Viernes de Dolores de 1922: tras haber sido cancelada en 1903 y luego del derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera en 1920, los estudiantes de las Escuelas Facultativas resucitan la Huelga de Dolores y estrenan “La Chalana”, su canto de guerra

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Huelga de Dolores en la decada de 1920.  Nótese el campanario de la Catedral en ruinas tras los terremotos de 1917-18.  En el recuadro: la “Chabela”, mascota de la Huelga fue un dibujo original del estudiante Martínez Sobral en 1921.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el año de 1920 los estudiantes universitarios formaron parte del Partido Unionista, movimiento originado por los líderes del Partido Conservador de Guatemala. Este movimiento, que surgió a finales de 1919, se solidificaría y terminaría con el derrocamiento del presidente Manuel Estrada Cabrera en abril de 1920. En 1921, se retoma la tradición de escribir el No Nos Tientes y de celebrar el Desfile Bufo; esta actividad fue dirigida por estudiantes de las tres unidades académicas que existían entonces (Derecho, Medicina y Farmacia), entre cuyos líderes se destacaban David Vela, Epaminondas Quintana, Alfonso Orantes, José Luis Balcárcel, Joaquín Barnoya, Clemente Marroquín Rojas, y Miguel Ángel Asturias, entre otros. En esos años, los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca y el total de estudiantes apenas sobrepasaba los doscientos.

El gobierno de Carlos Herrera y Luna reorganizó las Facultades de la Universidad, que quedaron constituidas por decretos gubernativos en abril y mayo de 1920 en la siguiente forma:

  • Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
  • Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
  • Facultad de Ciencias Médicas
  • Facultad de Ingeniería

Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Movimiento Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto No. 1031
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

DECRETA:

  • Artículo 1o.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
  • Artículo 2o.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.

  • Arturo Ubico, Presidente de la Asamblea
  • Adrián Recinos, Secretario

Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que los estudiantes universitarios pudieran celebrar reuniones de toda índole:

Se concede a los Estudiantes Universitarios el uso gratuito del edificio de la Escuela «Manuel Cabral»

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 23 de abril de 1920.

El Presidente Constitucional de la República.

En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,

ACUERDA:

Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.

Comuníquese.

  • Herrera
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Arroyo

No es de sorprender, pues, que de esta época date la Asociación de Estudiantes “El Derecho” y la Asociación de Estudiantes Universitarios, que fue fundada el 22 de mayo de 1920.

Los estudiantes de la “generación del 20” hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores. Aparte de revivir el “No Nos Tientes”, escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil “La Chalana“, en la cual hacen critica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca. Ahora bien, es importante destacar que las opciones para colocarse, ascender y publicar en Guatemala de entonces eran limitadas, ya que la vieja guardia de escritores e intelectuales esperaba de las generaciones jóvenes deferencia y respeto; ante esa situación la generación del 20 trató de ampliar el mercado cultural, creando la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco y acercándose al socialismo para criticar el orden establecido.

La cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los sectores populares fueron dos de los ejes principales de los estudiantes y profesionales jóvenes en la década de 1920. Este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública; la Generación del 20 compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares, lo cual fue evidente a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con las dictaduras subsiguientes, especialmente la del general Jorge Ubico Castañeda.


BIBLIOGRAFIA:


22 de marzo de 1979: muere asesinado el eminente político izquierdista Manuel Colom Argueta, ex-alcalde de la Ciudad de Guatemala (1970-1974)

 

22marzo1979
La zona 4 de la Ciudad de Guatemala durante la época en que el licenciado Manuel Colom Argueta era el alcalde metropolitano.  Al fondo, los volcaces de Agua, Fuego y Acatenango. En el recuadro: Colom Argueta.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El licenciado Manuel Colom Argueta fue uno de los principales intelectuales guatemaltecos de la década de 1970. Su esmerada preparación y fuerte convicción socialista lo llevaron a ser el líder del movimiento civil guatemalteco que se oponía a las medidas dictatoriales que tomaban los gobiernos militares que gobernaban al país desde la caída del régimen del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.

Colón Argueta nació en la Ciudad de Guatemala, y estudió la primaria en la Escuela Nacional República de Costa Rica (1940-1946), y la secundaria en el Instituto Nacional Central para Varones, durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, y en donde destacó en actividades gremiales. Luego ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1950 y en 1955, formó parte de un grupo de 33 ciudadanos que se opusieron públicamente al plebiscito destinado a confirmar al coronel Carlos Castillo Armas como presidente de la República tras el triunfo de la Operación PBSUCCESS.1

Colom se graduó de abogado y notario en 1957 y por esa época fue fundador del Partido Revolucionario, del cual salió poco después por desaveniencias con el co-fundador Mario Méndez Montenegro.2  Fue entonces cuando obtuvo una beca para sus estudios en Florencia, Italia, la cual terminó en 1960.1,2

En 1961, ya de regreso en Guatemala, fue uno de los fundadores de la Unidad Revolucionaria Democrática (URD),1,2 que lideró la oposición al gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes y, luego al del coronel Enrique Peralta Azurdia. En 1962, se casó con Anna Borghini en Florencia, con quien tuvo tres hijos; ese mismo año, junto con Francisco Villagrán Kramer (quien luego sería vice-presidente de la República durante el gobierno de Fernando Romeo Lucas García), Adolfo Mijangos López y Américo Cifuentes, sostuvieron una reunión con cuatro comandantes del reciente movimiento guerrillero que surgió el 13 de noviembre de 1960, entre ellos Marco Antonio Yon Sosa y Luis Turcios Lima. Los comandantes guerrilleros demandaban que los estudiantes se incorporaran a la lucha armada, mientras que los representantes de la URD eligieron mantener la lucha ciudadana como vía para organizar al pueblo y buscar el ejercicio del poder por medio de elecciones.1

El 25 de enero de 1963, Colom y otros dirigentes fueron detenidos y forzados a salir al exilio en El Salvador, donde trabajó en la Universidad de El Salvador.  En 1964, Colom fue nombrado Secretario General de la URD y al año siguiente, volvió a Florencia para estudiar planificación urbana1 En 1967, ya de regreso en Guatemala tras la elección del licenciado Julio César Méndez Montenegro como presidente de la República, fue miembro del Consejo Superior Universitario de la USAC durante el período 1967-1969, en representación del Colegio de Abogados.2

En 1970, la URD, inscrita como comité cívico, lo propuso como candidato a alcalde de Ciudad de Guatemala, y ganó las elecciones.1

Colom Argueta fue alcalde de la Ciudad de Guatemala de 1970 a 1974, coincidiendo con el período presidencial del general Carlos Arana Osorio con quien tuvo una relación tensa, aunque esto no impidió que su gestión al frente de la municipalidad fuera exitosa. Durante su gestión desarrolló un ambicioso proyecto llamado “Esquema Director del Ordenamiento Metropolitano” (EDOM) que consideraba varios aspectos relacionados con el crecimiento ordenado de la ciudad y que contemplaba la solución anticipada a varios de los problemas más graves que aquejan a la ciudad.1

El alcalde capitalino estaba plenamente convencido de la importancia de la autonomía municipal, por lo que fundó junto con otros alcaldes la Asociación Nacional de Municipalidades (ANAM) en 1970, la cual sentó las bases para el desarrollo nacional atendiendo las demandas de todos los sectores del país.

La previsión en la planificación urbana planteada por Colom Argueta, permitió la planificación del anillo periférico o de circunvalación a la ciudad.  En 1971 construyó el viaducto de la 24 calle de la Zona 1, el mercado de flores junto al Cementerio General , inició la construcción del anillo periférico, se urbanizaron algunas zonas, se fundó la cooperativa de consumo de los trabajadores municipales, se construyeron colectores gigantes y se hicieron fuertes inversiones en las áreas marginales de la ciudad, y en los programas educativos y recreativos, estableciendo escuelas, bibliotecas, parques, y canchas deportivas, entre otros.1

También durante su gestión se constituyó la Empresa Municipal de Agua (EMPAGUA), encargada del proyecto de obtención de agua del acueducto Xayá-Pixcayá; esta empresa fue creada para satisfacer la necesidad de dotación de agua a la población, pues dicho servicio tenía una demanda cada vez mayor.

Como ya se indicó, a Colom Argueta le tocó sortear una serie de obstáculos que le fue poniendo el gobierno de Arana Osorio y el partido al que éste pertenecía, el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), a pesar de lo cual logró llevar a cabo su plan de trabajo, aun y cuando una de sus mayores obras, el puente “Martín Prado Velez” (conocido popularmente como el puente “El Incienso“) se la adjudicó la gobierno central con gran pompa.3

Pero uno de los principales obstáculos eran las amenazas y hostigamiento, al punto que tuvo que escribir una carta de su puño y letra denunciando la existencia de un plan gubernamental para darle muerte.2  De acuerdo a la información contenida en documentos desclasificados de la CIA, era “de opinión de los oficiales que Colom debería haber sido asesinado durante el período 1970-1974, cuando él era Alcalde de la ciudad de Guatemala o en su defecto a la salida de este cargo. En ese momento había un plan para matar a Colom. Había pruebas que Colom, el Alcalde de la ciudad de Guatemala, era ‘la cabeza clandestina intelectual’ de la izquierda radical, en ese entonces comprometida en la guerra de guerrillas urbana“.2  Luego, ya después de ser alcalde, durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García, sufrió un atentado en el que resultó herido en un brazo y arrastrándose varias cuadras llegó al cuerpo voluntario de bomberos.2

En 1976 fundó y fue el primer director del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala.  Tras terminar su perído como alcalde de Guatemala, estableció un pacto con los gobiernos militares y en 1979 el presidente Fernando Romeo Lucas García le prometió su protección, asegurándole que sería garantizada la posibilidad de que su partido político, el Frente Unido de la Revolución (FUR), participara en la vida política del país y en la campaña electoral de 1982.4  Por cierto que Lucas García tenía como vice-presidente a Francisco Villagrán Kramer, quien fuera compañero de Colom Argueta en el URD.

De acuerdo a los documentos desclasificados de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), habría existido un pacto verbal entre Colom, Lucas García y el político Alejandro Maldonado Aguirre (quien era el único político de derecha que estaba al mismo nivel intelectual que Colom), en el que el gobierno militar se comprometía a:

  • Permitir el registro de partidos adicionales
  • Tolerar las organizaciones de sindicatos
  • Tolerar la negociación colectiva
  • No poner obstáculos a la elección de un gobierno civil.4

Con esto en mente, el 15 de marzo de 1979, el FUR fue finalmente registrado como partido politico pero, apenas una semana después, el 22 de marzo, Colom fue asesinado en la Ciudad de Guatemala en un elaborado operativo en que se empleó un helicóptero para coordinar las actividades. Colom recibió 45 impactos de bala y sus guardaespaldas también murieron abatidos a tiros, después de desoír repetidas advertencias de sus correligionarios de que se preparaba un segundo atentado en su contra.1

Para su sepelio, se diseñó y aprobó una ruta de diez horas, que partió a las 8:00 de la mañana del día 23 de marzo, de la funeraria ubicada en la Sexta Avenida de la zona 9 de la ciudad, con rumbo a la iglesia del Liceo Guatemala, y de allí hacia el Palacio de la Municipalidad de Guatemala, donde se le hizo un homenaje por parte del sindicato y empleados de la Municipalidad al medio día. El cortejo fúnebre se encaminó después hacia el Paraninfo de la Universidad de San Carlos en el Centro Histórico, en donde el rector de la Universidad de San Carlos, licenciado Saúl Osorio Paz, junto con el resto de las autoridades universitarias le rindieron honras fúnebres. Luego el sepelio pasó frente al Instituto Nacional Central para Varones, en donde había estudiado Colom y finalmente llegó al Parque Central en donde se despidió el multitudinario cortejo.

De acuerdo a la investigación de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, el Jefe del Estado Mayor, genera “David Cancinos, personalmente, desde un helicóptero supervisó el operativo que se había planificado en una forma de círculos concéntricos; si salía del primer círculo del operativo, le esperaban en un segundo y así [sucesivamente].”2  De acuerdo al misma investigación, miembros de la comunidad empresarial guatemalteca habían confiado a personal de la embajada de Estados Unidos que Colom Argueta fue asesinado porque era comunista y se lo merecía; su muerte fue el trabajo del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Cancinos, quien busca allanar el camino para ser candidato presidencial en 1982″.2

El general Cancinos fue asesinado poco tiempo después por el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), organización que confirmó la versión del involucramiento de dicho oficial en la ejecución de Colom Argueta.2

Las investigaciones para esclarecer su muerte no prosperaron; solamente quedó el recuerdo de su asesinato en muchas paredes de la ciudad de Guatemala que aparecieron pintarrajeadas con un simple mensaje: “¡Colom vive entre el pueblo!”


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (22 de marzo de 2012). «Manuel Colom Argueta a 33 años de su asesinato». La Hora. Archivado desde el original el 25 de marzo de 2012.
  2. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). «Ejecuciones extrajudiciales de Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  3. Diario de Centro América (20 de mayo de 1974). «Los hombres pasan pero sus obras quedan». Diario de Centro América, periódico oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  4. Sandoval, Marta (22 de marzo de 2009). «Manuel Colom Argueta y la promesa de Lucas». El Periódico. Archivado desde el original el 2 de noviembre de 2012.

25 de diciembre de 1917: a las 10:20 pm ocurre el primero de los terremotos conocidos como de “1917-18” que destruyen a la Ciudad de Guatemala

25diciembre1917
Ruinas del Instituto Nacional Central para Varones luego del terremoto de diciembre de 1917.  Anteriormente de dos plantas, el edificio fue reducido a una planta después del terremoto.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Ciudad de Guatemala de principios del siglo XX era magnífica.  Sus templos y palacios, e incluso su cementerio, eran de un lujo exquisito gracias a las mejoras y obras realizada por el gobierno del fallecido presidente José María Reina Barrios.  Pero todo eso literalmente se vino abajo el 25 de diciembre de 1917, cuando a las 10:20 pm se produjo el primero de los cataclísmicos terremotos que asolaron a la “Tacita de Plata” enre 1917 y 1918.

Aquella trágica noche, la ciudad fue arremetida por un sismo como nunca antes se había sentido: la tierra osciló en ondas como el agua de mar durante aproximadamente un minuto. Todos los habitantes quedaron asombrados no solamente por el movimiento sino por el crujir de los techos y muebles y por la forma en que se movían las paredes, y salieron a las calles a pesar del frío. La energía eléctrica falló durante el sismo, pero los estragos se podían observar a la luz de la luna llena; la gente permaneció en su ropa de cama observando los destrozos en sus casas y conversando con sus vecinos, mientras ocurrían pequeñas réplicas.

Afortunadamente para los habitantes, se encontraban en las calles y parques cuando a las 11:23 pm sobrevino un terremoto que duró lo mismo que el anterior, pero de mayor intensidad. Los habitantes, horrorizados, veían cómo las paredes se mecían de un lado a otro y cómo las que ya estaban dañadas se derrumbaban, seguidas por los techos. El terrible ruido de los derrumbes era acallado por los retumbos de la tierra que temblaba, y solo se distinguían de vez en cuando los gritos y oraciones de la población pidiendo clemencia.

Por la mañana del 26 de diciembre se hizo el recuento de los daños:

  • La fachada de la iglesia de San Francisco estaba completamente rajada. Por su parte el antiguo convento que funcionaba como la Oficina de Correos desde 1873 quedó arruinado y sus escombros obstaculizaban la 6.ª avenida sur.
  • El techo de la Iglesia de Santa Clara, en la esquina opuesta a la de San Francisco, se desmoronó, rompiendo con escombros la puerta principal del templo.
  • La cúpula de la Iglesia de la Recolección se desmoronó.
  • Casi todas las iglesias tuvieron serios daños en sus torres y cúpulas.
  • Una de las paredes de la estación del Ferrocarril Central se cayó, y la torre de la estación se desplomó.
  • La Aduana Central y la Embajada de Inglaterra eran un montón de escombros.
  • La mayoría de las paredes de las casas se derrumbaron y los techos cayeron sobre las habitaciones, dejando al descubierto muebles destruidos.

Fue el principio del fin no solamente de la “Tacita de Plata” sino que también del gobierno de veintidós años del licenciado Manuel Estrada Cabrera.


BIBLIOGRAFIA:


29 de noviembre de 1927: fallece en París, Francia, el renombrado cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo

27noviembre1927
Tumba de Enrique Gómez Carrillo y de su tercera esposa, Consuelo Suncín de Saint-Exupery en Francia.  Imagen de Pierre-Yves Beaudouin

El escritor, cronista y diplomático Enrique Gómez Carrillo (nacido en la Ciudad de Guatemala como Enrique Gómez Tible) tuvo una vida digna de un personaje de su talla histórica.   Nacido en el seno de una influyente familia guatemalteca, el díscolo muchacho no terminó sus estudios en el Instituto Nacional Central para Varones y prefirió dedicarse a la bohemia y a la literatura.  Ya en el Instituto decidió cambiarse el nombre a “Enrique Gómez Carrillo” porque sus compañeros se burlaban de él diciéndole “Enrique Comestible“.

Siendo aún muy joven consiguió que gracias al prestigio de su padre, el escritor e historiador Agustín Gómez Carillo, el presidente de Guatemala general Manuel Lisandro Barillas lo ayudara a viajar a España en donde escribió sus primeras obras y tuvo numerosas aventuras amorosas que lo marcarían para siempre.  Al regresar a Guatemala, se dedicó a adular en forma desmedida al president interino, licenciado Manuel Estrada Cabrera, y consiguió que este lo nombrara como cónsul de Guatemala en Hamburgo.

Nuevamente en Europa, Gómez Carillo fue uno de los principales propagandistas del gobierno cabrerista y se trasladó a París en donde entabló amistad con las principales figuras del arte europeo de su época.  En esa ciudad conoció a sus tres esposas: Aurora Cáceres, Raquel Meller y Consuelo Suncín, todas ellas importantes artistas de la literature y del teatro.  Sin embargo, debido a su naturaleza bohemia y disipada, y sus innumerables infidelidades, sus matrimonios no duraron mucho.  De hecho, por su fama de Casanova fue acusado de haber sido él quien traicionó a la famosa espía alemana Mata Hari, entregándola a los franceses; ese no fue el caso, pero Gómez Carrillo incluso escribió una obra al respecto aprovechando el escándalo.

En el plano literario, fue corresponsal de los periódicos en lengua castellana más importantes de su época dejando para la posteridad una enorme obra entre crónicas y reportajes.  También viajó por el mundo y publicó libros sobre sus visitas a la Rusia zarista, al Japón Imperial y las atrocidades de la Primera Guerra Mundial.

Murió de una enfermedad cerebral el 27 de noviembre de 1927 en Paris, Francia, y fue sepultado con honores gracias a la embajada de Argentina.  Para entonces, su prestigio en Guatemala era nulo, dada su estracha vinculación con el gobierno de veintidós años del licenciado Estrada Cabrera, que para entonces ya había fallecido y era recordado como un “sátrapa, autócrata y dictador” por los mismos personajes que antes lo llamaban “Benemérito de la Patria“.

La obra de Gómez Carrillo quedó relegada en Guatemala debido a que el influyente escritor Luis Cardoza y Aragón se encargó personalmente de ello; aunque él decía que era por la afiliación cabrerista de Gómez Carrillo, muchos críticos aseguran que fue por una fuerte envidia profesional.  Sea como fuere, irónicamente Cardoza y Aragón también quedó relegado en Guatemala debido a su vinculación con el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán y los movimientos guerrilleros de las décadas de 1970 y 1980.

Algunas de las obras más importantes de Gómez Carrillo:

Género Título Año de publicación
Crónica La Rusia actual. París: Garnier Hnos. 1906
De Marsella a Tokio, sensaciones de Egipto, la India, la China y el Japón. París, Francia: Garnier Hnos. 1906
El alma japonesa. París: Garnier Hnos. 1907
La Grecia eterna (en francés). París: Perrit et. Cie. 1909
El Japón Heroico y Galante. Madrid, España: Renacimiento. 1912
Romerías. París, Francia: Garnier Hnos. 1913
La sonrisa de la esfinge 1913
Jerusalén y la Tierra Santa 1914
En el corazón de la tragedia (en inglés). Londres, Nueva York y Toronto: Garnier Hodder and Stoughton. 1917
Vistas de Europa. Madrid, España: Mundo Latino. 1919
El encanto de Buenos Aires. Madrid, España: Mundo Latino. 1921
Campo de Batalla y Campos de Ruinas. España: Ediciones del Viento.
Pequeñas historias de la Gran Guerra. Libros de la Ballena.
Ensayo Sensaciones de arte 1893
Literatura extranjera 1895
El modernismo 1905
Treinta años de mi vida; El despertar del alma 1. Buenos Aires, Argentina: Casa Vaccaro. 1918
Literaturas exóticas 1920
Safo, Friné y otras seductoras 1921
El misterio de la vida y de la muerte de Mata-Hari 1923
Las cien obras maestras de la literatura universal 1924
La nueva literatura francesa 1927
Narrativa Almas y cerebros: historias sentimentales, intimidades parisienses, etc.. París: Garnier Hnos. 1900
Maravillas, novela funambulesca. París y Ciudad de México: Librería de la viudad de Ch. Bouret. 1906
El evangelio del Amor. Madrid, España: Mundo Latino. 1922
La teta y la maleta. Libros de la Ballena.
Propaganda política «Manuel Estrada Cabrera». Club Constitución (Guatemala: Síguere y Cía). 1898
Guatemala y su gobierno liberal: conferencia leída en La Sorbona de París. Barcelona: P. Toll. 1902

BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Alemán Bolaños, G. (1953). «Odisea de Consuelito Suncín, la última esposa de Gómez Carrillo». Impacto (Guatemala).
  • Cáceres, Aurora (1929). Mi Vida con Enrique Gómez Carrillo. Madrid: Co. Iberoamericana de Publicaciones.
  • Diario de Centro América (16 de julio de 1941). «Organización del Comité Pro-monumento a Enrique Gómez Carrillo». Diario de Centro América. Archivado desde el original el 16 de julio de 1941.
  • El Guatemalteco (1907). «Reporte del Señor Cónsul de Guatemala en Hamburgo». El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala, en la América Central.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época (2a. edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Naval, E. (31 de marzo de 1930). «La vida amorosa de Gómez Carrillo». El Imparcial (Guatemala).
  • Rivera, Luis Eduardo (28 de junio de 2015). «Al rescate de Gómez Carrillo». ElPeriódico (Guatemala). Archivado desde el original el 29 de junio de 2015.
  • Torres Espinoza, Enrique (2007). Enrique Gómez Carrillo, el cronista errante (2a. edición). Guatemala: F&G. ISBN 9789992261569.

16 de julio de 1928: fallece el renombrado fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejó numerosas imágenes de la Guatemala de principios del siglo XX

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Retrato del fotógrafo Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre los genios olvidados de Guatemala se encuentra indiscutiblemente el maestro fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejara un importante y valioso porfafolio de la Guatemala del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Estudiante del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional para Varones en la Ciudad de Guatemala, fue condiscípulo de Rafael Spínola, quien luego sería uno de los principales miembros del gabinete de don Manuel y con quien entabló una gran amistad.  Gracias a su relación con Spínola, su trabajo fotográfico fue publicado en la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” en donde no solamente presentaba retratos de las personalidades y damas de sociedad más relevantes de su época, sino que también de familias indígenas, composiciones fotográficas de importantes puntos turísticos de Guatemala y fotografías del deporte de moda entre los criollos de su época: el ciclismo.

Fue también propietario de varios talleres de fotografía, entre los que se destacó “El Siglo XX”, con el cual operó a finales del siglo XIX y en donde hacía retratos de las damas de la sociedad guatemalteca.  Su trabajo era de mucha calidad e incluso llegó a publicarse en la revista estadounidense “National Geographic” en 1919, cuando dicha publicación hizo un reportaje sobre los devastadores terremotos que destruyeron a la Ciudad de Guatemala entre 1917 y 1918.

Parte de trabajo del maestro Valdeavellano se ha registrado en Wikimedia Commons, y puede consultarse en esta dirección de internet.

He aquí algunos ejemplos:

  1. Composición fotográfica de Quiriguá:
  2. Ruinas del Cerrito del Carmen tras los terremotos de 1917-18 (aparecida en National Geographic):
  3. Fotografía ecuestre del general presidente José María Reina Barrios (fue la primera foto instantánea jamás tomada en Guatemala):


BIBLIOGRAFIA:


5 de julio de 1871: nace el escritor y diplomático Máximo Soto Hall, uno de los principales ideólogos del gobierno de Manuel Estrada Cabrera

5julio1871
Maximo Soto Hall, escritor guatemalteco y medio hermano del president hondureño Marco Aurelio Soto.  Imagen de Iván Molina Jiménez, tomada de la Revista Mexicana del Caribe

Otro de los intelectuales olvidados en Guatemala por sus vinculaciones con gobiernos de cierta índole es Máximo Soto Hall, quien fuera junto a Enrique Gómez Carrillo uno de los principales ideólogos y aduladores del licenciado Manuel Estrada Cabrera durante su largo gobierno.

Máximo Soto Hall provenía de una acaudalada familia de empresarios, profesionales, políticos e intelectuales. En 1857, la familia Soto Hall se había mudado a Guatemala, a donde había sido enviado Máximo Soto en calidad de Ministro Plenipotenciario de su país; Soto era un médico y abogado hondureño con fuertes intereses en minería y en el comercio al por mayor en Tegucigalpa, fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia de ese país centroamericano.

Soto Hall era hermano por parte de padre de Marco Aurelio Soto Martínez, quien fue Ministro de Instrucción Publica y de Relaciones Exteriones en Guatemala y luego presidente de la República de Honduras. También era primo de Ramón Rosa Soto, quien alternaba las carteras de Educación y Relaciones Exteriores en Guatemala con Soto Martínez y luego fue Ministro General de Gobierno en Honduras.  Otros miembros de su familia incluían a la intelectural guatemalteca Elisa Hall de Asturias, autora de la obra “Semilla de Mostaza“.

Soto Hall nació como hijo póstumo, pues su padre falleció seis meses antes del parto. Creció y se educó en Guatemala pues su madre, Guadalupe Hall Lara, era hija de William Hall, socio de la casa comercial “Hall, Meany & Bennet”, establecida en Guatemala en 1826 y entonces vicecónsul de la Gran Bretaña.  En su residencia se reunían los personajes más ilustres de Guatemala y recibió la educación más esmerada que se podia tener en esa época, egresando del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones aunque por su carácter díscolo no cursó estudios universitarios.

Su vinculación con el gobierno de Estrada Cabrera, hizo que luego del derrocamiento de don Manuel en 1920 su figura fuera dejada en el olvido junto con la de Enrique Gómez Carrillo, y es por ello es que muy pocos guatemaltecos lo recuerdan.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1914). Los atormentados. Guatemala: Unión Tipográfica.
  • — (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala». Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4).
  • Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  • Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Dime con quien andas y te diré qué escribes: la amistad de Gómez Carrillo y Rubén Darío». Universidad Francisco Marroquín. Guatemala. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2016.
  • Gobierno de Guatemala (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo, estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época II (2.ª edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Oyuela, Leticia de (2007). Ramón Rosa, plenitudes y desengaños. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras. ISBN 978-99926-33–67-0.
  • Suazo Rubí, Sergio (1991). Auge y crisis ideológica del Partido Liberal 100 años. Tegucigalpa, Honduras: Alin Editora.
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica.

 

21 de abril de 1877: durante su exilio en Guatemala, el héroe y poeta cubano José Martí conoce a María García Granados y Saborío, La Niña de Guatemala

21abril1877
La 8a. avenida de la Ciudad de Guatemala en la época en que José Martí era profesor de la Escuela Normal para Varones y catedrático de la Escuela de Derecho y Notariado.  En los recuadros: el poeta en 1876 y la joven María García Granados y Zavala, “La Niña de Guatemala”.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta y prócer cubano José Martí llegó a Guatemala invitado por el profesor José  María Izaguirre y atraído por el tinte liberal del gobierno del general J. Rufino Barrios.  El recién llegado fue invitado a las tertulias de las familias más acomodadas del país y en una de ellas conoció a María García Granados, el 21 de abril de 1877: una hermosa adolescente, siete años menor que él. El padre de ella, el general Miguel García Granados, había sido presidente provisorio entre 1871 y 1873, tras el triunfo de la Revolución Liberal que él mismo encabezó.1

Debido a su carácter diplomático, y a sus estrechos lazos con muchos de los conservadores, los criollos liberales apoyaron inicialmente a García Granandos, pero cuando se dieron cuenta de que se estaba tomando mucho tiempo para emprender las reformas agrarias y económicas que tanto ansiaban, lo obligaron a aceptar a que J. Rufino Barrios se hiciera cargo del gobierno, logrando que Barrios ascendiera al poder en 1873.   A pesar de ello, el anciano general García Granados gozaba de mucho prestigio en la sociedad guatemalteca del gobierno de Barrios y su tertulia era de las más concurridas por los líderes liberales.2

El poeta cubano José Martí llegó a Guatemala exiliado, por recomendación de su coterráneo José María Izaguirre, quien consiguió para él el puesto de profesor en la entonces prestigiosa y exclusiva Escuela Normal Central para Varones, y el de catedrático en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado. Gracias al prestigio de Izaguirre, Martí pronto se hizo pronto amigo del general García Granados, quien lo invitaba a su residencia a jugar al ajedrez con frecuencia, y tras conocer a María, aprovechaba las visitas para charlar con ella.3, 4

Desafortunadamente, Martí estaba comprometido para casarse con Carmen Zayas Bazán y  no pudo corresponder a la hija del expresidente como hubiera querido; de hecho, en noviembre se fue a México, en donde se casó con Carmen el 20 de diciembre, y tras algunos días de descanso, finalmente regresó a Guatemala el 15 de enero de 1878 a dar clases a la Escuela Normal, tras un largo y penoso viaje.2

Al enterarse de su retorno, María envió la siguiente nota al recién llegado:

“Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto.

—Tu Niña3

Pero Martí ya no regresó a ver a María debido a los celos de su nueva esposa, aunque debe decirse que la bella joven guatemalteca era lo menos que le preocupaba a Martí en esos momentos pues la situación política en Guatemala y en Cuba había cambiado mucho durante su viaje.2

Tras descubrir la Conspiración Kopesky el 1 de noviembre, y de fusilar a los conjurados (y a más de alguno que no lo era) el 5 y el 7 de ese mismo mes, el presidente Barrios se había convertido en un auténtico tirano paranoico, viendo enemigos hasta en sus antiguos aliados y aprovechando la circunstancia para salir de todos los que le incomodaban.2 Y, por si no eso no bastara, Martí quedó muy decepcionado cuando se enteró del final de guerra civil independentista en Cuba el 11 de febrero de 1878, que había causado casi cincuenta mil fallecidos desde 1868 y que había terminado con el Tratado del Zanjón en el que España daba amnistía a los rebeldes, pero obligaba a Cuba, que ya tenía sus ingenios azucareros destruidos por la guerra, a pagarle a España una indemnización millonaria que la dejó en quiebra.2

La situación económica del recién casado Martí se vió muy afectada cuando perdió su cátedra en la Escuela de Derecho y Notariado debido al ambiente político imperante y además, cuando tras el Tratado del Zanjón quedó truncado su proyecto de publicar su “Revista Guatemalteca” en el que planeaba no solo contar sus experiencias en Guatemala sino promocionar la revolución cubana.2 Finalmente, en marzo de 1878, su amigo protector Izaguirre fue obligado a renunciar como director de la Escuela Normal cuando el presidente Barrios empezó a desconfiar de él, y Martí decidió renunciar a su puesto como profesor, en solidaridad a su amigo lo que lo dejó en una situación por demás precaria.5

Sorpresivamente, el 10 de mayo de 1878 falleció María de una tuberculosis fulminante, agravada tras una excursión de recreo y por la tristeza y depresión por el silencio del poeta; siendo la hija del expresidente García Granados, su sepelio fue multitudinario y un devastado Martí asistió junto con José Joaquín Palma y José María Izaguirre (aunque sin su esposa), quedándose hasta el final de la ceremonia para despedir a la bella joven.2,5 

El héroe cubano abandonó Guatemala, pero esta romántica historia quedó inmortalizada en el poema “La Niña de Guatemala”, que escribió años después cuando consiguió publicar los Versos Sencillos, en 1891, ya cuando su esposa Carmen lo había abandonado embarcando hacia La Habana con la colaboración de las autoridades españolas y llevándose a su hijo Ismael para siempre. Martí le escribió a un amigo acerca de su terrible experiencia matrimonial y remató dicendo: “Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí“.​1

He aquí el poema de “La Niña de Guatemala”:6

Poema IX

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martínez, M.B. (s.f.). “Viejos datos reverdecen la leyenda: Martí y la Niña”. La Jiribilla. Archivado desde el original el 14 de julio de 2014.
  2. López, Alfred J. (2014): “José Martí: A revolutionary life” (en inglés). Latin America and Latino Art and Culture. Austin: University of Texas
  3. Ripoll, C. (s.f.). La Niña de Guatemala, la vida íntima y secreta de José Martí. Nueva York: Dos Ríos. Archivado desde el original el 16 de julio de 2001.
  4. CubaMinRex (2013). «Embajada de Cuba en Guatemala rinde tributo a María García Granados». Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Cuba. Archivado desde el original el 4 de enero de 2015.
  5. Izaguirre, José María (1953). «Homenaje a José Martí en el Centenario de su Nacimiento». Revista Cubana (La Habana, Cuba: Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección General de Cultura). Archivado desde el original el 15 de julio de 2014.
  6. Martí, José (2010). «La América Central». Obras completas 13 (La Habana: Centro de Estudios Martianos).

 

Huelga de Dolores de 1903: primera víctima mortal en las celebraciones del holgorio universitario (final)

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La Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro, en la época en que ocurrieron estos hechos.  Obsérvese los rieles del tranvía, que era usado por los estudiantes para sacar sus carrozas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Presentamos la conclusión del artículo del licenciado Federico Hernández de León sobre los hechos acaecidos en la Facultad de Derecho y Notariado del Centro aquel 1 de abril de 1903:

Y hubo de conformarse el gremio con la celebración interior.  Se soltaron los primeros petardos, anunciadores de la fiesta y en la esquina del edificio (9a. avenida y 10a. calle) se improvisó la tribuna y el delegado official dió lectura al Decreto y al Programa.  Gálvez Molina fue el destinado: con voz que se oyera a doscientas varas, soltó la ristra de donaries que componían uno y otro documento.

Las bocacalles estaban apretadas de gentes; un público heterogéneo, desde el varón severo a la damisela escurridiza, reían de buena gana con los flechazos de los estudiantes.  Los hombres del día salían despedazados: Estrada Cabrera, Juan Barrios, Wenceslao Chacón, los ministros y autoridades, amén de unos cuantos catedráticos, satirizados con la más picante travesura.

Resonaron los triquitraques y las sonoridades de la marimba. ¡Adentro todos! Alguien tubo la ocurrencia de llamar un fotógrafo y fue Pepe García el que acudió con su cámara y sus placas.  Se hizo el grupo.  Para evitar que gente extraña se metiera en donde no cabía, se cerraron las puertas y los muchachos se enracimaron en mitad del patio mayor.  Pepe García apenas se las entendía con aquel enjambre de endemoniados.

De pronto, Marciano Castillo, subido en la parte más alta de la Fuente central, gritó

– ¡Muchachos, allí está la policía: fuera con ella!

Varios agentes de la policía trataban, desde la calle, de abrir la puerta de la reja y forcejaban por romper las cadenas que la aseguraban.  Al grito de Marciano, todos los estudiantes volvieron la cara y gritaron a una:

– ¡Fuera! ¡Fuera los orejas! ¡Fueras los sinvergüenzas! ¡Fuera la canalla!

Los agentes cerraban los puños, amenazadores; los estudiantes les cubrían de frases duras y se reían de sus inútiles esfuerzos por franquear la entrada.  En medio de las burlas, se vió que la puerta lateral, una puerta de escape situada al norte se abría violentamente y una corriente impetuosa de policiales, como un desbordante de agua sucia, inundó los corredores. Iban a la cabeza los de la montada, un cuerpo de agentes feroces, célebres por su crueldad, por la sumisión al amo, por la violencia de los procedimientos, por la impunidad de sus actos.  En los momentos graves, los de la montada eran los que resolvían las cuestiones…

Virgilio Mejicanos, un buen compañero, muerto ya, se plantó en medio de uno de los corredores y apostrofó a los policiales.  Un golpe brutal derribó al estudiante.  Miguel Prado, que estaba en el fondo del corredor, no pudo contener su indignación y gritó furiosamente:

– ¡Ah, canallas, no se pega así!

El número de agentes aumentaba, como en un reborbotar maldito.  A las palabras de Prado, enfilaron a él su agresividad y, los palos en alto y las pistolas en guardia, avanzaron con gestos matadores.  Miguel, en aquellos momentos, recordó que llevaba en el bolsillo un revólver, envuelto en un enorme pañuelo de seda; la portación de aquella arma era incidental. Al verse amenazado, valientemente requirió el arma y al sentir los primeros golpes de baton, descargó el primer tiro.  La bala vació un ojo a uno de los esbirros.

En esos momentos, Bernardo Lemus, estudiante salvadoreño, muchacho muy bien parecido, estudioso, apartado de todo lo que significara desorden y que, en aquellos días estaba para someterse al último examen, pasó del corredor que está al oriente, para dirigire por el corridor del norte, busca de la salida.  Al llegar al ángulo, uno de los agentes parapetado tras de la pilastra, disparó secamente su revólver.  Lemus se llevó violentamente las manos al pecho y, sin una sola exclamación, cayó de espaldas.  Un ligero sacudimiento contrajo su cuerpo y no se movió más.  La bala le había partido el corazón.

Los policiales seguían un tiroteo espantoso, sin acertar con el blanco.  Los muchachos se replagaron a la Secretaría y, en esos instantes, se oyó por la calle, pasaba una cabalgata.  Era Estrada Cabrera, metido en su coche y rodeado de edecanes.  Supo lo de la huelga y quiso, en un arranque único, llegar personalmente hasta los estudiantes.  Para resguardarse mandó a la policía por delante, con tan mal suceso, que los esbirros entraron a golpes de palo y disparos de revólver.  Cuando Estrada Cabrera oyó el tiroteo, prudentemente siguió de largo.

Aquel suceso, como todos los sucesos que merecían reprobación, pasó en silencio para los guatemaltecos.  La sangre del estudiante quedó vertida como si se hubiera  tratado de in cordero.  No hubo una protesta, una sola manifestación de reproche; así la tiranía se enseñoreó sobre nuestro pueblo muy merecidamente.


BIBLIOGRAFIA: