21 de febrero de 1822: se disuelve la Junta Provisional Consultiva

Tras la Anexión al Primer Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822, se disuelve la Junta Provisional Consultiva establecida por el acta del 15 de septiembre de 1821.

21febrero1822
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. aquí se firmó el acta de Independencia y la Anexión a México. En el recuadro: retrato que se cree que corresponde al brigadier Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras haber aceptado la Anexión a México el 5 de enero de 1822, se disolvió la Junta Consultiva establecida en el acta del 15 de septiembre de 1821,1 de acuerdo al artículo 8.° de la misma:

8.° — Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.2

En la junta consultiva estaba, en primer lugar, el brigadier Gabino Gaínza, que había traicionado a España al pactar con los criollos aristócratas la independencia de la región, seguido por el Marqués de Aycinena, quien era el líder de dichos criollos aristócratas.  También estaba José Cecilio del Valle, quien publicaba «El Amigo de la Patria» —periódico de los aristócratas y quien redactara el Acta de Independencia—, y el tesorero de la arquidiócesis.  En otras palabras, los principales miembros de la Junta eran todos antiguos funcionarios o influyentes personajes del gobierno colonial. Ahora bien, el problema con esto, es que el resto de criollos del antiguo Reino de Guatemala no veía con buenos ojos a los criollos aristócratas de la capital, ya que sabían que éstos tenían los mejores puestos en las administraciones civiles y religiosas —que eran entonces un gran privilegio en términos económicos—, y además consideraban que los aristócratas no les daban un trato justo con respecto al comercio del producto de sus haciendas.3

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano en marzo de 1823, las provincias quedaron en la ruina debido a la nefastas medidas económicas del emperador Agustín de Iturbide.  Sabiendo los problemas que se avecinaban, el general Vicente Filísola —quien había quedado como gobernador de Centroamérica en lugar de Gaínza— convocó lo más pronto que pudo a una Asamblea Constituyente, a la que le entregó el poder el 1 de julio de 1823, y luego se regresó a México con sus tropas.4

La Asamblea Constituyente declaró la independencia absoluta de la región el mismo 1 de julio y nombró a la región provisionalmente Provincias Unidas del Centro de América en un acta en la que el artículo 1.° específicamente dice que la región no es propiedad de ninguna familia en particular, en alusión directa a los criollos aristócratas guatemaltecos:

Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.5

Dado que la Junta Consultiva el 21 de febrero de 1822 había aprobado la anexión a México, los criollos rurales se aglutinaron en la causa liberal y acusaron a los aristócratas de haberla promovido y les recriminaron el desastroso estado en que quedó la región luego de la caída de Iturbide.  Por eso, muchos de los decretos emitidos por las Asambleas de Centroamérica y del Estado de Guatemala iban dirigidos a restar los privilegios a los aristócratas y a los eclesiásticos,6 hasta que llegó el momento en que los aristócratas no soportaron más y dieron el golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 1826,7 iniciando la Guerra Civil Centroamericana que, en el caso de Guatemala, se extendió hasta 1851 y retrasó el desarrollo del país considerablemente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 5.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869, p. 26.
  6. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  7. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.

5 de enero de 1822: la Anexión a México

El antiguo Reino de Guatemala se anexa al Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza.  Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:2

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

        • Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.
        • Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.
        • Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.
        • Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.
        • Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.
        • Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia protestante.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

3 de diciembre de 1821: Gaínza pide tiempo a Iturbide para decidir sobre la Anexión

Gabino Gaínza le responde al emperador Agustín de Iturbide, pidiéndole hasta el 3 de enero para consultar a los pueblos sobre la Anexión a México.

3diciembre1822
Pintura alegórica de la coronación de Agustín I, Emperador del Primer Imperio Mexicano del Septentrión al que se anexó Centroamérica el 5 de enero de 1822. En el recuadro: la firma de Gabino Gaínza, ex-Capitán General y entonces presidente de la Junta Provisoria Consultiva que gobernó a Centroamérica hasta esa fecha. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El acta de Independencia del Reino de Guatemala, firmada el 15 de septiembre de 1821, era un documento que dejaba en manos de un Congreso, a celebrarse el 1 de marzo de 1822, el tema de la independencia absoluta,1 de acuerdo a los siguientes artículos:2

2.° —Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran á esta capital á formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir.  […]

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta capital todos los diputados.2

El sistema representativo al que apelaban los republicanos se legitimaba en uno de los dos periódicos publicados en la capital del Reino: «El Editor Constitucional«, fundado en 1820, y que tras la independencia cambió de nombre por «El Genio de la Libertad«. Este periódico era el órgano oficial del partido de los criollos liberales e incluía a Pedro Molina, José Francisco Barrundia, al cura José Matías Delgado, Manuel José Arce, y Juan Manuel Rodríguez, entre otros. Este grupo pensaba que la monarquía, por más constitucional o moderada que fuese, era sinónimo de vanidad, desigualdad social y despotismo. Y también señalaba que el gobierno representativo del republicanismo que promulgaban no era sinónimo de democracia, ya que el pueblo limitaba sus funciones soberanas a la facultad de elegir a sus legisladores. En particular a los legisladores, era al que estaba asociada para ciertos actores y publicistas la construcción de la verdadera opinión pública.1

Si bien en un principio la Junta Provisional Consultiva presidida por Gabino Gaínza adoptó la postura republicana, como evidencia el Acta de Independencia, para mediados de noviembre de 1821 las autoridades interinas de Guatemala dieron un giro radical, decantándose por la celebración de concejos abiertos debido a que sus miembros se encontraron acorralados por las presiones mexicanas para adherirse al proyecto imperial de Agustín de Iturbide, y por la rápida desmembración del antiguo Reino. Es importante destacar que las diputaciones provinciales de Honduras y Nicaragua, así como algunos cabildos de Costa Rica, habían jurado la independencia de España, pero a la vez se declararon separados de la ciudad de Guatemala argumentando su decisión por la amarga experiencia vivida bajo su yugo durante los años de dominación colonial.1

El 19 de octubre Iturbide le había enviado un oficio a Gaínza en el cual presionaba sutilmente para que el antiguo Reino se incorporara a México. Ya para entonces algunos de los miembros de la Junta Provisional ya eran conscientes de que la única alternativa para las provincias estaba en el Plan Trigarante de Iturbide. Para el futuro emperador, los intereses de México y del Reino de Guatemala eran idénticos y consideraba que el Plan de Iguala aseguraría a todos los pueblos el goce “imperturbable de su libertad” y los protegería de cualquier invasión.  Iturbide le recordaba a Gaínza que México era sinónimo de “grandeza y opulencia” y, aunque enfatizaba que no quería someter a los pueblos a su voluntad, creía conveniente enviar una división del ejército mexicano “numerosa y bien disciplinada, que […] reducirá su misión a proteger con las armas los proyectos saludables de los amantes de su patria”.  Por otro lado estaba la posición de la Iglesia Católica, representada por Juan José de Aycinena, quien creía que la unión a México era lo más favorable para el Reino de Guatemala porque no trastocaría los privilegios de los clérigos y porque, para él, la fuente de la autoridad no venía de los hombres sino de Dios y por lo tanto, un gobierno republicano no tenía cabida en sus planes.1 Fue muy importante también en esta decisión la situación económica de la recién independizada región, resumida magistralmente por el coronel Antonio José de Irisarri: «La república de Guatemala debía esperar que su independencia fuera más bien asegurada componiendo una nación de nueve a diez millones de habitantes, que quedando reducida a un gran despoblado en que no habia dos millones, con sus costas indefensas, sin marina, sin erario, sin ejército, obligada hasta entonces a recibir de México un subsidio para llenar sus gastos3

En vista de todo esto, la Junta Provisional Consultiva, desobedeciendo el Acta de Independencia, ya no convocó al Congreso de 1822 sino que, debido a la premura con que Iturbide deseaba una respuesta, sugirió que fueran los cabildos abiertos quienes expresasen su voluntad.  Y una vez tomada la decisión en la sesión del 28 de noviembre, Gaínza se dirigió a los pueblos del Reino el 30 del mismo mes, comunicándoles que en el oficio enviado por Iturbide le llamó la atención la superioridad de México por su riqueza, población y fuerza y que la disidencia de Chiapas, Comayagua, León y Quetzaltenango le provocó desconcierto. También les informó que temía el ingreso del ejército mexicano y confesaba que le atraía la idea de unirse a “un Imperio poderoso” que pudiera defender la libertad del Reino. 

Como no contaba con la facultad para decidir un asunto tan grave, y como el asunto de la Anexión no podía esperar hasta febrero de 1822 el Congreso Nacional mencionado en el Acta de Independencia, Gaínza ordenó que los ayuntamientos en concejos abiertos expresaran la opinión de sus pueblos luego de leer la nota de Iturbide. Las contestaciones se remitirían al alcalde primero de cada partido y éste las enviaría a Gaínza con rapidez para que la Junta Provisional contestara a México.  Y aquí es donde empezaron las disputas entre los criollos conservadores aristócratas y los criollos liberales republicanos ya que estos últimos argumentaban que la postura de las autoridades de Guatemala contradecía los acuerdos tomados anteriormente, pues ya habían sostenido que no era facultad de los ayuntamientos decidir sobre ese importante asunto.  Por su parte, Gaínza y los criollos aristócratas señalaban que si los Pueblos son los que por sí o por medio de sus representantes pronunciaban su voluntad sobre el punto de unión o independencia de México, los concejos abiertos estaban conformes a lo estipulado en el Acta de Independencia.1

Finalmente, Gaínza contestó a Iturbide el 3 de diciembre, indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Al final de su misiva expresó: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«.

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, y otros 21 opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo.4  Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos (como por ejemplo: Comayagua, Ciudad Real de Chiapas, Quetzaltenango, Sololá, y la Diputación Provincial de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica4) que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza.  Por lo tanto, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada el 5 de enero en la Ciudad de Guatemala.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Irisarri, Antonio José (1862). Refutacion de la refutacion que Don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris de las que él llama Aserciones Erróneas publicadas por el Monitor Universal del 16 de mayo último sobre la guerra de Guatemala contra San Salvador I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 18.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, reunidas en virtud de una orden especial del Gobierno Supremo de la República, pp. 14-16.

10 de abril de 1821: Gaínza advierte a no seguir ejemplo independentista de Iturbide

El Capitán General de Guatemala, Gabino Gaínza, advierte a la población de no seguir el ejemplo independentista de Agustín de Iturbide en México.

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La ermita de la virgen de la Asunción, alrededor de la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala.  En el recuadro, retrato que se cree que corresponde al  capitán general interino Gabino Gaínza.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien Gabino Gaínza es conocido como el primer gobernador de la Centroamérica independiente, debe recordarse que fue el último de los capitanes generales nombrados por el Rey de España para gobernar el Reino de Guatemala.; y como tal, defendió los intereses de la corona junto con los criollos aristócratas guatemaltecos —reunidos en la familia Aycinena.—.

Cuando Gaínza tomó el poder en Guatemala como Capitán General Interino el 9 marzo de 1821, la situación del gobierno del rey Fernando VII estaba muy debilitada con el triunfo de la revolución liberal de Rafael de Riego, que había restablecido la Constitución de Cádiz en España en 1820.1,2 Esto había sido aprovechado por los criollos mexicanos de la Nueva España —en donde tenía papel destacado Agustín de Iturbide— para proclamar el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, el cual era un programa político de veinticuatro puntos, entre los que destacaban los siguientes:

    • se declaraba la independecia de Nueva España
    • se proponía un régimen monárquico moderado constitucional adecuado a la entidad cuyo trono era ofrecido a Fernando VII de España o a alguno de sus hermanos
    • se establecía la exclusividad de la religión católica «sin tolerancia de otra alguna«2

Como en ese momento los resultados de este levantamiento en México no estaban todavía claros, Gaínza envió la siguiente proclama, presentándose a sus nuevos gobernados y adviertiéndoles sobre lo que podría ocurrir si no mantenían su lealtad a la Corona Española:3

Habitantes de la Provincia de Guatemala«Encargado del mando Superior Político y Militar y responsable de la seguridad del país es mi primera confianza el justo y bien merecido crédito de vuestra índole y proceder: siempre fieles al Rey, siempre unidos a la Monarquía, y siempre obedientes y respetuosos a las leyes y a las autoridades, habéis sido en la América un ejemplar de virtudes, la emulación de otros pueblos, y la envidia de los Jefes á quienes cupo la suerte de mandar países más desgraciados. Yo conozco esta fortuna y la de hacer mis servicios en vuestro favor; yo no podré prescindir de las consideraciones justas que merecéis. Una lealtad firme y experimintada, a pesar de los peligros que os han rodeado por largo tiempo, no puede alterarse ahora en los momentos más felices, cuando experimentáis un sistema de administración franco y liberal, y cuando de la Constitución política que os gobierna, de vuestro propio influjo y cooperación por medio de Diputados, podeis esperar mayores franquicias y justas libertades: acostumbrados á despreciar la seducción y la intriga, y á triunfar de las asechanzas, nada os puede engañar en el día, para haceros separar de vuestros deberes, y manchar vuestro honor acrisolado.Nota a

Guatemalenses, nada importa el nuevo grito revolucionario que en las Costas de Acapulco confines de la Nueva España, ha dado el infiel, el ingrato Coronel Iturbide, revelándose contra su Rey, y contra la madre pátria, siendo su primer ensayo el robo de mas de un millón de pesos de aquel comercio y las naves Filipinas, cuyo caudal se había conferido á su custodia; paso que descubre por si solo el extravío y perversidad de sus intenciones. Se han extendido por el anterior correo las noticias y aun los planes de su rebelión y maquinaciones, y todo ello emvuelve la más atroz perfidia, fingiendo respeto a una Religión que ultraja, amor a un Rey que despoja, unión con una Nación que hostiliza, y afecto a unas autoridades que desprecia. Este inesperado suceso si en su primer momento, pudo llenar de amargura á los Jefes, Corporaciones, y al pueblo pacífico de la Nueva España por la renovación de la guerra, y sus desastres, lejos de inspirar temor, irritó de tal manera a todos, que hicieron la más firme resolución contra el pérfido proyecto de independencia y sus autores, y salieron cuerpos de tropa capaces de abogar ea su origen esta nueva rebelión, que iba a reproducir los inmensos males que asolaron otra vez aquel país por fortuna ya pacificado.Nota b

Felizmente en el correo de ayer se reciben sobre este acontecimiento noticias las más plausibles, y el Gobierno las tiene de oficio de hallarse desvanecido el riesgo y casi extinguida la nueva rebelión en sus mismos principios: desertaron casi todas las tropas con que se contó para el levantamiento abandonado las banderas rebeldes de Iturbide; este caudillo fugó con solo cien hombres que lo siguieron pasando el río Mescala y quemando sus balsas; perdió el millón de pesos fruto de su rapiña, negándoselo el otro cabecilla. Guerrero que lo custodiaba, y era el grande auxilio para su nueva empresa; finalmente se recuperó el 15 de marzo el Puerto da Acapulco por las tropas del Rey y hs dos fragatas de guerra Prueba y Venganza, cuyo punto apoyaba las operaciones de aquel rebelde; de un modo tan breve y decidido se descubre en la Nueva España otra vez el horizonte de la seguridad y la paz, solo alterada por momentos, y se nos manifiesta á todos, que Dios protege vigorosamente la causa justa contra la perfidia de los hombres; el Gobierno es franco en su conducta, y presenta al público cuantos noticias tiene sobre estos sucesos.Nota c

Guatemalenses, que nada sea capaz de alterar vuestra paz y tranquilidad presentes: uníos a un gobierno que os ama y os protege, permaneced firmes en vuestra lealtad, y resueltos á contrarrestar los tiros de la perfidia y del engaño. Despreocuparos y desistid de esos pártidos, que aunque sin malicia ni fines siniestros os irriten, os desunen, os hacen enemigos, y os pueden conducir a un abuso en que hasta ahora no habéis incidido. El gobierno a su vista, circunspecto cual corresponde, y harto experimentado en esta clase de divisiones, que degenerando han afligido después a los felices países de América, siente vuestra desunión, y en su mismo silencio la reprueba: os advierte, que en todo pueblo dividido nace con el tiempo la corrupcicn, y esta trae consigo males sensibles, otro día inevitables; y acaso incautos estáis unos y otros trazando vuestro daño y vuestra ruina: el gobierno os exhorta a la paz y a la concordia, como el primero de vuestros deberes, y como el medio más eficaz que asegura vuestro bien y felicidad futura: el Gobierno os previene que semejantes disensiones (hasta ahora, por decirlo asi, domésticas o particulares) no pasen la raya, no toquen al orden público, no lleguen á producir el abuso fatal, que obliguen a desplegar la autoridad en su caso: el Gobierno en fin espera de vosotros mismos el convencimiento y desengaño; y que por vuestro interés desagais á buenas, lo que él puede en momentos disipar de un modo fácil.Nota d

Este es el lenguage de la franqueza y de la sinceridad, el que puede usar un Jefe que puesto en la fiel valanza de la imparcialidad y la ley, detesta toda arbitrariedad é injusticia, sin escuchar la voz de la seducción, y el influjo; y que penetrado de sus deberes, y de cuanto merecéis por vuestras virtudes, sacrificará por vuestro bien su propia tranquilidad y reposo, apreciará la rectitud y probidad, distinguirá a las clases, protejerá al honrado pueblo, defenderá la Constitución y las leyes, y no consentirá que en abuso de fueros y libertades se atente contra el Gobierno de la Monarquía, contra el respeto de las autoridades, ni contra el orden ni jerarquía de los ciudadanos, que forman la base del estado.

Guatemalenses, si conoceis como hasta aqui. Sí practicáis estas máximas, que garantizan vuestra conservación y felicidad, solo encontrareis en mi un Gefe pacifico, un padre, un compatriota vuestro que os cuide, que es dirija y defienda; si alguno las desconoce y se declarase contra ellas, me veréis un Militar resuelto y firme, que procederá contra el agresor hasta el exterminio; me está encargado el conservaros la paz: estos son mis deberes: he de cumplirlos.

Guatemala 10 de abril de 1821.

        • Gabino Gaínza3

Cuando en los meses siguientes la situación del monarca español se fue deteriorando a la par de que la de los independentistas mexicanos se fue reforzando, Gaínza quedó muy lejos de «cumplir sus deberes» y junto con los criollos aristócratas vieron que era conveniente cambiar de rumbo y por ello convinieron en declarar la Independencia el 15 de septiembre de 1821.  Por eso fue que la estructura administrativa del Reino de Guatemala (es decir, Capitán General, ayuntamiento criollo y cabildo eclesiástico) permaneció inalterada tras la declaración y luego decidió anexarse al imperio de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822.

En cuanto a Rafael del Riego y el gobierno español, la rebelión liberal fracasó ya que Fernando VII logró restablecer el absolutismo con ayuda extranjera el 7 de abril de 1823. Aunque del Riego pidió perdón y clemencia al rey y a todos aquellos a los que hubiera ofendido por sus posibles crímenes liberales, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid. Pero todo fue en vano ya que España había perdido definitivamente muchas de las colonias en el breve período liberal y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. El 7 de noviembre de 1823, del Riego fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la plaza de la Cebada en Madrid y ahorcado y decapitado,​ entre los insultos de la población de Madrid.4


NOTAS:

    • a: aquí Gaínza está dirigiéndose a los criollos aristóscratas, quienes hasta el momento habían sido leales a la corona e incluso habían combatido a los movimientos independentista junto con los españoles.  Por otra parte, la Constitución que menciona es la que se había emitido en Cádiz y que había sido restituida por el golpe de estado de 1820, debilitando la situación del rey.
    • b: nótese que México había vuelto a ser una colonia española pacificada a pesar de que celebra su independencia como que hubiera ocurrido en 1810. La Independencia definitiva de México ocurrió hasta en 1821, aprovechando la debilidad del gobierno español en ese momento.
    • c: este párrafo es lo que puede considerarse en la actualidad como «fake news», ya que las fuerzas de Iturbide no solamente no fueron derrotadas, sino llegaron a hacerse con el poder en México. De hecho, Iturbide fue proclamado Emperador el 24 de mayo de 1822, ya cuando Centroamérica se había unido a México.
    • d: este párrafo es una profecía del desastre que se cirnió sobre Centroamérica después de la Independencia: en efecto, los criollos de la región trazaron su daño y ruina, y lo que menos hubo fue paz y concordia ya que poco después de la Indepedencia se produjo la guerra civil centroamericana, la expulsión de los criollos aristócratas y el desmembramiento de la Federación Centroamericana, de la que se formaron cinco débiles naciones que vivieron en constantes guerras y golpes de estado durante el resto del siglo XIX.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Villoro, Luis (2009). «La revolución de independencia«. Daniel Cosío Villegas, ed. Historia general de México. México: El Colegio de México. pp. 489-523. ISBN 968-12-0969-9.
  2. Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia«. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III. México: Ballescá y compañía.
  3. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) «Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala«. Provincia de Guatemala.
  4. Burgos, Carmen de (1931) : «Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego» Madrid: Renacimiento.

15 de enero de 1934: encuentran el original del Acta de Independencia

Investigadores guatemaltecos encuentran el original del Acta de Independencia de Centro América en la Ciudad de Guatemala.

15enero1934
Palacio del Ejecutivo, en donde se firmó el Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821.  En el recuadro: el historiador José Joaquín Pardo, quien junto con Pedro Pérez Valenzuela encontraron el acta original. Imágenes tomadas de «El Porvenir de Centro América» y «Efemérides de Antigua Guatemala».

El renombrado historiador guatemalteco Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central ante la Historia«, en la página 611 dice: «La famosa Acta de la Independencia, cuyo original fue a parar, quién sabe como, al Museo Británico de Londres…«. Por su parte, el historiador Virgilio Rodríguez Beteta aseguró en la revista Hispanoamérica, N.° 27, del 1 de diciembre de 1923 que «el original se halla en poder de un millonario extranjero«.

El médico Fernando Iglesias, quien por cierto fuera quien atendiera al general José María Orellana al momento de su muerte en 1926, buscó el documento original en Londres, pero no lo encontró, lo que hizo que se formara una comisión de historiadores guatemaltecos que buscaron el Acta en el país.  Dos miembros de esta comisión, José Joaquín Pardo y Pedro Pérez Valenzuela, con la colaboración de Gabriel Yaquián, archivero general del gobierno, encontraron el acta el 15 de enero de 1934 en un volumen bien conservado encuadernado en cartón, con el título «Contestación de la jura de la independencia. Año 1821«.

De acuerdo a los investigadores, en la parte superior de la primera página de aquel documento se encuentra la leyenda siguiente: «Año felis de 1821.  En los folios subsiguienes, están las contestaciones que se refieren a los momientos libertarios de Chiapas, Tuxtla y Comitán«, y del folio 17 al 20 aparece el acta de la Independencia.

Reproducimos a continuación las observaciones que Pardo y Pérez Valenzuela hicieron al respecto:

    • La fecha no aparece al pie, como en las reproducciones tipográficas, sino que al principio.
    • Las características de la letra y de la tinta con que se escribió la fecha son distintas de las que aparecen en el texto del acta.
    • El redactor olvidó completamente el artículo 9, pasando inmediatamente del octavo al décimo.  (Este error ha sido corregido en las reproducciones tipográficas).
    • Una persona escribió los primeros cuatro puntos, específicamente hasta las palabras «originarios de Africa«.  A partir de allí, fue otra persona quien la escribió.  Los investigadores no era expertos en caligrafía y no pudieron determinar si la letra era de José Cecilio del Valle o de alguien más.

Más importante aún, es que encontraron diferencias por adición, supresión o cambio de las palabras que estaban en el texto original.  Estos cambios fueron agregados en las ediciones que hicieron los descendientes de José Cecilio del Valle, y luego incluidos en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala implera en 1868 por orden del gobierno del mariscal Vicente Cerna.  Las diferencias encontradas son las siguientes, las cuales se reproducen textualmente del documento de Pardo y Pérez Valenzuela:

    1. En la data de los señores del Valle, dice veinte uno; en la original, veinte y uno.
    2. En aquélla, M.Y. Colegio de Abogados.  En la original no aparecen esas iniciales.
    3. En el punto segundo apareca esta adición que no figura en el original: «punto de independencia general y absoluta». Lo agregado son las tres últimas palabras.
    4. En el punto octavo, se corrigió en la imprenta la ortografía, poniéndose los artículos el que que faltan en el original.
    5. En el punto 16 dice: «que el Exmo. Ayuntamiento acuerde«; y en la original: «que el Exmo. Ayuntamiento disponga«.
    6. En el mismo punto 16 suprime del original: «en que Guatemala proclamó«. La palabra suprimida es Guatemala.
    7. En el juramento – publicado por primera vez por los señores del Valle en la obra citada – del marqués de Aycinena, Candina, José Cecilio del Valle, etcétera, aparece omitida la fecha del diez y seis de septiembre.
    8. En el mismo juramente aparece en la impresa cambiado el relativo que, en la frase: «que habiendo concurrido a prestar el juramento«, por la conjunción «y«.
    9. En el mencionado juramento, hay una omisión notable: dice en el acta de los señores del Valle: «lo hicieron efectivamente en unión de los S.S. individuos de la Excma. Diputación Provincial, del Señor Alcalde primero, Señores Regidores Diputados y señores síndicos.«; falta la frase final del original: «y tomando sus asientos respectivos, quedó instalada la Junta provisional Consultiva, y pa. constancia firmaron con el S. Gefe Político».
    10. En las firmas de los próceres que signan este juramento, hay varias alteraciones y supresiones, como estas: en la de don José Matías Delgado, se suprime el primer nombre; al licenciado Antonio Robles se le suprime la abreviatura del título; y otras de menor significación y cuantía.
    11. En la original no aparecen las firmas de don Antonio de Rivera. Pedro de Arroyave, y del secretario don Domingo Diéguez, que se estampan en el acta que nos ha servido de comparación.

El acta está escrita en papel de oficio, español, mide 31 y 1/2 por 21 y 1/2 centímetros.  El sello de agua y en el primer folio, en su parte superior izquiera, tiene dos sellos.  En el primero se lee: «Hisp. Et ind. Rex. Ferdin. VII dei Gratia»; al centro las armas españolas.  El otro sello, del impuesto fiscal, colocado bajo el anterior tiene la leyenda: «1821 y 1822, Habilitado – Jurada por el Rey de la Constitución en 2 de marzo de 1820″.


BIBLIOGRAFIA:

  • Pardo, José Joaquín; Pérez Valenzuela, Pedro (16 de enero de 1934) «Un sensacional hallazgo: el Acta de Independecia está en Guatemala«. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

30 de noviembre de 1821: primera refriega entre partidos políticos en Guatemala

Ocurre la primera refriega entre partidos políticos en Guatemala, con el resultado de dos ciudadanos muertos

30noviembre1821
Ruinas del templo de San José de la Ciudad de Guatemala tras los terremotos de 1917-18.  En la parte posterior de este templo fueron donde ocurrieron los crímenes que aquí se mencionan.  En el recuadro: el gobernador interino de Centro América, Gabino Gaínza.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La violencia política se inició en la región centroamericana inmediatamente después de la proclamación  de la Independencia el 15 de septiembre de 1821. Los criollos rurales, quienes consideraban que habían sido menos favorecidos durante el régimen colonial, vieron la oportunidad perfecta para sacudirse el yugo de los criollos aristócratas de la familia Aycinena y de la Iglesia Católica, y de inmediato abrazaron la causa de la Ilustración, aduciendo que era el momento de que se diera paso al «libre pensamiento«. Pero no había tal. Era simplemente la excusa que los criollos utilizaron para tomar el poder que tanto anhelaban.1

Esta tensión entre criollos rurales y aristócratas degeneró muy pronto en violencia. En la noche del 30 de noviembre de 1821, se produjo la primera lucha entre partidos rivales, la cual resultó en la muerte de dos ciudadanos. Un grupo numeroso de miembros del partido «republicano» había salido de una reunión en la Pontificia Universidad y recorría las calles de la Ciudad de Guatemala, gritando vivas y aclamaciones a la independencia, pero tuvo la mala suerte que en la parte trasera del templo de San José, se encontró con un grupo de «imperiales» que acaudillaba uno de los alcaldes de la capital, Mariano Larrave. En la refriega perecieron los republicanos Mariano Bedoya y Remigio Maida.2

Este fue el primer aviso de las cruentas guerras civiles que se desataron en la región centroamericana en las siguientes décadas. De «imperiales» y «republicanos» pasaron a ser «conservadores» y liberales«, respectivamente y tras la efímera anexión a México en 1822,3 se inició la Guerra Civil Centroamericana que siguió al golpe de estado en Guatemala contra el gobierno liberal de Juan Barrundia en 1826, el cual, a su vez, había sido provocado por la  gran cantidad de medidas anticlericales que su gobierno había estado tomando.3

Cuando el general liberal Francisco Morazán tomó la Ciudad de Guatemala y expulsó a los aristócratas y a los miembros del clero regular de la región centroamericana, los criollos rurales pensaron que ya se habían hecho definitivamente con el poder en la región,4 pero no contaron con dos cosas:  el fanatismo religioso católico del campesinado guatemalteco que fue exacerbado por los curas párrocos que no fueron expulsados, y la férrea oposición que tendrían en la figura del general mestizo católico Rafael Carrera.5

Si bien los liberales finalmente se hicieron con el poder en 1871 en Guatemala, llegaron con un retraso de treinta años con respecto al resto de los países del área, pues tuvieron que esperar a que falleciera el general Carrera para intentar retomar el control del país.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 4.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  3. Marure, Efemérides de los hechos notables, pp. 34-36.
  4. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 13-90.

28 de septiembre de 1821: el «Acta de los Nublados»

La provincia de León del antiguo Reino de Guatemala acepta la Independencia con reservas, emitiendo la llamada «Acta de los Nublados»

28septiembre1821
La Catedral de León, Nicaragua.  Esta fue la primera provincia en Centroamérica que se mostró recelosa de la Independencia conseguida por la familia Aycinena en Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de que el 15 de septiembre de 1821 la familia Aycinena negociara la Independencia de Centroamérica con el capitán general Gabino Gaínza, se produjo una profunda crisis en Nicaragua. Mientras que en la ciudad de Granada se realizó un cabildo con la presencia de las autoridades españolas y el Ayuntamiento criollo, declarando estar de acuerdo con la independencia de España, en la provincia de León reconocieron la independencia pero bajo una serie de condiciones. La declaración leonesa es conocida como el «Acta de los Nublados«.

Lo que ocurrió fue que en León el Intendente Miguel González Saravia y Colarte convocó a la Diputación Provincial y al Obispo Nicolás García Jerez para que revisaran la copia del Acta de Independencia emitida por las autoridades de la ciudad de Guatemala y el bando de Gabino Gaínza que proclamaba la independencia.  Era muy importante contar con estos represetantes, ya que la Diputación Provincial había participado en la Cortes de Cádiz en 1812 y defendía la formación de una Capitanía General autónoma en Nicaragua y Costa Rica, mientras que el obispo era fiel a la corona española

He aquí el texto del acta con observaciones sobre su contenido:

28 de septiembre de 1821

A los habitantes de las provincias de Nicaragua y Costa Rica

Nuestra Diputación Provincial é ilustrísimo prelado, en vista de los sucesos que han tenido lugar en Guatemala el quince de los corrientes, se han reunido y deliberado sobre los acaecimientos de tanta entidad y trascendencia, extendiendo los siguientes acuerdos:

      1. La absoluta y total independencia de Guatemala, que parece se ha erigido en soberana.
      2. La independencia del gobierno español, hasta tanto que se aclaren los nublados del día y pueda obrar esta provincia con arreglo á lo que exigen sus empeños religiosos, y verdaderos intereses.Nota_a
      3. Que en consecuencia continúen todas las autoridades continuadas en el libre ejercicio de sus funciones con arreglo á la constitución y á las leyes.
      4. Que se tomen las medidas más eficaces para la conservación del orden y sostenimiento de los funcionarios públicos, prestándoles el más eficaz auxilio, en la inteligencia de que el gobierno castigará severamente a los perturbadores de la tranquilidad pública y desobedientes a las autoridades. Nota_b
      5. Que se publique por bando de acuerdo, comunicándolo a toda la provincia para su inteligencia y observancia, anunciándosele que sucesivamente se proveerá a los puntos dignos que oportunamente se tomarán en consideración, sin omitir trabajo ni fatiga por el bien religioso y civil de estos habitantes que tantas pruebas de confianza han dado a sus autoridades.Nota_c

Lo que se publica para la debida inteligencia, notoriedad y cumplimiento.

Dado en la Sala de sus sesiones.

En León a veinte y ocho de septiembre de mil ochocientos veinte y uno.

      • Miguel González Saravia
      • Fr. Nicolás Obpo de Nicaragua
      • Vicente Agüero
      • Juaq. Arechavala. Domingo Galarza
      • Manl. López de la Plata
      • Pedro Portocarrero
      • José María Ramírez
      • Agn. Gutiérrez Lizaurzabal
      • Pedro Solís
      • Juan Franco. Aguilar, Secretario

El Acto de los Nublados fue el primer documento en donde quedó en evidencia la fragilidad de la region centroamericana, que no tardó en entrar en una guerra cilvil entre los criollos y que terminó separando a la región en cinco débiles repúblicas.


NOTAS:

    • a: esta es la sección por la que se conoce el acta, ya que aparenta establecer un «compás de espera», en caso de que el rey Fernando VII decidiera enviar refuerzos para sofocar los movimientos independentistas.
    • b: se incluye aquí una advertencia a todo aquel que intentara aprovecharse de la incertidumbre reinante en ese momento.
    • c: esto se cumplió, pero primero se envió el Acta de los Nublados y luego la de Independencia.

BIBLIOGRAFIA:

  • Recopilación Antonio Esgueva, Facultad de Ciencias Jurídicas, UCA, IHNC, Managua, Nicaragua.
  • Zelaya, Chester (1971). Nicaragua en la independencia (1ª edición). Editorial Universitaria Centroamericana

26 de mayo de 1794: nace Mariano Gálvez

Nace el doctor Mariano Galvez, quien fuera prócer de la Independencia y Jefe de Estado de Guatemala de 1831 a 1838

26mayo1794
Escuela Facultatitva de Derecho y Notariado del Centro en 1907. Actualmente es el Museo de la Universidad de San Carlos y auí están sepultados los restos del Dr. Mariano Galvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando el doctor Mariano Gálvez estaba recién nacido fue abandonado en una canasta frente a la casa del sacerdote Toribio Carvajal, quien lo llevó a entregó en la casa de Gertrudis de Gálvez, cuya familia familia lo adoptó, y le dio su apellido y educación. El nacimiento del Dr. Gálvez pudo haber ocurrido ya sea el 29 de agosto de 1790 o el 26 de mayo de 1794, pero no se ha determinado con exactitud.1

Gálvez estudió en el Colegio San José de los Infantes y luego en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en donde obtuvo su doctorado en leyes el 16 de diciembre de 1819.1 Su nombre principió a mencionarse en las reuniones políticas previas a la firma del acta de independencia el 15 de septiembre de 1821, cuando era consejero del Capitan General Gabino Gaínza.2 Durante los primeros años de la vida independiente, estuvo más ligado al Partido Conservador, e incluso fue de los entusiastas propulsores de la Anexión de Centroamérica a México luego de la independencia, siendo el secretario de la Junta Provisional Consultiva que aprobó el acta de Anexión el 5 de enero de 1822.3

En 1825 se instaló el primer Congreso Federal, y Gálvez fue nombrado como su primer presidente; era tal su prestigio, que el presidente federal Manuel José Arce lo miraba con recelo, e intentó enviarlo a comisiones diplomáticas en el extranjero, pero Gálvez siempre logró evitar el destierro indirecto.  Para entonces, Gálvez se cambió al bando liberal, aunque los criollos liberales fiebres de la época le tuvieron aversión y desconfianza, y siempre lo consideraron, como un acomodaticio que había dejaba el «bando de los serviles«, en donde mejor encajaba, según ellos.4

Gálvez se mudó a Antigua Guatemala, a donde fue el ex-presidente Arce a pedirle ayuda para reconciliarse con los criollos liberales luego que el golpe de estado contra Juan Barrundia y el desastre militar de Milingo le habían costado la presidencia federal.5  Después de rechazar diplomáticamente a Arce, Gálvez fue uno de los líderes liberales que organizaron la rebelión en Antigua Guatemala contra el Jefe de Estado Mariano de Aycinena en enero de 1829, la cual fracasó pero fue la excusa que Francisco Morazán estaba esperando para invadir Guatemala.4

Posteriormente, cuando ya Arce y los Aycinena habían sido desterrados de Centroamérica por el general Francisco Morazán,6 la Asamblea Nacional de Guatemala convocó a elecciones para el Estado de Guatemala, resultando electo José Francisco Barrundia. Sin embargo, éste no aceptó la elección por ya estar comprometido como Senador en la Asamblea. Tras darse esta situación, el 24 de agosto de 1831 la Asamblea eligió al Dr. Gálvez como Jefe del Estado de Guatemala y éste también declinó la elección pero, no teniendo cargo alguno en el gobierno, la Asamblea lo obligó a tomar el cargo.7

Gálvez gobernó el Estado de Guatemala a la sombra de la influencia de José Francisco Barrundia, quien se consideraba el adalid de los liberales y nunca confió en Gálvez. De hecho, Barrundia tuvo numerosos desaciertos que llevaron al partido liberal al colapso, siendo los principales la institución del tributo personal de los indígenas, y la implementación del Código de Livingston que enardeció a los campesinos indígenas en contra del gobierno, tal y como ocurrió en la España con sus campesinos analfabetos en 1823 cuando los liberales intentaron implementar leyes utópicas cuando co-gobernaban con Fernando VII.8 Pero quizá su mayor desacierto fue pedirle ayuda al general guerrillero Rafael Carrera para derrocar a Gálvez cuando éste empezó a tomar medidas drásticas como la política de tierra arrasada para contrarrestar los avances de los campesinos alzados.9

Gálvez dejó el país tras ser derrocado el 2 de febrero de 1838 y vivió tranquilamente en México hasta su muerte. En Guatemala, su familia pasó penurias, e incluso uno de sus hijos murió en la más absoluta miseria siendo portero de una de las salas de apelaciones en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1900). Elementos de la historia de Centroamérica. Madrid, España: Imprenta de Hernando y Compañía.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Ibid., pp. 14-16.
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 128-131.
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-38.
  6. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  7. Gómez Carrillo, Elementos de la historia de Centroamérica, p. 86.
  8. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 97.
  9. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Tip. de Sánchez y de Guise. Guatemala. pp. 14-70.
  10. Marure, Efemérides de los hechos notables, p. 100.

19 de marzo de 1823: abdica Agustín de Iturbide

Abdica el Emperador Agustín de Iturbide tras el Acta de Casa-Mata, dando por finalizado el Primer Imperio Mexicano, al que se había anexado Centro América en 1822

19marzo1823
Retrato del emperador Agustín de Iturbide por Primitivo Miranda que se encuentra en el museo del Castillo de Chapultepec. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Las aspiraciones que tenían los criollos mexicanos de establecer un imperio poderoso que se extendiera desde Costa Rica hasta Oregon y Wyoming se hicieron humo en marzo de 1823, cuando el Primer Imperio Mexicano cayó debido a las rivalidades entre ellos mismos que se exacerbaron por la ambición de poder del emperador Agustín de Iturbide.1

Ya el de 31 de enero de 1823 los militares mexicanos se habían rebelado en contra del emperador, por medio del Acta de Casa-Mata, lo que lo dejó en una situación muy comprometida,2 al punto que el 19 de marzo de 1823, el secretario de Justicia Juan Gómez Navarrete comunicó por medio de una carta la abdicación del emperador:3

Reconocido el soberano Congreso por la Junta y tropas adheridas al Plan o Acta de Casa Mata, cesó el motivo porque yo conservé la fuerza en la inmediaciones de la capital. La corona la admití con suma repugnancia, sólo para servir a la patria; pero desde el momento en que entreví que su conservación podría servir si no de causa, al menos de pretexto para una guerra intestina, me resolví dejarla.

No hice yo abdicación de ella, porque no había representación nacional reconocida generalmente […] hay ya el reconocimiento, y hago por tanto la abdicación absoluta.

Mi presencia en el país sería siempre pretexto para desavenencias, y se me atribuirían planes en que nunca pensara. Y para evitar aún las más remota sospecha, me expatriaré gustoso y me dirigiré a una nación extraña. Sólo le pediré al Congreso que pague la nación las deudas que he contraído con particulares amigos, que no son de gran consideración; pues aunque el mismo Congreso dejó a mi arbitrio que tomara para mí lo que necesitara y la Junta me hizo una asignación, yo no podía hacer uso de lo uno ni de lo otro, cuando las necesidades de las tropas, empleados y funcionarios públicos llegaban a mi corazón.3

A los pocos meses, debido a la habilidad política del general Vincenzo Filísola —representante de Iturbide en Guatemala— quien convocó a una Asamblea Constituyente para entregarle el poder y así poder regresar a México con sus tropas4 -, Centroamérica se separó de México declarándose completamente independiente el 1 de julio de 1823,5 y eventualmente se constituyó en la República Federal de Centro América en 1824,6 la cual caería en una sangrienta guerra civil en los próximos años debido, otra vez, a las rivalidades entre los criollos locales.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  2. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  3. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  5. Ibid, pp. 25-27.
  6. Ibid, pp. 68, 219-221, 463-467.

9 de marzo de 1821: Gaínza asume como Capitán General Interino del Reino

Gabino Gaínza asume como Capitán General Interino del Reino de Guatemala por enfermedad de Carlos Urrutia de Montoya; sería el último gobernador colonial

9marzo1821
Los criollos guatemaltecos saliendo del Real Palacio luego de reunirse con Gabino Gaínza para pactar la Independencia de Centro América el 15 de septiembre de 1821.  Grabado de Agustión Iriarte tomada de Wikimedia Commons.  En el recuadro: retrato que se cree corresponde al Capitán General Gabino Gaínza.  Imagen tomada de Gabino de Gaínza y otros Estudios.

El 18 de mayo de 1816 se emitió la Real Cédula por medio de la cual Gabino Gaínza había sido nombrado como Sub-Inspector General de las Tropas Veteranas y Milicias de Infantería y Caballería del Reino de Guatemala.  Gaínza era Brigadier de los Reales Ejércitos, con amplia experiencia militar obtenida en batallas en la Plaza Orán, Gibraltar, Plaza de Mobila, Isla de Cuba, Trujillo, y muchos otros lugares; además había ascendido rápidamente gracias a su dedicación a los estudios, su inteligencia y su subordinación a la ordenza.  Si bien en Chile sufrió su primera derrota desastrosa a manos de las tropas independentistas del general Juan MacKenna en 1814, para entonces Gaínza contaba con una carrera militar de cuarenta y cinco años, era el comandante general de las tropas españolas y había reconquistado toda la Provincia de Concepción en Chile y recuperado la comunicación terrestre con Lima.1

En 1818 el implacable Capitán General José de Bustamante y Guerra dejó el poder en el Reino de Guatemala porque la corona española lo necesitaba en las filas de los Reales Ejércitos y fue sustituido por Carlos de Urrutia y Montoya, un hombre de avanzada edad y en cuyo gobierno los independentistas ganaron terreno.2  Ahora bien, no fue solamente la debilidad de Urrutia y Montoya la que ayudó a los independensitas centroamericanos, sino la situación en general del Imperio Español, ya que en 1820 el rey de España Fernando VII se vio forzado a restablecer la constitución de Cádiz de 1812 por el golpe de estado liberal liderado por Rafael del Riego, y a consecuencia de ello se implementó en todo el Imperio libertad de prensa,3 lo que fue aprovechado por el doctor Pedro Molina Mazariegos, líder los criollos liberales, quien comenzó a publicar «El Editor Constitucional», periódico en el que se criticó al gobierno de la colonia, se defendieron los derechos de los centroamericanos y se promovió la independencia.4  Por otra parte, en México, la revolución que había iniciado en 1810 había sido sofocada por las autoridades española, pero con el nuevo rompimiento del orden constitucional en España, se alzaron nuevamente las fuerzas criollas, estaba vez de la mano del conde Agustín de Iturbide, quien junto a otros alzados declaró su independencia total de España a través del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 e incluso llegó a ofrecer el trono de la Nueva España al rey Fernando VII, dada su débil posición en el gobierno español en ese momento.5

Gaínza estaba en Madrid cuando recibió el nombramiento de sub-inspector general y allí seguía cuando el capitán general Carlos de Urrutia y Montoya sufrió una hemiplejía, según se deduce de los siguientes mensajes: 

Capitanía General de Guatemala

El Excmo. Señor Secretario de Estado y del Despacho Universal de la Guerra  me ha dirigido dos Reales Ordenes que una en pos de otra son como siguen:

Ministerio de la Guerra:

Excmo. Sr. Al Alcalde Secretario de Despacho de Gracia y Justicia digo con esta fecha lo siguiente: Considerando el Rey Nuestro Señor la necesidad que hay en el Reino de Guatemala, de jefes de superior graduación, ha tenido a bien mandar se establezca allí un segundo cabo que desempeñe la Capitanía General y Presidencia, en ausencia y enfermedades del propietario.  Nombrando S. M. desde luego para este destino al Mariscal de Campo D. Alexandro de Horo, Comandante General del Istmo de Panamá, quien deberá marchar inmediatamente a ocupar su nuevo empleo.  Igualmente ha resuelto el Rey que en lo sucesivo el Comandante General de Istmo de Panamá sea para la clase de Coroneles graduados, o efectivos, cuyo empleo resumirá la Sub-Inspección Particular de aquel punto, como lo tiene Horo. Y, por último, es la voluntad de S.M. que el Brigadier Gabino Gaínza, Sub-Inspector nombrado para Guatemala, que se halla en esta plaza, se ponga en marcha sin pérdida de tiempo para su destino pues hace en él suma falta.

De Real Orden traslado a V.E. para su inteligencia y gobierno. Dios Guarde a V.E. muchos años.  Madrid, 13 de enero de 1820.

Sr. Capitán General de Guatemala.6

Dada la orden real, Gaínza se puso en camino, y cuando llegó a Guatemala el capitán general Urrutia y Montoya le entregó el poder interinamente por medio del siguiente comunidado:

Palacio de Guatemala a las cinco de la tarde del día nueve de marzo de mil ochocientos veinte y uno.

Hallándome enfermo desde el mes de agosto último, y considerando los Facultativos que me han sistido, Doctores don pedro Molina y don Vicente Carranza, que es de urgente necesidad para lograr el restablecimiento de mi salud la absoluta separación por algún tiempo del mando, cuyos cuidados han detenido la convalecencia y en concepto de los mismo me pueden ocasionar una repetición del ataque de hemiplejía que me acometió. En esta virtud, y en la de hallarse ya en esta capital el Señor Brigadier don Gabino Gaínza, Sub-Inspector General de las Tropas de estas Provincias, que por su carácter y antigüedad es el Jefe llamado al mando en los casos en que yo no pueda desempeñarlos, conforme a la Real Orden de Sucesión de Mandos, y habiendo manifestado todo lo referido en la Excma. Diputación Provincial con su acuerdo y conformidad, he venido en delegar, como delego el mando en todos sus conceptos de Militar, Político y de Hacienda en el referido Señor Gaínza por el tiempo de uno o dos meses, o el que necesita para reparar mi salud hasta hallarme en disposición de resumir los empleos que por dicho tiempo le cedo de Capitán General, Jefe Político Superior, y Superintenden General, sub-delegado de Hacienda Pública.  Comuníquese esta providencia a la misma Excma. Diputación Provincial, al Tribunal Superior de la Audiencia Territorial, a los Ilmos. Prelados Diocesianos, y a los demás Cuerpos y Autoridades de esta provincia que corresponda y dése cuenta a su Majestad de esta misma delegación que tengo anuncia por los Ministerior respetivos. 

        • Carlos Urrutia
        • José Ramón Zelaya7

Aunque Gaínza inicialmente hizo del conocimiento público que no iba a tolerar movimientos independentistas,8 Centroamérica experimentó una agitación social de niveles intolerables durante su breve gobierno, lo que obligó a la diputación provincial, a los criollos aristócratas y a las autoridades eclesiásticas a solicitar a Gainza una reunión para discutir el difícil tema de la independencia el 15 de septiembre de 1821.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Del Cid, Fernández, Enrique (1959). Don Gabino de Gaínza y otros Estudios. En: Colección de autores guatemalenses «Carlos Wyld Ospina». Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. p. 23-24.
  2. Gómez Carrillo, Agustín (1887). Elementos de la historia de Centro-América. Guatemala: Tipografía de Arenales.
  3. Burgos, Carmen de (1931). “Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego” Madrid: Renacimiento.
  4. Del Cid, Don Gabino de Gaínza y otros Estudios, p. 29.
  5. Zárate, Julio (1880). La Guerra de Independencia. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III volumen. México: Ballescá y compañía.
  6. Del Cid, Don Gabino de Gaínzsa y otros Estudios, p. 25-26.
  7. Ibid, p. 26-27.
  8. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) “Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala“. Provincia de Guatemala.