaba para el mes de marzo de 1880 cuando entraría en vigor la Constitución de 1879, cuya redacción se había pospuesto por varios motivos desde que Miguel García Granados se había hecho con el poder en 1871. El 5 de enero de 1880 la sociedad convocó al concurso para el cual se otorgó un plazo de quince días. Nombró un jurado calificador compuesto por José Milla, José Antonio Salazar, Javier Valenzuela, Manuel Ramírez y Salvador Falla. Pero solamente se recibieron sólo trece composiciones y cuando el jurado eligió los tres primeros lugares, todos miembros de la Sociedad (Juan Fermín de Aycinena, Miguel Ángel Urrutia y Manuel Arzú y Saborío), dictaminó que ninguno de ellos merecía el calificativo de Himno Nacional y el evento quedó como un simple concurso literario.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fuentes Oliva, Regina (4 de junio de 2009). Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir“. En Boletín AFHEC. (41) Guatemala: Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Soto Hall, Máximo (1966). La niña de Guatemala: el idilio trágico de José Martí. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 53.
  4. Vela, David (1948). Literatura Guatemalteca Guatemala: Tipografía Nacional. p. 315.
  5. Ibid, p. 307.
  6. Hall, La niña de Guatemala, p. 67.
  7. Falla, Salvador (24 de julio de 1877). El Porvenir ¡Adelante!. En El Porvenir I (5), p. 65.
  8. Ibid, pp. 66-67.
  9. Arzú Batres, Juan (5 de julio de 1877). La novela. En El Porvenir I (4), pp. 53-54.

 

11 de marzo de 1920: multitudinaria manifestación organizada por el Partido Unionista contra el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera

11marzo1920
La manifestación unionista a su paso por la Penitenciaría Central el 11 de marzo de 1920.  En el recuadro: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, presidente de Guatemala desde 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1919 la relación entre los Estados Unidos y el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se fracturó.  El distanciamiento se inició durante la guerra civil que se desató en México tras el asesinato del presidente Francisco Madero y la contrarevolución de Victoriano Huerta, cuando los Estados Unidos intentaron desmembrar el sur de México con la ayuda de Estrada Cabrera y forma la República Suroriental con parte de Chiapas, Tabasco y Petén; para conseguir este fin, el presidente guatemalteco intentó sobornar a un general antihuertista que estaba en el país, el lugarteniente de Venustiano Carraza, Ricardo Carrascosa, pero no lo consiguió.  A partir de allí, el gobierno estadounidense solamente estaba esperando una excusa para deshacerse del gobernante guatemalteco, al que había apoyado incondicionalmente desde 1900 sin importar el partido del gobernante de turno en el Imperio Norteamericano.

La excusa para que los estadounidenses le quitaran el apoyo al gobernante guatemalteco llegó con las charlas del obispo de Facelli, José Piñol y Batres, quien era miembro de la familia Aycinena y primo del líder conservador Manuel Cobos Batres, quien escribió los discursos y quien aborrecía al presidente por ser ser liberal y por considerarlo “mestizo de indio“.  El obispo de Facelli dio varias charlas entre las ruinas del templo de San Francisco en mayo de 1919 (que no estaba reconstruido tras los terremotos de 1917-18) en donde acusaba al gobierno liberal de Estrada Cabrera de todos los abusos que había cometido durante su ya larga gestión de más de 20 años.  Los esbirros del gobierno empezaron a perseguir al obispo, aunque sabían muy bien que la profunda fe católica del pueblo guatemalteco les impedía arrestarlo y llevarlo a la Penitenciaría Central, como habían hecho con todos los enemigos del gobierno hasta ese momento.

Estrada Cabrera entonces optó por reducir al obispo de Facelli a prisión domiciliaria en el Palacio Arzobispal, ya que el arzobispo de entonces, Julián Raymundo Riveiro, había sido puesto en la mitra por el propio presidente guatemalteco tras la muerte del arzobispo Casanova y Estrada en 1913 y era incondicional al presidente.  Tras un período en estas condiciones, Piñol y Batres fue exiliado del país el 21 de agosto de 1919.

Los conservadores, reunidos en el Partido Unionista, organizaron una comisión para quejarse del maltrado que había sufrido el obispo a manos del gobierno y consiguieron que el Secretario de Estado Joseph Patrick Tumulty (quien era el presidente de hecho tras el derrame cerebral que sufrió Woodrow Wilson, retirara su apoyo al gobierno guatemalteco ese mismo mes de agosto.  A partir de este momento, el Partido Unionista surgió como la espuma y se fue envalentonando más y más.

Así se llegó al 11 de marzo de 1920, cuando los Unionistas organizaron una manifestación contra el gobierno en la Ciudad de Guatemala, algo que no se había visto en varias décadas.  La marcha iba encabezada por el ciudadano José Azmitia, quien portaba la bandera centroamericana y quien no quiso entregarla a los otros miembros del partido que tenían que portarla por turnos, porque sabía que Estrada Cabrera había colocado francotiradores con órdenes de asesinar al que llevara la bandera.  Azmitia, ya había estado en prisión varias veces desde el atentado de La Bomba en 1907 pues, aunque no había tenido nada que ver en el asunto, fue a ponerse a las órdenes de las familias de los implicados frente a los esbirros del gobierno.

La marcha fue un éxito rotundo para el Partido Unionista, ya que aunque no derrocó al presidente en ese momento, si lo debilitó considerablemente y abrió las puertas para que los cabreristas traicionaran al presidente y pactaran con los unionistas declararlo mentalmente incapaz el 8 de abril de 1920.

(NOTA ACLARATORIA:  a nuestros lectores que han tenido el libro “¡Ecce Pericles!” como referencia del gobierno de don Manuel, es conveniente indicarles que dicho libro adolece de parcialidad hacia los conservadores, mostrando a los miembros del Partido Unionista como héroes de una gesta patriótica y defenestrando al presidente liberal.  Aquel libro fue escrito por el periodista Rafael Arévalo Martínez, quien tiene un sesgo marcadamente conservador y dejó en el tintero numerosas aclaraciones sobre las fuentes que utilizó para escribir su libro.  Por ejemplo, se basa en la obra “Mi Diario” del escritor y diplomático mexicano Federico Mexicano, quien era el embajador de México en Guatemala, para describir los horrores que se vivieron tras el atentado de La Bomba en 1907, pero convenientemente olvida mencionar que dicho diplomático era representante del gobierno conservador del general Porfirio Díaz, y que éste era enemigo declarado de don Manuel por la alianza que éste último tenía con los Estados Unidos.  Otro ejemplo es que Arévalo Martínez omite las relaciones familiares entre los líderes del Partido Unionista, quienes eran descendientes de la otrora poderosa familia Aycinena que gobernó el país junto con Rafael Carrera de 1838 a 1871.)


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  • Bianchi, Julio (1941). Prólogo de “¡Ecce Pericles!” de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  • —; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  • Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  • Chapman, Peter (2007). Bananas: How the United Fruit Company Shaped the World (en inglés). Canongate Books Ltd. ISBN 1-84195-881-6.
  • Colby, Jason (2011). The Business of Empire: United Fruit, Race, and US Expansion in Central America (en inglés). Cornell University Press.
  • Diario de Centro América (4 de junio de 1907). «Informe de la autopsia de los perpetradores del criminal atentado contra la persona del Presidente de la República». Diario de Centro América (Guatemala: Tipografía Unión).
  • Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.
  • El Guatemalteco (29 de abril de 1907). «Criminal Atentado». El Guatemalteco; Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central(Guatemala).
  • — (2 de mayo de 1907). «Decretos del organismo ejecutivo». El Guatemalteco; Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central (Guatemala).
  • — (8 de mayo de 1907). «Decretos del organismo legislativo». El Guatemalteco; Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central (Guatemala).
  • Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea. Archivado desde el original el 4 de junio de 2015
  • Gramajo, J.R. (1927). Las Revoluciones Exteriores contra Estrada Cabrera. Coatepeque, Mazatenango, Guatemala: Tipografía Torres y Hermanos.
  • Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  • — (1930). El libro de las efemérides. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  • Martin, Gail (2000). «Manuel Estrada Cabrera 18989-1920: el Señor Presidente». Martin, Gerald, ed. El Señor Presidente. Editorial Universidad de Costa Rica. ISBN 9788489666511.
  • Mendoza, Juan Manuel (1940). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época. Tomo II (1.ª edición). Guatemala: Unión Tipográfica, Muñoz Plaza y Cía.
  • Montenegro, Gustavo Adolfo (2005). «Yo, el supremo»Revista Domingo de Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014. Consultado el 20 de julio de 2014.
  • Ortiz Rivas, Silverio (1922). Reseña histórica de la parte que el elemento obrero tuvo en el Partido Unionista. Guatemala: Inédito. «Reproducido parcialmente en el libro ¡Ecce Pericles! de Rafael Arévalo Martínez».
  • Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
  • Pineda C., Felipe (1902). Para la historia de Guatemala: datos sobre el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. México.
  • Prins Wilhelm (1922). Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209.
  • Rendón, C. (s.f.). Minerva y La Palma: el Enigma de don Manuel. Guatemala.
  • Taracena, Alfonso (1998). Francisco I. Madero. Biografía. México: Porrúa. ISBN 968-452-047-6.
  • Torres Espinoza, Enrique (2007). Enrique Gómez Carrillo, el cronista errante (2a. edición). Guatemala: F&G. ISBN 9789992261569.
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.
  • Valladares Rubio, Manuel (3 de abril de 1928). «El tinterillo en el poder». Nuestro Diario (Guatemala). «Bajo el pseudónimo de “Fences Redish”».
  • — (1928). «Disfraces y Caretas». Nuestro Diario (Guatemala). «Bajo el pseudónimo de “Fences Redish”».
  • Valladares Aycinena, Manuel (8 de diciembre de 2014). «Genealogía de Manuel Valladares Rubio»Geni.com. Guatemala. Archivado desde el original el 9 de marzo de 2016.
  • — (28 de diciembre de 2015). «Genealogía de María Dolores Aycinena Payés»Geni.com. Guatemala. Archivado desde el original el 9 de marzo de 2016.
  • Vidaurre, Adrián (1921). Los últimos treinta años pasados de la vida política de Guatemala. La Habana, Cuba: Imprenta Sainz, Arca y Cía.

5 de julio de 1871: nace el escritor y diplomático Máximo Soto Hall, uno de los principales ideólogos del gobierno de Manuel Estrada Cabrera

5julio1871
Maximo Soto Hall, escritor guatemalteco y medio hermano del president hondureño Marco Aurelio Soto.  Imagen de Iván Molina Jiménez, tomada de la Revista Mexicana del Caribe

Otro de los intelectuales olvidados en Guatemala por sus vinculaciones con gobiernos de cierta índole es Máximo Soto Hall, quien fuera junto a Enrique Gómez Carrillo uno de los principales ideólogos y aduladores del licenciado Manuel Estrada Cabrera durante su largo gobierno.

Máximo Soto Hall provenía de una acaudalada familia de empresarios, profesionales, políticos e intelectuales. En 1857, la familia Soto Hall se había mudado a Guatemala, a donde había sido enviado Máximo Soto en calidad de Ministro Plenipotenciario de su país; Soto era un médico y abogado hondureño con fuertes intereses en minería y en el comercio al por mayor en Tegucigalpa, fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia de ese país centroamericano.

Soto Hall era hermano por parte de padre de Marco Aurelio Soto Martínez, quien fue Ministro de Instrucción Publica y de Relaciones Exteriones en Guatemala y luego presidente de la República de Honduras. También era primo de Ramón Rosa Soto, quien alternaba las carteras de Educación y Relaciones Exteriores en Guatemala con Soto Martínez y luego fue Ministro General de Gobierno en Honduras.  Otros miembros de su familia incluían a la intelectural guatemalteca Elisa Hall de Asturias, autora de la obra “Semilla de Mostaza“.

Soto Hall nació como hijo póstumo, pues su padre falleció seis meses antes del parto. Creció y se educó en Guatemala pues su madre, Guadalupe Hall Lara, era hija de William Hall, socio de la casa comercial “Hall, Meany & Bennet”, establecida en Guatemala en 1826 y entonces vicecónsul de la Gran Bretaña.  En su residencia se reunían los personajes más ilustres de Guatemala y recibió la educación más esmerada que se podia tener en esa época, egresando del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones aunque por su carácter díscolo no cursó estudios universitarios.

Su vinculación con el gobierno de Estrada Cabrera, hizo que luego del derrocamiento de don Manuel en 1920 su figura fuera dejada en el olvido junto con la de Enrique Gómez Carrillo, y es por ello es que muy pocos guatemaltecos lo recuerdan.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1914). Los atormentados. Guatemala: Unión Tipográfica.
  • — (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala». Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4).
  • Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  • Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Dime con quien andas y te diré qué escribes: la amistad de Gómez Carrillo y Rubén Darío». Universidad Francisco Marroquín. Guatemala. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2016.
  • Gobierno de Guatemala (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo, estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época II (2.ª edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Oyuela, Leticia de (2007). Ramón Rosa, plenitudes y desengaños. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras. ISBN 978-99926-33–67-0.
  • Suazo Rubí, Sergio (1991). Auge y crisis ideológica del Partido Liberal 100 años. Tegucigalpa, Honduras: Alin Editora.
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.