8 de mayo de 1871: la proclama liberal de Miguel García-Granados y Zavala

Recolección de café en la finca «Las Nubes» en Guatemala en 1875. Nótese la gran cantidad de trabajores. Fotografía de Eadweard Muybrige tomada de Wikimedia Commons.

Ya habían pasado seis años desde la muerte del capitán general Rafael Carrera,1 y ya los criollos liberales guatemaltecos querían un cambio político y social que les permitiera salir del control de la Iglesia Católica2 y que les facilitara utilizar a las poblaciones indígenas como mano de obra barata para las plantaciones de café que tenían planificado establecer una vez en el poder.3

Aprovechando el error táctico del mariscal Vicente Cerna de reelegirse como presidente de la República en 1869,4 los liberales iniciaron las revueltas en su contra, las cuales poco a poco fueron debilitando al gobierno conservador. Tras la muerte del mariscal Serapio Cruz, Tatalapo, y el horrible destino de su cadáver,5 los liberales acusaron al gobierno de Cerna de tiránico y se alzaron en la región occidental del país, en donde ya habían intentado formar infructuosamente el Estado de Los Altos en 1838 y en 1848.6

Uno de los personajes clave en el alzamiento era Miguel García-Granados y Zavala, a quien apodaban «Chafandín«, y quien era un criollo aristócrata que había abrazado la causa liberal, dado que había salido al exilio durante el gobierno de Carrera y en los países vecinos se dió cuenta de las grandes ventajas que ofrecía la situación guatemalteca para establecer plantaciones de café; es decir, se dió cuenta de que se podía aprovechar las grandes cantidades de tierra que poseían las órdenes regulares de la Iglesia Católica, así como las tierras de que las comunidades indígenas habían poseído desde la época colonial. Y también, fue suya la idea de utilizar a los indígenas para los cultivos del café, dada la gran cantidad de mano de obra que requiere dicho cultivo a gran escala.7

Cuando juzgó que era el momento de atacar al gobierno de Cerna, García-Granados lanzó la siguiente proclama a sus conciudadanos, en la que prometía una serie de cosas que jamás se cumplirían, ya que como frecuentemente hacen los políticos, no justificó su revolución con sus verdaderas motivaciones:

Compatriotas: he sido perseguido ilegalmente por el tirano. Tengo 20 años de combatir en la Cámara esa administración arbitraria y despótica. Mis esfuerzos no han logrado derrocarla, pero al menos han contribuido a dar a conocer sus abusos y crueldades.Nota a

Como representante de la República he sido un opositor enérgico, pero legal a los actos de arbitrariedad e injusticia del gobierno. Por mucho tiempo este no se atrevió a intentar nada en contra de mí, pero el día que triunfó sobre el general Cruz, creyó asegurada su dictadura, se quitó la máscara y me encerró en una bartolina del fuerte de San José.Nota b

Por esa razón propongo el establecimiento de un gobierno cuya norma sea la justicia, que en vez de atropellar las garantías las acate y respete; que no gobierne según a su capricho e interés privado, simplemente que sea fiel ejecutor de las leyes, sumiso y jamás superior a ellas.Nota c

Guatemala necesita una Asamblea que no sea como la presente, un conjunto, con pocas excepciones, de empleados subalternos del gobierno y de seres débiles y egoístas que no miran por el bien del país.Nota d

Queremos que haya una prensa libre; sabemos que sin esa institución no hay gobierno bueno.Nota e También necesitamos un ejército que no esté basado como el presente en la arbitrariedad y la injusticia.Nota f

Guatemala, necesita una Hacienda Pública adecuada y un sistema de impuestos nuevo; existen contribuciones onerosas que pesan sobre los pobres.Nota g Compatriotas: necesitamos un sistema eminentemente legal.6


NOTAS:

  • a: García-Granados y Zavala, a pesar de ser aristócrata, siempre fue crítico del gobierno del general Carrera. En una ocasión, cuando acusó a éste de tener mucha fuerza militar en la capital, Carrera lo «invitó» a salir al exilio si no quería ser pasado por las armas.
  • b: aquí se refiere a la muerte del mariscal Serapio Cruz, «Tatalapo«. El gobierno de Cerna persiguió a los cómplices de Cruz, entre ellos a García-Granados y Zavala. Es importante destacar que Cruz había sido compadre de Carrera e incluso firmó el acta en la que se declaró a éste presidente vitalicio en 1854. Fue hasta después de la muerte de Carrera y de la reelección de Cerna que «Tatalapo» se alzó nuevamente en armas para tratar de alcanzar el poder, como ya había hecho junto con su hermano Vicente en 1848.
  • c: basta ver el desglose de la inmensa fortuna que heredó el general J. Rufino Barrios a su viuda, Francisca Aparicio en 1885 para darse cuenta de que esta frase estuvo muy lejos de llegar a ser realidad durante los gobiernos liberales.
  • d: esta es otra frase falaz, ya que la Asamblea Legislativa se dedicó a adular en forma desmedida a los presidentes liberales, empezando por Barrios y siguiendo por el licenciado Manuel Estrada Cabrera y el general Jorge Ubico.
  • e: durante los regímenes liberales solamente hubo libertad de prensa durante los primeros años del gobierno del general José María Reina Barrios.
  • f: nótese como esta frase de García-Granados y Zavala contradice la creencia popular de que durante el gobierno conservador del general Carrera no había ejército.
  • g: pocos años después de esta proclama, el gobierno del general Barrios emitió la ley de Vagancia, forzando a los más pobres a trabajar de forma casi gratuita en las fincas cafetaleras que se habían formado. Anteriormente ya había legalizado este sistema por medio del Reglamento de Jornaleros en 1877. Así pues, el de los liberales fue en efecto un sistema legal, pero para beneficio económico de un grupo específico.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.
  2. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-75.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 343-345.
  5. —(1963) [1924] «El libro de las efemérides: capítulos de la historia de la América Central”. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 284-287.
  6. Hemeroteca PL. (30 de junio de 2016). Una lucha armada que cambió el destino de Guatemala. Guatemala: Prensa Libre.
  7. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.

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1 de julio de 1875: extinguen la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo

Se extingue la Pontificia Universidad y se sustituye por facultades laices y por el Instituto Nacional Central para Varones.

Antiguo convento de los paulinos, convertido en la Facultad de Medicina por el gobierno de J. Rufino Barrios. En el recuadro: el ministro Marco Aurelio Soto. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Universidad de San Carlos de Guatemala ha sufrido varios cambios a través de su historia. Originalmente era una institución religiosa Pontificia dedicada a otorgar doctorados en cánones, teología y derecho canónico. Posteriormente se agregó la faculta de Medicina, y luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, fue sustituida brevemente por la Academia de Ciencias y Estudios en 1832. Esta nueva academia estaba orientada al derecho laico y desechó por completo los estudios teológicos. Sin embargo, tras la revolución católico-campesina de Rafael Carrera en 1838, la Academia quedó en el abandono y la Pontificia Universidad fue restituida y estuvo vigente hasta el 1 de julio de 1875, cuando fue extinguida por el gobierno liberal del general presidente J. Rufino Barrios.

Reproducimos aquí el documento enviado por el Ministro de Instrucción Pública —el hondureño Marco Aurelio Soto, al general Barrios en aquella fecha:

La instrucción profesional en gran parte, y la segunda enseñanza en su totalidad, han estado confiadas a la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, regida por las constituciones dadas en 1686 por el Rey don Carlos II, el hechizado. Tales estatutos que representan las ideas, necesidades y aspiraciones de una época diametralmente opuesta a la nuestra, son los que hace poco regulaban la segunda enseñanza y los que en la actualidad determinan el carácter y condiciones de la Instrucción profesional. Bien es cierto que el doctor Gálvez, Jefe del Estado, en el año de 1832 dió algunas bases a la instrucción distintas de Carlos II, y creó la Academia de Estudios; pero en 22 de septiembre de 1855, se publicó un decreto llamado de reformas de los estatutos de la Universidad, emitido por el Presidente Carrera y refrendado por el señor Echeverría, Ministro de Instrucción Pública, en cuYo primer artículo establece: «que se tendrá com fundamental de este establecimiento, las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, aprobadas por el Rey don Carlos II en 20 de febrero de 1686, y que se observará en lo sucesivo como estaba en uso en 1821, quedando en consecuencia derogadas las diferentes leyes y demás disposiciones que se han dado en esta materia».

Debido a la ley citada, la instrucción secundaria y profesional volvieron al antiguo sistema que apenas se comprende, se haya hecho revivir en este siglo que empuja casi de un modo fatal al mejoramiento de todas las instituciones y principalmente las que atañen a la enseñanza. La práctica correspondió de una manera fiel a los propósitos del legislador; así es que la segunda enseñanza centralizada en la Pontificia Universidad, se ha reducido antes de la ley de 28 de enero próximo anterior, a suministrar algunos conocimientos imperfectos del idioma latino, de filosofia por el padre Balmes y Arbolí y de elementos teóricos de física y de matemática. Con este sistema de segunda enseñanza, tan raquítico y en mucha paite absurdo, la instrucción profesional que se basa en ella, no ha podido menos de tener los mismos graves inconvenientes: ha sido incompleta, teórica, y en algunos ramos absurda.1

La ley de 24 de enero que Ud. se sirvió emitir ha removido las dificultades de la segunda enseñanza, sustituyendo su estrecho program, por demás estéril, con un plan de estudios en que la instrucción se descentrlaiza y se suministra de una manera amplia y eficaz, tal como la exigen nuestras peculiares circunstancias, y como la recomiendan los preceptos de la ciencia, comprobados por la observación y la practica entendidos en materia de instrucción pública.

Pero aun está por satisfacer la de dar una nueva y acertada organización a la instrucción superior: el proyecto que a Ud. presento, aunque defecuso bajo muchos conceptos, corrigiéndolo segun lo aconseje la experiencia en el transcurso del tiempo, tal vez contribuya a mejorar las carreras profesionales.

En el proyecto se crea la Universidad de Guatemala con un doble carácter: el de cuerpo científico y literario, y el de establecimiento encargado de dar la instrucción superior.

En la República se carece de una corporación que dé impulso a las ciencias y las letras. No hay razón para que no poseamos un instituto tan recomendable. Pero ya que, dados nuestros pocos elementos, no se puede establecer, por ahora, de un modo independiente, es oportuno y beneficioso enaltecer la índole de la Universidad, dándole los caracteres y atribuciones correspondientes a un cuerpo encargado de promover la ilustración del país, fomentando el cultivo de las ciencias y las letras.1

El segundo carácter de la Universidad es el que se refiere al encargo de dar la enseñanza de las carreras profesionales. Para este fin se divide en facultades que al mismo tiempo que gozan de los fueros de la descentralización, para arreglar el sistema de estudios que respectivamente les competen, dependen de un Consejo superior que responde de la unidad general del sistema, y que atiende a que las facultades cumplan con los fines de su institución.2

Las materias de enseñanza son prácticas y extensas. Esto último podría hacer creer que se trata de dificultar los estudios superiores. Mas no es así. De lo que se trata es de que los individuos que obtengan un título, no lo obtengan para ostentarlo vanamente, siendo por otra parte por su incompetencia inútiles para sí mismos, para sus familias, y para la sociedad. De lo que se trata es de levantar de su postración las carreras profesionales para que ellas lleguen a significar en los que las posean instrucción sólida, práctica y extensa que les proporcione en cualquier tiempo y en cualquier país, medios de vivir digna e independientemente.2

En cuanto a las cátedras, a primera vista aparece como más justo y liberal proveerlas por oposición de las personas que deseen desempeñarlas. Sin embargo, la observación rechaza esa idea de importancia aparente. El sistema de oposiciones fuera de las injusticias a que da lugar, aleja los profesores de gran mérito y de reputación conocida que no quieren exponerse a un éxito dudoso. Además, el resultado de un concurso no prueba siempre la superioridad en el que obtiene una cátedra, siendo preciso tambien buscar no sólo el profesor que posee la ciencia, sino a la vez el que sabe enseñarla. A esto se agrega que el resultado de las oposiciones, entre nosotros, casi siempre sería adverso a los propóstios que debe llevar la enseñanza sostenida por el Estado. Un jurado de oposición, cuanto más, puede apreciar los conocimientos profesionales, pero no el carácter de las ideas de los profesores y la influencia que éstas ejercerán bajo el punto de vista social, político y filosófico. Los antecedentes de Guatemala y sus actuales circunstancias sugieren poderosas razones para desechar el sistema de cátedras por opoisicón.2 Merced a ésta se encargarían de la enseñanza individuos que, educados en los aciagos tiempos del absolutismo y bajo la inspiración de las ideas más oscuras y retrógadas, llevarían a la cátedra la difusión constante de enseñanzas refractarias a los principios de reforma y progreso que el Gobierno de Ud. se ha empeñado en sostener a todo trance. Resultado semejante es tan inadmisible como funesto: viciaría el ánimo de la juventud, que es el porvenir del país, plagándolo de preocupaciones detestables; y así se imposibilitaría para siempre el logro del fin más grande y saludable que debe tener la enseñanza, cual es el de sembrar en los jóvenes las ideas y las aspiraciones que directamente tienden a la verdadera ilustración de la República. Por todas estas razones se establece en el proyecto que al Gobierno corresponde el nombramiento de profesores en vista de las ternas que para el efecto deben presentarle las Facultades de la Universidad, que son las llamadas a juzgar de la competencia científica de los profesores.3, Nota a

Dividida la corporación de la Universidad en Facultades encargadas de la enseñanza es natural suprimir el Colegio de Abogados y el Protomedicato, establecimientos que en la práctica han correspondido escasamente a los fines de su institución, y cuyos encargos y atribuciones pueden tenerlos con notable ventaja las Facultades de jurisprudencia y de medicina. Por tal motivo el proyecto previne la supresión de los instituto mencionados.3

En atención a lo recomendado por Soto,Nota b el general Barrios emitió el siguiente decreto:4

Decreto Num. 140

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala, Decreta:

La siguiente ley orgánica de instrucción superior.

Art. 1°.— Se extingue la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, y en su lugar se crea la Universidad de Guatemala.

Art. 2°.— La Universidad de Guatemala se instituye:

        1. Como cuerpo científico y literario encargado de promover el adelanto de las ciencias y de las letras en la República.
        2. como cuerpo destinado a suministrar la instrucción superior o profesional.[…]

Art. 7°.— Corresponde la dirección de la Universidad a un Consejo superior compuesto del Rector, Vice-Rector, y Decanos de las Facultades.

Art. 8°.— El Consejo superior tiene las obligaciones que siguen:

        1. Inspeccionar el servicio profesional de las Facultades.
        2. Tratar de que cada una de ellas cumpla su reglamento especial.
        3. Hacer en el sistema de enseñanza, con aprobación del Gobierno, las reformas que se consideren convenientes.
        4. Indicar al Gobierno las nuevas cátedras que en los diversos ramos de los estudios sea oportuno establecer.
        5. Dar un informe anual por medio del Rector a la Secretaria de Instrucción pública, sobre el estado de la enseñanza en cada una de las Facultades, manifestando los obstáculos que deban removerse y las mejoras que convenga introducir, y,
        6. Convocar a juntas a todos los individuos de la Universidad, siempre que se trate de asuntos de interés general en orden a la instrucción superior.Nota c

Art. 9°.— El Rector y Vice-Rector son de nombramiento del Gobierno. Su cargo durará dos años y podrán ser reelectos.[…] 4,Nota c

Art. 22.— La Universidad de Guatemala comprende, por ahora, las siguientes Facultades: de Jurisprudencia y Ciencias políticas y sociales, de Medicina y Farmacia, y de Ciencias eclesiásticas.

Art. 23.— Las Facultades enunciadas tendrán la dirección e inspección inmediatas de los estudios profesionales.

Art. 24.— Por ahora se compondrá cada facultad de nueve individuos nombrados por el Gobierno.

Art. 25.— Cada Facultad será regida por una Junta dirrectiva compuesta por un Decano, un Vice Decano, dos Vocales y un Secretario.

Art. 26.— El Decano y el Vice-Decano serán nombrados por el Gobierno: los demás individuos de Junta directiva electos por mayoría de votos de los miembros de la Facultad. Todos duraran dos años en el ejercicio de sus funciones y podrán ser reelectos.[…]5,Nota c

Art. 38.— Para el nombramiento de los profesores, las Facultades formarán sus respectiva ternas, las que aprobadas por el Consejo Superior, pasará por medio del Rector al Gobierno, quien nombrará los individuos que han de desempeñar las cátedras.[…]

Art. 40.— Los profesores tendrán el desempeño de su empleo todo el tiempo que dure su buen comportamiento.[…]6

Art. 44.— Habrá dos exámenes previos al otorgamiento del título facultativo. El primero será privado, durará cuatro horas y versará sobre todas las materias de las asignaturas de la facultad: en él servirán de réplicas tres individuos de la misma, de los que no ejerzan cargo de la Junta directiva y designados por ésta. El segundo será público y durará dos horas, y versará sobre punto de la ciencia señalado por la Junta directiva: de este asunto tratará el cursante en una tesis préviamente escrita e impresa, y servirán de examinadores los vocalesde la Junta directiva, y otro individuo de la Facultad nombrado por la Junta.[…]

Art. 49.— El Colegio de Abogados y el Protomedicato se suprimen, y sus funciiones se reasumen, en todo lo que sea compatible con esta ley, las del primero, en la Facultad de jurisprudencia y ciencias políticas y sociales, y las del segundo, en la Facultad de medicina y farmacia.

Art. 50.— Quedan derogadas todos disposiciones que directa ó indirectamente se opongan a lo dispuesto en esta ley.

Dado en Guatemala, a 1 de julio de 1875.

        • J. Rufino Barrios
        • El Ministro de Instrucción Pública, Marco A. Soto7

NOTAS:

    • a: en todo este párrafo, en el que Soto adula a Barrios ensalzándolo por los supuestos logros de la corriente liberal al eliminar la enseñanza religiosa, recomienda eliminar el sistema de cátedras por oposición aduciendo que es defectuso, pero propone sustituirlo por uno mucho peor: que el presidente de la República eliga a un profesor de una terna presentada por las facultades. Este sistema significó que los profesores universitarios eran designados por el presidente de turno, con lo que solamente las ideas liberales que le interesaban al gobierno se enseñaban en la universidad.
    • b: Soto fue colocado en la presidencia de Honduras en 1877 por Barrios, como parte de su plan para lograr la unificación centroamericana.
    • c: las autoridades de la Universidad eran nombradas y controladas directamente por el presidente Barrios. De esta forma la educación superior obedecía a las necesidades del régimen liberal.

    BIBLIOGRAFIA:

    1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes del Gobierno Democrático de la República de Guatemala. I. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 371.
    2. Ibid., p. 372.
    3. Ibid., p. 373.
    4. Ibid., p. 374.
    5. Ibid., p. 376.
    6. Ibid., p. 377.
    7. Ibid., p. 378.

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17 de abril de 1838: nace Angel María Arroyo

Nace el Padre Arroyo, influyente colaborador del general J. Rufino Barrios, quien abrazó la causa liberal a pesar de ser sacerdote

Una calle de la ciudad de Guatemala en el siglo XIX. Al fondo se ve la Iglesia del Carmen, de la que el padre Arroyo fue prioste. En el recuadro: el doctor Angel María Arroyo. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los personajes influyentes en la política guatemalteca que han caído en el olvido es el doctor Angel María Arroyo, quien era conocido simplemente como «el padre Arroyo» durante el gobierno del general presidente J. Rufino Barrios. En su carrera eclesiástica fue prioste de la Iglesia del Carmen y maestro de ceremonias de la Catedral.1

Arroyo nació el 17 de abril de 1838, en medio de la turbulencia provocada por el derrocamiento del jefe de Estado Mariano Gálvez a manos de la revolución católico campesina dirigida por el comandante Rafael Carrera.  Dado que se crió durante el régimen de los 30 años, llegó a ser monseñor y prelado doméstico de Su Santidad.  Durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna llegó a la Cámara de Representantes en 1867 y formó parte del grupo de «los avanzados» junto con el mariscal José Víctor Zavala, el licenciado Arcadio Estrada y Miguel García-Granados.1

Tras el triunfo de la revolución de 1871, abrazó la causa liberal a pesar de la persecución a los intereses de la iglesia y formó parte de todas las Asambleas Legislativas y Constiyentes, llegando incluso a ser el presidente de varias de ellas.2  Fue adulador incondicional del general Barrios, a pesar de ser sacerdote, y bautizó a varios hijos de ministros, de quienes el presidente fue el padrino.3,Nota a

Eventualmente, Barrios lo convenció de dejar los hábito y cuando el presidente pidió permiso a la Asamblea Legislativa para salir de viaje a hacerse cargo personalmente de la negociación del Tratado de Límites con México, el padre Arroyo propuso que el Estado pagara los viáticos del gobernante, a pesar de que era de todos sabido que Barrios utilizaba el erario nacional como si de sus fondos personales se tratara.4  Arroyo dijo en aquella oportunidad: «Nunca imaginé que pudiera presentar la más pequeña dificultad ante la conciencia de ninguno de los señores representantes la moción que, impulsados por un sentimiento de verdadero patriotismo, hemos hecho a la Asamblea varios diputados… Nunca creí que sonara en el seno de la Asamblea la palabra de ‘atravesamos crisis económica’, cuando se está tratando de hacer la erogación más justa y más fundada y ha de ser la base del engrandecimiento y de la riqueza nacional, atendiendo el carácter progresista del ilustre viajero…»  Al final, la Asamblea aprobó la petición, aunque Barrios la rechazó diplomáticamente y Arroyo lo acompañó en el viaje.5

En 1884 a Barrios le interesaba reconciliarse con la iglesia católica para tener más apoyo para su plan de lograr la Unificación Centroamericana, y lo nombró como ministro plenipotenciario de Guatemala ante la Santa Sede, quedando encargado de redactar el Concordato de 1884, el cual quedó listo el 2 de julio de ese año, pero ya no pudo ser discutido por la Asamblea Legislativa porque ésta había cerrado sus sesiones ordinarias para ese período.5,Nota b

Cuando murió el general Barrios el 2 de abril de 1885, Arroyo era presidente de la Asamblea Legislativa y fue instrumental para evitar que el Ministro de la Guerra, general Juan M. Barrundia, se quedara en el poder.  Consiguió que el primer designado a la presidencia, Alejandro M. Sinibaldi, renunciara en favor del segundo designado, general Manuel Lisandro Barillas,6 quien a la sazón era Jefe Político de Quetzaltenango y quien llegó a la ciudad a marchas forzadas para hacerse con el poder, en medio del sepelio del fallecido ex-presidente.7

Durante el gobierno de Barillas fue ministro de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública, pero su cercanía con el presidente Barrios hizo que fuera víctima de los conservadores por haberse aliado con «el enemigo de la religión y de las tradiciones» sabiendo la corrupción imperante en el régimen y el destino de las propiedades confiscadas.8

Arroyo fue también  miembro fundador de la Academia Guatemalteca de la Lengua y murió en México el 8 de febrero de 1893, a donde había salido exiliado tras la salida del general Manuel Lisandro Barillas de la presidencia el 15 de marzo de 1892; para entonces, había perdido la razón víctima de una enfermedad provocada por sus excesos. Sus restos fueron repatriados en 1901 y fueron colocados en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.9


NOTAS:

  • a: entre ellos estaba Jorge Ubico Castañeda, hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela, ministro y embajador durante el gobierno de Barrios.
  • b: este concordato ya nunca fue ratificado por el gobierno del general Barillas.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1929]. El libro de las Efemérides: Capítulos de los Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 117.
  2. Ibid., p. 118.
  3. Arroyo, Manuel María (1883). Contestación de la Asamblea Nacional legislativa al mensaje que el señor general presidente constitucional don J. Rufino Barrios le dirigió al instalarse extraordinariamente el 5 de octubre de 1883. Guatemala: El Progreso.
  4. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226-227.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 149.
  6. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. p. 341.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 33-34.
  8. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI., p. 120.
  9. Ibid., p. 121.

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7 de abril de 1885: Zaldívar se niega firmar la paz con Guatemala

Tras la victoria en Chalchuapa, el presidente salvadoreno Rafael Zaldívar se niega a pactar la paz con Guatemala.

El antiguo Hospital Militar en la ciudad de Guatemala, acondicionado durante el gobierno de J. Rufino Barrios. En el recuadro: la muerte del general Barrios en Chalchuapa. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Cuando el general presidente J. Rufino Barrios lanzó su proclama unionista el 28 de febrero de 1885, pensaba que contaba con el apoyo incondicional de los presidentes de El Salvador y Honduras, a quienes él mismo había colocado en el poder en sus respectivos países.1

Pero Barrios no sabía que estaba siendo traicionado por el presidente salvadoreño Rafael Zaldívar, cuyo canciller había hecho que los Estados Unidos y México se opusieran rotundamente al plan de Barrios.  Barrios se enteró por medio del telegrama que el general Porfirio Díaz, presidente de México, le envió el 7 de marzo, y en donde le decía que sabía que su intento de unión era rechazado por los gobiernos de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador, y que México estaba preparado para tomar acción ante la «amenaza de la independencia y autonomía de las naciones del continente«. Por su parte, los Estados Unidos se mantenían a la expectativa, aunque en El Salvador se decía que la política de ese país era hostil hacia las intenciones del presidente guatemalteco.2

Después de que Barrios murió en Chalchuapa el 2 de abril la noticia llegó de forma confusa a El Salvador. El 3 de abril se supo que un general Barrios había muerto, pero no se sabía si era el presidente o su hijo, el general Venancio Barrios. Y luego, en la mañana del 4 de abril, llegó un parte oficial que decía «el enemigo ha habandonado todas las posiciones que ocupara ayer frente a Chalchuapa. Se dice que el general Barrios va en cama, y aquí tenemos su propia espada con sus iniciales y guarnición de oro, rota«.  Finalmente llegó el parte de la una y media de la tarde, que decía: «el plomo salvadoreño arrancó la vida del general J. Rufino Barrios, Presidente de Guatemala; ya no existe el jefe valeroso del gobierno tiránico que nos arrojó el guante3

El júbilo se desbordó entre los salvadoreños y el orgullo vencedor se hizo evidente en todo lo que se escribió en esa época.  Luego, cuando Guatemala revocó el decreto del 28 de febrero, los representantes de italia, Francia, Alemania, Inglaterra, España y Estados Unidos hablaron con Zaldívar para se firmara la paz, pero éste no aceptó.  Y es que el presidente salvadoreño, antiguo títere del fallecido presidente Barrios —y a quien le había tendido una trampa en Chalchuapa—, se desbordó de júbilo y quería llegar hasta la ciudad de Guatemala.  He aquí lo que  proclamó el 7 de abril:

El suelo salvadoreño está limpio de guatemaltecos; ante la fuerza de nuestras armas huyen despavoridos.  Sigamos adelante, hasta colocar la bandera redentora en lo alto del Palacio de los Capitanes Generales. Repito lo que decía a los comienzos de la guerra: «si avanzo, seguidme; si retrocedo, matadme; si los enemigos me matan, vengadme. ¡Oh, salvadoreños prosigamos adelante, sin detenernos un momento!»

Se me hacen propuestas de paz; las hacen cuando ya están vencidos.  Nosotros queremos la paz, porque los pueblos no pueden avanzar en la lucha fraticida. Pero habremos de exigir que se nos indemnice de los daños inferidos y, sólo con el avance sobre las tierras guatemaltecas, lograremos que se reparen en su justo precio, los daños que se nos han causado con esta guerra injusta.4

Pero Zaldívar era antipático para los mismos salvadoreños y sus llamados no obtuvieron respuesta.  Así que cuando el presidente hondureño Luis Bográn ya no siguió con ningun movimiento militar sobre El Salvador, se firmó la paz del Namasigüe el 18 de abril. Eventualmente, Zaldívar ya no podía permanecer en la presidencia y renunció cuando empezó la revolución del general Francisco Menéndez, quien fuera amigo personal de Barrios.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 332-337.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 56.
  3. Ibid,,  p. 57.
  4. Ibid,,  p. 58.
  5. Ibid,,  p. 59.

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23 de marzo de 1885: J. Rufino Barrios parte para combatir contra El Salvador

El general presidente J. Rufino Barrios parte de la Ciudad de Guatemala para ponerse al frente de las tropas guatemaltecas en la campana de unificación centroamericana.

23marzo1885
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en una fotografía de Eadweard Muybridge de 1875. En el recuadro: J. Rufino Barrios y Rafael Zaldívar, presidente de Guatemala y de El Salvador en 1885, respectivamente. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general presidente J. Rufino Barrios había estado preparando el proceso de la Unión Centroamericana por varios años, colocando presidentes a su antojo en El Salvador y en Honduras desde 1876, y pensando que con el apoyo de ambos gobiernos tomar Nicaragua y Costa Rica sería sencillo.1

Los obstáculos para la empresa unionista de Barrios no eran internos, sino externos: el gobierno del general Porfirio Díaz en México se oponía la Unión porque no le convenía que existiera un estado fuerte en la región que estuviera aliado con los Estados Unidos; por su parte, el gobierno estadounidense prefería un débil gobierno en Nicaragua al cual podría manejar a su antojo para construir el canal interoceánico.  Así pues, ambos países reprobaron la Proclama Unionista que había lanzado Barrios el 28 de  febrero y le advirtieron que considerarían la acción militar como un acto hostil contra países amigos.2

Pero el 9 de marzo empezaron los problemas internos.  Ese día, Barrios lanzó una aclaración de su proclama, tratando con ello de tranquilizar a México.3  Ese mismo día, mientras el presidente de Honduras, Luis Bográn, se adhería a la proclama de la Unión y había sido nombrado Benemérito de la Patria Centro-americana por la Asamblea Legislativa de Guatemala,4 el presidente de El Salvador, Rafael Zaldívar, le respondió evasivamente diciendo que tenía que esperar el permiso del Congreso para adherirse a la proclama.5

Barrios se dió cuenta que Zaldívar lo iba a traicionar y, en efecto, el 22 de marzo, se consumó la traición del presidente salvadoreño cuando en Santa Ana se firmó el Tratado de Alianza entre Nicaragua, Costa Rica y El Salvador para oponerse a Barrios, a quien llamaban «el salvaje de San Marcos«.4  En vista de esto, al presidente guatemalteco no le quedó otra opción que ponerse al frente de sus tropas y marchar hacia El Salvador, contando únicamente con el apoyo del presidente de Honduras, Luis Bográn, a quién el mismo Barrios había colocado en la presidencia, al igual que a Zaldívar.1

Envalentonado por el reciente pacto con Nicaragua y Costa Rica, Zaldívar arengaba a sus soldados diciendo: 

Embriagado con la copa en que liban los opresores de las naciones, el general Barrios, sin razón y contra derecho, intenta predominar sobre todos, orpimiento a los pueblos con el abrumador peso de la conquista; pero antes se inundará de sangre el pueblo salvadoreño, y veremos cubiertas de ruinas nuestras ciudades, que aceptar el yugo de una servidumbre que nos deshonraría ante las naciones del mundo y ante la historia.6

La movilización del ejército guatemalteco hacia la frontera ya había empezado y el lunes 23 de marzo de 1885, Barrios se levantó a las 4 de la mañana y se vistió para salir de la ciudad de Guatemala a reunirse con sus tropas.  Antes de partir redactó el siguiente manifiesto:

Consecuente con la promesa formal y solemne que tengo hecha a mis compatriotas, los hijos de Centro América, salgo hoy de esta capital a reunirme a las fuerzas que se hallan escalonadas en las fronteras de oriente y que he movilizado con el propósito de proteger y apoyar la unidad de Centro América.  Marcho con la conciencia de que voy a poner cuanto soy y cuanto valgo, al servicio del más grande de los deberes que el destino ha querido hacer pesar sobre mis hombros.6

A las 7 de la mañana salió Barrios montado en su yegua junto con sus hombres por la Barranquilla camino de la Villa de Guadalupe.   Entre quienes iban con él estaban: el mariscal José Víctor Zavala, el general Pedro Rómulo Negrete, el general José Beteta, el coronel Andrés Téllez; el coronel Fernando Alvarez, el teniente coronel Francisco Vachet, el teniente coronel Miguel Montenegro, el teniente coronel Tomás Terán y el comandante primero Jorge Tejada.7

La comitiva llegó a Cerro Redondo al mediodía, y allí almorzaron para emprender nuevamente la marcha hasta llegar a Barberena en donde pasaron la noche.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 474.
  2. Carregha Lamadrid, Luz (Mayo/Agosto 2018) Mirando al sur sin perder de vista el norte. México frente a la Unión de Repúblicas Centroamericanas, 1885. Región y sociedad, 30, (72) Hermosillo: Región y sociedad. doi: 10.22198/rys.2018.72.a901 ISSN: 1870-3925
  3. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 339-340.
  4. Ibid., p. 682.
  5. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 475.
  7. Ibid., p. 476.

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7 de marzo de 1885: Barrios decreta la libertad de prensa en Centroamérica

El general J. Rufino Barrios, en calidad de haberse autonombrado Jefe Supremo del Ejército de la Unión Centroamericana, declara que habrá libertad de prensa en toda la región.

7marzo1885
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en 1875 en una fotografía de Eadweard Muybridge. A la derecha la fuente de Carlos III en donde Barrios hizo fusilar a los supuestos implicados en un complot en su contra en 1877. En el recuadro: el general J. Rufino Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al momento de embarcarse en su ambicioso proyecto de lograr la Unión Centroamericana, el estado mental del general J. Rufino Barrios estaba sumido en una obsesión en contra de los autores de un atentando en su contra que había ocurrido el 13 de abril de 1884, al punto que, según su ministro de Fomento Francisco Lainfiesta, solamente de eso hablaba en las reuniones de Ministros.

De acuerdo a Lainfiesta, aquellas reuniones transcurrían de esta manera:1

Se paseaba el general Barrios por su despacho con las manos asidas por detrás; allí estábamos los seis ministros con los brazos cruzados, lo más del tiempo silenciosos. Barrios hablaba y hablaba de los asesinos, de la ramerita de [Guillermo] Rodríguez, del chicherito, etcétera y repentinamente se acercaba a decirnos: «Si ustedes quieren, saquen a esa tal Rodríguez sáquenlo, sáquenlo; pónganlo en libertad… pero yo le mando pegar antes mil palos.»

Esto decía y repetía con frecuencia, como respondiendo a objeciones que él imaginaba se le hacían en favor de Rodríguez; o como para prevenir que se le hicieran, y era en aquellos arranques, cuando solía agarrarse la cabeza, diciendo: «Si esto no acaba pronto, voy a parar en loco».

Santos Soto [otro de los acusados] recibió orden de permanecer en el interior y en la hora del movimiento de Palacio, frente a la entrada de la casa, para que todos le viesen entrar y fuese como un fantasma funesto que a muchos había de causar susto. […] Además, pasaba Soto algunas horas en el despacho presidencial, sentado allí entre los ministros, lo que parecía expresamente dispuesto así por Barrios en son de burla o menosprecio de sus altos funcionarios.1

A don Juan Rodríguez lo hizo trasladar al Palacio Nacional, frente por frente de la casa de la presidencia, ocupando el lujoso saloncito destinado al despacho del presidente. Allí encontré a Rodríguez inesperadamente […] Por la noche le hacía pasar Barrios a la casa y permanecer hasta las nueve, […] tomando parte en la terturlia que allí formaban algunos de los ministros. Yo estuve una vez en esa terturlia.2

Concluye Lainfiesta su relato diciendo: «Si no fue mediando un verdadero trastorno mental, ¿sería posible imaginar procedimientos tan torcidos y extravagantes como los relacionados?»2

Con respecto a la situación en el país a principios de 1885, dice Lainfiesta:

El país se encuentra como desmayado o detenido en su anterior derrotero de movimiento y acción. El precio del café es desfavorable y esto desalienta a los agricultores; la Hacienda Pública, entregada a las más ruinosas transacciones para sobrellevar a medias el peso de las necesidades; el crédito de los ministros de Barrios a excepción de Cruz y Díaz Mérida, y el de varios particulares, comprometidos en fianzas a favor del Tesoro Nacional, arrancadas en son de companerismo y amitad; y la atmósfera general, pesada y oscura a cauas de las crueles zozobras y sufrimientos del ano fatal recién pasado. Y Barrios delirando siempre con la bomba y con nuevos proyectos de asesinato de su persona; hasta concluir con que era indispensable llevar a cabo la Unión Nacional, único recurso, decía «que nos queda para asegurar la tranquiidad y las conquistas de la revolución de 1871».3

En medio de esta situación, ante las críticas contra su idea de unión que se estaban dando en Nicaragua, Honduras y El Salvador, y que se referían a él como «el salvaje de San Marcos«, Barrios emitió un decreto aduciendo que iba a permitir la libertad de prensa en toda Centroamérica, tal y como supuestamente lo había estado haciendo en Guatemala bajo los principios liberales.4 Por supuesto, aquello era propaganda para su proyecto unionista, porque en Guatemala no había tal libertad de expresión; basta solamente el ejemplo de la renuncia en 1882 del embajador de Guatemala ante los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, para darse cuenta de que lo que se publicaba en el país era únicamente alabanzas a favor del presidente.5

Reproducimos a continuación aquel decreto unilateral que emitió Barrios el 7 de marzo de 1885 para que el lector juzgue su contenido:

J. Rufino Barrios, General de División y Supremo Jefe Militar de la Unión de Centro-América,

Considerando: que proclamada la Unión de las Repúblicas de la América Central debe tratarse de alcanzar desdo luego un sus más impotantes objetos, el que sean amplias, electivas y prácticas las garantías de que los ciudadanos, eficazmente amparados por la autoridad y por la ley, han de gozar bajo un régimen verdaderamente liberal;

Que el Jefe de la Unión se ha esforzado por establecer y consolidar en la República de Guatemala tales garantías, y entre ellas, muy principalmente, la libertad de la prensa, sin la que no puede decirse que haya instituciones de- mocráticas ni que el ciudadano sea libre, cuando no tiene el ejercicio de uno de sus más sagrados derechos; pero, ó no se han comprendido é interpretado debidamente los propósitos que a este respecto le inspiran los principios que profesa; ó no han podido secundarse a causa de la incertidumbre y pequeñez en que la desunión ha mantenido a estos pueblos, pequeñez que así como no ha permitido que adquieran riqueza y prosperidad material, tampoco les ha hecho sentir la necesidad de usar de aquellos derechos indispensables en una República realmente digna de este título y formada de hombres libres;

Que hoy es tiempo de que la prensa, sacudiendo todo temor, use de toda la libertad que necesita para ser provechosa y fecunda, y para constituirse en vigorso auxiliar é intérprete de la opinión y en poderosa palanca del progreso; y es tiempo de que comprendiéndose rectamente la intención del Jefe de la Unión de sostener por todos los medios á su alcance, la libertad y respeto de esa salvadora institución; le ayuden todos aprovechándose de ella y procurando los beneficios que de su amplio ejercicio han de resultar;

Que de ese modo se darán á conocer y podrán cor regirse los desmanes en que incurran las personas revestidas de autoridad; y por lo mismo, es preciso impedir severamente que éstas, puedan en algún caso, abusar de su posición, y salirse de los límites que fijan las leyes actuales para el ejercicio de esa libertad, que solo son propiamente los de no emplearla para ejecutar un delito, DECRETA:

Art. 1.° — El Jefe Supremo de la Unión, bajo su más estrecha responsabilidad, ampara, protege y sostiene en todo Centro-América la amplia libertad de la prensa, sin previa censura y sin otras restricciones qne las de la ley vigente.

Art. 2.° — Lejos de oponerse a que se comenten ó censuren sus propios actos oficiales, o los de cualquiera otra autoridad o empleado, excita a todos a que públicamente externen sus opiniones a este respecto, y las defiendan sin ningún miramiento o reserva.

Art. 3.° — Cualquiera autoridad o empleado que, de hecho o abusivamente, fuera de los casos, o sin la forma y garantías que la ley establece,proceda en cualquier sentido, contra periodistas o escritores que por la prensa censu- ren sus actos ó los del Gobierno ó sus agentes, incurrirá en destitución inmediata de su cargo ó empleo é inhabilitación perpetua para ejercerlo.

Dado en Guatemala, a 7 de marzo de 1885,

        • J. Rufino Barrios
        • Fernando Cruz6

A pesar de este decreto y otro emitido el 9 de marzo en el que aseguraba que no buscaba la presidencia de la región para sí, Nicaragua y Costa Rica se pusieron en pie de guerra, y México reforzó su frontera. Finalmente, el 22 de marzo se firmó el tratado de alianza entre Nicaragua, Costa Rica y El Salvador, y se declaró la guerra contra Guatemala.4 Irónicamente, el tratado se firmó en El Salvador, cuyo presidente Rafael Zaldívar había sido títere de Barrios desde que éste lo había puesto en el poder en 1876.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 325.
  2. Ibid, p. 326.
  3. Ibid, p. 354.
  4. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
  5. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. pp. 3 y siguientes.
  6. Guerra, Viviano (1886). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1884-1885. IV. Guatemala: Imprenta de la Unión. pp. 338-339.
  7. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala. p. 176.

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8 de enero de 1877: decreto 170 sobre redención de tierras ejidales

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios emite el decreto 170, el cual autoriza la redención de los capitales representativos del valor del dominio directo de los terrenos concedidos en enfitéusis, en todos los municipios de la República.

8enero1877
Un antiguo beneficio de café en Santa Cruz Verapaz convertido en museo. En el recuadro: la familia Diesseldorf de colonos alemanes en la Verapaz, la cual fue una de las más beneficiadas por el decreto 170. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La llamada Reforma Liberal emprendida por el gobierno de J. Rufino Barrios consistió en una Reforma Agraria por medio de la cual las tierras que anteriormente pertenecían a las órdenes religiosas y los ejidos municipales (es decir, tierras comunales de los indígenas) pasaron a manos privadas. El 8 de enero de 1877 el gobierno de Barrios decretó la alienación de los terrenos municipales a las personas privadas, eliminando la enfitéusis, o censo enfitéutico, la cual era un derecho real que se remontaba a la época colonial, y que suponía la cesión temporal del dominio útil de un terreno a cambio del pago anual de un canon o rédito.1 La enfitéusis era una especie de cesión de tierras, similar a un arrendamiento vitalicio, respecto del dominio útil de una finca por medio del cual existía un régimen compartido de tenencia de tierra que llevaba a la disociación entre el dominio directo del propietario y el útil de la persona que usaba y aprovechaba la finca. 2

Por el medio de la enfitéusis se establecieron las tierras ejidales o comunitarias de los indígenas en Guatemala, y su eliminación por el decreto 170 supuso que las tierras que ocupaban hasta 1877 pasaran a manos privadas. 

El decreto en mención dice así:1

DECRETO Número 170

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala;

Considerando: Que el contrato de censo enfitéutico, tanto por su origen anticuado, como por las condiciones especiales en que se funda, es una institución que no está en armonía con los principios económicos de la época, por cuyo motivo es conveniente proceder á la redención del dominio directo de los terrenos que en la actualidad están poseídos bajo las estipulaciones del expresado contrato;

Que si bien la enfitéusis ha facilitado el repartimiento de la propiedad raiz poniéndola al alcance de los que de otra suerte no habrían podido adquirirla, la limitación del dominio útil a que por la naturaleza del contrato están reducidos los derechos del censatario y las trabas que son consiguientes al reconocimiento del dominio directo, producen necesariamente un obstáculo que impide la libre trasmisión de la propiedad dando por resultado el decrecimiento de su valor y la falta de estímulos para mejorarla en beneficio de la agricultura;

Que para llevar adelante la redención y conciliar mejor los intereses de los municipios censualistas con los de los censatarios, no se debe tomar por base en la deducción del capital representativo del valor de los terrenos acensuados el dos ó 3 por ciento que asigna la ley agraria para la computación del canon, por que si bien ella es moderada cuando se trata de deducir el interés, sucede lo contrario al tiempo de establecerla como tipo del capital que debe redimirse;

Que tanto por esta causa, como por la diversidad de formas adoptadas en la institución del censo de que se trata en los diferentes lugares de la República, así como también por el aumento progresivo del valor que han tenido los terrenos acensuados con la creciente mejora de la agricultura, no es oportuno ni justo que se derive de una sola base el capital redimible, sino variar esta en proporción a la época en que se instituyó el contrato, buscando por ese medio equitativo la más justa moderación del precio, sin desatender los intereses de los municipios; y finalmente,

Que abolido el contrato de censo mediante la redención obligatoria que se establece en este decreto y no debiendo hacerse nuevas concesiones en igual sentido, es consiguiente disponer al mismo tiempo la forma y términos que en adelante deban adoptarse para transferir la propiedad de los terrenos no acensuados pertenecientes a los ejidos municipales, y de los que sin pago de pensión alguna ni previa concesión a censo, están poseídos sin título que justifique su propiedad;

Por tanto, decreta:

Art. 1°.— Se procederá a la redención de los capitales representativos del valor del dominio directo de los terrenos concedidos en enfitéusis, ya sean urbanos o rústicos, correspondientes a todos los municipios de la República.

Art. 2°.— Dicho valor redimible se computará por la pensión del censo que se cubra a los municipios, deducido como sigue:  en las imposiciones anteriores al año de 1840 se calculará sobre el 5% anual; en las efectuadas del año de 1840 al año de 1860, sobre el 8%, y en los posteriores al último año consignado, sobre el 10%.

Art. 3°.— Cuando por el cálculo anterior resultaren los terrenos con un precio extraordinario, se apreciará cada manzana, en las imposiciones anteriores al año de 1840, por la suma de cincuenta pesos; en la año de 1840 al del año de 1860 por cien pesos, y en los posteriores a este último año por ciento cincuenta pesos.

Art. 4°.— Los capitales procedentes de la redención relacionada, ingresarán al Banco Nacional, en donde serán administrados en cuanta corriente, con el interés del 4% anual, destinándose este producto a los gastos de los respectivos municipios. 

Art. 5°.— Los enteros por cuenta del valor de los terrenos acensuados, se harán por partes iguales, en seis vencimientos de tres en tres meses, siendo el primero el 28 de febrero entrante, a cuyo efecto los interesados firmarán otros tantos pagarés previa liquidación del capital é incluyéndose en los respectivos vencimientos el interés de un 6% sobre la cantidad que corresponda.  Cuando se hayan hecho anticipaciones por cuenta del censo se abonarán en ese pago los censatarios.

Art. 6°.— Para que se lleve a debido efecto la redención de que se trata, los Jefes Políticos de los departamentos recabarán, a la mayor brevedad posible, de las municipalidades de su jurisdicción, listas nominales de todas las personas que posean terrenos a censo, con especificación del canon anual que cubran y el área que posean.  Estas listas en todo el presente mes se remitirán a la Secretaria de Hacienda para que, conforme al artículo anterior, disponga lo conveniente. La formación de dichas listas no excusa á los poseedores de ejidos ó terrenos comunales de hacer presente á las municipalidades respectivas que tienen lotes concedidos.

Art. 7°.— Verificado el último entero, cada Municipio, autorizando al efecto a uno de los Alcaldes ó al Síndico de la corporación, ante un Escribano público, ó donde no lo hubiere ante el Juez de 1a.  instancia del departamento, otorgará á favor de los compradores de los terrenos acensuados escrituras en que se haga constar su propiedad.

Art. 8°.— Las ventas de dichos terrenos, efectuadas con motivo de la redención, no causarán pago de alcabala; pero los escribanos al extender las escrituras deberán atenerse en todo lo demás, a lo dispuesto por las leyes comunes respecto a los contratos de traslación de dominio.

Art. 9°.— Cuando se posean ejidos sin previa concesión y sin haberse cubierto canon alguno, se valuarán esos lotes por dos peritos, uno nombrado de oficio por la Jefatura política del departamento respectivo y otro designado por la Municipalidad de acuerdo con el poseedor. Este valúo se hará atendiendo solamente a la calidad y situacion del terreno, sin tomar en cuenta las mejoras existentes. Practicado dicho justi-precio, procederá el interesado á enterar el valor del lote en lo términos señalados en el artículo 5°. Todas las diligencias que con tal objeto se practiquen serán á costa del mismo poseedor.

Art. 10°.— Siendo obligatoria la redención del censo, el que se niegue a hacerla se entenderá que renuncia el derecho al terreno y el Municipio respectivo procederá a sacarlo al asta pública, rematándolo en el mejor licitante para que se entere su producto en el Banco Nacional. Si hubiere mejoras, se entregará al poseedor el exceso del precio de los terrenos indicados.

Art. 11°.— Cuando algún individuo oculte que posee terreno de ejidos se le impondrá la multa de un 25% sobre el valor del terreno, a cuyo efecto se sacará este al asta pública y del producto de la venta se dará la mitad al denunciante, si lo hubiere. A los individuos de la Municipalidad que resultaren complicados en dicha ocultación, se impondrá a cada uno de ellos una multa de diez a cien pesos.

Art. 12°.— Si hubiere cuestión sobre si un terreno es de ejidos o de propiedad particular, entonces el poseedor está obligado a ocurrir dentro del término de 15 días, después de publicado este decreto, a los tribunales para obtener la declaración correspondiente y no incurrir en la multa que se menciona en el artículo anterior.

Art. 13°.— En lo sucesivo no se harán conseciones a censo, y cuando se soliciten terrenos pertenecientes a Municipalidades y que se patentice que están ó deban estar entre su ejidos ó en otra propiedad comunal, con aprobación del Gobierno, se medirán y sacarán al asta pública, librándose el título en la forma que se establece en el artículo 8°. En tales casos el valor del terreno ingresará al Banco Nacional, abonándose cada año al Municipio que corresponda el rédito consignado en el artículo 4°.

Art. 14°.— En la solicituddes de terrenos a censo que en la actualidad se transmitan, se procederá con arreglo a lo dispuesto en el artículo anterior.

Art. 15°.— La Secretaría de Hacienda queda encargada de reglamentar la forma y términos en que se deberá efectuar la redención a que se refiere el presente decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a ocho de enero de mil ochocientos setenta y siete.

        • J. Rufino Barrios
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia y Negocios Eclesiásticos, J. Barberena.2

Entre 1878 y 1894, los gobiernos liberales se enfocaron el la zona noroeste pastoral y forestal del país y se otorgaron extremas facilidades a los criadores-desbrozadores-colonos por un decreto de 1878. Las tierras dedicadas a los cultivos más especulativos (café, algodón, madera para construir) costaban 550 piastras por caballería, 400 piastras para los productos secundarios (plátano, caña de azúcar, tabaco) y únicamente 250 piastras para los productos juzgados menos rentables (ganado, cereales, viñas, añil y henequén). Por otra parte,  los entonces marginales departamentos de Alta Verapaz, Petén e Izabal, entonces ampliamente abiertos a la colonización extranjera —alemana en la Verapaz y estadounidense en Izabal y Petén—, las tierras ejidales se otorgaron otorgadas de preferencia por una simple denuncia a la prefectura y, en general, declaradas para un uso establecido en la tarifa más baja. Por esa razón, en los gobiernos liberales siguientes los colonos alemanes y la United Fruit Company adquierieronn gratuitamente, o por un precio simbólico, tierras llamadas «de crianza«, en donde en realidad cultivaban los protudos más rentables: café, algodón, plátanos, caña de azúcar.3

Fueron los gobiernos del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera los que realizaron las mayores adjudcaciones de tierras en propiedad entre 1877 y 1920:4

Gobierno No. de
Adjudicaciones
Superficie
concedida
(hectáreas)
J. Rufino Barrios 8 9,080
Manuel Lisandro Barillas 2 315
José María Reina Barrios 385 506,025
Manuel Estrada Cabrera 1,689 689,415
TOTAL 2,084 1,207,835

BIBLIOGRAFIA:

  1. Rodríguez, Analia Silvina (2006) La Enfitéusis en la Doctrina. El Salvador: Universidad de El Salvador.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-6.
  3. Piel, Jean (1989) San Andrés y el Quiché durante el primer siglo republicano: 1821-1920. Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. p.67.
  4. Ibid., p. 68.

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1 de enero de 1877: se inaugura la Universidad de Occidente

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios inaugura la Universidad de Occidente en la Ciudad de Quetzaltenango.

1enero1877
La Ciudad de Quetzaltenango en 1884. En el recuadro: el general presidente J. Rufino Barrios quien fundó la Universidad de Occidente. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La inauguración de la Universidad de Occidente, que funcionó en la ciudad de Quetzaltenango, ocurrió el 1 de enero de 1877, aunque la misma fue creada por el siguiente decreto del general presidente J. Rufino Barrios del 20 de noviembre de 1876:

J. Rufino Barrios, General de División y Presidente de la República de Guatemala,

Considerando:

Que no puede existir verdadera libertad donde falta la ilustración, y que la primera liase del engrandecimiento nacional es la difusión de los conocimientos útiles, que procura el Gobierno por cuantos medios están a su alcance, conseguir en su más amplio desarrollo;

Que para realizar tan importante objeto, es conveniente que la enseñanza superior no quede vinculada de una manera esclusiva a la universidad de esta capital, y que conforme lo demanden las circunstancias se vayan creando otros grandes centros de ilustración;

Que por el ensanche que los pueblos de los Altos adquieren en su población, en su riqueza y elementos de vitalidad, y porque su progreso intelectual y científico deben corresponder a sus adelantos económicos y materiales necesitan poseer desde luego uno de esos centros de enseñanza superior;

Que de esta suerte, los hijos de esos departamentos, con menos difcultades y sin los sacrificios que deben hacer para venir a la capital y permanecer en ella, podrán efectuar sus estudios profesionales, realizándose así también el propósito de la actual Administración, de que la enseñanza en todos sus ramos, sea lo más asequible y cómoda para los que han de recibirla;

Que el Gobierno está en la obligación y tiene el deseo de hacer que los departamentos todos de la República lleguen cuanto antes a disfrutar del grado de prosperidad á que están llamados por sus especiales circunstancias; y tomando en cuenta las que concurren en los de los Altos, he tenido a bien decretar y Decreto:

Art. 1°.— Se crea en la ciudad de Quetzaltenango, un establecimiento con el nombre de Universidad de Occidente, destinado a suministrar la enseñanza superior o profesional;

Art. 2°.— Por ahora y mientras se construye un local perfectamente adecuado, servirá para la Universidad el que actualmente ocupa el Instituto, trasladándose a ella todas las clases que se daban en este establecimiento;

Art. 3°.— Se darán además en la Universidad de Occidente las otras clases establecidas en esta capital para la enseñanza superior, y son válidos todos los cursos tanto de ciencias y letras como de estudios facultativos que se hagan en ella.

Art. 4°.— Son igualmente válidos los títulos académicos y profesionales que la misma Universidad confiera en ejercicio de sus atribuciones.

Art. 5°.— Regirá en la Universidad de Occidente la misma ley de instrucción superior, que para la de esta capital se decretó el 1 de  julio del año anterior, con las modificaciones que a ella se han hecho con posterioridad y las más que en adelante se introduzcan por vía de reforma.

Art. 6°.— Finalmente, el Ministro de Instrucción pública queda encargado de la ejecución del presente decreto, así como de remover las dificultades que se presenten y de formar y expedir los reglamentos que requieran su desarrollo y detalles.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a veinte de noviembre de mil ochocientos setenta y seis.

        • J. Rufino Barrios
        • El Ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública, Joaquín Macal1

En la práctica, solamente se pudo establecer la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de Occidente, pues no había posibilidades de crear una Facultad de Medicina en Quetzaltenango.  De esta Escuela de Derecho egresó el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernaría a Guatemala entre 1898 y 1920.2

El hecho de que se haya creado esta escuela en Los Altos está directamente correlacionado con el hecho de que los criolos liberales altenses habían lleado al poder con el triunfo de la Revolución Liberal de 1871, y por ello su región se desarrolló más rápidamente que el resto del país en ese momento. Es más, el resentimiento que los criollos liberales de Los Altos todavía sentían por el gobierno del fallecido capitán general Rafael Carrera queda plasmado en el poema del licenciado Juan P. Quintana, nacido en Patzún y radicado en Totonicapán, quien escribió lo siguiente con motivo de la inauguración de la nueva Universidad, refiriéndose a las invasiones de Carrera en 1840:3,4

Venid: los desengaños
De nuestra propia vida nos persuaden
También con evidencia
A buscar en la Ciencia
Nuestra propia honradez y nuestra gloria.
En nuestra misma historia
Una triste experiencia
Hallamos del gran mal de la ignorancia:
Más de una vez el territorio invaden
Las enemigas armas
Y á nuestra vista, en nuestras mismas plazas
Al patricio asesinan;
Al pudor atropellan
Sin rubor, compasión, ni repugnancia;
Nuestros hogares minan;
Nuestros haberes roban;
Y esclavos, tributarios miserables
Nuestros pueblos quedaron só la planta
De bárbaro opresor.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 460-461.
  2. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 210.
  4. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.

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22 de diciembre de 1888: el gobierno distribuye la «Reseña Histórica»

El gobierno de Guatemala reparte gratuitamente a las municipalidades los siete volúmenes de la «Reseña Histórica de Centro-América» escrita por el Dr. Lorenzo Montúfar por encargo del gobierno, la cual idealiza la causa liberal centroamericana

22diciembre1888
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a prinicpios del siglo XX. Se observa el Palacio de Gobierno a la izquierda y la Municipalidad al frente. En el recuadro: el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, en la primera fotografía utilizada en Guatemala para una propaganda presidencial en 1891. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las principales referencias históricas de Gutaemala es la extensa obra «Reseña Histórica de Centro-América» del Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera la cual ha servido de base para los texto y compendios de Historia del país desde su publicación entre 1878 y 1887.  Desafortunadamente, la obra es propagandística a favor de la causa de los criollos liberales centroamericanos, y está enfocada en denunciar lo que el Dr. Montúfar consideraba las perversidades de los criollos conservadores aristócratas.  Es más, fue una obra hecha por encargo oficial del gobierno de Guatemala, controlado en ese entonces por los criollos liberales y, en el caso del tomo VII, también del gobierno de Costa Rica, por los que recibió pagos simultáneamente.  De hecho, sus adversarios políticos en la campaña presidencial de 1891 lo acusaron de corrupción por esto, entre otras cosas.1

Durante la época en que escribió los primeros cinco volúmenes de su Reseña Histórica, el Dr. Montúfar era muy influyente en el gobierno guatemalteco del general presidente J. Rufino Barrios; es más, por su cercanía al gobernante se le facilitó el trabajo de historiador, ya que pudo sacar documentos del archivo de Guatemala y llevarlos a su residencia para consultar.1 Pero su ruptura con el presidente en 1882 a raíz de la cuestión del tratado de Límites entre Guatemala y México,2 provocó que los dos últimos volúmenes fuesen publicados hasta después de la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885.3

Montúfar empieza su relato histórico con los acontecimientos ocurridos a finales de 1828, es decir, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se inició tras el golpe de estado contra el Jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826.4 Montúfar indica que empezؚó en este punto porque retoma el hilo narrativo de la obra que había iniciado Alejandro Marure, historiador oficial del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y hace énfasis en que solamente un ejemplar del tomo segundo de la obra de Marure se salvó de las llamas tras el triunfo de la revolución-católica campesina del general mestizo Rafael Carrera en 1839.5 Ahora bien, Montúfar escogió específicamente la obra de Marure por ser afín a su ideología liberal, dejando por un lado la de su propio tío, Manuel Montúfar y Coronado quien era conservador. Si bien Marure abrazó la causa conservadora tras el triunfo de Carrera, Montúfar lo justifica diciendo que Marure era de caráter débil y por eso se había cambiado de bando.3

La obra de Montúfar, aunque evidentemente con sesgo hacia la causa liberal, está muy bien documentada y está estructura de la siguiente forma:

  • Los párrafos son usualmente cortos por lo que la obra se asemeja a una crónica donde se consignan eventos en forma cronológica.
  • Casi en todos los capítulos se incluye una sección denominada “Reflexiones” y otras veces “Observaciones”, donde el autor expresa su punto de vista y saca sus conclusiones.
  • Los temas principales de cada capítulo son hechos militares y políticos así como debates parlamentarios, aunque algunas veces se hace referencia a fenómenos naturales.
  • En algunos casos se incluye la biografía de personajes relevantes.
  • Algunos capítulos contienen un apéndice documental denominado “Documentos Justificativos”.6

Inicialmente, Montúfar quería que la Reseña finalizara en la década de 1870, pero no lo logró ya que se involucró en la política activa para las elecciones de 1891, y luego sufrió un ataque que lo dejó inválido en 1893.7

A pesar de que la obra de Montúfar está marcada por un profundo desdén hacia las ideas del partido conservador y por una burla constante de las creencias católicas8, en Guatemala la historia oficial del país se ha basado precisamente en la «Reseña Histórica«.  Desde un principio, la obra fue enviada gratuitamente a las municipalidades, según indica el siguiente documento del 22 de diciembre de 1888: “Como un obsequio del Gobierno a esa Municipalidad, remito a Ud. en siete tomos, la Reseña Histórica de Centro-América, escrita por el Dr. Montúfar. Recomiendo a ud. que esa obra importante, sea conservada con esmero en el archivo municipal, a fin de que puedan consultarla todas las personas que lo deseen”.1

Debido al evidente sesgo liberal y su falta de imparcialidad, la obra del Dr. Montúfar es escasamente consultada por HoyHistoriaGT, pero el lector interesado puede encontrar los tomos completos aquí:

13 de diciembre de 1879: la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios emite la ley orgánica y reglamentaria de Instrucción Pública

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Estudiantes de la Escuela Facultativa de Medicina en una clase de Anatomía en 1896. En el recuadro, estudiantes del Instituto Nacional Central para Varones y del Instituto Nacional Normal para Señoritas (Belén) con sus respectivos uniformes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A los dos días de haber decretado la Constitución de la República, el gobierno de J. Rufino Barrios emitió la Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, firmada por el general presidente y el Ministro de Instrucción Pública, Delfino Sánchez, cuyos principales artículos se reproducen a continuación:1

Artículo 1.°— Se garantiza la libertad de enseñanza en la República.

Artículo 2.°— La enseñanza que se dé a expensas del Estado es pública, laica, dirigida e inspeccionada por el Gobierno, y estará sujeta a las prescripciones de la presente ley.

Artículo 3.°— La enseñanza privada es fomentada por el Gobierno, no ejerciendo sobre ella más que que la vigilancia que demandan la conservación del orden, la moral y las leyes.Nota a

Artículo 4.°— La Instrucción Pública se divide en primaria, secundaria, normal y profesional.1, Nota b

Artículo 5.°— La Instrucción primaria costeada por el Estado es gratuita y se divive en primaria propiamente dicha o elemental, y complementaria.

Artículo 6.°— La Instrucción primaria elemental es obligatoria para los individuos de ambos sexos, desde la edad de seis hasta la de catorce años.

Artículo 7.°— La Instrucción primaria complementaria no es obligatoria; pero las autoridades influirán en lo posible, por los medios persuasivos que estuvieren a su alcance, para que los habitantes de la República no carezcan de ella.[…]Nota c

Artículo 10.— El objeto de las escuelas es formar hombres con la suficiente instrucción y moralidad para ser digos de una sociedad republicana y libre.

Artículo 11.— Para conseguir este objeto, cuidarán los maestros de inculcar en sus alumnos ideas de libertad, igualdad, fraternidad, orden, progreso unión Centroamericana, amor a la patria, amor al trabajo y, en general, todas aquellas ideas que elevan el sentimiento moral y son la base de una sociedad bien organizada.[…]2, Nota d

Artículo 13.— En las escuelas elementales se enseñarán los ramos siguientes:

      • Lectura
      • Nociones prácticas de la lengua patria
      • Aritmética
      • Lecciones sobre objetos
      • Escritura y dibujo lineal
      • Geografía e HistoriaNota e
      • Moral y Urbanidad
      • Ejercicios calisténicos […]3

Artículo 17.— La enseñanza de la Lectura se extenderá cuanto sea necesario para que los alumnos puedan leer correctamente prosa y overso, en impresos y manuscritos. En esta asignatura, queda comprendida la enseñanza y nociones prácticas sobre la lengua patria, la que se dará, corrigiendo escrupulosamente las faltas de lenguaje en que los niños incurran cuando hablen o escriban. Se ampliará la enseñanza de la Lectura con ejercicios de composición y recitación, y con explicaciones de la materia que se lea.Nota f

Artículo 18.— La enseñanza de la Aritmética comprenderá la expresión y cálculo de los números, es decir: numeración, operaciones de enteros, quebrados comunes y decimales, denominados y sistema decimal de pesos y medidas; debiando alternarse ejercicios mentales con los escritos.[…]

Artículo 20.— La Escritura y el Dibujo lineal se enseñarán simultáneamente en una sola asignatura, hasta que los niños adquieran buena forma de letra y puedan dibujar las máquinas e instrumentos más sencillos y otros objetos naturales o de uso frecuente. Los maestros procurarán que los niños manejen con igual destreza ambas manos.[…]4

Artículo 25.— En las escuelas complementariasNota g se ampliará el estudio de los ramos que corresponden a las elementales, y además enseñará:

      • Escritura y Dibujo
      • Gramática castellana
      • Aritmética completa
      • Teneduría de libros
      • Nociones de Historia Natural
      • Constitución de la República […]

Artículo 29.— La enseñanza de la Lectura se ampliará con ejercicios escogidos de composición y recitación y se completará con lecturas explicadas sobre Fisiología, Higiene, Mecánica, Física, Química y otros ramos de Ciencias Naturales.[…]

Artículo 32.— En Aritmética se ensancharán los conocimientos adquiridos en las escuelas elementales y se completará la enseíanza de la materia con el estudio sobre potencias, raíces, y análisis de los números, es decir: razones y proporciones.

Artículo 33.— La Teneduría de libros, por su especial importancia práctica, se enseñará con toda la extensión posible.[…]

Artículo 36.— Se enseñará y explicará la Constitución de la República para que los niños comiencen a adquirir ideas claras acerca de la organización del poder público y de los derechos y deberes que les corresponden como ciudadanos guatemaltecos.[…]5, Nota h

Artículo 44.— El jefe de cada escuela es un director o maestro, de nombramiento del Gobierno, a propuesta de la Dirección general de estudios.[…]5, Nota i

Artículo 52.— No habrá otros días festivos durante al año, que los domingos y los de fiestas cívicas.Nota j

Artículo 55.— Los únicos castigos que se permiten en las escuelas son: amonestación privada o en presencia de los alumnos, privación de recreo, prolongación de horas de trabajo, notas de mala conducta, aislamiento y otros que, como los anteriores, no sean infamantes ni puedan alterar la salud o el desarrollo de los niños. En caso de que un niño sea incorregible será expulsado de la escuela por la Junta local, previo informe del director. La misma Junta dictará las providencias convenientes para que el alumno expulsado adquiera la instrucción necesaria donde sea posible. […]

Artículo 57.— Quedan severamente prohibidas en las escuelas las distinciones entre los alumnos, por razón de calse, nacionalidad, capital, color, posici social, etc. Al aplicarse las penas los maestros procederán con absoluta imparcialidad y justicia. […]6

Artículo 63.— El primer período escolar comenzará el 1 de enero de cada año, día en que tendrá lugar la apertura de las escuelas, y concluirá el viente de mayo. En los diez días siguientes al veinte, se verificarán exámenes privados sobre las materias enseñadas, para que los alumnos sean aprobados puedan pasar al grado inmediatamente superior. Los que no lo sean repetirán el curso.

Artículo 64.— El segundo período comenzará el 1.° de junio y concluirá el veinte de octubre. En los diez días siguientes al veinte se verificarán exámenes públicos y las distribuciones de premios.[…]7

Artículo 70.— No habrá otras calificaciones que las de aprobado y suspenso. Estas calificaciones serán secretas, y los examinadores las darán, depositando en una oruna una bola blanca o una negrada, según que el alumno sea o no aprobado. Si algun alumno demostrare en el examen un aprovechamiento muy notable, se consignará esta circunstancia en el acta que se levante.[…]

Artículo 74.— Los meses de noviembre y diciembre serán de vacaciones para alumnos y maestros.[…]8

Artículo 83.— Se establecerán también escuelas dominicales, escuelas mixtas o de niños de ambos sexos y escuelas de párvulos, segun el sistema de salas de asilo o kindergarten. La Dirección general de Instrucción pública dictará las providencias necesarias a fin de organizar estos establecimientos de la manera más conveniente.[…]

Artículo 97.— En las escuelas de niñas se enseñarán los mismo ramos que en las escuelas de niños, agregando las labores de mano, economía doméstica y jardinería.

Artículo 98.— Las escuelas de niñas se regirán por esta ley, con las variaciones que la Dirección general de Instrucción pública crea conveniente introducir en los programas de enseñanza, atendiendo a las consideraciones especiales que exige la esmerada educación de la mujer.[…]9

Artículo 105.— La instrucción secundaria tiene por objeto hacer que los jóvenes perfecciones y aumenten los conocimientos adquiridos en las escuelas primarias, preparándolos para seguir una carrera profesionales.Nota k

Artículo 106.— La enseñanza secundaria se dará en los Institutos Nacionales, y comprende los ramos siguientes:

    • Gramática castellana
    • Francés e inglés
    • Aritmética, Algebra, Geometría y Trigonometría rectilínea
    • Teneduría de libros
    • Filosofía elemental
    • Geografía e Historia
    • Retórica
    • Mecánica
    • Física y Química
    • Nociones de Historia Nacional, Fisiología e Higiene […]11

Artículo 120.— Además de las materias comprendidas en los artículos precedentes de este capítulo, se enseñarán en los Institutos los idiomas Alemán, Italiano y Latino, Caligrafía, Taquigrafía, Dibujo y Pintura, Música Instrumental, Canto, ejercicios calistécnicos y militares, y si fuese posible los de natación y equitación; pero no será obligatorios los exámenes sobre tales enseñanzas por no exigierse éstas para obtener el título de graduado en Ciencias y Letras. La enseñanza del Dibujo es obligatoria para todos los alumnos.[…]11, Nota l

Artículo 131.— Habrá en los Institutos alumnos internos, externos y medio internos. Los primeros serán los que se eduquen por cuenta de la Nación, y todos los que quieran vivir en el establecimiento con el objeto de instruirse, pagando una pensión. Los medios internos recibirán la enseñanza y alimentación; pero no dormirán en el establecimiento y pagarán también una pensión. Los externos pobres recibirán la enseñanza gratuitamente.[…]12

Artículo 133.— Son condiciones necesarias para ingresar a un Instituto:

      • Tener buena conducta y moralidad.
      • Presentar un certificado médico en que conste que el solicitante no padece ninguna enfermedad crónica ni está predispuesto a padecerla
      • Presentar el certificado de aptitud en las materias que señala la enseñanza complementaria; y ser aprobado en una examen sobre las mismas materias, que deberá practicarse en el Instituto por un tribunal que nombrará el Director.[…]

Artículo 159.- Las materias de enseñanza en los colegios para niñas serán las mismas que previene el artículo 14, menos la Trigonometría, Mecánica, Taquigrafía y ejercicios militares; pero se sustituirán estos ramos con el estudio de la economía doméstica, trabajos y labores propios del sexo.[…]

Artículo 180.- La enseñanza profesional se da en las correspondientes Facultades.

Artículo 181.- Las Facultades son los cuerpos encargados de promover el adelanto de las ciencia y de las letras en el país.

Artículo 182.- Se establecen por ahora las Facultades siguientes:

      • De Derecho y Notariado
      • De Medicina y Farmacia
      • De Ingeniería
      • De Filosofía y Literatura

Artículo 183.- Cada Facultad se compondrá de los individuos respectivo que hayan obtenido o en lo sucesivo obtuvieren título legal para ejercer su profesión en la República, y de los incorporados con arreglo a la ley.[…]13

Esta ley, con algunas modificaciones, estuvo vigente hasta la caída del gobierno del general Federico Ponce Vaides, y durante todos ese tiempo, fueron los Institutos Nacionales y Normales los que graduaron a los mejores profesionales de nivel medio en el país. Asimismo, fueron las Escuelas Facultativas las que se encargaron de la educación superior en el país, y no fue sino hasta en 1945 en que fueron reunidas nuevamente en la Universidad de San Carlos de Guatemala.


NOTAS:

  • a: esto permitió que el Colegio de San José de los Infantes – que pertenecía a la Catedral Metropolitana – permaneciera abierto.
  • b: «Normal» corresponde a los estudios de magisterio. Por otra parte, la «educación profesional» es la universitaria, la cual en la época en que se emitió este decreto dependía del Ministerio de Instrucción Pública.
  • c: a pesar de las buenas intenciones de este artículo, en la práctica solamente grupos de menos de diez estudiantes – la gran mayoría de las élites sociales – llegaban a los institutos de educación secundaria cada año.
  • d: es decir, un pensum de estudios que inculcaba ideas liberales a los estudiantes.
  • e: para ensenar historia se utilizaron textos en los que el gobierno conservador de los 30 años era presentando como una época oscura en la historia guatemalteca, mientras que la revolución liberal era presentada como una gesta libertadora.
  • f: este artículo sobre la Lectura estaba muy bien intencionado pero se ha cumplido muy poco en la práctica. Aún hoy en día, de las personas que saben leer, un alto porcentaje no comprende lo que lee.
  • g: al nivel complementario ya solamente llegaban muy pocos estudiantes.
  • h: debido a que eran muy pocos alumnos los que llegaban a la escuela complementaria, eran muy pocos los ciudadanos que comprendían lo que estaba escrito en la Constitución de la República y todos aquellos decretos que emanaban del Ejecutivo y Legislativo.
  • i: la Constitución de 1879 estaba recién decretada, y en lla se le confería poder prácticamente absoluto al jefe del ejecutivo; por esta razón tenía a su carga hasta el nombramiento de los directores de escuela.
  • j: en contraste con los regímenes conservadores en los cuales había numerosas fiestas católicas de guardar. Los liberales adujeron que reducían los días de feriado para incrementar la productividad.
  • k: en esa época, los estudiantes que llegaban a los Institutos de Secundaria eran menos de diez por año y eran solamente de las clases más pudientes de la sociedad guatemalteca.
  • l: el muy reducido número de estudiantes permitía que se enseñaran todas estas materias con gran calidad. En el siglo XXI, ni en los colegios privados de más renombre se enseñan tantas materias opcionales dada la gran cantidad de estudiantes que tienen que atender.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barrios, J. Rufino; Sánchez, Delfino (13 de diciembre de 1879). Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. Ibid., p. 4.
  3. Ibid., p. 5.
  4. Ibid., p. 7.
  5. Ibid., p. 11.
  6. Ibid., p. 13.
  7. Ibid., p. 14.
  8. Ibid., p. 15.
  9. Ibid., p. 18.
  10. Ibid., p. 20.
  11. Ibid., p. 22.
  12. Ibid., p. 25.
  13. Ibid., p. 31.

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