27 de enero de 1971: tras un tormentoso exilio muere en México el expresidente Jacobo Arbenz Guzmán

21enero1971
Los esposos Arbenz Vilanova durante su exilio en 1955.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de ser derrocado por medio de la operación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos patrocinada por la frutera norteamericana United Fruit Company (UFCO) la familia del expresidente Jacobo Arbenz Guzmán vivió un verdadero calvario, ya que fueron rechazados en cualquier país a donde se dirigieran, ya fuera en América Latina o tras la Cortina de Hierro. Los países de la órbita de los Estados Unidos no querían tener nada que ver con el expresidente guatemalteco, a quien el gobierno de Einsenhower había tachado de comunista, y los países de la órbita soviética no querían saber nada de quien, a su forma de ver, no había sabido defender la revolución de 1944.

La depresión en que cayó el expresidente fue severa, y él la intentó ahogar en el alcohol y drogas. Viendo como su familia se desmoronaba, Arabella Árbenz Vilanova, una de las hijas del expresidente decidió no acompañar a su padre a vivir su exilio en Cuba tras la invitación de Fidel Castro luego del triunfo de la revolución de 1959 y prefirió quedarse en París estudiando actuación y trabajando como modelo. En Cuba, Árbenz tuvo que soportar las humillaciones de Fidel Castro, que en cada discurso repetía que Cuba no era Guatemala, y que él no abandonaría a su pueblo sin luchar como hizo Árbenz.

Luego de una temporada en Paris, Arabella se fue a México, en donde debido a los sufrimientos padecidos en el exilio, empezó a usar LSD y marihuana y donde vivió un tórrido romance con el periodista guatemalteco Jorge Palmieri y luego otro con el futuro propietario de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, quien la ayudó con su carrera artística dada la spectacular belleza de la joven. Poco tiempo después, el abuso del LSD empezó a afectar su comportamiento y Azcárraga logró que la expulsaran de México en octubre de 1965.​ Arabella entonces conoció al torero mexicano Jaime Bravo Arciga, quien iba a realizar una gira por América del Sur. Estando en Bogotá, el 5 de octubre de 1965, Arabella trató de convencer a Bravo Arciga para que no siguiera toreando, pues temía por su vida; cuando éste no aceptó sus peticiones, Arabella sacó un revólver y se suicidó.​

Bravo Arciga se comunicó con Jorge Palmieri vía telefónica a México, y le pidió que se encargara de los funerales. Palmieri consiguió que se permitiera enterrar a Arabella en el Panteón de la Asociación Nacional de Actores de México (ANDA) y que se autorizara que Árbenz, su esposa y sus hijos Leonora y Jacobo pudiesen entrar a México para estar presentes en el entierro.  Durante el funeral de Arabella en México Arbenz apareció muy envejecido; estaba demacrado y parecía un anciano cansado.​ Unos meses después, el expresidente guatemalteco dejó Cuba y se fue a París y luego a Lausanne, Suiza; todavía pertenecía al Partido Guatemalteco del Trabajo pero su salud estaba muy quebrantada y su estado mental era de una fuerte depresión, sentimientos de fracaso y remordimientos por la muerte de Arabella.​

En 1970 se le permitió regresar a México, pero con una visa que tenía que renovar en el extranjero cada seis meses; a pesar de ese requisito Arbenz dijo que siempre había querido pasar los últimos momentos de su vida cerca de Guatemala.  Arbenz reanudó sus contactos políticos y se contactó con las Fuerzas Armadas Rebeldes con quienes mantuvo una relación cordial, pero distante, y a quienes ofreció unirse en algún momento en el futuro.​ Pero ese objetivo no se realizó, pues Árbenz murió el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un extraño accidente en que su radio cayó dentro de la tina en que se estaba bañando. El día de su muerte lo pasó en la más completa soledad, pues su esposa estaba de viaje en El Salvador atendiendo unos negocios familiares; sólo se supo que su última conversación fue con el líder comunista guatemalteco José Manuel Fortuny, antiguo consejero y amigo.

Irónicamente, en 1969 la United Fruit Company había sido comprada por AMK Corporation, que para 1970 tuvo que absorver las pérdidas que arrastraba la UFCO desde hacía una década.


BIBLIOGRAFIA:


21 de diciembre de 1981: el Ejército Guerrillero de los Pobres destruye la sede municipal y de correos y telégrafos en Cunén, Quiché

21diciembre1981
La comandancia y la Escuela de Niñas de Cunén, Quiché, durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El departamento de Quiché, creado en 1872 por el gobierno de facto del general Miguel García Granados, estuvo en el ojo del huracán durante la segunda parte de la Guerra Civil de Guatemala (ahora llamada “Conflicto Armado Interno“), la cual se inició con la aparición del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) en el norte de ese departamento a principios de la década de 1970.

El Ejército Guerrillero de los Pobres se asentó en el norte del departamento de Quiché,  debido a que de esta forma contaba con la protección natural de la sierra de los Cuchumatanes. Esta enorme cadena montañosa ya había servido como barrera natural a los indígenas lacandones e itzáes contra los invasores españoles, cholultecas y tlaxcaltecas que conquistaron Guatemala en la década de 1520, quienes no pudieron ingresar a la región al norte de las montañas sino hasta en 1697.

El EGP se fortificaba aún más en la región perpetrando atentados contra bienes particulares y púbicos, especialmente cortando las vías de comunicación y acceso. Torres de trasmisión eléctrica y puentes eran los principales objetivos, pues de esta forma se reducía el ingreso de las tropas del ejército y se desarticulaba el avituallamiento de la tropa.  Para finales de 1981 y principios de 1982 el Ejército ya no podía ingresar a la región, pues los grupos guerrilleros habían cortado los puentes y hasta los postes de telégrafo que había a lo largo de la carretera. ​Específicamente en Cunén, el EGP atacó las instalaciones de la municipalidad y de la oficina de correos y telégrafos, dejando al municipio incomunicado pues ya habían volado el puente “El Tesoro” en la carretera de acceso.

Para contrarrestar este auge de la ofensiva guerrilla (que se había incrementado considerablemente tras el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua en 1979), el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García inició una ofensiva de “tierra arrasada” en la región en donde operaba el Ejército Guerrillero de los Pobres, utilizando el entrenamiento recibido en la Escuela de Las Américas que el ejército de los Estados Unidos tenía en Panamá. Como parte de esta ofensiva, se dieron intensos ataques a poblaciones civiles que resultaron en horribles masacres.

El plan utilizado, siguiendo los planes que habían utilizado los Estados Unidos en Vietnam, consistía en atacar las comunidades en un día importante para ellas; por ejemplo, aprovecharon el día de mercado, o de fiesta, o de reuniones de carácter religioso, tratando de aprovechar la concentración de población con uun claro simbolismo. Las regiones más bombardeadas fueron las comunidades del área ixil y Sacapulas, algunas zonas de Baja Verapaz y de Huehuetenango, casi todas ellas en la Franja Transversal del Norte, región en donde los jefes militares tenían fuertes intereses económicos, empezando por el propio presidente Lucas García. (Específiamente en la zona selvática de Ixcán existen ricos yacimientos petroleros).

La población se refugió en las montañas intentando aprovechar la protección natural que ésta les proporcionaba, pero fueron sometidos a un cerco militar que imposibilitó su alimentación, alojamiento y asistencia médica. Los que no murieron de hambre lograron huir a México, en donde vivieron como refugiados hasta 1995.


BIBLIOGRAFIA:

 

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  • — (1999). «Atentados contra sedes municipales» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
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  • Pons Sáez, Nuria (1997). La conquista del Lacandón. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-6150-5.

 


6 de diciembre de 1982: masacre en el parcelamiento “Las Dos Erres” en el municipio de La Libertad, Petén

6diciembre1982
Mapa de Petén, mostrando la ubicación del parcelamiento de Las Dos Erres y los sitios petroleros de Xan (pozos) y La Libertad (refinería) que poseía la empresa Basic Resources en la época en que ocurrió la masacre.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1950 el contrato de concesión N.º 2-85 otorgó el “campo Xan” a la empresa internacional Basic Resources, que comenzó a explorar los posibles yacimientos petroleros en Guatemala aunque no encontró mayor cosa inicialmente.  Por otra parte, tras la contrarrevolución de 1954 dirigida por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) y patrocinada por la United Fruit Company (UFCO), el nuevo gobierno guatemalteco empezó a utilizar estrategias de libre mercado, asesorado por el Banco Mundial y la Administración de Cooperación Internacional (ICA) del gobierno de los Estados Unidos. De esta forma, Guatemala ingresó de lleno al mercado basado en préstamos y deuda que se impuso en el mundo después del triunfo aliado en la Segunda Guerra Mundial. Originalmente, la ICA creó la Dirección General de Asuntos Agrarios (DGAA), la cual se encargó de desmantelar los efectos de la Reforma Agraria del gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán, especialmente aquellos que afectaron los intereses de la frutera estadounidense.

Posteriormente, en 1959, se aprobó el decreto ley 1286 que creó la Empresa Nacional de Fomento y Desarrollo Económico del Petén (FYDEP), dependencia de la Presidencia de la República, y que se encargaría del proceso colonizador del departamento de Petén; esta entidad estuvo dirigida por militares y fue una dependencia del Ministerio de la Defensa.

El parcelamiento de Las Dos Erres fue fundado en 1978 en el enorme municipio petenero de La Libertad, como parte de la colonización del Petén fomentada por el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García, a través de la entidad Fomento y Desarrollo Económico de Petén (FYDEP), la que por medio de su Departamento de Colonización distribuyó tierra gratuitas a muchos campesinos provenientes del interior de la República. En el caso específico de Las Dos Erres, se autorizó repartir 100 caballerías de tierras fiscales a Federico Aquino Ruano y Marcos Reyes, quienes repartieron lotes de una, dos y cinco caballerías a todo aquel que lo solicitara. Por aquella época, la petrolera Basic Resources encontró yacimientos petroleros en la región de La Libertad durante la década de 1970 e inició los trabajos para su explotación comercial en 1980.

A principios de 1982, supuestamente varios miembros de las Fuerzas Armadas Rebeldes realizaron actos de presencia en el parcelamiento Las Dos Erres y en el mes de septiembre habrían sido los responsables de atacar a una unidad del Ejército de Guatemala en el área, causándole alrededor de veinticinco bajas, robándoles diecisiete fusiles y equipo militar, lo que resultó en un incremente de unidades militares en la región.

Con la excusa del ataque, el Ejército organizó la Patrulla de Autodefensa Civil en Las Dos Erres, pero cuando algunos de los habitantes del parcelamiento se negaron, el Ejército comenzó a difundir que los habitantes de esa comunidad eran guerrilleros usando como prueba sacos que contenían maíz y frijol que habían encontrado en Las Dos Erres con la marca “FAR”. (En realidad, las siglas FAR correspondían a Federico Aquino Ruano, quien había repartido los lotes del parcelamiento).

Esto dió pié para que se produjera una horrible masacre en el parcelamiento el 6 de diciembre de 1982 cuando era presidente de facto el general Efraín Ríos Mont. En ese día, el ejército aniquiló a todos los habitantes del lugar, lo que años más tarde dió pié a que se hiciera un juicio al presidente por su responsabilidad en el asunto. Este juicio fue el punto de partida entre los que dicen que hubo genocidio en Guatemala y los que no, pero realmente depende de la definición del término.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, genocidio está definido como el exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. Visto desde esta definición, no hubo genocidio porque las masacres no fueron por ninguna de estas razones. He aquí las observaciones de HoyHistoriaGT:

  1. No fueron masacrados por motivo de raza o de etnia: los pobladores no eran originarios de La Libertad, sino que llegaron a establecerse allí cuando las 100 caballerías fueron distribuidas.
  2. No fue por religión: tanto católicos como evangélicos fueron víctimas.
  3. La política no tuvo que ver, pues los habitantes del parcelamiento se dedicaban a sus labores y trabajaban para su cooperativa sin molestar a nadie.
  4. Nacionalidad: todas las víctimas eran guatemaltecas y provenían de diversos departamentos de la República.

Entonces, ¿por qué los mataron?

Los miembros del ejército estaban convencidos de que los habitantes del parcelamiento eran guerrilleros, y siguieron las tácticas de tierra arrasada con que entrenaron a los oficiales del ejército en la Escuela de Las Américas, institución que operaba en Panamá el ejército de los Estados Unidos. La presencia de las Fuerzas Armadas Rebeldes y el ataque del destacamento militar fueron la excusa para esta masacre. Pero, ¿qué consiguió el ejército desplazando a los civiles del área? Es aquí cuando debe recordarse que en el municipio de La Libertad (que es sumamente grande), operaba la compañía petrolera Basic Resources, y que la misma empezó a explotar comercialmente el petróleo en 1980. Surge entonces la duda: ¿cuál es el interés real de los organismos internacionales por que haya resarcimiento para las víctimas de esta masacre?


BIBLIOGRAFIA:

 


7 de noviembre de 1980: declaran como Monumento Histórico y Artístico al Palacio Nacional

7noviembre1980
El Palacio Nacional de la Ciudad de Guatemala en 2016, visto desde el sureste.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la Nueva Guatemala de La Asunción ha habido cuatro sedes de gobierno:

  1. Palacio Colonial o del Ejecutivo: construido tras el traslado de la ciudad e inaugurado en 1787 fue la sede el gobierno colonial y luego del gobierno de Guatemala. Estaba ubicado en donde ahora se encuentran el Parque Centenario y la Biblioteca Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Allí se firmó el Acta de Independencia en 1821, y fue destruido por los terremotos de 1917-18.
  2. Palacio Presidencial: construido por el presidente José María Reina Barrios en el patio del antiguo palacio colonial, e inaugurado para su cumpleaños el 24 de diciembre de 1896.  Fue la sede del gobierno del presidente Manuel Estrada Cabrera hasta que los atentados contra su vida lo hicieron refugiarse en la finca “La Palma” en 1908.  Estaba ubicado en donde ahora está el Archivo General de Centro América y el estacionamiento del Instituto de Previsión Militar en la Ciudad de Guatemala. Fue destruido por los terremotos de 1917-18.
  3. Palacio de Cartón: construido en donde estaba ubicado el Palacio Colonial por el gobierno de Carlos Herrera para conmemorar el Primer Centenario de la Independencia de Guatemala.  Fue destruido por un incendio pocos años después.
  4. Palacio Nacional: construido por el gobierno del general Jorge Ubico en donde antes se encontraba la Municipalidad, destruida en 1917-18.  El principal objetivo era ayudar a recuperar la economía nacional durante la Gran Depresión, dándole trabajo a numerosos albañiles que estuvieron ocupados aunque su sueldo era ínfimo.  Fue inaugurado para el cumpleaños del general Ubico el 10 de noviembre de 1943 y en él centralizó a todos los ministerios del Ejecutivo, aunque solamente lo usó siete meses, pues renunció el 1 de julio de 1944.

En el Palacio Nacional ocurrieron numerosos hechos históricos mientras fue la sede del Ejecutivo desde 1943 hasta 2001, cuando fue convertido en un museo llamado “Palacio Nacional de la Cultura”.  Entre algunos de los principales acontecimientos se pueden mencionar:

  1. 1 de julio de 1944: renuncia del general Jorge Ubico
  2. 20 de octubre de 1944: Revolución de Octubre derroca al general Federico Ponce Vaides.
  3. 18 de julio de 1949: asesinato del mayor Francisco Javier Arana.  Tras este hecho ocurrido en Amatitlán, las fuerzas leales a Arana se alzaron y ametrallaron el despacho presidencial, ubicado en el segundo nivel de la esquina suroeste del Palacio.
  4. 27 de junio de 1954: renuncia del presidente Jacobo Arbenz
  5. 30 de marzo de 1963: golpe de estado contra el general Miguel Ydígoras Fuentes
  6. 4 de febrero de 1976: terremoto destruye gran parte del territorio guatemalteco.  El Palacio Nacional sobrevive el sismo con daños menores.
  7. 5 de septiembre de 1980: atentado dinamitero perpetrado por la guerrilla urbana en contra del gobierno del general Fernando Romeo Lucas.  Aparte de las numerosas víctimas inocentes, los vitrales del Palacio fueron destruidos y el gobierno lo declaró Monumento Histórico y Artístico el 7 de noviembre.
  8. 23 de marzo de 1982: golpe de estado derroca al general Fernando Romeo Lucas
  9. 8 de agosto de 1983: golpe de estado derroca al general Efraín Ríos Mont.  Durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejía Víctores se inició la costumbre de pintarrajear las paredes del Palacio Nacional cuando ocurrían manifestaciones.  Estas protestas causaron daños considerables en el edificio.
  10. 14 de enero de 1986: toma posesión de Vinicio Cerezo, primer presidente democráticamente electo tras los gobiernos militares.
  11. 29 de diciembre de 1996: firma de los Acuerdos de Paz que terminaron con la Guerra Civil.

BIBLIOGRAFIA:


31 de julio de 1980: en medio del Conflicto Armado Interno, el Ing. Ricardo Molina Mejía, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Carlos, finaliza su turbulenta gestión como Rector interino

31julio1980
Edificio de la Rectoría del Campus Central de la Univesidad de San Carlos en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala.  Muy cerca de donde se tomó esta fotografía se registró el asesinato indiscrimado de estudiantes de Ingeniería.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1980, la represión en contra de la izquierda que había emprendido el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García, luego de que ésta había dado enormes muestras de poder y organización recién iniciado su período gubernamental en julio de 1978 se agudizó. Los grupos que habían dado muestras de ser los que coordinaban la oposición al régimen oligárquico-militar eran la Universidad de San Carlos, las asociaciones estudiantiles, grupos campesinos, las iglesias, y los sindicatos, los cuales se habían reforzado tras el terremoto del 4 de febrero de 1976 (pues el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García tuvo que enfocarse en las tareas de reconstrucción), y tenían fuertes nexos e incluso miembros que también pertenecían a las fuerzas guerrilleras marxistas que libraran una guerra contra el gobierno.

En 1980, la situación se agudizó aún más tras la quema de la Embajada de España en Guatemala el 31 de enero en un confuso incidente que incluyó la toma de las instalaciones por parte de un grupo de campesinos asesorados por universitarios y guerrilleros y una respuesta brutal por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Por esta razón, cada miércoles en reunión ordinaria y otros días en reuniones extraordinarias, se reunía la mayoría de los cuarenta y cuatro miembros del Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de San Carlos para analizar la situación de Guatemala, la cual era alarmante para los grupos de izquierda. La influencia de los opositores al régimen era evidente pues no había consenso sobre las acciones a tomar ya que solamente un reducido grupo sugería que la universidad debía bajar el perfil en su identificación con el movimiento izquierdista. Pero los que no querían cambia de postura estaban divididos: el grupo en el que se incluía el Rector Saúl Osorio Paz (quien era miembro del proscrito Partido Guatemalteco del Trabajo) propugnaba la firmeza en su postura, sin llegar a provocar al gobierno, mientras que el grupo más radical consideraba deber de la universidad unirse al proceso revolucionario marxista.

La estrategia del gobierno era infiltrar el Campus Central con miembros de las fuerzas contrainsurgentes clandestinas para identificar mejor a los líderes de las asociaciones y sindicatos, lo que resultó en que a diario hubiera víctimas universitarias de la represión del régimen, al punto que el mismo Rector estuvo a punto de morir en un par de veces. Ante esta situación, el CSU decidió que lo mejor era que el Rector Osorio Paz saliera del país, algo que logró después de momentos sumamente tensos. A partir de entonces estuvo trabajando en el exilio entre México y Costa Rica, mientras que en Guatemala fue reemplazado en sus funciones en Guatemala por el licenciado Leonel Carrillo Reeves, Decano de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia.

Tras un mes de relativa tranquilidad, el CSU se vio emplazado por los miembros que querían un cambio en la postura de la universidad (entre quienes había algunos universitarios con estrechos contactos con militares de alto rango) para que se pidieran la renuncia a Osorio Paz, aduciendo que las declaraciones y acciones de éste en el exterior ponían en peligro la integridad física de los universitarios que seguían en Guatemala. Carrillo Reeves planteó entonces que él no seguiría siendo el Rector en funciones para forzar a que Osorio Paz renunciara a su condición de Rector en el exilio o regresara a asumir nuevamente sus funciones. Los miembros izquierdistas del CSU rechazaron el planteamiento del Rector en funciones, pues consideraban que esto equivaldría a descabezar a la universidad y, vía nuevas elecciones, someterla al control militar.

Como Carrillo Reeves había asumido por ser el Decano que más tiempo había estado en el ejercicio de dicho cargo, luego de su renuncia le correspondeió asumir la Rectoría al segundo Decano más antiguo en el puesto, quien era el Ing. Roberto Molina Mejía. La fecha del traspaso de funciones se programó para el 14 de julio de 1980 y Mejía llegó antes de las 7:00 a.m. a la Rectoría en el Campus Central para cumplir con el mandato del CSU.  Los miembros del CSU procedieron a preparar la firma del acta de traspaso de funciones y justamente cuando Molina Mejía estaba a punto de firmar una de las copias del acta, se escuchó lo que parecía la explosión de muchos cohetillos en las afueras del Edificio de la Rectoría. Pero no eran juegos pirotécnicos; durante varios minutos, fuerzas de seguridad del gobierno provenientes de la zona 7 de la Ciudad de Guatemala dispararon en contra de todas las personas que ingresaban o circulaban por el acceso a la ciudad universitaria desde el Anillo Periférico, muy cerca de la Rectoría. Hubo docenas de heridos de bala y el saldo fatal fue de ocho estudiantes muertos (todos ellos estudiantes del curso de vacaciones de la Facultad de Ingeniería). Se trató del primer ataque en los recintos universitarios desde 1962, y la explicación oficial fue que esa mañana un grupo guerrillero había matado al jefe de la estación de policía de la zona 7 y que, en venganza, y en función de la acusación pública del presidente Lucas García de que la universidad era “centro de subversión“, integrantes de ese contingente habían decidido atacar a los universitarios, en forma inmediata e indiscriminada.

La universidad declaró tres días de duelo, cerró todas sus actividades académicas y sostuvo una conferencia de prensa para hacer conocer su posición a la opinión pública. Los diecisiete días que Molina Mejía fungió como Rector Magnífico de la Universidad fueron los más intensos de la época represiva; su equipo de trabajo tuvo audaces iniciativas para salvar la crisis y las amistades se solidarizaron con el Rector y la institución, ofreciendo su concurso para detener el baño de sangre. La universidad planteó el diálogo nacional y se alcanzó a los ámbitos académico, religioso y político, pero no se llegó a plantear tal diálogo. Incluso, hubo personas que, corriendo riesgos personales, le permitieron pasar cada noche en una casa distinta hasta que entregó el cargo el 31 de julio de 1980.

Carrillo Reeves fue nuevamente rector de la Univerisdad hasta que entregó el cargo al nuevo rector, Mario Dary Rivera en 1981.  Ambos murieron asesinados en el Campus Central de la universidad, Dary Rivera por un grupo izquierdista en diciembre de 1981 y Carrillo Reeves en diciembre de 1983.  Los decanos de tres escuelas facultativas tuvieron que renunciar y salir al exilio, y tres murieron asesinados o secuestrados; y se calcula que alrededor de 150 profesores y quinientos estudiantes murieron o desaparecieron en esa época.


BIBLIOGRAFIA:


¿Qué era la política del “Gran Garrote” del presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt?

The Big Stick in Latin America
El presidente Roosevelt y su política del “Gran Garrote” en el Caribe.

La política del “Gran Garrote” (o Big Stick) del presidente Theodore Roosevelt ilustra la voluntad de éste para realizar negociaciones y pactos con sus adversarios internos y externos, pero siempre mostrando la posibilidad de una actuación violenta como modo de presión y en caso las cosas no salieran como lo tenía previsto.

Aplicada a la política de Estados Unidos hacia América Latina, el régimen de Roosevelt presionó a los países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Mar Caribe, con una intervención armada. Esto se vió con el bloqueo a la intervención naval de Inglaterra y Alemania contra Venezuela en 1902 y con la independencia de Panamá de Colombia en 1903 para construir el Canal.

La política de Roosevelt siguió a la victoria de los Estados Unidos sobre España en 1898 para quedarse con Cuba y Puerto Rico y marcó el inicio del imperialismo estadounidense y de su actuación como potencia mundial.

Este cambio hacia América Latina comenzaría una ola de dominio político y económico estadounidense a principios del siglo XX, justificada en la marcada extensión del “derecho” de los Estados Unidos a intervenir en asuntos de otros países en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses. Este cambio se conoció como el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe” y fue pronunciado por Theodore Roosevelt en su mensaje anual de 1904 como consecuencia de la intervención de las potencias europeas en el Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903:

“Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la ‘Doctrina Monroe’ puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.”

La “Doctrina Monroe” afirmaba que Estados Unidos actuaría a fin de evitar intervenciones provenientes de fuera del continente americano (esencialmente de los países europeos). Se ha resumido, famosamente, en la frase “América para los americanos“. Con el advenimiento del corolario, la frase se convirtió en “América para los estadounidenses“.

En Guatemala, la política del Gran Garrote se inició con el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera y los enclaves bananeros de la United Fruit Company y ha seguido hasta el siglo XXI con el golpe de estado blando que derrocó a Otto Pérez Molina durante el régimen demócrata de Barack Obama y las demandas de un tercer país seguro del presidente republicano Donald Trump.


BIBLIOGRAFIA:

  • Bailey, Thomas A. (1980), A Diplomatic History of the American People 10th ed., Prentice Hall, ISBN 0-13-214726-2.
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  • Beale, Howard K. (1957), Theodore Roosevelt and the Rise of America to World Power, Johns Hopkins Press.
  • Berman, Karl (1986), Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848, South End Press.
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  • Conniff, Michael L. (2001), Panama and the United States: The Forced Alliance, University of Georgia Press, ISBN 0-8203-2348-9
  • Davis, Kenneth C. (1990), Don’t Know Much About History, Avon Books, ISBN 0-380-71252-0.
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  • Roosevelt, Theodore (1913), Theodore Roosevelt: An Autobiography, The Macmillan Press Company.

10 de julio de 1980: en medio de la tensión laboral entre el Embotelladora Guatemalteca y su sindicato de trabajadores, aparece asesinado en la zona 18 un trabajador con una credencial de miembro del servicio de Inteligencia Militar

10julio1980
La fuente de Carlos III, que originalmente estaba en la Plaza Central, ahora localizada en la Plazuela España en la Ciudad de Guatemala, con el adorno de Coca-Cola en diciembre de 2013.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Hubo una época en que se decía que en Guatemala preferíamos Pepsi en vez de Coca-Cola.  Y esto ocurrió porque esta última cerró sus operaciones en 1984, en medio de la Guerra Civil de Guatemala (llamada “Conflicto Armado Interno” por cuestiones diplomáticas y legales luego de las negociaciones que llevaron a los Acuerdos de Paz en 1996).  He aquí un resumen de por qué Coca-Cola cerró temporalmente:

Coca-Cola ha estado presente en Guatemala desde 1939, y el sindicato de la embotelladora surgió en 1948 durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, aunque fue disuelto en 1954 tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Luego de veinte años, en 1974, la empresa “Embotelladora Guatemalteca, S.A.” indemnizó a casi todos sus obreros para recontratar a la mayoría, con lo que los trabajadores perdieron su antigüedad en la compañía y el 25% de sus prestaciones, provocando que los trabajadores se organizaran y formaran el sindicato nuevamente, con la asesoría de la Central Nacional de Trabajadores.

El 26 de enero de 1976, ya durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García, luego de que ciento cincuenta y cuatro trabajadores fueron despedidos, el sindicato tomó las instalaciones de la empresa. Los sindicalistas fueron violentamente expulsados por la policía, resultando en doce heridos y catorce detenidos, lo que dió origen a un fuerte movimiento sindical en el país que dió origen al Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS).  Este movimiento realizó varias campañas de movilización que lograron que se reconociera el “Sindicato de Trabajadores de la Embotelladora Guatemalteca, S.A.” y que la empresa aceptar dicsutir un pacto colectivo de condiciones de trabajo tras reinstalar a los despedidos.

Ahora bien, este movimiento sindical era izquierdista y tenía vinculaciones con la Federación Autónoma Sindical de Guatemala y los proscritos Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).  Para contrarrestar esto, los administradores de la empresa tenían una relación estrecha con las fuerzas de seguridad del Estado, en especial el coronel Germán Chupina Barahona; de hecho, varios miembros de las fuerzas de seguridad tenían puestos administrativos y contrataron a la Policía Militar Ambulante para encargarse de la seguridad.

Entre 1977 y 1978 hubo varios atentados contra miembros del sindicato con ataques armados que resultaron en varios heridos y hasta amenazas del Ejército Secreto Anticomunista (una especia de guerrila de extrema derecha), pero a pesar de todo, lograron que se firmara el pacto colectivo de condiciones de trabajo.  Pero a partir de allí, hubo asesinatos y desapariciones de miembros del sindicato, algunos de ellos a plena luz del día cuando los trabajadores estaban repartiendo bebidas en los camiones, mientras que otros fueron secuestrados durante manifestaciones y aparecieron muertos con señales de tortura.  Esta violencia ocurría al mismo tiempo que el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García implementaba un ataque frontal a las organizaciones izquierdistas que se habían reforzado y organizado durante el gobierno de Laugerud.

Ante esta violencia, la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y Afines, con sede en Ginebra, Suiza inició campañas internacionales con la finalidad de presionar a los dueños de la franquicia en Guatemala y a las autoridades del país.  Pero también hubo violencia contra los administradores de la empresa, que habían separado la embotelladora en doce entidades, entre ellas la reconocida “Embotelladora Central”.  El jefe de personal y teniente retirado Francisco Javier Rodas Flores fue “ajusticiado” por las Fuerzas Armadas Rebeldes que lo ametrallaron cuando iba hacia su casa, mientras que el trabajador Justiniano Vargas Casasola apareció muerto en la zona 18 con un carnet del servicio de Inteligencia Militar en su bolsillo.

Todo este caos llevó a boicots a la Coca-Cola en algunos países y a presión a la sede de la corporación en Atlanta, resultando en que la embotelladora repentinamente se declarara en quiebra y despidiera a todos sus trabajadores, cesando sus operaciones en Guatemala en febrero de 1984, durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejía Víctores.  El 18 de febrero de 1984 los trabajadores ocuparon la planta como medida de presión y allí permanecieron hasta que ésta se volvió a abrir en 1987.


BIBLIOGRAFIA:


5 de junio de 1982: tras ser casi derrotada por la ofensiva militar encabezada por el general Benedicto Lucas García antes del golpe de estado del 23 de marzo, la guerrilla destruye un puente vital para la comunicación entre Guatemala y México

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Desfile militar de patrulleros civiles indígenas en la ciudad de Cobán en 1980.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1982, los grupos guerrilleros estaban en una situación precaria después del éxito de la ofensiva antiguerrillera dirigida por el general Benedicto Lucas García, durante el gobierno de su hermano, el también general Fernando Romeo Lucas García. Esta ofensiva había incluído el uso de un software que ya había utilizado exitosamente la Junta Militar en Argentina para localizar y destruir los reductos guerrilleros en los centros urbanos; este programa de computadora identificaba aquellas residencias en donde había uso excesivo de agua potable y de electricidad y el Ejército las marcaba como posibles objetivos guerrilleros.  Dichos reductos ya habían dado muestras de su poder, como cuando colocaron una bomba de alto poder en un tragante en el parque central ubicado en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional en septiembre de 1980, y cuando detonaron potentes bombas que dañaron considerablemente las instalaciones del Banco Industrial en la zona 4, el Banco del Café en la Avenida Reforma y frente al Instituto de Previsión Militar, a tan solamente una cuadra del Palacio Nacional.

Entre 1980 y 1981 se produjeron varios combates en reductos guerrilleros en varias zonas de la Ciudad de Guatemala, los cuales fueron destruidos por completo por el Ejército; estos reductos estaban diseminados en varios puntos estratégicos de la ciudad, incluyendo áreas de clase alta como Vista Hermosa, de clase media como la colonia Utatlán y una casa situada a apenas una cuadra del Palacio Nacional. Al mismo tiempo, se estaba emprendiendo fuertes ofensivas contra las posiciones guerrilleras en las regions rurales, en especial en la Franja Transversal del Norte; puede decirse que para principios de 1982, la guerrilla estaba contra las cuerdas y tuvo que cambiar de estrategia radicalmente.

Así fue como los grupos guerrilleros ejecutaron lo que ellos denominaron “recuperaciones económicas“, y que no eran otra cosa que actos de delincuencia común para obtener fondos para subsistir: impuestos de guerra, secuestros para obtener rescates (como por ejemplo, el del periodista Alvaro Contreras Vélez del periódico Prensa Libre), y asaltos a comercios y autobuses. Además, para alarmar a la población y hacer presencia, cometían actos terrotistas, como derribar torres de transmisión eléctrica desde Chixoy y que provocaban prolongados apagones, o como el atentado perpetrado el 5 de junio de 1982, cuando zapadores del Frente “Ernesto Guevara” del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) dinamitaron el Puente San Juan, de 55 metros de longitud, que se encuentra sobre la carretera Interamericana a la altura del kilómetro 280, lo que interrumpió el tránsito de Guatemala hacia México.

Otros atentados perpetrados por la guerrilla en esa época fueron:

  • 26 de agosto de 1982: secuestro y asesinato de patrulleros civiles que estaban en la aldea Pajuil País del municipio de Aguacatán, Huehuetenango, quienes fueron enterrados en una fosa común.
  • 25 de junio al 21 de julio de 1982: la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), incendió las fincas El Matasano, en El Quetzal; Panorama, en San Rafael Pie de la Cuesta; Carolina y Platanillo, en el Tumbador, San Marcos por colaborar con el Ejército.
  • 18 de diciembre de 1982: el Ejército Guerrillero de los Pobles (EGP) voló dos puentes en la carretera que pasa por el Parcelamiento Santo Tomás en el municipio selvático de Ixcán, Quiché, en el área petrolera de la Franja Transversal del Norte. Esta acción impidió la movilización de vehículos militares en Playa Grande.

Para combatir el auge del terrorismo guerrillero, el gobierno de facto del general Efraín Ríos Mont, con la asesoría militar del gobierno del presidente Ronald Reagan de los Estados Unidos emprendió una contraofensiva de tierra arrasada similar a las utilizadas por las fuerzas estadounidenses en Vietnam, resultando en masacres en diferentes aldeas y caceríos, en especial en la región selvática y aislada del Ixcán en la Franja Transversal del Norte, la cual estaba aislada del resto del país por la barrera natural de Los Cuchumatanes.


BIBLIOGRAFIA:


5 de mayo de 1966: entra en vigor la nueva constitución, quedando como primer presidente constitucional hasta el 1 de julio el hasta entonces presidente de facto, coronel Enrique Peralta Azurdia

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Chatarra de la Internacional Railways of Central America (IRCA) que fue vendida al gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro cuando la IRCA se declaró en quiebra.  Con este equipo se formó FEGUA.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 15 de septiembre de 1965 la Asamblea Constituyente convocada por el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia emitió la nueva Constitución Política de la República, la Ley de Emisión del Pensamiento y otras leyes constitucionales previstas en el nuevo texto.  Entre los artículos transitorios fijó las fecha de las elecciones presidenciales para el 6 de marzo de 1966, fecha en la que todavía no había entrado en vigor la nueva constitución; es decir, el proceso electoral tuvo lugar bajo el gobierno de facto, sin garantías ni controles constitucionales.

Tras los resultados de las elecciones, que favorecieron al Partido Revolucionario, el cual tuvo que pactar con el ejército para tomar el poder, el Congreso sería integrado por los diputados electos el día en que entró en vigor la constitución: el 5 de mayo de 1966. Las corporaciones municapales iniciaron sus labores el 15 de junio y el presidente y vicepresidente el 1 de julio.

Así pues, el primer presidente constitucional fue el gobernante de facto, coronel Peralta Azurdia, y no el nuevo presidente electo, el licenciado Julio César Méndez Montenegro.

  • Así como las constituciones de 1879 y de 1945 habían proscrito la existencia de grupos religiosos, en especial las órdenes regulares y monasterios, la constitución de 1965 prohibió “la formación o funcionamiento de partidos o entidades que propugnen la ideología comunista o que por su tendencia doctrinaria, medios de acción o vinculaciones internacionales, atenten contra la soberanía del Estado o los fundamentos de las organización democrática de Guatemala“.
  • Tambien prohibía “la organización o funcionamiento de grupos que actúen de acuerdo o en subordinación a entidades internacionales que propugnen la ideología comunista o cualquier otro sistema totalitario”.
  • Estipulaba la pena de muerte, la cual tenía carácter extraordinario y no se podía aplicar a mujeres, menores de edad, mayores de setenta años, reos políticos ni a reos pendientes de extradición.
  • A diferencia de las constituciones de 1879 y 1945, esta constitución reconocía como personas jurídicas la Iglesia Católica y las de los otros cultos, y permitía que adquirieran y poseyeran bienes y que dispusieran de ellos siempre que, los destinen a fines religiosos, de asistencia social o de educación. Sus bienes inmuebles gozarían de exención de impuestos, contribuciones y arbitrios.
  • Se estipuló una asignación privative no menor del dos y medio por ciento del presupuesto de ingresos ordinarios del Estado para la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).
  • La USAC y las universidades privadas, quedaron exoneradas de toda clase de impuestos, contribuciones y arbitrios. El Estado, cuando sus medios lo permitan, podrá dar asistencia económica a las universidades privadas para el cumplimiento de sus fines.

Esta constitución estuvo vigente hasta el golpe de estado del 23 de marzo de 1982 que derrocó al gobierno del general Fernando Romeo Lucas.


BIBLIOGRAFIA:


4 de mayo de 1966: tras resultar ganador de las elecciones generales de 1966, el licenciado Julio César Méndez Montenegro se ve obligado a pactar con el Ejército para poder gobernar

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Vista del Mercado de La Terminal en la ciudad de Guatemala durante el gobierno de Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La situación del país luego del derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y la entrada del Movimiento de Liberación Nacional significó un retorno a las políticas del cabrerismo y del ubiquismo; es decir, la United Fruit Company era quien verdaderamente gobernaba e imponía su autoridad a través del ejército.  Las políticas agrarias y económicas implementadas por el gobierno de Carlos Castillo Armas así lo demuestran.

Tras el asesinato de Castillo Armas y el derrocamiento del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes en 1963, el presidente de facto Enrique Peralta Azurdia aceptó regresar al orden constitucional, lo que hizo que aparecieran tres partidos políticos:

  1. El Partido Institucional Democrático (PID) de las fuerzas armadas.
  2. El Movimiento de Liberación Nacional (MLN) de los miembros de ultraderecha.
  3. El Partido Revolucionario (PR) de la izquierda moderada.

El PR fue el único que propuso un candidato civil, el licenciado Julio César Méndez Montenegro, y finalmente sorprendió a todos al ganar las elecciones del 6 de marzo de 1966. Aparentemente el ejército no estaba preparado para esa victoria y, en consecuencia, detuvo la confirmación de Méndez Montenegro por el Congreso: necesitaba alcanzar un acuerdo de garantías con el Partido Revolucionario.

De esta cuenta, se firmó un “pacto secreto” entre el ejército y el PR el 4 de mayo de 1966, después de varias semanas de negociaciones. En términos generales, el ejército garantizaba la permanencia del presidente y el vicepresidente (el licenciado clemente Marroquín Rojas – patriarca de todos los miembros de la prensa escrita en Guatemala) en sus cargos siempre y cuando se cumplieran varias condiciones:

  1. Continuar la lucha armada contra los grupos subversivos, pues el gobierno no tendría potestad para negociar con ellos (salvo en el caso de rendición o capitulación)
  2. Dar al ejército “toda la colaboración necesaria para eliminar” a los grupos subersivos.
  3. La completa autonomía del Ministerio de la Defensa.
  4. Continuar con la política anticomunista.

Méndez Montenegro empezó así su gobierno con las manos atadas pero, a pesar de las circunstancias, su gabinete estaba compuesto por una mayoría de civiles. Sabiendo de antemano que tendría que cogobernar con el ejército, procedió a tomar algunas medidas para cumplir con su plan de gobierno. Así, concentró sus esfuerzos en programas de infraestructura económica, en el apoyo a la agricultura e industria y en el proceso de integración centroamericana.


BIBLIOGRAFIA: