13 de marzo de 1834: honras fúnebres a José Cecilio del Valle

La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala rinde homenaje póstumo al licenciado José Cecilio del Valle

13marzo1834
Patio interior del desaparecido Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala, en donde Del Valle redactara el Acta de Independecia de Centroamérica el 15 de septiembre de 1821. En el recuadro: el licenciado José Cecilio del Valle. Imagenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 2 de marzo de 1834 falleció el licenciado José Cecilio del Valle, quien era un reconocido político y diplomático relacionado con la influyente familia Aycinena,1 y por ello tuvo puestos de importancia durante la época colonial llegando a ser el Auditor de Guerra.2 Sus contemporáneos le llamaban «el sabio Valle«, ya que era un erudito que publicaba serios análisis de la situación que vivían Centroamérica en esa época; además, era amigo de varios escritores de Europa y fue miembro de la Academia de Ciencias de París le inscribió en el catálogo de sus miembros.1

Del Valle fue quien redactó el 15 de septiembre de 1821 el Acta luego de que los criollos aristócratas de la familia Aycinena, la diputación provincial y las autoridades eclesiásticas pactaran con el Capitán General Interino, brigadier Gabino Gaínza, la independencia del Reino de Guatemala. De hecho, fue nombrado como miembros de la Junta Provisional Consultiva junto con el marqués de Aycinena, la cual fue encomendada de encargarse del gobierno de la región mientras se reunía un congreso que establecería la Constitución de la recién independizada región, de acuerdo al siguiente párrafo:

8.° — Que el señor Jefe Político, brigadier don Gabino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.2

Sin embargo, a pesar del mandato de convocar a un congreso, aquella Junta Provisional Consultiva fue la encargada de llevar a cabo la Anexión a México el 5 de enero de 1822 por presiones del emperador Agustín de Iturbide.3 La Junta Provisional se disolvió el 21 de febrero de 1822 y Del Valle partió para México, como representante de Centroamérica ante el Congreso Imperial.4

Aquella anexión tardó poco más de un año, el cual fue verdaderamente desastroso para la región centroamericana, ya que aparte de los elevados impuestos que hubo que pagar, hubo levantamientos en El Salvador que fueron sofocados a sangre y fuego por Filísola los desatinos del Emperador provocaron su inevitable caída.  En lugar de preocuparse por una administración eficiente de su enorme imperio, Iturbide se ocupó en su propia coronación, en la creación de honores y distinciones para sus cortesanos y en la de la Orden Guadalupana, para lo que gestionó un préstamo con Inglaterra, pues las arcas nacionales habían quedado vacías tras la guerra de independencia.5

Cuando el emperador Iturbide disolvió el Congreso, hizo prisioneros a los diputados, incluyendo a Del Valle quien, no obstante, fue nombrado Primer Ministro por el mismo Iturbide, pasando, como dice el historiador Alejandro Marure, «de la prisión a la primera silla del Gabinete imperial».1 Aquel nuevo puesto, no obstante, no duró mucho ya que el 31 de enero el ejército dió un Golpe de Estado respaldando al general López de Santa Anna en el Acta de Casa-Mata, lo que eventualmente forzó a Iturbide a abdicar el 19 de marzo de 1823.5

Del Valle regresó a Centroamérica, en donde desempeñó altas cargos en el Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Centro de América, y cuando se realizaron las primeras elecciones presidencial de la naciente República Federal de Centro América fue electo Presidente de la República por la mayoría del voto popular, aunque no llegó a ocupar el cargo porque el Congreso no se lo permitió y en su lugar fue electo el general Manuel José Arce.1

A pesar de su involucramiento con los criollos aristócratas, con el proceso de la Anexión a México y con el Imperio de Iturbide, tras su muerte la Asamblea del Estado de Guatemala del gobierno liberal del jefe de Estado Dr. Mariano Gálvez acordó el 13 de marzo de 1834, que en reconocimiento su altos méritos el retrato de Del Valle fuese colocado en el salón de sesiones, y que todos los funcionarios públicos vistiesen luto por tres días.1

He aquí el decreto de la Asamblea Legislativa:6

1.º — Que todos los empleados y funcionarios existentes en esta corte, vistan luto durante tres días que señalará el ejecutivo, y que en los mismos se doble en todas las iglesias de la capital a las nueve, doce de la mañana y oraciones de la noche.
2.º — Que a espensas de los miembros del cuerpo legislativo se haga copiar el retrato del ciudadano José del Valle, el cual se colocará en la sala de sesiones.
3.º — Que por la secretaría de la asamblea y en su nombre, se exite a las de los estados a fin de que se sirvan acordar las demostraciones que tengan a bien en honor de la memoria del mismo ciudadano.6

En atención al decreto anterior, la Asamblea de El Salvador le rindió los mismos honores el 9 de abril de ese mismo año.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 81-82.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las Leyes de Guatemala compuestas y arregladas a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la Republica. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Ibid, pp. 14-16.
  4. Marure, Efemérides de los hechos notables, p. 5.
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 179.
  6. Pineda de Mont, Manuel (1871). Recopilación de las Leyes de Guatemala compuestas y arregladas a virtud de orden especial del Supremo Gobierno de la Republica II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 338-339.

21 de febrero de 1822: se disuelve la Junta Provisional Consultiva

Tras la Anexión al Primer Imperio Mexicano el 5 de enero de 1822, se disuelve la Junta Provisional Consultiva establecida por el acta del 15 de septiembre de 1821.

21febrero1822
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. aquí se firmó el acta de Independencia y la Anexión a México. En el recuadro: retrato que se cree que corresponde al brigadier Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras haber aceptado la Anexión a México el 5 de enero de 1822, se disolvió la Junta Consultiva establecida en el acta del 15 de septiembre de 1821,1 de acuerdo al artículo 8.° de la misma:

8.° — Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.2

En la junta consultiva estaba, en primer lugar, el brigadier Gabino Gaínza, que había traicionado a España al pactar con los criollos aristócratas la independencia de la región, seguido por el Marqués de Aycinena, quien era el líder de dichos criollos aristócratas.  También estaba José Cecilio del Valle, quien publicaba «El Amigo de la Patria» —periódico de los aristócratas y quien redactara el Acta de Independencia—, y el tesorero de la arquidiócesis.  En otras palabras, los principales miembros de la Junta eran todos antiguos funcionarios o influyentes personajes del gobierno colonial. Ahora bien, el problema con esto, es que el resto de criollos del antiguo Reino de Guatemala no veía con buenos ojos a los criollos aristócratas de la capital, ya que sabían que éstos tenían los mejores puestos en las administraciones civiles y religiosas —que eran entonces un gran privilegio en términos económicos—, y además consideraban que los aristócratas no les daban un trato justo con respecto al comercio del producto de sus haciendas.3

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano en marzo de 1823, las provincias quedaron en la ruina debido a la nefastas medidas económicas del emperador Agustín de Iturbide.  Sabiendo los problemas que se avecinaban, el general Vicente Filísola —quien había quedado como gobernador de Centroamérica en lugar de Gaínza— convocó lo más pronto que pudo a una Asamblea Constituyente, a la que le entregó el poder el 1 de julio de 1823, y luego se regresó a México con sus tropas.4

La Asamblea Constituyente declaró la independencia absoluta de la región el mismo 1 de julio y nombró a la región provisionalmente Provincias Unidas del Centro de América en un acta en la que el artículo 1.° específicamente dice que la región no es propiedad de ninguna familia en particular, en alusión directa a los criollos aristócratas guatemaltecos:

Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.5

Dado que la Junta Consultiva el 21 de febrero de 1822 había aprobado la anexión a México, los criollos rurales se aglutinaron en la causa liberal y acusaron a los aristócratas de haberla promovido y les recriminaron el desastroso estado en que quedó la región luego de la caída de Iturbide.  Por eso, muchos de los decretos emitidos por las Asambleas de Centroamérica y del Estado de Guatemala iban dirigidos a restar los privilegios a los aristócratas y a los eclesiásticos,6 hasta que llegó el momento en que los aristócratas no soportaron más y dieron el golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 1826,7 iniciando la Guerra Civil Centroamericana que, en el caso de Guatemala, se extendió hasta 1851 y retrasó el desarrollo del país considerablemente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 5.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869, p. 26.
  6. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  7. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.

10 de enero de 1812: fundan la Universidad de León

Las Cortes Generales y Extraordinarias reunidas en Cádiz expiden el Decreto CXVI, creando la Universidad de León, Nicaragua, en el Seminario conciliar de esa ciudad.

2abril1885
El edificio de la Universidad de León en Nicaragua en 2012. En el recuadro: el escudo del Consejo de Regencia del rey Fernando VII durante las Cortes de Cádiz, que estableció la Universidad de León. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 10 de enero de 1812, las Cortes Generales y Extraordinarias reunidas en Cádiz expidieron el Decreto CXVI, en virtud del cual se crea la Universidad de León, Nicaragua, en el Seminario conciliar de esa ciudad, con las mismas facultades que las demás de América, á solicitud del Obispo Nicolás García Xerez. Aquella nueva universidad, segunda en el Reino de Guatemala después de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo en la Nueva Guatemala de la Asunción, fue fundada por un decreto dice así:1

Decreto CXVI

De 10 de enero de 1812

Erección de Universidad en el Seminario conciliar de León de Nicaragua

Atendiendo las Cortes Generales y extraordinarias a las circunstancias particulares en que se halla el seminario conciliar de León de Nicaragua, y a las ventajas que en general resultan a la Nación de fomentar el establecimiento de educación pública, decretan:

      1. En el Seminario conciliar de León de Nicaragua se erigirá universidad con las mismas facultades de las demás de América.
      2. El Consejo de Regencia, con presencia de la solicitud y testimonio remitido por el R. Obispo de León de Nicaragua, y de los establecido en la Península con respecto a las universidades reformadas, ordenará el plan que haya de seguirse en la de León.

Lo tendrá entendido Consejo de Regencia, y dispondrá lo necesario a su cumplimiento, mandándolo imprimir, publicar y circular.

Dado en Cádiz a 10 de enero de 1812.

        • Manuel de Villafañe, presidente
        • Josef Antonio Sambiela, diputado secretario
        • José María Gutiérrez de Terán, diputado secretario.1

Al Consejo de Regencia. Reg. fol. 174.1

Este establecimiento, el único de educación literaria que existía en Nicaragua, y la segunda universidad en el Reino de Guatemala durante la época colonial, casi había desaparecido totalmente durante la inestabilidad que aquejó a Centroamérica tras la formación de las Provincias Unidas del Centro de América el 1 de julio de 1823.2 Finalmente, la universidad fue restablecida el 10 de octubre de 1831, por medio el decreto que se reproduce a continuación y que muestra la fragilidad de la región centroamericana en la época en mención:3

La Asamblea Constituyente del Estado:

considerando: que uno de los medios mas eficaces de promover la felicidad pública, y consolidar el sistema que nos rige, es facilitar la instruccion de la juventud y propagar las luces atendiendo á que esto se logra en mucha parte con los establecimientos literarios, y considerando: que el único que habla en el mismo Estado, que es la Universidad de esta ciudad, al presente se halla reducido á nulidad, suspensa la enseñanza de las ciencias que allí se estudiaban y sin esperanza de su establecimiento sin una especial proteccion de los Supremos Poderes del propio Estado y sin los auxilios pecuniarios que exige la escasez de sus fondos; ha venido en decretar y decreta:

Art. 1°. El Gobierno dispondrá que á la mayor brevedad posible se restablezcan las aulas y la enseñanza de las ciencias que se estudiaban en la Universidad de esta ciudad; dando al efecto las correspondientes órdenes para que el Rector de dicha Universidad, si lo hubiere, y estubiere en la misma ciudad, ó el Doctor más antiguo en su defecto, haga reunir el Claustro, quien acordará y dispondrá lo conveniente á fin de que se verifique el pronto restablecimiento de la espresada enseñanza, siguiendo en todo lo dispuesto por la Constitucion particular de la propia Universidad, y por las demas disposiciones legales.

Art. 2°. El mismo Claustro dispondrá que el Catedrático de Derecho romano dé tambien alternativamente lecciones de Derecho público, y explique asi mismo la Constitucion Federal de la República y la del Estado cuando esté decretada; debiendo los cursantes concurrir á esta aula al mismo tiempo, que cursan la de leyes para poder obtener el grado de Br. en uno ú otro derecho.

Art. 3°. Tambien deberá el Claustro cuidar de que las ciencias que se estudian en la Universidad se expliquen por Autores de buena opinion, y análogos á las luces del siglo.

Art. 4°. La Tesorería de diezmos proveerá a la Universidad del fondo de vacantes que debe ingresar á la Tesorería general, mil doscientos pesos, para el pago de las rentas de los Catedráticos de Gramática, Filosofía, Teología, Moral, Teología dogmática, Cánones, Instituta y Medicina; cuya cantidad se distribuirá en esta forma: cien pesos para el Catedrático de Cánones, la misma cantidad para el de Medicina, y doscientos pesos para los restantes: el mismo Catedrático de Cánones gozará ademas otros cien pesos de los fondos de la Universidad, y el de leyes los doscientos que siempre ha disfrutado de los mismos fondos. Comuníquese al Gobierno para que lo haga cumplir, publicar y circular

Dado en Leon á 21 de octubre de 1825.

      • Gregorio Porras, diputado presidente
      • Silvestre Selva diputado secretario
      • Francisco Parrales, diputado secretario

Es copia fiel de su origen. Ministerio general del Supremo Gobierno. Granada, octubre 10 de 1831.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cortes Generales y Extraordinarias (1812). Colección de los decretos de órdenes que han expedido las Cortes Generales y Extraordinarias. II España: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. p. 50-51.
  2. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-américa. Guatemala: Tipografía Nacional. p.170. 
  3. De la Rocha (s.f.). Recopilación de las Leyes, Decretos y Acuerdos Ejecutivos de la República de Nicaragua en Centro– América. Nicaragua: Asamblea General de la República de Nicaragua.

5 de enero de 1822: la Anexión a México

El antiguo Reino de Guatemala se anexa al Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza.  Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:2

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

        • Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.
        • Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.
        • Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.
        • Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.
        • Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.
        • Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia protestante.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

3 de diciembre de 1821: Gaínza pide tiempo a Iturbide para decidir sobre la Anexión

Gabino Gaínza le responde al emperador Agustín de Iturbide, pidiéndole hasta el 3 de enero para consultar a los pueblos sobre la Anexión a México.

3diciembre1822
Pintura alegórica de la coronación de Agustín I, Emperador del Primer Imperio Mexicano del Septentrión al que se anexó Centroamérica el 5 de enero de 1822. En el recuadro: la firma de Gabino Gaínza, ex-Capitán General y entonces presidente de la Junta Provisoria Consultiva que gobernó a Centroamérica hasta esa fecha. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El acta de Independencia del Reino de Guatemala, firmada el 15 de septiembre de 1821, era un documento que dejaba en manos de un Congreso, a celebrarse el 1 de marzo de 1822, el tema de la independencia absoluta,1 de acuerdo a los siguientes artículos:2

2.° —Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran á esta capital á formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir.  […]

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta capital todos los diputados.2

El sistema representativo al que apelaban los republicanos se legitimaba en uno de los dos periódicos publicados en la capital del Reino: «El Editor Constitucional«, fundado en 1820, y que tras la independencia cambió de nombre por «El Genio de la Libertad«. Este periódico era el órgano oficial del partido de los criollos liberales e incluía a Pedro Molina, José Francisco Barrundia, al cura José Matías Delgado, Manuel José Arce, y Juan Manuel Rodríguez, entre otros. Este grupo pensaba que la monarquía, por más constitucional o moderada que fuese, era sinónimo de vanidad, desigualdad social y despotismo. Y también señalaba que el gobierno representativo del republicanismo que promulgaban no era sinónimo de democracia, ya que el pueblo limitaba sus funciones soberanas a la facultad de elegir a sus legisladores. En particular a los legisladores, era al que estaba asociada para ciertos actores y publicistas la construcción de la verdadera opinión pública.1

Si bien en un principio la Junta Provisional Consultiva presidida por Gabino Gaínza adoptó la postura republicana, como evidencia el Acta de Independencia, para mediados de noviembre de 1821 las autoridades interinas de Guatemala dieron un giro radical, decantándose por la celebración de concejos abiertos debido a que sus miembros se encontraron acorralados por las presiones mexicanas para adherirse al proyecto imperial de Agustín de Iturbide, y por la rápida desmembración del antiguo Reino. Es importante destacar que las diputaciones provinciales de Honduras y Nicaragua, así como algunos cabildos de Costa Rica, habían jurado la independencia de España, pero a la vez se declararon separados de la ciudad de Guatemala argumentando su decisión por la amarga experiencia vivida bajo su yugo durante los años de dominación colonial.1

El 19 de octubre Iturbide le había enviado un oficio a Gaínza en el cual presionaba sutilmente para que el antiguo Reino se incorporara a México. Ya para entonces algunos de los miembros de la Junta Provisional ya eran conscientes de que la única alternativa para las provincias estaba en el Plan Trigarante de Iturbide. Para el futuro emperador, los intereses de México y del Reino de Guatemala eran idénticos y consideraba que el Plan de Iguala aseguraría a todos los pueblos el goce “imperturbable de su libertad” y los protegería de cualquier invasión.  Iturbide le recordaba a Gaínza que México era sinónimo de “grandeza y opulencia” y, aunque enfatizaba que no quería someter a los pueblos a su voluntad, creía conveniente enviar una división del ejército mexicano “numerosa y bien disciplinada, que […] reducirá su misión a proteger con las armas los proyectos saludables de los amantes de su patria”.  Por otro lado estaba la posición de la Iglesia Católica, representada por Juan José de Aycinena, quien creía que la unión a México era lo más favorable para el Reino de Guatemala porque no trastocaría los privilegios de los clérigos y porque, para él, la fuente de la autoridad no venía de los hombres sino de Dios y por lo tanto, un gobierno republicano no tenía cabida en sus planes.1 Fue muy importante también en esta decisión la situación económica de la recién independizada región, resumida magistralmente por el coronel Antonio José de Irisarri: «La república de Guatemala debía esperar que su independencia fuera más bien asegurada componiendo una nación de nueve a diez millones de habitantes, que quedando reducida a un gran despoblado en que no habia dos millones, con sus costas indefensas, sin marina, sin erario, sin ejército, obligada hasta entonces a recibir de México un subsidio para llenar sus gastos3

En vista de todo esto, la Junta Provisional Consultiva, desobedeciendo el Acta de Independencia, ya no convocó al Congreso de 1822 sino que, debido a la premura con que Iturbide deseaba una respuesta, sugirió que fueran los cabildos abiertos quienes expresasen su voluntad.  Y una vez tomada la decisión en la sesión del 28 de noviembre, Gaínza se dirigió a los pueblos del Reino el 30 del mismo mes, comunicándoles que en el oficio enviado por Iturbide le llamó la atención la superioridad de México por su riqueza, población y fuerza y que la disidencia de Chiapas, Comayagua, León y Quetzaltenango le provocó desconcierto. También les informó que temía el ingreso del ejército mexicano y confesaba que le atraía la idea de unirse a “un Imperio poderoso” que pudiera defender la libertad del Reino. 

Como no contaba con la facultad para decidir un asunto tan grave, y como el asunto de la Anexión no podía esperar hasta febrero de 1822 el Congreso Nacional mencionado en el Acta de Independencia, Gaínza ordenó que los ayuntamientos en concejos abiertos expresaran la opinión de sus pueblos luego de leer la nota de Iturbide. Las contestaciones se remitirían al alcalde primero de cada partido y éste las enviaría a Gaínza con rapidez para que la Junta Provisional contestara a México.  Y aquí es donde empezaron las disputas entre los criollos conservadores aristócratas y los criollos liberales republicanos ya que estos últimos argumentaban que la postura de las autoridades de Guatemala contradecía los acuerdos tomados anteriormente, pues ya habían sostenido que no era facultad de los ayuntamientos decidir sobre ese importante asunto.  Por su parte, Gaínza y los criollos aristócratas señalaban que si los Pueblos son los que por sí o por medio de sus representantes pronunciaban su voluntad sobre el punto de unión o independencia de México, los concejos abiertos estaban conformes a lo estipulado en el Acta de Independencia.1

Finalmente, Gaínza contestó a Iturbide el 3 de diciembre, indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Al final de su misiva expresó: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«.

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, y otros 21 opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo.4  Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos (como por ejemplo: Comayagua, Ciudad Real de Chiapas, Quetzaltenango, Sololá, y la Diputación Provincial de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica4) que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza.  Por lo tanto, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada el 5 de enero en la Ciudad de Guatemala.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Irisarri, Antonio José (1862). Refutacion de la refutacion que Don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris de las que él llama Aserciones Erróneas publicadas por el Monitor Universal del 16 de mayo último sobre la guerra de Guatemala contra San Salvador I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 18.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, reunidas en virtud de una orden especial del Gobierno Supremo de la República, pp. 14-16.

25 de agosto de 1811: Larrazábal asume como diputado en Cádiz

Antonio de Larrazábal comienza su función como diputado del Reino de Guatemala ante las Cortes de Cádiz

25agosto1811
Portada de la Constitución Política de la Monarquía Española publicada el 19 de marzo de 1812. En el recuadro: el presbítero Atonio de Larrazábal, diputado por la Capitanía General de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de agosto de 1811, en Cádiz, se aprobaron los poderes como diputados de Andrés Ángel de la Vega, diputado por Asturias; Francisco Salazar y Carrillo, por la ciudad de los Reyes del Perú; y Antonio de Larrazábal y Arrivillaga, por Santiago de los Caballeros de Guatemala.1 El Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros había elegido el 24 de julio de 1810 a tres candidatos y por sorteo resultó electo el presbítero Larrazábal, quien era miembro de la influyente familia Aycinena.

Ese día se eligió para presidente de las Cortes a Ramón Giraldo y Arquellada por 70 votos; como vicepresidente a Francisco de La Serna y Salcedo por 80 votos; y secretario a Juan Valle por 76 votos.  Luego de la elección, pasó a la comisión de Poderes un escrito de los hermanos Andrés y Manuel de Llano, diputados suplentes por Guatemala, para que se proceda a la salida de uno de ellos ya que ya se ha aprobado el poder de Larrazábal, como de diputado propietario de esa provincia.  El otro diputado propietario era José Francisco Morejón, quien iba en camino desde Honduras en la Capitanía General de Guatemala.1

Al día siguiente, 25 de agosto, comenzó el debate del Proyecto de Constitución que dió lugar a la Constitución Política de la Monarquía Española, que sería finalmente promulgada en Cádiz, el 19 de marzo de 1812.  La comisión encargada de redactar el borrador de la Constitución había hecho muy buen trabajo, y de hecho muchos artículos se aprobaron sin apenas debate en la sesión pública. El presidente Ramón Giraldo y Arquellada abrió el debate diciento: «Señor, ha llegado felizmente el deseado día en que vamos á ocuparnos en el más grande y principal objeto de nuestra misión. Hoy se empieza á discutir el proyecto formado para el arreglo y mejora de la Constitución política de la Nación española, y vamos á poner la primera piedra del magnífico edificio que ha de servir para salvar á nuestra afligida Patria, y hacer la felicidad de la Nación entera, abriéndonos un nuevo camino de gloria…»1

Tras este discurso inicial, uno de los secretarios leyó lo siguiente:1

Proyecto de Constitución política de la Monarquía española, presentada a las Cortes Generales y Extraordinarias por su Comisión de Constitución.

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad.

Las Cortes generales y extraordinarias de la Nación española, bien convencidas, después del más detenido examen y madura deliberación, de las antiguas leyes fundamentales de esta Monarquía, acompañadas de las oportunas providencias y precauciones que aseguren de un modo notable y permanente su entero cumplimiento, podrán llenar debidamente el grande objeto de promover la gloria, la prosperidad y el bienestar de toda la Nación, decretan la siguiente Constitución política para el buen gobierno y recta administración del Estado.

Y se puso a discusión el Título I y el Artículo 1.°, sobre la Nación española y los españoles, los cuales se aprobaron después de largas deliberaciones.1

Cuando fue aprobada en 1812, la constitución representó reformas legislativas importantes, entre las que destacan el decreto que establece la soberanía nacional y la división de poderes y el de libertad política de la imprenta, aprobado en la Real Isla de León el 19 de noviembre de 1810.2 La legislatura de 1813-1814, ya de carácter ordinario, celebró sus sesiones entre el 1 de octubre de 1813 y el 25 de febrero de 1814 y su sede estuvo en varios lugares: el Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz, el Convento de Carmelitas en la Isla de León y, ya en Madrid, en el Teatro de los Caños del Peral, mientras se habilitaba el Convento de María de Aragón. En la última sesión se da cuenta de la llegada de Fernando VII a Játiva en su camino de regreso de su retiro en Francia a España.2

El 2 de abril, 69 diputados, con Bernardo Mozo de Rosales a la cabeza, firmaron el conocido como “Manifiesto de los Persas”, solicitando a Fernando VII la vuelta al Antiguo Régimen y la abolición de la Constitución de 1812. Los diputados absolutistas escogieron el nombre del Manifiesto de la costumbre de los antiguos persas de tener cinco días de anarquía tras la muerte del Rey. De esta forma, el período absolutista de Fernando VII rigió de 1814 a 1820, y se inició con una orden del rey de hacer prisioneros a todos los diputados que habían participado en la redacción de la Constitución de 1812.2 Luego, cuando se produjo la revolución liberal en 1820,3 la Constitución de Cádiz estuvo nuevamente en vigencia, y durante este período se produjo la Independencia absoluta de México y la independencia de la Capitanía General de Guatemala.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Congreso de los Diputados (2011). Hace 200 años. Diario de las Cortes de Cádiz.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  2. — (2014). Cortes de Cádiz. 1810-184.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.

12 de julio de 1820: reconocen a Atanasio Tzul como rey

Los principales de Totonicapán desconocen a las autoridades españolas y reconocen a Atanasio Tzul y a su esposa como reyes.

12julio1820
El valle de Totonicapán en 1887.  En el recuadro: una pintura del siglo XIX que representa a Atanasio Tzul, el calpul k’iche’ de Totonicapán que dirigió el alzamiento contra las autoridades coloniales.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Atanasio Tzul, miembro de la nación k’iche’ en Totonicapán, era originario del Cantón Paquí y provenía de una familia de jaboneros que habitaban el Barrio Linkah. Su esposa era Felipa Soc y aunque no existen datos oficiales acerca de su fecha de nacimiento y muerte, generalmente se admite que nació en el siglo XVIII y murió en la primera parte del siglo XIX.1

Tzul inició su vida política en 1813, cuando llegó a ser calpul (Principal) de la Parcialidad de Linkah.2 Por ese entonces, el Imperio Español estaba atravezando una grave crisis derivada de la Invasión de Napoleón y luego el establecimiento de las Cortes de Cádiz, cuando obligaron al rey Fernando VII a renunciar al absolutismo. En Cádiz se reunieron representantes de todas las regiones de España y de las colonias, y lograron redactar una Constitución que reflejaba mejor las necesidades de los habitantes del Imperio. Cuando los principales de San Miguel Totonicapán, encabezados por Atanasio Tzul y el macehual Lucas Aguilar, se enteraron que la Constitución de Cádiz de 1812 otorgaba a los indígenas los mismos derechos que a los españoles y ladinos, eliminando el trabajo gratuito que los pobladores indígenas hacían para sus curas párrocos, los principales y concejales de San Miguel Totonicapán, encabezados por Tzul, primer calpul y por el macehual Lucas Aguilar, escribieron a Fernando VII para agradecérselo pues creyeron que él era quien lo había decidido.3

En 1816, Tzul, al servir el cargo de Alcalde de San Miguel Totonicapán se limitó a exigir únicamente siete reales como pago de los impuestos de comunidad y para los sueldos del cura párroco y de las autoridades.3

Pero en la cuaresma de 1820 la situación política cambió nuevamente, cuando se supo que Fernando VII había puesto nuevamente en vigencia la Constitución absolutista, derogando la de 1812. Para entonces, Tzul ya era reconocido como representante no oficial de las parcialidades de Linkah, Pachah, Uculjuyub, Chiché y Tinamit, y volvió a unir fuerzas con Lucas Aguilar ante el interés del pueblo que representaban por acabar con los trabajos grautidos para los eclesiásticos y el tributo real que ya habían sido suprimidos por las cortes de Cádiz en 1811, pero que fueron restituidos por Fernando VII. Tzul y Aguilar hicieron entonces un frente común contra el Capitán General Carlos Urrutia, el arzobispo de Guatemala, Ramón Casaus y Torres, las órdenes regulares, la élite criolla local y los caciques de Totonicapán.1-3

Lo primero que hicieron Aguilar y Tzul fue realizar gestiones ante el Alcalde Mayor para verificar lo hecho por Fernando VII, y cuando lo confirmaron, prepararon un alzamiento.  De esta forma, el 9 de julio, durante la celebración de la nueva constitución, Tzul asistió a la ceremonia vestido a la española, con casaca, sombrero al tres, espadín, bastón y medalla al cuello, pero el 12 de julio por la noche, los principales y los líderes de la revuelta reconocieron como reyes a Tzul y a su esposa, y simbólicamente les impusieron las coronas de San José y Santa Cecilia. La debilidad política y militar del imperio español, los primeros intentos por una autonomía política y la competencia entre oficiales españoles fueron clave para el éxito del levantamiento,2​ que rechazó el tributo, removió al Alcalde Mayor, José Manuel Lara de Arrese e impuso el gobierno de Tzul.1​  Al menos durante unos días entre julio y agosto de 1820, Tzul actuó como el representante más destacado del gobierno indígena.2

Pero el alzamiento fue de corta duración, y el líder k’iche’ sería azotado durante nueve días1​ y encarcelado más tarde en Quetzaltenango, después de que el movimiento fuera reprimido por alrededor de mil milicianos ladinos provenientes de San Carlos Sija.​ El 25 de enero de 1821, él y otros dirigentes solicitaron la gracia del indulto, el cual les fue concedido el 1 de marzo de 1821, después de una manifestación de individuos totonicapenses.1

Aquel alzamiento fue decisivo para que los criollos aristócratas negociaran la Independencia con el capitán general Gabino Gaínza y mantuvieran el sistema tributario pero ahora en beneficio del gobierno local, como lo evidencia ​el siguiente párrafo del Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821:

«Que siendo la Independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Móbil, A. (1991). 100 Personajes Históricos de Guatemala. Guatemala: Serviprensa Centroamericana.
  2. AFEHC. «Atanasio Tzul»Historia centroamericana. Archivado desde el original el 25 de junio de 2010.
  3. Castro Gutiérrez, Petrona del Rosario; Alonzo Alvarado, Natalia Marina; Herrera Juárez, Maridalia; Méndez Lacayo, Luis Fernando (2011). La rebelión de Atanasio Tzul: legado histórico en Paqui, Totonicapán. Quetzaltenango, Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Centro Universitario de Occidente. Archivado desde el original el 7 de mayo de 2015.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 1-4.

22 de abril de 1812: José de Aycinena pacifica El Salvador

La Gaceta de la Regencia de España e Indias informa que el Consejero de Estado José de Aycinena había pacificado El Salvador

22abril1812
El cura José Matías Delgado durante el primer grito de independencia en El Salvador en 1811.  En el recuadro: retrato de José de Aycinena, publicado en la nota que la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo publicó para celebrar su victoria contra el alzamiento de El Salvador.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los criollos aristócratas centroamerianos llegaron a tener mucha influencia en las esferas del poder peninsular, al punto de que algunos consiguieron títulos nobiliarios, como el del marqués de Aycinena, y muchos fueron asesores y consejeros del Capitán General, además de ostentar importantes cargos en el gobierno colonial y altos puestos en la jerarquía de la Iglesia Católica.  De allí que, no apoyaran el proceso de Independencia sino hasta que se dieron cuenta de que la situación del rey Fernando VII era insostenible y les convenía más intentar establecer un gobierno local en la región.  El resto de criollos, por el contrario, resentía este favoritismo hacia los aristócratas y veía en la Independencia la solución para sacudirse del dominio aristocrático.  De allí se formaron los partidos conservador y liberal casi inmediatamente después del 15 de septiembre, los que llevaron a la región a una guerra civil que se extendió hasta la década de 1850.1

Para que el lector se de una idea de cómo estaba la situación de los criollos durante los últimos años de la colonia, reproducimos a continuación el reporte que dió la Gaceta de la Regencia de España e Indias sobre el papel que jugó José de Aycinena, hijo del marqués de Aycinena en el combate contra el alzamiento independentista que se produjo en la provincia de El Salvador en 1811:2

«En la provincia de San Salvador, reino de Guatemala, había prendido el fuego de la insurrección a principios de noviembre último; pero lo han logrado sofocar en sus principios las acertadas y eficaces providencias del capitán general D. José de Bustamente, auxiliado del patriotismo y fidelidad general de los habitantes, del celo de los ayuntamientos, del excelente espíritu de estado eclesiástico, y de la prudencia, luces y energía del Excelentísimo Sr. Consejero de Estado D. José de Aycinena, que comisionado para restablecer y asegurar el orden y la tranquilidad, lo ha conseguido felizmente, continuando el sosiego el 17 de diciembre, fecha de sus últimos oficios en la ciudad de San Calvador, capital de la provincia.»2

El nombre completo de Aycinena era José Alejandro de Aycinena y Carrillo y era doctor en Leyes y abogado graduado en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo. También fue catedrático y rector de la Universidad y, gracias al poder de su familia, fue alcalde de la Nueva Guatemala de la Asunción, abogado de la Real Audiencia, director de la Sociedad Económica de Amigos de la Patria y Consiliario del Ilustre Colegio de Letrados.3

La influencia de los Aycinena durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra se inició desde la llegada del nuevo gobernante en marzo de 1811, ya que José de Aycinena y su amigo José María Peinado organizaron la fiesta de recepción.​ La carrera política de ambos fue en ascenso a partir de ese momento, y tras la gestión de Aycinena para acabar con los insurrectos en El Salvador fue nombrado Intendente de San Salvador, puesto que dejó en manos de su amigo Peinado en 1812.4,5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica). Archivado desde el original el 9 de septiembre de 2014.
  2. Regencia de España e Indias (Abril de 1812) Gaceta de la Regencia de España e Indias. 52. Cádiz: Imprenta Real. p. 426.
  3. Cañas, José Simeón (1812). Oración encomiástica ofrecida por el Rector y Claustro de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala al Excmo. Señor don José de Aycinena y Carrillo. Guatemala: Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. González Alzate, Jorge (2012). «José María Peinado: esboce de la biografía de uno de los actores más destacados e influyentes del período llamado «constitucional» a raíz de la promulgación de las Cortes de Cádiz de 1812»Asociación para el fomento de los estudios históricos de Centroamérica. Guatemala.
  5. Vives, Pedro A. «Intendencias y poder en Centroamérica: La Reforma incautada»Anuario de Estudios Centroamericanos (Costa Rica: Universidad de Costa Rica) 13 (2).

10 de abril de 1821: Gaínza advierte a no seguir ejemplo independentista de Iturbide

El Capitán General de Guatemala, Gabino Gaínza, advierte a la población de no seguir el ejemplo independentista de Agustín de Iturbide en México.

10abril1821.jpg
La ermita de la virgen de la Asunción, alrededor de la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala.  En el recuadro, retrato que se cree que corresponde al  capitán general interino Gabino Gaínza.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien Gabino Gaínza es conocido como el primer gobernador de la Centroamérica independiente, debe recordarse que fue el último de los capitanes generales nombrados por el Rey de España para gobernar el Reino de Guatemala.; y como tal, defendió los intereses de la corona junto con los criollos aristócratas guatemaltecos —reunidos en la familia Aycinena.—.

Cuando Gaínza tomó el poder en Guatemala como Capitán General Interino el 9 marzo de 1821, la situación del gobierno del rey Fernando VII estaba muy debilitada con el triunfo de la revolución liberal de Rafael de Riego, que había restablecido la Constitución de Cádiz en España en 1820.1,2 Esto había sido aprovechado por los criollos mexicanos de la Nueva España —en donde tenía papel destacado Agustín de Iturbide— para proclamar el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, el cual era un programa político de veinticuatro puntos, entre los que destacaban los siguientes:

    • se declaraba la independecia de Nueva España
    • se proponía un régimen monárquico moderado constitucional adecuado a la entidad cuyo trono era ofrecido a Fernando VII de España o a alguno de sus hermanos
    • se establecía la exclusividad de la religión católica «sin tolerancia de otra alguna«2

Como en ese momento los resultados de este levantamiento en México no estaban todavía claros, Gaínza envió la siguiente proclama, presentándose a sus nuevos gobernados y adviertiéndoles sobre lo que podría ocurrir si no mantenían su lealtad a la Corona Española:3

Habitantes de la Provincia de Guatemala«Encargado del mando Superior Político y Militar y responsable de la seguridad del país es mi primera confianza el justo y bien merecido crédito de vuestra índole y proceder: siempre fieles al Rey, siempre unidos a la Monarquía, y siempre obedientes y respetuosos a las leyes y a las autoridades, habéis sido en la América un ejemplar de virtudes, la emulación de otros pueblos, y la envidia de los Jefes á quienes cupo la suerte de mandar países más desgraciados. Yo conozco esta fortuna y la de hacer mis servicios en vuestro favor; yo no podré prescindir de las consideraciones justas que merecéis. Una lealtad firme y experimintada, a pesar de los peligros que os han rodeado por largo tiempo, no puede alterarse ahora en los momentos más felices, cuando experimentáis un sistema de administración franco y liberal, y cuando de la Constitución política que os gobierna, de vuestro propio influjo y cooperación por medio de Diputados, podeis esperar mayores franquicias y justas libertades: acostumbrados á despreciar la seducción y la intriga, y á triunfar de las asechanzas, nada os puede engañar en el día, para haceros separar de vuestros deberes, y manchar vuestro honor acrisolado.Nota a

Guatemalenses, nada importa el nuevo grito revolucionario que en las Costas de Acapulco confines de la Nueva España, ha dado el infiel, el ingrato Coronel Iturbide, revelándose contra su Rey, y contra la madre pátria, siendo su primer ensayo el robo de mas de un millón de pesos de aquel comercio y las naves Filipinas, cuyo caudal se había conferido á su custodia; paso que descubre por si solo el extravío y perversidad de sus intenciones. Se han extendido por el anterior correo las noticias y aun los planes de su rebelión y maquinaciones, y todo ello emvuelve la más atroz perfidia, fingiendo respeto a una Religión que ultraja, amor a un Rey que despoja, unión con una Nación que hostiliza, y afecto a unas autoridades que desprecia. Este inesperado suceso si en su primer momento, pudo llenar de amargura á los Jefes, Corporaciones, y al pueblo pacífico de la Nueva España por la renovación de la guerra, y sus desastres, lejos de inspirar temor, irritó de tal manera a todos, que hicieron la más firme resolución contra el pérfido proyecto de independencia y sus autores, y salieron cuerpos de tropa capaces de abogar ea su origen esta nueva rebelión, que iba a reproducir los inmensos males que asolaron otra vez aquel país por fortuna ya pacificado.Nota b

Felizmente en el correo de ayer se reciben sobre este acontecimiento noticias las más plausibles, y el Gobierno las tiene de oficio de hallarse desvanecido el riesgo y casi extinguida la nueva rebelión en sus mismos principios: desertaron casi todas las tropas con que se contó para el levantamiento abandonado las banderas rebeldes de Iturbide; este caudillo fugó con solo cien hombres que lo siguieron pasando el río Mescala y quemando sus balsas; perdió el millón de pesos fruto de su rapiña, negándoselo el otro cabecilla. Guerrero que lo custodiaba, y era el grande auxilio para su nueva empresa; finalmente se recuperó el 15 de marzo el Puerto da Acapulco por las tropas del Rey y hs dos fragatas de guerra Prueba y Venganza, cuyo punto apoyaba las operaciones de aquel rebelde; de un modo tan breve y decidido se descubre en la Nueva España otra vez el horizonte de la seguridad y la paz, solo alterada por momentos, y se nos manifiesta á todos, que Dios protege vigorosamente la causa justa contra la perfidia de los hombres; el Gobierno es franco en su conducta, y presenta al público cuantos noticias tiene sobre estos sucesos.Nota c

Guatemalenses, que nada sea capaz de alterar vuestra paz y tranquilidad presentes: uníos a un gobierno que os ama y os protege, permaneced firmes en vuestra lealtad, y resueltos á contrarrestar los tiros de la perfidia y del engaño. Despreocuparos y desistid de esos pártidos, que aunque sin malicia ni fines siniestros os irriten, os desunen, os hacen enemigos, y os pueden conducir a un abuso en que hasta ahora no habéis incidido. El gobierno a su vista, circunspecto cual corresponde, y harto experimentado en esta clase de divisiones, que degenerando han afligido después a los felices países de América, siente vuestra desunión, y en su mismo silencio la reprueba: os advierte, que en todo pueblo dividido nace con el tiempo la corrupcicn, y esta trae consigo males sensibles, otro día inevitables; y acaso incautos estáis unos y otros trazando vuestro daño y vuestra ruina: el gobierno os exhorta a la paz y a la concordia, como el primero de vuestros deberes, y como el medio más eficaz que asegura vuestro bien y felicidad futura: el Gobierno os previene que semejantes disensiones (hasta ahora, por decirlo asi, domésticas o particulares) no pasen la raya, no toquen al orden público, no lleguen á producir el abuso fatal, que obliguen a desplegar la autoridad en su caso: el Gobierno en fin espera de vosotros mismos el convencimiento y desengaño; y que por vuestro interés desagais á buenas, lo que él puede en momentos disipar de un modo fácil.Nota d

Este es el lenguage de la franqueza y de la sinceridad, el que puede usar un Jefe que puesto en la fiel valanza de la imparcialidad y la ley, detesta toda arbitrariedad é injusticia, sin escuchar la voz de la seducción, y el influjo; y que penetrado de sus deberes, y de cuanto merecéis por vuestras virtudes, sacrificará por vuestro bien su propia tranquilidad y reposo, apreciará la rectitud y probidad, distinguirá a las clases, protejerá al honrado pueblo, defenderá la Constitución y las leyes, y no consentirá que en abuso de fueros y libertades se atente contra el Gobierno de la Monarquía, contra el respeto de las autoridades, ni contra el orden ni jerarquía de los ciudadanos, que forman la base del estado.

Guatemalenses, si conoceis como hasta aqui. Sí practicáis estas máximas, que garantizan vuestra conservación y felicidad, solo encontrareis en mi un Gefe pacifico, un padre, un compatriota vuestro que os cuide, que es dirija y defienda; si alguno las desconoce y se declarase contra ellas, me veréis un Militar resuelto y firme, que procederá contra el agresor hasta el exterminio; me está encargado el conservaros la paz: estos son mis deberes: he de cumplirlos.

Guatemala 10 de abril de 1821.

        • Gabino Gaínza3

Cuando en los meses siguientes la situación del monarca español se fue deteriorando a la par de que la de los independentistas mexicanos se fue reforzando, Gaínza quedó muy lejos de «cumplir sus deberes» y junto con los criollos aristócratas vieron que era conveniente cambiar de rumbo y por ello convinieron en declarar la Independencia el 15 de septiembre de 1821.  Por eso fue que la estructura administrativa del Reino de Guatemala (es decir, Capitán General, ayuntamiento criollo y cabildo eclesiástico) permaneció inalterada tras la declaración y luego decidió anexarse al imperio de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822.

En cuanto a Rafael del Riego y el gobierno español, la rebelión liberal fracasó ya que Fernando VII logró restablecer el absolutismo con ayuda extranjera el 7 de abril de 1823. Aunque del Riego pidió perdón y clemencia al rey y a todos aquellos a los que hubiera ofendido por sus posibles crímenes liberales, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid. Pero todo fue en vano ya que España había perdido definitivamente muchas de las colonias en el breve período liberal y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. El 7 de noviembre de 1823, del Riego fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la plaza de la Cebada en Madrid y ahorcado y decapitado,​ entre los insultos de la población de Madrid.4


NOTAS:

    • a: aquí Gaínza está dirigiéndose a los criollos aristóscratas, quienes hasta el momento habían sido leales a la corona e incluso habían combatido a los movimientos independentista junto con los españoles.  Por otra parte, la Constitución que menciona es la que se había emitido en Cádiz y que había sido restituida por el golpe de estado de 1820, debilitando la situación del rey.
    • b: nótese que México había vuelto a ser una colonia española pacificada a pesar de que celebra su independencia como que hubiera ocurrido en 1810. La Independencia definitiva de México ocurrió hasta en 1821, aprovechando la debilidad del gobierno español en ese momento.
    • c: este párrafo es lo que puede considerarse en la actualidad como «fake news», ya que las fuerzas de Iturbide no solamente no fueron derrotadas, sino llegaron a hacerse con el poder en México. De hecho, Iturbide fue proclamado Emperador el 24 de mayo de 1822, ya cuando Centroamérica se había unido a México.
    • d: este párrafo es una profecía del desastre que se cirnió sobre Centroamérica después de la Independencia: en efecto, los criollos de la región trazaron su daño y ruina, y lo que menos hubo fue paz y concordia ya que poco después de la Indepedencia se produjo la guerra civil centroamericana, la expulsión de los criollos aristócratas y el desmembramiento de la Federación Centroamericana, de la que se formaron cinco débiles naciones que vivieron en constantes guerras y golpes de estado durante el resto del siglo XIX.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Villoro, Luis (2009). «La revolución de independencia«. Daniel Cosío Villegas, ed. Historia general de México. México: El Colegio de México. pp. 489-523. ISBN 968-12-0969-9.
  2. Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia«. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III. México: Ballescá y compañía.
  3. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) «Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala«. Provincia de Guatemala.
  4. Burgos, Carmen de (1931) : «Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego» Madrid: Renacimiento.

15 de enero de 1934: encuentran el original del Acta de Independencia

Investigadores guatemaltecos encuentran el original del Acta de Independencia de Centro América en la Ciudad de Guatemala.

15enero1934
Palacio del Ejecutivo, en donde se firmó el Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821.  En el recuadro: el historiador José Joaquín Pardo, quien junto con Pedro Pérez Valenzuela encontraron el acta original. Imágenes tomadas de «El Porvenir de Centro América» y «Efemérides de Antigua Guatemala».

El renombrado historiador guatemalteco Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central ante la Historia«, en la página 611 dice: «La famosa Acta de la Independencia, cuyo original fue a parar, quién sabe como, al Museo Británico de Londres…«. Por su parte, el historiador Virgilio Rodríguez Beteta aseguró en la revista Hispanoamérica, N.° 27, del 1 de diciembre de 1923 que «el original se halla en poder de un millonario extranjero«.

El médico Fernando Iglesias, quien por cierto fuera quien atendiera al general José María Orellana al momento de su muerte en 1926, buscó el documento original en Londres, pero no lo encontró, lo que hizo que se formara una comisión de historiadores guatemaltecos que buscaron el Acta en el país.  Dos miembros de esta comisión, José Joaquín Pardo y Pedro Pérez Valenzuela, con la colaboración de Gabriel Yaquián, archivero general del gobierno, encontraron el acta el 15 de enero de 1934 en un volumen bien conservado encuadernado en cartón, con el título «Contestación de la jura de la independencia. Año 1821«.

De acuerdo a los investigadores, en la parte superior de la primera página de aquel documento se encuentra la leyenda siguiente: «Año felis de 1821.  En los folios subsiguienes, están las contestaciones que se refieren a los momientos libertarios de Chiapas, Tuxtla y Comitán«, y del folio 17 al 20 aparece el acta de la Independencia.

Reproducimos a continuación las observaciones que Pardo y Pérez Valenzuela hicieron al respecto:

    • La fecha no aparece al pie, como en las reproducciones tipográficas, sino que al principio.
    • Las características de la letra y de la tinta con que se escribió la fecha son distintas de las que aparecen en el texto del acta.
    • El redactor olvidó completamente el artículo 9, pasando inmediatamente del octavo al décimo.  (Este error ha sido corregido en las reproducciones tipográficas).
    • Una persona escribió los primeros cuatro puntos, específicamente hasta las palabras «originarios de Africa«.  A partir de allí, fue otra persona quien la escribió.  Los investigadores no era expertos en caligrafía y no pudieron determinar si la letra era de José Cecilio del Valle o de alguien más.

Más importante aún, es que encontraron diferencias por adición, supresión o cambio de las palabras que estaban en el texto original.  Estos cambios fueron agregados en las ediciones que hicieron los descendientes de José Cecilio del Valle, y luego incluidos en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala implera en 1868 por orden del gobierno del mariscal Vicente Cerna.  Las diferencias encontradas son las siguientes, las cuales se reproducen textualmente del documento de Pardo y Pérez Valenzuela:

    1. En la data de los señores del Valle, dice veinte uno; en la original, veinte y uno.
    2. En aquélla, M.Y. Colegio de Abogados.  En la original no aparecen esas iniciales.
    3. En el punto segundo apareca esta adición que no figura en el original: «punto de independencia general y absoluta». Lo agregado son las tres últimas palabras.
    4. En el punto octavo, se corrigió en la imprenta la ortografía, poniéndose los artículos el que que faltan en el original.
    5. En el punto 16 dice: «que el Exmo. Ayuntamiento acuerde«; y en la original: «que el Exmo. Ayuntamiento disponga«.
    6. En el mismo punto 16 suprime del original: «en que Guatemala proclamó«. La palabra suprimida es Guatemala.
    7. En el juramento – publicado por primera vez por los señores del Valle en la obra citada – del marqués de Aycinena, Candina, José Cecilio del Valle, etcétera, aparece omitida la fecha del diez y seis de septiembre.
    8. En el mismo juramente aparece en la impresa cambiado el relativo que, en la frase: «que habiendo concurrido a prestar el juramento«, por la conjunción «y«.
    9. En el mencionado juramento, hay una omisión notable: dice en el acta de los señores del Valle: «lo hicieron efectivamente en unión de los S.S. individuos de la Excma. Diputación Provincial, del Señor Alcalde primero, Señores Regidores Diputados y señores síndicos.«; falta la frase final del original: «y tomando sus asientos respectivos, quedó instalada la Junta provisional Consultiva, y pa. constancia firmaron con el S. Gefe Político».
    10. En las firmas de los próceres que signan este juramento, hay varias alteraciones y supresiones, como estas: en la de don José Matías Delgado, se suprime el primer nombre; al licenciado Antonio Robles se le suprime la abreviatura del título; y otras de menor significación y cuantía.
    11. En la original no aparecen las firmas de don Antonio de Rivera. Pedro de Arroyave, y del secretario don Domingo Diéguez, que se estampan en el acta que nos ha servido de comparación.

El acta está escrita en papel de oficio, español, mide 31 y 1/2 por 21 y 1/2 centímetros.  El sello de agua y en el primer folio, en su parte superior izquiera, tiene dos sellos.  En el primero se lee: «Hisp. Et ind. Rex. Ferdin. VII dei Gratia»; al centro las armas españolas.  El otro sello, del impuesto fiscal, colocado bajo el anterior tiene la leyenda: «1821 y 1822, Habilitado – Jurada por el Rey de la Constitución en 2 de marzo de 1820″.


BIBLIOGRAFIA:

  • Pardo, José Joaquín; Pérez Valenzuela, Pedro (16 de enero de 1934) «Un sensacional hallazgo: el Acta de Independecia está en Guatemala«. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.