17 de junio de 1843: el marqués de Aycinena protesta contra la formación de un gobierno unitario en Centroamérica tras haberlo apoyado a capa y espada en 1824

Plano original de la Mansión Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción.  Siendo la principal familia del Reino de Guatemala, los aycinena tuvieron un lugar privilegiado con su mansion ubicada en la Plaza de Armas, detrás del portal del Comercio.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la proclamación de la Independencia en 1821 y de la separación de Centro América del Primer Imperio Mexicano en 1823 se dividió la opinión respecto a la forma de gobierno. Esta fue una razón más para que se formaran los dos bandos criollos que aparecieron; los miembros del partido aristócrata o conservador abogaban por una forma de gobierno unitario, similar a la que había hasta entonces, mientras que los fiebres o liberales apoyaron la creación de una federación similar a la de los Estados Unidos.

Tras largas discusiones los liberales prevalecieron y se estableció la República Federal de Centro América, con cinco estados creados para halagar a los criollos que radicaban en ello y que tenían muy poco en común, salvo un resentimiento hacia las autoridades aristócratas que vivían en Guatemala cuyo líder, el marqués de Aycinena protestó contra la forma federativa y trató en vano de impedir que se implementara. El marqués escribió un folleto en los Estados Unidos contra la Constitución de 1824 que, por estar cubierto por un papel amarillo, se le llamó “El Toro Amarillo“. El líder liberal José Francisco Barrundia respondió a Aycinena, quien respondió con dos publicaciones más pero no logró su cometido.

La situación en Centroamérica cayó en una espiral destructiva que degeneró en la Guerra Civil Centroamericana, la expulsión de los aristócratas del territorio y la separación de la Federación. Para 1842 los aristócratas habían regresado al poder en Guatemala y la cuestión de la Unión Centroamericana resurgió. En abril de dicho año se reunió en Chinandega la Convención de los Estados centroamericanos, a la que asistieron El Salvador, Honduras y Nicaragua con la intención de formar un gobierno unitario para la región. Concluyeron que lo que había qué hacer era establecer un gobierno nacional provisorio nombrado por la Convención el cual sería ejercido por un Supremo Delegado quien, a su vez, nombraría a un Ministro de Relaciones Exteriores e Interiores y dispondría de una milicia nacional. A fin de lograr que el gobierno conservador en Guatemala aceptara lo estipulado en la Convención se propuso preparar lo necesario para establecer un Concordato con la Santa Sede y procurar del Gabinete de Madrid el reconocimiento de la independencia de Centro- América.

El Supremo Delegado fue Antonio José Cañas, quien inmediatamente envió una invitación al gobierno de Mariano Rivera Paz para que entrara en la Convención.
Era el gobierno unitario que tanto habían deseado los aristócratas guatemaltecos. Pero Guatemala presentó una respuesta del marqués Aycinena al licenciado don Francisco Castellón con fecha del 17 de junio de 1843 que leía:

“Mi gobierno se ve en la necesidad de reiterar la protesta que tantas veces ha hecho, de NO ESTIMAR POR OONVENIENTE NI PRACTICABLE en Centro América el establecimiento de una forma de gobierno unitario, porque esto no haría más que sumir al país en mayores desgracias de las que hasta ahora se han sufrido.”

El completo giro en la posición de Aycinena se debe a las persecuiones y expropiaciones contra los aristócratas que ocurrieron tras la invasión a Guatemala por las fuerzas de Francisco Morazán en 1829. En 1842, con el fuerte apoyo del general campesino Rafeal Carrera y la caída en desgracia de Morazán, los conservadores comprendieron que estaban mejor formando su propio estado, y así lo hicieron.

BIBLIOGRAFIA:

11 de junio de 1829: las nuevas autoridades liberales obligan al arzobispo Ramón Casaus y Torres y a la mayoría de ordenes regulares a salir al exilio

Antigua fuente que se encontraba en el atrio de la Iglesia de La Recoleccion en la Ciudad de Guatemala.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.

El general Francisco Morazán invadió a Guatemala luego de que el presidente Federal Manuel José Arce se aliara con los conservadores guatemaltecos y fuera separado de su cargo por estos tras el desastre militar de Milingo en 1827. Morazán se alzó con el triunfo el 12 de abril de 1829 y pocos meses después, dispuso salir de los principales aliados de los aristócratas: los frailes regulares y la cúpula del clero secular.

La noche del 10 al 11 de junio de 1829, llegaron sigilosamente los delegados de la autoridad al Palacio Arzobispal y sacaron al arzobispo Ramón Casaus y Torres todavía en camisa de dormir, lo obligaron a empacar y lo sacaron camino a la costa del Norte montado en una mula.  No les importó en lo más mínimo que la mañana era nebulosa y amenazaba lluvia.

Igual suerte corrieron los frailes de Santo Domingo, La Recolección y San Francisco; todos fueron enviados a Omoa, en fueron embarcados con destino a la Isla de Cuba, que todavía era posesión española y los recibió con los brazos abiertos.  Solamente se salvaron los frailes de la Merced y los hospitalarios de Belén quienes no participaban activamente en política.

Cuando llegó a la Habana Casaus y Torres se dedicó a buscar todos los medios para atacar a los liberales en el poder. Y fue tal la agitación causada en Guatemala gracias a la distribución de las pastorales que escribiera por los curas párrocos que predicaban en el área rural, que hubo revueltas indígenas en San Agustín Acasaguastlán y Zacapa.  La autoridad se vio así en un grave problema y tuvo que expedir un decreto por el declara al arzobispo enemigo de la Patria el 13 de junio de 1830:

1. — Se declara traidor a la patria al Arzobispo de Guatemala, fray Ramón Casaus.

2. — Se declara que el mismo Arzobispo ha perdido los derechos de ciudadano, conforme a lo dispuesto en el párrafo 1, artículo 20 de la Constitución federal.

3. — En consecuencia queda extrañado perpetuamente del territorio del Estado, y su silla
vacante.

4. — Mientras se provee canónicamente el Arzobispado, sus rentas entrarán a la tesorería.  Los bienes particulares de fray Ramón, serán ocupados con arreglo a lo dispuesto en el decreto de 23 de noviembre último.

5. — El Cabildo eclesiástico nombrará Vicario y Gobernador general del Arzobispado, arreglándose a lo dispuesto en el derecho canónico;  pero el que así fuere nombrado, no entrará a ejercer su cargo sin aprobación previa del gobierno.

6. — Es prohibida, de hoy en adelante toda comunicación con el expresado fray Ramón Casaus, a quien se considerará enemigo público.

7. — El gobierno cuidará de informar a Su Santidad sobre todo lo ocurrido, activando las
disposiciones prevenidas en el decreto de 5 de diciembre del año próximo pasado.

8. — El mismo gobierno hará imprimir y publicar los documentos principales que demarcan la conducta hostil del Arzobispo, a quien se le intimará el presente decreto.

Este decreto tambien dejo sin el beneficio del diezmo obligatorio al clero secular, dejando a los curas párrocos en situación muy difícil.  Pero a pesar de todo esto, siguieron azuzando el ánimo de los campesinos indígenas. Conforme pasó el tiempo el gobierno liberal fue poniendo de su parte para facilitar la labor de los curas; primero, cuando hizo negocios con los ingleses protestantes, y luego cuando estableció un impuesto individual excesivo para los indígenas y cuando promulgó los códigos de Livingston que autorizaban el matrimonio civil y el divorcio. Todo eso, aunado al resentimiento por la expulsión del arzobispo, hizo que estallara la revolución campesina en 1837 cuando el gobierno quiso imponer unos cinturones sanitarios para evitar la propagación de la epidemia del cólera, impidiendo que las comunidades rurales tuvieran acceso a sus fuentes de agua.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

26 de mayo de 1794: nace el doctor Mariano Galvez, quien fuera prócer de la Independencia y Jefe de Estado de Guatemala de 1831 a 1838

 

 

Escuela Facultatitva de Derecho y Notariado del Centro en 1907. Actualmente es el Museo de la Universidad de San Carlos y auí están sepultados los restos del Dr. Mariano Galvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando el doctor Mariano Gálvez estaba recién nacido fue abandonado en una canasta frente a la casa del sacerdote Toribio Carvajal, quien lo llevó a entregó en la casa de Gertrudis de Gálvez, cuya familia familia lo adoptó, le dio su apellido y educación. El nacimiento del Dr. Gálvez pudo haber ocurriedo ya sea el 29 de agosto de 1790 o el 26 de mayo de 1794, pero no se ha determinado con exactitud.

Gálvez estudió en el Colegio San José de los Infantes y luego en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en donde obtuvo su doctorado en leyes el 16 de diciembre de 1819. Su nombre principió a mencionarse en las reuniones políticas previas a la firma del acta de independencia el 15 de septiembre de 1821, cuando era consejero del Capitan General Gabino Gaínza. Durante los primeros años de la vida independiente, estuvo más ligado al Partido Conservador, e incluso fue de los entusiastas propulsores de la Anexión de Centroamérica a México luego de la independencia. Pero luego cambió al bando liberal, aunque los criollos liberales fiebres de la época le tuvieron aversión y desconfianza, y siempre lo consideraron, como un acomodaticio que había dejaba el bando de los serviles, en donde mejor encajaba, según ellos.

En 1825 se instaló el primer Congreso Federal, y Gálvez fue nombrado como su primer presidente; era tal su prestigio, que el presidente federal Manuel José Arce lo miraba con recelo, e intentó enviarlo a comisiones diplomáticas en el extranjero, pero Gálvez siempre logró evitar el destierro indirecto.​ Posteriormente, cuando ya Arce y los Aycinena habían sido desterrados de Centroamérica por el general Francisco Morazán, la Asamblea Nacional de Guatemala convocó a elecciones para el Estado de Guatemala, resultando electo José Francisco Barrundia. Sin embargo, éste no aceptó la elección por ya estar comprometido como Senador en la Asamblea. Tras darse esta situación, el 24 de agosto de 1831 la Asamblea eligió al Dr. Gálvez como Jefe del Estado de Guatemala quien también declinó la elección pero, no teniendo cargo alguno en el gobierno, la Asamblea lo obligó a tomar el cargo.

Gálvez gobernó el Estado de Guatemala a la sombra de la influencia de José Francisco Barrundia, quien se consideraba el adalid de los liberales y nunca confió en Gálvez. De hecho, Barrundia tuvo numerosos desaciertos que llevaron al partido liberal al colapso, siendo los principals la institución del tributo personal de los indígenas, la implementación del Código de Livingston (que enardeció a los campesinos indígenas en contra del gobierno) y pedirle ayuda al general guerrillero Rafael Carrera para derrocar a Gálvez.

Si bien Gálvez es considerado como un ejemplo de demócrata, la verdad es que para mantenerse el poder no tuvo problemas en establecer una política de tierra arrasada en el oriente del Estado para tratar de impedir el avance los guerrilleros campesinos comandados por Carrera.

Gálvez dejó el país tras su derrocamiento y vivió tranquilamente en México hasta su muerte. En Guatemala, su familia pasó penurias, e incluso uno de sus hijos murió en la más absoluta miseria siendo portero de una de las salas de apelaciones en la Ciudad de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

19 de mayo de 1828: el ex-presidente de la República Federal de Centro América, Manuel José Arce, es obligado a solicitar un salvoconducto para poder salir del Estado de Guatemala

Así lucía la Antigua Guatemala en 1827, cuando Arce se retiró del gobierno.  Pintura de George Ackerman.

El declive del general Manuel José Arce inició tras el desastre de las tropas a su mando en Milingo el 18 de mayo de 1827.  En tan solo un año fue obligado a dejar el mando supremo del ejército federal,  la Asamblea le aceptó la renuncia al cargo de presidente y se retiró a la Antigua Guatemala.

Ya en la Antigua, quiso recuperar el poder y así lo solicitó a la Asamblea, pero ésta no lo aceptó de Vuelta, dejando en su lugar a Mariano de Beltranena, quien había sido su vicepresidente.  Desalentado por este nuevo fracaso, Arce decidió dejar Guatemala y regresar a El Salvador, su estado natal, en donde intentaría reconciliarse con los criollos liberales.

En el camino hacia El Salvador, se encontró con un mercenario español de apellido Monge, quien montaba guardia en los caminos junto con su escolta por órdenes del gobierno federal.  Tras una tarde de amena conversación ambos personajes se despidieron y cada quién siguió su camino.  Pero al día siguiente, cuando Arce había retomado el camino hascia El Salvador, se aparecieron nuevamente los hombres de Monge, pero esta vez, exigiéndole que les presentara su pasaporte para poder continuar su camino.

Arce quedó estupefacto ante tal solicitud, no solamente porque él era el expresidente de la República Federal, sino porque ya habían matenido una larga conversación con Monge el día anterior.  Cuando se dió cuenta de que no se trataba más de que una maniobra de los miembros de la Asamblea para humillarlo, Arce mandó a uno de sus sirvientes de regresó a la Ciudad de Guatemala para que le consiguiera un salvoconducto para poder continuar su camino.

Aunque el sirviente cumplió con su encargo lo más rápido que pudo, Arce se vió oibligado a pernoctar en una causcha abandonada mientras esperaba, mientras escuchaba las burlas de Monge sobre su situación.  Finalmente, obtuvo el salvoconducto y pudo continuar su camino, pero ya nunca se recobraría de aquella humillación.

BIBLIOGRAFIA:

10 de noviembre de 1793: se consagra el hasta entonces altar mayor de la Catedral de Notre-Dame de París a Sophia, la “Diosa de la Razón”; esta sería la inspiración de los liberales anticlericales guatemaltecos luego de la Independencia

Fiesta de la Diosa de la Razón, celebrada en la Catedral de Notre-Dame el 10 de noviembre de 1793. Grabado anónimo tomado de Wikimedia Commons.

Una de las facetas menos conocidas de la Revolución Francesa fue la descristianiación de Francia que se produjo luego del triunfo rebelde y que iba dirigido principalmente contra los miembros de la Iglesia Católica, aunque luego se propagó contra todas las iglesias cristianas.  Básicamente, lo que ocurrió fue que la población estaba harta de todos los privilegios de los aristócratas y de los miembros del clero y se rebeló contra ellos. (De hecho, todas las familias nobles francesas tenian entre ellos a un miembro importante del clero; muchas veces se trataba de un arzobispo, de un cardenal o incluso del mismo Papa).

La celebración a la Diosa de la Razón empezó en las provincias francesas luego de la Revolucion Francesa, principalmente en Lyon y en el Centro, organizadas por los representantes en misión, como una especie de cortejos carnavalescos y ceremonias iconoclastas que se radicalizaron al llegar a París y unirse a la fiesta de Libertad celebrada en la catedral de Notre-Dame.

El 10 de noviembre de 1793, la Convención proclamó a la “Diosa de la Razón”, quien fue identificada con la iconografía grecorromana de Sophia (“sabiduría”), y se eligió para personificarla a una mujer de ese nombre: Sophie Momoro, quien era esposa del impresor Antoine-François Momoro. Para rendirle culto a la nueva deidad, se le consagró el hasta entonces altar mayor de la catedral de Notre Dame.

Este hecho fue el primer movimiento anticlerical en Europa, pues aunque ya había habido una Reforma protestante, esta mantuvo básicamente toda la estructura del catolicismo cambiando solamente algunos aspectos de la doctrina.   Inspirados en este hecho, los criollos de America Latina abrazaron el anticlericalismo como su bandera para expulsar a los criollos aristocráticos y a los miembros del clero.  (En Guatemala, ocurría lo mismo que en Francia:  la poderosa familia Aycinena tenía en su seno al obispo Juan Francisco de Aycinena, quien era ademas el Marques de Aycinena, Rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de EStado de Negocios Religiosos).

La influencia de este hecho histórico en la vida guatemalteca no fue un caso aislado. Desde incluso antes de la Independencia de Centroamerica en 1821, la política de Guatemala ha estado influenciada por los grandes movimientos políticos e intelectuales que se han vivido.  Por ejemplo:

  • 1773: traslado de la capital del Reino de Guatemala de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asuncion luego del Terremoto de Santa Marta fue más un movimiento político que logístico, ya que estaba orientado a debilitar la posición de la Iglesia Católica en la región; de hecho, la ciudad habia sufrido dos devastadores terremotos en 1717 y en 1751, y habia sido reconstruida sin problemas.  En 1767 la expulsion de los jesuitas de todas las posesiones del rey de Espana, como resultado de la influencia de la Ilustración en la mentalidad de la Corona, había sido la primera advertencia contra las otrora poderosas órdenes.
  • 1829: inspirado en los movimientos intelectuales de la Ilustración y la Revolución Francesa, el general liberal Francisco Morazán expulsa del territorio centroamericano a las órdenes religiosas y al arzobispo de Guatemala, junto con los criollos aristócratas.
  • 1836:  el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez implementa la version del castellano de los Códigos de Livingston, los cuales fueron traducidos de los codigos que Edward Livingston había redactado en 1825 para el Estado de Louisiana, en los Estados Unidos.  Livingston, a su vez, se había basado en el Código Civil Frances, o Código de Napoleón, el cual es uno de los codigos civiles más influyentes de la historia y fue introducido por el Emperador Napoleón en 1804.  Estos códigos incluyeron entre otras cosas, el habeas corpus, los juicios de jurados, el matrimonio civil y el divorcio, lo que no fue bien recibido por la población rural guatemalteca, que era profundamente católica (aunque en su versión particular en sincretismo con sus propias creencias ancestrales).
  • 1839: los campesinos guatemaltecos derrocan al gobierno del Dr. Mariano Gálvez y luego expulsan al jefe de estado interino Carlos Salazar luego de un levantamiento guerrillero influenciado por el clero secular, el cual había inculcado entre la población la idea de que las nuevas leyes impulsadas por los liberales “herejes” estaban dirigidas a acabar con la población rural.
  • 1859:  durante la epoca expansionista del Imperio Británico, el enclave de Belice fue cobrando mucha importancia económica en la región centroamericana.  De esta forma, patrocinaron muchas guerras civiles en la región.  De hecho, como pago a cambio de armas que iban a servir para repeler una nueva invasión del filibustero estadounidense William Walker,  el gobierno del capitán general Rafael Carrera cedió en usufructo a los ingleses la región comprendida entre el río Belice, el río Sartun, Peten y el Mar Caribe.
  • 1903: se introduce la United Fruit Company en Guatemala, al mismo tiempo que el expansionismo estadounidense se propagaba por el América Latina.  La UFCO era tambien conocida como “El Pulpo” por su gran influencia en muchos de los gobiernos de America Latina de la primera mitad del siglo XX.  Tras la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial, el poderío económico y político de esta transnacional dominó la región por completo.
  • 1945: inspirado en el “New Deal” del gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos, los gobiernos de muchas partes del mundo introdujeron nueva legislación en beneficio de las clases medias urbanas.  En Guatemala, el gobierno revolucionario de Juan Jose Arevalo introdujo numerosas instituciones y legislaciones, entre ellas: Código de Trabajo, Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, y la libertad de asociación gremial.
  • 1954: el golpe de estado perpetrado por el Movimiento de Liberación Nacional contra el gobierno del coronel Jacobo Arbenz tuvo su inspiración en las corrientes anticomunistas y macartistas que se vivían en los Estados Unidos durante la Guerra Fria.
  • 1960:  tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, se empiezan a formar grupos guerrilleros comunistas en muchas partes del mundo.  Guatemala no fue la excepción, con la formación del primer brote rebelde el 13 de noviembre de 1960.
  • 1970: tras una derrota inicial de la guerrilla guatemalteca en el oriente de la Republica, surgen nuevos guerrilleros inspirados en la Primevera Francesa, un movimiento estudiantil de protesta contra la política del gobierno francés.
  • 1985: los gobiernos militares que habian gobernado a Guatemala desde 1954 auspiciados y patrocinados por los Estados Unidos aceptan transmitir el poder a la población civil.  Esto fue parte de un cambio en la política externa estadounidense para la region; los gobiernos militares cedieron a los civiles desde Guatemala hasta Argentina.
  • 1996: el gobierno de Alvaro Arzu privatiza las empresas estatales y acepta los convenios de globalización , argumentando que es en beneficio del consumidor.  Esta politica de globalizacion esta dictada por el Fondo Monetario Internacional y obliga a todos los gobiernos de la region a privatizar sus empresas estatales.

BIBLIOGRAFIA:

14 de abril de 1829: tras la invasion de Francisco Morazán al Estado de Guatemala y la rendición incondicional del mismo, las autoridades del Estado y de la República Federal son reducidas a prisión

Celebración de los criollos aristocráticos tras la Independencia de Centroamérica en 1821.  Muchos de ellos serían enviados al exilio o despojados de su bienes tras la invasion de Francisco Morazán a la Ciudad de Guatemala en 1829.  Cuadro de Fernando Beltranena que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

El escritor Federico Hernández de León, en su obra “El Libro de las Efemérides” relata claramente la composición social de Centroamérica a principio de la vida Independiente y las razones por las que las rivalidades entre los criollos conservadores y liberales eran irreconciliables.

A continuación reproducimos  el relato que hace Hernández de León sobre los hechos ocurridos en la Nueva Guatemala de la Asunción, entonces capital de la República Federal y del Estado de Guatemala, tras la invasión del general liberal hondureño Francisco Morazán:

“En Centroamérica se vivía en un reino; las costumbres y las castas eran imitaciones de las peninsulares; se traían de allende el Atlántico las virtudes y los vicios; las tendencias y las aspiraciones; los prejuicios y los anhelos : de esta suerte, el afán de crear una nobleza se compaginaba con el espíritu de la época. Hoy nos parece pueril tal
afán; pero para aquellos días, era una obligada resultante. Y ya que no hubo procer capaz de dejar su simiente bajo el dombo de nuestro maravilloso cielo, los criollos que se veían en una situación económica desahogada, buscaron la manera de crear su aristocracia y de allí se originaron ‘las familias’.

Y la consecuencia se perfiló desde luego : una lucha de castas se fomentó, y en los instantes de las resoluciones reventaron las animosidades mantenidas. A la hora de la independencia, los miembros más salientes de las familias fueron corifeos de la obra redentora y la firma de don Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del pérfido Gaínza, en la famosa acta del 15 de septiembre de 1821. El señor de Beltranena
era por entonces un hombre cuarentón, abogado de los tribunales, que había pertenecido al Ayuntamiento y al consulado de comercio e integraba la diputación provincial. Su dicho en los instantes solemnes de la independencia tenía un
peso decisivo.

Y ya que me refiero en el presente capítulo a la muerte política, de don Mariano de Beltranera, debo decir que éste tuvo un gesto de noble altivez, que habrá de servir como \m ejemplo a imitar, por los ciudadanos que se encuentren en casos similares. Que
al fin y al cabo los vencedores militares podrán abatir los cuerpos, pero jamás podrán llegar al espíritu de los hombres dignos.

Entró el general Morazán en la plaza de Guatemala el 13 de abril de 1829, después de
firmarse la capitulación, por la cual el jefe vencedor garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados. Las tropas invasoras no pudieron ser detenidas y consumaron toda suerte de tropelías. Asaltaron las casas de los principales ciudadanos, se cometieron robos y asesinatos y durante muchos años se conservó el recuerdo de las infamias consumadas. La casa de Beltranena fué blanco de la barbarie: se rompieron las puertas y se realizó toda suerte de infamias.

Sin embargo, aquel mal se soportaba, como una consecuencia de la indisciplina de las tropas. Pero al día siguiente de ser ocupada la plaza, se citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República en receso, don Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder don Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, don Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado y otras altas individualidades de la política y la administración.

Cuando todos estos ciudadanos se encontraban en una sala del palacio, a donde llegaran
obedientes al llamado, amparados por los artículos de la capitulación y ajenos a toda acechanza, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial y, sin andarse con muchos requilorios, les hizo saber que quedaban presos ‘envirtud de haber roto la capitulación el general Morazán…” Fueron sacados y, puestos en medio de filas de gente armada, trasladados a los cuarteles y prisiones. Muchos se imaginaron que había llegado el último momento. Hubo quiénes pidieran confesores y que se les permitiera testar. ‘Las familias’ se alborotaron y, desde luego, con los antecedentes conocidos, calcularon
la inmensa tragedia que iba a desarrollarse.

En aquellos momentos trágicos, don Mariano no de Beltranena permaneció altivo, sereno, con la fuerza que da la seguridad de la propia obra. Y requiriendo recado de escribir, formuló la siguiente protesta, redactada en un tono de suprema dignidad. Dice así:

”Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía.

El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al gene-
ral de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado : que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias.

Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado.

Fui arrancado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel
por el mismo jefe y por un oficial subalterno.

Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la  ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas.

Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos.

En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

— (Firmado) M. Beltranena

— El Secretario de Estado y del despacho de relaciones inte-riores y exteriores, justicia y negocios eclesiásicos, (firmado) J. F. de Sosa.”

El encono político detuvo en las cárceles al señor de Beltranena: de la presidencia de la
República de Centro-América había pasado a una celda de presidiario. El señor don Manuel José Arce y don Mariano de Aycinena, se dirigieron al cabo, al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio. Morazán los oyó al transcurso de los meses, los puso en libertad y les expatrió con la condición precisa que no podían ocupar ningún terreno de Centro-América ni de México ; el buque los llevó a Nueva Orleans. En tanto don Mariano de Beltranena permaneció sereno, expuesto a las acometividades seguras y, cuando obtuvo la libertad, salió para la Isla de Cuba en donde murió, sin querer volver a la patria. Aún después de haber triunfado los conservadores y a pesar de las continuas insinuaciones para que volviese, el señor de Beltranena se mantuvo en el exilio.”

BIBLIOGRAFIA:

 

 

7 de abril de 1826: el Congreso de la República Federal de Centro América arrienda el edificio de la Universidad de San Carlos por una renta anual de 600 pesos

El edificio de la Universidad de San Carlos en 1875.  Usado por la Universidad, la Academia de Ciencias, el Congreso Federal de Centro Amériuca y la Escuela Facultativa de Dercho y Notariado, el edifio es actualmente el Museo de la Universidad de San Carlos.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.

El traslado de la capital de Guatemal a la Nueva Guatemala de la Asunción ordenado por el capitán general Martín de Mayorga en 1776 se llevó a cabo muy lentamente. Muchos de los edificios públicos y religiosos pasaron varias décadas en construcción y por ello, la capital estuvo muy mal preparada para resistir las tribulaciones y guerras que siguieron a la Independencia en 1821.

Así estaban las cosas en 1826, cuando tras la decision de formar la República Federal de Centro América, el primer congreso federal no tenia una sede adecuada.  Decidieron entonces arrendar el edificio de la Pontificia Universidad de San Carlos por una renta anual de seiscientos pesos.

La situación política de la región era muy inestable y no había recursos para construir un nuevo edificio para el congreso.  En 1829 el gobierno federal se desmoronó y el estado de Guatemala fue invadido por las fuerzas del general liberal Francisco Morazán quien expulsó a los aristócratas criollos que habían mantenido el poder federal hasta entonces. Curiosamente, tras el triunfo de Morazán los aristócratas fueron hechos prisioneros en el edificio de la Universdad porque todavía estaba funcionando allí el congreso federal.

El 1 de marzo de 1832 el gobierno del Estado de Guatemala disolvió la Universidad de San Carlos y la sustituyó por la Academia de Ciencias y estudios, a la cual le asignó la renta de 600 pesos anuales que le correspondía a la extinguida Universidad.

El congreso siguió ocupando el edificio de la Universidad hasta que la capital federal fue trasladada a San Salvador por Morazán.

BIBLIOGRAFIA: