26 de agosto de 1889: nace Federico Ponce Vaides

Nace en Alta Verapaz el general Federico Ponce Vaides, quien fuera presidente interino de Guatemala del 1 de julio al 20 de octubre de 1944.

26agosto1889
El Calvario y antiguo cementerio de Cobán, Alta Verapaz. Allí estuvo la tumba del general Ponce Vaides hasta que el cementerio fue clausurado. En el recuadro: el presidente Ponce en el primer día de su gobierno interino. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Federico Ponce Vaides nació en Cobán, Alta Verapaz, el 26 de agosto de 1889. Siendo adolescente, se trasladó a la Ciudad de Guatemala en donde realizó sus estudios medios en el entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones, en la Escuela Normal y en la Escuela Politécnica, cuando esta última era una institución de nivel medio que preparaba no solamente militares sino que también ingenieros civiles y topógrafos.1

Ponce ingresó a la Escuela Politécnica el 2 de julio de 1903 y obtuvo sus despachos de teniente de infantería tras el triunfo fortuito de la fuerzas guatemaltecas durante la Guerra del Totoposte el 12 de julio de 1906.  Tras graduarse, fue incorporado en el Estado Mayor presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera el 2 de enero de 1907.1

Poco a poco fue ascendiendo en la carrera militar, en la ocupó varios puestos: inspector de milicias, instructor militar, jefe de escolta ambulante, jefe político y comandante de armas.  También tuvo cargos en la administración pública, siendo administrator de rentas, alcalde primero municipal y juez de paz.  Incluso fue docente, ya que impartió clases de matemáticas, deportes y ejercicios militares en el Instituto del Norte.2

Se casó en 1922 y tuvo ocho hijos, llegando a ser coronel y comandante de armas del departamento de Petén en 1940.  Allí donde se encontraba cuando fue asecendido a general de brigada el 15 de abril de 1940, ya durante el gobierno del general Jorge Ubico.1 Luego, en 1943 fue incorporado al Estado Mayor General, y allí se encontraba cuando renunció el presidente Ubico el 1 de julio de 1944.2

El periódico oficial «El Liberal Progresista«, dirigido por Ricardo Peralta, dijo lo siguiente tras la renuncia de Ubico: «Estos acontecimientos acaban de culminar con la renuncia del general Ubico, que, con la más noble y majestuosa dignidad, ha resignado su alto cargo en un triunvirato militar, con la sola idea -que fue siempre suya- de que en Guatemala no se desaten disturbios ni se derrame sangre.  Jamás en lo mucho que tenemos de vida política, había visto una resignación del mando de un gobernante tan patriota y noble, como la que nos tocó presenciar casi inesperadamente… Abrigamos la certeza de que la Historia no tendrá que esperar mucho tiempo para que dicte su justiciero veredicto y de en sus páginas la altura que corresponde al más honrado y patriota gobernante que hemos tenido…»3

El triunvirato militar estaba formado por los generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponco Vaides, y entró en funcionaes inmediatamente.  Y aunque el boletín oficial al respecto dice que fueron designados por el Estado Mayor y que tenían el respaldo absoluto del ejército,4 existen varias versiones sobre cómo fue que se formó el triunvirato que sucedió al general Ubico en la presidencia, ya que los tres generales mencionados eran reconocidos por su incompetencia y adicción al consumo de alcohol.  Una teoría sugiere que fue Roderico Anzueto el que escogió a los militares más incompetentes del Ejército de Guatemala a fin de poderlos manejar a su antojo.5; Pero existen otras versiones que sugieren que los generales estaban ansiosos por saber quién iba a suceder al presidente cuando éste renunciara, y decidieron enviar una comisión formada por los más ineptos para que le preguntaran.6 Es la respuesta del general Ubico la que varía dependiendo de la versión:  unos dicen que cuando le preguntaron quién podía sucederlo, el presidente contestó sin siquiera levantar la vista de los papeles que estaba revisando: «¡ustedes tres!»; otros relatan que cuando entraron los generales a preguntar, Ubico ya había firmado la carta de renuncia y llorando de rabia se las tiró en la cara diciendo: «¡Aquí está esta su m#!@#!»6

Ponce Vaides logró quedarse en el poder como presidente interino, pero fue finalmente derrocado por la Revolución de Octubre, el 20 de octubre de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Torón España, José (1978) Partidos Políticos y Régimen provisorio de Federico Ponce. Guatemala: Universidad de San Carlos, Escuela de Historia. p. 24.
  2. Ibid., p. 25.
  3. Ibid., p. 20.
  4. Ibid., p. 21.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522. p. 18.
  6. Herrera, Víctor Manuel (10 de abril de 1984). Entrevista con un miembro de las juventudes universitarias de 1944. Guatemala: inédita.

25 de septiembre de 1944: se inicia la huelga de la Escuela Normal contra Ponce Vaides

Se inicia la huelga de la Escuela Normal para Varones contra gobierno del Gral. Federico Ponce Vaides

25septiembre1944
La compañía de estudiantes de la Escuela Normal para Varones durante uno de los desfiles militares durante el gobierno de Jorge Ubico.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el gobierno del general Jorge Ubico, la Escuela Normal para Varones estaba militarizada, con un personal administrativo compuesto exclusivamente por militares, y un claustro integrado por catedráticos civiles. La escuela se caracterizaba por contar con un internado obligatorio, con régimen y disciplina militar, con estudiantes becados en condiciones económicas bastante reducidas, predominio de alumnos de la provincia, y un claustro altamente calificado encabezado por el reconocido pedagogo Luis Martínez Mont, quien había sido compañero de estudios del Dr. Juan José Arevalo.

Para junio de ese año, el descontento contra el gobernante llegó al máximo, con la presentación de la carta de los 311, y la muerte de la profesora María Chinchilla durante una manifestación en que le pedían la renuncia a la presidencia. El 29 de junio más de cien mil personas se manifestaron en contra del asesinato de la maestra Chinchilla y los estudiantes de la Escuela decidieron no participar en el desfile del 30 de junio que celebraba un aniversario más de la Revolución Liberal de 1871, pese a que el régimen militar del plantel los trató de obligar.

El general Ubico cedió a las protestas generalizadas y decidió renunciar el 1 de julio de 1944 para evitar una guerra civil, dejando el poder a la Junta Militar integrada por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda. Al poco tiempo, la junta le entregó el poder al general Ponce Vaides.

Los estudiantes de la Escuela Normal a través de un telegrama solicitaron al nuevo presidente provisional la desmilitarización del plantel el 15 de julio de 1944, pero no fueron atendidos. Sin embargo, insistieron y consiguieron que el gobierno les otorgara la desmilitarización el 1 de agosto. Ese día los estudiantes normalistas fueron reunidos en los corredores de la Escuela Normal para escuchar la orden militar del día, que trató sobre la desmilitarización del plantel. Aquel día el personal administrativo de la Escuela Normal quedó integrado de la siguiente forma:

  • Sub Director: Manuel Chavarría Flores
  • Secretario: Alberto Arriaga

Durante esta corta administración, la administración de la Escuela Normal mejoró la alimentación de los internos, desarrolló el arte literario y fomentó las relaciones inter-escolares que no existían hasta entonces. Las primeras visitas fueron de las alumnas del Instituto Normal Central para Señoritas Belén y luego se establecieron los jueves deportivos donde se invitaban a institutos de secundaria de la Ciudad de Guatemala para practicar encuentros deportivos, tanto de mujeres como de hombres. Estos cambios hicieron que el presidente Ponce Vaides viera con recelo a la Escuela Normal, por lo que destituyó y encarceló al Dr. Arriola el 25 de septiembre de 1944 y nombró como director en su lugar a Carlos Alberto Quintana quien era miembro activo del Partido Liberal y a quien la institución declaró non grato.

Como protesta al cambio de director, los miembros de la administración renunciaron, mientras que los estudiantes emprendieron varias acciones:

  • elaboraron un manifiesto pidiendo la reinstalación del Dr. Arriola como director
  • hicieron aclaraciones a la prensa sobre el Dr. Arriola
  • emprendieron jornadas de protesta para la liberación de su director
  • convocaron a una huelga general en que los internos abandonaron el edificio de la Escuela por tiempo indefinido

Tras la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al gobierno del presidente Ponce Vaives, los alzados encontraron al Dr. Arriola tendido sin conocimiento en una mazmorra de la Penitenciaría Central y lograron rescatarlo. Por su parte, durante los últimos días de octubre los estudiantes normalistas prestaron servicio en la Guardia Civil, gracias a su preparación militar.

Los estudiantes expulsados durante las protesta fueron readmitidos en la Escuela Normal y el 1 de noviembre se re-iniciaron las clases, por decreto de la Junta Revolucionaria de Gobierno. El nuevo director fue Arnulfo Maldonado, ya que el Dr. José Luis Arriola fue nombrado Ministro de Instrucción Pública.

En conmemoración de aquellos hechos, el 25 de septiembre fue declarado el «día del normalista«.


BIBLIOGRAFIA:


31 de mayo de 1946: retiran despachos de general a Ubico

El Congreso de la República retira el cargo de general de Brigada y de División al ciudadano Jorge Ubico.

31mayo1946
Retrato del general Jorge Ubico en 1931.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general Jorge Ubico es considerado como un período en el que el orden y la legalidad imperaban en Guatemala.   No se discute que durante el gobierno ubiquista era mucho el orden, principalmente en los centros urbanos, así como en la repartición de jornaleros para los trabajos en las fincas e ingenios, y el suministro de trabajadores para las empresas transnacionales United Fruit Company e International Railways of Central America.  Pero la cuestión de la legalidad es diferente.

Al igual que sus predecesores en los gobiernos liberales, Ubico fomentó la economía nacional por medio de leyes que suministraban mano de obra prácticamente gratuita a las fincas cafetaleras, leyes que, dicho sea de paso, lo ayudaban económicamente a él mismo, ya que era un importante cafetalero con una propiedad de 25 caballerías en la Hacienda de San Agustín Las Minas, que heredó de su padre,  el licenciado Arturo Ubico Urruela.1-3  Las leyes hechas a favor del sector cafetalero le permitieron recuperar la economía nacional, que estaba en la ruina cuando asumió el poder el 14 de febrero de 1931, pero a cambio del empobrecimiento de la mayoría indígena del país el cual quedó una posición de servidumbre.4,5

El licenciado Arturo Ubico había aumentado su fortuna gracias a la enorme influencia que tuvo en los gobiernos liberales desde la época de J. Rufino Barrios hasta la del licenciado Manuel Estrada Cabrera; de hecho, fungió como Ministro y Embajador de Barrios, y luego presidente de la Asamblea Legislativa durante algunos períodos durante los gobiernos de Manuel L. Barillas y de José María Reina Barrios, y luego durante los veintidós años completos que el gobierno cabrerista.6  De hecho, fue gracias a la influencia de su padre que Jorge Ubico ascendió rápidamente en el ejército, a pesar de haber dejado sus estudios en la Escuela Politécnica tras cursar solamente tres semestres.7

Otra ilegalidad que se le atribuye al gobernante guatemalteco es la que relata el escritor Efraín de Los Ríos, en su obra «Ombres contra Hombres«, en donde acusa al general Ubico de haber promovido el despojo de propiedades por medio de testaferros, entre los que se encontraba el Jefe de la Policía, coronel Roderico Anzueto Valencia.  De los Ríos pasó diez años en prisión durante el régimen ubiquista por intentar hacer púbica esta acusación en 1934.8 De Los Ríos documentó en su libro las torturas a las que eran sometidos los prisioneros en la Penitenciaría Central, especialmente los presos políticos, métodos que son comparables a los que describieron los que fueron perseguidos durante el gobierno del general J. Rufino Barrios9 y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.10

Ubico renunció a la presidencia el 1 de julio de 1944, y se retiró a la vida privada, pero salió al exilio luego de la revolución del 20 de octubre de 1944 que derrocó al general Federico Ponce Vaides.  Ubico se fué a Nueva Orleáns, en donde tenía su sede principal su principal aliado durante su régimen: la United Fruit Company. Y el 31 de mayo de 1946, el Congreso de la República despojó al expresidente Jorge Ubico de los grados de general de división y de brigada por medio del decreto 245, que dice:

Decreto Número 245

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que es pública y notoria la indignidad del general Jorge Ubico, quien en el ejercicio de la presidencia violó la Constitución de la República entonces vigente, al continuar en la primera magistratura por más tiempo del que establecía el artículo 66 de la Carta Magna; 

que mantuvo durante todo su gobierno al país sumergido en la más oprobiosa de las dictaduras al extremo de incomunicarlo con el exterior y limitar en forma arbitraria la salida de los guatemaltecos; 

que segó la vida de muchos ciudadanos sin más razón que su capricho personal y con absoluto desprecio de la ley;

que valiéndose de la preeminencia que se derivaba de su posición, con amenazas y en forma coactiva, arrebató por precios irrisorios el patrimonio de algunos ciudadanos; 

y que cometió, además de estas violaciones otras de las que dió fehaciente testimonio la conciencia ciudadana en la gesta cívica de junio, razones todas que a juicio del Congreso hacen a Jorge Ubico, indigno de pertenecer al Ejército Nacional de la Revolución.

Considerando: que el consejo superior de la Defensa Nacional en cumplimiento del artículo 4°. de las Disposiciones transitorias de la Ley constitutiva del Ejército, Decreto número 116, ha pedido a este Congreso la cancelación de los grados de general de división y de brigada de los ciudadanos siguientes: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González y Nicolás de León López; de Brigada a los ciudadanos: José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides, y Serapio Monroy Cuyún, por no haber ascendido por riguroso escalafón, ni haber llenado el tiempo requerido por la ley y además, porque se les considera indignos de pertenecer al Ejército nacional Revolucionario;

Considerando: que la Constitución vigente al decretarse el ascento a general de los nombrados ciudadanos, establecía un tiempo mínimo de servicios militares prestados a la Nación de veinte y veintidós años para general de brigada y de división, respectivamente, y las leyes de la materia exigían la obtención de los despachos por riguroso escalafón, extremos éstos que no han sido cumplidos según consta en los archivos del Estado mayor general del Ejército;

Considerando: que los ciudadanos generales de brigada Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún aun cuando obtuvieron su grado de conformidad con la ley, se consideran indignos de pertenecer al Ejército por sus actuaciones públicas manifiestamente atentatorias contra los preceptos constitucionales y por haber faltado a su honor de militares desprestigiando a la institución armada a la cual pertenecen;

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se cancelan los grados de general de brigada y de división al ciudadano Jorge Ubico».

Artículo 2°. Se cancelan los grados de general de división y de brigada a los ciudadanos: Daniel Corado Ruiz, Gustavo Wyld Ospina, Sarbelio Castillo González, Roderico Anzueto Valencia y Nicolás de León López

Artículo 3°. Se cancela el grado de general de brigada de los ciudadanos José Domingo Juárez Aragón, David H. Ordóñez Peralta, Daniel Antonio Montenegro Morales, Federico Ponce Vaides y Serapio Monroy Cuyún.

Artículo 4°. Se derogan los Decretos legislativos números 1076, 1200, 1602, 1798, 1802, 2213, 2214, 2217, 2220, 2224, 2228, 2421, 2422, 2431, 2432 y 2452;a y el artículo 2° del Decreto legislativo número 1048, en lo que se refiere al ciudadano Jorge Ubico.b

Artículo 5°. El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario oficial.c

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.  

Dado en el Palacio del Congreso: en la ciudad de Guatemala, a los treinta y un días del mes de mayo de mil novecientos cuarenta y seis, año segundo de la Revolución.

      • Gerardo Gordillo Barrios, presidente
      • J.G. Prem, secretario
      • Ricardo Asturias Valenzuela, secretario

Palacio Nacional: Guatemala, diez de julio de mil novecientos cuarenta y seis.

Comuníquese y cúmplase.

El Ministro de la Defensa Nacional,

Para entonces el general Ubico estaba sumido en una profunda depresión, y falleció poco después. Pero tras la contrarrevolución de 1954, Ubico fue reinstaurado en el Ejército de Guatemala y durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia se hicieron las gestiones pertinentes ante el Gobierno de los Estados Unidos para repatriar sus restos. Cuando el avión Boeing 707 de la línea aérea Pan American en que se transportaba su féretro ingresó al espacio aéreo guatemalteco fue escoltado por la cuadrilla Quetzal de la Fuerza Aérea de Guatemala hasta aterrizar en el Aeropuerto Internacional La Aurora; desde allí fue transportado en hombros de antiguos oficiales y correligionarios y fue objeto de varios homenajes. Finalmente, fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en una tumba muy sencilla.


NOTAS:

  • a. Estos son los decretos de la Asamblea Legislativa en los que se les confirieron los grados de general de brigada y de división a los ciudadanos mencionados en este decreto.
  • b. Decreto de la Asamblea legislativa en el que se le confirió el grado de general a Jorge Ubico.
  • c. Publicado el 15 de julio de 1946.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 310-315 y 345.
  2. Estrada Paniagua, Felipe (1 de febrero de 1907) Votos por la educación popular. Guatemala: La Locomotora. II (24). p. 1.
  3. – (1908). Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1900-1901XIX. Guatemala: Arturo Siguere & Co. pp. 124-125.
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. p. 5-7.
  6. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. p. 118.
  7. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia. p. 43.
  8. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  9. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales. pp. 3-14.
  10. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  11. Congreso de la República (1946). Decreto del Congreso número 245. Guatemala: Congreso de la República de Guatemala. 
  12. Méndez, Rosendo P. (1949). Recopilación de Leyes de Guatemala 1946-1947 LXV. Guatemala: Tipografía Nacional.  pp. 697-698.

¿Qué era la política del «Gran Garrote» del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

The Big Stick in Latin America

El presidente Roosevelt y su política del «Gran Garrote» en el Caribe. Caricatura de William Allen Rogers de 1904, recreando un episodio de Los viajes de Gulliver.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.La política del «Gran Garrote» (o «Big Stick«) del presidente estadounidense Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.1-3

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.1

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 19024,5 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.6,7  Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del «derecho» de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el «Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe» y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:1

«Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.»8

La «Doctrina Monroe» afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase «América para los americanos«. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en «América para los estadounidenses«.9

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company a principios del siglo XX,10,11 y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama en 201512 y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump al gobierno de Jimmy Morales en 2019.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Beale, Howard K. (1957). Theodore Roosevelt and the Rise of America to World Power. (en inglés) Johns Hopkins Press.
  2. Roosevelt, Theodore (1913). Theodore Roosevelt: An Autobiography (en inglés) The Macmillan Press Company.
  3. Gould, Lewis L. (1991). The Presidency of Theodore Roosevelt. (en inglés) University Press of Kansas. ISBN 978-0-7006-0565-1.
  4. Berman, Karl (1986). Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848. (en inglés) South End Press.
  5. Hershey, A.S. (1903). The Venezuelan Affair in the Light of International Law (en inglés) University of Michigan Press.
  6. Bishop, Joseph Bucklin (1913). Uncle Sam’s Panama Canal and World History, Accompanying the Panama Canal Flat-globe: Its Achievement an Honor to the United States and a Blessing to the World, (en inglés) Pub. by J. Wanamaker expressly for the World Syndicate Company.
  7. Conniff, Michael L. (2001). Panama and the United States: The Forced Alliance. (en inglés) University of Georgia Press, ISBN 0-8203-2348-9.
  8. Ugalde, Luis. Gomecismo y la política panamericana de Estados UnidosISBN 9789802444168.
  9. Perkins, Dexter (1937). The Monroe Doctrine, 1867-1907. (en inglés) Baltimore Press.
  10. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  11. —; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  12. Porras Castejón, Gustavo (19 de junio de 2015). «Los Estados Unidos y su nueva forma de colonialismo en la que no hay necesidad de tropas»Plaza Pública (Guatemala).
  13. Bermúdez, Angel (30 de julio de 2019). «Tercer país seguro: cómo el pacto entre Estados Unidos y Guatemala perjudica a los migrantes de Honduras y El Salvador«.  BBC News Mundo.

20 de octubre de 1944: revolución cívico-militar derroca a Ponce Vaides

Una revolución cívico-militar derroca al gobierno del general Federico Ponce Vaides

20octubre1944
La Junta Revolucionaria de Gobierno. De izquierda a derecho: el capitán Jacobo Arbenz, el ciudadano Jorge Toriello y el mayor Francisco Javier Arana.  Imagen de la revista Life, tomada de Wikimedia Commons.

La «Revolución de Octubre» o «del 20 de octubre», fue un movimiento cívico-militar ocurrido el 20 de octubre de 1944  que derrocó al Gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides.

Aprovechando la debilidad de la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company por estar inmersa en la Segunda Guerra Mundial, el descontento de la población urbana guatemalteca con el gobierno liberal totalitario del general Jorge Ubico se manifestó siguiendo el ejemplo dado por la población urbana salvadoreña que derrocó al dictador generla Maximiliano Hernández martínez en mayo de 19441 hasta obligarlo a renunciar el 1 de julio de 1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.2,3

De acuerdo a la constitución vigente en ese entonces, el triunvirato militar debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar al gobierno de Ubico para exigir a la Asamblea Legislativa que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario el 4 de julio de 1944.4​ Sin embargo, al momento de que los diputados estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y desalojaron a todos menos a los diputados, a quienes ordenaron nombrar a Federico Ponce como presidente.5,6

Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a conspirar contra el Gobierno de Ponce. Contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición unos tanques de combate y entre la medianoche del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, empresarios, militares y obreros derrocaron al gobierno de Ponce Vaides por la fuerza utilizando armas que miembros del ejército proporcionaron a los alzados.7

Tras feroces combates los revolucionarios se impusieron y los cabecillas, quienes formaron una Junta Revolucionaria de Gobierno, le pidieron su renuncia por teléfono al general Ponce, quien accedió mediante intermediarios en presencia del cuerpo diplomático y de los jefes revolucionarios reunidos en la Embajada de los Estados Unidos.  Tras esa reunión se levantó el acta siguiente:8

Acta suscrita ante el Cuerpo Diplomático

La junta revolucionaria integrada por el mayor Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz y el señor Jorge Toriello, asumió en la tarde de hoy el poder ejecutivo de la nación, después de haber sido suscrito ante el cuerpo diplomático acreditado en la república el convenido de transmisión del gobierno, que dice así:​

En Guatemala el día 20 de octubre de 1944, a las 12 horas, se reunió el cuerpo diplomático en la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica y recibió a los representantes del gobierno del señor general Federido Ponce V., señores licenciado Luis Barrutia, coronel Francisco Andrade Guzmán, y mayor Humberto García Gálvez, y a las fuerzas militares revolucionarias y del pueblo armado que los acompaña, señores mayor Francisco Javier Arana, capitán Jacobo Árbenz y don Jorge Toriello.  Asistió también el señor general don Miguel Ydígoras Fuentes, quien aunque no participante de la revolución, ha sido elegido como garante por los representantes revolucionarios.

Después de detinada consideración se llegó a las siguientes conclusiones:

      1. Deberán salir del país el presidente de la república general Federico Ponce Vaides; los secretarios de estado, excepción hecha de don Mariano Pacheco Herrarte; los jefes de los cuerpos militares de la capital, a saber: general Fidel Torres Guzmán, coronel Cesáreo Alfonso Argueta y el señor comandante de armas de la plaza, general Cenobio Castañeda.
      2. Serán respetados los bienes que legalmente les corresponden a las personas designadas en el número anterior.
      3. Las tropas acatarán las órdenes que debe girar el presidente de la república, general Ponce, para que se entreguen inmediatamente y desarmadas para ser concentradas en los locales que designe la junta revolucionaria e incluyendo a las tropas que se encuentran en el Palacio Nacional y demás guarniciones militares de la república y al cuerpo de policía.
      4. El Cuerpo diplomático amparará el asito del señor presidente Ponce y su séquito en las misiones diplomáticas en que se recogerán mientras abandonen el país.

Se hace constar que el mando del gobierno de la república lo asume inmediatamente la junta revolucionaria ya mencionada.

En fe de lo cual se firma esta acta en triplicado con los representantes de ambas pates ya nombradas y los miembros del cuerpo diplomático acredita en Guatemala.

        • Luis Barrutia
        • H. García Gálvez
        • F. Andrade G.
        • Jacobo Árbenz
        • Francisco Arana
        • Jorge Toriello
        • Siguen las firmas de los miembros del cuerpo diplomático
        • Miguel Ydígoras Fuentes, general de brigada
        • W.C. Affel, encargado de negocios de los Estados Unidos.8

Como se ve entonces, y contrario a lo que se ha hecho ver en la tergiversada historia moderna de Guatemala, la Revolución de Octubre no fue un movimiento comunista en favor de las masas mayoritarias, sino que fue un alzamiento urbano que aprovechó la debilidad del gobierno liberal para conseguir un cambio en la forma en que se gobernaba en el país, tras casi cien años de prolongadas dictaduras, dando paso a las capas medias urbanas a llegar al poder;9 entre los alzados había criollos conservadores, obreros y estudiantes universitarios —quienes en esa época apenas llegaban a dos mil en total y provenían de las clases más pudientes del país en su mayoría.10

No fue fue sino hasta que llegó el teniente coronel Jacobo Árbenz a la presidencia en 1951 que —con su particular y notoria falta de diplomacia— empezó el ataque frontal en contra los monopolios de la transnacional United Fruit Company, así como en contra de otros intereses estadounidenses en el país y los de las élites cafetaleras locales,11,12 ante lo cual la poderosa frutera utilizó todos sus recursos e influencia en el gobierno del general Dwight Eisenhower para que se declarara a Guatemala como una amenaza comunista para el continente.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. pp. 52-53.
  2. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 310.
  3. Ibid, pp. CLXXXI, CLXXXII.
  4. Cardoza y Aragón, Luis (s.f.). «Diez años de primavera en el país de la eterna dictadura». Página de la literatura guatemalteca.
  5. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. pp. 309-310.
  6. Ibid, p. 310.
  7. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo 1: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  8. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 439.
  9. Pinelo López, Marco Tulio; Arredondo Crasborn, Iván (2012). «Origen de la celebración del día del normalista – 25 de septiembre». Servicios Técnicos Arredondo (Petén, Guatemala).
  10. Guzmán-Böckler, Carlos (1998). La Huelga de Dolores que conocí con mi generación (1947-1977). Guatemala: Editorial Universitaria.
  11. Marroquín Rojas, Clemente (1952). «Los ricos con el agua al cuello». Impacto (Guatemala): 1.
  12. Azurdia Alfaro, Roberto (1959) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1952-1953. LXXI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 20-21.
  13. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. 

4 de julio de 1944: Ponce Vaides obliga a Asamblea a nombrarlo presidente interino

El triunviro general Federico Ponce Vaides obliga a la Asamblea Legislativa en sesiones extraordinarias a nombrarlo presidente interino

4julio1944
El Palacio Nacional de la Ciudad de Guatemala en la época en que Ponce Vaides exigió ser designado presidente interino.  En el recuadro:  retrato del gobernante guatemalteco.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Contrario a la opinión popular la Revolución de Octubre de 1944 no derrocó al general Jorge Ubico, sino que a su sucesor, el general Federico Ponce Vaides.

Debido a que los Estados Unidos estaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, Ubico no contaba con su principal aliado, la United Fruit Company, ya que ésta había tenido que proporcionar a la marina estadounidense su flota mercante «Great White Fleet» y estaba sufriendo pérdidas considerables cuando los alemanes hundían sus buques.  Los regímenes dictatoriales que apoyaba en Centroamérica empezaron a debilitarse, y así cayó primero el gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador en mayo de 1944 tras graves protestas populares en San Salvador.1 La inestabilidad social se extendió a la capital de Guatemala y Ubico entonces perdió el control de la situación ante una ola de protestas contra su régimen y prefirió renunciar el 1 de julio de 1944.2

En su lugar, dejó a los tres generales de menor capacidad que pudo encontrar: Federico Ponce, Trinidad Oliva y Buenaventura Pineda,3 en lo que algunos historiadores consideran como un castigo para Guatemala por pedirle su renuncia, y otros como un juego politico de Roderico Anzueto, quien pensaba utilizar a los triunviros a su antojo.4

Ya en el poder, a los triunviros les correspondía llamar a elecciones, lo cual fue aprovechado por los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el gobierno de Ubico para exigir a la asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario. Llegaron incluso a enviar comisiones para ir a traer a cada uno de los diputados que faltaban para hacer quorum a su casa de habitación. Ya con los diputados necesarios, el acto de la Asamblea Legislativa se estaba desarrollando con toda intensidad, cuando ingresó al recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de Cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes desalojar el recinto. Tras el desalojo forzado de la Asamblea, los militares impidieron a los diputados que se retiraran, y éstos designaron al general Ponce Vaides como presidente, en una sesión a puerta cerrada.5

Reproducimos a continuación los importantes decretos que la Asamblea Legislativa emitió aquel día en sesión extraordinaria.  El primero corresponde a la renuncia de los tres designados a la presidencia, y el nombramiento del general Ponce Vaides como Primer Designado:

Decreto Número 2805 

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que son justas las razones expuestas por los senores Designados a la Presidencia de la República,para renunciar de los cargos para los cuales fueron electos, ciudadanos General Demetrio R., Maldonado B. senor Carlos Herrera DoriónNota y General Pedro Reyes Reynelas. Por tanto, decreta:

Se aceptan las renuncias presentadas, dando a tan altos dignatarios, los agradecimientos por los servicios nombrados y nombra para que los sustituyan a los ciudadanos General Federico Ponce Vaides, General Domingo Solares S., y Doctor Ramón Calderón, Primero, Segundo y Tercer Designados a la Presidencia de la República, respectivamente.6

El segundo decreto le entregó el poder al general Ponce como Presidente Interino:

Decreto Número 2806

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que las razones en que basa su renuncia del cargo de Presidente de la República el ciudadano General Jorge Ubico, son atendibles, es el caso de aceptarla.  Por tanto, decreta:

Artículo 1°. Se admite la renuncia que del cargo de Presidente de la República presentó ante la Asamblea Legislativa el ciudadano General Jorge Ubico, a quien se expresan los agradecimientos por los importantes servicios prestados en el mismo.

Artículo 2°. La Asamblea Legislativa procederá a dar posesión de la Presidencia de la República al Primer Designado, ciudadano General Federico Ponce Vaides, para los efectos que prescribe la Constitución.7

A los pocos días de haber llegado al poder, el nuevo presidente obligó a los indígenas que vivían en la capital del país a desfilar con garrotes para intimidar a la población civil.  Sin embargo, a pesar de estar demostraciones de poder, el gobierno de Ponce sería derrocado por la revolución del 20 de octubre de 1944.5


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.
  2. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. pp. CLXXIX-CLXXXII.
  3. Ibid, p. CLXXXIII.
  4. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989). Tomo 1: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  5. Pinelo López, Marco Tulio; Arredondo Crasborn, Iván (24 de febrero de 2012). «Origen de la celebración del día del normalista – 25 de septiembre». Servicios Técnicos Arredondo (Petén, Guatemala).
  6. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. pp. 309-310.
  7. Ibid, p. 310.

1 de octubre de 1944: asesinato de Alejandro Córdova

El gobierno del presidente interino general Federico Ponce Vaides asesina al periodista Alejandro Córdova, fundador y director del periódico «El Imparcial»

1octubre1944
El famoso Muñequito de «El Imparcial», obra de Alfonso Campins Raymundo.  El logo con el quetzal estilizado fue obra de Carlos Mérida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre 1840 y 1944, solamente durante el gobierno del general José María Reina Barrios (1892-1898) hubo verdadera libertad de prensa.  Todos los periódicos repetían la historia oficial y adulaban al presidente de turno, ya fuera conservador —como el general Rafael Carrera o el Mariscal — o liberal —como el general J. Rufino Barrios, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y el general Jorge Ubico—.

E incluso durante el régimen de Reina Barrios se amordazó a la prensa cuando la economía se desplomó y el presidente dió un autogolpe de estado; esto quedó plasmado en las publicaciones de la revista «La Ilustración del Pacífico» de 1897-98, en la cual al principio se hace una dura crítica a las políticas económicas del gobierno de Reina Barrios, pero luego de la disolución de la Asamblea Legislativa el 31 de mayo de 1897, ya solamente se hace crítica literaria de poemas superficiales.  De hecho, la revista reportó muy vagamente las revoluciones de 1897 meses después de que ocurrieron y no hace mención alguna del magnicidio perpetrado contra el presidente el 8 de febrero de 1898.1,2

Durante el breve gobierno de Carlos Herrera hubo nuevamente libertad de expresión, pero esto duró solamente entre 1920 y 1921.  Luego, el gobierno de Lázaro Chacón toleró la libertad de prensa, pero todo terminó en diciembre de 1930, cuando tuvo que renunciar por un derrame cerebral luego de un tormentoso año en que la economía nacional se fue a pique como consecuencia del desplome del precio internacional del café luego de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.3

Con la llegada al poder del general Jorge Ubico en 1931 con fuerte apoyo del gobierno de los Estados Unidos,4 se regresó al sistema totalitario de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y toda la prensa pasó a repetir la versión oficial.  Entre los periódicos que se plegaron a esta nueva forma de periodismo estuvieron «Nuestro Diario» de Federico Hernández de León y «El Imparcial» de Alejandro Córdova. Incluso el mismo Miguel Angel Asturias se dedicó a adular al régimen desde su programa radial «Tribuna del Aire».5 Por cierto, que Hernández de León pasó de ser un perseguido y prisionero político de Estrada Cabrera, a ser uno de los principales aduladores del general Ubico, llegando incluso a escribir la serie de «Viajes Presidenciales» en las que relata las incidencias de las visitas departamentales que hacía Ubico, y a servir como secretario de la Asamblea Nacional legislativa durante buena parte del régimen de 14 años del presidente.6

Tras la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944, la prensa se sacudió un poco la mordaza y Alejandro Córdova adoptó un papel protagónico en el congreso pidiendo que se nombrada al doctor Carlos Federico Mora como presidente interino y luego criticando el régimen del presidente interino, general Federico Ponce Vaides.  Debido a esto, en la madrugada del 1 de octubre de 1944, cuando Córdova y el industrial Fredy Koenisberger —propietario de la ferretería «El Candado Dorado«— regresaban a su casa en la Villa de Guadalupe a eso de las 3 de la madrugada, fueron asesinados por agentes del gobierno.7

Los autores materiales del atentado —Federico Paiz Madrid, Luis Ochoa del Cid y José Manuel Herrera Muñoz— fueron capturados después de la revolución del 20 de octubre.  Madrid murió en el enfrentamiento con la policía, mientras que Ochoa y Herrera fueron condenados a largas penas de cárcel.  En cuanto a Córdova, éste pasó a la posteridad como un mártir de la Revolución de Octubre, a pesar de haber sido uno de los principales aduladores del régimen ubiquista.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Macías del Real, A. (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (25).
  2. — (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (27).
  3. Brooks, John. (1969). Once in Golconda: A True Drama of Wall Street 1920-1938. New York: Harper & Row. ISBN 0-393-01375-8.
  4. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-190.
  5. Pilón de Pacheco, Marta (1968). Miguel Angel Asturias: Semblanza para el estudio de su vida y obra. Guatemala: Cultural Centroamericana. OCLC 2779332.
  6. Méndez, Rosendo P. (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936.  LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 248-249
  7. Miguel, José (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala. Archivado desde el original el 17 de abril de 2014.

28 de julio de 1889: nace Carlos Federico Mora

Nace el eminente médico y catedrático Carlos Federico Mora

28julio1889
Retrato del Dr. Carlos Federico Mora.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El doctor Carlos Federico Mora Portillo fue hijo de Ángela Portillo y de Enecón Mora y realizó sus estudios de secundaria en la Escuela Politécnica y en el Instituto Nacional Central para Varones.  Tras graduarse hizo sus estudios universitarios en la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia en la Ciudad de Guatemala, graduándose de médico el 24 de abril de 1916 con su trabajo de tesis «Consideraciones médico-legales sobre el Código Penal de Guatemala», la cual mereció el segundo lugar del Premio «José Felipe Flores» que otorgaba esa facultad en honor a uno de los mejores médicos coloniales de Guatemala.1

Mora estuvo becado en México, donde efectuó investigaciones contra la rabia y luego prestó servicio médico militar en Puerto Barrios y en el Puerto de San José. Posteriormente realizó un posgrado en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, donde empezó su formación en ciencias de la conducta y trabajó con John B. Watson, quien influyó en su enfoque experimental de la psiquiatría. Después continuó sus estudios en el Instituto de Medicina Legal de Psiquiatría de París, Francia, y en Roma, en donde estudió la Psicología de los delincuentes. Entre sus profesores estuvieron renombrados médicos y psicólogos como Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Alfred Adler y Julio von Jauregg.1,Nota_a

Al regresar a Guatemala fue nombrado director del «Asilo de Alienados» -como se le llamaba entonces al hospital psiquiátrico-, donde se desempeñó de 1923 a 1927, período en el que inició la terapéutica psiquiátrica en el país, y empleó métodos como el absceso de fijación, la hidroterapia, la hipnosis y la malarioterapia.Nota_b Asimismo, introdujo en el país el uso de las camisas de fuerza.1  Mientras estaba a cargo de este hospital, en septiembre de 1926 ocurrió la muerte repentina del presidente, general José María Orellana,  en Antigua Guatemala y Mora fue uno de los médicos que fueron llamados para realizar la autopsia del fallecido.2

Durante el gobierno del general Lázaro Chacón, el doctor Mora estuvo activo en la docencia creando la Dirección General de Educación y el Consejo Nacional de Educación y promoviendo la Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República, aprobada en 1927, la cual fue el antecedente de lo que sería el escalafón magisterial en Guatemala.  También fundó el servicio de Identificación en la Dirección General de la Policía y en 1927 fue trasladado a Hamburgo, Alemania, como cónsul y embajador de Guatemala.1

Mora regresó al país poco después y fue nombrado Ministro de Educación por el general Chacón.1  Sin embargo, la situación económica del país era crítica debido a los efectos de la Gran Depresión en el precio del café, y el gabinete ministerial sufrió varios cambios en 1930; eventualmente, debido a la presión, el 12 de diciembre de 1930, el general Chacón sufrió un derrame cerebral, que lo obligó a renunciar a la presidencia;3 nuevamente, Mora fue llamado para conformar el grupo de médicos que evaluó la condición del presidente y dictaminó que éste no podía seguir en el poder.4

Tras la anarquía que siguió a la enfermedad de Chacón el gobierno de los Estados Unidos intervino para colocar a un presidente que protegiera los intereses estadounidenses en el país, y de esta cuenta resultó electo el general Jorge Ubico Castaneda, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.5 El doctor Mora siguió trabjando para el gobierno durante el nuevo régimen, estableciendo la cátedra de Psicología en la Escuela Facultativa de Medicina, así como Medicina Legal en la Facultad de Derecho y Notariado en 1932, todo esto mientras estuvo trabajando en el «Asilo de Alienados«.1

Luego de un cambio en la política de los Estados Unidos para con los regímenes totalitarios en Centroamérica, el gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez cayó en mayo de 1944 tras varios movimientos civiles en su contra, los que se extendieron a Guatemala.6 De este forma, hubo levantamientos contra el régimen de Ubico en la Ciudad de Guatemala, lo que obligó al presidente a restringir las garantías constitucionesl; entonces, el 22 de junio de 1944 311 ciudadanos firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de dichas garantías.  El Doctor Mora fue uno de los firmantes de dicho documento.7

Eventualmetne, las protestas condujeron a la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944, quien dejó en su lugar a un triunvirato militar encabezado por el general Federico Ponce Vaides, quien debía llamar a elecciones. De esta forma, el 4 de julio el pueblo se presentó a las instalaciones de la Asamblea Legislativa y exigió que se designara al Dr. Mora como el presidente interino, pero su nombramiento no se llegó a dar ya que Ponce Vaides envió un destacamento militar que desalojó la sala con amenazas de disparar, y luego obligó a los miembros de la Asamblea a nombrar al propio Ponce Vaides como Presidente del República.8,Nota_c

El gobierno de Ponce Vaides a su vez fue derrocado por la Revolución Cívico-Militar del 20 de octubre, tras lo cual el doctor Mora fue nombrado Rector de la Universidad Nacional, y estuvo a cargo de palabras de agradecimiento en el acto en el que le fue conferida autonomía a la Universidad de San Carlos el 1 de diciembre de 1944.1,9

Mora continuó con su larga y fructífera carrera como docente universitario hasta 1970, falleciendo el sábado 9 de septiembre de 1972, a los 83 años, víctima de un accidente cerebrovascular. Fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.1


NOTAS:

    • a: ganador Premio Nobel de Medicina de 1927.
    • b: técnica desarrollada por von Jauregg y que utilizaba la fiebre provocada por la malaria para tratar la parálisis general progresiva.
    • c: el capitán al mando del destacamento de la Escuela Politécnica que ayudó a desalojar el Congreso fue Jacobo Arbenz Guzmán.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Villalobos Viato, Roberto (18 de enero de 2015). «Una mente brillante». Prensa Libre (Guatemala).
  2. Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  3. Nuestro Diario (13 de diciembre de 1930). «Comité de médicos evalúa estado de saludo del señor Presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  4. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) “Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República“. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  5. Department of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. Estados Unidos: Department of State. pp. 172-190.
  6. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. p. 52.
  7. Brolo, Javier (26 de octubre de 2012). «Carta de los 311». Blog de Javier Brolo. Archivado desde el original el 2 de junio de 2014.
  8. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  9. Junta Revolucionaria de Gobierno (1944) Decreto No. 12. Guatemala: Tipografía Nacional.


1 de julio de 1944: Ubico renuncia a la presidencia

Tras la caída de Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador, y luego de protestas civiles en su contra, renuncia el general Jorge Ubico.

1julio1944
Museo Nacional de Arqueología y Etnología, originalmente un pabellón de la Feria de Noviembre construido para celebrar el natalicio del general Jorge Ubico.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el mes de junio de 1944 el régimen del presidente Jorge Ubico había tenido que afrontar serias protestas, las cuales se habían extendido desde El Salvador -en donde un mes antes había sido derrocado el general Maximiliano Hernández Martínez1.  Para afrontar las protestas, suprimió las garantías constitucionales ante lo cual, un grupo de ciudadanos le envió la llamada «Carta de los 311» el 22 de junio, en donde le pedían que restituyera la constitución en su totalidad.  No obstante, Ubico no respondió favorablemente a esta carta, a la que siguió una segunda misiva en la cual ya se le exige su renuncia, luego de la muerte de la profesora María Chinchilla y las heridas de varios manifestantes contra el régimen en manifestaciones del 25 de junio.2

Ante las anteriores misivas, a causa del descontento popular generalizado, y por el obvio cambio en la política exterior del gobierno de los Estados Unidos ante los regímenes dictatoriales centroamericanos que había apoyado hasta ese momento, Ubico decidió renunciar el 1 de julio de 1944, y lo hizo enviando la siguiente renuncia a la Asamblea Legislativa:3

Honorable Asamblea Legislativa: en vista de la intranquilidad pública provocada en esta capital por grupos de individuos y estudiantes que se encuentran, según dicen, en desacuerdo con el Gobierno que presido, me veo en el caso, para que la paz y el orden reinen en todo el país, a renunciar irrevocablemente al cargo de Presidente de la República ante esa Honorable Asamblea.

Jorge Ubico3

Ubico también publicó y distribuyó el siguiente manifiesto, que fue leído por varias personas en las esquinas de la Ciudad de Guatemala:4

El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del cargo de presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable.

Volveré así a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y experiencia en la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso.

Me retiro del poder dejando tras de mí una obra realizada que, si no llena ni hubiera llegado nunca a colmar mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no refutable del amor que como ciudadano profeso a mi patria y del cuidado que le dediqué como gobernante.

Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente, como yo, a una época tan preñada de dificultades y peligros; y me satisface poder asegurar que los que juzguen mi actuación hoy y mañana, con espíritu ecuánime y sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis pretensiones.

Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a la decisión de resignar el mando, pues, a pesar del pequeño número de quienes se rebelaron como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las peticiones que ellos me dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara al ejercicio de la presidencia. Así lo hice, enseguida, sin dudas ni vacilaciones, porque en ningún momento del lapso de mi mandato abrigué el propósito de afirmarme en el poder contra la voluntad de mis condicionales.

Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en cumplimiento de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que estuvo a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy sinceros por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.

Guatemala, 1. de julio de 1944

Jorge Ubico4

Los escritores liberales han dicho que Ubico renunció para evitar un inútil derramamiento de sangre en el país,5 mientras que los opositores al régimen indican que lo hizo para darle un escarmiento a Guatemala y que por eso dejó en su lugar a los tres militares más beodos e incompetentes de su plana mayor: Eduardo Villagrán Ariza, Federico Ponce Vaides y Buenaventura Pineda.6 Se ha rumorado que, cuando la situación estaba ya inclinándose a favor de la renuncia de Ubico Castañeda, los altos jerarcas del Ejército de Guatemala conferenciaron para determinar a quiénes nombrar para una comisión que le preguntara al presidente de la República a quién pensaba nombrar como su sucesor para tan alto cargo. Los militares determinaron que lo más prudente era comisionar para esto a los generales que tuvieran menos jerarquía dentro de la institución armada guatemalteca, y por ellos escogieron a Villagrán Ariza, Ponce Vaides y Pineda, quienes solicitaron la correspondiente entrevista con el presidente, la cual, aparentemente, transcurrió en términos como éstos:

—Permiso para hablar con el señor presidente.

Ubico Castañeda, quien acostumbraba a no apartar la vista de sus documentos mientras atendía a sus visitantes, contestó sin mirarles:

—Sí, ¿qué quieren?

Los generales, temerosos, continuaron:

—Entre los miembros de su plana mayor se quisiera saber, si en caso de que, ¡Dios no lo permita!, su excelencia llegara a faltar, quién consideraría usted que es el más apropiado para sucederlo.

Sin pensarlo siquiera, Ubico Castañeda levantó la vista un momento y, señalándolos con su pluma fuente, contestó:

—¡Ustedes tres! 

Ahora bien, lo más seguro es que Ubico tenía sus razones para renunciar; ya fuera por su precaria salud, o bien, por el deseo de emular al general Rafael Carrera y retirarse solamente para que el mismo pueblo lo llamara nuevamente para rescatar a la nación lo cierto es que solicitó al general Roderico Anzueto Valencia que le eligiera a tres generales para que lo sucedieran y éste eligió a aquellos que consideró que serían los más fáciles de manejar: Ponce Vaides, Villagrán Ariza y Pineda.5

Tras tomar posesión, el triunvirato militar emitió el siguiente manifiesto:7

El señor general de División don Jorge Ubico, Presidente de la República, animado hasta los últimos instantes de su inquebrantable amor a Guatemala, ha dispuesto renunciar irrevocablemente del alto cargo que ha venido desempenando y depositar interinamente el Mando supremo en un triunvirato militar, compuestos por los Generales Buenaventura Pineda, Eduardo Villagrán Ariza y Federico Ponce V., para que mantengan el orden y la tranquilidad mientras que el pueblo guatemalteco, en uso de sus legítimos derechos, designe a la persona que deba sustituirlo como Presidente de la República.

En tal concepto, los suscritos hemos asumido ya el Mando supremo de la República y conscientes de nuestras graves responsabilidades ante la patria, invocamos la cordura de nuestros conciudadanos para que, en estos momentos graves que vive el país, colaboren con nosotros, a fin de evitar una anarquía que sería de irreparables consecuencias.

Rogamos, pues, a todos los sectores sociales de la nación, que mantengan la mayor calma para que la paz no sea alterada y que todos los ciudadanos disfruten de sus derechos, conforme la ley, sin que haya necesidad de dictar medidas a que nos pudieran obligar las circunstancias.

Guatemala, 1 de julio de 1944.

        • Buenaventura Pineda
        • Eduardo Villagrán Ariza
        • Federico Ponce V.7

Se ha rumorado también que luego de emitir este manifiesto, los miembros de la Junta Militar, como primer acto oficial, se emborracharon para celebrar su buena fortuna.  Posteriormente, el 4 de julio, la Asamblea fue obligada prácticamente a tiros a aceptar la renuncia de Ubico y de los tres designados a la presidencia -que eran el general Demetrio R. Maldonado B., Carlos Herrera DoriónNota y general Pedro Reyes Reynelas- y a entregar el poder al nuevo primer designado, general Federico Ponce Vaides, dejando a sí al general Anzueto con un palmo de narices.3


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. pp. 52-53.
  2. Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  3. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 310.
  4. Ibid, pp. CLXXXI, CLXXXII.
  5. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.
  6. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  7. Méndez, Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945, p. CLXXXIII.