17 de julio de 1856: el gobierno del general Rafael Carrera emite un decreto para proporcionar fondos adicionales a la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos

 

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El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro en 1895. Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En 1855, el gobierno del general Rafael Carrera emitió un decreto reformando los estatutos de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, por su importancia en el buen orden social, para evitar los abusos que se estaban cometiendo y la actualización de los estudios eclesiásticos basados en lo dispuesto en el Concordato celebrado con la Santa Sede en 1854.

En primer lugar, el estatuto fundamental de la Pontificia Universidad pasó a ser nuevamente las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, aprobado por el rey Carlos II el 20 de febrero de 1686, los cuales se iban a observar tal y como estaban en uso en 1821, al momento de la Independencia de Centroamérica.  Por supuesto, en caso de que hubiera discrepancias derivadas de los cambios que habían ocurrido en el gobierno y la sociedad guatemalteca en los últimos treinta años, el Rector quedaba facultado para decidir lo que más le conviniera a la universidad.

La influencia de la Iglesia Católica sobre la formación universitaria quedó de manifiesto cuando se formó un claustro de consiliarios que elegiría al rector, conformado de la siguiente forma:

  • Doctores:
    • Facultad de Cánones: Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena, obispo in partibus de Trajanópolis y arcediano de la Catedral Metropolitana
    • Facultad de Teología: Basilio Zeceña, consejero de Estado
    • Facultad de Leyes: Pedro Valenzuela, consejero de Estado
    • Facultad de Medicina: Quirino Flores, protomédico
  • Bachilleres:
    • Padre Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri
    • Fray Juan Félix de Jesús Zepeda. guardián de la comunidad de San Francisco
    • Francisco Abella
    • Presbítero Vicente Hernández

El requisito de ingreso a los estudios de bachillerato era haber aprobado latinidad y, en el caso de los estudiantes de medicina y de farmacia, ciencias naturales; ahora bien, el decreto de reforma estipulaba que los alumnos del Colegio Tridentino, del Colegio de Infantes y del Colegio de la Compañía de Jesús podían optar inmediatamente al grado de bachiller, previa certificación.  Las cátedras generales impartidas eran filosofía, y matemática (que incluía geometría, trigonometría y álgebra), y los planes de estudio eran los siguientes:

  • Teología: 3 años
    • Dogma
    • Moral
    • Escritura Sagrada
  • Derecho civil y canónico:
    • Cánones
    • Leyes
    • Instituta
    • Derecho natural
  • Medicina:
    • Anatomía descriptiva
    • Fisiología
    • Cirugía
    • Patología externa
    • Medicina legal
    • Patología interna
    • Higiene

Para el funcionamiento de la institución el gobierno asignó una pensión anual de cuatro mil pesos, y le asignó las matrículas, propinas y derechos para los grados, con la que se esperaba cubrir el presupuesto estimado de seis mil quinientos pesos, pero no fue suficiente.  Así pues, el 17 de julio de 1856, se mitió el siguiente decreto para mejorar las finanzas de la universidad:

  • Artículo 1°.— Todos los empleados de la administración pública, inclusos los de las corporaciones civiles, y con excepcion de los militares, pagarán a la arca de la universidad, por una sola vez y al librárseles el título, el dos por ciento de la renta o sueldo de un año, siempre que exceda de trescientos pesos; e igual impuesto pagarán los que obtengan beneficios eclesiásticos titulares; si los proventos ó rentas de un año pasaren de trescientos pesos. En los mismos casos pagarán el uno por ciento, si fueren nombrados interinamente.
  • Artículo 2°.— En los casos en que por las leyes vigentes se adeude alcabala por la venta, arrendamiento e imposición de censos, sobre fincas urbanas ó rusticas, en los mismos se pagará el uno por ciento, en beneficio de la universidad.
  • Artículo 3°.— Por la emisión de títulos de abogados, escribanos, médicos y cirujanos, farmacéuticos, agrimensores e ingenieros civiles, se pagará a la universidad por aquellos en cuyo favor se libren la suma de doce pesos; e igual impuesto se pagará por las venias de edad, para administrar bienes, y por los autos de emancipación, no pudiéndose librar los despachos respectivos, sin que previamente se haga constar haberse hecho el entero, con certificación del tesorero de la misma universidad.
  • Artículo 4°.— Quedan vigentes los derechos de grados mayores y menores, y los de matrículas y exámenes, de la manera que se hallan establecidos; y se derogan las demás disposiciones que fijaron rentas primeramente a la academia de estudios y después a la universidad.

BIBLIOGRAFIA:


4 de julio de 1843: la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, dominada en ese entonces por los conservadores, autoriza el retorno de los jesuitas al Estado

Logo de la Revista Educativa “El Instituto Nacional” mostrando el patio interior de dicho plantel en 1892.  Antes de la Reforma Liberal, funcionaba allí el Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba a cargo de los jesuitas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante la pragmática sanción del 2 de abril de 1767, los religiosos miembros de la Compañía de Jesús fueron expulsados de todos los territorios del Imperio Español, al mismo tiempo que el papa Clemente XIV disolvió a la otrora poderosa e influyente orden mediante un breve pontificio. Los jesuitas exiliados tuvieron que refugiarse provisionalmente en Bolonia.

Luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, y de la Guerra Civil Centroamericana la mayoría de las órdenes religiosas en la region corrieron la misma suerte que los jesuitas: los franciscanos, recoletos, mercedarios y dominicos fueron expulsados del Istmo cuando los liberales se hicieron con el poder de la República Federal en 1829, pero cuando los conservadores recuperaron el poder en Guatemala en 1840, se les permitió regresar, conviertiendo al Estado en un refugio para los religiosos regulares, quienes eran detestados en el resto del continente debido al auge de las ideas de la Ilustración entre los criollos.

Quedaba el asunto de los jesuitas, y la Asamblea Legislativa decidió permitir el retorno de la orden el 4 de julio de 1843 mediante este simple decreto:

DECRETO 174 DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 4 DE JULIO DE 1843, PERMITIENDO A LOS JESUÍTAS VENIR A EJERCER SU INSTITUTO RELIGIOSO,

Se declara qne los padres de la Compañía de Jesús pueden venir al estado de Guatemala, y ejercer en él su instituto religioso.

Gracias a esto, los jesuitas retornaron a Guatemala aprovechando las instalaciones de la Compañía Belga de Colonización que se había establecido en la Bahía de Santo Tomás de Castilla en 1843. Sin embargo, todo parece indicar que hubo indagaciones adicionales sobre los jesuitas, ya que éstos fueron expulsados nuevamente en 1845 aduciendo que pretendían el “dominio absoluto de todo tipo de gobierno” y que por ello “no era prudente tenerlos en el estado”. El decreto de expulsion era mucho más extenso que el anterior:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 8 DE MAYO DE 1845, DEROGANDO
LA LEY QUE PERMITÍA LA VENIDA DE LOS JESUITAS.

El congreso constituyente del estado de Guatemala, considerando:

Que la asamblea constituyente no tuvo presente al permitir la venida de los padres de la Compañía de Jesús á este estado los estatutos de ella, ni sus doctrinas, ni su historia pasada, ni sus hechos actuales que tanto mal han causado al estado civil y al eclesiástico en Francia, en la Bélgica y en los Cantones Suizos; y que por tanto solo se limitó a facultar al gobierno para que pudiera promover su establecimiento:

Que no estando derogadas la pragmática sanción del rey don Carlos III, y el breve de Su Santidad Clemente XIV que estinguieron la compañia en 2 de abril de 1767, ella no ha sido restablecida en este estado por ninguna otra disposición pontificia de que se tenga conocimiento en el mismo, deben considerarse vigentes las dos enunciadas disposiciones;

Que no hallándose al presente decretada la constitución política de este estado, el gobierno no cuenta con la estabilidad correspondiente para acordar el establecimiento de la Compañía de Jesús; y siendo acusados sus individuos del proyecto y tendencias de aspirar á la dominación absoluta, á la depresión de toda clase de gobiernos, y a la subordinación á todo género de autoridades, no es prudente, en tales circunstancias admitirlos y establecerlos en nuestro estado.

Que los padres jesuítas que se hallan en la bahía de Santo Tomas no han presentado al gobierno sus estatutos para que fuesen examinados y aprobados, ni disposición pontificia que autorice el restablecimiento de su orden; pero que venidos con la esperanza que les ofrecía el decreto de 4 de julio de 1843, el crédito del estado está comprometido hasta cierto punto á indemnizarles sus gastos de viaje, decreta:

  1. Se deroga el decreto de 4 de julio de 1843, que permitió la venida de los padres jesuítas al estado.
  2. El gobierno queda ampliamente autorizado para proveer á los gastos que se causen en el reembarque de los individuos de la Compañia de Jesús que se hallan en la costa del norte.

Los jesuitas retornaron a Guatemala en 1851 cuando por fin les fue permitida le entrada y estuvieron en el país hasta 1871, cuando fueron expulsados nuevamente tras la Revolución Liberal que triunfó el 30 de junio de ese año. Finalmente, retornaron una vez más en 1954, tras el derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán. Curiosamente, establecieron una de sus principals instituciones educativas, el Liceo Javier, en un terreno donado por una nieta del expresidente J. Rufino Barrios, quien se los dió en resarcimiento por las expropiaciones hechas por su abuelo en la década de 1870, a pesar de que los jesuitas habían sido expulsados desde 1787 y no habían recuperado propieades cuando retornaron en 1851.


BIBLIOGRAFIA:


7 de junio de 1872: el encargado de la presidencia provisoria, teniente general J. Rufino Barrios, decreta la expropiación de los bienes a las órdenes regulares de la Iglesia Católica

Acto de Crucifixión celebrado en una parroquia de Guatemala a finales del siglo XIX.  Aunque la élite criolla liberal expulsó al clero regular y redujo al mínimo los privilegios del clero secular, las manifestaciones de fe entre la población se mantuvieron. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada de Wikimedia Commons.

Siendo teniente general del ejército y encargado de la presidencia del gobierno de facto provisorio de la República por ausencia del general Miguel García Granados, el 24 de mayo de 1872, J. Rufino Barrios confiscó algunas propiedades de los religiosos y suprimió a los jesuitas y a otras órdenes regulares. Siendo originario de San Marcos, Barrios era un criollo liberal descendiente de aquellos que intentaron formar el Estado de Los Altos cuando el gobierno conservador apoyado por el general Rafael Carrera tomó el poder en Guatemala; sabiendo que el principal aliado de los conservadores era el clero regular, decidió minar el poderío económico de la iglesia.

He aquí un resumen de las órdenes afectadas:

Orden Logo Tipo de clero Propiedades expropiadas
Orden de Predicadores Orderofpreachears.png Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas y tierras de indios
Mercedarios Coat of Arms of the Mercedarians.svg Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas
Compañía de Jesús Ihs-logo.svg Regular Los jesuitas habían sido expulsados de Guatemala por el rey de España Carlos III en 1765, pero regresaron durante el gobierno de Rafael Carrera para encargarse de la educación. Cuando fueron expulsado en septiembre de 1871 no tenían mayores posesiones en Guatemala.
Recoletos Dictionarium Annamiticum Lusitanum et Latinum, Propaganda Fide seal.png Regular Conventos
Concepcionistas OrdoIC.jpg Regular Conventos y haciendas
Arquidiócesis de Guatemala Secular Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción
Congregación de San Felipe Neri S. F. Nerist.JPG Secular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala destruidos hasta sus cimientos.

Cuando el pueblo católico protestó estas disposiciones, Barrios promulgó el siguiente decreto, por medio del cual el ejército ocupó los edificios de las órdenes regulares, y le dio el ultimátum a los religiosos que si querían permanecer en el país que fueran secularizados (es decir, que se convirtieran en curas párrocos y abandonaran el hábito de la orden regular a la que pertenecían):

Decreto N°. 64

Considerando: Que las comunidades de Religiosos carecen de objeto en la República, pues no son las depositarías del Saber, ni un elemento eficaz para morijerar las costumbres;

Que no pudiendo ya como en los siglos medios prestar importantes servicios a la sociedad, los trascendentales defectos inherentes a las asociaciones de esta clase, se hacen mas sensibles, sin que de modo alguno sean excusables;

Que dichos institutos son por naturaleza refractarios a las reformas conquistadas por la civilización moderna, que proscribe la teocracia en nombre de la libertad, del progreso y de la soberanía del pueblo;

Que sustrayéndose en el orden económico a las leyes naturales y bienhechoras de la producción y del consumo, constituyen una excepción injustificable que gravita sobre las clases productoras:

Que debiendo las referidas comunidades su existencia a la ley, a esta corresponde estinguirlas, y de consiguiente disponer en beneficio público de los bienes que poseen;

Y que atendiendo a los principios que presiden á la revolución democrática de Guatemala, es una consecuencia ineludible la extinción de las Comunidades de Religiosos, y al decretarla, un deber del gobierno proporcionar a éstos los medios necesarios para el sostenimiento de su nueva posición social, tengo á bien decretar y

DECRETO:

Art. 1. – Quedan extinguidas en la República las comunidades de Religiosos.

Art. 2. – Se declaran nacionales los bienes que poseen y usufructúan.

Art. 3. – Estos bienes y sus productos se dedicarán de preferencia a sostener y desarrollar la instrucción pública gratuita.

Art. 4. – Los Religiosos exclaustrados quedan en absoluta libertad de residir donde les convenga, o de salir de la República, si así lo quisieren. Podrán adquirir bienes, disponer de ellos en vida o por testamento, tratar y contratar y gozar de todos los derechos que las ley- conceden al resto de los habitantes, sin más limitaciones que las que impone su estado á los eclesiásticos seculares.

Art. 5. – A los Religiosos que deseen salir de la República, se les costeará el viático necesario, y los que prefieran residir en ella, quedan por el mismo hecho secularizados,
no podiendo usar hábito ni distintivo de religioso.

Art. 6. – Las iglesias de las comunidades se conservarán con sus respectivas advocaciones y títulos, lo mismo que con sus vasos sagrados, alhajas, ornamentos y todo cuanto
esté destinado al Culto. En cada una de dichas Iglesias se erigirá una parroquia, a cuyo sostenimiento contribuirá el Gobierno.

Art. 7. – Las librerías de los conventos pasarán a la Biblioteca de la Universidad.

Art. 8. – La hacienda pública pagará, durante un año, a los Religiosos exclaustrados, que aun no se hayan ordenado de Presbíteros, los impedidos de ejercer su ministerio por ancianidad o enfermedad, una pensión de veinticinco pesos al mes, entregándoles la primera mensualidad el mismo dia en que se verifique la exclaustración.

Art. 9.- El Ministro del ramo queda encargado de la ejecución de este decreto, dando al efecto las instrucciones convenientes al Jete Político de este departamento y al Administrador General de Rentas.

Dado en Guatemala, a siete de junio de mil ochocientos setenta y dos

  • J. Rufino Barrios, Teniente general del ejército y Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio de la República
  • Marco Aurelio Soto, ministro del ramo

BIBLIOGRAFIA:


10 de noviembre de 1793: se consagra el hasta entonces altar mayor de la Catedral de Notre-Dame de París a Sophia, la “Diosa de la Razón”; esta sería la inspiración de los liberales anticlericales guatemaltecos luego de la Independencia

Fiesta de la Diosa de la Razón, celebrada en la Catedral de Notre-Dame el 10 de noviembre de 1793. Grabado anónimo tomado de Wikimedia Commons.

Una de las facetas menos conocidas de la Revolución Francesa fue la descristianiación de Francia que se produjo luego del triunfo rebelde y que iba dirigido principalmente contra los miembros de la Iglesia Católica, aunque luego se propagó contra todas las iglesias cristianas.  Básicamente, lo que ocurrió fue que la población estaba harta de todos los privilegios de los aristócratas y de los miembros del clero y se rebeló contra ellos. (De hecho, todas las familias nobles francesas tenian entre ellos a un miembro importante del clero; muchas veces se trataba de un arzobispo, de un cardenal o incluso del mismo Papa).

La celebración a la Diosa de la Razón empezó en las provincias francesas luego de la Revolucion Francesa, principalmente en Lyon y en el Centro, organizadas por los representantes en misión, como una especie de cortejos carnavalescos y ceremonias iconoclastas que se radicalizaron al llegar a París y unirse a la fiesta de Libertad celebrada en la catedral de Notre-Dame.

El 10 de noviembre de 1793, la Convención proclamó a la “Diosa de la Razón”, quien fue identificada con la iconografía grecorromana de Sophia (“sabiduría”), y se eligió para personificarla a una mujer de ese nombre: Sophie Momoro, quien era esposa del impresor Antoine-François Momoro. Para rendirle culto a la nueva deidad, se le consagró el hasta entonces altar mayor de la catedral de Notre Dame.

Este hecho fue el primer movimiento anticlerical en Europa, pues aunque ya había habido una Reforma protestante, esta mantuvo básicamente toda la estructura del catolicismo cambiando solamente algunos aspectos de la doctrina.   Inspirados en este hecho, los criollos de America Latina abrazaron el anticlericalismo como su bandera para expulsar a los criollos aristocráticos y a los miembros del clero.  (En Guatemala, ocurría lo mismo que en Francia:  la poderosa familia Aycinena tenía en su seno al obispo Juan Francisco de Aycinena, quien era ademas el Marques de Aycinena, Rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de EStado de Negocios Religiosos).

La influencia de este hecho histórico en la vida guatemalteca no fue un caso aislado. Desde incluso antes de la Independencia de Centroamerica en 1821, la política de Guatemala ha estado influenciada por los grandes movimientos políticos e intelectuales que se han vivido.  Por ejemplo:

  • 1773: traslado de la capital del Reino de Guatemala de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asuncion luego del Terremoto de Santa Marta fue más un movimiento político que logístico, ya que estaba orientado a debilitar la posición de la Iglesia Católica en la región; de hecho, la ciudad habia sufrido dos devastadores terremotos en 1717 y en 1751, y habia sido reconstruida sin problemas.  En 1767 la expulsion de los jesuitas de todas las posesiones del rey de Espana, como resultado de la influencia de la Ilustración en la mentalidad de la Corona, había sido la primera advertencia contra las otrora poderosas órdenes.
  • 1829: inspirado en los movimientos intelectuales de la Ilustración y la Revolución Francesa, el general liberal Francisco Morazán expulsa del territorio centroamericano a las órdenes religiosas y al arzobispo de Guatemala, junto con los criollos aristócratas.
  • 1836:  el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez implementa la version del castellano de los Códigos de Livingston, los cuales fueron traducidos de los codigos que Edward Livingston había redactado en 1825 para el Estado de Louisiana, en los Estados Unidos.  Livingston, a su vez, se había basado en el Código Civil Frances, o Código de Napoleón, el cual es uno de los codigos civiles más influyentes de la historia y fue introducido por el Emperador Napoleón en 1804.  Estos códigos incluyeron entre otras cosas, el habeas corpus, los juicios de jurados, el matrimonio civil y el divorcio, lo que no fue bien recibido por la población rural guatemalteca, que era profundamente católica (aunque en su versión particular en sincretismo con sus propias creencias ancestrales).
  • 1839: los campesinos guatemaltecos derrocan al gobierno del Dr. Mariano Gálvez y luego expulsan al jefe de estado interino Carlos Salazar luego de un levantamiento guerrillero influenciado por el clero secular, el cual había inculcado entre la población la idea de que las nuevas leyes impulsadas por los liberales “herejes” estaban dirigidas a acabar con la población rural.
  • 1859:  durante la epoca expansionista del Imperio Británico, el enclave de Belice fue cobrando mucha importancia económica en la región centroamericana.  De esta forma, patrocinaron muchas guerras civiles en la región.  De hecho, como pago a cambio de armas que iban a servir para repeler una nueva invasión del filibustero estadounidense William Walker,  el gobierno del capitán general Rafael Carrera cedió en usufructo a los ingleses la región comprendida entre el río Belice, el río Sartun, Peten y el Mar Caribe.
  • 1903: se introduce la United Fruit Company en Guatemala, al mismo tiempo que el expansionismo estadounidense se propagaba por el América Latina.  La UFCO era tambien conocida como “El Pulpo” por su gran influencia en muchos de los gobiernos de America Latina de la primera mitad del siglo XX.  Tras la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de los Estados Unidos como potencia mundial, el poderío económico y político de esta transnacional dominó la región por completo.
  • 1945: inspirado en el “New Deal” del gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos, los gobiernos de muchas partes del mundo introdujeron nueva legislación en beneficio de las clases medias urbanas.  En Guatemala, el gobierno revolucionario de Juan Jose Arevalo introdujo numerosas instituciones y legislaciones, entre ellas: Código de Trabajo, Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, y la libertad de asociación gremial.
  • 1954: el golpe de estado perpetrado por el Movimiento de Liberación Nacional contra el gobierno del coronel Jacobo Arbenz tuvo su inspiración en las corrientes anticomunistas y macartistas que se vivían en los Estados Unidos durante la Guerra Fria.
  • 1960:  tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, se empiezan a formar grupos guerrilleros comunistas en muchas partes del mundo.  Guatemala no fue la excepción, con la formación del primer brote rebelde el 13 de noviembre de 1960.
  • 1970: tras una derrota inicial de la guerrilla guatemalteca en el oriente de la Republica, surgen nuevos guerrilleros inspirados en la Primevera Francesa, un movimiento estudiantil de protesta contra la política del gobierno francés.
  • 1985: los gobiernos militares que habian gobernado a Guatemala desde 1954 auspiciados y patrocinados por los Estados Unidos aceptan transmitir el poder a la población civil.  Esto fue parte de un cambio en la política externa estadounidense para la region; los gobiernos militares cedieron a los civiles desde Guatemala hasta Argentina.
  • 1996: el gobierno de Alvaro Arzu privatiza las empresas estatales y acepta los convenios de globalización , argumentando que es en beneficio del consumidor.  Esta politica de globalizacion esta dictada por el Fondo Monetario Internacional y obliga a todos los gobiernos de la region a privatizar sus empresas estatales.

BIBLIOGRAFIA:

5 de abril de 1700: el Visitador Francisco Gómez de la Madriz anuncia su presencia en Santiago de los Caballeros de Guatemala con un toque de entredicho en la Iglesia de la Compañía de Jesús, causando gran alarma entre los pobladores

Interior del Templo Jesuita en 1880, mostrando los daños ocasionados por el terremoto del 3 de septiembre de 1874. Fotografía de Agostino Someliani.

La presencia del visitador Francisco Gómez de la Madriz, o licenciado Tequeli, causó gran division y muchas tribulaciones al capitán general Gabriel Sánchez de Berrospe quien gobernaba el Reino de Guatemala desde el 25 de marzo de 1696.

Berrospe había logrado conquistar la region de Petén en 1697, la cual se había mantenido independiente del dominio español, pero esto no impidió que la llegada del Visitador provocara una gran tensión en la región y que se formaran dos bandos: los Berrospistas y los Tequelíes.

El licenciado Tequeli llegó a la ciudad de Santiago de los Caballeros a principios de 1700, pero desde el principio su prepotencia y arrogancia causó conflictos con las autoridades locales.  Ya para la Semana Santa, la situación era muy difícil, y el domingo de Ramos, los oidores Gregorio Carrillo y Pedro de Eguaras fueron a la casa del Visitador le exigieron que no inquietase ni perturbase más a la ciudad y que exhibiese sus despachos en el Real Acuerdo de su nombramiento.  El Visitador se refugió ese mismo domingo juntos con su séquito en el Colegio de la Compañía de Jesús, en donde los sacerdotes estuvieron de guardia toda la noche para proteger la inmunidad del licenciado Tequeli.

Al día siguiente, 5 de abril, a las 9 de la mañana, los jesuitas tocaron a entredicho provocando un gran alboroto en la ciudad, ya que este toque era utilizado únicamente bajo circunstancias muy graves.  Para calmar la situación, el capitán general Berrospe ordenó que la guardia protegiera el Real Palacio y la Plaza Mayor.

Cansada de tanto abuso, la Real Audiencia expulsó al Visitador, quien tuvo que huir de la ciudad y se fue a Soconusco en donde intentó repetir la misma situación, pero fue expulsado nuevamente por los reales ejércitos.  Fue tal el caos provocado por el licenciado Tequeli, que ya nunca más hubo otro Visitador en Guatemala.  Por su parte, Sánchez de Berrospe quedó muy afectado de salud por todos estos acontecimientos y murió en enero de 1702.

Como nota curiosa, estos hechos sirvieron de base al eminente escritor guatemalteco José Milla y Vidaurre para su obra “El Visitador“.

BIBLIOGRAFIA:

 

1 de abril de 1854: se manda a imprimir y publicar el concordato suscrito del 7 de octubre de 1852 entre la Santa Sede y la República de Guatemala

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Portada del Corcordato de 1852.  Imagen tomada del documento oficial.

Durante la existencia de la República de Guatemala los gobiernos se han ido de un extremo a otro. Tras la independencia se mantuvo la estructura colonial, pero esta fue rota en 1829 tras la invasion de los liberals comandados por Francisco Morazán, quien expulsó a los frailes de las órdenes regulares más importantes y a los aristócratas de la familia Aycinena, todos ellos los principals miembros del partido conservador.

El gobierno liberal impuesto por Morazán fue de corte anticlerical y se esforzó por separar a la Iglesia del Estado y de imponer leyes laicas. Pero los católicos campesinos de Guatemala no estuvieron de acuerdo con esto y se alzaron en armas, derrocando al gobierno liberal y llevando al poder al caudillo Rafael Carrera.

El gobierno de Carrera fue decididamente católico y nuevamente se unió el Estado con la Iglesia. De hecho, el 7 de octubre de 1852 se firmó el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregaba a la Iglesia la educación de la población guatemalteca, se le otorgaba un fuero especial a los clérigos y el estado se comprometía a respetar las propiedades de los eclesiásticos, todo a cambio de las indulgencies otorgadas a los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales heréticos.

El decreto había sido ratificado “el veinticuatro de diciembre del año de nuestro Señor mil ochocientos cincuenta y dos, trigésimo segundo de la independencia y Quinto de la creación de Guatemala en República soberana”.

El decreto por el cual se autoriza la publicación del Concordato fue emitido el 1 de abril de 1854 y textualmente dice así:

Palacio de Gobierno, Guatemala, abril 1 de 1854.

Habiéndose recibido en la secretaría del gobierno las letras apostólicas expedidas en roma el 3 de Agosto de 1853, conforimando el concordato celebrado con la Santa Sede y ratificado por ambas partes; siendo ya una ley de la República, el presidente tiene a bien acordar se imprima y publique en la forma acostumbrada, para su fiel y puntual observancia; y mediante a que debe tambien hacerse una publicación en la santa Iglesia Catedral, el ministro de gobernación y negocios eclesiásticos, poniéndose de acuerdo con el muy reverend arzobispo metropolitan, dispondrá lo conveniente para que tenga efecto este acto con la solemnidad que corresponde a su importancia. Comuníquense copias impresas del concordato al muy reverendo arzobispo, así como el contennido de esta disposición.

Pedro de Aycinena.

El asunto del fuero eclesiástico fue muy importante, ya que estableció que la autoridad eclesiástica era la única que continuaría conociendo las causas de los curas en material civil y criminal.

BIBLIOGRAFIA:

 

25 de marzo de 1650: la aparición de un “globo de fuego” llena de espanto a los pobladores de Santiago de los Caballeros de Guatemala

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Ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En su obra “Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala”, el historiador eclesiástico Domingo Juarros relata ciertos fenómenos celestes que se observaron en dicha ciudad en distintas épocas. Refiere Juarros que a partir de 1620 se vieron sobre la ciudad varios “globos de fuego”, y que se repitieron el 14 de abril de 1649, el 25 de marzo de 1650, el 20 de enero de 1681, en enero de 1688 y el 18 de septiembre de 1694.

Indica Juarros que dicho fenómeno para los habitantes de la Nueva Guatemala de la Asunción de principios del siglo XIX, “en que se halla la Física más bien cultivada en esta Metrópoli, no hubiera ocasionado mayor asombro”, pero que para los pobladores de la ciudad de Santiago de los Caballeros del siglo XVII fue motivo de pavor y espanto.

Este relato de Juarros data de 1808, lo que hace suponer que la educación de la colonia había avanzado y estaba abierta a las ideas de la Ilustración impuestas por la Corona Española a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

El “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala” fue impresa por primera vez en 1809, y luego apareció en 1810 en dos volúmenes de 385 y de 361 páginas. En ese obra, Juarros se basó en la obra de la “Recordación Florida” de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, cuyo manuscrito original consultó. Entre lo más curioso que reporta (dado que la creencia cristiana no lo aceptaba en la época en que realizó su obra) fue que en la región de Chiquimula era “indubitable que fue habida de monstruos gigantes, pues en la hacienda del Peñol se encontraron algunos esqueletos, cuyas [piernas] tenían de largo ya dos varas ya siete cuartas y en proporción eran los demás huesos”.

Notas curiosas sobre la obra de Juarros:

  • El autor Miguel Luis Amunátegui indica que en Guatemala únicamente existía una deficiente imprenta, a la que le tomó seis años imprimir los seis pequeños cuadernos que componían el primer volumen del “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala”.
  • En 1823 su obra fue traducida al inglés por John Baily quien luego la imprimió en Londres en 1857.
  • En Guatemala, la única edición que sobrevivió se encuentra en la Biblioteca Nacional, la cual tiene notas marginales del historiador Juan Gavarrete, aunque ahora la obra está disponible en internet.

BIBLIOGRAFIA:


12 de marzo de 1873: queda suprimido y abolido el fuero eclesiástico, tanto en materia civil como criminal

Sacerdote guatemalteco alabando al Sagrado Corazon de Jesús en esta fotografía de Juan José de Jesús Yas de finales del siglo XIX.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Así como actualmente hay discusión sobre si debe mantenerse el fuero militar o no en Guatemala, en el siglo XIX, y en especial durante el gobierno conservador de Rafael Carrera se estableció el llamado fuero eclesiástico, por el cual gozaban de un trato privilegiado los miembros de la Iglesia Católica en cuestiones de derecho civil y criminal.  En el gobierno de Carrera la influencia de la Iglesia Católica en los asuntos de estado era innegable, al punto que el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez era miembro del gabinete de gobierno del presidente, y el Dr. y obispo Juan José de Aycinena y Piñol era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos.

Dado que los miembros del partido conservador tenían fuertes nexos con los religiosos, especial los de las órdenes regulares, uno de los primeros actos oficiales del presidente J. Rufino Barrios al tomar el poder en 1873 fue el de ir retirando los privilegios de que gozaban los religiosos.  Así, con la colaboración del nuevo Ministro de Negocios Eclesiástico, Marco Aurelio Soto (a quien Barrios luego impondría y posteriormente derrocaría como presidente Honduras) decretaron la abolición del fuero eclesiástico el 12 de marzo de 1873, de acuerdo al siguientes decreto:

DECRETO N.° 92

Considerando: que los individuos del clero, como todos los ciudadanos en lo temporal deben estar sujetos a las leyes comunes, civiles y penales de la República, y solo gozar de los fueros que ellas establecen.

Considerando: que este principio de igualdad ante la ley y ante la justiciar reconocido en los países bien constituidos, que excluyen fueros privilegiados, lo está igualmente en el Concordato celebrado entre la Santa Sede y el Gobierno de la República; por tanto,

DECRETO:

  1. Quedan los eclesiásticos sin el privilegio del fuero, así en todo lo civil como en lo criminal.
  2. Se declaran vigentes los artículos 15 y 16 del Concordato celebrado con la Santa Sede en 7 de octubre de mil ochocientos cincuenta y dos, en los cuales se establece la supresión del fuero.
  3. En consecuencia, se dereoga en todas sus partes el decreto emitido el 31 de marzo de 1854.

Dado en Guatemala, a doce de marzo de mil ochocientos setenta y tres.

    J. Rufino Barrios.
  • Marco A. Soto (Ministro de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos).

BIBLIOGRAFIA:


11 de marzo de 1823: nace el doctor en Derecho Lorenzo Montúfar y Rivera, principal ideólogo de los criollos liberales guatemaltecos del siglo XIX

Propaganda política del doctor Lorenzo Montúfar durante su campaña presidencial de 1892.  Fue la primera vez que se imprimó una fotografía de un candidato.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Muchos hemos pasado por la intersección de la Calle Montúfar con la Avenida de La Reforma de la Ciudad de Guatemala, en donde está el monumento al licenciado Lorenzo Montúfar, sentado en una silla de diputado.  Sin embargo, este importante personaje de la historia guatemalteca ha quedado relegado de los libros de historia, algo que irónicamente, él hizo con los miembros del Partido Conservador.  De hecho, lo único que muchos guatemaltecos saben del licenciado Montúfar es la leyenda de que en las noches, su espíritu pide un aventón a los automobilistas en la Avenida La Reforma.

¿Quién fue el doctor Lorenzo Montúfar?  Fue el principal ideólogo de los criollos liberales durante la época del gobierno conservador de Rafael Carrera, y Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.  Luego, cuando cayó el régimen conservador en 1871, fue uno de los principales consejeros y Ministros de Estado de los gobiernos de Miguel García Granados y de J. Rufino Barrios.

El Dr. Montúfar nació en la ciudad de Guatemala, el 11 de marzo de 1823, cuando esta todavía era parte del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Antes de que triunfara la revolución liberal en 1871, Montúfar entabló una discusión epistolar con el Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, Antonio José de Irisarri, sobre quién fue el culpable de la anexión de Centroamérica al Primer Imperio Mexicano en 1822.  Estas cartas y refutaciones están repletas de argumentos a favor y en contra de sus respectivos partidos, redactados en lo que se ha considerado la mejor muestra del castellano en la región.

Montúfar fue instrumental en la política anticlerical de los gobiernos liberales, ya que su animadversión hacia los jesuitas (a quienes profesaba un odio casi irracional) lo llevó a establecer políticas que aseguraran la separación de la Iglesia y el Estado en Guatemala.

En 1882, con motivo de la firma del tratado de límites entre Guatemala y México, Montúfar se opuso radicalmente a que el entonces J. Rufino Barrios renunciara al reclamo territorial que Guatemala tenia sobre el Soconusco, lo que hizo que cayera en desgracia entre los liberales del país.  Pero tras la muerte de Barrios en Chalchuapa en 1885, recuperó su prestigio, llegando incluso a ser candidato a la presidencia de la República de las elecciones de 1892, en las que perdió en contra del general José María Reina Barrios.

Montúfar también fue historiador, y él es el principal responsable de la tergiversación que se hizo del gobierno de Rafael Carrera.  En resumen, hizo ver a los criollos aristócratas de la familia Aycinena como retrógados medievales y al general Carrera como el brazo armado de los conservadores y como un analfabeto que firmaba como “Raca Carraca”.  (En realidad, Carrera tenia el control absoluto de la situación, sabía leer, escribir y hasta canta ópera, y los Aycinena tuvieron que pactar con él para evitar que los indígenas guatemaltecos se alzaran en armas contra ellos).

Lorenzo Montúfar falleció en mayo de 1898, y su memoria fue recordada por el gobierno del general José María Orellana en 1923, con la construcción del monumento en su honor en la Avenida de La Reforma, con motivo de conmemorarse 25 años de su fallecimiento.


BIBLIOGRAFIA:


4 de marzo de 1751: terremoto de San Casimiro destruye la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

Templo de la Merced en 1875.  Su robusta reconstrucción realizada después del terremoto de 1751 le permitió soportar los terremotos de 1773, 1874 y 1976.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

Los terremotos estuvieron a la orden del día en la vida de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala desde su fundación en el siglo XVI.  De h echo, durante el siglo XVIII sufrió tres terremotos: el de San Miguel den 1717, el de San Casimiro en 1751 y el de Santa Marta en 1773.  La ciudad fue reconstruida cada vez, hasta que por fin en 1773 se decidió trasladarla a otra ubicación aunque por cuestiones políticas más que prácticas.

El 4 de marzo de 1751 ocurrió el terremoto de San Casimiro, el cual dejó a la ciudad en muy mal estado, a pesar de lo cual fue reconstruida con mucho esmero. Entre los daños que relatan los historiadores están los del Palacio de los Capitanes Generales, el cual hubo de ser reconstruido totalmente por el arquitecto mayor Luis Diez de Navarro, a quien las autoridades de la corona española le solicitaron que el edificio se asemejara al edificio de la sede del poder criollo de Guatemala, el Ayuntamiento, y que tuviera un portal de columnas de piedra con cúpulas en cada sector de intercolumnio, además de ser abovedado el techo del conjunto.

El terremoto también dañó completamente el cimborrio de la iglesia de la Compañía de Jesús, obligando a los jesuitas a solicitar la ayuda de los fieles de la comunidad para rehacer el edificio, que nuevamente quedó catalogado como uno de los más hermosos de toda Guatemala.​  De hecho, el 17 de julio de 1753 concluyen las obras de renovación del empedrado del patio del templo de la Compañía de Jesús.

Arreglaron el perímetro de la Plaza Mayor y el nuevo Palacio del Ayuntamiento se terminó de construir entre 1765 y 1768.​ El arquitecto Juan de Dios Estrada estuvo a cargo de la construcción de la Iglesia de La Merced desde 1749 y el templo de estilo ultrabarroco guatemalteco fue inaugurado en 1767 y cuenta con dos torres-campanarios.  La construcción de este edificio le ayudó a soportar los terremotos de Santa Marta de 1773.

Un período de prosperidad comenzó después del terremoto y la ciudad se beneficia de diferentes obras públicas entre las que se encuentran el empedrado de calles y la fabricación de acueductos para traer agua potable. La ciudad quedó magnífica, al punto que cuando estuvo terminada, rivalizaba con la ciudad de México en belleza y elegancia.

El poeta jesuita guatemalteco Rafael Landívar, descendiente del conquistador Bernal Díaz del Castillo, describió los estragos causados por el terremoto de 1751 en el siguiente poema, que escribió en 1765 y que sería publicado junto con su Rusticatio Mexicana tras la expulsión de los jesuitas de las posesiones españolas en 1767.

BIBLIOGRAFIA: