10 de noviembre de 1793: se consagra el hasta entonces altar mayor de la Catedral de Notre-Dame de París a Sophia, la “Diosa de la Razón”; esta sería la inspiración de los liberales anticlericales guatemaltecos luego de la Independencia

Fiesta de la Diosa de la Razón, celebrada en la Catedral de Notre-Dame el 10 de noviembre de 1793. Grabado anónimo tomado de Wikimedia Commons.

Una de las facetas menos conocidas de la Revolución Francesa fue la descristianiación de Francia que se produjo luego del triunfo rebelde y que iba dirigido principalmente contra los miembros de la Iglesia Católica, aunque luego se propagó contra todas las iglesias cristianas.  Básicamente, lo que ocurrió fue que la población estaba harta de todos los privilegios de los aristócratas y de los miembros del clero y se rebeló contra ellos. (De hecho, todas las familias nobles francesas tenian entre ellos a un miembro importante del clero; muchas veces se trataba de un arzobispo, de un cardenal o incluso del mismo Papa).

La celebración a la Diosa de la Razón empezó en las provincias francesas luego de la Revolucion Francesa, principalmente en Lyon y en el Centro, organizadas por los representantes en misión, como una especie de cortejos carnavalescos y ceremonias iconoclastas que se radicalizaron al llegar a París y unirse a la fiesta de Libertad celebrada en la catedral de Notre-Dame.

El 10 de noviembre de 1793, la Convención proclamó a la “Diosa de la Razón”, quien fue identificada con la iconografía grecorromana de Sophia (“sabiduría”), y se eligió para personificarla a una mujer de ese nombre: Sophie Momoro, quien era esposa del impresor Antoine-François Momoro. Para rendirle culto a la nueva deidad, se le consagró el hasta entonces altar mayor de la catedral de Notre Dame.

Este hecho fue el primer movimiento anticlerical en Europa, pues aunque ya había habido una Reforma protestante, esta mantuvo básicamente toda la estructura del catolicismo cambiando solamente algunos aspectos de la doctrina.   Inspirados en este hecho, los criollos de America Latina abrazaron el anticlericalismo como su bandera para expulsar a los criollos aristocráticos y a los miembros del clero.  (En Guatemala, ocurría lo mismo que en Francia:  la poderosa familia Aycinena tenía en su seno al obispo Juan Francisco de Aycinena, quien era ademas el Marques de Aycinena, Rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de EStado de Negocios Religiosos).

La influencia de este hecho histórico en la vida guatemalteca no fue un caso aislado. Desde incluso antes de la Independencia de Centroamerica en 1821, la política de Guatemala ha estado influenciada por los grandes movimientos políticos e intelectuales que se han vivido.  Por ejemplo:

  • 1773: traslado de la capital del Reino de Guatemala de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asuncion luego del Terremoto de Santa Marta fue más un movimiento político que logístico, ya que estaba orientado a debilitar la posición de la Iglesia Católica en la región; de hecho, la ciudad habia sufrido dos devastadores terremotos en 1717 y en 1751, y habia sido reconstruida sin problemas.  En 1767 la expulsion de los jesuitas de todas las posesiones del rey de Espana, como resultado de la influencia de la Ilustración en la mentalidad de la Corona, había sido la primera advertencia contra las otrora poderosas órdenes.
  • 1829: inspirado en los movimientos intelectuales de la Ilustración y la Revolución Francesa, el general liberal Francisco Morazán expulsa del territorio centroamericano a las órdenes religiosas y al arzobispo de Guatemala, junto con los criollos aristócratas.
  • 1836:  el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez implementa la version del castellano de los Códigos de Livingston, los cuales fueron traducidos de los codigos que Edward Livingston había redactado en 1825 para el Estado de Louisiana, en los Estados Unidos.  Livingston, a su vez, se había basado en el Código Civil Frances, o Código de Napoleón, el cual es uno de los codigos civiles más influyentes de la historia y fue introducido por el Emperador Napoleón en 1804.  Estos códigos incluyeron entre otras cosas, el habeas corpus, los juicios de jurados, el matrimonio civil y el divorcio, lo que no fue bien recibido por la población rural guatemalteca, que era profundamente católica (aunque en su versión particular en sincretismo con sus propias creencias ancestrales).
  • 1839: los campesinos guatemaltecos derrocan al gobierno del Dr. Mariano Gálvez y luego expulsan al jefe de estado interino Carlos Salazar luego de un levantamiento guerrillero influenciado por el clero secular, el cual había inculcado entre la población la idea de que las nuevas leyes impulsadas por los liberales “herejes” estaban dirigidas a acabar con la población rural.
  • 1859:  durante la epoca expansionista del Imperio Británico, el enclave de Belice fue cobrando mucha importancia económica en la región centroamericana.  De esta forma, patrocinaron muchas guerras civiles en la región.  De hecho, como pago a cambio de armas que iban a servir para repeler una nueva invasión del filibustero estadounidense William Walker,  el gobierno del capitán general Rafael Carrera cedió en usufructo a los ingleses la región comprendida entre el río Belice, el río Sartun, Peten y el Mar Caribe.
  • 1903: se introduce la United Fruit Company en Guatemala, al mismo tiempo que el expansionismo estadounidense se propagaba por el América Latina.  La UFCO era tambien conocida como “El Pulpo” por su gran influencia en muchos de los gobiernos de America Latina de la primera mitad del siglo XX.  Tras la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial, el poderío económico y político de esta transnacional dominó la región por completo.
  • 1945: inspirado en el “New Deal” del gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos, los gobiernos de muchas partes del mundo introdujeron nueva legislación en beneficio de las clases medias urbanas.  En Guatemala, el gobierno revolucionario de Juan Jose Arevalo introdujo numerosas instituciones y legislaciones, entre ellas: Código de Trabajo, Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, y la libertad de asociación gremial.
  • 1954: el golpe de estado perpetrado por el Movimiento de Liberación Nacional contra el gobierno del coronel Jacobo Arbenz tuvo su inspiración en las corrientes anticomunistas y macartistas que se vivían en los Estados Unidos durante la Guerra Fria.
  • 1960:  tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, se empiezan a formar grupos guerrilleros comunistas en muchas partes del mundo.  Guatemala no fue la excepción, con la formación del primer brote rebelde el 13 de noviembre de 1960.
  • 1970: tras una derrota inicial de la guerrilla guatemalteca en el oriente de la Republica, surgen nuevos guerrilleros inspirados en la Primevera Francesa, un movimiento estudiantil de protesta contra la política del gobierno francés.
  • 1985: los gobiernos militares que habian gobernado a Guatemala desde 1954 auspiciados y patrocinados por los Estados Unidos aceptan transmitir el poder a la población civil.  Esto fue parte de un cambio en la política externa estadounidense para la region; los gobiernos militares cedieron a los civiles desde Guatemala hasta Argentina.
  • 1996: el gobierno de Alvaro Arzu privatiza las empresas estatales y acepta los convenios de globalización , argumentando que es en beneficio del consumidor.  Esta politica de globalizacion esta dictada por el Fondo Monetario Internacional y obliga a todos los gobiernos de la region a privatizar sus empresas estatales.

BIBLIOGRAFIA:

1 de abril de 1854: se manda a imprimir y publicar el concordato suscrito del 7 de octubre de 1852 entre la Santa Sede y la República de Guatemala

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Portada del Corcordato de 1852.  Imagen tomada del documento oficial.

Durante la existencia de la República de Guatemala los gobiernos se han ido de un extremo a otro. Tras la independencia se mantuvo la estructura colonial, pero esta fue rota en 1829 tras la invasion de los liberals comandados por Francisco Morazán, quien expulsó a los frailes de las órdenes regulares más importantes y a los aristócratas de la familia Aycinena, todos ellos los principals miembros del partido conservador.

El gobierno liberal impuesto por Morazán fue de corte anticlerical y se esforzó por separar a la Iglesia del Estado y de imponer leyes laicas. Pero los católicos campesinos de Guatemala no estuvieron de acuerdo con esto y se alzaron en armas, derrocando al gobierno liberal y llevando al poder al caudillo Rafael Carrera.

El gobierno de Carrera fue decididamente católico y nuevamente se unió el Estado con la Iglesia. De hecho, el 7 de octubre de 1852 se firmó el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregaba a la Iglesia la educación de la población guatemalteca, se le otorgaba un fuero especial a los clérigos y el estado se comprometía a respetar las propiedades de los eclesiásticos, todo a cambio de las indulgencies otorgadas a los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales heréticos.

El decreto había sido ratificado “el veinticuatro de diciembre del año de nuestro Señor mil ochocientos cincuenta y dos, trigésimo segundo de la independencia y Quinto de la creación de Guatemala en República soberana”.

El decreto por el cual se autoriza la publicación del Concordato fue emitido el 1 de abril de 1854 y textualmente dice así:

Palacio de Gobierno, Guatemala, abril 1 de 1854.

Habiéndose recibido en la secretaría del gobierno las letras apostólicas expedidas en roma el 3 de Agosto de 1853, conforimando el concordato celebrado con la Santa Sede y ratificado por ambas partes; siendo ya una ley de la República, el presidente tiene a bien acordar se imprima y publique en la forma acostumbrada, para su fiel y puntual observancia; y mediante a que debe tambien hacerse una publicación en la santa Iglesia Catedral, el ministro de gobernación y negocios eclesiásticos, poniéndose de acuerdo con el muy reverend arzobispo metropolitan, dispondrá lo conveniente para que tenga efecto este acto con la solemnidad que corresponde a su importancia. Comuníquense copias impresas del concordato al muy reverendo arzobispo, así como el contennido de esta disposición.

Pedro de Aycinena.

El asunto del fuero eclesiástico fue muy importante, ya que estableció que la autoridad eclesiástica era la única que continuaría conociendo las causas de los curas en material civil y criminal.

BIBLIOGRAFIA:

 

25 de marzo de 1650: la aparición de un “globo de fuego” llena de espanto a los pobladores de Santiago de los Caballeros de Guatemala

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Ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En su obra “Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala”, el historiador eclesiástico Domingo Juarros relata ciertos fenómenos celestes que se observaron en dicha ciudad en distintas épocas. Refiere Juarros que a partir de 1620 se vieron sobre la ciudad varios “globos de fuego”, y que se repitieron el 14 de abril de 1649, el 25 de marzo de 1650, el 20 de enero de 1681, en enero de 1688 y el 18 de septiembre de 1694.

Indica Juarros que dicho fenómeno para los habitantes de la Nueva Guatemala de la Asunción de principios del siglo XIX, “en que se halla la Física más bien cultivada en esta Metrópoli, nu hubiera ocasionado mayor asombro”, pero que paralos pobladores de la ciudad de Santiago de los Caballeros del siglo XVII fue motivo de pavor y espanto.

Este relato de Juarros data de 1808, lo que hace suponer que la educación de la colonia había avanzado y estaba abierta a las ideas de la Ilustración impuestas por la Corona Española a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

El “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala” fue impresa por primera vez en 1809, y luego apareció en 1810 en dos volúmenes de 385 y de 361 páginas. En ese obra, Juarros se basó en la obra de la Recordación Florida de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, cuyo manuscrito original consultó. Entre lo más curioso que reporta (dado que la creencia cristiana no lo aceptaba en la época en que realizó su obra) fue que en la región de Chiquimula era “indubitable que fue habida de monstruos gigantes, pues en la hacienda del Peñol se encontraron algunos esqueletos, cuyas [piernas] tenían de largo ya dos varas ya siete cuartas y en proporción eran los demás huesos”.

Notas curiosas sobre la obra de Juarros:

  • El autor Miguel Luis Amunátegui indica que en Guatemala únicamente existía una deficiente imprenta, a la que le tomó seis años imprimir los seis pequeños cuadernos que componían el primer volumen del “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala”.
  • En 1823 su obra fue traducida al inglés por John Baily quien luego la imprimió en Londres en 1857.
  • En Guatemala, la única edición que sobrevivió se encuentra en la Biblioteca Nacional, la cual tiene notas marginales del historiador Juan Gavarrete, aunque ahora está disponible en internet.

BIBLIOGRAFIA:

12 de marzo de 1873: queda suprimido y abolido el fuero eclesiástico, tanto en materia civil como criminal

Sacerdote guatemalteco alabando al Sagrado Corazon de Jesús en esta fotografía de Juan José de Jesús Yas de finales del siglo XIX.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Así como actualmente hay discusión sobre si debe mantenerse el fuero militar o no en Guatemala, en el siglo XIX, y en especial durante el gobierno conservador de Rafael Carrera se estableció el llamado fuero eclesiástico, por el cual gozaban de un trato privilegiado los miembros de la Iglesia Católica en cuestiones de derecho civil y criminal.  En el gobierno de Carrera la influencia de la Iglesia Católica en los asuntos de estado era innegable, al punto que el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez era miembro del gabinete de gobierno del presidente, y el Dr. y Obispo Juan José de Aycinena y Piñol era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos.

Dado que los miembros del partido conservador tenían fuertes nexos con los religiosos, especial los de las órdenes regulares, uno de los primeros actos oficiales del presidente J. Rufino Barrios al tomar el poder en 1873 fue el de ir retirando los privilegios de que gozaban los religiosos.  Así, con la colaboración del nuevo Ministro de Negocios Eclesiástico, Marco Aurelio Soto (a quien Barrios luego impondría y posteriormente derrocaría como presidente Honduras) decretaron la abolición del fuero eclesiástico el 12 de marzo de 1873, de acuerdo al siguientes decreto:

DECRETO N.° 92

Considerando: que los individuos del clero, como todos los ciudadanos en lo temporal deben estar sujetos a las leyes comunes, civiles y penales de la República, y solo gozar de los fueros que ellas establecen.

Considerando: que este principio de igualdad ante la ley y ante la justiciar reconocido en los países bien constituidos, que excluyen fueros privilegiados, lo está igualmente en el Concordato celebrado entre la Santa Sede y el Gobierno de la República; por tanto,

DECRETO:

  1. Quedan los eclesiásticos sin el privilegio del fuero, así en todo lo civil como en lo criminal.
  2. Se declaran vigentes los artículos 15 y 16 del Concordato celebrado con la Santa Sede en 7 de octubre de mil ochocientos cincuenta y dos, en los cuales se establece la supresión del fuero.
  3. En consecuencia, se dereoga en todas sus partes el decreto emitido el 31 de marzo de 1854.

Dado en Guatemala, a doce de marzo de mil ochocientos setenta y tres.

J. Rufino Barrios.

Marco A. Soto (Ministro de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos).

BIBLIOGRAFIA:

22 de febrero de 1851: luego de casi 75 años después del traslado de la capital a la Nueva Guatemala de la Asunción, finalmente se dedica el templo de San Francisco en la nueva capital con una celebración por el triunfo de Rafael Carrera en la batalla de La Arada

La Iglesia de San Francisco y su convent, ya converitdo en la Administración de Correos en 1892.  Nótese el alumbrado público, los rieles del tranvía y el poste de telégrafo frente al atrio de la iglesia.    Fotografía de Kildare y Valdeavellano, tomada de Guatemala Ilustrada.

Tras el terremoto de Santa Marta las órdenes regulares fueron obligadas por el Capitán General a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción, teniendo que abandonar sus fastuosos conventos y empezar de cero aunque sus edificios no estuvieran tan dañados. Los franciscanos construyeron una iglesia provisional en 1778 en la Calle Real y Calle de las Beatas que llamaron “Capilla Provisional de San Francisco el Viejo”.

La construcción y dedicacióm del tempo de San Francisco son el mejor ejemplo de las viscicitudes que atravesó la capital de Guatemala tras su traslado a la nueva ciudad. Las órdenes recibieron escaso apoyo económico de parte del Capitán General, y aunque los franciscanos tuvieron el diseño del nuevo templo y convento en 1788 no fue sino hasta en 1800 que pudieron empezar a construir, luego de haber recuperado todo lo que pudieron de los escombros de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros y de haber vendido parte de sus propiedades. El arquitecto español Santiago Marquí estuvo a cargo del proyecto inicialmente y alrededor de 1820, cuando la estructura estaba casi finalizada, solicitaron la autorización para construir las torres de los campanarios.

Los procesos de la Independencia de Centroamérica obligaron a suspender los trabajos; de hecho, cuando los liberales al mando de Francisco Morazán derrotaron a Mariano de Aycinena y los conservadores guatemaltecos en abril de 1829,​ el templo pasó a poder del clero secular, que estaba debilitado porque se eliminó también el diezmo obligatorio y los frailes franciscanos fueron expulsados del territorio centroamericano igual que el resto de órdenes regulares. Los soldados y oficiales liberales saquearon los tesoros del templo (por cierto, estos robos dieron lugar a la conocida frase chapina “se fue con Pancho”, que originalmente quería decir que se lo habían robado Francisco Morazán).

Tras el retorno al poder de los conservadores en 1840, y bajo el liderazgo del capitán general Rafael Carrera, las órdenes regulares retornaron a Guatemala y empezaron a prosperar nuevamente.​ Los terciarios franciscanos retornaron también y lograron finalizar la construcción del templo, el cual fue inaugurado en 1851 por el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez, para celebrar la victoria guatemalteca en la Batalla de la Arada.​ Las obras finales estuvieron a cargo de Miguel Rivera Maestre, pero el templo ya nunca tuvo campanarios.

Tras la muerte de Rafael Carrera en 1865, y luego de la Revolución Liberal de 1871, los franciscanos fueron expulsados de Guatemala nuevamente junto con el resto del clero regular en 1874 por el gobierno anticlerical de J. Rufino Barrios,​ y mientras que el templo fue entregado al clero secular, el resto de las instalaciones fueron confiscadas: el convento de los terciarios fue convertido en la oficina de Correos y la Aduana, y posteriormente albergó la Estación Sur del Ferrocarril, la Escuela número 2 y la cárcel de varones.

Los franciscanos retornaron a Guatemala en 1956 y en 1960 recuperaron el templo, pero no así el convent que ya no existía, pues había sido demolido por los terremotos de 1917 y 1918 y en su lugar se construyó el Palacio de la Policía Nacional durante el gobierno del general Jorge Ubico, el cual ahora funciona como el Ministerio de Gobernación. La cárcel era lo único que quedaba en pie del convento, pero fue demolido durante el gobierno del general Romeo Lucas García y el espacio sigue sin ocuparse hasta la fecha.

BIBLIOGRAFIA:

 

21 de febrero de 1768: arriba a la ciudad de Santiago de los Caballeros don Pedro Cortés y Larraz, tercer arzobispo de Guatemala

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Descripción gráfica de los curatos de San Pedro, Sololá, Panajachel y Atitlan según lo report el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en 1770.  Imagen tomada del Archivo General de Indias.

Fue el arzobispo Pedro Cortés y Larraz uno de los que más labor realize durante su trabajo episcopal, recibiendo una arquidiócesis casi en ruinas producto de las rencillas entre las ponderosas órdenes regulares de los dominicos y los franciscanos, y de la debilidad en que quedaron las doctrinas de indígenas cuando éstas pasaron de las órdenes regulares a un clero secular muy mal preparado.

Cortés y Larraz emprendió un viaje por toda su arquidiócesis para conocerla de primera mano y dejó para la posteridad una excelente descripción de la vida en el Reino de Guatemala en 1770.  Luego, tras el terremoto de Santa Marta de 1773, organizó al clero secular y rechazó el traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción que ordenó el Capitán General Martín de Mayorga, hasta que fue expulsado de la mitra en 1778.  Y también fue responsible de las únicas medidas sanitarias sensatas tomadas para reducir los nefastos efectos de la epidemia de tifo encemático que se produjo luego del terremoto en la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros.

Cortés y Larraz no quería venir a Guatemala originalmente.  Para que el lector se de una idea de por qué, a continuación reproducimos la narración que hace el historiador Federico Hernández de León de la llegada del arzobispo a su arquidiócesis:

E”l prelado había llegado a Guatemala desde la triste y soñolienta Zaragoza en España, de cuya catedral era reverendo canónigo. Por cierto que la noticia de su nombramiento le sonó a escopetazo disparado a mansalva.  Conversaba una tarde otoñal de 1766 con otro de los canónigos zaragozanos, cuando fue llamado violentamente al palacio arzobispal.  Acudió presuroso y allí fue notificado que Su Santidad, como premio a sus virtudes y talentos, lo agraciaba con la mitra guatemalteca.

No tenía muy buena fama la diócesis designada, por las noticias de alborotos y enredos que levantaban los mismos frailes, en sus rivalidades de dominicos y franciscanos, poniéndose de por medio los jesuitos, atizando los rencores de las dos comunidades magnas.  Por esto, a la muerte del arzobispo, doctor don Francisco José de Figueroa y Victoria, un viejecito ciego, de más de ochenta años, fue designado para sustituirlo el doctor don Pedro Marrón, doctoral de Toledo.  Pero el reverendo señor Marrón no aceptó y, de esa cuenta, la pedrada había sido dirigida al señor Cortés y Larraz.

Dejó el señor Cortés y Larraz la quietud beatífica de Zaragoza y se dirigió a México en donde fue consagrado.  Luego enfiló sus pasos a nuestras tierras y el 21 de febrero de 1768 entraba en la capital del reino, bajo el simbólico palio, a lomos de una burra pensativa y escoltado por una larga muchedumbre que le aclamaba a cada paso de la burra.  Salió a recibirlo hasta la puerta del palacio episcopal el señor dean y doctor don Francisco de Palencia, que fuera el encargado de soportar el peso arzobispal, desde la muerte de Figueroa y Victoria, en junio del año 65.  Al llegar el nuevo arzobispo, al lugar de su residencia, levantó en alto la mano con la señal de la cruz, y bendijo a la muchedumbre apiñada a su alrededor.”

BIBLIOGRAFIA:

 

6 de febrero de 1956: se aprueba la nueva Constitución de la República de Guatemala tras el triunfo del Movimiento de Liberación Nacional en 1954

La Basílica de Esquipulas en 1887.  Este templo fue muy importante para el Movimiento de Liberación Nacional, ya que el Cristo Negro fue nombrado comandante de la invasión y fue el estandarte del arzobispo Mariano Rossell.  Imagen tomada de Guatemala, the Land of Quetzal.

El gobierno de facto liberacionista, dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas, y que llegó al poder en Guatemala en 1954 luego del derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán con el apoyo de la Operación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) convocó a una Asamblea Constituyente que redactó una nueva constitución para la República, en sustitución de la aprobada por los gobiernos revolucionarios en 1945.

La nueva constitución fue aprobada el 6 de febrero de 1956 y luego promulgada el 1 de marzo de 1956, y fue escrita de forma que el país consiguiera una posición intermedia entre las reformas sociales y laborales que había decretado el período de la Revolución de Octubre y el retorno al sistema semifeudal que estaba vigente durante el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda.

Uno de los principales cambios fue que la nueva Carta Magna reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia Católica, con derecho a adquirir y disponer de sus bienes, autorizó el culto privado y público, admitió la enseñanza religiosa optativa en escuelas estatales y el derecho de asociación con propósitos religiosos pero con prohibición a intervención en política.  Todo esto, en reconocimiento a la intensa labor que desarrolló el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossel y Arellano en contra de las políticas anticlericales de los liberales y del que él consideraba como comunismo ateo del gobierno de Arbenz.

Pero el cambio en la política hacia la religión permitió tambien el ingreso de numerosas iglesias protestantes, con sede en los Estados Unidos en su mayoría.  Estas iglesias han proliferado considerablemente desde entonces, al punto que aunque la religión católica sigue siendo el grupo cristiano mayoritario en el país, las iglesias protestantes en su conjunto representan el 50% de los creyentes en Guatemala.

La Constitución de 1956 fue derogada en 1963, tras el golpe de Estado que el Ministro de la Defensa Enrique Peralta Azurdia perpetró en contra del entonces presidente Miguel Ydígoras Fuentes cuando este último insinuó que permitiría al expresidente revolucionario Juan José Arévalo ser candidato presidencial en las elecciones que se avecinaban.

BIBLIOGRAFIA: