13 de junio de 1549: se funda el poblado de San Antonio Suchitepéquez

Vista de Mazatenango, Suchitepequez en 1875.  Fotografia de Eadweard Muybridge.

Luego de la conquista española, el poblado de San Antonio Suchitepéquez fue fundado oficialmente el 13 de junio de 1549. Tal y como se acostumbraba en esa época, el nombre del poblado consta de dos partes: el nombre del santo católico que se venera el día en que fue fundado (y que era uno de los santos principales de la orden religiosa a la que el poblado había sido otorgado como doctrina) y una descripción con raíz del idioma náhuatl (esto ultimo porque las tropas que invadieron la región en la década de 1520 al mando de Pedro de Alvarado estaban compuestas por alrededor de cien soldados españoles y por varios miles de indígenas tlaxcaltecas y cholultecas).​ En este caso en particular:

  • San Antonio” proviene de su santo patrono, el franciscano Antonio de Padua
  • Suchitepéquez” se deriva de la voz náhuatl «Xōchitepēke», lo que podría traducirse como “En el Cerro Florido” o «En el Cerro de las Flores“, ya que este vocablo esta formado a su vez por:
    • “Xōchi-“: flor
    • “tepē”: cerro, montaña,  y
    • -“k”: en

Tras la Independencia de Centroamérica, la constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado y menciona que San Antonio Suchitepéquez era parte del Circuito de Mazatenango en el Distrito N.º11 de Suchitepéquez, junto con el propio Mazatenango, Samayaque, San Lorenzo, Santo Domingo, Retalhuleu, San Gabriel, San Bernardino, Sapotitlán y Santo Tomás.

A partir dl 3 de abril de 1838, San Antonio Suchitepéquez fue parte de la región que formó el efímero Estado de Los Altos, el cual fue autorizado por el Congreso de la República Federal de Centro América el 25 de diciembre de ese año​ forzando a que las autoridades conservadoras que apenas habían retomado el poder en el Estado de Guatemala reorganizaran su territorio en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839. La región occidental de Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la Ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos aristócratas capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo.; pero este intento de secesión fue aplastado por el general Rafael Carrera, quien reintegró al Estado de Los Altos al Estado de Guatemala en 1840.

En 1902 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera publicó la “Demarcación Política de la República“, y en ella se describe así a San Antonio Suchitepéquez: “su cabecera es el pueblo del mismo nombre, a 12 km de Mazatenango, es de clima templado en unas partes y caliente en otras, y los principales cultivos, café, cacao, maíz y frijol. Una parte de la población se dedica a la crianza de ganado. Limita: al Norte, con el departamento de Sololá; al Sur, con el municipio de San José El Idolo; al oriente con el de Estrada Cabrera, y al Occidente, con el de San Bernardino“.

El 6 de agosto de 1942, el poblado fue sacudido por un sismo que se produjo a las 17:37 hora local (23:37 UTC) y tuvo una magnitud de 7.7 en la escala de magnitud de momento (Mw)​ y 7.9 en la escala de Magnitud de onda superficial (Ms).​ El epicentro se encontró a lo largo de la costa sur de Guatemala y causó extensos daños en el altiplano central y occidental de Guatemala dejando un saldo de​ treinta y ocho fallecidos. ​

BIBLIOGRAFIA:

15 de mayo de 1849: ante el inminente retorno del general Rafael Carrera, se aprueba el convenio firmado entre el presidente Mariano Paredes y el general Agustin Guzman para reincorporar al Estado de Los Altos a Guatemala

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Escudo del Estado de Los Altos.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1848 el general Rafael Carrera fue obligado por los criollos a abandonar el poder, pues consideraron que ya no les servia a sus intereses y porque la situacion del pais estaba fuera de control: inseguridad, bandas de asaltantes por doquier e invasiones desde los estados vecinos habian colapsado al pais.

Carrera conocia muy bien el carácter de la élite guatemalteca y por ello aceptó retirarse dócilmente y se fué a vivir a México, desde donde estuvo pacientemente esperando por una oportunidad para regresar a hacerse cargo de la situación. Y no tuvo que esperar mucho. En abril de 1849 la situación ya era mucho peor de como la habia dejado y entonces entró nuevamente al territorio guatemalteco por la frontera con México, estableciendo alianzas con los líderes indígenas de todos los poblados por donde iba pasando.

Aprovechando que Carrera habia abandonado el poder, los criollos liberales formaron nuevamente el Estado de Los Altos pero, tal y como les había ocurrido en 1838 con lo intentaron por primera vez, no contaban con el apoyo de la mayoría indígena. Esta vez, cuando se enteraron que dicha mayoría había ya pactado con Carrera, los criollos de Los Altos tuvieron que negociar con el gobierno de Guatemala para reincorporarse y lograr asi que éste los defendiera de la inminente invasión.

He aqui el Convenio suscrito entre el presidente de Guatemala, coronel Mariano Paredes y el general Agustín Guzmán, entonces gobernador del Estado de Los Altos, el 15 de mayo de 1849, el cual resume la situación y postura de los criollos altenses:

Reunidos los Sres. general en jefe D. Mariano Paredes, Presidente de la Republica de Guatemala y general D. Agustin Guzman, llamado al ejercicio del poder ejecutivo por algunos departamentos de Los Altos, como Segundo Jefe elegido por la Asamblea constituyente de aquel Estado en 27 de diciembre de 1838, que han sostenido el restablecimiento del expresado Estado, con el fin de conferenciar y acordar el medio de poner término a las desaveniencias que esta pretensión ha producido: el primero con la autorización que la Asamblea constituyente de la República dió al gobierno para procurar el restablecimiento de la paz, por su decreto de 25 de abril próximo pasado; y el segundo con la que confiere su carácter de jefe del ejército de su mando, conforme al acta de éste, de cuatro del corriente, celebrado en la villa de Zaragoza.

Guiados ambos de unos mismos deseos y convencidos de que estas desaveniencias debilitan el país y lo arrastran a la ruina, y de que sólo la unión lo puede hacer fuerte y preservarlo de tamaña desgracia, han convenido en los puntos siguientes:

  1. Los pueblos de Los Altos que han estado al mando del general D. Agustín Guzmán, se reincorporan a la República de Guatemala, y entran a formar parte de ella con iguales derechos y cargas que los otros de la misma República.
  2. Las fuerza que manda el expresado general Guzmán, quedan, por tanto, a las órdenes de la República de Guatemala para que las emplee a su servicio.
  3. Los pueblos de Los Altos procederan desde luego a elegir sus diputados para la Asamblea nacional constituyente de la República.
  4. Como los pueblos de Los Altos han quedado en abandono, por consecuencia de la invasión del general Carrera, el gobierno de la República de Guatemala, proveerá inmediatamente a su seguridad, dándoles autoridades que los rijan y la necesaria a su defensa.
  5. Siendo una de las razones por que los pueblos de Los Altos se empeñaban en formar Estado independiente, lo gravoso que les es tener que llevar a la capital de la República sus recursos en material de justicia, y mandar a sus hijos a instruirse a la misma capital, el gobierno de la misma república se encarga de proveer lo uno y a lo otro, haciendo por su parte, desde luego, lo que quepa en sus facultades, y recomendando muy eficazmente a la Asamblea constituyente lo que sea de su resorte.
  6. Quejándose los pueblos de Los Altos de los quebrantos que han sufrido de que el comercio de la República Mejicana esté gravado con los derechos de alcabala, coo extranjeros, el gobierno de la República de Guatemala se compromete a rever y revocar el decreto que asi lo establecio sin perjuicio de lo que en esta materia resuelva la Asamblea.
  7. El gobierno de la República de Guatemala se compromete a proveer en igualdad de circunstancias y capacidades en los hijos de los pueblos de Los Altos, los empleos públicos de aquellos departamentos, creados o que se creen por la ley.
  8. El gobierno de la República de Guatemala, se compromete tambien, a que si ha de haber guarnición en los pueblos de Los Altos, ésta sea compuesta en su mayoria de hijos de aquellos mismos pueblos.
  9. El gobierno de la República de Guatemala reconoce como suya la deuda contraida por el gobierno que se dieron los pueblos de Los Altos, desde que proclamaron por primera vez su independencia, con inclusión de sueldos y pensiones civiles y militares, procurando que este pago se haga con las rentas de aquellos departamentos.
  10. El gobierno del a República de Guatemala se encarga de llevar a su ejecución el decreto de erección del puerto de Champerico en la Costa de Suchitepéquez, y de reparar y mejorar los caminos de tráfico de los pueblos de Los Altos, como lo demanda imperiosamente su comercio.
  11. El gobierno de Guatemala dará las ordenes convenientes a los agentes subalternos que tiene o tenga en los departamentos de Los Altos para que en manera alguna persigan a los que hayan tenido opiniones por la erección de Estado.
  12. Con la presente convención se dará cuenta al gobierno de la república para su aprobación. En fé de estar todo así convenido; firmamos la presente en la Antigua ciudad de Guatemala a los ocho días del mes de mayo del año de mil ochocientos cuarenta y nueve.
  • Mariano Paredes
  • Agustín Guzmán

APROBACION

Palacio nacional de Guatemala, 15 de mayo de 1849. Habiendo visto y examinado detenidamente todos y cada uno de los artículos contenidos en el precedente convenio, concluído el día ocho del corriente mes, en la Antigua Guatemala, entre los Sres. coronel Dn. Mariano Paredes, Presidente actual de la República y general Dn. Agustín Guzmán jefe de las fuerzas de algunos pueblos de Los Altos, y encontrándolo útil y conveniente para la pacificación de la república, y demás intereses generales de ésta; y a lo dispuesto en el decreto gubernativo del 13 de febrero del presente año, y oído el dictamen del consejo consultivo emitido el 13 del que cursa, el gobierno acuerda:

Se acepta y aprueba en todas supartes el convenio concluído y firmado en la Antigua ciudad de Guatemala el dia ocho de este mes entre los Sres. coronel Dn. Mariano Paredes, presidente de la República, y el general Dn. Agustín Guzmán, jefe de las fuerzas de algunos pueblos de Los Altos, el cual tendrá desde luego su puntual cumplimiento, y se pondrá en conocimiento del cuerpo legislativo en sus próximas sesiones.

El convenio no sirvió de mucho. Poco después de firmado, Carrera tomó la región y la sometió nuevamente por la fuerza para luego entrar triunfalmente a la Ciudad de Guatemala y quedarse de hecho con el poder. Allí intentó combatirlo Guzman, pero murió en batalla sin alcanzar sus objetivos.

BIBLIOGRAFIA:

 

29 de marzo de 1838: tras derogar los códigos de Livingston por sus desastrosos resultados, se decreta que se mantenga la garantia del Habeas Corpus que estos estipulaban

Corte Municipal de Livingston, Izabal en 1887.  Este poblado costero fue llamado asi en honor a Edward Livingston, quien escbirió el código civl de Luisiana que tradujo Francisco Barrundia en 1832 y que el gobierno liberal de Mariano Galvez  intentó aplicar en Guatemala con desastrosos resultados en 1837.  Imagen tomada del libro “Guatemala, the land of Quetzal” de William T. Brigham.

La aplicación de los códigos de Livingston resultó desastrosa para el gobierno liberal de Mariano Gálvez, ya que la población indígena era profundamente católica (aunque con un elevado sincretismo con las tradiciones ancentrales de los pueblos nativos) y veía con recelo que hubiera casamiento civil, divorcio y juicios de jurados. Además, para ser efectiva, necesitaba que los ciudadanos tuvieran cierta preparación, algo por lo que las autoridades españolas nunca se habían preocupado.

He aquí como relata la malhadada implementación el renombrado historiador guatemalteco Federico Hernández de León en su obra “El Libro de las Efemérides”: “El primero de enero de […] 1837 se promulgaron los códigos de Lívingston, cuya traducción presentara [José Francisco] Barrundia a su amigo el doctor [Mariano] Gálvez, jefe del Estado de Guatemala. Los trabajos por imponer esas leyes, inadaptables a nuestros medios y a nuestras costumbres, se realizaron desde el año 1832, al poco tiempo de tener la jefatura el doctor Gálvez. El señor Barrundia era un iluso, en el sentido pleno de la palabra ; hombre que vivía con los pies en la tierra, y con la cabeza en la luna. Su prestigio de patricio le daba ejecutorias para imponer su voluntad y, en los días que se siguieron a la caída del régimen aristócrata, Barrundia fué un oráculo, un mentor, un guía, un punto convergente de todas las miradas y de todas las aspiraciones del partido liberal.

La manera de ser austera de Barrundia, su palabra sentenciosa, su manera de caminar, reposada y prosopopéyica, le daban cartel de super hombre. Nadie se atrevía a meterse en sú vida privada, que pasaba por un modelo de compostura y seriedad. De modo que, cuando en las asambleas de 1834 y 35, su palabra se levantó abogando por el establecimiento de los jurados y por la promulgación de los códigos de Lívingston no hubo más que atenderle y pasar por lo que pedía. Alguna resistencia razonada se opuso a la acerada voluntad del prócer ; pero al cabo, la debilidad dió paso a las innovaciones y, el patriarca de los liberales se salió con la suya, capricho que costó a la patria las más crueles desventuras.

Era imposible que nuestros pueblos pudieran aceptar, apenas salidos de un régimen de trescientos años, lleno de prejuicios y reservas, el sistema de organización social que suponía una obligada preparación. No quiso considerar Barrundia que el [indígena] estaba distanciado del cuákero, como el sol de la luna ; y la hecatombe hubo de sobrevenirse ruinosa, envolvente, mortal. El 6 de marzo el pueblo de San Juan Ostuncalco. en la región de Los Altos, compuesto en su totalidad de [indígenas], se levantó contra las autoridades que lo acoquinaban. Hubo asesinatos y una bullanga de todos los diablos. El gobierno ratificó sus temores y el doctor Gálvez comprendió que había pecado de dúctil y complaciente.”

Así entonces, a principios de 1838 se decidió derogar los citados aunque se mantuvo el derecho de la exhibición personal, o habeas corpus, dado que mantenerlo era muy importante, pues especificaba que ningun habitante del Estado de Guatemala podia ser ilegalmente detenido en prisión, y todos tenían derecho a ser presentados ante juez competente, quien en el caso debía dictar el auto de exhibición de la persona.

El decreto en mención fue publicado el 29 de marzo de 1838 y dice así:

Artículo 14: se conserva la garantía del habeas corpus tal cual está consignada en los códigos. Las cámaras de apelaciones y súplica, los magistrados de ellas, y los jueces de primera instancia tendrán las facultades que los mismos códigos daban sobre el particular, a las cortes de distrito y de apelaciones, y a los jueces de ellas. Cuando el auto de exhibición personal fuere negado por el juez de un distrito, o cuando este se halle impedido para concederlo, podrá ocurrirse al del distrito inmediato y esto lo expedirá.

BIBLIOGRAFIA:

 

17 de marzo de 1840: Francisco Morazán, entonces presidente de la República Federal de Centro América, invade a Guatemala por segunda vez

Ciudad de Guatemala vista desde el sur, aproximadamente en 1870.   Cuadro de Augusto De Succa tomado de Wikimedia Commons.

Francisco Morazán y Rafael Carrera fueron enemigos formidables, enfrentados por diferencias irreconliliables.  Morazán era descendiente de criollos de la región de Honduras, que había abrazado la causa liberal debido a que consideraba que los criollos aristocráticos y los jerarcas de la Iglesia Católica, todos ellos asentados en Guatemala, les habían estado explotando durante toda la época colonial.  Carrera, por su parte, era mestizo y había sido educado por los curas párrocos que lo ungieron como el elegido de la Santa Virgen María para salvar la verdadera religión frente a la amenaza de los liberales herejes.

Carrera inició su Carrera como jefe de guerrilleros, atacando las fuerzas del gobierno liberal de Mariano Gálvez, y gracias a su genio militar llegó a convertirse en el hombre fuerte de Guatemala, tras la caída de Gálvez.  Por el otro lado, Morazán llegó a ser presidente de la República Federal de Centro América por haber derrotado al gobierno conservador del Manuel José Arce y de Mariano de Aycinena luego de invadir Guatemala en 1829.

Cuando Carrera tomó el poder en Guatemal en 1838, los criollos liberales de Guatemala se refugiaron en el occidente del Estado y formaron su propio estado con la venia del presidente Federal, Morazán. Así nació el Estado de Los Altos, que desde un principio estuvo en constante pugna con el de Guatemala al punto que con la menor excusa se rompieron las hostilidades resultando en la reincorporación violenta de Los Altos a Guatemala el 29 de enero de 1840.

Ese fue el detonante de la inevitable confrontación entre Morazán y Carrera.  Enterado de la caída de Los Altos, Morazán emprendió la marcha sobre Guatemala al mando de mil trescientos soldados salvadoreños entrando al Estado el 17 de marzo de 1840 y aplicando la estrategia de tierra arrasada por todos los pueblos por donde pasaron.

En la Ciudad de Guatemala lo estaba esperando Carrera, quien fingió retirarse cuando entró el ejército morazánico.  En realidad se acantonó en la finca del Aceituno en las afueras de la ciudad y esperó a que los salvadoreños se confiaran en su supuesta victoria para contraatacar y vencerlos categóricamente el 19 de marzo.

Morazán tuvo que salir huyendo por El Incienso junto a treinta y cinco de sus allegados, gritando “¡Qué viva Carrera!” para salvar la vida, dejando a los soldados salvadoreños a su suerte.  Los guatemaltecos, hartos de Morazán fusilaron hata a los heridos.

Ese fue el fin de la carrera política de Morazán, quien se embarcó con sus allegados hacia el Perú el 5 de abril. Y al mismo tiempo, fue el principio de la de Carrera, quien sería el hombre fuerte de Guatemala hasta su muerte en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

15 de febrero de 1838: la Asamblea del Estado de Guatemala decide que sea el Congreso Federal de Centro América el que resuelva aceptar o no la creación del Estado de Los Altos

Escudo del Estado de Los Altos, tallado en Piedra en una de las tumbas de los Héroes Altenses en el Cementerio de Quetzaltenango.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 2 de febrero de 1838 los criollos liberales se reunieron en la ciudad de Quetzaltenango y se declararon independientes del Estado de Guatemala.  Se autodenominaron “Estado de Los Altos y contaban con un territorio nada despreciable:  ocupaban Soconusco (actualmente en México) y los departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán y Sololá, que en esa época eran enormes y comprendían a los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Suchitepéquez, San Marcos y Retalhuleu, además de los ya mencionados.   Con la creación de este estado, los liberales tenían suficiente territorio y recursos naturales para progresar y contaban con salida al Océano Pacífico en las costas de San Marcos, Retalhuleu y Suchitepéquez.

El 15 de febrero de ese año el gobierno del Estado de Guatemala conoció el asunto y lo trasladó al Congreso Federal de Centro América para que resolviera.  Dado que el gobierno de Guatemala estaba controlado por los conservadores católicos y el gobierno federal lo estaba por el general liberal Francisco Morazán, era cuestión de tiempo que se creara formalmente el nuevo estado.

A pesar de la autorización federal, las relaciones entre Guatemala y Los Altos nunca fueron cordiales y ambos estados se armaron hasta los dientes con la ayuda del consul británico Frederick Chatfield, quien había abandonado la capital federal y se había mudado a la Ciudad de Guatemala por sus desaveniencias con el presidente Morazán.

Los criollos liberales impusieron en su nuevo territorio las leyes laicas que Mariano GalvezRafael Carrera y José Francisco Barrundia intentaron establecer infructuosamente en Guatemala y mantuvieron el impuesto indígena que ya había sido derogado por los conservadores.  Esto hizo que los indígenas del estado rechazaran al nuevo gobierno y se mantuvieron protestando hasta que el 1 de octubre de 1839 un grupo de campesinos fue reprimido violentamente en Santa Catarina Ixtahuacán por los militares altenses, provocando por lo menos cuarenta muertos. En los libros de la época, los historiadores liberales refieren el incidente simplemente como “un escarmiento para los bárbaros”, pero esto sería el inicio del fin del Estado de Los Altos, pues los campesinos fueron a Guatemala a pedir ayuda al general mestizo Rafael Carrera quien era el que verdaderamente gobernaba y quien marzo de 1840 ya había recuperado el territorio para Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

2 de febrero de 1851: el general Rafael Carrera aplasta a los liberales en la Batalla de la Arada, iniciando por fin el desarrollo de Guatemala

Retrato oficial del Capitan General Rafael Carrera, quien derrotó a los criollos liberals centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851 y se convirtió en el gobernante absoluto del país desde entonces hasta su muerte en 1865.  Retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Los primeros treinta años de vida independiente de Guatemala estuvieron marcados por la Guerra Civil Centroamericana, la invasion de Francisco Morazán en 1829, la expulsión de los aristócratas guatemaltecos, la revolución católico-campesina contra Mariano Gálvez en 1838, el intento de formación del Estado de Los Altos y la segunda invasion de Morazán en 1840, en donde fue derrotado definitivamente por Carrera.

Tras la derrota de Morazán, Carrera se convirtió en el hombre fuerte de Guatemala, pero eso no impidió que hubiera constantes revueltas, invasiones desde El Salvador y Honduras, y que el Soconusco se anexara a México por sentir que estaba abandonado por las autoridades guatemaltecas.  La situación llegó a un punto crítico en 1848, cuando los criollos (tanto liberales como conservadores) le pidieron a Carrera que renunciara al poder para hacerse ellos cargo de la situación.

Carrera se fue a México sin chistar y la situación se puso todavía peor.  El Estado de Los Altos intentó resurgir una vez más, y las rebeliones se recrudecieron.  Por si eso no fuera poco, se inició una guerra civil en Yucatán en donde los indígenas se alzaron y empezaron a cometer masacres en contra de los criollos y europeos, lo que aterrorizó a los criollos guatemaltecos. Obligados por las circunstancias, los criollos aristócratas tuvieron que pedirle a Carrera que regresa al poder, sabiendo de sus fuertes alianzas con los campesinos indígenas del país.  Los criollos liberales, por su parte, huyeron hacia El Salvador y Honduras, en donde se organizaron con los gobiernos liberales de esos países para acabar de una vez por todas con el régimen católico-aristócrata-campesino que Carrera impuso en Guatemala.

El punto álgido del conflicto fue la Batalla de la Arada, ocurrida el 2 de febrero de 1851, cuando los liberales invadieron Guatemala y enfrentaron a un ejército guatemalteco con menos tropa y menos militares de alta graduación que el de ellos.  La estrategia que utilizar  Carrera para repelerlos fue magistral, al punto que hasta el día de hoy se estudia en la Academia Militar de West Point, en donde estudian los oficiales del ejército de los Estados Unidos.

Carrera, a diferencia de muchos de los llamados generales que han gobernado el país, sí combatió junto con sus tropas en el frente y tras la batalla lo encontraron desmayado por el agotamiento, con su espada todavía en la mano.  De hecho, tuvieron que cortarle el pomo de la espada para poder retirársela, porque la tenía hinchada de tanto matar enemigos.

A partir de ese momento, Carrera fue el gobernante absoluto de Guatemala, y también a partir de entonces se empezó a trabajar en infraestructura y desarrollo en el país, porque por primera vez en 30 años reinó la paz en el territorio guatemateco.  Nadie se atrevió a indavir a Guatemala desde entonces, y los criollos liberales esperaron pacientemente hasta que pasaran seis años después de la muerte del presidente mestizo para retomar el poder en el país.

BIBLIOGRAFIA:

28 de noviembre de 1848: es designado para la presidencia interina de la República de Guatemala el ciudadano José Bernardo Escobar

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Plaza Central de Quetzaltenango en 1840. Bosquejo realizado por Frederick Catherwood y publicado en 1854 en el libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan de John Lloyd Stephens.

Cuando llegó a la presidencia el Teniente General Rafael Carrera, decretó la erección de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847. Agradada en su patriotismo por las medidas del “Caudillo Adorado de los Pueblos”, como le llamaban en ese tiempo a Carrera, el 14 de septiembre de 1848 la Asamblea Legislativa emitió el Decreto que ratifica que “Guatemala es una nación soberana, una república libre é independiente“.​

Pero la Guatemala de 1848 ya no era la de 1847.  Había muchas rebeliones e inseguridad y los criollos (tanto conservadores como liberales) le habían exigido al presidente Carrera que dejara el poder.  Carrera conocía muy bien a los criollos y había aceptado irse al exilio a México después de dejar el poder, sabiendo que no iba a pasar mucho tiempo antes de que lo llamaran de vuelta.

Y tal como él vaticinó, ocurrió: a los pocos días de la firma del decreto arriba mencionado se inició la rebelión armada del general Vicente Cruz, en Antigua Guatemala que aprovechó la ausencia de Carrera y el hecho de que el general Mariano Paredes, jefe del Ejército, estuviera sometiendo insurrecciones liberales en Los Altos. Es decir, la Ciudad de Guatemala estaba prácticamente abandonada ya que los dos jefes militares más calificados del momento nada podían hacer por ella.

Cruz y sus hombres dejaron la Antigua Guatemala y, dando un rodeo, llegaron a Villa Nueva. Ante tal actitud, el gobierno convocó a la Asamblea, la cual se reunió el 27 de noviembre y ante ella presentó su renuncia el Presidente interino licenciado Juan Antonio Martínez. En el mismo acto la Asamblea aceptó la renuncia y designó presidente interino al liberal José Bernardo Escobar, personaje culto y diputado a la misma Asamblea, de quién “no se podía decir que fuera un pelele en manos de nadie“.​

Era el peor momento posible para asumir la presidencia de la República: el ejército de Cruz avanzaba casi sin encontrar resistencia y el primero de diciembre, desde San José Pinula, dirigió una nota al presidente Escobar intimidándole a entregar la plaza, ofreciendo respetar vidas y haciendas, menos las de los Molina, los Arrivillaga, Vidaurre, Manuel Dardón, el expresidente Juan Antonio Martínez, los Zepeda y José Francisco Barrundia, todos ellos, importantes criollos liberales a quienes Cruz consideraba traidores a la causa. A pesar de la situación crítica, haciendo gala de energía y patriotismo Escobar rechazó la petición de los alzados, lo que resultó en que siguieran las hostilidades. Y para colmo de males, en Palencia se encontraba ya el general Serapio Cruz (el famoso “Tata Lapo”), hermano de Vicente Cruz.

El general Cruz repitió su oferta el 12 de diciembre y Escobar sin dinero ni tropas envió varias embajadas a parlamentar, en una de las cuales iba el propio Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez. Por fin Cruz, admitió celebrar conversaciones, pero uno de los puntos que propuso era que se restableciera el Estado de Los Altos diciendo: “El gobierno retirará de Los Altos las fuerzas de Ocupación, para que aquellos pueblos puedan libremente decidir su future, prara lo cual no se les molestará en nada“. A pesar de ser liberal, Escobar rechazó lo que se le proponía respecto de Los Altos, por el daño que ocasionaría a la integridad territorial de la Guatemala.

Tras el fracaso de la negociación, Escobar buscó un arreglo político: quitó a Basilio Porras del Ministerio de la Guerra y lo colocó en el de Relaciones Exteriores, y entregó la cartera militar al Teniente Coronel de Ingenieros Manuel José Narciso de Jonama y Bellsolar, que estaba retirado de la vida pública desde 1829, pero conservaba simpatías entre los liberales y era además amigo personal de Carrera. Pero esta medida tampoco solucionó nada y la rebelión continuó, obligando entonces a Escobar a presentar formalmente su renuncia a la presidencia el 30 de diciembre de 1848. La Asamblea eligió a Manuel Tejada, quién renunció al día siguiente por lo que Escobar tuvo que seguir en el mando.

A principios de 1849 se reunió la Asamblea para elegir sustituto a Escobar y decidió nombrar al general Mariano Paredes quien había logrado la pacificación de Los Altos y detener la revuelta de los Cruz.  Finamente, Escobar pudo entregar la Primera Magistratura el 18 de enero de 1849 y con el fin de evitarse ofensas o represalias se exiló voluntariamente en El Salvador. Pero hasta allí lo siguieron sus enemigos: los hermanos Cruz ordenaron su envenenamiento por haber rechazado sus exigencias.

En cuanto a Carrera, en agosto de 1849 regresó a Guatemala y se convertió en el verdadero poder tras el presidente Paredes pues se aseguró de conseguir todas las alianzas que pudo entre los indígenas del Occidente guatemalteco, férreos opositores al Estado de Los Altos que pretendían establecer los criollos liberales.

BIBLIOGRAFIA: