5 de abril de 1844: Estados Unidos reconoce al Estado de Guatemala

El gobierno de los Estados Unidos notifica al Cónsul General, Antonio de Aycinena, del reconocimiento oficial al Estado Independiente de Guatemala

Descripción gráfica de como viajaba John Lloyd Stephens en Guatemala durante su visita oficial de 1840. Litografía del libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas, and Yucatan realizada por Frederick Catherwood compañero de viaje de Stephens.

Tras el desgaste provocado por la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos liberales y los criollos conservadores, el gobierno de Guatemala finalmente se estabilizó en 1840 cuando el general Rafael Carrera expulsó al presidente de El Salvador y expresidente de la Federación Centroamericana, el general Francisco Morazán, luego de que este hubiera invadido el país en represalia por la anexión violenta del Estado de Los Altos unos meses antes.1

Para entonces, las relaciones de Guatemala con el gobierno de la Corona Británica eran muy fuertes y los Estados Unidos (que en ese entonces eran sólo un conglomerado de antiguas colonias agrícolas) querían iniciar un acercamiento con la región. Por ello, el presidente Martin Van Buren envió a su emisario, John Lloyd Stephens a que realizara una visita de buena voluntad al gobierno de Carrera entre 1838 y 1840, y éste hizo un extenso reporte que no solamente describe la violenta guerra y a la inseguridad que se vivía en esos años sino que también los maravillosos sitios arqueológicos mayas de la región.2

Aunque había ya un Consulado de Guatemala en los Estados Unidos desde el gobierno de Monroe en 1824, este era del Estado de Guatemala, parte de la República Federal de Centro América. No fue sino hasta el 5 de abril de 1844 que los Estados Unidos reconocieron al Estado Independiente de Guatemala, y enviaron la notificación correspondiente al Cónsul General de entonces, Antonio de Aycinena.3,4

La fuerte injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país no inició en ese entonces. Era Inglaterra la que imponía su agenda, por medio de su embajador y las casas de préstamo de las familias Skinner y Klee. Fue hasta en 1898, cuando la deuda inglesa era agobiante para Guatemala5 que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera inició in acercamiento con los estadounidenses, que para entonces ha habían extendido su territorio hasta el Océano Pacífico y arrebatado las islas de Cuba y Puerto Rico a España.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  2. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  3. Spanger, G. The American Almanac and Repository of Useful Knowledge for the year 1853. Little, Brown and Company, Boston, 1853.
  4. U.S. Embassy in Guatemala. «Policy & History«. gt.usembassy.gov
  5. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilaciónde Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898 XVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 742-743
  6. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.

Subir

16 de agosto de 1838: se establece el Estado de Los Altos

En Totonicapán se establece el Estado de Los Altos, que aglutina a los criollos liberales del Estado de Guatemala tras la caída del gobierno liberal de Mariano Gálvez.

16agosto1838
Grabado del Palacio de Gobierno de la ciudad de Quetzaltenango en la segunda mital del siglo XIX. Quetzaltenango fue la capital del efímero Estado de Los Altos. Imagen tomada de Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala de 1884.

La región occidental de la actual Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos capitalinos tenían el monopolio comercial y politico con España no les daban un trato justo. Así, su representante en las Cortes de Cádiz solicitó la creación de una intendencia en Los Altos, gobernada por autoridades propias. La Independencia de Centroamérica en 1821 canceló esta posibilidad, pero el separatismo de los altenses perduró.1

Tras la disolución del Primer Imperio Mexicano y la consecuente separación de las Provincias Unidas del Centro de América del mismo en 1823, la región de Los Altos continuó buscando su separación de Guatemala. Hubo dos condiciones que fueron favorables a las pretensiones de la élite criolla altense: la creación de un marco legal en la constitución centroamericana para la formación de nuevos estados dentro del territorio de la república y la llegada al gobierno de los federalistas liberales, encabezados por Francisco Morazán.1

Ahora bien, el área de Los Altos estaba poblada mayoritariamente por indígenas, quienes habían mantenido sus tradiciones ancestrales y sus tierras en el frío altiplano del oeste guatemalteco. Durante toda la época colonial habían existido revueltas en contra del gobierno español.​ Luego de la independencia, los mestizos y criollos locales favorecieron al partido liberal, en tanto que la mayoría indígena era partidaria de la Iglesia Católica luego de siglos de doctrina y del sincretismo religioso que se produjo con sus tradiciones ancestrales.1

Tras la caída del régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez el 2 de febrero de 1838 los criollos de Quetzaltenango invitaron al resto de la región de Los Altos a formar su propio estado, dado el caos que existía en Guatemala en donde las huesta de Mita al mando del comandante mestizo Rafael Carrera se estaban imponiendo.2 El resto de la región estuvo de acuerdo, y el 15 de febrero, el gobierno de Guatemala decidió que fuera el Congreso Federal el que aceptara o no la formación del nuevo Estado.3

El gobierno Federal expidió ratificó el decreto del Congreso Federal el siguiente decreto el 16 de agosto de 1838:4

El Presidente de la República Federal de Centro-América:

Por cuanto el Congreso decreta y el Senado sanciona lo siguiente:

El Congreso de la Federal de la República de Centro-América:

Considerando: que cuando un número de hombres se hallan en aptitud competente para constituirse y gobernarse como Estado independiente, tiene por la Constitución un derecho para efectuarlo, y que el oponerse a su justo deseo es contrariar el espíritu de la misma Constitución; habiendo tenido a la vista la solicitud hecha por la mayoría de los representantes de los departamentos de Los Altos para que los pueblos de ellos se erijan en Estado por tener más del número de población que previene el artículo 198 de la ley fundamental, y la capacidad necesaria para serlo, y que el de Guatemala notoriamente queda con la suficiente para subsistir, ha venido en decretar y Decreta:

Los departamentos de Sololá, Totonicapán y Quetzaltenango, con todos los pueblos y reducciones comprendidas bajo sus actuales límites, formará un nuevo Estado de la República Federal de Centro-América. En consecuencia el de Guatemala, a que aquellos han pertenecido, queda reducido a los de Chiquimula, Verapaz, Sacatepéquez y el de la Capital.

Pase al Senado. Dado en San Salvador, a 5 de junio de 1838.

Sala del Senado: San Salvador, agosto 14 de 1838. Al Poder Ejecutivo.

Por tanto: ejecútese.

Casa de Gobierno, San Salvador, 16 de agosto de 1838.

          • Francisco Morazán
          • El Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones, Miguel Alvarez4

Así se hizo oficial entonces que en el territorio que ocupan los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Sololá, Suchitepéquez, Retalhuleu, San Marcos, Totonicapán y Quetzaltenango —así como la región del Soconusco (ahora en México)— se estableciera el efímero Estado de Los Altos.

Esto forzó a que el Estado de Guatemala se reorganizara en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Taracena, Arturo (1997). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  2. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-93.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 43.
  4. García Elgueta, Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia, pp. 96-97.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 471-473.

Subir

27 de marzo de 1829: la Conferencia de Ballesteros

Se lleva a cabo la Conferencia de Ballesteros para intentar terminar la guerra entre las fuerzas de Francisco Morazán y el Estado de Guatemala

Los criollos aristócratas abandonan el Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala tras pactar la Independencia de la región con el Capitá General Gabino Gaínza. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1829 el poder del gobierno conservador a cargo de la República Federal de Centro América era cada día más débil. Las fuerzas del general liberal Francisco Morazán, al frente del autodenominado «Ejército Defensor de la Ley» asediaban a la ciudad de Guatemala desde febrero de ese año. La situación era delicada, al punto que el Ministro Plenipotenciario de los Países Bajos, el general Veerneer, convocó a una conferencia de paz el 27 de marzo para intentar llegar a un acuerdo pacífico.

Es interesante ver los diferentes actores que participaron en esa conferencia:

  • Por un lado estaba Verneer, a quien le preocupaba la construcción de un canal interoceánico en la region de Nicaragua ya que la derrota del gobierno conservador significaba que Holanda perdiera una gran cantidad de tiempo y dinero invertido para la construcción del canal.
  • Tambien estaba la familia Aycinena, criollos conservadores aristocráticos guatemaltecos que abogaban por mantener la misma estructura socioeconómica que había estado vigente durante la época colonial; de hecho, Mariano de Aycinena era el gobernador del Estado de Guatemala y el asesor del presidente federal retirado, el general Manuel José Arce y Fagoaga.
  • Y, por último, estaba el líder criollo liberal Francisco Morazán, quien contaba con el apoyo de Inglaterra y abanderaba la causa del liberalismo anticlerical para expulsar a los conservadores del poder.

La conferencia de Ballesteros no llegó a ningun acuerdo, principalmente porque Morazán estaba decidido a hacerse del poder Federal y a saquear cuanto pudiera de los bienes de los conservadores guatemaltecos y de sus principales aliados: las órdenes regulares de la Iglesia Católica.


BIBLIOGRAFIA:


19 de marzo de 1840: Carrera vence de forma definitiva a Morazán

Rafael Carrera retoma la ciudad de Guatemala tras fingir una retirada y vence de forma definitiva al invasor Francisco Morazán, entonces presidente de El Salvador.

19marzo1840
El Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Aquí estuvo el cuartel general de Francisco Morazán mientras duró su breve sitio de la Ciudad de Guatemala en 1840. En el recuadro: el general Rafael Carrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la recuperación del Estado de los Altos a principios de 1840, el presidente de El Salvador, y expresidente de la disuelta República Federal de Centro América, general Francisco Morazán, invadió a Guatemala al frente de mil trescientos salvadoreños. Ante el inminente peligro, el jefe de Estado Mariano Rivera Paz puso en manos del general de brigada Rafael Carrera, Comandante General del Ejército, y sus dos mil hombres el destino del país.1

Dado lo reducido de sus fuerzas, Carrera dejó en la plaza de la ciudad de Guatemala a unos ochocientos hombres al mando de Vicente Cruz, con la orden de hacer una ligera resistencia y retirarse tras tres horas, para reunirse con él en Aceituno, a dos millas al oriente de la ciudad —y donde posteriormente se estableció la brigada «Mariscal Zavala»—. Allí reunió más tropa y se presentaron muchos indígenas voluntarios y algunos de los soldados a quienes había dado licencia tras recuperar a Los Altos en enero.1

A las ocho de la noche, cuando las fuerzsas de Morazán ya tenían controlada la ciudad y los criollos liberales, incluyendo a Dolores Bedoya de Molina, habían enviado emisarios a Quetzaltenango avisando que los conservadores habían caído, se escucharon los gritos de guerra de las fuerzas guatemaltecas, que entonaron la «Salve Regina» al pasar por la calle de San José decididos a recuperar la ciudad. Morazán tenía una fuerza de infantería, y toda su caballería en las alturas de la Iglesia del Calvario y en los alrededores de la plaza de toros; su guardia personal estaba en el Hospital San Juan de Dios junto con las vivanderas que preparaban comida para las tropas, y parte de su infantería estaba en la Plaza de Armas, mientras que su estado mayor estaba en el Santuario de Guadalupe.2

Por parte de las fuerzas guatemalteca, Vicente Cruz atacó a Trinidad Cabañas en la plaza de toros y Sotero Carrera a las fuerzas acantonadas en el hospital, a las que venció rápidamente. Cabañas se vio obligado a retroceder hasta el Calvario, en donde estaba Morazán, quien a su vez tuvo que retirarse hasta la Plaza de Armas. Morazán supo que había perdido por lo que intentó incendiar los cajones del mercado y hacer volar la Catedral Metroplitana, pero sus oficiales se opusieron. Entonces, emprendió la fuga de la plaza a eso de las 2 de mañana del 19 de marzo, junto con los principales de los suyos, escapando por la calle que llamaban de «La Escuela de Cristo» gritando «Salve Regina» y «¡Viva Carrera!» para salvarse.2

Morazán y sus más allegados salieron huyendo de la ciudad por la garita de El Incienso, dejando en la Escuela de Cristo a 300 hombres al mando de un hijo del Dr. Pedro Molina, quien quedó con la consigna de sostener el fuego hasta perder más de la mitad de sus hombres. Al verse derrotado, Molina huyó por los barrancos de El Incienso hacia Chinautla, en donde fue escondido por la familia del licenciado Manuel Beteta.3

El 7 de abril de 1840, el periódico guatemalteco «El Tiempo» publicó: «[la primera fuga de Morazán] fue rechazada por el vivo fuego que le hacían nuestras tropas. En situación tan crítica, varios de los íntimos del invasor que odiaba a Guatemala se introdujeron a las casas cercanas a la plaza, se escondían en los techos y volvían a salir sin saber qué hacer ni qué partido tomar; pues algunos hasta la respiración sentían suspendida. Viendo Morazán frustrada su primera tentativa, recurrió a la estratagema de poner una parte de sus tropas a que sostuvieran el mortífero fuego en las trincheras, y a favor de esa maniobra y de vivas al General Carrera que entonó él mismo, pudo escapar miserablemente por una calle, como con cuatrocientos hombres, abandonnado el resto de su tropa comprometida y sujeta a una muerte cierta, por el detestable egoísmo de su general que no quiso dejar un jefe que capitulase, porque sólo pensaba en salvar su persona y la de sus parásitos«.4

Las fuerzas de Carrera, en represalia de la política de tierra arrasada que había implementado el gobernador liberal Mariano Gálvez desde que se iniciara la revuelta campesina en 1837, tomaron la plaza a sangre y fuego. De acuerdo a Ignacio Solís, editor de las «Memorias del General Carrera«, «al ocupar la plaza, los vencedores no daban cuartel. Por fortuna aparece el Padre Dr. Basilio Zeceña, tratando de amparar a los vencidos, envía a llamar a Carrera cubre con su persona y su manto a las víctimas y en él recibe algunas balas y bayonetazos, llega al fin Carrera y hace cesar la salvaje carnicería. Desde ese acto el Padre Zeceña tuvo la predilección del General Carrera. Durante muchos años aquel manto que yo tuve en mis manos, fue conservado con veneración y en él se notaban los rasgos de las bayonetas y de los balazos y las señas de donde hubo sangre. Las pilastras del portal municipal fueron los testigos de tanto horror«. Al final, hubo 414 muertos y 396 prisioneros, aparte de las cien vivanderas salvadoreñas que Morazán había traído.3

Morazán, perseguido por las fuerzas de Carrera, pasó por la Antigua Guatemala, y luego tomó para la costa sur, y no paró hasta llegar a San Salvador, en donde, enterados del desastre militar en Guatemala, lo obligaron a abandonar el poder y por eso tuvo que embarcarse para el Perú. Carrera dejó de perseguir a Morazán y se encaminó a poner orden a Los Altos, en donde los criollos liberales habían derrotado al destacamente del Corregidor guatemalteco y habían declarado nuevamente la independencia del Sexto Estado. Como era de esperarse, las consecuencias de aquella breve rebelión fueron funestas para los criollos quetzaltecos.

Después de eso, Carrera fue hasta San Salvador, en donde obligó a las autoridades de aquel Estado a firmar un acuerdo de paz en el que aceptaban toda la responsabilidad por la invasión morazánica y accedían a pagar el resarcimiento.5

Este fue el fin politico del general Morazán y el inicio del dominio del gobierno conservador de Guatemala en la región centroamericana.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159.
  2. Ibid., p. 160.
  3. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  4. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 161.
  5. Ibid, p. 168.

Subir