¿Qué era la política del “Gran Garrote” del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

The Big Stick in Latin America
El presidente Roosevelt y su política del “Gran Garrote” en el Caribe.

La política del “Gran Garrote” (o Big Stick) del presidente Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 1902 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.

Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del “derecho” de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe” y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:

“Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.”

La “Doctrina Monroe” afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase “América para los americanos“. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en “América para los estadounidenses“.

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump.


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20 de octubre de 1944: una revolución cívico-militar derroca al gobierno del general Federico Ponce Vaides

La Junta Revolucionaria de Gobierno. De izquierda a derecho: el capitán Jacobo Arbenz, el ciudadano Jorge Toriello y el mayor Francisco Javier Arana.  Imagen de la revista Life, tomada de Wikimedia Commons.

La “Revolución de Octubre” o “20 de octubre”, fue un movimiento cívico-militar ocurrido el 20 de octubre de 1944  que derrocó al Gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides.

Aprovechando la debilidad de la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company por estar inmersa en la Segunda Guerra Mundial, el descontento de la población guatemalteca con el gobierno liberal totalitario del general Jorge Ubico se manifestó cada vez con mayor fuerza, hasta obligarlo a renunciar el 1 de julio de 1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.

El triunvirato debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el gobierno de Ubico para exigir a la Asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario. Al momento de que los diputados estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes nombrar a Federico Ponce como presidente y luego desalojar el hemiciclo parlamentario, los diputados por la presión de los militares, nombraron en sesión cerrada a Ponce como presidente, el 4 de julio de 1944.

Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a conspirar contra el Gobierno de Ponce. Contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición unos tanques de combate y entre la medianoche del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, empresarios, militares y obreros derrocaron al gobierno de Ponce Vaides por la fuerza utilizando armas que miembros del ejército proporcionaron a los alzados.

Los cabecillas de la revolución le pidieron su renuncia por teléfono al general Ponce y, una vez lograda, formaron la junta de gobierno, integrada por Toriello, Arbenz y Arana.

Contrario a lo que se ha hecho ver en la historia moderna de Guatemala, la Revolución de Octubre no fue un movimiento comunista en favor de las masas mayoritarias, sino que fue un alzamiento urbano que aprovechó la debilidad del gobierno liberal para conseguir un cambio en la forma en que se gobernaba en el país, tras casi cien años de prolongadas dictaduras.  Entre los alzados había criollos conservadores, obreros y estudiantes universitarios, muchos de los cuales provenían de las clases más pudientes del país.  Fue hasta que llegó el coronel Jacobo Arbenz al gobierno en 1951 y empezó el ataque frontal contra los monopolios de la transnacional United Fruit Company que la propaganda macartista estadounidense declaró a Guatemala como una amenaza comunista para el continente.

BIBLIOGRAFIA:

 

4 de julio de 1944: el triunviro general Federico Ponce Vaides obliga a la Asamblea Legisltiva a nombrarlo presidente interino

 

Retrato del general Federido Ponce Vaides durante su corta presidencia.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la opinion popular la Revolución de Octubre de 1944 no derrocó al general Jorge Ubico, sino que a su sucesor, el general Federico Ponce Vaides.

Debido a que los Estados Unidos estaban inmersos en la Segunda Guerra Mundial, Ubico no contaba con su principal aliado, la United Fruit Company, ya que ésta había tenido que proporcionar a la marina estadounidense su flota mercante “Great White Fleet” y estaba sufriendo pérdidas considerables cuando los alemanes hundían sus buques.  Ubico entonces perdió el control de la situación en Guatemala ante una ola de protestas contra su régimen y prefirió renunciar el 1 de julio de 1944, antes que se produjera una guerra civil.

En su lugar, dejó a los tres militares de menor capacidad: Federico Ponce, Trinidad Oliva y Buenaventura Pineda, en lo que algunos historiadores consideran como un castigo para Guatemala por pedirle su renuncia, y otros como un juego politico de Roderico Anzueto, quien pensaba utilizar a los triunviros a su antojo.

Ya en el poder, a los triunviros les correspondía llamar a elecciones, lo cual fue aprovechado por los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar el gobierno de Ubico para exigir a la asamblea que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario. Llegaron incluso a enviar comisiones para ir a traer a cada uno de los diputados que faltaban para hacer quorum a su casa de habitación. Ya con los diputados necesarios, el acto de la Asamblea Legislativa se estaba desarrollando con toda intensidad, cuando ingresó al recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de Cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y ordenaron a todos los presentes desalojar el recinto. Tras el desalojo forzado de la Asamblea, los militares impidieron a los diputados que se retiraran, y éstos designaron al general Ponce Vaides como presidente, en una sesión a puerta cerrada. A los pocos días de haber llegado al poder, el nuevo presidente obligó a los indígenas que vivían en la capital del país a desfilar con garrotes para intimidar a la población civil.

El gobierno de Ponce sería derrocado el 20 de octubre de 1944 en la llamada “Revolución de Octubre”.


BIBLIOGRAFIA:

1 de octubre de 1944: el gobierno del presidente interino general Federico Ponce Vaides asesina al periodista Alejandro Córdova, fundador y director del periódico “El Imparcial”

1octubre1944
El famoso Muñequito de “El Imparcial”, obra de Alfonso Campins Raymundo.  El logo con el quetzal estilizado fue obra de Carlos Mérida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre 1840 y 1944, solamente durante el gobierno del general José María Reina Barrios (1892-1898) hubo verdadera libertad de prensa.  Todos los periódicos repetían la historia oficial y adulaban al presidente de turno, ya fuera conservador (como el general Rafael Carrera o el Mariscal Vicente Cerna) o liberal (como el general J. Rufino Barrios, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y el general Jorge Ubico).  El fin de la libertad de prensa se puede ver muy bien en las publicaciones de la revista “La Ilustración del Pacífico” de 1897-98, en la cual al principio se hace una dura crítica a las políticas económicas del gobierno de Reina Barrios, pero luego de la disolución de la Asamblea Legislativa el 31 de mayo de 1897, ya solamente se hace crítica literaria de poemas superficiales.  De hecho, la revista reportó muy superficialmente las revoluciones de 1897 meses después de que ocurrieron y no hace mención alguna del magnicidio perpetrado contra el presidente el 8 de febrero de 1898.

Durante el breve gobierno de Carlos Herrera hubo nuevamente libertad de expresión, pero esto duró solamente entre 1920 y 1921.  Luego, el gobierno de Lázaro Chacón toleró la libertad de prensa, pero todo terminó en diciembre de 1930, cuando tuvo que renunciar por un derrame cerebral.

Con la entrada al poder del general Jorge Ubico en 1931 se regresó al sistema totalitario de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y toda la prensa pasó a repetir la versión oficial.  Entre los periódicos que se plegaron a esta nueva forma de periodismo estuvieron “Nuestro Diario” de Federico Hernández de León y “El Imparcial” de Alejandro Córdova. Incluso el mismo Miguel Angel Asturias se dedicó a adular al régimen desde su programa radial “Tribuna del Aire”.  Por cierto, que Hernández de León pasó de ser un perseguido y prisionero político de Estrada Cabrera, a ser uno de los principales aduladores del general Ubico, llegando incluso a escribir la serie de “Viajes Presidenciales” en las que relata las incidencias de las visitas departamentales que hacía Ubico.

Tras la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944, la prensa se sacudió un poco la mordaza y Alejandro Córdova adoptó un papel protagónico en el congreso pidiendo que se nombrada al doctor Carlos Federico Mora como presidente interino y luego criticando el régimen del presidente interino, general Federico Ponce Vaides.  Debido a esto, en la madrugada del 1 de octubre de 1944, cuando Córdova y el industrial Fredy Koenisberger (propietario de la ferretería “El Candado Dorado“) regresaban a su casa en la Villa de Guadalupe a eso de las 3 de la madrugada, fueron asesinados por agentes del gobierno.

Los autores materiales del atentado (Federico Paiz Madrid, Luis Ochoa del Cid y José Manuel Herrera Muñoz) fueron capturados después de la revolución del 20 de octubre.  Madrid murió en el enfrentamiento con la policía, mientras que Ochoa y Herrera fueron condenados a largas penas de cárcel.  En cuanto a Córdova, éste pasó a la posteridad como un mártir de la Revolución de Octubre, a pesar de haber sido uno de los principales aduladores del régimen ubiquista.


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28 de julio de 1889: nace el eminente médico y catedrático Carlos Federico Mora

El doctor Carlos Federico Mora Portillo fue hijo de Ángela Portillo y de Enecón Mora y realizó sus estudios de secundaria en la Escuela Politécnica y en el Instituto Nacional Central para Varones y sus estudios de Medicina en la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia en la Ciudad de Guatemala.  Se graduó de médico el 24 de abril de 1916 con su trabajo de tesis “Consideraciones médico-legales sobre el Código Penal de Guatemala”, la cual mereció el segundo lugar del Premio “José Felipe Flores” que otorgaba esa facultad en honor a uno de los mejores médicos coloniales de Guatemala.

Mora estuvo becado en México, donde efectuó investigaciones contra la rabia y luego prestó servicio médico militar en Puerto Barrios y en el Puerto de San José; luego cursó un posgrado en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, donde empezó su formación en ciencias de la conducta y trabajó con John B. Watson, quien influyó en su enfoque experimental de la psiquiatría. Después continuó sus estudios en el Instituto de Medicina Legal de Psiquiatría, de París, Francia, y en Roma, en donde estudió la Psicología de los delincuentes. Entre sus profesores estuvieron también Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Alfred Adler y Julio von Jauregg (ganador Premio Nobel de Medicina de 1927).

Al regresar a Guatemala fue nombrado director del Asilo de Alienados, donde se desempeñó de 1923 a 1927. En ese período inició la terapéutica psiquiátrica en el país, y empleó métodos como el absceso de fijación, la hidroterapia, la hipnosis y la malarioterapia —técnica desarrollada por von Jauregg y que utilizaba la fiebre provocada por la malaria para tratar la parálisis general progresiva—. Asimismo, introdujo en el país el uso de las camisas de fuerza.

Estuvo activo también en la docencia: creó la Dirección General de Educación y el Consejo Nacional de Educación y promovió la Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República, aprobada en 1927, la cual fue el antecedente de lo que sería el escalafón magisterial.

Fundó el servicio de Identificación en la Dirección General de la Policía y en 1927 fue trasladado a Hamburgo, Alemania, donde fue cónsul y embajador de Guatemala. Poco después, regresó al país y fue nombrado Ministro de Educación; en diciembre de 1930, formó parte del grupo de médicos que reconocieron al general Lázaro Chacón cuando éste sufrió un derrame cerebral en diciembre de ese año, y que lo obligó a renunciar a la presidencia. ​ En 1932 estableció la cátedra de Psicología en la Escuela Facultativa de Medicina, así como Medicina Legal en la Facultad de Derecho y Notariado, todo esto mientras estuvo trabajando en el “Asilo de Alienados” (como se le llamaba entonces al hospital psiquiátrico).

En junio de 1944 fue parte de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala; este documento fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1.º de julio de 1944.

Ubico dejó en su lugar a un triunvirato militar encabezado por el general Federico Ponce Vaides, quien debía llamar a elecciones. El pueblo se presentó a las instalaciones de la Asamblea Legislativa y exigió que se designara al Dr. Mora como el presidente interino; pero su nombramiento no se llegó a dar ya que Ponce Vaides envió un destacamento militar que desalojó la sala con amenazas de disparar, y luego obligó a los miembros de la Asamblea a nombrar al propio Ponce Vaides como Presidente del Arepública.

Su larga y fructífera carrera como docente universitario la mantuvo hasta 1970. Entre sus estudiantes estuvo el médico Augusto Aguilera, el primer psiquiatra infantil del país.

El doctor Federico Mora falleció el sábado 9 de septiembre de 1972, a los 83 años, víctima de un accidente cerebrovascular y fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.

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4 de julio de 1944: fuerzas del ejército desalojan la Asamblea Legislativa por orden de Federico Ponce Vaides quien se autonombra presidente de Guatemala

 

Retrato del general Ponce Vaides, cuando era presidente de Guatemala. Tomado de Wikimedia Commons.

Tras la renuncia del general Jorge Ubico, se instituyó un triunvirato militar conformado por los generales Federico Ponce Vaides, Buenaventura Pineda y Eduardo Villagrán Ariza.  Existen varias versiones sobre por qué Ubico nombró a los tres generales más incapaces y beodos de su ejército y he aquí algunas hipótesis:

  1. El coronel Roderico Anzueto los eligió para poder manejarlos a su sabor y antojo luego de la renuncia de Ubico.
  2. Los generales únicamente fueron a consultare a Ubico sobre su estado de ánimo, pero don Jorge creyó que iban a pedirle la renuncia y se las tiró, diciéndoles: “¡Allí está esa su m#$@!”
  3. Ubico nombró a los tres generales como una burla al pueblo luego de su renuncia.  Cuando los generales llegaron a preguntar quien podría sucederlo el les contestó: “¡ustedes tres!”

Sea como fuere, el 4 de julio se hizo una sesión en la Asamblea Legislativa en donde el grupo de estudiantes universtarios de las diferentes escuelas facultativas de la Ciudad de Guatemala exigían que se nombrara como presidente al doctor Carlos Federico Mora.  El director del periódico El Imparcial, Alejandro Córdova dio un discurso apoyando al estudiantado dejando por un lado trece años de sumisión al gobierno ubiquista, razón por la cual, Pone Vaides ordenaría su asesinato unos días más tarde.

En medio de la discusión se presentó un batallón del ejército comandado por el entonces capitán Jacobo Arbenz, el que desalojó a los presentes disparando al aire.  La Aamblea fue entonces forzada a nombrar a Ponce Vaides como presidente en lugar de Ubico.

Se dice que Arbenz renunció al ejército tras este hecho y empezó a trabajar en la clandestinidad para derrocar al gobierno de Ponce Vaides, el cual fue derrocado finalmente tras la revolución del 20 de octubre de ese año, dirigada por Arbenz (que representaba a los oficiales egresados de la Escuela Politécnica), por el mayor Francisco Javier Arana, que representaba a los oficiales de línea del ejército (es decir, a los que no tenían estudios en la Politécnica) y por el ciudadano Jorge Toriello Garrido (representante de los criollos conservadores).

BIBLIOGRAFIA:

 

 

1 de julio de 1944: el general Jorge Ubico renuncia a la presidencia de Guatemala

1julio1944
El general Jorge Ubico durante uno de sus viajes presidenciales a Retalhuleu.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los gobiernos más recordados por muchos guatemaltecos es el del general Jorge Ubico Castañeda, el cual (como todos los gobiernos que marcaron época) es añorado por los grupos sociales a los que favoreció y vilipendiado por los grupos a quienes afectó.

Ubico llegó al poder tras una serie de golpes de estado que siguieron a la renuncia del general Lázaro Chacón en diciembre de 1930 tras sufrir un derrame cerebral.  Los presidentes que se sucedieron tardaron solamente unos cuantos días en el poder porque fueron derrocados por golpes militares o no fueron reconocidos por el gobierno de los Estados Unidos, entonces con fuertes inversiones en el enclave bananero en Izabal de la United Fruit Company.

En el aspecto económico, el gobierno ubiquista fue muy eficiente para sus correligionarios y allegados:  habiendo recibido el poder en medio de la Gran Depresión, impulsó una política de austeridad que incluyó la eliminación de numerosos municipios para reducir el gasto público, y la derogación del Reglamento de Jornaleros que obligaba a los indígenas a trabajar jornales en las fincas cafetaleras desde el gobierno de Barrios.  Ubico sutituyó el reglamento por las leyes de Vagancia y de Vialidad, las cuales hacían aún más difícil las condiciones laborales de los indígenas, obligándolos a trabajar jornadas más extensas y largas y colocándolos a merced de los cafetaleros.

Ubico era miembro de una de las familias de más prestigio en la época liberal.  Su padre, Arturo Ubico Urruela, fue presidente de la Asamblea Legislativa durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, y gracias a ello Ubico tuvo un ascenso meteórico. En la región de la Verapaz, Ubico conservaba fuertes nexos con los colonos alemanes que se habían establecido allí durante el gobierno de J. Rufino Barrios, pues fue Jefe Político de la región durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Al mismo tiempo, el presidente tenía un fuerte apoyo de la united Fruit Company, a cambio de protección militar y política para evitar que hubiera huelgas de los trabajadores o que se formaran sindicatos.

La Segunda Guerra Mundial obligó a Ubico a tomar una decisión entre la United Fruit Company y la Colonia Alemana, y tras el ataque de Pearl Harbor en 1941, se vio obligado a expulsar a los alemanes de la Verapaz y a expropiarles sus fincas.   Los Estados Unidos pusieron bases militares en La Aurora, Escuintla e Izabal y la flota de la bananera, que tenía el monopolio del transpote marítimo en el país, fue utilizada para transporte de pertrechos de guerra y tropa.

En 1944, surgió un movimiento popular en la ciudad de Guatemala encabezado por maestros, obreros y estudiantes univesitarios. Inicialmente Ubico reprimió el movimiento como acostumbraba, pero la imagen de un gobierno represivo en medio de la lucha por la libertad con la Alemania nazi y la Italia fascista no convenía a la política del gobierno estadounidense de Roosevelt y Ubico no tuvo el apoyo estadounidense.

Cuando se dio cuenta de que la situación se le escapaba de las manos, Ubico prefirió renunciar y evitar un derramamiento de sangre como el que hubo en 1920 cuando el lienciado Manuel Estrada Cabrera (mentor de Ubico) se resistió a renunciar y hubo combates durante la llamada Semana Trágica.  El 1 de julio de 1944 Ubico presentó su renuncia y dejó el poder en un triunvirato encabezado por el general Federico Ponce Vaides. Por cierto que Ubico no quiso renunciar el 30 de junio pues esa era una fecha sagrada para los presidentes liberales:  el aniversario del triunfo de la Reforma Liberal de 1871.

El manifiesto de renuncia del general Ubico decía así:

Manifiesto del general Jorge Ubico al pueblo de Guatemala

El día de hoy presenté a la Honorable Asamblea Legislativa la renuncia del cargo de presidente de la República. La presenté con carácter de irrevocable.

Volveré así a la vida privada, después de consagrar al servicio del país mis energías y experiencia en la vasta labor de dirección de un gobierno de orden y progreso.

Me retiro del poder dejando tras de mí una obra realizada que, si no llena ni hubiera llegado nunca a colmar mis aspiraciones de guatemalteco, es prueba no refutable del amor que como ciudadano profeso a mi patria y del cuidado que le dediqué como gobernante.

Jamás mis antecesores tuvieron que hacer frente, como yo, a una época tan preñada de dificultades y peligros; y me satisface poder asegurar que los que juzguen mi actuación hoy y mañana, con espíritu ecuánime y sereno, ajustarán su veredicto a la medida de mis pretensiones.

Un movimiento que empezaba a tomar caracteres de violencia, iniciado y proseguido hasta ahora por una minoría de los habitantes de la capital, me llevó a la decisión de resignar el mando, pues, a pesar del pequeño número de quienes se rebelaron como descontentos del régimen gubernativo, es manifiesto, en las peticiones que ellos me dirigieron, su deseo principal y unánime de que renunciara al ejercicio de la presidencia. Así lo hice, enseguida, sin dudas ni vacilaciones, porque en ningún momento del lapso de mi mandato abrigué el propósito de afirmarme en el poder contra la voluntad de mis condicionales.

Al cesar en las fatigas y sinsabores del elevado cargo que acepté en cumplimiento de un deber de ciudadano, hago expresa mi gratitud para el pueblo leal que estuvo a mi lado en circunstancias prósperas y adversas, lo mismo que para los funcionarios y empleados que me prestaron meritoria ayuda; y formulo votos muy sinceros por la ventura de mi patria y la armonía entre mis ciudadanos.

Guatemala, 1o. de julio de 1944

Jorge Ubico


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