10 de noviembre de 1793: se consagra el hasta entonces altar mayor de la Catedral de Notre-Dame de París a Sophia, la “Diosa de la Razón”; esta sería la inspiración de los liberales anticlericales guatemaltecos luego de la Independencia

Fiesta de la Diosa de la Razón, celebrada en la Catedral de Notre-Dame el 10 de noviembre de 1793. Grabado anónimo tomado de Wikimedia Commons.

Una de las facetas menos conocidas de la Revolución Francesa fue la descristianiación de Francia que se produjo luego del triunfo rebelde y que iba dirigido principalmente contra los miembros de la Iglesia Católica, aunque luego se propagó contra todas las iglesias cristianas.  Básicamente, lo que ocurrió fue que la población estaba harta de todos los privilegios de los aristócratas y de los miembros del clero y se rebeló contra ellos. (De hecho, todas las familias nobles francesas tenian entre ellos a un miembro importante del clero; muchas veces se trataba de un arzobispo, de un cardenal o incluso del mismo Papa).

La celebración a la Diosa de la Razón empezó en las provincias francesas luego de la Revolucion Francesa, principalmente en Lyon y en el Centro, organizadas por los representantes en misión, como una especie de cortejos carnavalescos y ceremonias iconoclastas que se radicalizaron al llegar a París y unirse a la fiesta de Libertad celebrada en la catedral de Notre-Dame.

El 10 de noviembre de 1793, la Convención proclamó a la “Diosa de la Razón”, quien fue identificada con la iconografía grecorromana de Sophia (“sabiduría”), y se eligió para personificarla a una mujer de ese nombre: Sophie Momoro, quien era esposa del impresor Antoine-François Momoro. Para rendirle culto a la nueva deidad, se le consagró el hasta entonces altar mayor de la catedral de Notre Dame.

Este hecho fue el primer movimiento anticlerical en Europa, pues aunque ya había habido una Reforma protestante, esta mantuvo básicamente toda la estructura del catolicismo cambiando solamente algunos aspectos de la doctrina.   Inspirados en este hecho, los criollos de America Latina abrazaron el anticlericalismo como su bandera para expulsar a los criollos aristocráticos y a los miembros del clero.  (En Guatemala, ocurría lo mismo que en Francia:  la poderosa familia Aycinena tenía en su seno al obispo Juan Francisco de Aycinena, quien era ademas el Marques de Aycinena, Rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de EStado de Negocios Religiosos).

La influencia de este hecho histórico en la vida guatemalteca no fue un caso aislado. Desde incluso antes de la Independencia de Centroamerica en 1821, la política de Guatemala ha estado influenciada por los grandes movimientos políticos e intelectuales que se han vivido.  Por ejemplo:

  • 1773: traslado de la capital del Reino de Guatemala de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asuncion luego del Terremoto de Santa Marta fue más un movimiento político que logístico, ya que estaba orientado a debilitar la posición de la Iglesia Católica en la región; de hecho, la ciudad habia sufrido dos devastadores terremotos en 1717 y en 1751, y habia sido reconstruida sin problemas.  En 1767 la expulsion de los jesuitas de todas las posesiones del rey de Espana, como resultado de la influencia de la Ilustración en la mentalidad de la Corona, había sido la primera advertencia contra las otrora poderosas órdenes.
  • 1829: inspirado en los movimientos intelectuales de la Ilustración y la Revolución Francesa, el general liberal Francisco Morazán expulsa del territorio centroamericano a las órdenes religiosas y al arzobispo de Guatemala, junto con los criollos aristócratas.
  • 1836:  el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez implementa la version del castellano de los Códigos de Livingston, los cuales fueron traducidos de los codigos que Edward Livingston había redactado en 1825 para el Estado de Louisiana, en los Estados Unidos.  Livingston, a su vez, se había basado en el Código Civil Frances, o Código de Napoleón, el cual es uno de los codigos civiles más influyentes de la historia y fue introducido por el Emperador Napoleón en 1804.  Estos códigos incluyeron entre otras cosas, el habeas corpus, los juicios de jurados, el matrimonio civil y el divorcio, lo que no fue bien recibido por la población rural guatemalteca, que era profundamente católica (aunque en su versión particular en sincretismo con sus propias creencias ancestrales).
  • 1839: los campesinos guatemaltecos derrocan al gobierno del Dr. Mariano Gálvez y luego expulsan al jefe de estado interino Carlos Salazar luego de un levantamiento guerrillero influenciado por el clero secular, el cual había inculcado entre la población la idea de que las nuevas leyes impulsadas por los liberales “herejes” estaban dirigidas a acabar con la población rural.
  • 1859:  durante la epoca expansionista del Imperio Británico, el enclave de Belice fue cobrando mucha importancia económica en la región centroamericana.  De esta forma, patrocinaron muchas guerras civiles en la región.  De hecho, como pago a cambio de armas que iban a servir para repeler una nueva invasión del filibustero estadounidense William Walker,  el gobierno del capitán general Rafael Carrera cedió en usufructo a los ingleses la región comprendida entre el río Belice, el río Sartun, Peten y el Mar Caribe.
  • 1903: se introduce la United Fruit Company en Guatemala, al mismo tiempo que el expansionismo estadounidense se propagaba por el América Latina.  La UFCO era tambien conocida como “El Pulpo” por su gran influencia en muchos de los gobiernos de America Latina de la primera mitad del siglo XX.  Tras la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial, el poderío económico y político de esta transnacional dominó la región por completo.
  • 1945: inspirado en el “New Deal” del gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos, los gobiernos de muchas partes del mundo introdujeron nueva legislación en beneficio de las clases medias urbanas.  En Guatemala, el gobierno revolucionario de Juan Jose Arevalo introdujo numerosas instituciones y legislaciones, entre ellas: Código de Trabajo, Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, y la libertad de asociación gremial.
  • 1954: el golpe de estado perpetrado por el Movimiento de Liberación Nacional contra el gobierno del coronel Jacobo Arbenz tuvo su inspiración en las corrientes anticomunistas y macartistas que se vivían en los Estados Unidos durante la Guerra Fria.
  • 1960:  tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, se empiezan a formar grupos guerrilleros comunistas en muchas partes del mundo.  Guatemala no fue la excepción, con la formación del primer brote rebelde el 13 de noviembre de 1960.
  • 1970: tras una derrota inicial de la guerrilla guatemalteca en el oriente de la Republica, surgen nuevos guerrilleros inspirados en la Primevera Francesa, un movimiento estudiantil de protesta contra la política del gobierno francés.
  • 1985: los gobiernos militares que habian gobernado a Guatemala desde 1954 auspiciados y patrocinados por los Estados Unidos aceptan transmitir el poder a la población civil.  Esto fue parte de un cambio en la política externa estadounidense para la region; los gobiernos militares cedieron a los civiles desde Guatemala hasta Argentina.
  • 1996: el gobierno de Alvaro Arzu privatiza las empresas estatales y acepta los convenios de globalización , argumentando que es en beneficio del consumidor.  Esta politica de globalizacion esta dictada por el Fondo Monetario Internacional y obliga a todos los gobiernos de la region a privatizar sus empresas estatales.

BIBLIOGRAFIA:

14 de abril de 1829: tras la invasion de Francisco Morazán al Estado de Guatemala y la rendición incondicional del mismo, las autoridades del Estado y de la República Federal son reducidas a prisión

Celebración de los criollos aristocráticos tras la Independencia de Centroamérica en 1821.  Muchos de ellos serían enviados al exilio o despojados de su bienes tras la invasion de Francisco Morazán a la Ciudad de Guatemala en 1829.  Cuadro de Fernando Beltranena que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

El escritor Federico Hernández de León, en su obra “El Libro de las Efemérides” relata claramente la composición social de Centroamérica a principio de la vida Independiente y las razones por las que las rivalidades entre los criollos conservadores y liberales eran irreconciliables.

A continuación reproducimos  el relato que hace Hernández de León sobre los hechos ocurridos en la Nueva Guatemala de la Asunción, entonces capital de la República Federal y del Estado de Guatemala, tras la invasión del general liberal hondureño Francisco Morazán:

“En Centroamérica se vivía en un reino; las costumbres y las castas eran imitaciones de las peninsulares; se traían de allende el Atlántico las virtudes y los vicios; las tendencias y las aspiraciones; los prejuicios y los anhelos : de esta suerte, el afán de crear una nobleza se compaginaba con el espíritu de la época. Hoy nos parece pueril tal
afán; pero para aquellos días, era una obligada resultante. Y ya que no hubo procer capaz de dejar su simiente bajo el dombo de nuestro maravilloso cielo, los criollos que se veían en una situación económica desahogada, buscaron la manera de crear su aristocracia y de allí se originaron ‘las familias’.

Y la consecuencia se perfiló desde luego : una lucha de castas se fomentó, y en los instantes de las resoluciones reventaron las animosidades mantenidas. A la hora de la independencia, los miembros más salientes de las familias fueron corifeos de la obra redentora y la firma de don Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del pérfido Gaínza, en la famosa acta del 15 de septiembre de 1821. El señor de Beltranena
era por entonces un hombre cuarentón, abogado de los tribunales, que había pertenecido al Ayuntamiento y al consulado de comercio e integraba la diputación provincial. Su dicho en los instantes solemnes de la independencia tenía un
peso decisivo.

Y ya que me refiero en el presente capítulo a la muerte política, de don Mariano de Beltranera, debo decir que éste tuvo un gesto de noble altivez, que habrá de servir como \m ejemplo a imitar, por los ciudadanos que se encuentren en casos similares. Que
al fin y al cabo los vencedores militares podrán abatir los cuerpos, pero jamás podrán llegar al espíritu de los hombres dignos.

Entró el general Morazán en la plaza de Guatemala el 13 de abril de 1829, después de
firmarse la capitulación, por la cual el jefe vencedor garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados. Las tropas invasoras no pudieron ser detenidas y consumaron toda suerte de tropelías. Asaltaron las casas de los principales ciudadanos, se cometieron robos y asesinatos y durante muchos años se conservó el recuerdo de las infamias consumadas. La casa de Beltranena fué blanco de la barbarie: se rompieron las puertas y se realizó toda suerte de infamias.

Sin embargo, aquel mal se soportaba, como una consecuencia de la indisciplina de las tropas. Pero al día siguiente de ser ocupada la plaza, se citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República en receso, don Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder don Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, don Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado y otras altas individualidades de la política y la administración.

Cuando todos estos ciudadanos se encontraban en una sala del palacio, a donde llegaran
obedientes al llamado, amparados por los artículos de la capitulación y ajenos a toda acechanza, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial y, sin andarse con muchos requilorios, les hizo saber que quedaban presos ‘envirtud de haber roto la capitulación el general Morazán…” Fueron sacados y, puestos en medio de filas de gente armada, trasladados a los cuarteles y prisiones. Muchos se imaginaron que había llegado el último momento. Hubo quiénes pidieran confesores y que se les permitiera testar. ‘Las familias’ se alborotaron y, desde luego, con los antecedentes conocidos, calcularon
la inmensa tragedia que iba a desarrollarse.

En aquellos momentos trágicos, don Mariano no de Beltranena permaneció altivo, sereno, con la fuerza que da la seguridad de la propia obra. Y requiriendo recado de escribir, formuló la siguiente protesta, redactada en un tono de suprema dignidad. Dice así:

”Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía.

El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al gene-
ral de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado : que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias.

Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado.

Fui arrancado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel
por el mismo jefe y por un oficial subalterno.

Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la  ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas.

Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos.

En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

— (Firmado) M. Beltranena

— El Secretario de Estado y del despacho de relaciones inte-riores y exteriores, justicia y negocios eclesiásicos, (firmado) J. F. de Sosa.”

El encono político detuvo en las cárceles al señor de Beltranena: de la presidencia de la
República de Centro-América había pasado a una celda de presidiario. El señor don Manuel José Arce y don Mariano de Aycinena, se dirigieron al cabo, al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio. Morazán los oyó al transcurso de los meses, los puso en libertad y les expatrió con la condición precisa que no podían ocupar ningún terreno de Centro-América ni de México ; el buque los llevó a Nueva Orleans. En tanto don Mariano de Beltranena permaneció sereno, expuesto a las acometividades seguras y, cuando obtuvo la libertad, salió para la Isla de Cuba en donde murió, sin querer volver a la patria. Aún después de haber triunfado los conservadores y a pesar de las continuas insinuaciones para que volviese, el señor de Beltranena se mantuvo en el exilio.”

BIBLIOGRAFIA:

 

 

7 de abril de 1826: el Congreso de la República Federal de Centro América arrienda el edificio de la Universidad de San Carlos por una renta anual de 600 pesos

El edificio de la Universidad de San Carlos en 1875.  Usado por la Universidad, la Academia de Ciencias, el Congreso Federal de Centro Amériuca y la Escuela Facultativa de Dercho y Notariado, el edifio es actualmente el Museo de la Universidad de San Carlos.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.

El traslado de la capital de Guatemal a la Nueva Guatemala de la Asunción ordenado por el capitán general Martín de Mayorga en 1776 se llevó a cabo muy lentamente. Muchos de los edificios públicos y religiosos pasaron varias décadas en construcción y por ello, la capital estuvo muy mal preparada para resistir las tribulaciones y guerras que siguieron a la Independencia en 1821.

Así estaban las cosas en 1826, cuando tras la decision de formar la República Federal de Centro América, el primer congreso federal no tenia una sede adecuada.  Decidieron entonces arrendar el edificio de la Pontificia Universidad de San Carlos por una renta annual de seiscientos pesos.

La situación política de la region era muy inestable y no había recursos para construir un nuevo edificio pra el congreso.  En 1829 el gobierno federal se desmoronó y el estado de Guatemala fue invadido por las fuerzas del general liberal Francisco Morazán quien expulsó a los aristócratas criollos que habían mantenido el poder federal hasta entonces. Curiosamente, tras el triunfo de Morazán los aristócratas fueron hechos prisioneros en el edificio de la Universdad porque todavía estaba funcionando allí el congreso federal.

El 1 de marzo de 1832 el gobierno del Estado de Guatemala disolvió la Universidad de San Carlos y la sustituyó por la Academia de Ciencias y estudios, a la cual le asignó la renta de 600 pesos anuales que le correspondía a la extinguida Universidad.

El congreso siguió ocupando el edificio de la Universidad hasta que la capital federal fue trasladada a San Salvador por Morazán.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

29 de marzo de 1838: tras derogar los códigos de Livingston por sus desastrosos resultados, se decreta que se mantenga la garantia del Habeas Corpus que estos estipulaban

Corte Municipal de Livingston, Izabal en 1887.  Este poblado costero fue llamado asi en honor a Edward Livingston, quien escbirió el código civl de Luisiana que tradujo Francisco Barrundia en 1832 y que el gobierno liberal de Mariano Galvez  intentó aplicar en Guatemala con desastrosos resultados en 1837.  Imagen tomada del libro “Guatemala, the land of Quetzal” de William T. Brigham.

La aplicación de los códigos de Livingston resultó desastrosa para el gobierno liberal de Mariano Gálvez, ya que la población indígena era profundamente católica (aunque con un elevado sincretismo con las tradiciones ancentrales de los pueblos nativos) y veía con recelo que hubiera casamiento civil, divorcio y juicios de jurados. Además, para ser efectiva, necesitaba que los ciudadanos tuvieran cierta preparación, algo por lo que las autoridades españolas nunca se habían preocupado.

He aquí como relata la malhadada implementación el renombrado historiador guatemalteco Federico Hernández de León en su obra “El Libro de las Efemérides”: “El primero de enero de […] 1837 se promulgaron los códigos de Lívingston, cuya traducción presentara [José Francisco] Barrundia a su amigo el doctor [Mariano] Gálvez, jefe del Estado de Guatemala. Los trabajos por imponer esas leyes, inadaptables a nuestros medios y a nuestras costumbres, se realizaron desde el año 1832, al poco tiempo de tener la jefatura el doctor Gálvez. El señor Barrundia era un iluso, en el sentido pleno de la palabra ; hombre que vivía con los pies en la tierra, y con la cabeza en la luna. Su prestigio de patricio le daba ejecutorias para imponer su voluntad y, en los días que se siguieron a la caída del régimen aristócrata, Barrundia fué un oráculo, un mentor, un guía, un punto convergente de todas las miradas y de todas las aspiraciones del partido liberal.

La manera de ser austera de Barrundia, su palabra sentenciosa, su manera de caminar, reposada y prosopopéyica, le daban cartel de super hombre. Nadie se atrevía a meterse en sú vida privada, que pasaba por un modelo de compostura y seriedad. De modo que, cuando en las asambleas de 1834 y 35, su palabra se levantó abogando por el establecimiento de los jurados y por la promulgación de los códigos de Lívingston no hubo más que atenderle y pasar por lo que pedía. Alguna resistencia razonada se opuso a la acerada voluntad del prócer ; pero al cabo, la debilidad dió paso a las innovaciones y, el patriarca de los liberales se salió con la suya, capricho que costó a la patria las más crueles desventuras.

Era imposible que nuestros pueblos pudieran aceptar, apenas salidos de un régimen de trescientos años, lleno de prejuicios y reservas, el sistema de organización social que suponía una obligada preparación. No quiso considerar Barrundia que el [indígena] estaba distanciado del cuákero, como el sol de la luna ; y la hecatombe hubo de sobrevenirse ruinosa, envolvente, mortal. El 6 de marzo el pueblo de San Juan Ostuncalco. en la región de Los Altos, compuesto en su totalidad de [indígenas], se levantó contra las autoridades que lo acoquinaban. Hubo asesinatos y una bullanga de todos los diablos. El gobierno ratificó sus temores y el doctor Gálvez comprendió que había pecado de dúctil y complaciente.”

Así entonces, a principios de 1838 se decidió derogar los citados aunque se mantuvo el derecho de la exhibición personal, o habeas corpus, dado que mantenerlo era muy importante, pues especificaba que ningun habitante del Estado de Guatemala podia ser ilegalmente detenido en prisión, y todos tenían derecho a ser presentados ante juez competente, quien en el caso debía dictar el auto de exhibición de la persona.

El decreto en mención fue publicado el 29 de marzo de 1838 y dice así:

Artículo 14: se conserva la garantía del habeas corpus tal cual está consignada en los códigos. Las cámaras de apelaciones y súplica, los magistrados de ellas, y los jueces de primera instancia tendrán las facultades que los mismos códigos daban sobre el particular, a las cortes de distrito y de apelaciones, y a los jueces de ellas. Cuando el auto de exhibición personal fuere negado por el juez de un distrito, o cuando este se halle impedido para concederlo, podrá ocurrirse al del distrito inmediato y esto lo expedirá.

BIBLIOGRAFIA:

 

17 de marzo de 1840: Francisco Morazán, entonces presidente de la República Federal de Centro América, invade a Guatemala por segunda vez

Ciudad de Guatemala vista desde el sur, aproximadamente en 1870.   Cuadro de Augusto De Succa tomado de Wikimedia Commons.

Francisco Morazán y Rafael Carrera fueron enemigos formidables, enfrentados por diferencias irreconliliables.  Morazán era descendiente de criollos de la región de Honduras, que había abrazado la causa liberal debido a que consideraba que los criollos aristocráticos y los jerarcas de la Iglesia Católica, todos ellos asentados en Guatemala, les habían estado explotando durante toda la época colonial.  Carrera, por su parte, era mestizo y había sido educado por los curas párrocos que lo ungieron como el elegido de la Santa Virgen María para salvar la verdadera religión frente a la amenaza de los liberals herejes.

Carrera inició su Carrera como jefe de guerrilleros, atacando las fuerzas del gobierno liberal de Mariano Gálvez, y gracias a su genio militar llegó a convertirse en el hombre fuerte de Guatemala, tras la caída de Gálvez.  Por el otro lado, Morazán llegó a ser presidente de la República Federal de Centro América por haber derrotado al gobierno conservador del Manuel José Arce y de Mariano de Aycinena luego de invadir Guatemala en 1829.

Cuando Carrera tomó el poder en Guatemal en 1838, los criollos liberales de Guatemala se refugiaron en el occidente del Estado y formaron su propio estado con la venia del presidente Federal, Morazán. Así nació el Estado de Los Altos, que desde un principio estuvo en constante pugna con el de Guatemala al punto que con la menor excusa se rompieron las hostilidades resultando en la reincorporación violenta de Los Altos a Guatemala el 29 de enero de 1840.

Ese fue el detonante de la inevitable confrontación entre Morazán y Carrera.  Enterado de la caída de Los Altos, Morazán emprendió la marcha sobre Guatemala al mando de mil trescientos soldados salvadoreños entrando al Estado el 17 de marzo de 1840 y aplicando la estrategia de tierra arrasada por todos los pueblos por donde pasaron.

En la Ciudad de Guatemala lo estaba esperando Carrera, quien fingió retirarse cuando entró el ejército morazánico.  En realidad se acantonó en la finca del Aceituno en las afueras de la ciudad y esperó a que los salvadoreños se confiaran en su supuesta victoria para contraatacar y vencerlos categóricamente el 19 de marzo.

Morazán tuvo que salir huyendo por El Incienso junto a treinta y cinco de sus allegados, gritando “¡Qué viva Carrera!” para salvar la vida, dejando a los soldados salvadoreños a su suerte.  Los guatemaltecos, hartos de Morazán fusilaron hata a los heridos.

Ese fue el fin de la carrera política de Morazán, quien se embarcó con sus allegados hacia el Perú el 5 de abril. Y al mismo tiempo, fue el principio de la de Carrera, quien sería el hombre fuerte de Guatemala hasta su muerte en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

Marzo de 1832: el gobierno liberal crea la Academia de Ciencias y Estudios en sustitución de la Pontificia Universidad de San Carlos

 

 

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Invitación an acto de graduación de la Universidad de San Carlos del bachiller Francisco García y Peláez (futuro arzobispo de Guatemala) en 1817. La invitación estaba escrita en latín y tenía una oración para el santo al que estaba dedicado el acto.  Imagen tomada de la invitación de García Peláez.

La Universidad de San Carlos de Guatemala, única institución pública de educación superior en Guatemala, ha pasado por varias transformaciones durante su existencia. Dejando por un lado la discusión de que si se trata o no de la misma institución que fue originalmente fundada en 1676, hoy hablaremos de una de las etapas menos conodicas de la Universidad: la Academia de Ciencias y Estudios que existió entre 1832 y 1840.

En 1832, luego de triunfar en la Guerra Civil Centroamericana, los criollos liberales se habían hecho con el poder en Centroamérica, aprovechando su poder para expulsar a los criollos conservadores aristocráticos de la región y saqueado los tesoros privados y religiosos de la ciudad de Guatemala. El nuevo gobierno liberal del Estado de Guatemala consiguió cierta tranquilidad y decidió restablecer la educación pública.

Para que el lector se de una idea de lo escaso de la preparación de la población  guatemalteca de la época, he aquí un listado de las instituciones disposibles para la educación primaria en la ciudad capital:

Para varones:

  • La escuela normal creada el 8 de marzo de 1831.
  • Tres escuelas de primeras letras fundadas en 1829.
  • Dos escuelas de primeras letras creadas por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy a finales del siglo XVIII
  • La escuela de primeras letras del convento de Belén

Para niñas:

  • Escuela del beaterio de Santa Rosa
  • Escuela del beaterio de Indias
  • Escuela del convento de Belén
  • Colegio La Presentación
  • La escuela de la parroquia de San Sebastián
  • La escuela en la parroquia de Candelaria.

Fuera de la capital solamente había escuelas para varones en la cabecera de cada uno de los seis departamentos que existían en ese entonces, y una más para niñas en las cuatro cabeceras que tenían título de ciudades.

La educación secundaria estaba en peores condiciones, ya que estaba concentratda en su totalidad en la ciudad de Guatemala, y era solamente para varones. Existían dos instituciones:

  • El Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba enfocadao a la liturgia, práctica pastoral y ejercicios de predicación.
  • El Colegio de Infantes, el cual estaba encargado del resto de la educación secundaria.

Para afrontar la educación superior, que había quedado a la deriva durante la Guerra Civil, el gobierno creó una Academia de Ciencias y Estudios la cual quedó a cargo del gobierno del Estado, y para que contara con las mejores posibilidades de éxito se estipuló incorporar a:

  • Todos los doctores, maestros y licenciados de la antigua Universidad de San Carlos.
  • Todos los abogados de los tribunals del estado, esten o no matriculados en su respectivo colegio.
  • Todos los licenciados y habilitados por el protomedicato para el ejercicio de la medicina y cirugía, y profesores de farmacia.
  • Todos lo que en adelante obtuvieran alguno de estos títulos conforme al nuevo arreglo de la instrucción pública.

Además se estipuló que una vez establecida la Academia, se consideraría suprimida la antigua Universidad y el colegio de abogados, que de hecho estaban casi disueltos debido a los desastres causados por la Guerra Civil Centroameriana y se refundieron en la misma los fondos y pertenencias de ambos cuerpos y sus obligaciones respectivas, en especial la que le tocaba al colegio de abogados, de dirigir la academia de derecho teórico-práctico que convirtieron en esa oportunidad en la cátedra de práctica forense.

La Academia de Ciencias y Estudios funcionó únicamente por cinco años, ya que la guerra civil que estalló en 1838 entre las autoridades liberales anticlericales y el campesinado católico alteró nuevamente la vida del Estado.

La Pontificia Universidad de San Carlos fue restablecida con sus estatutos y privilegios originales el 5 de noviembre de 1840, ya cuando el regimen liberal había colapsado, aunque ya solamente funcionaba en el Estado de Guatemala. Por su parte, el colegio de abogados fue restablecido por decretos del 23 de diciembre de 1851 y del 30 de octubre de 1852.

BIBLIOGRAFIA:

24 de febrero de 1832: tropas guatemaltecas al mando del general francés Nicolás Raoult derrotan al ex-presidente de Centro América Manuel José Arce en Escuintla de Soconusco

Mapa de Guatemala que todavía incluye a la region de Soconusco como parte del departamento de Quetzaltenango.  El poblado de Escuintla del Soconucsco aparece en el mapa como “Santo Domingo Escuintlo” a poca distancia del río Sintilapa, entonces frontera entre México y Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Manuel José Arce había sido el primer presidente de la República Federal de Centro América, pero tras aliarse con los conservadores guatemaltecos fue derrocado junto con ellos en 1829, y exiliado de la región por las fuerzas liberales del general Francisco Morazán.

Radicado primero en Estados Unidos, Arce se trasladó  posteriormente a México en donde publicó en su defensa una memoria de su gobierno y rechaza las acusaciones que le hacen los liberals centroamericanos.  Gracias esto, obtuvo el apoyo del gobierno mexicano para retomar el control de Centro América.  Sin embargo, sus esfuerzos pronto fueron derrotados por las fuerzas guatemaltecas comandadas por el general francés Nicolás Raoul, quienes habían sido enviado a la frontera entre México y Guatemala para detener la invasión que intentaba realizar Arce con la ayuda del gobierno de México.   Tras férreos combates en el poblado de Escuintla de Soconusco (región que en ese entonces todavía petenecía al estado de Guatemala), Arce fue vencido y su invasión fue abortada, lo que significó un importante triunfo para el régimen del presidente liberal Francisco Morazán, aunque ya para entonces la integridad de la República de Centro América se estaba resquebrajando y el propio Morazán estaba ocupado en restablecer el orden en El Salvador y Honduras.

Arce se mantuvo en el exilio y regresó a El Salvador, su tierra natal, en 1842 en donde vivió el resto de su vida, hasta que murió el 14 de febrero de 1847.  Su misa de difunto fue celebrada en el templo de San Francisco, y su féretro fue sepultado en la Iglesia de La Merced con los honores que les correspondían por haber sido presidente de Centro América.

BIBLIOGRAFIA: