28 de febrero de 1909: fallece Francisco Vela

Fallece de malaria el teniente coronel e ingeniero, Francisco Vela, autor del Mapa en Relieve de Guatemala.

28febrero1909
Esquipulas a finales del siglo XIX. En el recuadro: retrato del teniente coronel e ingeniero Francisco Vela. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, originario de Quetzaltenango, fue uno de los más importantes ingenieros de finales del siglo XIX en Guatemala. Se graduó a los 19 años de edad en la Escuela Politénica el 23 de enero de 1882 y desde entonces se destacó por el dominio de las Matemáticas, por sus estudios del sistema métrico decimal y por sus trabajos en geografía guatemalteca.1

El ingeniero Vela es más conocido por la construcción del Mapa en Relieve de Guatemala durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, aunque ese es solamente uno de sus logros. Vela fue el autor de libros en los temas de matemáticas, topografía, geografía, y pedagogía y además fue editor de la Revista «La Propaganda Científica«.2

Vela desempenó importantes puestos en la administración pública, y tras la construcción del Mapa en Relieve, Vela publicó la obra «Datos de la República de Guatemala «en 1908, y fue nombrado como Segundo Jefe de la la Comisión de Límites con Honduras.3  Ese mismo año, junto con los ingenieros Claudio Urrutia, Carlos Bendfeldt y Emilio Gómez Flores fueron contratados por el gobierno y la municipalidad de la Ciudad de Guatemala para levantar los planos de la misma, por medio del siguiente contrato:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 11 de abril de 1908.

El Presidente Constitucional de la República, acuerda: 

Aprobar el contrato celebrado entre la Municipalidad y los Ingenieros Francisco Vela, Claudio Urrutia, Emilio Gómez Flores y Carlos Bendfeldt, para levantar dos planos de esta Capital y sus contornos, debiéndose cubrir el valor de esos trabajos, que asciende a $40,000, la mitad por la Tesorería Nacional y la otra mitad por los fondos de propios. Comuniqúese.

    • Estrada Cabrera.
    • El Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación y Justicia, J. M. Reina Andrade.4

Desafortunadamente, mientras el ingeniero Vela cumplía con su trabajo en la Comisión de Límites, contrajo malaria por lo inhóspito de la región y falleció en Esquipulas, Chiquimula el 28 de febrero de 1909.Por su brillante trayectora, el gobierno de Estrada Cabrera cubrió los gastos del sepelio del ingeniero Vela, de acuerdo al siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 2 de marzo de 1909.

Habiendo fallecido el Ingeniero don Francisco Vela, distinguido ciudadano que en distintos ramos de la Administración Pública prestó a la Nación sus importantes servicios, y que, actualmente, ocupaba el puesto de Segundo Jefe de la Comisión de Límites con Honduras,

El Presidente Constitucional de la República, acuerda:

Que la Tesorería Nacional, por cuenta del Estado, pague el importe de los gastos de inhumación del cadáver del señor Ingeniero Vela. Comuniqúese.

    • Estrada Cabrera
    • El Secretario de Estado y del Despacho de Hacienda y Crédito Público, encargado del de Relaciones Exteriores, G. Aguirre.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica»Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).
  2. Francisco Vela Arango»Museo Militar de Guatemala. Guatemala. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2012.
  3. Museo Metropolitano del Mapa en Relieve. Hipódromo del Norte, zona 2. Ciudad de Guatemala.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (1910). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1908-1909. XXVII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. pp. 26-27.
  5. Ibid, p. 331.

5 de noviembre de 1950: fracasa revuelta de Castillo Armas

El coronel Carlos Castillo Armas lidera una fracasada revuelta para tomar la base militar de La Aurora

5noviembre1950
Edificio de la antigua Penitenciaría Central, construida por el gobierno del general J. Rufino Barrios y que operó hsata la década de 1960. Allí estuvo prisonero el coronel Castillo Armas (en el recuadro) tras el fallido ataque a la Base Militar «La Aurora». Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El coronel Carlos Castillo Armas era un militar fiel al coronel Francisco Javier Arana, y tras la muerte de éste a manos de miembros del gobierno del Dr. Juan José Arévalo que estaba dirigidos por el Ministro de la Defensa, el coronel Jacobo Arbenz en 1949, empezó a complotar contra los gobiernos revolucionarios.  Tras laborar como director en la Escuela Politécnica, Carlos Castillo Armas lideró su primera incursión armada el 5 de noviembre de 1950, cuando en compañía de cien civiles, todos ellos sin ningún entrenamiento, intentó tomar la Base Militar «La Aurora«. 

Los apologistas de la Liberación, como el escritor Mario López Villatoro, embellecieron aquella fracasada rebelión comparando, sin querer, a los métodos los gobiernos revolucionarios con los de los presidentes liberales que los antecedieron (en especial a los brutales métodos judiciales y carcelarios del general J. Rufino Barrios,1 del licenciado Manuel Estrada Cabrera2 y del general Jorge Ubico3):

«Una inolvidable tarde del 5 de noviembre de 1950, a la cabeza de cien patriotas, se rebela en armas y asalta casi sorpresivamente el primer cuartel denominado «Base Militar», tenido como una especia de ciudadela de la Revolución. Se aseguraba contar con simpatizantes del movimiento en el interior de la fortaleza, pues el sentimiento de repudio hacia el gobierno descabellado de Arévalo, había invadido todos los ámbitos de la República; lo cierto es que cuando los primeros guardias reaccionan y se sacuden del natural atolondramiento, suenan los primeros disparos y entonces se entabla el tiroteo, que tomara desprevenidos a los jefes del mencionado cuerpo castrense.

De los cien ciudadanos valerosos y heróicos, fueron sacrificados veintuno, escapando el resto y siendo atrapados irremediablemente entre la furia de la sodadesca que disparaba a la ciega; entre los ametrallados que quedaron tendidos en los patios dados por muertos, debido a la forma en que fueron atacados, a fuerzas misteriores, a designios impenetrables del Supremo Hacedor, todavía permanecían vivos tres hombres que han pasado ya a la historia: Carlos Castillo Armas, Mario Arrivillaga y José Segundo Mancio, como supervivientes para relatar la grandeza de esa aventura con la cual está marcado con signos de sacrificio el camino a seguir para la liberación de la patria del quetzal.

Trasladados al Hospital para la autopsia de ley descrubre el médico forense que vivían tres hombres, gravemente heridos; se da el parte urgente a la Presidencia de la República y los matarifes del comunismo opinaban que se liquidara sin ningún escrúpulo a los traidores reaccionarios, según ladraban en el delirio de su ira; pero contra todo lo anhelado por los insensatos se procede a la curación de tales guatemaltecos, siendo traslados a la Penitenciaría Central.

Y es aquí donde Carlos Castillo Armas, resignado a su suerte, pero con fe profunda en sus compatriotas y en medio de la pesadumbre por la desaparición de sus valientes compañeros sacrificados por la redención de Guatemala, alimenta la segunda fase de la gran operación.  Se gesta el primer episodio de una odisea, consistente en escapar de la cueva de los lobos marxistas e ir a comenzar de nuevo la batalla y es así como un 11 de junio d 31952, logra fugarse del centro penitenciario en compañía de otros recluidos abnegados y dispuestos a todo por servir a la Patria.   Ante la expectación pública, y la tormenta de comentarios a cual más variados y contradictorios que se desata en el ambiente, Castillo Armas se ve protegido por la embajada de Colombia adonde fuera en busca de asilo inesperadamente«.4

Por su parte, el escritor revolucionario Manuel Galich describió así los hechos:

«A los 7 meses de haber consumado el asalto a la base militar, de 1950, Carlos Castillo Armas continuaba guardando prisión, rodeado de consideraciones por los jefes del penal.  Pendía sólo la sentencia por los delitos de sedición y rebelión, y sus comunicaciones con el exterior eran expeditas.  En el Gobierno ya nadie se acordaba más de él, porque existían problemas de mucho mayor interés nacional y porque, consignado a los tribunales de justicia, el Ejecutivo no lo consideraba asunto de su incumbencia.

A cargo de los jefes del penal corría el distraer la atención de los presos con una función vespertina de cine, y allí fueron reclusos y guardianes.  Mientras tanto, se escurrían por un túnel Castillo Armas, un teniente, un chofer y dos sargentos, compañeros suyos del 5 de noviembre, más uno de los autores del crimen del Studebaker gris, muy sonado en 1948; un parricida condenado a 30 años, un doble homicida y un ladrón sentenciado a 5 años.  Castillo Armas surgió del suelo, a las 6 de la tarde del 9 de junio de 1951, seguido de aquella ‘selecta’ escolta.  El centinela no dio la alarma a que estaba obligado sino después de un tiempo prudencial, porque quiso creer que aquellos aparecidos eran ‘fontaneros’ a juzgar por sus vestimentas.  Ganó el prófugo la Legación de Colombia y de allí salió del país con salvoconducto del Gobierno.

Para la United Fruit Company (UFCO) aquel individuo no podía sino parecer su ‘mesías’, y lo trajo al sitio ideal, allí donde su dominio es absoluto, fronterizo, para mayor fortuna, con Guatemala: la costa norte de Honduras […] El pupilo tenía algunos antecedentes que lo abonaban. Además de su aranismo de 1949 y de su asalto a la base militar de 1950, había recibido unos cursillos, un tanto olvidados, en West Point, y un oficialato de Estado Mayor.  No obstante, no pasaba de ser un neófito para la envergadura de la operación a que se le destinaba: lanzarlo contra Guatemala, armado, equipado y financiado por la UFCO, dirigido por expertos ‘yanquis’ y seguido por mercenarios caribes y centroamericanos.»5

(Nota de HoyHistoriaGT: dejamos que el lector decida cual de los dos versiones es más real, basado en los documentos desclasificados por la CIA estadounidense en 2003 en donde no solamente aparecen los tres criptónimos que esta organización utilizó para Castillo Armas -PANCHO, RUFUS y CALLIGERIS- sino que se detalla la forma en que fue el embajador John Puerifoy y el Departamento de Estado los que verderamente derrocaron al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954, y no la mal preparada operación PBSUCCESS que estaba a cargo de Castillo Armas.6)

Castillo Armas fue asesinado el 26 de julio de 1957 bajo circunstancias todavía no esclarecidas, y el 27 de julio de 1957, durante la breve presidencia del licenciado Luis Arturo González López, el decreto gubernativo No. 590 concedió el indulto a los autores, cómplices o encubridores de los delitos de rebelión y sedición de los sobrevivientes de la asonada del 5 de noviembre de 1950.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. p. 50.
  2. Ávila Pessel, Carlos (6 de mayo de 1920). Defensa presentada por el Licenciado don Emeterio Ávila Echeverría después de ratificada la sentencia que le condenó a muerte, con relación al atentado del 29 de abril de 1907. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  4. López Villatoro, Mario (1956). Por los fueros de la verdad histórica. Una voz de la Patria escarnecida. Guatemala, ante la diatriba de uno de sus hijos renegados. Guatemala: Imprenta Moderna. pp. 218-219.
  5. Galich, Manuel (1956) Por qué lucha Guatemala : Arévalo y Arbenz dos hombres contra un imperio. Argentina : Elmer Editor.
  6. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  7. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). Causas y orígenes del enfrentamiento armado interno. Naciones Unidas. p. 247.

27 de julio de 1912: Estrada Cabrera abre la Academia Militar

Luego de que clausurara y demoliera la Escuela Politécnica en 1908, el gobierno de Estrada Cabrera abre la Academia Militar.

27julio1912
Cuartel de Artillería, construido en 1896 por el gobierno del general José María Reina Barrios y convetirdo en la Academia Militar en 1912.  En el recuadro: el licenciado Manuel Estrada Cabrera en la época en que se creó la Academia Militar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego del atentado de «Los Cadetes» del 20 de abril de 1908, en que el cadete Víctor Vega estuvo a punto de matar al presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera,1,2 éste se convirtió en un verdadero déspota y en represalia al ataque ordenó que fusilaran a varios de los miembros de la promoción de Vega, que encarcelaran al resto y que demolieran la Escuela Politécnica hasta sus cimientos.3  Así terminó la primera época de la escuela militar guatemalteca, que para entonces había graduado a 391 suboficiales de los 1281 que ingresaron a sus aulas.4

En su primera época, que se inició en 1872 cuando la fundó el teniente general J. Rufino Barrios,5 la Escuela Politécnica fue una institución de educación media para estudiantes varones comprendidos entre los 13 y los 16 años y tenían un pensum de estudios orientado al arte de la guerra y la ingeniería militar que duraba tres años.  Pero luego del atentado de 1908 fue cerrada indefinidamente.4

A Estrada Cabrera le gustaba utilizar a los cadetes en todos sus actos oficiales, y por ello decidió fundar una nueva Academia Militar.  El 27 de julio de 1912 se emitió el acuerdo de creación de la Academia Militar de Guatemala, la cual se inauguró el 30 de julio del mismo año.  La nueva academia estaba ahora en el Cuartel de Artillería del Boulevard 30 de junio, que actualmente se conoce como Avenida la Reforma zona 10,4 el cual había sido construido en 1896 por el gobierno del general José María Reina Barrios.6

La nueva academia inició sus actividades bajo la Dirección del Coronel del Estado Mayor Español Antonio Díaz Benzo, jefe de la misión militar española, quien fue contratado para el efecto.  Pero esta nueva academia militar no duró mucho, pues tuvo que suspender sus actividades cuando el edificio que ocupaba fue destruido por los terremotos de 1917-18.  En ese corto período solamente hubo ocho promociones de suboficiales, todos varones, registrados del número 1 al 405 y solamente se graduaron 104 de ellos.4

Luego del derrocamiento del gobierno del licenciado Estrada Cabrera el 14 de abril de 1920, el presidente interino Carlos Herrera fundó nuevamente la Escuela Politécnica, la cual funcionó en el reconstruido edificio del Cuarte de Artillería.  El requisito de ingreso siguió siendo tener la primera completa, hasta que en 1956 fue cambiado a tener bachillerato o perito contador y en 1957 a tener tercero básico.  La institución funcionó en ese lugar hasta 1976, cuando el edificio fue dañado por el terremoto del 4 de febrero.4

Finalmente, el presidente general Kjell Eugenio Laugerud García, ex-alumno de la Escuela Politécnica, trasladó la institución a San Juan Sacapéquez, en donde se permitió el ingreso a las damas en 1997, y en donde ha funcionado desde entonces.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala).
  2. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  3. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Ejército de Guatemala (2017). Historia; Escuela Politécnica.  Guatemala: Ministerio de la Defensa Nacional.
  5. García Aguilar, Adolfo (1 de septiembre de 1899). «Don Bernardo Garrido y Agustino»Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19): 329.
  6. Bascome, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff.

16 de mayo de 1891: nueva Ley Constitutiva del Ejército

Durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas la Asamblea Legislativa aprueba una nueva Ley Constitutiva del Ejército

16mayo1891
Los cadetes de la Escuela Politéctica haciendo prácticas militares en los campos del antiguo convento de La Recolección, en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, primera sede de la Escuela. En el recuadro: el general presidente Manuel Lisandro Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El ejército de Guatemala durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas tuvo una gris actuación en la Guerra del Totoposte que se había declarado contra el régimen de los Ezetas en El Salvador, por lo que el presidente decidió que se reformara la Ley Constitutiva de la institución para mejorar su operación.  De esta cuenta, la Asamblea Legislativa decretó la Ley Constitutiva el 16 de mayo de 1891, el cual fue aprobado por el presidente Barillas el 22 de ese mismo mes.1

Reproducimos a continuación algunos de los artículos más relevantes de aquella Ley:

Artículo 2: su primera y más importante misión, es sostener la independencia de la Patria, y defenderla de los enemigos exteriores e interiores.

Artículo 3: el mando supremo del Ejército, así como la facultad de disponer de la fuerza, corresponde única y exclusivamente al Presidente de la República.

Artículo 4: El Ministerio de la Guerra es el órgano de comunicación del Centro General, directivo, orgánico y administrativo del ramo de Guerra.

Artículo 5: El territorio de la República se divide militarmente en Zonas, Comandancias de Armas y Comandancias Locales, cuyo número y residencia dependerán de la importancia y condiciones especiales que el Jefe Supremo del Ejército determine.

Artículo 7: el Preisdente de la República tiene la inspección general del Ejército, y cada dos años nombrará cinco inspectores militares que en su representación, vean de cerca el Ejército, su estado y su organización, en la región que a cada uno se designe.

Artículo 8: el Presidente de la República como Jefe Supremo del Ejército, nombrará los Generales en Jefe, quienes organizarán sus fuerzas con arreglo a lo que disponga aquel funcionario.

Artículo 9: a ningún oficial ha de darse posesión del empelo a que fuere promovido, sino en virtud de despacho que presente firmado por el Presidente de la República y refrendado por el Ministro de la Guerra, y sin estos requisitos tampoco serán válidos los grados y demás recompensas militares que conceda el Jefe del Estado.2

Artículo 11: el organimos del Ejército lo constituyen:

      1. El Ministerio de la Guerra
      2. El Estado Mayor General
      3. El Estado Mayor del Presidente
      4. El Cuerpo de Estado Mayor
      5. El Cuerpo de Ingenieros Militares
      6. Las Oficinas Militares
      7. La Escuela Militar (Escuela Politécnica)
      8. La Infantería
      9. La Caballería
      10. La Artillería
      11. El Cuerpo Jurídico Militar
      12. El Cuerpo de Administración Militar
      13. El Cuerpo de Sanidad Militar3

Artículo 12: los empleados y clases del Ejército son:

      1. General de División
      2. General de Brigada
      3. Coronel
      4. Teniente Coronel
      5. Comandante 1.
      6. Comandante 2.
      7. Capitán
      8. Teniente
      9. Subteniente
      10. Sargento 1.
      11. Sargento 2.
      12. Cabo
      13. Soldado3

Artículo 14: los Jefes y Oficiales del Ejército, sólo pueden tener las situaciones siguientes:

      1. La de actividad, que comprende los colocados en los Cuadros orgánicos y comisiones, y los que se hallen con licencia por voluntad propia, sin percibir sueldo y por dos años como máximum.
      2. La de Reservistas, que comprende a las pertenecientes al Ejército de Reserva.
      3. La de Retiro.

Artículo 16: el retiro se obtiene del Ejército:

      1. Por edad
      2. Por impedimiento físico
      3. Por tener veinte años de servicio
      4. Por haber sido postergados para el ascenso durante dos años consecutivos, como resultado de la calificación y examen reglamentarios.

Artículo 17: Los Jefes y Oficiales del Ejército perderán el empleo por causa de delito declarado en sentencia firme, cuando así lo determine el Código Militar.3

Artículo 20: el servicio militar es obligatorio para todos los guatemaltecos desde el llamamiento correspondiente al año en que cumplan veintuno de edad, con las excepciones, exclusiones, exenciones y aplazamientos que la ley establece. (Nota de HoyHistoriaGT: en la práctica, los únicos obligados a prestar el servicio militar eran los indígenas y mestizos pobres).4

Artículo 22: el servicio militar dura veinte años, a contar desde el día en que los llamados son declarados reclutas disponibles.  El tiempo de servicio se divide en activo y pasivo: el activo se cuenta desde el ingreso en el cuerpo y el total obligatorio desde su inscripción en la «Comisión de reclutamiento».4

Artículo 42: pueden eximirse del servicio los que a continuación se expresan:

      1. Los imposibilitados físicamente
      2. Los hijos únicos de viudas o ancianos pobres, que acrediten mantener a éstos con el personal trabajo.
      3. El que compruebe mantener con su trabajo personal a sus hermanos huérfanos menores de edad.
      4. Los que se hallen desempeñando empleos públicos, cargos concejiles o estén empleados en establecimientos nacionales de enseñanza.
      5. Cuando una viuda o ancianos pobres tengan dos o más hijos, o los huérfanos menores dos o más hermanos obligados al servicio, uno de éstos queda exceptuado.
      6. Los pueblos de indígenas que el Gobierno designe. (Nota de HoyHistoriaGT: en especial los asignados a determinadas fincas cafetaleras por lo dispuesto en el Reglamento de Jornaleros).
      7. Los alumnos de las Escuelas superiores y demás establecimientos nacionales de enseñanza durante el tiempo en que, según la ley, deban hacer sus estudios, terminados los cuales pasarán a cumplir con el servicio a que los haya llamado la suerte. (Nota de HoyHistoriaGT: en esa época había solamente cien estudiantes universitarios en total, y este inciso y el inciso 1. los eximían del servicio militar, pues al graduarse pasaban a ser empleados públicos).4
      8. Los padres de familia que tengan seis o más hijos a quienes mantener con su trabajo personal.
      9. Los artesanos que acrediten asistir con rigurosa puntualida a las Escuelas Nocturnas.4

Artículo 47: la entrada en la Escuela Militar, como aluno, se verificará con sujeción al Reglamento de dicho plantel; y los que terminen con aprovechamiento sus estudios tendrán entrada en los cuerpos en la forma y clases fijadas.5

Artículo 52: en todas las armas e institutos del Ejército, desde sub-teniente a coronel inclusive y sus asimilados, se ascenderá por rigurosa antigüedad sin defectos: a General de Brigada, por elección entre los coroneles más aptos, para el efecto de hacer a la Asamblea Nacional la correspondiente iniciativa, dándose siempre un turno a la antigüedad sin defectos por cada dos vacantes; y en esta misma forma, se efectuará el ascenso de éstos a General de División.6

Artículo 87: la jurisdicción de guerra y los delitos que son de su competencia están consignados en el Código Militar, no pudiendo aplicarse disposición alguna que estén en desacuerdo con las leyes.7

Los sueldos del Estado Mayor General, son los siguientes:

        • General de División: $300.00/mes
        • General de Brigada: $200.00/mes

Los sueldos mensuales en Infantería, son los siguientes:

        • Coronel: $150.00/mes
        • Teniente coronel: $120.00/mes
        • Comandante 1.: $100.00/mes
        • Comandante 2.: $80.00/mes
        • Capitán: $65.00/mes
        • Teniente: $50.00/mes
        • Alférez: $45.00/mes
        • Sargento 1.: $1.00 diario
        • Sargento 2.: $0.75 diario
        • Cabo: $0.625 diario
        • Soldado o corneta: $0.50 diario7

Para que el lector se de una idea de lo que ganaban los miembros del Ejército con respecto a los gobernantes, el general J.Rufino Barrios dejó al morir una herencia de treinta y tres millones quinientos mil pesos de la época.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas»Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  2. Gómez Carrillo, Agustín (1892). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1891-1892 X. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 283.
  3. Ibid, p. 284.
  4. Ibid, p. 285.
  5. Ibid, p. 288.
  6. Ibid, p. 289.
  7. Ibid, p. 290.
  8. Ibid, pp. 300-301.
  9. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. pp. 1-26.

7 de julio de 1895: Ubico causa baja en la Escuela Politécnica

Tras sólo cursar tres semestres, Jorge Ubico causa baja en la Escuela Politécnica.

7julio1895
Cadetes de la Escuela Politécnica en el patio de prácticas en el antiguo Convento de la Recolección, sede de la academia militar de 1875 a 1908. En el recuadro: el joven cadete Jorge Ubico. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de haber estudiado en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones, el joven Jorge Ubico ingresó a la Escuela Politécnica el 16 de marzo de 1894, con el número de promoción 692, cuando ésta funcionaba en su sede original en el antiguo convento de La Recolección en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Ubico permaneció en la escuela únicamente durante tres semestres, causando baja el 7 de julio de 1895, tras lo cual regresó a estudiar al Instituto Central, pero no terminó el bachillerato.1

Los historiadores no están de acuerdo sobre los motivos por los que Ubico no terminó sus estudios en la academia militar.  Algunos dicen que fue por su constitución endeble, otros porque tenía un carácter muy violento, otros porque durante el bautizo de bienvenida le dañaron irremediablemente uno de sus órganos genitales, y otros aducen que una noche habría escalado los muros de la escuela para visitar a alguien, y cuando fue castigado por la falta se habría negado a aceptar su culpabilidad.1

Lo cierto es que tras salir de la Escuela pasó dos años buscando una nueva ocupación, mientras practicaba boxeo, ciclismo, natación y equitación. Logró ingresar al Banco de Guatemala el 3 de noviembre de 1896, hasta que por fin, gracias a la influencia de su padre, el licenciado Arturo Ubico Urruela, entonces diputado a la Asamblea Legislativa, logró que le dieran el despacho de subteniente de infantería, sirviendo como ayudante del general Francisco A. Villela en la campaña contra la revolución encabezada por Próspero Morales contra Manuel Estrada Cabrera en agosto 1898.  El 3 de noviembre de ese mismo año fue ascendido a teniente y el 10 de agosto de 1900 fue ascendido a capitán.  Su carrera fue en continuo ascenso y pocos meses después fue nombrado instructor de milicias de Boca del Monte, siendo ascendido a comandante el 8 de marzo de 1901. 2

Gracias a su méritos y a las influencias paternas, ya que Arturo Ubico es ahora presidente de la Asamblea Legislativa del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Ubico es ascendido a teniente coronel en 1903.  Así pues, a los 25 años de edad está en una posición privilegiada: era adinerado, con gran fortaleza física, con una familia influyente y tiene un importante cargo militar.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  2. Ibid, p. 44.
  3. Ibid, p. 45.

30 de marzo de 1885: combate en la Hacienda «El Coco»

El batallón Jalapa de las fuerzas guatemaltecas comandadas por J. Rufino Barrios ataca a los salvadoreños en la «Hacienda El Coco».

30marzo1885
Parroquia de Chalchuapa en Santa Ana, El Salvador.  A este poblado se retiraron las fuerzas salvadoreñas tras ser atacadas por las guatemalteca el 30 de marzo de 1885.  En el recuadro: el sargento primero de los cadetes de la Escuela Politécnica, Adolfo V. Hall, quien participó activamente en aquel combate.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al general J. Rufino Barrios ya no le bastaba el poder absoluto en Guatemala.  Quería más y por ello el 28 de febrero había emitido un decreto por el que unilateralmente decretaba la Unión Centroamericana y se autonombraba jefe del ejército de la región.1

Los gobiernos de Estados Unidos y de México, se opusieron rotundamente a que Barrios emprendiera semejante campaña.  El caso de  México en particular dejó perplejo a Barrios, que ya había negociado con el gobierno de Porfirio Díaz un tratado de límites en el que renunció para siempre al reclamo territorial de Soconusco y Chiapas en 1882 para que así México no protestara cuando él unificara Centroamérica.2,3 Por su parte, los Estados Unidos tenían intereses económicos en Nicaragua para la construcción del canal interoceánico —el que eventualmente se construyó en Panamá— y las negociaciones ya iban muy avanzadas, por lo que se opuso a un cambio en la administración de la región.3

En Honduras gobernaba Luis Bográn, que era un títere de Barrios, y por lo mismo secundó el plan de Unificación al solo enterarse; pero en El Salvador, en donde gobernaba otro títere de Barrios, Rafael Zaldívar, la situación no salió como quería el presidente guatemalteco ya que Zaldívar no quiso unirse al plan de Barrios a pesar de que éste lo había puesto en el poder, aduciendo que no le era posible conseguir el concenso de sus conciudadanos.4  Cuando Barrios le recriminó su actitud, Zaldívar recibió a los enviados de Nicaragua y de Costa Rica en Santa Ana el 23 de marzo y allí firmaron un pacto de alianza contra la invasión del «salvaje de San Marcos«, como llamaban al presidente guatemalteco en esos países.5

Ese mismo día, Barrios había trasladado sus tropas a la frontera con El Salvador, y luego de saber del pacto de alianza entre sus oponentes, el 30 de marzo ordenó al batallón de los Jalapas a atacar las posiciones salvadoreñas en la Hacienda de El Coco, en la frontera entre Jutiapa y El Salvador. En aquella campaña se distinguió por su valor militar el joven cadete Adolfo V. Hall, sargento primero de la compañía de cadetes de la Escuela Politécnica, y quien se había ofrecido como voluntario a apoyar la campaña unionista; había sido asignado cmo Instructor a la primera compañía del batallón de los Jalapas.6,7

Los salvadoreños huyeron hacia Chalchuapa, en donde se prepararon para defenderse. Barrios ordenó marchar sobre ellos y, sin sospecharlo entonces, preparó su muerte en aquel lugar, el 2 de abril de 1885.6,7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 332-337.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  3. Carregha Lamadrid, Luz (Mayo/Agosto 2018) Mirando al sur sin perder de vista el norte. México frente a la Unión de Repúblicas Centroamericanas, 1885. Región y sociedad, 30, (72) Hermosillo: Región y sociedad. doi: 10.22198/rys.2018.72.a901 ISSN: 1870-3925
  4. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición). Guatemala: Tipografía de «El Renacimiento». p. 14.
  5. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
  6. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. García Aguilar, Adolfo (2 de abril de 1899). «Adolfo V. Hall»Revista Militar (Guatemala) I (9).

24 de septiembre de 1930: honras fúnebres al ex-presidente Carlos Herrera

Se realizan las honras fúnebres a las cenizas del ex-presidente Carlos Herrera, quien falleció en exilio voluntario en Francia

24septiembre1930
El vapor para transporte de banano SS Albangarez de la United Fruit Company que llevó los restos del ex-presidente Carlos Herrera a Guatemala.  En el recuadro: el expresidente Herrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre de 1921 con el que Guatemala regresó al cabrerismo en la figura del general José María Orellana, el expresidente Carlos Herrera partió al exilio voluntario en Francia en donde vivió alejado de la política hasta su muerte, en julio de 1930.

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Guatemala a donde arribaron a las 7:30 de la mañana del 23 de septiembre de ese año para que, por orden del presidente general Lázaro Chacón, se le rindieron honores como General en Jefe del Ejército. Irónicamente, las cenizas de Herrera llegaron a Puerto Barrios en el vapor bananero SS Albangarez de la Great White Fleet, y luego fueron transportados hasta la ciudad de Guatemala por un tren de la International Railways of Central America, ambas empresas subsidiarias de la frutera estadounidense United Fruit Company, que fue la que patrocinó el golpe de estado en su contra en 1921.

En Puerto Barrios fue recibido por la comandancia local y los ministros de Gobernación Castillo Monterroso, de Fomento Aguilar Valenzuela, y el de Agricultura, Manuel María Herrera, quien además era sobrino del ex-presidente. Luego, los restos de Herrera fueron conducidos por tren hasta la Ciudad de Guatemala, y de allí al local que ocupaba la Lotería del Hospicio en la décima avenida sur y que fue convertido en capilla ardiente por orden del presidente Chacón.

La compañía de cadetes de la Escuela Politécnica montó guardia toda la noche y muchas personas de todas las clases sociales pasaron a presentar sus respetos al fallecido.

A las 10 de la mañana del 24 de septiembre, partió el cortejo fúnebre acompañado de escolta militar y de los Boy Scouts, quienes habían iniciado sus actividades en Guatemala durante el gobierno de Herrera.  El cortejo fue seguido por numerosas personas, entre las cuales se encontraban miembros del Estado Mayor, diputados y ministros de Estado.

El cortejo llegó al Cementerio General de la ciudad, en donde las cenizas fueron depositadas en el mausoleo de la familia Herrera que estaba a la entrada del camposanto, a mano derecha. Y allí, frente a los familiares, a miembros del gobierno y del cuerpo diplomático, el diputado Marcial García Salas, representante de la Asamblea Legislativa, dió el discurso de rigor en el que indicó que la última voluntad de Herrera era que sus restos descansaran en Guatemala.

Luego del discurso de la Asamblea, el señor Mayora estuvo a cargo del discurso en representación del gobierno, para dar paso luego al licenciado Eliseo Solís quien habló en representación del presidente Chacón y del Ejército.  Al finalizar los actos oficiales, el padre Centeno, de Santa Lucía Cotzumalguapa llegó a rezar a la tumba de Herrera, enviado por los trabajadores de las fincas de Escuintla que habían pertenecido al fallecido ex-presidente.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (23 de septiembre de 1930) «El solemne sepelio» Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.
  • — (24 de septiembre de 1930) «Funerales bajo el cielo» Guatemala: Nuestro Diario. Muñoz Plaza y Cía.

23 de julio de 1859: nace Francisco Vela

Nace en Quetzaltenango el teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve

23julio1859
El Mapa en Relieve de la República de Guatemala, obra del teniente coronel e Ingeniero Francisco Vela, cuando fue inaugurado en 1905.  En el recuadro:  busto del Ingeniero Vela que está junto al Mapa en Relieve.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los ingenieros más importantes que ha tenido Guatemala fue el teniente coronel Francisco Vela, quien nació en la ciudad de Quetzaltenango el 23 de julio de 1859. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, y luego se trasladó a la Ciudad de Guatemala, en donde el 5 de abril de 1875 ingresó a la Escuela Politécnica, y donde su alto nivel académico y liderazgo le permitieron alcanzar el grado de Sargento Primero de la Compañía, graduándose con el grado de Subteniente de Ingenieros y Topógrafo a los 19 años el 23 de enero de 1882. En esa época se destacó por el dominio de las Matemáticas, por sus estudios del sistema métrico decimal y por sus trabajos en geografía guatemalteca.1

En su primera asignación tras graduarse retornó a Quetzaltenango a prestar sus servicios, profundizando en sus estudios topográficos e impartiendo clases. Por esa época hizo estudios en la American School of Correspondence de Filadelfia, Estados Unidos, en la que obtuvo el título de Ingeniero de Telégrafos y luego el de Administrador Municipal.  Finalmente, ingresó como miembro de la Academia de Ciencias del Ateneo de Guatemala.1

Vela fue el autor de libros referentes a los temas de matemáticas, topografía y geografía, y además fue editor de la Revista «La Propaganda Científica«. Su notable habilidad numérica lo inspiró para aprender el uso del ábaco chino, dedicándose a construir aparatos similares, con los que fuera posible realizar operaciones complejas y ecuaciones de diferentes grados.1 Como docente, se dedicó a mejorar los niveles educativos de Guatemala y citando al historiador Zamora Castellanos: «[…] en el magisterio, que fue su profesión de todo agrado, el Ingeniero Vela hizo estudios de Pedagogía. Su entusiasmo por la Metodología Matemática fue tan grande, que en 1899, se dirigió a la autoridad escolar de Nueva York, proponiendo que, en vez de llevar a la exposición de París una colección de libros y aparatos que darían ideas incompletas de los adelantos pedagógicos en los Estados Unidos, era mejor llevar una pequeña escuela de alumnos de ambos sexos, para exhibir los métodos de enseñanza, y él mismo se ofreció gratuitamente como profesor, por oposición si era necesario«.2

Fue director de la Escuela Politécnica entre 1889 y 1891, decano de la Escuela Facultativa de Ingeniería de 1898 a 1902, y durante el gobierno del presidente Manuel Lisandro Barillas fue electo diputado a la Asamblea Nacional Legislativa como representante de Quetzaltenango.2

Sin duda, su obra más extraordinaria fue la construcción del Mapa en Relieve de Guatemala, el cual se puede apreciar en el Hipódromo del Norte en la ciudad de Guatemala. Este mapa fue inaugurado el 29 de octubre de 1905 y ha sido considerado como uno de los más valiosos bienes del patrimonio cultural guatemalteco. Durante 1888, realizando una de sus innumerables medidas del territorio nacional en la cima de Zunil, formalizó la idea de realizar un Mapa en Relieve de la República. En mayo de 1903, fue llamado por el presidente Manuel Estrada Cabrera, también quetzalteco, para que planeara los jardines del Hipódromo del Norte, sede principal de las Fiestas Minervalias, lo que fue la oportunidad de Vela para realizar su proyecto. Cuando el presidente le pidió ser él quien colocara la primera piedra, el Coronel Vela le contestó: «Señor Presidente, ¡usted será quien coloque la última!» Estrada Cabrera se sorprendió con lo inusitado de la respuesta, pero quedó complacido con ella, puesto que significaba que el Coronel Vela se comprometía a terminar el proyecto.2,3

El 19 de abril de 1904, se inició la colocación de los cimientos. El Mapa en Relieve quedó concluido en dieciocho meses, que abarcó no sólo la construcción en sí, sino también el recorrido previo, a lo largo y ancho del país, algunas veces en mula, otras a pie, por vía la vía férrea o en lancha por ríos navegables, que llevó a cabo Vela. Para ejecutar su obra buscó el apoyo del ingeniedadro Claudio Urrutia, quien había realizado una enorme recopilación de datos cuando fue jefe de la Comisión de Límites entre Guatemala y México entre 1882 y 1896.4 Y así, junto con Urrutia, el artista Antonio Doninelli, y un grupo de obreros calificados construyeron la representación geográfica de Guatemala, que tuvo un costo de 5 mil pesos oro.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. González, Miguel Rómulo (1 de septiembre de 1899). «Escuela Politécnica»Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (19).
  2. Francisco Vela Arango»Museo Militar de Guatemala. Guatemala. Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2012.
  3. Museo Metropolitano del Mapa en Relieve. Hipódromo del Norte, zona 2. Ciudad de Guatemala.
  4. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Vela, Francisco (1908). Datos de la República de Guatemala. Guatemala: Electra.

2 de agosto de 1954: el alzamiento de los cadetes

Los cadetes de la Escuela Politécnica, muchos de ellos adolescentes, y oficiales de la base militar «La Aurora» se alzan contra el «Ejército de la Liberación» y lo derrotan en el recién construido Hospital Roosevelt.

2agosto1954
Instalaciones de la Escuela Politécnica cuando ésta se encontraba al principio de la Avenida de La Reforma.  Desde aquí se alzaron los cadetes contra el ejército liberacionista en 1954.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El primer problema político sorteado por los liberacionistas tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, fue la sublevación de los cadetes de la Escuela Politécnica el 2 de agosto de 1954.

De acuerdo al historiador de la CIA, Nicholas Cullather en su obra desclasificada en 1997 «Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 «, el llamado «ejército de liberación» fue organizado y entrenado en Honduras para dar la apariencia de que el derrocamiento de Arbenz había sido obra de una levantamiento interno, pero en realidad la caída del presidente se debió a la presión que el gobierno de Dwight Eisenhower hizo sobre el régimen guatemalteco mediante la Operación PBSUCCESS financiada por la United Fruit Company. Las tropas comandadas por el coronel Carlos Castillo Armas estaban constituidas principalmente exiliados guatemaltecos y por soldados mercenarios de la CIA que se hacían pasar por campesinos y agricultores del oriente de Guatemala.1

La rebelión de los cadetes tuvo varias razones:2

  1. Antes de la llegada de Castillo Armas a Guatemala, se nombró al coronel Jorge Medina Coronado como director de la Escuela Politécnica, quien era un oficial intransigente y muy severo con sus cadetes.
  2. Los cadetes fueron obligados a rendir honores militares a Castillo Armas cuando éste llegó al Aeropuerto proveniente de El Salvador, por órdenes de los jefes militares que habían pactado con los liberacionistas.  En esta acción los liberacionistas que venían con el líder y sus admiradores en tierra se avalanzaron sobre la bandera, haciendo que los cadetes rompieran su formación y la perdieran por unos minutos.  Entre los guardaespaldas de Castillo Armas había numerosos jóvenes y personas de las élites económicas anticomunistas del país, que se unieron a últma hora al movimiento liberacionista y que no combatieron pero que sí mostraban sus armas y uniformes verde olivo con aire triunfal.
  3. El Director de la Escuela Politécnica dió un castigo ejemplar a sus cadetes por perder la bandera, primero reprendiéndolos frente al alto mando del ejército de Guatemala y a los miembros del ejército liberacionista y luego obligándolos a regresar a paso ligero desde el aeropuerto hasta la primera calle de la Avenida Reforma.  Posteriormente, los hizo correr hasta la medianoche en las instalaciones de la escuela con el uniforme de gala y el fusil al hombro.
  4. El 31 de julio, varios cadetes son humillados en el prostíbulo «El Hoyito» que estaba cerca de la Escuela en la Colonia Lima y que en la actualidad es el Instituto Guatemalteco Americano (IGA).  Los cadetes, quienes ya estaban en los últimos años de carrera, son desarmados y humillados por liberacionistas armados con subametralladoras que hicieron varios disparos al aire y a las casas del vecindario.  Tras el incidente, el director castigó con severidad a sus cadetes y degradó a los que eran galonistas.
  5. Los cadetes y otros oficiales fueron obligados a desfilar junto con las tropas liberacionistas para celebrar el Día de la Unidad Nacional del Ejército. En esta instancia se condecoró a los supuestamente valerosos miembros del ejército liberacionista, se rindieron honores a la bandera del MLN, y se reconoció al ejército «triunfador» en el territorio nacional, lo que fue humillante para los miembros del ejército que no habían pactado con los liberacionistas.2

Después de haber marchado triunfalmente por las principales calles de la Ciudad de Guatemala,  los liberacionistas entregaron las armas y fueron a dormir al recién construido hospital Roosevelt, en donde quedaron acantonados.   Lo que no sabían los liberacionistas era que en una residencia de Santa Clara se estaba fraguando un complot en contra de la Liberación por parte de los oficiales de la Base Militar «La Aurora» y que los cadetes de la Escuela Politécnica estaban planeando un alzamiento por su parte para vengar todas las afrentas recibidas.2

Amparados por la oscuridad, los cadetes atacaron a los invasores a  las 3:30 AM, aunque aquellos que estaban en su último año de carrera no quisieron combatir  Al enterarse, la Base Militar «La Aurora«, la Brigada Guardia de Honor y la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG) los apoyaron.  La FAG envió dos aviones P-51 y expulsó del país al P-47 que estaba ametrallando y bombardeando las posiciones defendidas por los cadetes.  El futuro presidente y entonces oficial en la Escuela Politécnica, Kjell Eugenio Laugerud García, les proporcionó el armamento y las municiones del Almacén de Guerra.2-4

A las 6:30 PM los cadetes lograron que los liberacionistas se rindieran, y acto seguido les hicieron marchar con las manos en alto y haciéndoles abordar un tren, les remitieron de regreso hacia el Oriente del país, rumbo a Zacapa; de esta forma demostraron lo verdaderamente débil que era el «ejército de liberación» y pusieron en evidencia la pasividad del Ejército durante la invasión.2-4

El oficial de la Base Militar «La Aurora», el mayor Manuel Francisco Sosa Avila, quien había proporcionado un batallón de tanques y había estado con los cadetes hasta que el último liberacionista había abordado el tren para Zacapa, relató en 1960 que él tuvo la oportunidad de quedarse con el poder ya que hubo un momento en que el país se quedó sin autoridades, debido a que Castillo Armas estaba celebrando su triunfo en Antigua Guatemala con el embajador estadounidense John Puerifoy y algunos oficiales de alto rango del ejército guatemalteco que habían traicionado al presidente Arbenz. Sin embargo, avisado de la situación, regresó a la ciudad de Guatemala a pie primero por Mixco, luego por la Finca El Naranjo para finalmente atravesar el barranco de El Incienso y llegar al Palacio Nacional junto con Peurifoy y su comitiva.2-4

Los cadetes habían quedado al mando de la situación, pero la habilidad del arzobispo de Guatemala Mariano Rossell y Arellano (quien era el capellán del ejército de liberación) y del embajador de los Estados Unidos John Peurifoy, nuevamente salió a la defensa de los intereses de la United Fruit Company: en una reunión en la que los cadetes se entrevistaron con el embajador y el arzobispo para hacerles saber que este no era un movimiento comunista, Puerifoy les dejó claro que no iba a tolerar ningún alzamiento, y que si ellos persistían en sus intenciones, ordenaría a los Marines de los Estados Unidos (que estaban muy cerca del país para paliar una huelga general que se estaba dando en contra de las compañías fruteras estadounidenses establecidas en Honduras) realizar una invasión a Guatemala. Los muchachos, alarmados por esta amenaza, depusieron las armas.2-4

Al final,  algunos de los jóvenes cadetes fueron enviados a prisión junto al oficial Sosa Avila y la acción dejó un saldo de numerosos muertos y heridos de ambos bandos, el cierre temporal de la Escuela Politécnica y el envío de cuantos cadetes se pudo a estudiar al exterior gozando de becas para que pudieran proseguir sus estudios, en áreas distintas a la milicia. Posteriormente se abrió nuevamente el plantel de estudios militares, bajo la dirección del coronel Carlos Arana Osorio, en 1955.2-4

Las consecuencias del alzamiento fueron las siguientes:2

  • Los líderes del movimiento murieron en combate;  ellos fueron los cadetes José Luis Araneda, Luis Antonio Bosh Castro, Carlos Enrique Hurtarte Coronado.  También murió el soldado Lázaro Yucut.
  • Castillo Armas, luego de un juicio, expulsó de la Escuela Politécnica  a los cadetes más comprometidos, que eran los del penúltimo año, incluyendo a los galonistas y al abanderado, que quedaron marginados de la carrera militar.
  • El gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes empezó a reincorporar a los cadetes y oficiales graduados que retornaban a Guatemala, entre ellos el mayor Sosa Avila que fue nombrado Comandante de la Marina de la Defensa Nacional, y los oficiales Alejandro de León y Francisco Franco Armendáriz, quienes el 13 de noviembre de 1960 se levantaron en armas contra el gobierno en protesta por la invasión que se planeaba contra Cuba en Retalhuleu y por las malas condiciones de la tropa, y quienes fueron de los primeros en caer en combate.
  • El gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia vigiló a los ex-cadetes a quienes no se les permitió continuar en la carrera militar, mientras que los que sí se reincorporaron fueron asignados a puestos administrativos alejados de cualquier comando.
  • Durante el gobierno de Carlos Arana Osorio, el presidente trató de ayudar a algunos de los ex-cadetes que sobrevivían sin trabajo y sin esperanzas de terminar su carrera militar.
  • Algunos cadetes que participaron en el movimiento del 2 de agosto tuvieron suerte.  El general Benedicto Lucas García, por ejemplo, llegó a ser general de brigada tras estudiar en Francia y gracias a que su hermano Romeo era presidente, llegó a ser el Jefe del Estado Mayor del Ejército.  Otro ejemplo es el general Jaime Hernández, quien fue nombrado Ministro de la Defensa durante el gobierno del presidente Vinicio Cerezo.
  • La acción de los cadetes fue finalmente reconocida como una gesta por el gobierno guatemalteco en 1995.2

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682.
  2. Wer, Carlos Enrique (1999). En Guatemala los héroes tienen 15 años.      Guatemala: Editorial del Ejército.
  3. Schlesinger, Stephen; Kinzer, Stephen (1982). «Bitter Fruit: The Untold Story of the American Coup in Guatemala»The David Rockefeller Center Series on Latin American Studies (en inglés) (Cambridge, EE. UU.: Harvard University Press): 1-331. ISBN 0-385-14861-5.
  4. Ward, Matthew. «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events»Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.

15 de abril de 1920: capitulación del presidente Manuel Estrada Cabrera

Tras una semana de combates, negociaciones y sobornos capitula el presidente Manuel Estrada Cabrera

El licenciado Estrada Cabrera (sentado, al centro) con visitantes cuando guardaba prisión en la Academia Militar luego de ser derrocado. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El final del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera esta relatado desde el punto de vista del Partido Unionista por el escritor Federico Hernández de León en la efeméride que reproducimos a continuación:

El 8 de abril de 1920, después que la Asamblea Legislativa declarara loco a Estrada Cabrera y removido de su puesto, el autócrata se creyó fuerte aún; quiso decretar a la República en estado de sitio y disolver la Asamblea; pero los miembros de su gabinete se opusieron, a excepción de un mal hombre, que continuó a su lado estimulando sus infernales instintos. Los patriotas, a eso de las cinco de la tarde de aquel día, se armaron como pudieron y, organizándose violentamente, se prepararon a sostener por la fuerza, los dictados de la Asamblea. Estrada Cabrera, imaginándose que infundiría el pánico en la ciudad, inició un violento cañoneo sobre la población. Así empezó la semana que se llamó trágica, semana de jueves a miércoles, en la que los vecinos de la Ciudad de Guatemala se vieron amenazados de muerte, como en los días de las invasiones de Morazán y Carrera. […]1

Después de empeñadas gestiones que llevaran a cabo los licenciados José Ernesto Zelaya, Marcial García Salas y Manuel Valladares, se llegó a conminar la rendición de Estrada Cabrera. El ultimátum se le presentó el 14 de abril y [se reproduce a continuación]:2

Enrique Haussler, Canuto Castillo y Manuel Echeverría y Vidaurre, representantes del Gobierno del señor Manuel Estrada Cabrera, por una parte; y Marcial García Salas, José Ernesto Zelaya y Manuel Valladares, representantes del Gobierno del señor don Carlos Herrera; y Saturnino González, José Azmitia, Francisco Rodríguez y J. Demetrio Avila, en representación del Partido Unionista, han convenido en lo siguiente:

          1. En que el Doctor Manuel Estrada Cabrera capitule en lo absoluto y se entregue al Gobierno del señor don Carlos Herrera, Gobierno que lo conducirá y alojará en la Academia Militar.
          2. En ue el señor Estrada Cabrera será conducido de su residencia «La Palma» a dicho lugar, con el acompañamiento de los Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático, para su seguridad personal y a petición del Señor Ministro de Relaciones Exteriores. Además irán los seis miembros del Gabinete del señor Herrera, seis representantes del Partido Unionista, y seis Jefes Militares del Gobierno del señor Herrera.  El señor Estrada Cabrera podrá llevar sus ayudantes militares.
          3. El Gobierno del señor Herrera y el Partido Unionista garantizarán la vida del señor Estrada Cabrera, de su familia y de las personas de su séquito, según la lista seleccionada por el Gobierno del señor Carlos Herrera.  Todas esas personas se alojarán con el señor Estrada Cabrera en la Academia Militar.
          4. Dicha garantía la prestan ante el Honorable Cuerpo Diplomático.
          5. El Gobierno del señor Herrera, respecto a los bienes del señor Estrada Cabrera, le da plena garantía legal.
          6. Este convenio será también firmado por el señor Estrada Cabrera y por el señor don Carlos Herrera.
          7. Al acto dela capitulación concurrirán también los señores delegados García Salas, Zelaya y Valladares.

Se firma en triplicado en la Ciudad de Guatemala a los catorce días del mes de abril de mil novecientos veinte.2

Este ultimátum contrasta con el decreto de la Asamblea [del 8 de abril], en que se disponía la separación del poder del mandatario; el artículo 3° dice así:

«Mientras el doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.»

Pero el doctor de marras no quiso aceptar lo que la Legislativa ordenaba y, al cabo de siete días, tenía que someterse a la humillación a que le sujetaba el pueblo, capitulando presa del espanto que le causaran las balas disparadas por los patriotas, sobre las cercas de su cubil.3

Pronto se regó por la ciudad, en la tarde del 14 de abril, que Estrada Cabrera aceptaba los puntos del ultimátum y que, al día siguiente, a las nueve de la mañana, se daría preso. Sólo puso por condiciones que fueran a tomarlo en su propia residencia de «La Palma», que le acompañara el cuerpo diplomático, una comisión del partido unionista, un representante del presidente Herrera y los señores Ministros que formaban el nuevo gabinete. El hombre quería marchar, por última vez, en medio de gente distinguida.3

[…] A las ocho de la mañana de aquel día, llegaron al edificio de la Legación Inglesa, en la esquina de la 9a. Avenida y 13 Calle, los miembros del cuerpo diplomático, punto de cita que se diera la noche anterior, para acudir a la rendición de Estrada Cabrera ; una larga fila de automóviles cubría la calle, en tanto que grupos de vecinos asistían, especiantes, a la organización del singular cortejo. Ya cerca de las nueve, el señor Armstrong, encargado de la Legación británica, envió aviso a la casa del gobierno que todo estaba listo y solo se esperaba la concurrencia de los señores ministros, para dirigirse a «La Palma».4

En la casa del gobierno se desarrollaba en esos momentos una curiosa escena. El señor [Adrián Vidaurre], ministro de hacienda del nuevo gabinete decía:

— ¡Yo no voy a La Palma! ¡Cómo va ser eso! Sería exponerme a sufrir las injurias que quisiera decirme Estrada Cabrera; yo he sido su amigo y considérese el papel que desempeñaría sirviendo de su aprehensor…

— ¡Pues si tú no vas, no voy yo tampoco! — exclamaba el ministro de la guerra, licenciado Beteta. — Yo también he sido su amigo, y haría el mismo papel desairado ….4

Y el doctor don Manuel Arroyo, ministro de instrucción pública, agregaba: ¡Si ustedes no van, yo tampoco podré ir! Debo a Estrada Cabrera muchas atenciones y no sería correcto que me le presentara en estos momentos. . . .

—¡Y qué diré yo!— clamaba don Alberto Mencos— que también he sido su amigo

Y en tanto que el diálogo se enredaba sobre los mismos tópicos, de la Legación Inglesa se continuaba a la pronta presentación que, de lo contrario, la capitulación se quedaría sin cumplir

Los ministros unionistas Aguirre y Saravia estimulaban a sus colegas al cumplimiento de lo pactado; pero las voces de los ministros amigos de «don Manuel» se mostraban inflexibles. Don Carlos Herrera, se pasaba el índice por los ojos, como queriéndose apartar una mala visión y daba pasitos alrededor de la sala. Los apremios de la Legación eran continuos y ya se temía que todo se echara a perder, cuando por fin se convino en que los ex-amigos del mandatario caído, no fueran expuestos a una segura inculpación.

Los automóviles se pusieron en marcha, como un gigantesco ofidio que se arrastrara hacia San Pedrito. Por las calles extraurbanas, las filas de patriotas, con sus improvisados jefes a la cabeza, saludaban a las personas de los automóviles. Al llegar a «La Palma», Estrada Cabrera recibió a la brillante comitiva, en un cenador octógono, cuyas paredes de vidrios de colores, ponían una nota más de alegría. El Viejo dictador hacía esfuerzos supremos por mantenerse sereno.5

— Quise la felicidad de la patria — chillaba— con todas las fuerzas de mi alma; si no lo logré no ha sido por falta de voluntad. Me entrego a la seguridad del cuerpo diplomático y a la hidalguía del partido unionista…

En las afueras de La Palma Julio Bianchi y Emilio Escamilla ordenaban la procesión: en el primer automóvil (un hermoso carro que fuera del ex-ministro Girón) protegido por todas las banderas de las naciones amigas, tomó asiento el caído, en medio de los ministros de los Estados Unidos y de España; en los siguientes carros, todo el resto de carne enferma sacada de «La Palma» y custodiada por los elementos del partido unionista. Don Pedro Quartín, el meritísimo representante de España, resaltaba por su talante de caballero castellano.

Y don Manuel fué depositado en el salón de honor de la Academia Militar. Con voz un tanto angustiada dijo:

— Supongo que no me dejarán aquí, comiéndome estas paredes…

Uno de los jefes unionistas lo consoló: se le daría de comer y de vestir, para lo material y un defensor para lo espiritual …. Y el fiero tirano divagaba la mirada entre el grupo de personas que le había conducido al sitio que le serviría de prisión, con gestos que movían a piedad.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 91.
  2. Méndez, Rosendo P. (1925) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional:  p. 165.
  3. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 93.
  4. Ibid., p. 94.
  5. Ibid., p. 95.
  6. Ibid., p. 96.