26 de febrero de 1840: Guatemala toma bajo su protección a los pueblos de Los Altos

El gobierno de Mariano Rivera Paz en el Estado de Guatemala toma bajo su protección a los pueblos del Estado de Los Altos tras la derrota de sus autoridades, y elimina el impuesto individual a los indígenas.

26febrero1840
Fachada de la catedral colonial de Quetzaltenango, que es lo único que queda de dicho edificio, destruido por la erupción del volcán Santa María en 1902. La nueva catedral fue construida por detrás de esta fachada. Imagen tomada de Wikimedia Commons. En el recuadro: retrato a lápiz del general mexicano Agustín Guzmán, jefe de las fuerzas armadas del Estado de Los Altos y héroe militar de los criollos altenses. Imagen tomada de Historia Militar Mexicana.

Los criollos liberales que formaron el Estado de Los Altos tuvieron dos graves problemas: por una lado, la relación entre Los Altos y Guatemala era extremadamente tirante, ya que los altenses se habían quedado con el 50% del territorio y el 75% de la capacidad productiva del Estado de Guatemala cuando se formó su estado en 1838; y, por el otro,  pueblos indígenas de la región se resistían a pagar el impuesto individual que les quería cobrar el gobierno del Estado de Los Altos.  Así pues, bastaba con una excusa para que se rompieran las hostilidades, y ésta se dió con de la masacre en Santa Catarina Ixtahuacán cuando las fuerzas altenses asesinaron a decenas de indígenas que protestaban por el impuesto el 1 de octubre de 1839.1

Después de que los indígenas le pidieran ayuda, el general Rafael Carrera y sus hombres combatieron a las fuerzas altenses al mando del general Agustín Guzmán en Sololá, y tras derrotarlos categóricamente, entraron sin oposición a la ciudad de Quetzaltenango, hasta entonces capital del Estado de Los Altos. En ese momento cesó efectivamente dicho Estado, y los criollos liberales que lo formaron vieron como el gobierno del Estado de Guatemala tomó bajo su protección a los pueblos indígenas que lo componían.2

Tras la derrota de los criollos altentenses, los pueblos indígenas solicitaron al gobierno de Guatemala que reincorporara a la región del Estado de Los Altos a su territorio y que eliminara el impuesto individual.  Los criollos, por su parte, consideraron esto un movimiento ilegal, pero no estaban en posición de hacer valer su posición en ese momento, por lo que el Gobierno de guatemala emitió el siguiente decreto:3

Considerando:

      1. Que los pueblos de los Altos se han pronunciado por medio de sus municipalidades, según consta de las actas que existen en la secretaría, desconociendo las autoridades que estaban establecidas, solicitando quedar bajo la autoridad de este gobierno y ser regidos por las leyes de este estado;
      2. Que en consecuencia de estos pronunciamientos se disolvieron dichas autoridades, desaparecieron casi todos los funcionarios, y habiendo quedado de hecho casi todos los pueblos sin gobierno, se acogieron al amparo del general Carrera, y éste se vió obligado á nombrar provisionalmente jefes políticos y jueces que se encargasen de la administración;
      3. Que posteriormente se ha solicitado con instancia por dichos pueblos que este gobierno los tome bajo su protección, y los preserve de los males que les amenazan si una autoridad respetable no hace guardar en aquellos el orden público;
      4. Que el gobierno de Guatemala en tales circunstancias no puede ver con indiferencia la suerte de unos pueblos hermanos de los que componen este estado, cuya seguridad es también interesada en la tranquilidad general;
      5. Y últimamente, que el gobierno de Guatemala no puede resolver por sí mismo de una manera definitiva sobre la reincorporación que se solicita por los pueblos expresados; mientras se reúne la asamblea constituyente del estado de Guatemala y de conformidad con el parecer del consejo, decreta:

Artículo 1°. — El gobierno de este estado toma bajo su protección a todos los pueblos de los Altos, y se considerarán reincorporados de su propia voluntad al mismo estado, mientras se resuelve lo que convenga sobre el particular por la autoridad a quien corresponda.

Artículo 2°. — En consecuencia, los pueblos de los Altos serán regidos según las leyes decretadas por la asamblea constituyente de este estado; y el gobiemo designará á los funcionarios que deban encargarse provisionalmente de los diversos ramos de la administración.

Artículo 3°. — No se exigirán a los habitantes de los Altos otras contribuciones que las decretadas por la asamblea constituyente de este estado; y se tendrá presente que está abolida la que se cobraba con el nombre de capitación. Las que deban pagarse serán recaudadas con arreglo á las leyes decretadas por la misma asamblea de Guatemala.

Artículo 4°. — Los productos de las rentas que quedan vigentes serán invertidos en los gastos de la administración de aquellos departamentos, y se llevará cuenta separada de sus rendimientos é inversión; y los sobrantes, si los hubiere, serán reservados para satisfacer en su caso las deudas contraídas anteriormente según su naturaleza.

Artículo 5°. — El gobierno nombrará, si lo creyere conveniente, un comisionado que visite los pueblos expresados, les manifieste sus deseos de hacerles bien, oiga sus quejas, procure que se consolide entre ellos el orden y la paz que tanto conviene á aquellos habitantes, y proponga al gobierno, y ponga desde luego en ejecución, todas aquellas medidas que parezcan conducentes á su tranquilidad y bienestar.

Artículo 6°. — El secretario de gobernación cuidará de dar cuenta á la Asamblea constituyente de Guatemala con este decreto y documentos relativos al asunto, para que se sirva tomarlo en consideración.3

Por supuesto que los criollos altenses no estaban conformes con esta resolución, por lo que contactaron al general Francisco Morazán, a la sazón Jefe de Estado de El Salvador para que invadiera a Guatemala y restableciera el Estado de Los Altos, a lo que Morazán accedió.  El 17 de marzo de 1840 el caudillo hondureño invadió el territorio de Guatemala y el 19 de ese mes tomó posesión de la Ciudad de Guatemala.  Uno de sus primeros actos fue sacar  al general Agustín Guzmán de las bartolinas de la cárcel en donde estaba desde que Carrera lo humilló públicamente durante su entrada trinfual tras derrotar a Los Altos en enero, y cuando éste pudo recuperarse -pues no podía ni mover las articulaciones- salió al galope para Quetzaltenango para conformar nuevamente el gobierno del Estado de Los Altos.4

Desafortunadamente para Guzmán y los criollos altenses, todo había sido un plan de Carrera, quien hizo creer a Morazán que había tomado la ciudad, solamente para caerle por sorpresa desde El Aceituno por la noche, derrotándolo completamente y obligándolo a huir gritando “¡Que viva Carrera!”  Los criollos altentes, que habían sido advertidos por Carrera en enero de que no les iba a tolerar otra sublevación, sufrieron penosas consecuencias cuando éste llegó nuevamente a Quetzaltenango tras expulsar a Morazán.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán).  Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  2. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América desde el año 1821 hasta el de 1852.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 122-123.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 48-49.
  4. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159-163.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 70-90.

21 de febrero de 1822: se disuelve la Junta Provisional Consultiva

Tras la Anexión al Primer Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822, se disuelve la Junta Provisional
Consultiva establecida por el acta del 15 de septiembre de 1821.

21febrero1822
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. aquí se firmó el acta de Independencia y la Anexión a México. En el recuadro: el brigadier Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras haber aceptado la Anexión a México el 5 de enero de 1822, se disolvió la Junta Consultiva establecida en el acta del 15 de septiembre de 1821,1 de acuerdo al artículo 8.° de la misma:

8.° — Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.2

En la junta consultiva estaba, en primer lugar, el brigadier Gavino Gaínza, que había traicionado a España al pactar con los criollos aristócratas la independencia de la región; seguido por el Marqués de Aycinena, quien era el líder de dichos criollos aristócratas.  También estaba José Cecilio del Valle, quien publicaba “El Amigo de la Patria”, periódico de los aristócratas y quien redactara el Acta de Indepndencia, y el tesorero de la arquidiócesis.  En otras palabras, los principales miembros de la Junta eran todos antiguos funcionarios o influyentes personajes del gobierno colonial. Ahora bien, el problema con esto, es que el resto de criollos del antiguo Reino de Guatemala no veía con buenos ojos a los criollos aristócratas de la capital, ya que sabían que éstos tenían los mejores puestos en las administraciones civiles y religiosas – que eran entonces un gran privilegio en términos económicos -, y además consideraban que los aristócratas no les daban un trato justo con respecto al comercio del producto de sus haciendas.3

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano en marzo de 1823, las provincia quedaron en la ruina debido a la nefastas medidas económicas del emperador Agustín de Iturbide.  Sabiendo los problemas que se avecinaban, el general Vicente Filísola – quien había quedado como gobernador de Centroamérica en lugar de Gaínza – convocó lo más pronto que pudo a una Asamblea Constituyente, a la que le entregó el poder el 1 de julio de 1823, y luego se regresó a México con sus tropas.4

La Asamblea Constituyente declaró la independencia absoluta de la región el mismo 1 de julio y nombró a la región provisionalmente Provincias Unidas del Centro de América en un acta en la que el artículo 1.° específicamente dice que la región no es propiedad de ninguna familia en particular, en alusión directa a los criollos aristócratas guatemaltecos:

Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.”5

Dado que la Junta Consultiva el 21 de febrero de 1822 había aprobado la anexión a México, los criollos rurales se aglutinaron en la causa liberal y acusaron a los aristócratas de haberla promovido y les recriminaron el desastroso estado en que quedó la región luego de la caída de Iturbide.  Por eso, muchos de los decretos emitidos por las Asambleas de Centroamérica y del Estado de Guatemala iban dirigidos a restar los privilegios a los aristócratas y a los eclesiásticos,6 hasta que llegó el momento en que los aristócratas no soportaron más y dieron el golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 1826,7 iniciando la Guerra Civil Centroamericana que, en el caso de Guatemala, se extendión hasta 1851 y retrasó el desarrollo del país considerablemente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 5.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869, p. 26.
  6. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  7. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.


2 de febrero de 1838: Quetzaltenango invita a Los Altos a segregarse de Guatemala

Ante la caída del gobierno del liberal Mariano Gálvez a manos de la revuelta católico-campesina, los criollos liberales de Los Altos optan por segregarse del Estado de Guatemala

2febrero1838
El interior de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala antes de los terremotos de 1917-18. Las hordas campesinas de Carrera exigieron a las autoridades eclesiásticas que abrieran la Catedral tras derrocar a Gálvez en 1838, ya que ésta había estado cerrada desde la expulsión del arzobispo Casaus y Torres en 1829. En el recuadro: José Francisco Barrundia, líder liberal que provocó la caída de Gálvez primero al aconsejarle decretar los Códigos de Livingston y luego al aliarse con Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la caída del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez debido a la revolución católico-campesina dirigida por Rafael Carrera contra el impuesto personal a los campesinos, contra las medidas anticlericales y contra las leyes del nefasto Código de Livingston,1 se desató la anarquía en el Estado y los criollos aristócratas retornaron a Guatemala para tratar de hacerse con el poder, por lo que los criollos liberales de la región de Los Altos, – que comprendía todos los departamentos del occidente guatemalteco incluyendo el Soconusco (que actualmente es parte de México) – decidieron separarse de Guatemala y formar su propio estado.  El 2 de febrero de 1838, desde Quetzaltenango se nombraron comisionados que pasaron a todos los poblados de la región para pedirle a los criollos que se pronunciaran al respecto, y se estableció un gobierno provisorio integrado por el Lic. Marcelo Molina, José María Gálvez y el Lic. José Antonio Aguilar.2

Debido a las rencillas que había habido entre los criollos de QuetzaltenangoNota_a y de TotonicapánNota_b tras la caída del gobierno de Juan Barrundia en 1826, ambas cabeceras firmaron un tratado de amistad y paz el 22 de agosto de 1830, por lo que ambas participaron activamente en la formación del Estado de Los Altos.  Por esa razón, al recibir las noticias desde Quetzaltenango, los criollos de Totonicapán la acuerparon inmediatamente, y el 7 de febrero la municipalidad emitió el acta siguiente para invitar a la municipalidad de SololáNota_c a hacer lo mismo:3

En la ciudad de Totonicapán, a siete de febrero de mil ochocientos treinta y ocho, en sesión ordinaria de este día concurrieron los ciudadanos, que al margen se anotan: se dió principio a la sesión con la lectura del acta anterior y fué aprobada. En seguida la Municipalidad nombró á los ciudadanos Vicente Hernández, Párroco encargado de esta ciudad, Anastasio González y Nicanor Dubón para que en comisión pasen á la villa de Solóla cerca de aquella Corporación Municipal á proponer tratado de alianza y unión para la formación de un Sexto Estado en la Federación de Centro-América, el mismo que han jurado ya formar los departamentos de Quetzaltenango y Totonicapán,Nota_d quienes se han pronunciado independientes del Estado y Gobierno de Guatemala a consecuencia de hallarse aquel Estado en la actualidad en la más espantosa anarquía, a causa de haber sido depuesto del mando el Jefe de Estado ciudadano Dr. Mariano Gálvez por una facción sostenida por el capricho y ambición de varios partidarios desnaturalizados de la misma capital de Guatemala;Nota_e y que en esta virtud la comisión nombrada haga ver a aquella Municipalidad las desgracias á que quedarían sujetos los pueblos de los Altos y los grandes bienes de que se privarían si no se lograse la oportunidad de segregarse en la ocasión;Nota_f no dudando el pueblo totonicapeño que los del departamento de Solóla secundarán tan interesante proyecto, pues aun prescindiendo de las ventajas que las circunstancias actuales y políticas del Estado reportarán, demandan con urgencia una medida eficaz para salvarnos de los grandes é infinitos males que despedazan los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez;  y para lograr tan interesante empresa se dio á los indicados comisionados la correspondiente certificación del pronunciamiento.

Se acordó: que del ramo de Comunidad se tomen en calidad de reintegro treinta y un pesos cinco reales para celebrar el loable pronunciamiento de segregación del Estado de Guatemala y formación de un Sexto en la República de Centro-América; con lo que se dio por concluido el presente acto, de que certifico.

      • José María Amézquita
      • Manuel Enríquez
      • Norberto Córdova
      • Felipe Say
      • Por mí y por los que no saben, Nicanor Dubón3

Por su parte, un día después de que la Asamblea del Estado de Guatemala delegó en la Asamblea Federal decidir si autorizaba la formación del Sexto Estado o no,4 el 16 de febrero de 1838 el general Agustín Guzmán -un oficial mexicano que había llegado a la región junto con las tropas de Vicente Filísola, pero que prefirió quedarse antes que regresar a México- dió a los criollos altenses el siguiente manifiesto en el que explicaba por qué era necesario desligarse de Guatemala:5

“Un funcionario republicano, cualquiera que sea su categoría, pertenece al pueblo, de él origina su poder y para él fue creado. Al pueblo debe dar cuenta de sus operaciones y su conducta pública, mucho más en las crisis políticas.

Profesando esos principios, estoy en el caso de manifestar a mis conciudadanos cual ha sido mi situación, cual mi conducta en el tiempo difícil que me ha tocado, y si he cumplido con mi primer deber, que es conservar la tranquiliad y el buen orden en los departamentos cuyas armas he mandado.

No es la elocuencia, de que carece mi pluma, la que debe trazar el cuadro que me propongo pintar; son los hechos, tales cual han pasado en estos días de consternación, de que todos son testigos. Ajeno de las afecciones que los partidos políticos dejan cuando desenfrenadas las pasiones se apoderan del corazón; mi narración será sencilla, verdadera, también imparcial, cuanto se posible en esta clase de documentos.[…]

La alarma crecía, los amagos eran terribles, la efervescencia se generalizaba, los momentos eran críticos y yo logado a un Gobierno cuya existencia ignoraba, vacilaba porque siendo un subalterno tenía que deliberar en órbita superior a mi autoridad, a mis luces y a mis fuerzas.  En lo privado y como particular conjuré algo la tempestad: la anarquía, el azote mayor para los pueblos se presentaba á mis ojos con todos los horrores de la guerra fratricida, de que la Capital estaba siendo el teatro más sangriento por un enigma inexplicable, sino se atribuye á la desesperación de un partido que no se cree suficiente para triunfar de su contrario: hablo de la unión de fuerzas que parecieron heterogénas, hicieron causa común.Nota_g

[…] Mas todo parece que conspiraba á dar un corte ventajoso, pues era pacífico. Llegan las primeras noticias de la Capital, y el grito general y uniforme de ‘No existe el Gobierno á quien reconcíamos’ resuena por todos los Altos: La Capital es presa de las facciones armadas: el Vice-Presidente de la República es víctima de ellas y otras personas más han sido inmoladas por el desenfreno de las vergonzosas pasiones: la anarquía es segura, pues la fuerza que para el triunfo parecía compacta al momento, ya sea por la diferencia de principios, sea por el desorden y el pillaje, lo cierto es que se halla divergente.

Nuestros compromisos han cesado, no porque fuesen personales, sino porque la Constitución y las leyes no existen. Nadie quiere depender del desorden, en que las vidas y las propiedades carecen de las garantías que nos unen en sociedad. […]

Si en algún caso puede ser aplicable la teoría de recuperar una sociedad sus derechos primitivos, ésto es de creérsele en el estado natural, es ciertamente el presente, en que por cuestiones secundarias y confundiendo la existencia de un Gobierno con la responsabilidad de la persona que lo ejerce; estando próxima la reunión del Cuerpo soberano ante quien debía comparecer nada se aguarda, y de hecho la fuerza decide. En tales acontecimientos, cada ciudadano tiene un voto libre; si una gran parte del Estado pronuncia su separación, lo hace legítimamente, sin que pueda con justicia decirse que rompe los vínculos que lo ligaban, porque éstos disueltos por las manos que rasgaron el pacto fundamental del Estado, carecen de fuerza y valor, mientras explícitamente no sean ratificados.”5, Nota_h


NOTAS:

    • a: en se entonces, el Departamento de Quetzaltenango incluía a los modernos departamentos de San Marcos y de Retalhuleu que solamente eran provincias)
    • b: el Departamento de Totonicapán incluía a los modernos departamentos de Huehuetenango y el norte de Quiché)
    • c: el Departamento de Sololá incluía al moderno departamento de Suchitepéquez
    • d: entiéndese aquí que quienes tomaron esa decisión fueron los criollos locales
    • e: los criollos altenses no reconocen que fueron las medidas anticlericales y los impuestos abusivos sobre los campesinos los que originaron la caída de Gálvez, y prefieren acusar a los criollos aristócratas de haber instigado la rebelión contra el gobernante.
    • f: los criollos altenses sabían que el 75% de la producción del Estado provenía de su región y preferían aprovecharla ellos antes que compartirla con los aristócratas y campesinos que habían derrotado a Gálvez
    • g: aquí Guzmán acusa a los criollos aristócratas de haber coludido con los campesinos de Carrera, sin reconocer que fueron los propios criollos liberales con José Francisco Barrundia a la cabeza quienes se aliaron con Carrera para terminar con el gobierno de Gálvez.
    • h: aquí Guzmán se refiere a que estaban por iniciarse la reuniones de la Asamblea Legislativa de la Federació Centroamericana, y confiaba en que allí autorizarían la formación del Sexto Estado, como finalmente ocurrió.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.  pp. 15-19.
  2. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  3. Ibid., pp. 92-93
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. García Elgueta, Un pueblo de Los altos, pp. 93-94
  6. Ibid., pp. 96-97

31 de enero de 1823: el Acta de “Casa-Mata”

Pronunciamiento de Casa-Mata en México provoca la caída de Iturbide y permite a Centroamérica recuperar su soberanía

Entrada triunfal de Agustín de Iturbide en México, en 1821. Luego de ser proclamado emperador, su ambición desmedida provocó el rechazo del pueblo que antes lo aclamara. En el recuadro: el general italiano Vicente Filísola, quien gobernó Centroamérica bajo las órdenes de Iturbide. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
Entrada triunfal de Agustín de Iturbide en México, en 1821. Luego de ser proclamado emperador, su ambición desmedida provocó el rechazo del pueblo que antes lo aclamara. En el recuadro: el general italiano Vicente Filísola, quien gobernó Centroamérica bajo las órdenes de Iturbide. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El proceso de independencia en México fue muy largo y complejo, y costó mucha sangre y dinero.  Finalemente, el Plan de Iguala y los tratados de Córdova permitieron al oscuro sargento Agustín de Iturbide llegar a convertirse en el emperador de México en 1821.1 Poco después, el 15 de septiembre, Centroamérica declaró su independencia de España2 e Iturbide presionó a sus nuevas autoridades, hasta que finalmente se firmó la Anexión de Centroamérica al Imperio de Iturbide el 5 de enero de 1822.3

Con esta anexión las provincias centroamericanas empezaron a pagar impuestos para el Emperador, quien envió al general Vicente Filísola a hacerse cargo de la región en lugar de Gaínza. Por cierto que Filísola era un ciudadano de Italia que formaba parte del ejército español y terminó sirviendo al emperador mexicano debido al giro que habían tomado los acontecimientos.4

Aquella anexión tardó poco más de un año, que fue verdaderamente desastroso para la región centroamericana.  Aparte de los elevados impuestos que hubo que pagar, hubo levantamientos en El Salvador que fueron sofocados a sangre y fuego por Filísola los desatinos del Emperador provocaron su inevitable caída.  En lugar de preocuparse por una administración eficiente de su enorme imperio, Iturbide se ocupó en su propia coronación, en la creación de honores y distinciones para sus cortesanos y en la de la Orden Guadalupana, para lo que gestionó un préstamo con Inglaterra, pues las arcas nacionales habían quedado vacías tras la guerra de independencia.5

Ante esta situación, los diputados se opusieron a los designios de Iturbide y ésta disolvió el Congreso, ante lo cual el general López de Santa Anna se rebeló y proclamó la república mexicana aunque sus fuerzas fueron derrotadas en Xalapa.  La situación se tornó insostenible para el Emperador y entonce se produjo el pronunciamiento militar conocido como “Acta de Casa-Mata”, que dice así:6

Acta de Casa-Mata

Los señores general de división, jefes de cuerpos sueltos y oficiales del Estado Mayor, y uno por clase del ejército, reunidos en el alojamiento del general en jefe para tratar sobre la toma de Veracruz, y de los peligros que amenazan a la patria por falta de representación nacional, único baluarte que sostiene la libertad civil; después de haber discutido extremadamente sobre su felicidad con presencia del voto general, acordamos en este día lo siguiente:

Artículo 1°. Siendo inconcuso que la soberanía reside exclusivamente en la nación, se instalará el Congreso a la mayor posible brevedad.

Artículo 2°. La convocatoria se hará bajo las bases prescritas para las primeras.

Artículo 3°. Respecto a que entren los señores diputados que formaron el extinguido Congreso, hubo algunos que por sus ideas liberales y firmea de carácter se hicieron acreedores al aprecio público, al paso que otros no correspondieron debidamente a la confianza que en ellos se depositó, tendrán las provincias la libre facultad de reelegir los primeros, y sustituir a los segundos con sujetos más idóneos para el desempeño de sus arduas obligaciones.

Artículo 4°. Luego que se reunan los representantes de la nación, fijarán su residencia en la ciudad o pueblo que estimen por más conveniente, para dar principio a sus sesiones.

Artículo 5°. Los cuerpos que componen este ejército y los que sucesivamente se adhieran a este plan, ratificarán el solemne juramento de sostener a toda costa a la representación nacional y todas sus decisiones fundamentales.

Artículo 6°. Los jefes, oficiales y tropa, que no estén conformes con sacrificarse por el bien de la patria, podrán trasladarse donde les convenga.

Artículo 7°. Se nombrará una comisión con igual copia en la plaza de Veracruz, a proponer al gobernador y corporaciones de ella lo acordado por el ejército, para ver si se adhieren a él o no.

Artículo 8°. Obra a los jefes de los cuerpos dependientes de este ejérctio, que se hallan sitiando el puente y las villas.

Artículo 9°. En el interín contesta el supremo gobierno de lo acordado por el ejército, la diputación provincial de esta provincia será la que delibere en la parte administrativa, si aquella resolución fuese de acuerdo con su opinión.

Artículo 10°. El ejército nunca atentará contra la persona del Emperador, pues lo contempla decidido por la representación nacional.

Artículo 11°. Aquél se situará en las villas o en donde las circunstancias lo exijan y no se desmembrará por pretexto alguno hasta que lo disponga el soberano Congreso, atendiendo a que será el que los sostenga en sus deliberaciones.

Casa-Mata. 1°. de febrero de 1823.

    • José Antonio Echávarri
    • [Siguen las firmas de los oficiales]6

Esta acta fue prácticamente un golpe militar contra el Emperador, quien tuvo que abdicar y salír huyendo de Tacubaya, perseguido por la plebe que lo insultaba y finalmente se embarcó hacia Italia.  Cuando Filísola se enteró de la caída de Iturbide poco después de haber sometido a El Salvador, se dio cuenta de que lo mejor era convocar a una Asamblea Constituyente en Centro América para que ésta recuperara su soberanía,7 lo que se hizo por medio del acta del 1 de julio de 1823, en la que se estipula que Centro América era independiente de España, de México y de cualquiera otra potencia, y que no era el patrimonio de persona ni de familia alguna.  Por su parte, la región de Chiapas aprovechó la recién recuperada independencia para unirse a México definitivamente.8

Una vez reunida la Asamblea y redactada el Acta de Independencia de las Provincias Unidas del Centro de América, Filísola abandonó la región para siempre, dejándola en manos de los criollos conservadores y de los criollos liberales, que terminaron por desmembrarla debido a su mutua animadversión.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 178.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Irisarri, Antonio José (1862). Refutacion de la refutacion que Don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris de las que él llama Aserciones Erróneas publicadas por el Monitor Universal del 16 de mayo último sobre la guerra de Guatemala contra San Salvador I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 18.
  4. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  5. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 179.
  6. Ibid., pp. 179-180.
  7. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  8. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869, pp. 24-30.
  9. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 181.

19 de enero de 1839: el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

Tras el rompimiento del pacto federal y el apoyo del Congreso Federal de los Estados que aún quedaban, el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

19enero1839
El valle de Totonicapn. En esta ciudad funcionó la Asamblea Constituyente del Estado de Los Altos hasta que se trasladó a Quetzaltenango en 1839. En el recuadro: el escudo del Estado de Los Altos. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque existe la leyenda de que el Estado de Los Altos era únicamente el actual departamento de Quetzaltenango en Guatemala, la realidad fue que estuvo conformado por todos los departamentos del occidente guatemalteco, y su sede original estuvo en la ciudad de Totonicapán, que era cabecera del entonces enorme departamento homónimo.Nota a

El 18 de mayo se había roto el pacto federal en Centroamérica cuando Francisco Morazán no quiso convocar a elecciones federales y Honduras, Costa Rica y Nicaragua se separaron de la federación.1  Entonces, el 30 de mayo, para favorecer y fortalecer al recién creado Estado de Los Altos, el congreso federal de los estados restantes declaró que cada estado era libre de organizarse como mejor le pareciera.2 El Estado de Los Altos, se había formado luego de que las fuerzas católico-campesinas del general mestizo Rafael Carrera derrocaran al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en Guatemala3  y ocupaba un considerable territorio con toda la frontera con México, y con salida al mar en el puerto de Champerico. Además, con estas grandes ventajas, podía desarrollarse cómodamente dejando por un lado a Guatemala, y la guerra civil en que ésta estaba inmersa, además de adoptar el régimen económico que mejor le pareciera para el trabajo indígena.4

El 19 de enero de 1839 fue un día trascendental para Los Altos, ya que organizaron su estado en base al decreto emitido por el gobierno federal el 30 de mayo.  Entonces, para mejorar su administración decidieron trasladar la sede de la Asamblea de la ciudad de Totonicapán a la de Quetzaltenango, y organizaron debidamente el funcionamiento del Ejecutivo, mediante los siguientes decretos dado en la ciudad de Totonicapán el 19 de enero de 1839, y firmados por José Antonio Azmitia, como diputado presidente, José María Ramírez Villatoro, como diputado secretario, y por Manuel J. Fuentes, como diputado vice-secretario.5

Número 7: traslado de la sede la Asamblea de Totonicapán a Quetzaltenango

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos considerando: que la suspensión de sesiones, para verificar la traslación ala ciudad de Quezaltenango, pudiera disolver ó dificultar el que se reuniese el día prescrito ó cuando conviniese á los pueblos, la representación del Estado: deseando
obviar este peligro por la adopción de medidas precautorias que alejen hasta la posibilidad de tal acontecimiento, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Si el 28 del corriente, en que deben continuar las sesiones en Quezaltenango, ó antes, en el caso que tiene acordado el Cuerpo Legislativo, no estuviese en aquella ciudad el número necesario de Representantes para constituir Asamblea, los Diputados que se reunieren, sea cual fuere su número, obligarán á concurrir á los ausentes, pudiendo emplear las medidas coactivas que juzguen propias á compelerlos; y, además, quedan autorizados para llamar á los respectivos suplentes, recibirles juramento y darles posesión.5

Número 8: celebración de la Independencia de Los Altos6

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, procurando la celebridad debida al día en que los pueblos altenses apoyadost en la ley fundamental de la República tomaron la gloriosa resolución de proclamarse por un Cuerpo Político independiente, libre y soberano ,igual en derechos a los demás estados que componen la Unión Centroamericana; considerando es paso como productor de bienes inestimables, por que adquiriendo los hijos de los Altos la prerrogativa de cuidar por  sí mismos de sus propios y peculiares intereses, podrán poner en acción sus inmensos recursos y elevarse el alto grado de prosperidad á que por la naturaleza son llamados: atendiendo, además, á que habiendo sido general la inspiración de los pueblos por su independencia, debe también ser general el júbilo, y que la ley permita y promueva la expansión del ánimo en todos los funcionarios y particulares por el aniversaiio de tan fausto día, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. Será fiesta cívica en el Estado el 5 de febrero de cada año.— En él deben cesar las ocupaciones cotidianas á que por su destino están obligados á dedicarse todos los agentes de la administración pública; y lo guardarán del mismo modo que los días religiosos de entera guarda.

Art. 2°. La autoridad política de cada pueblo reunirá en dicho día á todos los empleados y vecinos principales que haya en él; y pronunciará ó hará que se pronuncie en el lugar que juzgue más á propósito, un discurso análogo al objeto de tan augusta función.

Art. 3°. La autoridad política de cada pueblo hará además que se celebre el indicado día con toda la solemnidad, pompa y regocijos públicos que sean posibles.6

Aprovechando el decreto federal del 30 de mayo de 1838, la Asamblea Constituyente altense emitió el siguiente decreto:7

Núm. 9: Los Altos aceptan reorganizar su gobierno

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, habiendo tomado en consideración el Decreto del Congreso de treinta de mayo último, que declara á los estados en libertad de constituirse sin sujeción á lo prevenido en el título doce de la Constitución federal: convencida de que semejnate reforma es tanto más necesaria al nuevo Estado de los Altos, cuanto que éste va á darse su ley fundamental, y no pueden serle aplicables reglas prescritas sin conocimiento de sus circunstancias, deseando no obstante, se respeten las restricciones indispensables á conservar la Unión Centro-Americana, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. El Estado de los Altos, en uso del poder que le da, y para los fines que expresa el artículo doscientos dos de la Constitución federal, acepta el proyecto de reforma expedido por el Congreso en treinta de mayo del año próximo pasado, el cual dice: 1. Son libres los estados para constituirse del modo que tengan por conveniente; conservando forma republicana popular y división de poderes—2. -Queda derogado el titulo doce de la Constitución federal de veinte y dos de noviembre de mil ochocientos veinte y cuatro; y sustituida con el anterior artículo.

Art. 2°. Acepta, igualmente las explicaciones hechas por el mismo Congreso en nueve de junio último, por las cuales no se entienden derogadas la segunda parte del párrafo segundo, ni la primera del tercero, del artículo ciento setenta y ocho, que dicen: ‘más conocimiento del Congteso no podrán (las legislaturas de los estados) imponer contribuciones de entrada y salida en el comercio con los extranjeros ni en el de los estados entre si. Podrán fijar periódicamente la fuerza de línea si se necesitase en tiempo de paz, con acuerdo del Congreso’.7

Y, finalmente, los diputados constituyentes organizaron  la Secretaría del Estado, en el decreto siguiente que reproducimos por ser importante para conocer como funcionaba la administración de Los Altos:8

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, considerando: que el Gobierno debe tener una Secretaría, con las manos necesarias para el despacho de los negocios que  son de su resorte; qué conforme á los principios de un sistema liberal de gobierno, todo funcionario es responsable de sus propios actos ú omisiones en el ejercicio de su destino: y  deseando que la expresada oficina tenga algún arreglo aunque no sea más que provisional y mientras se da la Constitución del Estado, ha venido en decretar y DECRETA:

Art. 1°. La Secretaría del Gobierno constará de un Secretario de Estado y del despacho general; de un oficial mayor con ejercicio de decretos; de un oficial archivero y escribiente; de un escribiente y de un portero.

Art. 2°.  Además, con permiso del Secretario, podrá haber en la Secretaría escribientes meritorios, con opción á las plazas de su clase, que se provean en cualquiera de las oficinas del Estado, siempre que concurra en ellos igualdad
de aptitudes y circunstancias á las que tengan los otros que las soliciten.

Art. 3°. Para ser Secretario del Gobierno se requiere la edad de veinticinco años, y estar en ejercicio de los derechos de ciudadano.

Art. 4°. Todas las órdenes, mandatos ó disposiciones que el Jefe del Estado dictare en uso de su autoridad, deberán ser firmados por el Secretario; y ningún habitante del Estado obedecerá las que carezcan de este requisito; para lo cual se dará á reconocer oportunamente la firma del Secretario.

Art. 5°. El Secretario responde al Estado del fiel desempeño de sus funciones, así como de las órdenes, mandatos ó providencias del Ejecutivo, en que no haya salvado su voto dicho Secretario y sean contrarias á las leyes.

Art. 6°. Cuando el Secretario considere ilegal un acuerdo del Jefe del Estado, salvará su voto, escribiéndolo á continuación del indicado acuerdo.

Art. 7°. La Asamblea declarará haber lugar á formación de causa contra el Secretario del despacho: por traición, venalidad, falta grave en el desempeño de sus funciones, delitos comunes, infracción de ley y usurpación; y juzgará la Corte de Justicia del Estado.

Art 8°. En las declaratorias de haber lugar a formación de causa, así como en el juicio de responsabilidad contra el Secretario del despacho, tiene lugar lo dispuesto en el artículo ciento cuarenta y cinco de la Constitución federal

Art 9°. El oficial mayor entrará a ejercer accidentalmente las funciones del Secretario del Estado en todas las faltas de éste.-En tal caso le son aplicables todas las disposiciones de este decreto, relativas al Secretario; y para facilitar la sustitución se dará también a conocer la firma del oficial mayor luego de que haya tomado posesión de su destino.

Art. 10.—Todos los empleados de la Secretaría del Gobierno estarán bajo las inmediatas órdenes del Secretario general del despacho.

Art. 11.— Los dependientes de la Secretaría asistirán diariamente al servicio de ella siete horas á lo menos; y todas las veces y á cualquiera hora del día y de la noche, que á juicio del Jefe ó del Secretario se crea conveniente.

Art. 12. — Tanto el Secretario como los demás individuos de la Secretaría General del Gobierno serán nombrados y removidos libremente á voluntad del Ejecutivo.8

Ahora bien, a pesar del apoyo recibido por el gobierno federal, la debilidad cada vez mayor del mismo y la significativa pérdida económica que representaba para Guatemala perder la frontera con México, además de la amenaza constante para el gobierno conservador de Guatemala de tener por vecino a un estado liberal abiertamente hostil, la guerra contra Los Altos no tardó en producirse, resultando en la reincorporación de ese territorio a Guatemala a manos del general Rafael Carrera a principios de 1840.9


NOTAS:

  • a. En esa época, Totonicapán abarcaba todo el territorio de los modernos departamentos de Huehuetenango, Toconicapán y el sur de Quiché, y parte de territorio que actualmente pertence a México, debido a que las fronteras entre ambos países no estaban definidas.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 104-105.
  3. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 262-263.
  6. Ibid., pp. 263-264.
  7. Ibid., pp. 264-265.
  8. Ibid., pp. 265-266.
  9. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

4 de enero de 1851: sellan alianza contra Carrera

Los presidentes de El Salvador y Honduras, Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo, respectivamente, se reunen para sellar la alianza contra Guatemala.

4enero1851
Localidad de Ocotepeque, en la República de El Salvador. Aquí se reunieron los presidentes Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (en los recuadros) para sellar la alianza contra el gobierno guatemalteco de Mariano Paredes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1848, el Dr. Doroteo Vasconcelos fue electo presidente de El Salvador, lo que llevó a los liberales al poder en ese país, y con ello, un fuerte sentimiento anti-guatemalteco.1 Desde un principio empezó a acoger exiliados liberales guatemaltecos que iniciaron una campaña de desprestigio desde la prensa y en las principales tertulias salvadoreñas. Además, Vasconcelos apoyó a los montañeses que lideraba Serapio Cruz (Tata Lapo) y prometió ayuda a los criollos liberales de Los Altos, para que se independizaran nuevamente.2

El gobierno de Carrera estaba en crisis y éste, comprendiendo que la situación se le salía de las manos, y aunque arrolló a las fuerzas de Tata Lapo en Patzún el 14 de agosto de 1848, aceptó la proposición de los criollos de ambos partidos y presentó su renuncia, saliendo al exilio el 5 de agosto de 1848.  A partir de ese momento, Los Altos formalizaron su Independencia, y Guatemala entró en una crisis tan grave, que apenas unos meses después estaban pidiendo a Carrera que regresara a hacerse cargo de la situación.3

Vasconcelos recibió a todos los criollos liberales que salieron huyendo tras el retorno de Carrera a Guatemala, y permitió que en la ciudad de San Salvador se planificara el derrocamiento del régimen conservador guatemalteco.  Entre los que llegaron estaba el general Agustín Guzmán, ex-jefe de las Fuerzas Armadas del Estado de Los Altos. Este estado se había formado nuevamente aprovechando la renuncia del ex-presidente Carrera, y al frente de las tropas se colocó el general Agustín Guzmán, quien había sido el Jefe de las Fuerzas Armadas de ese estado.  Guzmán enfiló hacia la ciudad de Guatemala, y la hubiera tomada fácilmente a no ser porque el presidente Mariano Paredes se trasladó a la Antigua Guatemala, donde estaban acampando las fuerzas de Guzmán, y convenció a éste de firmar un convenio para lograr la reincorporación pacífica de Los Altos a Guatemala,4 mientras por otro lado ayudaba a Carrera a llegar a Guatemala.   Cuando Guzmán se dió cuenta del ardid, era porque estaba buscando ayuda en el exilio en El Salvador.4  Guzmán recibió ayuda de Vasconcelos y de los exiliados y marchó para Guatemala con la intención de derrocar a Carrera, pero fue derrotado y murió en combate en la ciudad de Guatemala el 14 de octubre de 1849.5

A finales de 1850, el general José Dolores Nufio intentó nuevamente  alzarse contra Guatemala con la ayuda de El Salvador, y el gobierno de Paredes tuvo que preparar sus tropas para resguardar la integridad nacional, enviando a Carrera al frente de ellas.  Al ver esto, Vasconcelos creyó que había llegado su hora para el ataque frontal, y el 4 de enero se reunió en Ocotopeque con el presidente de Honduras, Juan Lindo, para sellar la alianza en contra de los conservadores guatemaltecos.6 Aquella reunión  en este poblado fronterizo entre los tres países fue el inicio de la mayor campaña militar de los liberales contra Guatemala, que desembocaría en la Batalla de La Arada, en la que triunfaron las fuerzas de Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 235.
  2. Hernández de León, Federico (1965) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. VII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.74.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1959) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. IV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 87.
  6. – (1963) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 88.

1 de octubre de 1839: el ejército de Los Altos masacra a 39 indígenas

El ejército del Estado de Los Altos masacra a 39 indígenas que se negaban a pagar el impuesto individual en Santa Catarina Ixtahuacán; principio del fin del Estado de Los Altos

1octubre1839
Ruinas del poblado de Santa Catarina Ixtahuacán en el departamento de Sololá, Guatemala. En el recuadro: el capitán general Rafael Carrera, quien invadió Los Altos y lo retomó para Guatemala tras la masacre del 1 de octubre. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Un asunto que se ha dejado por un lado del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez ha sido el papel que jugó el impuesto individual que se impuso a los campesinos en su derrocamiento.  He aquí como describe el general Rafael Carrera en sus memorias aquel infortunado tributo:

Muchas causas habían preparado de antemano el disgusto de los habitantes del Estado: una de ella fue la contribución personal que se había asignado por aquel Gobierno a cada uno de los habitantes, a quienes se les señaló dos pesos por persona que pagaban anualmente.  Sufrieron este gravamen con resignación, sustituyendo le tributo antes abolido desde que se hizo la Independencia del Gobierno Español.1

Carrera era originario de la Ciudad de Guatemala, pero se mudó a Mataquescuintla, entonces parte del distrito de Santa Rosa. En 1821, con la Independencia, los indígenas de Mataquescuintla solicitaron ser exentados del tributo individual (llamado también capitación) y el año siguiente no lo pagaron.  Luego, en 1824, recharzaron nuevamente pagar el tributo a pesar de que todos los demás poblados del departamento de Chiquimula lo pagaron.  Y ya para 1834, las autoridades del departamento de Chiquimula informaron al gobierno de Gálvez que los pueblos ignoraban el pago del impuesto.2

La capitación fue solamente uno de los elementos que alteraron a la población y la llevaron a la rebelión.  Nuevamente reproducimos las memorias del general Carrera:

En seguidas jefes militares, no de muy buena conducta fueron desacreditando al Gobierno por el despotismo y arbitrariedades con que obraban, echándose la odiosidad de sus Gobernados.   Otras de las causas que contribuyeron no menos que las primeras, fue el establecimiento de [los Códigos de Livingston] en que se variaba enteramente la administración Judicial y la Religiosa, autorizando a los jueces a casar y descasar a su antojo echando por tierra de un golpe a la Religión y a sus ministros, y variando el sistema, estableciendo solamente por influencia de unos pocos a quienes parecía bueno el Código, que ellos mismos no entendían; esto causó una alarma general en todo el país, en que por naturaleza las gentes son religiosas.  Todavía sufrieron tal providencia; pero en seguidas la cosa subió de punto; sobre tanto conjunto de males, vino la epimedia del Cólera morbus, epidemia desconocida en este país, y estando todos mal prevenidos con los sucesos anteriores, a la primera orden que dio el Gobierno para despejar los pueblos, botar toda la arboleda de dentro de ellos y sus inmediaciones, y cercar las fuentes de agua de que se surtían los habitantes, subió […] la agitación general.”3

Esto provocó el estallido de la rebelión católico-campesina contra Gálvez, quien tomó podedes excepcionales en junio de 1837, y en agosto de ese mismo año suspendió definitivamente la contribución individual.  A pesar de eso, los tropas de Carrera ganaban terrirtorio en el oriente del país, y Gálvez perdió el apoyo de los criollos liberales quienes se aglutinaron en el occidente del Estado y decidieron independizarse de Guatemala, formando el Estado de Los Altos.  En diciembre de 1837, Gálvez formó un nuevo gabinete con criollos conservadores recientemente retornados del exilio, pero a finales de enero de 1838 no pudo evitar que las fuerzas campesinas de Carrera entraran en la ciudad.  Aquel fue el final del impuesto de capitación en el Estado de Guatemala, pues el 17 de marzo de 1838 el periódico oficial publicó que dicho impuesto no se podía cobrar porque pesaba sobre las clases más pobres y éstas se resistían a pagarla.2

Sin embargo, en Los Altos, las nuevas autoridades criollas establecieron nuevamente la capitación, y ésta fue la causa de su caída.  El rechazo al cobro de dicho impuesto en Santa Catarina Ixtahuacán llevó a la masacre de 39 indígenas de ese poblado el 1 de octubre de 1839, a manos de las tropas de los altos.  Pero no sólo era en Santa Catarina donde se negaban a pagar; muchos de los poblados no querían pagar el impuesto individual en parte porque no querían ser parte de Los Altos, y en parte porque se oponían a que las autoridades del nuevo estado los obligaron a construir un camino de Quetzaltenango a la costa sur en Suchitepéquez usando las tierras y la mano de obra de los indígenas de la región.2 Aquel episodio es narrado en forma muy diferente por los historiadores liberales; he aquí un ejemplo:

“Con motivo de una contribución impuesta por el Gobierno del Estado, los indios de Santa Catarina Ixtahuacán se sublevaron. Los jefes departamentales de Sololá y Totonicapán estuvieron a punto de perecer en la sublevación.  Un indio de Santa Catarina perdió un hijo en el combate de 1 de octubre, y tuvo la salvaje ocurrencia de cortar la cabeza al cadáver de su hijo y llevarla en exhibición al palacio de Gobierno, como una prueba de la tiranía y de la crueldad de[l jefe de Estado de Los Altos].4

El resultado fue que cuando el general Rafael Carrera se enteró de la masacre, decidió invadir el Estado de Los Altos con un ejército de 2000 hombres; para entonces las relaciones entre Guatemala y Los Altos estaban demasiado tirantes y el resultado no podía ser otro que llegar a la lucha armada.2

Aquella invasión no solamente sería el fin del Estado altense, sino también de la carrera política del general Francisco Morazán, quien invadió a Guatemala en marzo de 1840 para vengar la acción de Carrera, pero fue rotundamente vencido por las fuerzas guatemaltecas en la capital del Estado.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 15
  2. Pollack, Aaron (2019) La contribución directa y la capitación en Chiapas y Guatemala en las décadas republicanas. En: Anuario de Estudios Centroamericanos. 45. Costa Rica: Universidad de Costa Rica.
  3. Solís, Memorias de Carrera, 1837 a 1840. p. 16-17.
  4. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán).  Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  5. Solís, Memorias de Carrera, 1837 a 1840. p. 80-90.

5 de agosto de 1848: Carrera anuncia que va a renunciar

Tras vencer a los alzados altenses en Patzún, el general presidente Rafael Carrera lanza una proclama anunciando su próxima renuncia, la cual le habían pedido los criollos de ambos partidos.

5agosto1848
Mapa del Estado de Guatemala en 1826. Los límites en negro muestran la separación entre Guatemala y el Estado de Los Altos, tras la creación de este último en 1838 y 1848.  Nótese la enorme área que ocupaba Totonicapán y que ya en 1826 existía el enclave británico de Belice (llamados Walys en el mapa) pero que llegaba solamente hasta el río Belice. Y nótese que la punta de Manabique pertenecía al Estado de Honduras. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La situación del país en 1848 era caótica, con numerosos alzados en las montañas y ladrones en los caminos, y se llegó al punto en que los criollos de ambos partidos le pidieron al general presidente Rafael Carrera que presentara su renuncia al cargo, pensando que podrían hacerse cargo de la situación.  Aquel estado de cosas era promovido por los criollos liberales y su principal aliado, el presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos.1

Aprovechando aquella situación, los criollos liberales del Estado de Los Altos intentaron independizarse nuevamente.  Roberto Reyes, uno de los jefes de los alzados montañeses emitió la siguiente proclama para los criollos altenses:

Quetzaltecos y pueblos de todos Los Altos: Yo os saludo con el olivo de vuestra libertad.  Esta preciosa joya que perdisteis tan ignomiosamente y que quedó sembrada y fecunda con la sangre de vuestros iluestra y más distinguidos ciudadanos, es la que hoy venimos a brindaros floreciente.

Recibid este pequeño servicio de los héroes de las montañas, que no han perdonado trabajos de todas clases por conquistarla.  Sabedla apreciar, depositándola en manos puras y diestras que la sepan conservar.  La única recompensa que  os pedimos es que, unidos a nosotros cooperéis con vuestros brazos a consumar la obra grande que tenemos emprendida y es ya casi concluida.

Guatemala, nuestra hermana, está en conflicto; corramos a defenderla, y unidos todos en sentimientos no nos detengamos hasta recobrar completamente nuestras libertades y derechos: “¡VIVAN LOS ALTOS LIBRES!” ¡Viva Guatemala! ¡Vivan las libertades públicas! ¡Muera el déspota y sus tenaces defensores!…2, Nota

Poco después, el general Serapio Cruz (“Tata Lapo”) llegó a Quetzaltenango y se hizo anunciar como “protector de la independencia.”  Para el 10 de julio, todos los pueblos altenses se alzaron y Carrera tuvo que salir a enfrentarlos con su ejército.  El 14 de julio se produjo la batalla de Patzún, donde Carrera salió triunfador y luego se dirigió a Quetzaltenago para pacificar la región.  De acuerdo al escritor liberal Carranza: “afortunadamente, no se repitieron las horrorosas escenas de 1840″, cuando Carrera hizo pasar por las armas a los principales criollos de la ciudad.2

No obstante este triunfo, Carrera sabía que sus días en la presidencia estaban contados, pues hasta los criollos conservadores le estaban pidiendo la renuncia.  Así pues, emitió la siguiente proclama el 5 de agosto:

“Compatriotas: restablecido el orden en Totonicapán y Quetzaltenango, he regresado con la valiente división que defendió a la capital en Patzún, dispuesto a consagrar mi existencia al mantenimiento del orden en los pocos días que debe pesar sobre mi el cargo de la Presidencia de la República”.3

El 16 de agosto se reunió la Asamblea y admitió la renuncia de Carrera, quien salió al exilio voluntario en Chiapas, mientras que el gobierno guatemalteco quedaba en manos de Juan Antonio Martínez,3 quien al saber que había sido nombrado presidente dijo: “¡No señores! ¡Conmigo se hunde la patria!” y salió huyendo en su mula hasta que lo alcanzaron los miembros de la guardia y lo obligaron a regresar a la ciudad.

Ya sin Carrera, Los Altos se envalentonaron y proclamaron nuevamente su independencia, solamente para ser nuevamente reducidos cuando el general regresó del exilio en 1849.4,5 Eventualmente, tras la muerte de Carrera en 1865 los criollos liberales altenses lograron triunfar con la revolución liberal de 1871, y finalmente se hicieron con el poder en todo el país.


NOTAS:

  • Nótese cómo los criollos liberales altenses se consideraban como una nación aparte que tenía que ayudar a su “hermana” Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112.
  2. Ibid., p. 113.
  3. Ibid., p. 115.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.

29 de mayo de 1839: se establece una Asamblea Constituyente

Tras el golpe de estado de Rafael Carrera se establece una Asamblea Constitutiva que emitió una Constitución en 1842 aunque nunca fue ratificada

29mayo1839
Plaza de Armas de la Nueva Guatemala de la Asunción en la época en que se convocó a la Asamblea Constituyente de 1839.  En el recuadro: el general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los máximos líderes de Guatemala del siglo XIX fueron el general católico conservador Rafael Carrera quien impuso su voluntad de 1839 a 1865 y el general anticlerical J. Rufino Barrios, quien lo hizo de 1871 a 1885. Ambos llegaron al poder después de revoluciones, ambos fueron el verdadero poder detrás de los jefes de estado o presidentes provisorios, y ambos gobernaron sin el amparo de una Constitución durante los primeros años de sus respectivos gobiernos.  Como corolario, ambos consiguieron que las Asambleas Constituyentes les redactaran una Constitución que amparara su estilo de gobierno y les permitiera perpetuarse en el poder; Carrera consiguió su constitución en 1851 y Barrios en 1879.  Y no es que no hubiera intentos por establecer una constitución, que sí los hubo.  Lo que ocurría era que no satisfacían las necesidades de Carrera o de Barrios, y quedaban en letra muerta.

El primer intento de hacer una constitución para el Estado Independiente de Guatemala se hizo cuando éste se separó de la República Federal de Centro América el 17 de abril de 1839, y se eligió a una Asamblea Constituyente para el efecto el 29 de mayo.1 Pero el estado de cosas en el país no era estable en lo absoluto; el Estado de Los Altos se había separado en 1838 y cuando los indígenas le pidieron ayuda a Carrera para que los ayudara contra la opresión de los criollos liberales de la región, éste combatió a las fuerzas altenses y recuperó el territorio para Guatemala.2 Esta situación, a su vez provocó que el jefe de Estado de El Salvador, el líder liberal Francisco Morazán invadiera a Guatemala.  Carrera y Morazán se enfrentaron en la capital guatemalteca y el general guatemalteco infringió una definitiva derrota al hondureño, quien huyó a El Salvador dejando a sus hombres a su suerte.  Aunque el hecho resultó en una decisiva victoria para las armas guatemaltecos, retrasó la discusión de la Asamblea Constituyente.3

La Asamblea finalmente redactó y firmó un proyecto el 29 de enero de 1842 y dió orden de imprimirlo el 20 de abril del mismo año luego de que una comisión conformada por los criollos aristócratas Aycinena, Pavón, Dardón, Colom, Andreu y Estrada le diera su aprobación.  Luego de impresa, se empezó a discutir en sesión pública el 1 de julio de 1843, aprobando el 6 de ese mes el primer artículo.  Pero hasta allí llegó la discusión, que quedó en suspenso el 3 de octubre cuando los diputados Pavón y Andreu solicitaron que ya no se siguiera discutiendo.4  Así terminó el primer intento de redactar una constitución para el gobierno conservador.

Viendo que el clero, y en especial el marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena y Piñol, estaban intentando hacerse con el poder absoluto en el país, Carrera organizó una falsa sublevación en Pinula, la que utilizó para firmar un convenio en la Villa de Guadalupe el 11 de marzo de 1844, por medio del cual se organizó un congreso que prohibió a los clérigos participar en política, con lo que salió del molesto Aycinena.  Por otra parte, aquel congreso redactóuna constitución el 16 de septiembre de 1845, pero nunca fue sancionada porque dicha constitución era copia de la que habían redactado en el Estado de Los Altos y no aplicaba al estado guatemalteco.  Esto dió por finalizado el segundo intento de escribir una constitución para el Estado.4

Carrera finalmente se hizo con la jefatura del Estado en 1844, en sustitución de Mariano Rivera Paz, pero cuando en 1846 todavía no se había establecido una constitución en el Estado un partido de jóvenes estudiantes universitarios decidieron llenar aquel vacío constitucional, asesinando al presidente Carrera para así convocar una constituyente auténtica, y dar al poder militar una organización regularizada. Así, el 26 de junio de 1846, cuando habrían de celebrarse en la Iglesia Catedral las honras fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, quien había muerto en el exilio en la Habana, los estudiantes llegaron armados al templo para asesinar al Jefe de Estado, pero su plan fracasó y los tuvieron que salir al exilio a Chiapas tras pasar un tiempo encarcelados en el Castillo de San José.5,6

El 21 de marzo de 1847 Carrera fundó la República de Guatemala, convirtiéndose en su primer presidente, y nuevamente convocó a a una constituyente en 1848, la cual fue disuelta en 1849 luego de queCarrera tuviera que salir al exilio cuando el país entró en una completa anarquía y los criollos (tanto conservadores como liberales) le pidieron la renuncia.  Carrera se fue a México, y regresó en 1849, aunque como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, bajo el presidente Mariano Paredes, aunque todo el país sabía quien era el que verdaderamente gobernaba.7  La Asamblea Constituyente se disolvió, y el asunto quedó nuevamente incluso.4

Fue hasta después del triunfo de Carrera en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, que finalmente una Asamblea Constituyente logró aprobar la Constitución de la República de Guatemala, la cual estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871, cuando fue sustituida por el Acta de Patzicía que firmaron los criollos altenses liberales para desconocer el gobierno del mariscal Vicente Cerna, dando inicio nuevamente a un largo proceso para redactar una nueva constitución.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. Tomo I. Imprenta de la Paz. p. 85.
  2. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  3. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 86
  5. Brañas, César (1979). Tras las huellas de Juan Diéguez Olaverri. Guatemala: Unión TIpográfica.
  6. Vela Salvatierra, David (1943). “Juan Diéguez Olaverri”, en Literatura guatemalteca. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 2 y siguientes.
  7. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  8. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 79-85.

19 de mayo de 1849: levantan la pena de muerte a Carrera

La Asamblea Legislativa deroga el decreto del 13 de octubre de 1848 en el que había declarado al teniente general Rafael Carrera “reo de muerte”

19mayo1849
Fotografía de Eadweard Muybrdige que muestra una vista de la Ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1875.  En el recuadro: moneda guatemalteca del período del gobierno de los 30 años, en que aparece la efigie del presidente vitalicio, general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 13 de enero de 1849 el presidente de Guatemala, general Mariano Paredes, se dirigió a la Asamblea Legislativa para pedirle que revisara los motivos por la cual habían emitido el Decreto del 13 de octubre de 1848 en el que declararon al teniente general Rafael Carrera fuera de la ley y reo de muerte si osaba regresar a Guatemala, y en el que declararon a sus colaboradores como reos de traición.  Los miembros de la Asamblea, todos ellos criollos liberales o descontentos con el régimen de Carrera, no dieron marcha atrás y mantuvieron vigente el decreto en mención.1

Pero la anarquía seguía y muchos grupos de forajidos hacían lo que querían en el país; de hecho, el 10 de febrero de 1849, el presidente Paredes tuvo que pactar con los generales alzados Vicente y Serapio Cruz para intentar calmar un poco la situación.2 El 27 de febrero, la situación empezó a cambiar para los diputados, cuando desde Yucatán, Carrera manifestó su intención de regresar “a salvar” a Guatemala, sin importarle el decreto mencionado, y dispuesto a responder personalmente de los cargos que se hicieron en su contra cuando ya había partido al exilio. La prensa liberal, aprovechando que  el general guatemalteco estaba a más quinientos kilómetros de distancia, lo llenó de insultos y se publicaron volantes en los que lo llamaban “indio“, “tirano“, “hombre rudo“, “hombre de las selvas“, entre otras cosas.1

Pero la situación del país empeoraba día a día, por lo que el 19 de mayo de ese año la Asamblea Legislativa se vió obligada a derogar el decreto contra el general Carrera, ya que éste estaba a pocos kilómetros de la frontera entre Chiapas y Guatemala.  La prensa sigue atacándolo, pero en tono más mesurado; ahora lo llaman “militar duro“, “audaz guerrero“, y “soldado sin entrañas“.3

Y como la situación del país siguiera en completo caos, el 3 de agosto, la Asamblea Legislativa lo declaró Comandante General de las Armas de la República.  Ahora la prensa dió un giro completo y lo llamaba “general invicto“, “salvador de Guatemala“, “hombre providencial“, “estratega genial y maravilloso“. Y no solamente la prensa se apresuró a adularlo.  El 8 de agosto, Carrera ingresó a Guatemala y Quetzaltenango, que poco antes había intentado formar nuevamente el Estado de Los Altos, no solamente firmó un tratado de paz con él, sino que se apresuró a brindarle a los miembros de su ejército para que combatiera a su lado.3

Los diputados, ya viendo que el retorno del caudillo es inminente, y sabiendo que había establecido pactos con los líderes indígenas de la región occidental de Guatemala durante su retorno, temían que se desatara una carnicería contra los criollos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán, que había sido la residencia temporal de Carrera durante su exilio.  Muchos de los liberales se ocultaron, y otros, como el joven Lorenzo Montúfar y Rivera, se escondió en la casa del ingeniero Julián Rivera, pariente suyo, y luego huyó del país disfrazado de clérigo.  Y no sólo los liberales temían el retorno de Carrera, pues habían sido los criollos conservadores y los miembros del clero los que le habían pedido la renuncia al ex-presidente el 15 de agosto de 1848.4

Pero Carrera no persiguió a nadie, ya que no tuvo necesidad de hacerlo.  Una comitiva con el presidente Mariano Paredes a la cabeza salió a recibirlo mientras los liberales huían, y los conservadores, que no eran bien recibidos en el resto de Centro América por aristócratas, tuvieron que pactar con él sabiendo que tenía fuertes alianzas con los líderes indígenas y temiendo que los lanzara en su contra.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  2. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  3. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 257.
  4. Ibid. p. 258.